Me da para mi calaverita?

Por Laura Aguilar Ramírez

 Día de muertos es una serie de recuerdos para mí
Lo primero que se me viene a la mente es "Me da para mi calaverita?". Era la frase que los niños de mi edad decíamos al salir a la calle. De hecho, mi primer día de muertos que recuerdo fué a los 5 años. A esa edad llegamos al Callejón (así llamábamos a la privada donde vivían muchos familiares de mi abuelita: hermanaos, sobrinos, tíos, primos.

Unos primos de nuestra edad eran bien vivarachos y ellos nos enseñaron a mi hermana y a mí a "pedir calaverita". Primero nos las ingeniamos para conseguir una caja de zapatos, cosa que suena fácil, pero no lo era. Como no nos compraban muchos, jeje.

Después nos dábamos a la tarea de hacerles caras: ojos, un triangulo de nariz y boca. Ellos los hacían terrorificos, a mí me gustaba hacerles ojos de estrella y boc sonriente. Después se les hacía un agujero en una parte lateral para poner una vela. En el otro lateral, se hacía un agujero para que metieran monedas (era la parte más importante de todo por supuesto) Y estaba lista nuestra calaverita.

Salíamos en la noche a pedir a los familiares, a la tienda del tio y a la de la esquina. Cuando encontrábamos a alguien, le caía la plaga de chamacos con su caja alumbrada por la vela. Como eran familia, se preparaban con monedas para el día.

Pero.... como dije, mis primos eran bien abusados. Y no se conformaban con lo que les daban los familiares. Se iban más lejos. Y allá nos llevaron. Como mi abuelita trabajaba y la tía Santita siempre estaba adentro de su casa y ni cuenta se daba, nos alejamos ... hasta la avenida woooww Super lejos. Yo me resistia a ir porque era algo prohibido... pero mi hermana mandaba y no me iba a dejar para que después fuera de chismosa. Dicen que al enemigo hay que tenerlo cerca y mi hermana lo aplicaba. Así, si la regañaban no esta sóla jeje

En ese tiempo, era yo como su muñeca a la que jalaba por todos lados. Y allá fuimos, caminando por la calle, dando vuelta en la esquina que era hasta donde se nos permitía ir sólas. Después a la derecha por la calle larga hasta la parada del camión que era hasta donde llegábamos con mi abuelita. Y entonces caminé por primera vez un camino que más tarde reorrería a diario camino a la escuela. Era una calle casi siempre sin andantes, porque era de casas elegantes donde la gente salia y entraba en carro. Así que casi nunca se encontraba uno a alguien caminando, aunque pasaban muchos carros.

Y llegamos a la Avenida. Grande, con un camellón enmedio. Y donde había un semáforo. Como yo era "bien tonta" según mi hermana, cosa en la que estoy de acuerdo, me dejaron en la esquina junto a la farmacia sentada, con la órden de no moverme de ahí, mientras mi hermana y mis primos iban con su "me da para mi calaverita" en cuanto se detenían lso carros en el semáforo. Y asaltando a cuanta persona pasara.

Como eran insistentes y simpáticos, muchos les daban. Al llegar de regreso (se habían ido hasta el otro semáforo huy) me encontraron sentada donde me dejaron, con el dedo en la boca (me lo chupaba desde bebé) y con mi cajita y mi velita dentro.

Regresamos a la casa. Mi hermana vació inmediatamente su cajita para contar el dinero. Y tomó la mía. Estaba más llena que la de ella, jeeje. La gente pasaba y sin que les pidiera metían monedas en mi cajita. Debía darles lástima la chamaquita guerejilla, chupando el dedo, sentada hecha un ovillo por el frío y con mirada de "estoy perdida". Algunos trataron de llevarme a mi casa: "dónde está tu mamá? estás perdida?". Yo no contestaba, sólo movía la cabeza. Y ni loca me paraba.

Por supuesto que mi hermana disfrutó de las monedas, jeje. Yo no ví ni una después.

Al otro día me volvió a llevar, me dejó en la misma esquina y se volvió a repetir la cosa. En ése tiempo, se salía a pedir calaverita dos días, no como hoy sólo el día 31 de octubre. Se pedía el 1 y 2 de noviembre.
La tradición de decir "me da para mi calaverita?" viene de pedir para poner el altar de muertos tradicional, con su comida, flores, velas. Las familias pobres no podían hacerlo, por ello pedían para su difuntito o calaverita. Así empezó haciéndose popular.

Mi abuelita en ése tiempo, no ponia altar porque viviamos en un sólo cuarto. Pero en cuanto nos cambiamos a la casa de Don Pedrito, empezó a ponerlo. Bueno... no precisamente un altar, sino lo celebraba como le enseñó mi abuelito Rafael (el español le digo yo). Compraba pequeñas cruces que tenían una mecha enmedio, las ponía en una mezcla de agua y aceite y las encendía. Se llamaban mecheros.

Incensiaba toda la casa con un ahumador o incensiario. Mientras lo hacía, iba rezando por los difuntos. Como Don Pedrito sí tenía la costumbre del altar de muertos, compraban flores de cempatzuchitl y las ponian junto a las mechas y velas. Ella no acostumbraba poner comida, pero sí preparaba dulce de calabaza. A mí me encantaban las semillas. Le ponía guayaba.
Mi mamá preparaba bastante y despues nos mandaba con platitos para repartir a los vecinos. Eso era el antecedente de lo que después se transformó en dar dulces. También compraba calaveritas de azúcar y amaranto y las ponía junto a los mecheros. Para recordar a los difuntos y meditar sobre la muerte. Leía algunos versículos de la Biblia.

 
 Ponía también un caminito desde la calle hasta la entrada de la casa Es decir, mi abuelita mezclaba tradiciones españolas con mexicanas, tal como hacía con la comida.

Mis tías, sus hermanas ponían también caminitos de flores de cempatzuchitl en la entrada de sus casas. Años después, cuando vivimos cerca de Tláhuac, ví ésa costumbre también: caminos que iban de algun lugar hasta la entrada de las casas.

Pero en los pueblos capitalinos, antes de que creciera la ciudad, la costumbre era hacer el camino desde el panteón. Empezaban las familias más cerca del panteón, y terminaban el camino en sus puertas. De ahí, las siguientes personas las llevaban a las suyas. Asi hasta llenar cada casa del pueblo.

Como mi familia era de pueblo capitalino, tenía ésa costumbre, pero cuando yo nací, muchos de ellos al igual que sus vecinos habían ido vendiendo parte de sus terrenos y ya no se hacía el camino desde el panteón que estaba retirado. A mí no me tocó ver ésos caminos tan largos desde el panteón, sólo desde la esquina del callejón. Debió ser todo un espectáculo ésto.
Son tradiciones bellas que se han perdido. Al igual que la visita al panteón en esas fechas.


