Arrojando semillas

Por Laura Aguilar Ramírez


Cuando empecé éste nuevo blog, lo hice sólo para contar reflexiones, recuerdos, anécdotas para compartir con aquellos a los que pudiera interesarle saber de mi familia.
Nació como el anterior hace casi 19 años, de mi deseo de dejar testimonio para las futuras generaciones. Porque no tuve la dicha de conocer a familia de mis abuelos ni de mi mamá. Eso es como no tener raíces.
Conocí sólo a la familia de la mamá de mi papá. Así que me dí a la tarea de ir conociendo lo más posible acerca de los demás y darlo a conocer para quienes les interese.
No queriendo que éso suceda a mis descendientes, escribo sobre los que conocí.

Pero... como el anterior blog, terminé compartiendo de Dios, jeje. Es que no tiene caso saber de la familia si no se sabe de Dios. Porque finalmente entendí que es El quien ha cuidado de mí y de los míos.
Es algo recurrente. No puedo dejar de hablar de Dios simplemente.

Y es que dice el Evangelio de hoy: "Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado"
Jesús ha enviado a muchas personas a mi vida. Personas que la han ido marcando. Los 4 años que pasé en el internado, dejaron huella en mí. Tan sólo 4 años. Pero antes, medio año en un internado donde religiosas nos daban clases. Después la señora Carmelita que nos daba Catecismo en casa de un tío. Esos años en mi infancia no se olvidan.

Una amiga me dijo alguna vez que "La impronta, imprinting o imprimación en animales es un proceso de aprendizaje rápido e irreversible que ocurre poco después del nacimiento o eclosión, donde la cría se apega al primer objeto o ser en movimiento que ve (generalmente la madre)" Y también se sabe que los primeros años en la vida de un ser humano son la etapa en donde se aprende más y más rápidamente. Mis primeros años estuvieron marcados por la fé.

Y es la fé la que me ha sostenido finalmente. De las cosas que más lamento en la vida, es no haber imprimido en el alma de mis hijos la misma fé.

Al mundo no le hace falta más que fé. "La fé que mueve montañas" "si tuvieras fé como un granito de mostaza..."
Yo pienso que hay fé en el mundo. Existen distintas religiones, éso me habla de que el hombre sabe que hay un Dios. La cuestión es qué fé es la que nos guía.

"Que todos sean uno" oraba Jesús al Padre. Y en las palabras que escuchamos hoy en el Evangelio, vemos porqué lo pedía. "el que lo recibe a El, recibe al que lo ha enviado: el Padre"
¿Qué dicha más grande puede existir que ésa, que recibir al Padre? En éso es en lo que pienso cuando comulgo el Cuerpo y la Sangre de Cristo. En que un pedacito de cielo entra en mí y me santifica o me acerca a Dios. También pienso en que aquellos que me antecedieron están presentes en ése momento, porque Cristo también dijo: "donde yo esté estarán ustedes". Así que al comulgar también lo hago con mis familiares, porque sé que fueron buenas personas, que tuvieron errores, pero Cristo cambió sus vidas. Sé que hay "otras ovejas que no son de su rebaño" porque El mismo lo dijo. Ahí están incluidos todos los que no creen en El. Es por éso que nos manda evangelizar, es decir, comunicar la buena nueva a los demás.
De hecho, si lo pienso. Todo comenzó con el llamado a doce apóstoles hace 2000 años. Antes, Dios había hablado por medio de profetas a un pueblo elegido. A ellos se les anunció que nacería el salvador: Jesús el Cristo.

Y de ése tiempo para acá, el mundo cambió. La fé cristiana existe en todo el mundo. Pero también existen personas que no creen o que tienen otra fé.
Así que el mensaje de Cristo sigue siendo actual, sigue hablándonos a cada uno y sigue enviándonos a comunicar a los demás la buena nueva. Empezando por casa. No es fácil. Hay tantas voces y hay un tiempo para cada cosa.
Es más sencillo cuando se es pequeño, después cuesta mucho.
Pero aquí sigo, tratando de lanzar semillas esperando que caigan en tierra fértil. Y sobre todo, pidiendo a Dios sea El quien las haga germinar

Tengo varias plantas, pero pocas que hayan nacido de semillas puestas por mí. Ha nacido epazote y jitomate, algunos cebollines también. Lentejas que me han dado germén. Pero deben ser muchas semillas para que germinen algunas. Y de ésas, varias no sobreviven al trasplante y después están las plagas que no las dejan crecer bien. He puesto chorrocientos huesos de ahuacate y sólo dos brotaron, pero se me secaron las plantas en un viaje. El epazote también se secó. Ahorita sólo tengo jitomate y éso bien chiquitos, jeje. Pero no quito el dedo del renglón.

Hay personas que les germinan las semillas, yo no soy muy buena en ello. Cuido plantas que compro o me regalan y sí se propagan, pero de semilla no es fácil.

Pero tampoco puedo ser tan dura conmigo misma. Ahora conozco de la fé que profeso y que heredé. Pero ni de niña, ni de adolescente ni de joven me fué enseñado ir a la Iglesia.
Recibí el catecismo en una casa, no en el templo o iglesia. Antes o por lo menos por mis rumbos, sólo se iba a la iglesia cuando se bautizaba, se casaba o se hacían los XV años. No sé la razón sinceramente, pero así era.
No se acostumbraba ir a misa ni siquiera los domingos. En el internado me enseñaron a orar por las noches, mi abuelita oraba en semana santa o de vez en vez cuando necesitaba le oraba a la Divina Providencia.
La iglesia no era parte de mi vida. Hasta los 40 años no fué mi costumbre. ¿Como podía yo enseñarles a mis hijos lo que yo misma no aprendí?

A mis hijos les enseñé lo que yo sabía, los eduqué conforme aprendí.
Actualmente, ha cambiado la forma de catequizar. Ahora los niños van a la iglesia a tomar el catecismo, van los domingos a misa. El catecismo dura dos años. Se está trabajando.
Los frutos se verán poco a poco seguramente.

Le pido a Dios que la fé se propague, porque estoy segura que sólo con la guía del Espíritu Santo, sólo haciendo a Dios parte de nuestra vida, alcanzaremos la salvación.

Se cosecha lo que se sembró. Y yo agradezco a Dios cosechar lo sembrado: hombres responsables, trabajadores, nobles, buenos padres y buenos esposos. Buenos ciudadanos.

Lamento que en mis tiempos y en sus tiempos de catecismo no se hicieran las cosas como ahora se hacen en la iglesia.
Agradezco a Dios que me hubiera llamado, que conocí de su Iglesia, grande, pero conocí. y le pido por mis hijos, por mis nietos para que ellos también conozcan de El.

No es lo mismo

Por Laura Aguilar Ramírez

Mi papá decía "el hombre llega hasta donde la mujer permite" "si tú no te respetas, nadie te respetará"

El papel de la mujer es el papel que ella misma se da.
Conozco novias (que son de manita sudada hasta que se casan)
Conozco mujeres engañadas (que se quedan cargando un niño y siguen solas)
Conozco esposas (que se casan con un hombre)
Conozco mujeres(las que viven con un hombre) "la mujer de"
Conozco amantes (a las que un hombre pone casa, pero tiene su esposa)
Conozco mujeres que cobran por sus favores a varios hombres. Y que tienen distintos nombres
Y conozco mujeres que ni son novias, ni son esposas, ni son amantes, ni son mujeres que cobran por sus favores a varios hombres, pero se acuestan con ellos, las pasean y vive cada uno en su casa.

Un día escuché a un hombre un insulto a la mujer. El peor que yo haya escuchado. 
Es como darle a la mujer un valor equivalente a una mesa, a una silla o a un traste que se usa y se deja en su lugar. Eso si, acomodadito. 
Es el ligar que muchas mujeres actuales se dan a sí mismas.
El hombre y la mujer actual, se usan mutuamente. "Tú me usas y yo te uso"
Y cuando uno establece ése tipo de relación con alguien, es triste. Y es la mujer la que lo permite o lo favorece.
Uno misma se degrada al lugar de un mueble.

Cuando una mujer se casa, es esposa, es novia porque la pasean, es amante porque la visten y calzan, es su mujer porque vive con él.

Desde niña, he tratado de fijarme en la forma de vivir de otros. Decía mi abuelita que uno aprende de dos maneras: en la propia cabeza o en cabeza ajena.
Así que yo trataba de fijarme para no caer en el mismo error que otros. Es inevitable caer en algún bache, sobre todo en éstos lugares en donde es lo que sobra. Pero no es lo mismo caer en un gran bache donde el carro ya no avanza, que caer en un bache del que se puede salir apretando el acelerador o dando un pequeño empujón.

Jesús dice en el Evangelio de hoy en Juan 12, 44-50
En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas.
Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.
El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho’’
.
Escuchar que Cristo no condena, sino que salva es lo mejor que he escuchado. 

Las palabras de mis padres han sido luz en mi vida, luz que ha evitado caiga en la oscuridad.
Hace poco, yendo en un recorrido con un grupo que practica senderismo, se nos pedía lleváramos una linterna porque el regreso ya es oscuro. Olvidé un día la mía y procuré estar cerca de alguien que llevara linterna y seguía de cerca la luz, me iba fijando por donde pisaban, para no tropezar.

Eso es cansado, porque debo ir al paso de la persona que lleva la luz. Si va muy rápido, me forzo. Si va muy lento, me enfrío. Ir a mi paso es lo mejor, pero "a falta de pan, tortillas son buenas". Ese día me cansé más.
Incluso yendo con mi esposo, él va a su paso y yo al mío. Porque somos distintos.

Esto lo hacía desde nuestra etapa de noviazgo. Ibamos a la misma escuela, pero él se sentaba con las personas que conocía y yo con las mías.
Cuando empezamos a andar de novios, él ya tenía un grupo con el que se juntaba y yo otro. Y así continuamos.
Al salir de clases, me llevaba a mi casa y echábamos novio.