Se acostumbraba ir y pasar gran parte del día ahí "para acompañar a los difuntos" decían. Se llevaba comida y se comía ahí. Como niños, nos poníamos a jugar entre las tumbas o en los caminos aledaños. Nos mandaban a cargar agua para llevar a las tumbas. Eso me gustaba porque veía mucha gente poniendo flores en las tumbas, algunos llevaban mariachis o músicos o de perdis, un radio para alegrar la cosa. Era más una fiesta que un día triste.

Años más tarde, al visitar Mixquic y el tradicional Día de muertos ahí, pude ver cómo se adornaban las tumbas de manera artística, se ponían comidas, se hacían concursos de tumbas. Algunas eran verdaderas obras artisiticas. Y todo con flores de cempatzuchitl, papel picado. Era tradicion de Mixquic que las familias invitaran a personas a sus casas a comer mole, arroz o algo. Nosotros fuímos con unos vecinos que tenían familia ahi y disfrutamos del pan de muerto que su familia hacía. Muy bellos recuerdos.

También ahí, se veían los caminos de pétalos de cempatzuchitl hasta las casas. Todo éso no se ve por aquí lamentablemente. Sería todo un éxito si a alguien se le ocurriera hacer algo parecido y no copiar el Día de halloween. Estamos cerca de la frontera y seguramente los gringos pagarían por ver algo así.

Hace poco, fuímos a Francia por éstas fechas y nos tocó ir a un parque donde se celebraba el Dia de muertos como en Mexico.. todo un orgullo que se dedicara una zona de ése parque a recordar a mi país en un país tan lejano!! Se ofrecía pintura facial, un paseo en lancha por algo que intentaba ser como un canal de Xochimilco viéndose en la orilla catrinas, tumbas adornadas, etc etc. Nada de fantasmas y monstruos. Familias de esqueletos comiendo, bailando, cocinando, cantando con guitarras, una casa de los espejos pero con humo que descontrolaba, en fin. El mariachi de mujeres cantando por todo el parque. Se vendía pan de muerto y dulce de calabaza. Bello, bello.

Y en mi propio país se disfrazan de monstruos y brujas. Ay, México qué triste cuando te disfrazas de lo que no eres, olvidando tus raíces y tratando de copiar lo que no eres, cuando otros países te quieren tal y como eres, quieren ver tu cara real con tu alegría tradicional, con tus tradiciones como las posadas, el día de muertos, tu mariachi, tus verbenas, tu Semana santa y demás.

Cuánto se ha perdido tratando de pintarnos el pelo de guero, disfrazándonos de monstruos y pidiendo dulces por la calle. En algunos lugares ya se oye "dulce o truco" como una amenaza a si no me das dulces, te hago travesuras. Es una verdadera lástima.

Claro que entiendo que se haga. Parece divertido al principio. Hasta que empiezan las travesuras como ha sucedido en el país vecino.

Cuando llegamos a Ensenada, se me hizo divertido y hasta bonito que les dieran a mis hijos buenos dulces, chocolates en los hoteles del lugar donde vivíamos, que sus maestros les repartieran dulces en sus casas adornadas y ellos disfrazados. Se me hacía divertido y bonito, la verdad.
Hasta llegué a poner una bruja enfrente de nuestro cuarto, llevada por el ejemplo y por aquello de " a la tierra que fueres, has lo que vieres".

Hasta que empecé a ver que no es tan bonito, cuando empezaron los huevazos a los carros y a las casas. O los botes de basura tirados enfrente de las casas que no daban nada.
Hasta la bruja quité de enfrente de mi casa!!

Después, al conocer mas de la fé cristiana, me dí cuenta porqué no es lo mismo Halloween que Día de muertos.
Halloween viene de All Hallows' Eve y es una tradición celta que significa Todos santos, que recordaba a los difuntos orando por ellos. Se transformo en el actual Halloween o Día de brujas que se celebra principalmente en Estados unidos, con disfraces, reparto de dulces.. y muchos desmanes.
De hecho, es un día en que brujos y brujas celebran a Satán.

El día de muertos se ofrece por las almas de nuestros difuntos, recordándolos y orando por ellos. En México se recuerda como ya mencioné antes, con nuestras tradiciones, nuestras costumbres, nuestros sabores.

Nada que ver con monstruos, brujos y demás.

Espero que se siga la lucha por nuestras tradiciones como algunos centros educativos lo hacen.

En algunos lugares, sacerdotes o laicos organizan desfiles donde los niños van vestidos de santos o de flores o de animalitos en lugar de brujas, diables y demas. Se le llama "holywins"

Pedida de mi mano y mi boda civil

Por Laura Aguilar Ramírez

Nota: la foto no es de mi pedida de mano No sacamos fotos. Ni se acostumbraba hacerlo

Siguiendo con mis recuerdos, ésta vez me gustaría compartir sobre el dia de mi boda. Realmente todos los acontecimientos fueron algo que pasó tan rápido que no sentí que lo estuviera viviendo. No era así como deseaba mi boda.

De hecho, habíamos pensado realizarlo en Agosto, en tiempo de vacaciones escolares. Estábamos en 4to. semestre de Bachillerato. Teníamos 20 y 22 años.
Normalmente se está en Bachillerato o en Preparatoria cuando se termina la secundaria y se tienen de 15 a 18 años. Pero yo entré a trabajar a los 15 años... bueno, poco antes de cumplirlos. Terminé la secundaria a los 13 años, entré a Trabajo Social. A los 14 años estudié Programación de computadoras 5 meses y 2 meses de Secretariado en español. Como he comentado, fué una época de búsqueda.

Desde pequeña, había decidido ser maestra. Al terminar la Secundaria le dije a mi abuelita, pero me contestó que era una carrera cara y no tenía dinero para ello. No tenía otra opción, no había pensado en estudiar algo distinto. Así que mi abuelita decidió entrara a Trabajo Social. Sólo estuve el primer año y no continúe. Pasaron a ofrecer estudiar computaación y me pareció bien, puesto que ya había estudiado Secretariado en la Secundaria Técnica. Pero... ya no pude seguir por juntarme con quien no debía y hacer lo que no debía. (irme de pinta a Cuernavaca, jeje todo un día) Mi abuelita decidió que no iba a pagar para que fuera una.... mala mujer.

Así que aunque era algo que me gustó y tenía facultades, tuve que dejarlo. Después mi tía me dijo que estudiara Secretaria Bilingue y me pareció bien, para complementar, pero tampoco seguí pues mi tía me pidió dinero prestado de la colegiatura y ya no pudo pagarme. Así que viendo un día el programa de "Operación convivencia", salió una initación para trabajo de cambaceo. Yo ni sabía qué era éso, pero fuí.

Resulta que me tomaron como auxiliar de oficina en lugar de vendedora de casa en casa (que es lo que singnifica cambaceo). Ese fué mi primer trabajo. Era en oficina, que había estudiado desde 4to. año de primaria en el internado y después 3 años en la Secundaria que como era técnica, se llevaba como taller y se salía con los conocimientos necesarios.