No me gustaba echar novio en la escuela ni en el trabajo. La causa es ésta:
Alguna vez, pregunté a alguien dónde podía conseguir novio. Era yo una chiquilla. Me contestó "en la escuela o en el trabajo" y no fué buen consejo, jaja. Aprendí en mi propia cabeza que no es buena idea.
Porque si echo novio en la escuela o en el trabajo, descuido mis actividades y la cosa no sale bien. Para cuando conocí al que ahora es mi esposo, hice todo lo contrario a lo que me había aconsejado mi amiga, porque cuando seguí sus consejos no me fué bien.
Entonces regresé a los que mis padres me habían dado y todo mejoró para mí.

A partir de ahí, he caido en baches pero no tan profundos que no pueda salir con un simple empujón.

Mi mama me dijo "Cásate por la iglesia" y no dudé en hacerlo. Ya me había dado en la choya y me había dolido. He pensado que de haber seguido el camino que me trazaba mi amiga, hubiera acabado en la calle, cargando un niño sin padre o trabajando en un cabaret como muchas.

Mi mamá me dijo: "aprende a inyectar para que trabajes en tu casa y cuides de ella y tus hijos". No aprendí a inyectar pero aprendí a coser y pude aportar ayuda a la economía familiar sin descuidar tanto a mis hijos, ni mi casa ni a mi esposo.

Fué con mi mamá que llegué por acá. Mi hermana iba a irse al otro lado y yo que andaba apurada, me le junté. Me puse de acuerdo con mi esposo, siguiendo los consejos de mi hermana y no salió bien. Fuí con mi mamá a pedirle ayuda. Y nos acompañó. Mi hermana se fué al otro lado y yo me quedé aquí con mis hijos. Después nos alcanzó mi esposo.

Mi mamá fué la luz que iluminó mi vida. Lo hizo aún cuando no la viera. Y lo sigue haciendo cuando recuerdo lo que me decía.
Casualmente todo lo que ella me aconsejaba, lo he encontrado en la Palabra de Dios.

Ella regresó a la Iglesia ya mayor. Empezó a leer la Palabra de Dios y aunque siempre tuvo razón, la manera en que nos trataba no era la correcta. Ella trataba de "sacarnos el diablo" como yo digo, a reatazos y cintarazos. Cuando empezó a ir a la misa, a escuchar y leer la Palabra de Dios cambió su manera de tratarnos.

Pero siempre tuvo razón. Fueron sus métodos los que no nos cuadraban. Pero cuando es el amor el que guía, termina por encontrar la manera correcta. Y ella nos amaba más que a nada en el mundo. De éso nunca tuve duda.

El buen pastor cuida de sus ovejas, el asalariado huye en cuanto ve venir al lobo.
El asalariado lisonjea, le dice a uno que uno quiere oir, con tal de sacar provecho. El buen pastor no duda en dar su vida por sus ovejas.
El salariado te deja sólo cuando más lo necesitas. El buen pastor te busca hasta que te encuentra

Trato de aplicar una norma en mi actuar con los demás: respetar sus maneras y sus costumbres siempre y cuando no les dañe o me dañe. Esto porque alguna vez leí la historia del choui.
Una joven india guaraní tenía un hijo y este no tenía con quién jugar; su única diversión era mirar cómo volaban los pájaros tan libres y tan dueños del cielo. Al indiecito le gustaba mucho encaramarse, subirse a los naranjos a comer las ricas naranjas. Su madre cada vez que salía a trabajar le encargaba que no saliera de la casa, ya que podía venir un animal salvaje y hacerle daño. Siempre prometía hacer caso, pero la mayor parte de las veces llegaba la mamá y no encontraba a su hijo, que atraído por el bosque andaba deambulando por él.
Un día lo castigó fuertemente con una rama y le hizo prometer no ir más al bosque. Durante mucho tiempo cuando la madre volvía él ya estaba en casa. Pero un día estaba en lo alto de un naranjo mirando el camino para ver venir a su madre para bajar corriendo, pero no la vio llegar.
Cuando la madre llegó a su rancho y no lo encontró, lo llamó fuerte y el niño la escuchó. Al querer bajar tan rápido, sus pequeños pies se resbalaron y cayó al suelo. La madre no escuchó cuando el niño cayó y en el mismo momento que cerró sus ojos para siempre, su cuerpo sufrió una transformación tal, que se convirtió en un pájaro chogüí, como aquellos a los que había admirado tanto. Sobre la cabeza de la india que esperaba a su hijo, pasó volando y cantando y se fue con toda la bandada de chogüíes.
Según cuenta la leyenda, el indiecito convertido en chogüí viene todos los días a su casa, acompaña a su madre al trabajo y va a los naranjales a picotear las naranjas que son su fruta preferida, cantando "choui choui"
Tratar de que alguien que no está acostumbrado a comer con tenedor lo haga de un día para otro, es exponerlo a pincharse la lengua, por ejemplo. Enseñarle a hacerlo poco a poco, es lo mejor.

Pero ésto también lo he aprendido de manera dolorosa:
Cuando mi hija nació, mi mamá nos ayudaba con la comida mientras estuve embarazada y una tía abuela nos cobraba poca renta. Pero caí en aceptar regresar al trabajo a los 15 días de nacida. La sacaba temprano, la subía al metro tan chiquita, la dejaba en la casa de una persona que la cuidaba. Cuando murió dos meses después, me quedó la culpa.
Era domingo, debíamos regresar a la casa porque era ya noche, mi esposo tomaba con mi suegro, cosa que no hacía en domingo. Regresamos tarde, 11 días antes habíamos tenido que llevarla al hospital porque le dió fiebre al sacarla a la fiesta de Año nuevo
Yo insistía en irnos, pero no me hicieron caso hasta ya tarde.
Si no hubiera trabajado, nos hubiéramos quedado en casa de mi suegra y al día siguiente mi esposo se hubiera ido a trabajar de ahí como otras veces lo habíamos hecho.

Después de ahogado el niño se tapa el pozo, dice un dicho.
Entonces recordé el consejo de mi mamá, de buscar la manera de trabajar en casa para cuidar de mis hijos. Tarde y doloroso, pero aprendí.

Las costumbres de otras personas eran distintas a las de mi familia y en ése estira y afloja, perdí a mi niña.

Lecciones muy duras las que pasé por querer vivir de forma tan distinta. Poco a poco he ido aprendiendo otras formas y las he ido haciendo parte de mi vida, pero de sopetón es muy doloroso.

Cristo salva, no condena. Es uno mismo quien se condena. Por desconocimiento, por no creerlo o por cualquier otra razón. He llegado a la conclusión de que ésa es la causa principal del sufrimiento en nuestras vidas.

Ay, cómo das lata

Por Laura Aguilar Ramírez


En éstos momentos estoy viendo la ordenación de sacerdotes en el Vaticano. Es la segunda ordenación de la que soy testigo.
Ayer fué la Jornada de oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Es la misericordia de Dios quien ha proveido a la humanidad, sacerdotes que a imágen y semejanza de Cristo son elegidos para el perdón de los pecados.

"La carne es débil, pero el Espíritu es fuerte". "Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre"
Los hombres aceptando consagrarse a Dios por medio del sacerdocio se unen a Cristo en una boda espiritual con su Iglesia.

Hoy también se sigue celebrando el Domingo del buen pastor y hoy se celebra a Nuestra Señora de Montserrat.
A mí me impresiona Monserrat. Fué el primer lugar de oración que conocí al empezar a saber de mi fé. Es un monasterio en lo alto de una montaña como muchos de los lugares de culto. La montaña pareciera tener esculpidas caras de dolor, de terror algunas. Es impresionante.
Y me hace pensar en la Palabra de Dios: "si éstos callan, las piedras hablarán".

Si me remonto al Génesis, Dios creó la luz, el cielo, las estrellas, la tierra, el mar, los animales y por último, al hombre y de él a la mujer. Lo creó a su imágen y semejanza. Sopló sobre él su aliento divino y le dió la potestad sobre lo creado.
Al pecar el hombre sacado de la tierra, ésta quedó manchada con su pecado. "La tierra está maldita por tu culpa". Eso tiene lógica, no es un castigo sino resultado de las acciones del hombre al que se le había dado potestad sobre lo creado.

Cristo fue anunciado a la humanidad y al nacer se escuchó voces de ángeles en el cielo cantar: "Alégrense ... hoy les ha nacido el Salvador"

Cristo en su predicación dijo "Yo soy el buen Pastor, la puerta por donde las ovejas entran". El sacerdote a imágen y semejanza de Cristo, son la misericordia de El al mundo. Con la facultad de perdonar pecados, de impartir los sacramentos a los hombres. Los sacramentos son como llaves que abren la puerta que es Jesús.

El pecado trae muerte y dolor como las piedras que parecieran esculpidas en Monserrat. El monasterio, lugar consagrado a Dios, donde se ora, es como una representación de lo que el Espíritu santo dado a los discípulos en Pentecostés, hace.

Este mundo que pareciera un Monserrat gigantesco, necesita de la misericordia de Dios, necesita del Espíritu Santo para vivir en paz, con la paz de Cristo.

Es por éso que me alegro cada vez que es ordenado un sacerdote, como los pastores cuando escucharon a los ángeles cantar.

El sacerdote lo es para siempre. Como lo es el Bautizo y los demás sacramentos, son para siempre. Cristo murió una vez y resucitó para siempre.

Eso de las piedras lo he visto en muchos lugares. En México por ejemplo en el Tepozteco existen piedras con formas. En otros lugares, parecen animales esculpidos. En otros lugares no tienen forma alguna.
Para mí es como un mapa del paso del hombre por el mundo.

Es por éso que no estoy de acuerdo con aquello de que somos muchos. Existen lugares donde pareciera que no han sido pisados por el hombre.

"Manda Señor operarios a tu Viña que es grande". El mundo es grande, sólo que vivimos amontonados. Existen lugares en donde no ves un alma en kilómetros y kilómetros y otros en donde están encimados unos sobre otros.

Los hombres somos muy dados a acomodarnos en donde hay de todo.

Escuché alguna ve a alguien, imaginarse a Adán en el Paraíso:
Al principio emocionado revisando al elefante y a la jirafa, regando los árboles y comiendo manzana. Pasando un tiempo: comiendo plátanos... tres días después regando árboles y comiendo mangos. Seis días, revisando al elefante y la jirafa ya se había ido a otro lugar. "Ahi después la busco, voy a comerme una guanabana".