Creí que sería mi trabajo para siempre, jeje. Pero conocí a mi hermano a los 17 años y como él quería estudiar, nos apuntamos juntos a estudiar Bachillerato con especialidad en contabilidad. Me parecía bien, puesto que ya llevaba 3 años trabajando en oficina y conocía el ambiente y sabía que contabilidad era buena.

Ahí conocí a mi esposo. Era compañero de salón, pero ni lo había visto. Yo pertenecía al grupo "popular" por decirlo de alguna manera. Me conocían los maestros y tooodo el salón por ello. Como era muy buena estudiante, participaba mucho en clases. Sólo había una chica mejor que yo, pero como era muy tímida, no se juntaba con nadie. Vivía como aislada de todos.

Desde la entrada, me junté con dos muchachas y un chico llamado Carlos. Y por ello, nos conocían como "los ángeles de Charlie", como una serie de televisión de ése tiempo. El apodo nos lo puso un maestro al que estimaba mucho.
Yo era la guerita jejeje. Más por el color de cabello que por el de mi piel. Verónica y Lupita eran las otras dos. Siempre andábamos juntos. Bueno... hasta el segundo semestre en que Carlos y Verónica se casaron y dejaron la escuela. 

Quedamos Lupita y yo. Ella empezó a andar de novia de otro compañero y nos juntamos con su grupo. Era un buen grupo. Buenos amigos. Yo era la más aplicada, por supuesto jeje. Eso de la escuela siempre se me dió bien. Tenía media beca y de alguna manera, auxiiiaba a mi grupo. También ayudé a otros compañeros a repasar las clases.

Mi esposo se juntaba con el grupo de atrás. Yo con los de adelante. Así que ni lo habia visto. En el segundo semestre se acercó a Lupita y aún me pregunto cómo es que terminamos juntos.

Lupita me propuso ir en pareja al cine. Ella con su novio y yo con el que ahora es mi esposo. Como digo, ni lo habia visto antes de ése día. Era muy callado. De su grupo, sólo conocía a Judith que era bien alegre y pasaba por todo el salón hasta atrás donde se sentaban, moviéndo todo el esqueleto, jajaja. Le llamaban "la licuadora". Después conocí a Carmen, a Melesio y a Chac que eran parte de su grupo.
Total, que fuimos al cine y desde ahi me empezó a llevar a la casa y terminamos como novios.

Pero... yo nunca mezclé el placer con el deber. Era una regla que tuve en la escuela y en el trabajo. Me la establecí en mi primer trabajo y mi primer decepción. Ahí tuve un novio y una gran decepción.
Así que mi esposo y yo, teniamos nuestro propio grupo. El se juntaba con el suyo, yo con el mío y a la salida nos ibamos juntos. Me llevaba a mi casa y se iba a la suya, en una verdadera excursión ya que vivímos de polo a polo.

Alguien me dijo alguna vez cuando le pregunté donde conseguir un novio, que en la escuela o en el trabajo eran los mejores lugares. Y encontré a mi primer novio en el trabajo. Y no fué buena idea.
Así que mis relaciones con mis compañeros eran sólo éso: compañerismo.
Deseaba acabar el Bachillerato. No pensaba en la Universidad. Nunca me gustó hacer planes tan a futuro.
Ni siquiera había pensado en el matrimonio. Pero sí deseaba ser mamá. Eso lo tuve muy claro desde niña.
Después de mi primer decepción, pensé en ser madre soltera, jeje.

A pesar de ser muy sociable y relacionarme con casi todos los compañeros del salón, no pensaba en tener novio y menos en la escuela.
Yo estaba segura de mí, jeje. Con lo que no contaba es que la carne es débil

Y en cuarto semestre, salí embarazada. Nos casamos en Abril. Dejé la escuela porque al saber que estaba embarazada, en el trabajo empezaron a presionar. Y dejé el trabajo y ya no pude pagar la escuela. Terminé el cuarto semestre, pero ya no regresé para el quinto

Mi esposo siguió estudiando. Mi abuelita nos ayudaba con la comida. Mi esposo pagaba su escuela, la renta y demás gastos. La comida la ponía mi abuelita. En la mañana, después de terminar mi quehacer me iba a su casa que estaba cerca. Ahí le ayudaba con el quehacer y me hacía cargo de los hijos de una tía que se fué a Estados unidos porque su marido tomaba mucho y dejó el trabajo por ello. Era alcohólico y terminó sus días prácticamente en la calle.

Así que mi abuelita se hizo cargo de sus cuatro hijos mientras. Y yo le ayudaba con ellos, con la tarea, con verlos, etc. Desayunaba con ella, comía y me ponía cena para mi esposo y para mí. Ella fué siempre mi angel guardían, mi ayuda en todo momento.

Rentamos un departamento muy nice, en un lugar muy nice. Pero muy caro, jeje. Y al dejar el trabajo, ya no pudimos pagarlo.
Así que una tía, hermana de mi abuelita nos rentó una vivienda. Era más barata, cerca de la familia, en un barrio bonito y tranquilo. Ahí nació y murió mi hija.

Ya me fuí muy adelante, jeje. Retrocediendo al momento en que nos enteramos de mi embarazo. Me dí cuenta en seguida, porque siempre fuí muy regular en mi menstruación. Se lo dije. Y su respuesta fué que nos casaríamos.

Como dije antes, habíamos pensado en casarnos en Agosto. Teníamos un año para organizar la boda. Pensamos en la iglesia que nos gustaba, en donde haríamos la reepcion y cosas así, pero tuvimos que acelerar todo.

Ni fué en la iglesia que queríamos, menos en el lugar donde deseábamos.

Yo no me atrevía a decirle a mi abuelita. Sabía que sería un gran dolor para ella. Mi hermana y mi tía habían salido embarazadas antes del matrimonio y ella siempre me vió como alguien especial y diferente.
Fuimos a ver a mi hermana y se alegró mucho. Más porque estaba embarazada y era igual que ella, que por el hecho de que sería mamá. Hasta ése momento, siempre hubo de su parte cierto alejamiento hacia mí, porque mi abuelita me prefería sobre ella. Yo no hacía nada especial para ser su preferida, pero lo era. Asi como de otros familiares. Tal vez sería porque era tranquila, estudiosa, ayudaba a las personas, era obediente y me llevaba bien con mis vecinitas.

Asi que lo tomó como "que se cayó del pedestal". Nos acompañó a casa de mi abuelita. Iba feliz. Iba como con un trofeo a restregarle en la cara que su niña bonita era igual
Mi esposo empezó a hablar, pero le daba vueltas y vueltas. Yo estaba callada, pensando sólo en el dolor de mi abuelita. Mi hermana no se aguntó más y se lo soltó de un golpe: "que está embarazada".

Los ojos de mi abuelita se aguaron y los de mi tía también. Eso me dolió mucho. Fué la primera vez que ví a mi abuelita llorar. Supongo que lo habrá hecho muchas veces, pero no lo hacía delante de nadie. Mi esposo quedó de que irían sus papás a pedir mi mano.
 