A los tres meses, comiendo peras debajo del árbol mientras crecía la hierba a su alrededor.
Dios dijo: "no es bueno que el hombre esté sólo" e hizo a la mujer. Adán se puso feliz. "Esta es carne de mi carne y hueso de mis huesos"

A los dos años: "Adán, levántate... la hierba ya te creció en la barba, el elefante y se comió los árboles y la jirafa está echada sobre la hierba que queda... y tú comiendo duraznos"

"Ay, cómo das lata mujer"
Este día también he meditado mucho en la justicia.
Existen 3 tipos de justicia: la divina, "amense los unos a los otros como yo los he amado"
la del hombre, que como él puede ser corrupta o corruptible
y la de aquellos que pierden toda esperanza.

Y las tres implican sufrimiento. Aquellos que piensan que el sufrimiento no existe, se equivocan
Es justo tener un trabajo. Implica sufrimiento, tener que atenerme a acatar órdenes, a un horario, a un sueldo. Pero cuando uno teniendo todo éso, lo deja para dedicarse a vender jugos porque deja más dinero, puede que no sea tan justo para mi familia y menos para personas que es su única oportunidad de  llevar un pan a la mesa de sus hijos.
Y es que hay gente que no estudio, que no está preparada para otro tipo de trabajo, sólo Dios sabe porqué.
En una fábrica se tienen prestaciones que una persona que vende jugos, no tiene.
Entonces es donde aveces se "ajusticia" a personas. El hambre es canija, pero más quien se la aguanta.

"Yo soy la puerta" dice Jesucristo "quien entra por otro lado es un ladrón y viene a matar a las ovejas"
Esas son palabras fuertes.

"Quien no se atiene a la misericordia de Dios, se atiene a su justicia".  Dios hasta en su justicia es misricordioso. 
Yo por ejemplo,  perdí una casa y con ella y un trabajo de costurera en casa con el que apoyaba a mi familia. Mi esposo perdió el trabajo por la devaluación, que trajo como consecuencia que los bancos despidieran personas entre ellos, él. Por más que buscó y buscó, no encontró otra opción. Le ofrecían un sueldo super bajo. Intentamos vender carnitas, dulces o lo que fuera. Terminamos saliendo a otro lugar donde hemos batallado. Yo en hoteles, limpiando casas, en fábricas, mi esposo de vendedor de tubería. Gracias a Dios encontramos trabajo con el que sacar adelante a la familia.

En 30 años de trabajo recuperamos nuestra casa, nuestros hijos estudiaron. No tenemos carro, pero hay camiones en la esquina que está bien cerca. Pero hay personas a las que se les da la misma oportunidad y dejan la fábrica para irse a vender jugos, quieren tener en 10 años casa, carro, paseos y no se fijan en aquellos a los que no les dan trabajo en una fábrica. Eso no es justo ni tampoco agradecido a Dios que nos dió trabajo.

Es ahí donde entiendo reacciones de personas que no confían en la justicia de un gobierno y tampoco en la justicia de los hombres y hacen cosas indebidas llevados por el hambre. No estoy de acuerdo por supuesto con ésas acciones, pero las entiendo.

Este intenta ser un llamado a la paz. La paz implica sufrimiento. Implica no dejarse llevar por sus gustos. Implica pensar en el otro como un ser humano igual que yo, con necesidades como las mías, pero con capacidades distintas

Termino siempre con el lema de San Francisco de Asis: "Paz y bien". Paz para todos, paz en sus hogares, en sus trabajos y Bien , Bien para todos.



Píntame un cordero

por Laura Aguilar Ramírez


En éstos días he estado recordando a mi papá. El falleció joven, 54 años, lleno de proyectos. Tenía un pequeño hijo de 4 años, una niña de 9, una mujer a su lado por los cuales luchar. Un día lo encontraron asesinado, atado de manos y pies, con un calcetín en la boca.

Pareciera que ahí acabó todo. Sin embargo, yo tuve una visión de él 3 meses después, lo ví con su sonrisa, lo ví tranquilo y sentí paz.

Mi padre jamás dejó de ser niño. No es que no madurara, no. Era un hombre trabajador, era un hombre muy inteligente a pesar de no haber estudiado. Era muy práctico, pero nunca dejó de ser niño. Recuerdo una fota de él montado en un cerdo, reía como niño feliz.
El creció en un ambiente distinto al mío. Creció entre árboles y sembradíos. Su abuelo que se hizo cargo de él, criaba cerdos. Unos tios tenían huertos y otros sembraban maíz, frijol, etc. Mi papá siempre fué muy vital, alegraba donde se encontraba. Yo creo que era porque nunca dejó de ser niño.

Yo tampoco. Me niego a dejar de serlo.
A mí me gustaba de niña dar marometas por todos lados, me gustaba subirme a los columpios, meterme a las fuentes del parque . Mis primeros años fueron en un pueblo donde aún había sembradíos, había caballos, se veían vacas, borregos y gallinas.
Después estuve en un internado en un pueblo, pero los fines de semana y vacaciones los pasábamos en un rancho donde corríamos, alimentábamos gallinas, cargábamos botes con agua, no había luz sino candiles. Y era feliz recogiendo las frutas que mi hermana me echaba. Ella se trepaba a los árboles y a los caballos. Eramos felices.

Al crecer, obviamente no podía ir por la vida dando maromas, pero en cuanto tenía oportunidad lo hacía. Cuando mis hijos fueron niños, los llevaba al parque y mientras ellos descansaban, yo me subía a los aparatos de ejercicio, me subía a los columpios como cuando niña. Recuerdo que en el Parque hundido mis hijos y yo nos deslizabamos por la pendiente dando vueltas. Me metía a la alberca con ellos. Me gustaba hacer manualidades con ellos. Como cuando era niña.

Recuerdo el primer libro que me dejó huella: "El principito".
"Píntame un cordero" le dijo una vocecita a un hombre preocupado porque su avioneta se había descompuesto y había tenido que descender enmedio de un desierto. Sus problemas eran graves.

Cuando de pronto escucha ésa voz, con ésa petición. Después de pintar algunas cosas, ante la insistencia de la vocecita de un hermoso niño vestido de príncipe. termina por decirle que él no sabe dibujar. Cuando niño, los adultos le bloquearon ésa facultad. Hizo un elefante dentro de una boa impresionado por una historia que había leido y los adultos pensaron que era un sombrero.

Yo me prometí no dejar de ser niña.

Ahora veo jóvenes que han "madurado" que han dejado de disfrutar. Recuerdo a una persona que decía a sus hijos: "disfruta porque cuando crezcas, no podrás hacerlo" y los dejaba hacer lo que quisieran, que comieran lo que se les antojara. "Porque después habrían crecido"

Eso es triste. Mi padre me ponía límites, pero me dejaba disfrutar. Mi abuelita también lo hacía. No me dijeron "Comamos y bebamos, porque después moriremos" como a ésos niños de los que hablo que ahora son unos adultos maduros.

Tampoco me refiero a los "Peter pan" que nunca maduran, que pretenden ser niños siempre, irresponsables y que un día descubren que su vida se les ha ido, así como las personas que aman. No.

Conocí a un hombre que pintaba hermosos cuadritos, que escribía bellos poemas cuando niño y después se convirtió en un hombre responsable pero infeliz. 
Conocí a un hombre que tenía un piano en su casa, que sólo servía para poner una carpeta encima y un jarrón con flores, como si fuera un ataud. ¿Dónde quedó el niño que tocaba el piano aquél? "Cuando mis hijos crezcan, van a aprender a tocar el piano como yo" y '¿porqué no lo tocaba junto a sus hijos? me preguntaba yo.

Mi mamá hacía collares y llevaba trabajo a la casa. Me ponía a ayudarle a ensartar cuentas. Para mí eran momentos hermosos pasados a su lado. Me encantan los collares y los aretes porque me recuerdan ésos momentos. Como cuando era niña.

Yo sigo haciendo pequeños poemas y escribiendo pequeños cuentos como cuando era niña. Me gusta hacer dibujos como cuando era niña y me gusta sembrar árboles, flores como cuando era niña. Me niego a madurar si por madurez se entiende meterme a un ataúd antes de tiempo.

Recuerdo a u hombre que dejó de ser niño. Cantaba "y ahora soy un hombre que les causa admiración, porque tengo mis millones y chamacas de a montón. Soy un hombre respetable y el mundo está a mis pies"
Se volvió un hombre respetable, con mujeres a escondidas de su esposa y trabajador que acumula bienes porque éso es lo que el mundo respeta.

Mi abuelita dejó una casa para irse a vivir a un terreno sin luz, sin agua cuando se jubiló. Andaba toda entierrada, jeje. Pero era feliz. Feliz cuidando cerdos y sembrando calabazas y una higuera. Comió de sus higos y hacía quesadillas de calabaza (quesadillas sin queso jeje) y tenía gallinas y guajolotes y patos como cuando era niña. Fué feliz. Se negó a ser respetable.

Ella seguía riendo por chistes tontos. La recuerdo riéndose por cosas insulsas que la divertían. Nunca la ví hacerse vieja. Murió a los 84 años y todavía me parece increíble. Porque no la ví envejecer. Si. Tenía su cabello cano, usaba dientes postizos, pero no envejeció.
Ella no tuvo nunca regadera en su casa. Y éso no la hacía infeliz.

Ni mi tía abuela, hermana suya lo hizo. Ella falleció a los 98 años, pero disfrutaba sembrando árboles y flores y dando de comer a sus perros. Mientras pudo, se compró unos borregos y los llevaba a pastar a los terrenos cercanos como cuando era niña. A los 75 años se trepaba a los árboles a podarlos y a cortar frutas como cuando era niña.

Ella se negó también a envejecer, a madurar y a ser persona respetable como entiende el mundo.

"Píntame un cordero"
Ayer hice por primera vez en mis 65 años barbacoa. A mí me gusta la barbacoa, me recuerda a mi padre como cuando niña nos llevó a un pueblo hidalguense y en el mercado la comimos. Es la comida más deliciosa que he comido. A mi lado estaban mi papá, su mujer y mis hermanos comiendo como familia.

Definitivamente la barbacoa es mi comida favorita.

No me quedó como yo hubiera querido. Por acá no hay pencas de maguey y éso le da un saber distinto. La hice con hojas de plátano y cambia el sabor, pero es barbacoa. Y consomé con tacos dorados. Como ése día que atesoré en mi corazón cuando conocí lo que es tener familia.

Cuando mis hijos eran niños, acostumbraba llevarlos al mercado cercano, mercado sobre ruedas que se ponía por la casa a comer barbacoa con consomé. Juntos mi esposo, mis hijos y yo comiendo cmmo cuando era niña junto a mi entonces familia. Familia que terminó con separación, porque mi padre nunca encontró a alguien que siguiera siendo niño, sino mujeres que habían madurado y dejado de lado la alegría de vivir, de disfrutar de un paseo por el campo, sentarse a comer elotes asados sencillamente en unas piedras con un comal encima. Y viendo a sus hijos correr libres por el campo o mojándose los pies en un arroyuelo cercano. Ellas insistían en encerrarlos en su casa capitalina, comiendo lo que ellas creían manjares, cuando la vida es vivir con quienes aman, de forma sencilla.

Mi padre disfrutó la vida porque nunca dejó que el niño dentro de él muriera. Se negó a ser una persona seria y respetable.

A mí me gusta la playa, subir cerros como cuando era niña. Y sigo haciéndolo.




45 años de casados

Por Laura Aguilar Ramírez



Día de San Marcos- Día de mi boda religiosa.
Hasta hoy, 45 años después me vengo enterando qué santo se recuerda hoy. Eso es muestra de que ésta fecha es muy especial para mí.

Ni siquiera tengo presente el día de la boda civil. Sé que fué en Marzo, pero siempre tengo que buscar el Acta de matrimonio para saber la fecha, jeje.
Siempre le he dado importancia a las fechas de nacimiento de las personas que me importan. Recuerdo varias fechas de cumpleaños. Las que me cuesta trabajo recordar son las de la fecha de defunción.


l nacimiento a la vida eterna, es que empecé a darle importancia. En ésas fechas pedimos misa para nuestros difuntos.
En ésta fecha siempre recuerdo detalles de nuestra boda.

Desde el momento en que decidimos casarnos hasta que se celebró la boda religiosa, todo pasó muy rápido. En Febrero supe que estaba embarazada. Fué por suuesto no planeado de ésa manera. Habíaos hablado de boda, pero en vacaciones de Agosto. Estábamos en 4to. semestre de Bachillerato aún y deseábamos seguir estudiando.

Pero no siempre son las cosas como uno quiere. Ahora veo lo sonzos que estábamos. Se nos hacía tan fácil las cosas. Casarnos, seguir estudiando, jeje.
Por lo menos yo, no pensé en que hay que vivir en algún lado y que todo cuesta: la renta, la luz, el agua. Que se necesitan muebles, ropa de cama, cortinas, trastes, etc. etc.

Sólo pensaba en casarme, tener hijos, ser una familia feliz, jeje. Y oh cosas!!. Me enteré de que estaba embarazada y me alegré por supuesto, pero también me atemoricé. Había que decirle a mi mamá y éso me daba miedo. Sabía que le dolería. Todos sus hijos se habian casado "embarazados"- Y yo también lo haría. Además muchas veces me había dicho que no quería "chamacas sinverguenzas" (por decirlo de alguna manera decente) en su casa.

Ella deseaba lo mejor paraa nosotros por ssupuesto, y por éso me lo decía. Pero como "el hombre es fuego, la mujer estopa, llega el diablo y sopla", las cosas no sucedieron como ella quería.

Eso sí me daba miedo. Temía su reacción. Y efectivamente, sus ojos se llenaron de lágrimas. No lloró, pero sí se le llenaron de lágrimas cuando se lo dijjimos. De hecho, fuimos por mi hermana para darme valor.
Después, la pedida de mano. Mis suegros fueron a la casa. Y de ahí, el desgarriate. Empezamos por ir a la Iglesia donde nos dijeron que necesitábamos estar casados por el civil. La fecha más próxima era el 25 de Abril. Y después ver lo de la boda civil. Yo pensaba en ir al Registro y ya. Pero saliendo, mi papá dijo que había que ir a comer. Mis suegros, mi hermana, mi papá y su esposa se fueron al departamento de ellos y mi esposo y yo, al mercado para comprar algo. No habiamos planeado nada jeje.

Así de sopes. Ya la búsqueda de vestido de novia fué tan impensado como todo. Tuve que elegir un vestido que fuera acorde a mi situación, no uno que realmente me gustara. Los zapatos merecen un capítulo aparte. Siempre fueron mi coco, porque tengo una talla no muy común para ser mujer. Así que fué toda una tortura y el primer disgusto con mi esposo. Porque dimos vueltas y vueltas en el Mercado de Granaditas y no hallamos nada. Antes habíamos recorrido las zapaterías de Coyoacán, cercanas a la casa y de varios lugares.

Ibamos con mi hermana. Ella insistía en que ahí encontraríamos y mi esposo la apoyaba. Yo sabía bien que no íbamos a encontrar. Sólo había un lugar en donde había zapatos que pudiera pagar y me quedaran. Pero ellos insistían y no me hacían caso. Después de 4 o 5 horas buscando, finalmente me cansé de su terquedad, me dí la vuelta y caminé al carro. Ellos iban tras de mí diciéndome que no fuera necia, bla bla, bla. Fué la única manera que encontré para que desistieran. Y es que para zapatos de mi talla y mi gusto, sólo hechos a la medida. Y éso era caro. Y además no había tiempo.

El vestido fué más sencillo. De hecho, nunca le he dado mucha importancia a la ropa. O mejor dicho, veo si me gusta el color, la tela, la forma. Pero sobre todo, que me quede. También con la ropa tenía problemas. Por el tipo de cuerpo. La cintura me quedaba muy alta, las mangas muy chicas y el largo de los vestidos me quedaban de minifalda.

O me los mandaba hacer o de plano, los compraba con una persona que se dedicaba a vender ropa. Ella compraba en tiendas de fábricas del centro y ya sabía mis gustos desde niña y buscaba ropa que me quedara. No me gustaba andar recorriendo tiendas y tiendas midiéndome vestidos y vestidos. No es mi estilo.
Así que lo compramos en la primer tienda que entramos.

Como todo fué rápido no se pudo mandar a hacer el vestido, además no había presupuesto. Ibamos coprando todo con nuestro sueldo. La escuela costaba. Era privada. Yo tenía media beca, pero mi esposo no.

Total. Que fué difícil. Mi mamá me compró unas telas para hacer sábanas que cosí en la vieja máquina que ella tenía. Compré tela para cortinas y también las hice. El departamento lo encontramos en un edificio gracias a un letrero que ví al pasar . Estaba cerca de la casa y de mi trabajo. Pero era caro.
Nos regaló mi mamá la sala, una tía nos prestó unas sillas. Mi esposo compró la recámara a crédito, nos regalaron la estufa.

De la luna de miel ni hablar. No había dinero para ello.

Así empezamos nuestra vida matrimonial. De éso ya 45 años.
Hemos pensado en nuestros 50 añoa, si Dios nos presta vida. Los estamos planeando 5 años antes, jeje. Para que no nos suceda lo mismo.

Pero por lo pronto, hoy festejaremos nuestros 45 años.

Le agradezco a Dios por éstos años en donde ha habido buenas malas y regulares. Donde procreamos 3 hijos, de los cuales una está en el cielo y mis dos hijos me han dado muchas alegrías a lo largo de sus vidas. Ellos son lo mejor de todo.

Le agradezco a Dios el haber reparado nuestro matrimonio y estar en él cuando más lo necesitamos.

Le pido para que éstos años sirven de testimonio de que es posible mantenerse casados por tanto tiempo, ahora que los jóvenes piensan que no lo es.
Ni mi esposo ni yo somos especiales. El especial es Dios que mantiene todo donde debe estar, si uno se lo permite y lo deja actuar.

Dios actúa de formas distintas

Por Laura Aguilar Ramírez
"Saulo, Saulo ¿porqué me persigues? Preguntó él: "¿Quién eres, Señor?" La respuesta fue: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate. Entra en la ciudad y allí se te dirá lo que tienes que hacer"."

Jesús se presenta a Saulo cuando éste iba rumbo a Damasco persiguiendo a los cristianos. Había pedido permiso para traerlos a Jerusalen presos.

Es la historia del encuentro de Jesús con Pablo, aquél que después recorrió lugares y lugares predicando que Jesús es el Hijo de Dios.
Sabemos que estuvo 3 días ciego en Damasco a donde Jesús había dispuesto fuera. Estuvo sin comer ni beber.

Me imagino que el impacto de haber escuchado ésas palabras de Jesús a quien había visto morir en la cruz, debió ser tremendo. La luz al presentársele lo encegueció. Sus hombres también escucharon pero tampoco vieron a nadie.
Saulo era discípulo de Gamaliel, personaje prominente del Sanedrín. Era jóven. Había estado presente en el asesinato de Esteban, el primer cristiano asesinado por predicar que Jesús es Hijo de Dios. Pablo había perseguido a los cristianos quienes huyeron y los perseguía.

Esos 3 días debieron ser de incertidumbre, pero también de muchas preguntas. Preguntas que le fueron respondidas por Ananías a quien el Señor se había presentado, diciéndole que fuera a ver a Saulo. El dudaba por la fama de Saulo, pero Jesús le dijo que El lo había escogido para "que me dé a conocer a las naciones, a los reyes y a los hijos de Israel. Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi causa".
Fué bautizado y se llenó del Espíritu Santo al serle impuestas las manos por Ananías.

Es una historia fascinante la de Pablo. Pero también terrible. Escuchar ésa pregunta de Jesús y de ésa manera. El era tan justo, creyente y temeroso de Dios. Uno podría pensar que Jesús podía haberlo golpeado por perseguir a sus discípulos. Pero no. Lo eligió para que lo diera a conocer.