Otro que se alegró mucho fué Don Pedrito. También él lo tomó como "se cayó la nena". Ya he comentado que le gustaba ver cómo me asustaba. A pesar de que mi abuelita me dijo una vez que él me quería mucho, yo sabía que no era así. Cuando estabamos sólos, me miraba con  ojos distintos a cómo lo hacía cuando mi abuelita estaba presente.

Se acercó a mi esposo y lo besó en la cabeza. A mí me dieron ganas de vomitar. Como he dicho, él era homosexual, entre otras cosas que no me gustaban de él.

Pedida de mano
La pedida de mano de mis tiempos, no era igual que la de éstos tiempos. Ahora se acostumbra que el novio le pide a la novia ser su esposa e inventa modos originales para hacerlo.

Antes, la pedida de mano era el momento en que los padres del novio iban a casa de los padres de la novia a pedir a la muchacha como esposa de su muchacho. A veces era el momento en que se conocían los padres de cada uno, como en mi caso. 

Era un momento formal. Era el momento en que se realizaba el compromiso. Era bonito.
Para mí, mucho más bonito que ahora en que sólo se lleva a cabo entre la pareja, sin involucrar a los padres y familiares.

En otros casos, se reune toda la familia: padres, tíos, primos, etc. Como en el caso de una sobrina mía  Eran costumbres de pueblo, que como tales, son hasta despreciadas en el mundo actual.

De hecho, mi abuelita preparó comida especial para sus consuegros, como hacía en ocasiones especiales  Ella acostumbraba preparar mole y arroz.
Ah, pero que mole!!!

Lo preparaba de manera tradicional.
Empezaba a comprar los ingredientes con tiempo, porque algunos eran caritos para ella, como las almendras, pasas, ciruelas pasas y cacahuates. 
Cuando tenía todo listo,  acudía al molino del pueblo a que se lo molieran. Y cuando dejaron de prestar éste servicio, ella misma lo molía arrodillada ante un metate. Iba poniendo las especies, los chiles y los demas ingredientes poco a poco hasta obtener el mole.

El pollo o guajolote tampoco lo compraba en la pollería, sino que iba a Jamaica o a la Candelaria a comprar uno vivo que ella misma sacrificaba. Lo tenía en la casa unos días, lo alimentaba con almendras, cacachuates y comida especial para que tuvieran mejor sabor. Dependiendo de las personas, compraba más de uno.

El mole no era un plato que cocinara seguido como ahora se hace.. Era un plato de fiesta. Realmente de fiesta.

El arroz de fiesta, tampoco era como el de ahora. Lo preparaba con zanahorias, chícharos, chile ycilantro. Usaba caldo de pollo, no el polvito que venden ahora. Y lo ponia a remojar en agua tibia, después lo colaba y lo ponía a secar al sol.

Y eso fué lo que preparó para la pedida de mi mano.

En Febrero fueron los papás de mi esposo a la casa.
Ese día, me esmeré como nunca en limpiar todo. Cosa que no era fácil, porque a mi abuelita no le gustaba que le moviera sus cosas. Por mí, hubiera tirado la mitad de sus trastes y quitado la mitad de los muebles y cuadros para pintar y hacer la casa más bonita y alegre.. pero tuve que contentarme con limpiar bien, con poner flores donde pude y donde me dejó.

Mis suegros llegaron muy formales. Yo los conocí en los XV años de una prima de mi esposo que es su ahijada, ya que fué su padrino de XV años. Fué la primer reunión o fiesta a la que fuí y estaba toda la familia: padres, hermanos, tíos, sobrinos, primos, etc. etc. Ahí, mi esposo ni me presentó con sus papás y hermanos, sólo con su abuelita y el primo que recibía a la gente en la entrada.

Los conocí después en Navidad cuando había ido a su casa. Me encantó la Navidad con ellos. Fué la primer Navidad en familia. Todas las navidades anteriores eran todo, menos Navidad. Desde entonces, es mi época preferida.

Mi esposo llego muy trajeado. Y yo estrené vestido.

Mi suegra, como siempre, muy alegre y sociable. Mi suegro, muy formal y responsable. Se decidio que nos casáramos lo más pronto posible. Mi suegra dijo que como tenía una gran familia, deseaba se hiciera una recepción. Yo me tragué mis palabras, cosa que antes no hubiera hecho. Me sentía avergonzada.
Yo no deseaba recepción. Sabía que no habia mucho dinero para fiestas, pero mi esposo no dijo nada. Y me callé.

Mi abuelita dijo que nos casáramos por la iglesia. Cosa que tampoco deseaba. Porque creo realmente en Dios y me sentía avergonzada. Deseaba haber llegado de blanco a mi boda, no embarazada. Para mí, era importante el matrimonio por la iglesia. Desde niña tuve fé, quería mucho a la Virgen. Y no quería casarme embarazada por la Iglesia, pero mi abuelita que me conocía bien, dijo que lo hiciera, que estaba bien. Ahora entiendo que así era, pero yo lo acepté más porque lo dijo ella, que porque lo creyera.

Asi que pasaron a hablar de la comida y demás. Decidieron lo que se iba a dar de comer: hojaldras de mole y ensalada rusa como sugirió mi suegra. Eso era muy chic entonces, aunque lo dudes jeje.
A mi abuelita le hubiera gustado más el mole tradicional con arroz y frijoles. Y a mí también. Pero como a mi abuelita le importaba más que nos casáramos por la Iglesia, cedió en lo de la festejada.

Quedaron que mi abuelita haría el mole (que era su especialidad y le quedaba riquísimo) y mi suegra pondría las hojaldras que vendían muy sabrosas cerca de la casa de su mamá. De la ensalada rusa nos encargaríamos mi esposo y yo. La ensalada rusa no es más que ensalada de pollo desmenuzado, zanahoras, papas y chícharos cortados en cuadritos y cocidos. Se mezcla todo con mayonesa y crema, se adereza con sal y sal de ajo.
En ese tiempo estaba de moda.

Jejeje. Ellos decidieron el menú y demás, pero nosotros pagamos el salón, la iglesia, el vestido, la bebida, los arreglos y demás.

La boda por el civil se hizo en la Delegación cercana a la casa de la abuelita de mi marido, según habían decidido en la pedida de mano. Supuestamente la boda civil va de parte de la familia de la novia, pero ellos eligieron el lugar. La fecha fué de acuerdo al calendario de la delegación. Tampoco lo elegimos nosotros. Nos casamos en Marzo por el civil.

Mi padrino de primera comunión que vendía ropa, me vendió un vestido blanco que a mí me gustó porque era sencillo. Mi esposo pasó por mí, a casa de mi hermana. 