San Agustín decía: ¡Oh feliz culpa que mereció tan grande Redentor!

El día de hoy leía también la historia de San Fidel Sigmaringen, abogado que se hizo fraile capuchino, repartiendo sus bienes entre los pobres y el seminario. Fué martirizado por predicar a Dios en Suiza que estaba plagado de protestantes, evangélicos y calvinistas a quienes no les gustaba que hablara del Bautismo por ejemplo. El les decía que no había varios bautismos, que la gente no podía rebautizarse. Gracias a sus prédicas, hubo muchas conversiones. Lo atacaron con palos hasta que murió. Como Esteban.
Leía también:
Hay algo que a los santos les falla de manera impresionante, es la "prudencia simplemente humana", ese andar haciendo cálculos para no excederse en desgastarse por el Reino de Dios. Los santos no se miden. Ellos se enamoran de Cristo y de su religión y no andan dedicándose a darse a cuenta gotas, sino que se entregan totalmente a la misión que Dios les ha confiado.
Al igual que él, Pablo no se medía, se entregó en cuerpo y alma a la misión que Jesús le había confiado. Aparentemente, ambos son distintos. Uno perseguidor de cristianos y convertido por Jesús. Otro, enamorado de siempre de Cristo. Pero en realidad eran iguales: entregados a lo que creían sin medir las consecuencias.

Ambos padecieron por Jesús y por evangelizar. Perdonaron a quienes los mataron antes de morir. Creían en que la corona de espinas que soportaron sería cambiada por una de paz al lado de aquél por quien lucharon y se entregaron.

A mí me encanta conocer de El, através de aquellos que vivieron y gozaron de su amistad. Ver en personas la manera en que Dios actúa. Leía también del milagro de la mula de San Antonio, cuando la mula de un no creyente, se hinca ante el Santísimo Sacramento eligiéndolo a un puñado de heno a pesar de estar hambrienta por llevar 3 días sin comer. El no creyente, se convirtió.

Y entonces se pregunta uno porqué Dios ya no hace cosas así. Como en el tiempo en que los santos eran estigmatizados, tenían el don de la bilocación o de la levitación o como el Padre Pío que parecía adivinar lo que sus fieles iban a confesarle. En fin. 

No sé la respuesta a éso, por supuesto. 
Los caminos de Dios no son como los de los hombres, ni sus tiempos, ni sus formas. Pero sé que sigue estando presente.
Sé que sigue actuando en la vida de muchas personas  En mí, por supuesto pues ha cambiado mi vida. Y no he visto ni oido como San Pablo. Ni he sido tan ferviente desde niña como San Fidel de Sigmaringen. El simplemente ha ido actuando en mí. Con su Palabra y en la Sagrada Eucaristía.
De Dios puedo confiarme.
La oración constante, la escucha de Su Palabra y el comer y beber de su Cuerpo y Sangre dan frutos. Vivir sacramentalmente, da frutos.

Por sus frutos los conocerás

Por Laura Aguilar Ramírez


Perdonar. ¿Perdonar qué significa en realidad? ¿Significa que a quien perdonamos puede ser parte de nuestra vida de nuevo?

Normalmente cuando alguien nos hiere, no siempre es quien nos cura. Muchas veces quien nos cura es otra persona. ¿Cuántas veces vemos que en un divorcio quedan heridas, heridas que no va a sanar aquella persona de la que nos divorciamos.?
De divorcios y separaciones conozco algo, jeje. Mi papá tuvo 4 mujeres con las que vivió. Cada una dejó en él heridas. Con ninguna regresó. Y sin embargo, nunca habló mal de ninguna de ellas. Seguramente perdonó.

Cuando mi mamá nos abandonó y entregó a mi abuelita, en ése mismo momento dejó de tener derechos sobre nosotras. Mi abuelita se hizo cargo de nosotros, nos crió, educó y cuidó. A mi mamá yo la perdoné, pero cuando volví a verla no fuí con ella, ni la he buscado desde entonces. Le agradezco haberme dado la vida y también que me entregara a mi abuelita.

Mi abuelita tuvo errores y muchos, pero nos amó a mi hermana y a mí. En la mañana pensando en aquella persona que me conoció mejor, no pude pensar más que en ella.

Por increíble que parezca, ni mi hermana conoció el internado donde estuve, por ejemplo. Mi papá fué a buscarme un día, pero no conoció a la directora ni sabía cómo vivía ahí. Nunca me preguntó, como nadie me lo preguntó. Ni mis tíos, ni mi hermana, ni mis vecinitos con los que jugaba

Es increíble que a nadie le interesara dónde pasaba la mayor parte de mi tiempo, de mi vida, ni lo que hacía o dejaba de hacer. Sólo a ella, a mi abuelita, a mi mamá.

Es increíble que cuando mi papá murió, nadie de su familia preguntara por él. Sólo uno de mis tíos me dió el pésame. Porque dar el pésame es compartir el dolor con alguien. Y sólo mi hermana, mi mamá (abuelita) y yo compartimos ése momento. Estuvieron nuestros esposos, claro. Después llegó mi tío, el único hermano al que le interesó que falleciera y un amigo sincero de los muchos que conoció y a los muchos que apoyó.

Así es la vida. A pocas personas les interesa conocer realmente al otro. Les basta que les den, que les sirvan para algo y cuando ya no les sirven, simplemente se olvidan.

Es increíble que personas que viven cerca de tí y que saben que estás enferma, en cama, recién operada ni siquiera se acerquen.

Tengo un gato que recién me regalaron. Es bien simpático. Llegó ya grande, habituado a otras personas. Desconfiado. Ha tardado como 3 meses en medio aostumbrarse a la casa, a su espacio. Pero no a nosotros. Y sin embargo, parece que adivina en cuanto se mueve algo en la cocina. Es el primero que se acerca a que se le sirva de comer y maulla y maulla hasta que se le sirve.
No se deja acariciar. Extraño a mis gatitos. He tenido varios, pero todos llegaron muy pequeños o nacieron en mi casa. Yo los crié y también he tenido que enterrarlos cuando han fallecido. Todos ya de edad avanzada. Pero es animal y se mueve por instintos animales. Puede aprender conductas, claro.

El ser humano no es un animal. Y es ahí donde duele lo que hace o no hace. Porque aplica su voluntad en ello.

Cuando hay una separación es como cuando algo se rompe. Depende de cuánto se rompió puede o no restaurarse. Para lograr una restauración, se necesita estar al pendiente siempre de ir día a día dando mantenimiento a las cosas. En cuanto se da uno cuenta de que una pared empieza a tener moho, por ejemplo, hay que actuar lo más pronto posible para evitar problemas mayores.

Yo he restaurado algunas piezas que me gustan y que por accidente se me han caido. Que si una manita, que si el asa de una taza. Y vuelven a funcionar. Pero desgraciadamente algunas al caerseme se han roto en más partes y aún así, las he restaurado. Las he pegado y en donde han quedado huecos, le he puesto alguna masilla y han vuelto a funcionar.

El perdón es ésa restauración. Vuelve a funcionar, tal vez ya no sea lo mismo. Muchas veces las restauraciones ni siquiera se notan de tan bien que se hacen. Pero para restaurar una pieza se necesita paciencia, trabajo y dedicación.

Para Dios no hay imposibles. Es cierto.
Pero cuando en una relación, es sólo una parte la que se esmera y la otra no pone de su parte, viene la separación o definitivamente el divorcio.

Y cómo darse cuenta de que realmente vale la pena retomar una relación? "Por sus frutos, los reconocerás"

Veo en youtube algunas veces a youtubers que pasean y hablan de sus experiencias por determinados lugares. Pero no todos me gustan. Algunos sólo vienen a México porque es un bello país, pero sólo a gozar de lo que ofrece, no aportan nada. Youtubers hay muchos y de muchas nacionalidades.

Muchos han visitado nuestro país y de muchas nacionalidades, pero siguen su camino por otros países. No pretenden quedarse aquí. Porque su trabajo es ése: visitar países, dar a conocer ésos países, etc. Es cansado, por supuesto, pero es su trabajo.

Son digamos de alguna manera, misioneros. Como los que hicieron las grandes misiones evangelizadoras, gracias a los cuales ahora tenemos iglesias y fé. No se estacionaban en el país, seguían camino.
Existen youtubers locales que muestran el país. Y existen internacionales que muestran países.
Pues he visto personas que cubriéndose con la máscara de youtubers pretenden quedarse en el país. Algunos se han casado con mexicanas o mexicanos, han hecho de éste su país, sus hijos han nacido aquí.

Pero no todos. Este es un ejemplo claro de lo que es uno y otro. Aquellos que sólo vienen a ver que sacan y aquellos que aportan algo. Los youtubers que nos hacen el favor de visitarnos, de promocionar nuestro país y siguen camino, hacen mucho bien. Pero otros que sólo ven la oportunidad de hacer dinero por éstos sitios, de encontrar una casa cómoda en una ciudad, son otra cosa.

Es cierto que en México viven extranjeros y muchos viven en la provincia y la han hecho crecer. Pero he visto que están llegando quienes llegan a vivir a la ya de por sí atiborrada CDMX porque es más cómodo y tienen todo a su alcance.

Cosas como ésta son las que me hacen ver diferencias entre unas personas y otras.

Para mí es importante ésto, porque fuí muy confiada. Y fuí muy confiada porque desconocía la Palabra de Dios que es bien clara. Sólo así puedo explicarme porqué me ha ido como me ha ido.

Antes sufría porque veía personas divorciadas o separadas y pensaba que éso no es lo que prometieron en el altar de Dios. Pero también he encontrado el porqué. Cuando le preguntan a Jesús porqué Moisés permitió el divorcio, les contestó "por su duro corazón"
Un corazón duro endurece el oído, endurece la vista, endurece todo.
Se habla del corazón en muchos lugares de la Palabra de Dios. "del corazón nacen las buenas o malas acciones", "por la boca habla el corazón", pero también debe uno tener cuidado con lo que las bocas dicen, porque se puede decir cosas melosas con la boca, pero que no nacen del corazón. Y es ahí donde se acompleta con "por sus frutos los conocerás".

No todo el que le dice a uno "te quiero", nos quiere realmente. No comparten el dolor con nosotros, sólo les gusta compartir las alegrías. "Al nopal sólo lo visitan cuando tiene tunas", pero cuando sólo tiene espinas ni quien lo mire.

Diría alguien sarcástico cuando escucha "te quiero": "me quieres....pero freír en aceite" o "si me quieres.... pero joder" o " claro... me quieres... pero lejos".
O cuando alguien le dice "te amo": "Huy si... ¿de cual amo hablas? Del amo que manda o del amo que nace del corazón"

San Pablo enseña que la fe verdadera no es pasiva, sino una «fe que obra por el amor» (Gálatas 5,6). No basta creer intelectualmente; el amor auténtico exige acciones concretas y buenas obras como fruto de la gracia, siendo la fe y las obras inseparables, no contradictorias. El amor es el motor de la fe.

No me gusta hablar de mis dolores, pero lo haré ésta vez:

Como he dicho, soy nieta de un español, bisnieta de un español y francesa. Mi abuelo fué desheredado por razones que desconosco. El prefirió a mi abuelita (mamá) con quien procreó a mi papá y la amó hasta el fin de su vida, que no fué tan larga como ambos hubieran deseado. Sólo duró 6 años, pero se amaron hasta el fin.

En alguna ocasión, paseando por la Alameda, se estaba ensayando para una obra de teatro. Nescesitaban a algunos niños para el ensayo, sólo debían caminar junto a unas parejas. Como siempre, me ofrecí porque ví que necesitaban. Cuando llegó la directora, una actriz española, dijo despectivamente: "¿cómo a ése prietito lo ponen como hijo de español?" Ese prietito era mi hijo, bisnieto de español aunque le duela a la señora ésa. Me dolió porque mi hijo se sintió adolorido. No tuvo ni siquiera reparo en dañar a un niño. Y todo por mi culpa, por andarme ofreciendo a ayudar. Resulta que los niños elegidos que realmente iban a actuar en la obra, ni siquiera se tomaron la molestia de acudir al ensayo. Y yo por ofrecida recibí un bofetón.

Eso me hizo ver porqué mi abuelito amó a mi abuelita, tanto que dejó a su familia por ella, sin importarle el dinero que pudieran tener.

También de mis anécdotas: En mi adolescencia me encantaba un cantante español muy famoso. Pero un día, cuando estaba ya casada, lo escuché decir : "prefiero besar a un perro que a una mexicana". Ese día entendí a mi padre cuando después de enojarnos, rompió mis posters del que mi cuarto estaba llena. Varios eran artistas españoles.

Otro de ellos al que también admiraba, salió con una fan, que tuvo un hijo de él y muy quitado de la pena, se llevó al niño a España y la dejó a ella, que fué como pudo hasta allá a pelear para que le regresara a su hijo. Caso muy sonado.

Y yo que llenaba mi habitación con sus fotos y gastaba mi dinero en comprar discos suyos y perdía mi tiempo escuchando por la radio sus canciones. Ahora veo que en realidad no los admiraba a ellos, buscaba en ellos a mi abuelito "el español" como le digo, el que amó a mi abuelita.

No hace mucho, otro artista español conocidillo, dijo que "las mexicanas son bigotonas". Chale, mano. Está bien que tenemos la trompa grande y por éso se nos hace sombrita, pero no bigotonas.
"No todo lo que brilla es oro"

Si. Llegan extranjeros, pero no todos con buenas intenciones. Muchos sólo para ver qué sacan de nuevo.

Lamento si sueno dura, pero es así. Lo he comprobado muchas veces. Se nos desprecia por el color de nuestra piel, o por no ser tan bonitos como ellos. Ese día, tomé a mi hijo prietito como le dijo la doñita,  yo con mi piel blanquita y mi pelo guerito, heredado por mis abuelos, ambos gueritos porque ambos proceden de españoles o franceses.

Yo estoy orgullosa de mis abuelos, pero no de todos los extranjeros.
Conozco y conocí a varios como dicen algunos "gente bien" o "gente de calidad" que son buenos porque actúan bien, no sólo porque hablan bien. O son gueritos. O porque nacieron en un lugar u otro, como si el tener la piel blanca o prieta nos hiciera mejores seres humanos.

En las lecturas de hoy encontré que es así.
Juan 6, 35-40
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día''.

Eso me dice que tengo razón.

Las golondrinas

Por Laura Aguilar Ramírez



Hoy se va de éstos lugares, una gran persona a la que no veía desde que me casé.
Ella alegró mi infancia con sus ocurrencias.

En tiempos de las Olimpiadas, traía a todo el callejón haciendo marometas porque dizque haciamos las olimpiadas. Así aprendí a andar dando marometas por todos lados, a hacer la vuelta de carro y el salto del tigre y tanta cosa que se le ocurría, jeje.
Después, veía a sus primas ensayar para el vals de los XV años y se ponía a darnos clases de ballet. Más tarde, me llevaba a las discos y me regalaba ropa apropiada porque yo no tenía.

La recuerdo en sus XV años, bajando de las escaleras del edificio donde vivía con su familia, como una reina. Con su vestido hampón, con la gracia que la caracterizaba. Muy bella. Es la quinceañera más bonita que he visto. Pero también me tocó verla tirada en el piso de un baño, tomada. Por el dolor. Había perdido a su mamá. Y no conocía otra manera de manejar su dolor.

Yo trataba de levantarla, de animarla, de abrazarla para que no le doliera tanto. El mundo le dice a uno que hay que ser fuerte y ella es la persona más fuerte que he conocido.
Junto con sus hermanas, se levantaron de la desgracia, se pusieron a trabajar. El mundo les ofrecía vino, cigarro, diversión para espantar el dolor.
Ellas se sobrepusieron a todo éso y se dedicaron a trabajar, a edificar, a sostenerse una a la otra. Su hermana mayor le pagaba la escuela de comercio para que fuera alguien. A su hermana menor y a su hermano chico les pagaba la secundaria y la primaria respectivamente.

Su papá, mi padrino, cargaba la ropa que vendía al hombro en un bulto. Salía temprano a comprar y después al tianguis a vender su ropa en abonos. Así sostenía a su familia de 6 hijos. El les enseñó a trabajar. Era un hombre quemado por el sol, callado y trabajador.

Mi madrina era alegre, le gustaba jugar baraja, tomaba y fumaba por sus raíces y costumbres de la familia donde venía. Pero tenía sus dolores muy dentro. Era sociable, se dedicaba a cuidar de sus hijos. Hubo un tiempo en que vivieron en una viviendita que les prestaban, donde se hacían bolas los 8. Ella ayudaba en las labores de la casa que les prestaban. Y como muchas madres, si no es que todas, trataba de darles a sus hijas lo mejor.

Ellas gozaron de hornito magico que nadie por nuestros rumbos tenía. Gozaron de muñecas que movian sus ojitos o lloraban, que nadie por nuestros rumbos tenía. Recuerdo que tenían una máquina de hacer palomitas y una para hacer helados de ésas que no todos podíamos tener.

Y es que mi padrino el dia de reyes vendía juguetes. Pero lo que a mí me interesa es ver que mi amiguita no era envidiosa, no se guardaba las cosas para ella. Le gustaba compartir con nosotros que no teníamos.

Recuerdo que ellos tuvieron televisión y ella organizaba función jeje. Nos cobraba 5 centavos para ver la tele, nos servía agua y palomitas. Organizaba funciones de títeres con los juguetes que le traían los reyes magos. Eso nos llenaba de alegría a un montón de chiquillos, entre ellos, yo.

Esa familia que les prestaba un cuartito era de mi sangre. Y ni siquiera nos miraban, ni siquiera nos hacían caso. Llegaban en sus carros y se metían a su casa sin pelar a nadie.

Dios toma caminos que uno no conoce. De alguna manera, ella hacía lo que mi tío de sangre no hacía. Por rencores familiares, problemas de tierras y cosas así. Dios usa medios para unir lo desunido y yo ahora creo que usaba a mi amiguita para limar asperezas.

De hecho, mis tíos hermanos de mi papá, entraron a las fiestas que organizaba mi tío, yo entré a su casa cuando estuvo enfermo, sin poder moverse, lo ví llorar en su parálisis. Estaba con tubos y cuando entré, lloró. Era la única de su sangre que había ido a verlo. Dios usa a quienes menos piensa para unir a la familia desunida. A otros familiares, no les permitió entrar su esposa. Ni siquiera a su mamá y a sus hermanos.

Todos ésos recuerdos llegaron con ella. De alegrías infantiles, de dolores compartidos, de lágrimas derramadas, pero sobre todo, de fortaleza en el dolor

Ella ha visto partir a 3 de sus hermanas, además de su madre y su padre. Son dolores que se van acumulando a lo largo de la vida. Pero también he aprendido que sólo Dios puede curar los corazones adoloridos, que El tiene sus maneras de hacerlo.

Yo me quedo con los buenos recuerdos, con los momentos felices que me hizo pasar a mí y a mis primos, me quedo con su recuerdo de quinceañera. Fiesta a la que nos invitó porque su corazón es noble. Quería compartir con nosotros su alegría. Y con ésa alegría me quedo.

Dios la lleve a nuevos horizontes, con la misma alegría que brindó. A las personas buenas, les va bien y Dios las sostiene

Buen viaje, amiga.

Al nopal sólo se acercan cuando tiene tunas

Por Laura Aguilar Ramírez


Hay grandes dolores en la vida de las personas. Dolores que sólo pueden ser curados por Jesucristo.
Estaba recordando una novela que leí cuando tenía 12 años. Anthony de Saint Exupery era mi autor favorito a ésa edad.
En el internado había gozado mucho cuando una alumna de la escuela de Filosofía y letras fué a hacer su tesis profesional. Ella nos leía libros y después nos pedía que escribiéramos lo que entendiámos de lo que nos había leído. El librito que nos leyó fué "El principito"-
Dios me dotó de una buena memoria. Podía recordar lo que nos leían de una manera que mis otras compañeras no podían hacer. Tal vez porque me encantaba leer. Lo hago desde antes de aprender a leer en la escuela.