Fué muy sencilla. Como fué entre semana, fueron pocas personas: mis suegros, mis dos cuñados chicos a los que vestían como gemelos, jeje, una cuñada, una prima de mi marido y una tía de él que vivían cerca. Por mi parte, fueron mi papá y Sarita su esposa.
Mi mamá, mi hermana y mis demás familiares no fueron, porque la Delegación estaba retirada y no tenían carro para moverse.

Yo sólo recuerdo que llegamos, no esperaba a nadie. Esperamos poco tiempo. Nos pasaron, nos leyeron la Epístola de Melchor Ocampo, firmamos el Acta. Mi papá como siempre era bien ocurrente y comenzó con: "beso, beso".
Nos dimos un beso y él bien sonriente. Esa foto es la que conservo de mi boda civil. Sin mi papá hubiera sido muy difícil. Eran rumbos desconocidos, no estaba mi abuelita ni mi hermana, ni ningún otro familiar.

A la salida, cada quien se fué a su casa. Mi papá nos dijo que se haría una comidita en el departamento de mi hermana. Y allá fuimos mis suegros, ellos y nosotros. Mi hermana mientras, se había quedado arreglando su depa.

Mi esposo y yo, fuimos a comprar todo, porque mi papá invitó, pero nosotros pagamos, jajaja. Eso era una de las cosas que yo ni había planeado. Como dije, todo fué saliendo, yo sólo me dejaba llevar.

Compramos bisteces, chicharrón, tortillas y para preparar pico de gallo. Mi suegra, mi hermana y Sarita se encargaron de la preparada.
Más tarde, llegaron mis otros dos cuñados. Mi papá y Sarita se fueron temprano porque vivían retirado.

 Y la reunión se siguió de filo. Mi esposo me fué a dejar porque tenía que trabajar al día siguiente y él regresó a casa de mi hermana porque él traía el carro. 

Solo supe que mi hermana terminó en la bañera, con mi suegra sujetándola para que se le bajara, jejeje. En casa de mi esposo tienen garganta profunda para éso de tomar, como descubrió mi hermanita ése día. pero en la mía no era costumbre

De alguna manera, la actitud de mi hermana cambió desde mi boda civil. Creo que le cayeron muy bien mis suegros y mis cuñados. A partir de entonces, empezó a ayudarme a preparar todo. Sin ella, no hubiera podido arreglar nada. 

 Esa fué nuestra boda civil.
De la religiosa ya comentaré en otra entrada, para no alargar ésta.

Hasta la próxima.

Agregado cultural: 

 Todo el proceso de mi boda, fué familiar y sencillo. Pero en muchos pueblos, las costumbres varían. En Oaxaca por ejemplo, hay lugares donde la pedida de mano es casi para todo el pueblo. Se llevan regalos a la familia de la novia, se hace una fiestesota.
En otros países, se acostumbra una cena o comida muy formal.

Historia de pedir la mano en matrimonio
Hasta hace apenas unos pocos años era muy común que si un hombre deseaba contraer matrimonio con una mujer, era imprescindible, presentarse ante el padre de la dama y pedirle formalmente y de forma oficial su mano. Era el progenitor de la muchacha (o el tutor a falta del padre) el que decidía si la damisela se podía casar o no con el pretendiente. Por tanto la mujer en este acto no tenía prácticamente voz ni voto. Lamentablemente, a lo largo de la historia esto ha sido así en la mayoría de religiones, culturas y pueblos.

tradición pedida de mano matrimonio
Antiguamente el pretendiente debía esperar la aprobación del padre de su amada
Por definición, el concepto de “pedir la mano”, tal y como se conoce en nuestros días, se ha venido realizando durante cientos de años. Su origen lo encontramos en una antigua tradición que proviene del Derecho Romano.

En la Antigua Roma las mujeres poseían una serie de derechos bastante amplios en algunos aspectos para la época. Pero la autoridad sobre éstas concernía al padre, bajo una norma conocida como “manus”, un término latino cuyo significado es mano. Y, que otorgaba el poder judicial que un hombre tenía sobre una mujer, ya sea su esposa o su hija.

Historia de pedir la mano en matrimonio
La costumbre de pedir la mano (es decir, el “manus”) era necesaria para que al pretendiente se le transfiriera esa “autoridad” sobre la mujer con la que se quería esposar. Desde el mismo momento que se realizaba la petición, si es que era aceptada por el padre, el prometido era propietario de la potestad sobre la prometida.

como era la pedida de mano al padre de la chica
El padre de la novia debía dar su consentimiento a la boda
Este acuerdo era sellado mediante una celebración que se realizaba antes de la ceremonia del matrimonio que recibía el nombre de “esponsales”. Este vocablo, que proviene del latín “sponsus”. Era empleado para referirse a aquella persona que asumía un compromiso, y de ella derivó con el tiempo la voz “esposa”.

como se pedía la mano en la antiguedad
Como hemos dicho anteriormente, esta costumbre cada vez más se practica menos y se ha cambiado por la de directamente pedir la mano a la novia. Un acto que se caracteriza por que el novio “hinca la rodilla” en el suelo y mediante un anillo de compromiso, le pregunta a su amada el famoso ¿quieres casarte conmigo?

Ya para finalizar, decir que históricamente el término “manus” (como equivalente de autoridad sobre alguien), no era aplicable solo a las mujeres, también hacía referencia a las personas propiedad de alguien o esclavos. Por ello, el término “manumisión” en el Imperio Romano se refería al acto de dejar libre o liberar a un sirviente o esclavo.

Fuente https://curiosfera-historia.com/historia-origen-pedir-mano-matrimonio/#google_vignette

Los accidentes en la vida

Por Laura Aguilar Ramírez

Ayer, sucedió un lamentable accidente en Ensenada. Se está construyendo una unidad habitacional y al estar haciendo la cimentación de 6 metros para los edificios, hubo un derrumbe de tierra que cayó sobre 3 albañiles y uno de ellos desgraciadamente falleció. Un joven de 22 años, con familia. Familia que estuvo presente viendo que lo sacaran, llorando. Una mujer tremendamente afectada, no lloraba, daba alaridos de dolor.

Escena desgarradora que me recordó un hecho muy doloroso en la vida de mi papá.

El tuvo la oportunidad de comprar un vocho que metio como taxi. Lo trabajó mucho tiempo. Después compró otro vochito y también lo puso como taxi. Cuando puso el taller de reparación de motores, dió a trabajar los dos taxis.
Así que tenía dos choferes. Sólo lo daba a trabajar en el día, para cuidar tanto la vida de ellos como las unidades.
Sin embargo, a uno de sus choferes lo mataron en un asalto.
Al no llegar a entregar la unidad, mi papá no se preocupó porque algunas veces, éste señor acostumbraba quedarse más tiempo trabajando y se llevaba la unidad a su casa si ya era tarde, puesto que vivía retirado. Mi papá se portaba bien con sus dos choferes, así como con los dos chalanes que tenía en el taller. Sus trabajadores lo querían por éso.