Así que tenía callo, jeje. Pero me encantó porque no era una lectura sóla, sino que compartía con otros. La chica se alegró mucho con mis comentarios, y tal vez hasta se sorprendió. Pero ella no sabía que yo me bebí en los 4 años que estuve en el internado. todos los libros que estaban en el gran librero: Biografías, cuentos de de escritores de varias nacionalidades, libros de zoología, de biología, de historia. En fin, de todo. En cada cuarto había pequeños libros a nuestra disposición. Libros de cuentos que ahora mi nieto de 5 años disfruta aunque aún cuando no sabe leer. Libros para niños pequeños, pero que muchas de mis compañeras sólo veían como adornos

A mis compañeras más pequeñas, les contaba los cuentos casi casi como estaban escritos, gracias a mi buena memoria. Ellas disfrutaban de ésas noches, se dormían escuchando de sapos convertidos en principes, de la princesa que tenía en los ojos hojas verdes que le impedían ver, etc. etc.
Se dormían y yo me dormía después. Cuando escuchaba sus respiraciones tranquilas, me callaba. Pero una vocecita al final del cuarto, me decía: "ya se acabó el cuento? ¿qué pasó después? Se llamaba Lucía.

Así que después, cuando encontré otro libro de Anthony de Saint Exupery lo leí. Fué "Juan Salvador Gaviota" y me encantó. Es la historia de una pequeña gaviota que quería remontar los aires hasta lugares más altos.

Las gaviotas se burlaban de él, porque se rompía las alas, se sangraba y tardaba días en sanar, pero él insistía y se volvía a subir a una cumbre desde donde se aventaba, tratando de vencer las corrientes de aire que son más fuertes mientras más alto se vuela.
Finalmente lo logra. Es feliz volando por sobre las demás gaviotas, porque ver cómo se pelean por el pescado le duele. El pensaba que si se sube más alto, se puede ver más pescados y así no hay necesidad de pelear.

Deseaba ver superados a sus amigos y familiares, quería que volaran más alto para ver que el oceano es amplio y tiene muchos peces. Eso había imaginado y por éso se había esforzado tanto. Cuando finalmente sus alas fueron fuertes para subir más alto, vió que tenía razón. Y le dolía ver a las demás gaviotas pelear por peces, las veía quitarse del pico un pez, las veía picotearse entre ellas.

Después, varias gaviotas lo siguieron, lograron volar más alto... pero volvieron a lo que son: gaviotas y siguieron picoteándose por quitarse un pez.

El Evangelio de hoy nos dice algo parecido. Despues de la multiplicación de los panes, los discípulos se alejan al otro lado del lago Tiberiades, muchas barcas los siguen pensando que Jesús está con ellos, cuando finalmente lo ven, Jesús les dice:
"Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello". La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado
He visto familias  picoteándose entre ellos por un pez. Los he visto aprender a remontar alturas que creían imposibles de alcanzar y volver a picotearse.
He visto a personas llorar preguntándose porqué la vida es tan injusta con ellos, porqué? y las he visto culpar a otros de lo que está en ellas.
He visto a personas creyendo que el dinero va a solucionar sus problemas. "Cuando tenga dinero, voy a ser feliz. Voy a comprar lo que se me antoje. Mis hijos no van a sufrir de hambre, no van a desear juguetes" Y terminan lastimados. Algunos no pueden volver a remontar el vuelo. Quedan heridos, no pueden volver a volar o no quieren volver a intentarlo porque duele demasiado.
He visto personas acabar robando a quien confió en ellos.
He visto a personas desagradecidas, olvidarse de aquellos que los ayudaron.
He visto a un hombre llorar por haber dado todo a personas que no lo valían, a pesar de habersele advertido.
He visto a a una madre no volver a hablarle al hijo que despilfarró el patrimonio familiar.
He visto a un hermano no volver a hablarle a su hermano porque le había robado.
Ni siquiera cuando estuvo en cama, sin poder moverse por una embolia que le sobrevino; ni siquiera cuando fué velado; ni siquiera cuando fué enterrado, su madre y su hermano estuvieron a su lado.
Como las gaviotas se picotean entre ellos.

Recuerdo oir decir a mi papá que no quería morir como perro. El lo había oído decir que quien roba a la familia, merece morir como perro.
Mi padre perdonó a quien se quedó con un terreno que su abuelo que lo crió le había heredado. Le dolió mucho, sufrió por ello, pero finalmente ganaron en su corazón los consejos de su abuela. Ella también había sido traicionada, a ella también le habían sido robadas tierras y propiedades. Y había sido robada por familiares.

Para mi papá, la familia era más importante que los terrenos o que el dinero. Le dolieron las traiciones, pero como Salavador Gaviota, a pesar de estar herido, a pesar de sangrar, volvía a remontar el vuelo. Las palabras de su abuela eran más fuertes que todo lo que pudiera pasarle.

Seguramente ése ejemplo lo tomó de su abuela, para el que la familia era importante. Recuerdo a mi tía abuela, hija de mi bisabuela decir lo mismo: "hija, la familia es importante."
Y no sólo lo decía, también lo hacía.

Ella me ayudó cuando estuve caída, me tomó de su mano y me ayudó a levantar. Eso es algo de familia, por lo menos de la familia de mi papá. Cada uno de los hermanos de mi abuelita, me han ayudado de una u otra manera. Sobre todo, con su ejemplo. Mi corazón rebosa de agradecimiento a cada uno de ellos. Se perdonaban a pesar de haberse herido. Lo ví muchas veces. Ví cómo recibieron a un hermano que le había fallado a su padre muchas veces. Los ví juntos como hermanos, a pesar de sus diferencias. Unos con más bienes porque trabajaron más o conservaron mejor. Otros con menos, pero con la suficiente humildad para aceptar que por sus errores estaban así.

Tuve la dicha de ser parte de su familia. Siempre me trataron como una de ellos, a pesar de ser adoptada por mi abuelita al separarse mis padres. Siempre me llamaron hija de Cata. Ella siempre me llamó hija y yo a ella mamá, porque lo es, porque ella me crió y educó.

Ellos repetian sin darse cuenta tal vez, el ejemplo de mi bisabuela Isabel quien los crió y educó. Tarde o temprano, todos entendieron porqué su madre de la que alguna vez pensaron que era tonta, callaba.
No era tonta. Callaba y guardaba todo en su corazón. Callaba y callando ayudaba a su familia más que peleando.
Yo no la conocí sino através de aquellos que educó.

El título es "al nopal sólo se acercan cuando tiene tunas" y es verdad, muchas veces sólo buscamos a alguien para ver que nos puede dar y después "si te ví, ni me acuerdo"

Y no lo digo porque otros lo hayan hecho. Yo misma, alguna vez lo he hecho. Con mi padre al que dejé de hablarle por dos años. A mi misma tía bisabuela, un día la ignoré en una fiesta. Me hice la que no la había visto, porque sus hijos me habían herido. Pero ella no tuvo culpa. Y sin embargo, era tan buena, que ni siquiera tuve que pedirle perdón, sólo me acerqué y volvió a tomarme de su mano. Así de buena.

La educación no se aprende, se mama decían los antiguos. Y mi familia, la familia de mi abuelita paterna, mamó de buena leche

Dios no nos abandona

Por Laura Aguilar Ramírez


Aveces las lecturas parecen repetirse. Escuchamos en la semana sobre los discípulos de Emaús en el Evangelio. Los evangelistas escribieron sobre lo que vieron y escucharon. Así que relatan lo mismo.
Sin embargo sí varían. Las primeras lecturas dan la pauta.

Personalmente he escuchado pocas veces los Hechos de los apóstoles a las cartas de Pedro y Santiago, no les he puesto atención. Y sin embargo, es a Pedro y a los apóstoles a quienes dió la misión de evangelizar. A Pedro le dió las llaves del Reino "lo que ates en la tierra, será atado en el Cielo; lo que desates en la tierra, será desatado en el Cielo.

Leyendo la Primera carta de hoy, me parece ver a Pedro y alzar la voz potente y hablar de lo que vió:
Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio. En efecto, David dice, refiriéndose a él: Yo veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que él está a mi lado para que yo no tropiece. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza; por eso también mi cuerpo vivirá en la esperanza, porque tú, Señor, no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que tu santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida y me saciarás de gozo en tu presencia.

Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono, con visión profética habló de la resurrección de Cristo, el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción.

Pues bien, a este Jesús Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo prometido a él y lo ha comunicado, como ustedes lo están viendo y oyendo

Le fué dado el conocer sobre su descendiente y que no sufriría la corrupción y que gozaría de su presencia.
Y después leemos en el Evangelio cómo Jesús se aparece a dos discípulos en Emáus y les pregunta '¿De qué hablan con tanta tristeza?, los acompaña, se queda con ellos y lo reconocieron al partir el pan.

Dios no nos abandona como a los discípulos en  Emaús, ni nos deja sin esperanza como a David.
Es ésa misma esperanza la que motivó que San Expedito a quien recordamos hoy y que es llamado el santo de los imposibles, a convertirse al cristianismo en tiempos de la persecusión de cristianos. El, siendo soldado romano se dedicó a auxiliarlos y a ayudarlos a escapar del circo romano. Fué azotado y decapitado por ello. Pero lo hizo gozoso de saber adónde iba.

También quien sostiene en las dificultades llenando de paz enmedio de las tormentas.

Pero lo hace conforme a las circunstancias de cada quien, en la época que a cada quien le tocó vivir.
Está tan vivo hoy como lo estuvo en el tiempo de David o en el tiempo de Pedro o de San Expedito o de San Pio de Pieltrecina.

Y ésa es nuestra esperanza, nuestra alegría, nuestro sostén y nuestra fortaleza.
 Recordaba hoy mis primeros meses de vida. Recordaba las razones por las cuales peleábamos mi hermana y yo desde pequeñas, después de que nuestros padres se separaron. Peleábamos por lo que creíamos justo, porque nos quitaban nuestras cosas o lo que nos llevaba nuestra abuelita. Pero en realidad peleábamos por dolor, por el dolor de la separación.
Eso marcó nuestro carácter ya de por sí heredado de quien sabe quien jeje.