Al otro día temprano, llegó su esposa preguntado por él. Se reportó a la policia y se empezó también la búsqueda por parte de varios amigos de mi papá que eran taxistas y choferes de peseras o combis. Eran sus clientes, pero también sus amigos. El era así, tenía muchos amigos.

Y fueron ellos, quienes encontraron el taxi. Lo encontraron en un ciudad perdida. Pero a él lo encontró la policia, al atender una llamada reportando un cuerpo tirado en una zanja. Gracias a Dios alguien se dió cuenta de su presencia ahí.

El taxi había sido reportado como el vehículo en donde unos asaltantes huyeron. Por ello se pensó que lo abordaron para un servicio, lo despojaron del vehículo, lo tiraron en una zanja después de asesinarlo. El debió oponer resistencia y lo mataron.

Era jóven, padre de familia, con hijos pequeños. Su esposa y sus hijos dependían de él. Mi papá se hizo cargo de los gastos del entierro y también se hizo cargo de los gastos de la esposa y los dos chiquillos durante un tiempo, mientras ella se hacía cargo. Entró a trabajar y su familia la apoyó.

El otro taxi lo manejaba una mujer. Eso era también algo raro en ése tiempo. Una mujer trabajando un taxi. No cualquiera les daba trabajo. Mi papá sí confió en ella para ése trabajo. Ella era soltera, pero ayudaba a su madre con sus hermanos y necesitaba un ingreso superior al de una fábrica. Tenía un carrito que dejaba en el taller de mi papá, mientras trabajaba. Ella nunca trabajó más tiempo del pactado, era muy responsable y llegó a ser amiga de la familia. 

Y éso me lleva a otro pasaje difícil en la vida de mi papá: cuando atropelló a un vigilante que falleció en el lugar.

Sucede que Gloria, así se llamaba la chofer del taxí de mi papá, dejó su carro como siempre. Mi papá tomó con unos clientes y no sé porqué razón, agarró el carro de Gloria. Al ir transitando por Río Churubusco, intentó pasarse la preventiva. Al mismo tiempo, el vigilante con su bicicleta empezó a pasar la calle. Mi papá trató de evadirlo, desviando el volante, pero con la parte trasera del carro le pegó en la llanta de la bicicleta. El señor cayo y se desnucó muriendo en el lugar.

Mi papá se detuvo, llegó la policia, lo llevaron a la cárcel. Llamó a mi hermana, la cual se hizo cargo de la situación. Lo fué a ver a la delegación, donde estaba detenido. Mi papá estaba muy afectado, le rogaba a mi hermana que no lo dejara ahí.
Como en muchos casos, no faltó el corrupto que aprovechando la ocasión, saca provecho.

A mi papá lo iban a llevar a la Penitenciaria, éso le dijeron a mi hermana. Ella, asustada, hizo el trato con ellos de darles dinero para que lo soltaran. Le hicieron la pantomima de sacarlo de la delegación, lo trajeron dando vueltas según para hacer tiempo, porque si lo llevaban a la Peni no saldría. Total. Que mi hermana les dió dinero y lo soltaron ahí mismo, en la calle.

Tú crees? Fué tranza de los polis, por supuesto. Mi papá había tomado unas copas, pero no iba borracho. El vigilante fué imprudente al no esperar que el alto estuviera en el semáforo. Es cierto que mi papá iba rápido. Seguramente pensó en que le daría tiempo de pasar. Ya ves que después del trabajo, lo único que quieres es descansar.

Como en todos los accidentes, se combinan varios factores que desembocan en la tragedia. Ese fué el caso. Y nunca falta quien lo aproveche.
Quisieron también agregar que como el carro no era de él, había abusado de la confianza de otra persona para sacar más, pero Gloria declaró que ella se lo prestaba cuando él lo necesitaba.  

Mi papá después de éstos dos sucesos, decidió que no necesitaba los taxis, con el taller era suficiente y los vendió. De hecho, le vendió uno a Gloria que se portó tan bien. Se lo vendió en plazos como a él se lo habían vendido años antes.

Yo creo que fué lo mejor que pudo hacer. Dicen que la ambición no es buena. Yo soy de la idea de que no se necesitan dos trabajos para salir adelante, que con uno sólo se tienen sus cansancios.

El vigilante tenía dos trabajos también. Mi papá tenía dos ingresos: el taller y los taxis.
Con las preocupaciones del taller le bastaba, para todavía tener las de los taxis.

Se hizo de los taxis cuando eran su modo de vivir. Pero al poner el taller, los dos taxis le daban más problemas que ventajas. No los vendía más por ayudar a sus choferes que por lo que le rendían. Así era él.
Buen amigo, buen patrón. Pero yo creo que cada quien pone una gota en éste mundo, pero no podemos hacernos responsables de muchos.

Sus empleados del taller necesitaban de él. Los empleados de los taxis también. No se puede uno hacer cargo de tanto. Cada quien tiene una capacidad.
Mi papá terminó por entenderlo. Y vendió los taxis.

Y también mi esposo vivió algo parecido:
Después de que lo despidieron del Banco, lo liquidaron. Metió el dinero a plazo fijo de un año, pensando en conseguir pronto un empleo. Cosa que no sucedió. Como se vino la depresión del 94, varias empresas hicieron lo mismo: les dieron a elegir a sus empleados liquidarlos o que siguieran trabajando con menos sueldo.

A mi esposo lo liquidaron. Como se vino un desempleo muy grande, no le fué sencillo encontrar trabajo. Pasó el año y no conseguía algo. Le ofrecían demasiado poco. Las filas para un sólo trabajo eran largas. Yo seguía trabajando en mi casa haciendo costura. Intentamos retomar las demostraciones que antes había hecho con una vecina, yendo de casa en casa. No nos funcionó porque no nos daba tiempo para ir a cobrar. Teníamos que ir a comprar e íbamos juntos, teníamos que ir a vender y él era chofer mientras yo hacia las demostraciones y sacaba y metía las mercancías. Se quedaba en el carro mientras tanto. Yo le decía que fuera a cobrar ya que eran casi 3 horas que me tardaba entre sacar, hacer la demostración y meter. El sólo manejaba y me ayudaba a cargar. Decía que le daba pena cobrar.

Total, que no nos funcionó. Después intenté vender dulces, snacks y postres afuera de la casa de mis suegros. Obviamente no era suficiente. Nos consiguieron un local donde vender carnitas Aprendimos a hacerlas, así como quesadillas de sesos. Pero no era suficiente. Pasábamos todo el dia. Se me ocurrió vender desayunos y comidas corridas porque habia muchos locales comerciales cerca. Y empezó a jalar un poco más.
Era cuestión de tiempo para que funcionara, pero.... el dueño del local que en realidad nos lo rentaba, aunque él nos dijo que a él se lo rentaban, pero no podía hacerse cargo. Nos subió la renta jeje. Nos ofreció otro local en un mercado para vender comida casera. No me animé a hacerlo, porque había muchos puestos de comida ahí. El era técnico dental. Hacía dentaduras y así lo conocimos. Me hizo un trabajo dental que ya no pude terminar, desgraciadamente.

Sentí que quiso aprovecharse de nosotros. De vez en cuando llegaba, nos pedía un kilito de carnitas que no pagaba. Y cuando nos subió la renta, pues le dejé su local. Por supuesto que consiguió a otros ingenuos para vender las carnitas y ahora desayunos y comidas. De que hay gente encajosa, la hay.

A mí me debían un dinerito que había prestado. Y me pagaron la mitad. Antes de que se evaporara, decidi poner una tienda. Cuando Dios pone, hay que tomar la oportunidad.

En la esquina de mi casa había una tienda, pero tuvieron problemas y la quitaron. En ése tiempo, me pagaron y decidí abrir la tienda.
Mi esposo no quería, pero me empeciné. Tenía unos anaqueles que había comprado en un intento de poner una papelería y que usaba después para poner la ropa que componía. Realmente me iba bien cosiendo, pero al quedarse mi esposo sin trabajo, hube de buscar algo más.

Total. Que se puso la tienda. Nos iba bien, bendito Dios. Pero fué sólo algo temporal. Algo que Dios nos permitió tener para salir de deudas. Deudas que habíamos adquirido durante los dos años que mi esposo estuvo sin trabajo.
Con el dinero que tenía en el banco se sentía millonario y creyó que no se iba a terminar. Fué un tiempo en que le dió por pasear. Fuimos varias veces a Acapulco. Cuando venía su familia, pasaban por él para ir a balnearios y demás. Tiene una hermana que vive fuera de la CDMX y llegaba con ganas de pasear con toda su familia, pero pasaba por nosotros para que pusiéramos la mitad.

Yo tenía miedo de discutir. Me daba cuenta que no estaba bien, que él necesitaba trabajar, que lo que yo ganaba no era suficiente. Cuando llegó el momento de sacar el dinero del banco, se debía todo. Y todavía durante otro año, no consiguió trabajo. La tienda sirvió para pagar las deudas.

Se tuvo que trapasar el condominio horizontal.. y como ya comentado en otra entrada, tuve otra sorpresa: se debía de la casita.

Bueno... cuando tuvimos la tienda, al principio no nos surtía ni las "Sabritas", ni el "Bimbo", ni varios proveedores. Teníamos que traer de otros lugares para poder ofrecerlos a los clientes. Ibamos a la Central de Abastos a surtirnos, por ejemplo.

Después llegaron los proveedores... hasta los que no esperábamos jeje.... pero se le batalló.

Y fué ahí donde mi esposo tuvo un accidente parecido al de mi papá.
Iba por la que entonces era una avenida sin mucho tráfico. Cuando le salió una bicicleta, atrás de la cual iba una mujer y su niña. Salieron de una calle, y trataron de ganarle a los carros. Eran dos carros, mi esposo y un carro blanco. El carro blanco iba muy rápido y en el mismo carril que mi esposo, casi se le echa encima

Mi esposo se hizo a un lado cuando el carro blanco se le cruzó y al hacerse a un lado, le pegó a la llanta de la bicicleta, cayendo la niña y la señora. Mi esposo se detuvo. Algunas personas culpaban al carro blanco que le metió pata y se alejó a toda velocidad. Mi esposo inocentemente, les dijo que había sido él quien le pegó a la bici. Llegó la ambulancia y se llevaron a la niña viva  y consciente y a la mamá.

Llegó la policia, se lo llevaron, estuvo detenido. Tenía todo a su favor. La señora se quiso cruzar en lugar prohibido, puesto que había un puente a sólo una calle. El intentó evitar el atropello girando el volante, cosa que determinaron los peritos al ver las huellas de las llantas. El se detuvo y reconoció su responsabilidad, cuando ni siquiera era necesario puesto que todos culpaban al carro blanco.

En fin. Que saldría rápido, pero... en esas circunstancias, uno no piensa. Después, al repasar todo... veo que nos trancearon. Pero en ése momento, sólo pensaba en sacarlo. Mi cuñado consiguió un abogado, él habló con las autoridades, le dijeron que había que dar dinero, se consiguió endeudándome porque lo que yo tenía guardado, no alcanzaba.

En fin. Que salió. La cosa se agravó porque según ésto, la niña falleció. Pero pensándolo bien, la familia nunca se presentó ni pidió indeminización, ni nada. Fué una tranza como muchas que se cometen, aprovechando la confusión y el dolor o el miedo de las personas.
Ni siquiera se nos presentó el acta de defunción de la niña.

Así que entre el dinero que se pidió prestado, los gastos acumulados, la tienda nos sirvió para salir de deudas. Y la venta del condominio fué consecuencia de todo ello.

Era un tiempo en que mi esposo no andaba muy bien que digamos. Sólo Dios me sostuvo en ése tiempo. Pero después me desplomé. Es como cuando la adrenalina es tanta que nos ayuda a salir, pero después se viene el desplome.
Me sentía sóla con la carga, con dos hijos a los que había que sacar adelante y sin el apoyo de mi esposo.

La vida parece repetir situaciones. Mi papá lo vivió .. y nosotros también.

Hasta la próxima.

Mudanzas o con la maleta en la mano

Por Laura Aguilar Rammírez



Heme aquí, de nuevo de mudanza.

Esto de mudarme ha sido parte de mi vida desde pequeña.
Con mis padres, me mudé en el vientre de mi madre de Acapulco a CDMX.
De bebé, de Tlalpan donde nací y donde vivíamos en la misma vecindad que una hemana de mi abuelita Cata, a Mixcoac a casa de la abuela, madre de mi mamá. De casa de la abuela a casa de la tia, hermana de mi mamá. Llevamos 4.
Con mi abuelita
De ahí a los 9 meses, a casa de Don Angel donde vivía mi abuelita, hasta los 5 años. En el inter de los 4 a los 5, viví en un internado donde los viernes salíamos al rancho de una comadre de mi abuelita y regresábamos el domingo.
De casa de Don Angel a casa de otra tía hermana de mi abuelita hasta los 8 años, en que nos cambiamos a casa de Don Pedrito. Ese mismo año entré al otro internado donde estuve 4 años. También los viernes salía y entraba el domingo. Las vacaciones las pasaba en casa.

A los 12 años salí del internado para estar con mi abuelita, pero Don Pedrito me alteraba los nervios. Después de la secundaria quería estudiar para maestra, pero no había dinero para ello, así que mi abuelita me inscribió a Trabajo social. Aguanté un año. Entré a estudiar un curso de Programación de computadoras, que no terminé porque me juntté con quien no debía e hice lo que no debía: irme de pinta a Cuernavaca y llegar a casa a las 9 de la noche, donde me esperaba mi abuelita con un cinturón a media calle.