Parece ser que a las personas que los demás ven débiles, abusan de ellos. Como el dicho "al perro más flaco, se le cargan las pulgas". Por lo menos así sucedía con nosotras. Nos convertimos en las arrimadas en la casa de... cuando habíamos tenido nuestra casa con nuestros padres.
Nos quitaban la comida que se nos llevaba, aunque se llevara también para ellos. Me refiero a otros niños como nosotras. Y éso enfurecía a mi hermana. Yo lloraba, las mamás peleaban. Y mi mamá terminaba perdiendo porque era sóla y no tenía esposo.

Eso quedó grabado más en mi corazón que en mi mente.
Sin embargo, mi abuelita nos llevó y cuidó y  nos dió amor. Y éso cambió todo. Yo seguía sus consejos, la escuchaba, la ayudaba. Le preguntaba sin miedo y me contestaba Acepté cuando mis desobediencias me acarrearon cintarazos. Y traté de cambiar. Ella fué mi guía, reconocía sus defectos, pero sus virtudes eran mucho mayores que ellos.

Ella nunca nos instó a pelear, más bien nos aconsejaba ser prudentes, ser acomedidas, ser amigables y serviciales con los demás. Pero no sólo nos aconsejaba, nos daba ejemplo de ello con su propio actuar.

Las pasó duras y maduras con sus hijos y después con nosotras, pero siempre tuvo fortaleza. Nunca la ví discutir ni pelear con nadie. Tenía paciencia y era buena con todos.

Mi forma de ser no es como la de ella, por supuesto. A mí me sale de repente lo bronco. Siento de nuevo las ganas de regresar a mi "Emaús" como los discípulos que no lo reconocieron a la primera, porque llevaban los ojos velados por la tristeza. A mí se me velan con el coraje. Coraje casi siempre justificado ante las injusticias y ante los abusos.

Pero pelear no me dió nunca buenos resultados. No me los dió cuando bebé y les sonaba con la mamila a los abusivos, no me los dió cuando después me defendía de las chamacas abusivas. Sólo junto a ella me sentía tranquila y en paz. Bastaba llamarla en voz alta para sentirla cerca o para darme valor o paciencia.

Pelear no es el camino, por supuesto. Por muchos que sean los abusos de los demás. Eso lo he aprendido a lo largo de la vida.
No hagas a otros lo que no quieras que te hagan. Es la regla que mi madre seguía.
Y que a mí me cuesta seguir. Porque no tengo su carácter y porque no tengo su paciencia.

Mamá, siempre te necesito. Siempre.

Hacer el bien y hacerlo bien

Por Laura Aguilar Ramírez

A veces siento que Jesús no escucha, que todo sale mal, que todo está en mi contra.
A veces es por cansancio. Como dice el Evangelio de hoy. Estoy cansada de tanto sembrar, de tanto trabajo y de ver tan pocos resultados.

Eso me ha sucedido varias veces a lo largo de mi vida.
Recuerdo por ejemplo, cuando entré en un anexo de un grupo de autoayuda. Llegué con un gran dolor dentro de mí. El dolor de la primera decepción amorosa. Me sentía triste, me sentía engañada, me sentía decepcionada y también avergonzada.

Un dolor que estaba dentro de mí y que estuvo ahí por dos años. Estuve en ése lugar un año. Me sirvió de terapia, para sacar de adentro el dolor que sentía y que no había curado. Pero ahí empecé a cambiar mi dolor en deseo de ser reconocida. Porque la autoayuda no sirve, si Dios no bendice y cura.

En lugar de ser mejor, terminé siendo peor y haciendo cosas peores. Y éso me hacía sentir peor. Hasta que empecé a echar polvo encima de mis heridas, tanto que llegaron a cubrir mi conciencia y mis sentimientos. Como sucede con edificaciones antiguas que después de siglos o milenios han sido descubiertas al buscar algo en montes. Terminaron por descubrir que no eran montes, sino edificaciones cubiertas por tierra y en las que siguieron creciendo árboles, flores, etc.

Sentí después de un tiempo, que no daba fruto. Pero no es que no diera fruto, sino que empecé a ver que otros de mi mismo tiempo, empezaban a tener ahijados y a mí nadie me pedía ser su madrina. Mi pecado es el que me hacía fijarme en cosas así. Para otros éso no les interesaba. A mí sí.

Estaba acostumbrada a estar en el cuadro de honor, estaba acostumbrada a ser de las primeras en todo. Y el que otros con menos méritos, según mi distorsionada manera de ver, me hacía sentir mal.

Es el mal dentro de mí el que me hace ver cosas que no son.
Y es ahí donde veo porqué no me funcionó ése tipo de grupos. Y sin embargo, a otras personas les han servido, por éso continúan funcionando.

También dentro de mí está el bien. Y ése bien me impulsa hacia arriba, me impulsa a hacer cosas y a hacerlas bien.
Me impulsa a trabajar y a trabajar bien. A estudiar y a estudiar bien. A hacer el bien y a hacerlo bien.

Esa es la naturaleza que Dios nos dió a los seres humanos. El dijo que "estaba muy bien" cuando vió su obra realizada.
El hombre es parte de su creación y por lo tanto "está bien" hecho.

Ya que se deforme uno, es otra cosa. El pecado deforma. Uno puede tener buena intención al realizar algo, pero después viene la pereza, o la envidia o alguno de aquellos pecados que padecemos y lo hecha todo a perder. Y aquello que estaba destinado a ser algo bueno, grande y frutctífero termina sirviendo de alimento a los puercos.

Hoy veía mis árboles. Tengo 4: dos frutales y dos que dan sólo sombra. Los cuatro dan oxígeno porque ésa es su función. Además de dar sombra, de servir de casa para pajaritos que alegran mis mañanas con sus trinos.

Y notaba algo curioso: a dos de mis árboles no les echo agua. Y sin embargo, están frondosos, verdes y bonitos. Al lado de uno, sembré una palma que tampoco riego. Sólo de la lluvia esporádica y de la brisa se nutren. Y yo creo que el ingrediente secreto es que los podo de vez en vez y oro diario. Yo trabajé al sembrarlos, al podarlos, al removerles la tierra, pero Dios bendice.

Un árbol cercano, del que nació mi arbolito y al que también podan de vez en vez y al que tampoco riegan, no está tan frondoso ni tan verde. Y tiene la misma tierra, recibe la misma cantidad de sol y de agua y están distintos.
Por éso creo que es la oración diaria y el seguir y hacer lo que Dios manda.

Cuando niña, mi mamá tenía en botecitos flores que nunca florecían. Y les cambiaba la tierra y yo las regaba y quitaba hojas secas y les daba sol, pero no florecían.
De ésas mismas flores tengo yo ahora y también les puse tierra fertilizada y las riego y tienen flores todo el año. Son de ésas sencillas que se dan en todos lados. Pero no es cierto que florezcan en todos lados. Las de mi abuelita (a la que llamo mamá) no daban flor. Sembraba en un espacio algo y no se daba. Yo ahora siembro y se me da. Tengo plantas de desierto que no requieren mucha agua ni cuidado, tengo flores de ésas sencillas que florecen todo el año. He sembrado jitomate y comido de sus frutos (bueno... se me dan chiquitos, pero se me dan) Mi esposo cuida de una bugambilia que da todo el año flores bellas. Claro que la podamos, le ponemos guías para darle forma, se riega, pero tampoco se mata uno cuidándola. Tengo nopales de los que comemos, tengo unos cactus que podo para que no crezcan tan altos y que embellecen mi pequeño espacio de jardín (bueno... así le digo yo. En realidad es una macetota grande jeje) Tengo dos árboles frutales de los que he comido frutos ( una zarzamora y un granado. Me dan frutos pequeños, pero me dan)

Mis plantas alegran mi casa. Se ve verde. Mis flores alegran mi casa y vienen mariposas y un chupamirto a comer de ellas. A mí me dan trabajo porque tengo que barrer sus hojas o flores, pero me alegran. Se ve bonita mi casa. Además de dar oxígeno tan necesario para vivir.

Hacer las cosas buenas y hacerlas bien da fruto. Hasta la naturaleza se alegra y beneficia de ello.

Jesús manda a sus discípulos a subir a la barca e ir al otro lado del lago, después de haber dado de comer a tantos en el "milagro de los panes" están cansados. El les dice que los alcanzará allá. Pero el lago Tiberiades es ancho, van cansados y deben remar aún, después de tanto trabajo. El mar (porque en realidad es un mar interior) se encrespa, las olas amenazan con derrumbar la pequeña embarcación. Y es ahpi donde Jesús aparece ante ellos caminando sobre las aguas y les dice "Soy yo, no tengan miedo" y les da fuerzas para seguir remando a pesar del cansancio y llegan a la otra orilla.

Es El quien bendice, quien fortalece a pesar del cansancio.
Se alegra uno nadamás de verlo
Se renuevan las fuerzas para continuar.

Es ahora que puedo ver porqué ése grupo al que fuí, no llegó a lo profundo de mí. De mi interior que estaba cubierto de mucha tierra, tanta que cubría mi corazón. Y aunque se veían árboles y flores bellas, nacidas de la tierra que lo cubría, mi corazón estaba tan frio como las edificaciones encontradas dentro de algo que creían cerros.

Hoy se celebra también que el Papa Urbano VI concedió indulgencia plenaria a quienes visitaran la Casa de Loreto (la casa original de Nazaret donde fué la Anunciación y donde vivió la Sagrada familia en su regreso de Egipto y donde Jesús vivió su infancia, adolescencia y juventud y de la que salió para cumplir su misión) casa que se cree fué transportada al lugar actual por ángeles.

Una indulgencia plenaria se concede a quienes se confiesan y han sido perdonados en ése Sacramento, pero remite las penas del purgatorio que merecen nuestros pecados. Es misericordia divina una indulgencia.
Los sacerdotes nos dan la penitencia después de la confesión.
El Papa concede indulgencias en ocasiones especiales como en el pasado Año del Jubileo a quienes pasaran por la Puerta santa, a quienes visiten algún Santuario, etc.

En el acto de contricción, decimos: Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida.
Amén.