De adolescente 

Después de la cinturoniza, me fuí a vivir con un tío y su familia donde les ayudaba con sus hijos mientras mi tía trabajaba. Mi abuelita me quería mucho y me pagó la entrada para una escuela donde iba a estudiar para secretaria bilingue, pero como a mi tía no le alcanzaba el dinero, a la segunda mensualidad se la presté y le costó trabajo regresarmela, así que me salí de la escuela porque no se pagó la colegiatura. Pobre de mi abuelita. Si bien no le dí problemas de niña en que era un angelito, se los dí en 2 años en que anduve sin rumbo.

Antes de los XV años entré a trabajar como secretaria, barrendera, auxiliar en lo que sea jeje. Para entonces, ya eran otras 5 casas, con vaaciones en un rancho.
Después, me mudé a un grupo de NA donde estuve 1 año. A los 17 salí de ahi y me fuí a vivir con mi hermana. Después de un tiempo, regresé con mi abuelita y al poco tiempo, con mi tía de nuevo. Ahí fué cuando me casé. Otras 4 mudanzas.
De casada
De casada fueron 8 las mudanzas que hicimos mi esposo y yo en la CDMX antes de obtener un crédito de INFONAVIT para un condominio horizontal, donde vivimos 7 años. Perdimos el condominio y tuvimos que traspasarlo.

Nos fuimos a Puebla un año. Hasta ahi 9 mudanzas en mi vida de casada.
Nos venimos a Ensenada donde vivimos en 5 lugares distintos antes de comprar finalmente a los 20 años de casados, nuestra casa propia en donde ya tenemos 23 años viviendo.

Asi que sumando todas las mudanzas que he hecho en mi vida, son 28. 28 veces en que tuve que hacer maletas o simples cajas de cartón con mis pocas pertenencias.
Tal vez por éso no me gusta tener mucho de nada. Sólo lo necesario para vivir cómodamente. No soy acumuladora, he viajado ligera por la vida.

Bueno... pues mi vida cibernética ha sucedido lo mismo:
  • Entré a un Círculo de oración.
  • De ahí me fuí a unos foros en donde entré enojada y pidiendo mi tequila y exigiendo mi jaibol, como dice la canción jeje. Me fuí extendiendo como la verdolaga, llegué a tener temas en todos los foros. No hubo uno sólo en donde no metiera mi cuchara, jaja En donde me sentí mejor, era en el de oración. Pero compartía de todo: manualidades, relax, oraciones, etc. etc.
  • Terminé por buscar mi propio espacio. Y he andado por varios sitios: myblog.es, hi5, gloria tv, el sitio de Fray Nelson, miarroba y otros más hasta que me quedé en Blogger.
He recorrido distintas redes: facebook, instagram, likedin, twitter ahora x, pinterest, google fotos, scribe, etc. etc.

He hecho podcasts en varios sitios. Y videos en varias cuentas con distintos nombres.

He tenido varios nombres en éstas redes: Scarlett, Cuando tenga nietos, Retazos y puntadas, Vivir es una aventura, Puntadas católicas, Puntadas de familia y ahora, Leyendo libros para tí.

Mudanzas Mudanzas. Cada una por distintos motivos.

Y ahora ésta "Recuerdos, anécdotas y más" que sustituye a "Patoaventuras de Laura", donde estaba a gusto, compartiendo lo que creí sería mi último blog, pero.... se me olvidó que aunque borre mi cuenta de Adsense, queda el historial y ya no me es posible abrir otro blog y otra cuenta con el mismo correo.
Así que tuve que abrir éste blog con un nuevo correo, un nuevo nombre. Y empezar de nuevo, llevando mi caja de cartón con mis pertenencias, es decir las pocas entradas que había publicado.

La razón principal de todas éstas mudanzas en blogger, ha sido por el dinero. Me causó conflicto desde que descubrí que podía ganar dinero con mi blog. Me causó conflicto porque mucho de lo que compartía era respecto a la fé. Al principio fue como un cuaderno de notas donde compartir lo que iba aprendiendo, después fué con el fin de evangelizar, de ayudar en la evangelización.

Traté de compaginar el obtener alguna remuneración con compartir mi fé. Lo hice compartiendo de distintos temas como había hecho en los foros: manualidades, jardín mascotas, hogar, recetas, gifs, etc. etc. Llegué a tener 160 blogs para poder abarcar todos éstos temas. Me fuí extendiendo como verdolaga de nuevo jajaja. Al principio la cosa fué más o menos bien. Obtenía inresos no muy altos, pero me permitían ayudar en la casa, atendiendo mi hogar ante la imposibilidad de trabajar fuera, porque por el rumbo adonde llegamos no existían muchas ofertas de trabajo y las que había, eran muy codiciadas. Es estresante realmente.

Y yo había pasado por un periodo de depresión severo. Una recaida hubiera sido fatal. Así que me ayudó mucho tener éstas entradas. Pero... comenzaron los problemas. Mucha gente tuvo la misma idea, lo cual aumentó la oferta, bajaron los ingresos. Además de que me empezaron a faltar dinero en mi cuenta bancaria. Traté dee aarreglar las cosas, cambié varias veces de banco, pero era el mismo problema.

Después la política estadounidense en contra de México afectó tanto a blogueros pequeños como yo, que terminé obteniendo 20 centavos al día. Era una burla. Cerré la cuenta de Adsense porque entre lo poco que obtenía y lo que me era sustraido en los bancos, no era posible seguir.

Quité toda mi página, los 160 blogs porque no es justo que se beneficien del trabajo de las personas de ésa manera. Llegué a estar 14 horas frente al computador para obtenerlos. Era demasiado

Y cuando crei que con cerrar la cuenta de Adsense se acababa el problema, pues no... seguia estando mi número de identificación en ésa red. Así que finalmente entendí que la única manera era abrir otro correo, otra cuenta de blogger. Y aquí estoy

Esta ha sido mi vida: una eterna mudanza.
Sin quererlo, he tenido puestas las sandalias y con el morral al hombro como dice una parte del Evangelio. Estar preparada porque nunca sé si será el ultimo.

Tener el tenedor en la mano, porque lo mejor está por venir como dice un hermoso relato donde una mujer a punto de morir, le da éste consejo a su hijo: "Conserva el tenedor en la mano siempre porque lo mejor está por venir en una cena. Yo conservo mi tenedor aún en éstas ultimas horas, porque la vida eterna es mejor que ésta. Confío en las promesas de Cristo que así lo ha dicho".

Y pues, con el tenedor en la mano... o mejor dicho, con las manos en el teclado, inicio éste nuevo blog, esperando sea la vida eterna en éste mi andar cibernético, con la maleta ligera, sin el peso del dinero dentro de ella, que aunque no lo creas, puede llegar a ser muy pesado.

Finalmente al cielo no nos llevaremos ni el puño de tierra que dice una famosa canción. Ni siquiera éso.

Hasta la próxima.


P.D. Continuaré con ésta pata y sus patitos como despedida, primero porque me gustan. Y porque los patos también se mudan Caminan sobre la tierra muy torpemente, tanto que se ven hasta simpáticos, pero verlos volando es todo un espectáculo.