Todavía estoy masticando rosca de reyes. Bien sabrosa por cierto. Un vecino las hornea al estilo de antes: con ingredientes naturales, con frutas confitadas y relleno preparado por él.
Y éso me lleva a meditar sobre algo tan simple y sencillo como una rosca.
Lo primero que ví es que no era una rosca.
Era un cuadrado de pan. Para hacerlo caber en la charola.
Estuvo lleno de muñequitos. Y aún así, no les tocó a muchos, sólo a 3 jeje.
En todo ello veo que el sentido de éste festejo, como todo en el mundo actual, se ha perdido y ha pasado a ser sólo un momento de reunión, aveces con personas que ni nos caen bien o en oficinas o en fábricas. Casi casi como si fuera un ritual más bien social.
Cuando se ve porqué y para qué fueron creadas las roscas de reyes, vemos claramente que ahora son como la sal que se ha vuelto sosa.
En un principio, fueron diseñadas para recrear la maravilla de Cristo Jesús niño siendo oculto para no perecer puesto que Herodes lo buscaba para asesinarlo.
Es una rosca, porque representa el infinito donde se une el alfa y omega o sea, el principio y el fin que es Dios. Entonces es el niño oculto en Dios para salvarlo.
Y se comía en familia.
Y se acostumbraba llevar ése niñito el Día de la Presentación del niño al templo, actualmente el 2 de Febrero, día de la Candelaria (o sea, la luz iluminando después de estar oculto) Esa es la razón por la que los bebés son presentados muy pequeños en el templo.
Y éso se representaba en la rosca de reyes y en la presentación de los Niños Dios en el templo.
Ahora se ha vuelto algo rutinario. Algo aveces hasta molesto. En todos lados te invitan a comer rosca y aveces hasta se impone en las fábricas u oficinas. Y en lugar de presentar al niño Dios en el templo, a quien le sale el muñequito, hace tamales.
Antes también se hacían tamales, pero como parte del festejo. Después de llevarlo al templo, se comían tamales en familia.
Porque los tamales eran un alimento desde el tiempo de los indígenas y coincidía con la idea que al nacer Jesús, la Virgen lo envolvió en pañales. Entonces para el pensar indígena, los tamales representaban a un niño envuelto. Y además como Jesús dijo que el que comiera su pan y su sangre, también podían ver que comer un tamal era algo parecido.
Eso era mejor a que lo subieran a una pirámide y le sacaran el corazón y se lo comieran.
Era una manera de evangelizar al pueblo, era una manera de que el indígena entendiera el sentido de éstos rituales.
Dios se veía en todos y en todo.
El comer tamales se volvió entonces una costumbre para cumpleaños de los niños.
Como el mexicano hace todo comida, hizo comida especial para éste tiempo.
Los tamales eran entonces un alimento especial.
La rosca o roscón de reyes, también lo era.
El mexicano tiene ése espíritu, ése don de entender y hablar "de bulto" o sea, que todo lo refleja en su vida. Así nacieron bellas artesanías, platillos tan variados, panadería tan variada como pocos pueblos en el mundo.
El mexicano tiene además una relación especial con Dios. En todo ve su mano, en todo ve su obra.
El mexicano no adora las cosas, sino a Dios en las cosas.
Es por éso que no le fué difícil aceptar que Dios no era el sol, ni las estrellas, sino que Dios creó todo. Y a él también y que lo hizo por amor.
Y entonces refleja el amor a Dios en todas las cosas que hace. Esa es la diferencia del pueblo mexicano con muchos otros pueblos. Desde la antiguedad, desde el tiempo prehispánico, el pueblo mexicano es muy espiritual.
Y como ésa costumbre, he visto otras bellísimas convertirse en algo rutinario, al que se le ha quitado el sentido original.
Comer tamales, hacer piñatas, se han vuelto tan rutinarios que ya no sirven para evangelizar.
Así que da lo mismo que sea rosca o sea un cuadrado. Si me sale o no, el muñequito. Y si no me sale, mejor. Así me ahorro los tamales.
Pero éste año no será posible ése ahorro, jeje. Porque pedacito que cortaba, pedacito que me salía muñeco.
Hace muchos años, no me salía un muñequito. Lo entiendo como un mensaje. Si yo retomo el sentido original porque lo sé, entonces ya sé para quien voy a hacer tamales.
Espero me salgan tan sabrosos como la rosca que me comí.
Provecho.
Aquí un poco de historia de la Rosca de reyes
El P. José de Jesús Aguilar Valdés, subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis de México, explicó cómo surgió la tradición de la Rosca de Reyes, un dulce que se come en ocasión de la fiesta de la Epifanía del Señor, cada 6 de enero.
El Evangelio narra en este día el pasaje de los tres Reyes Magos que llegan a ofrecer regalos al Niño Dios.
El P. Aguilar indicó en un video publicado en su canal de YouTube que “el origen de la Rosca se encuentra en Europa donde la tarta o pastel han formado parte de la alimentación de la época navideña en muchas regiones”, como Italia con el panettone, y otros países europeos como Francia, Bélgica o España.
En Francia, por ejemplo, en el “siglo XVI se introdujo la costumbre de comer un pastel en forma octogonal con una semilla o almendra escondida, pero cuando se indicó que quien recibía la semilla debería hacer un compromiso o preparar una fiesta, la gente optó por comérsela disimuladamente sin decir nada", explicó.
"Esto hizo que se cambiar la semilla por algún otro objeto no comestible”.
“Así se escondieron dentro del pan anillos e incluso pequeñas imágenes de porcelana del Niño Dios. En España se le dio al pan la forma de una corona que se ofrece al Niño Dios reconociéndolo como rey de Reyes. Los fragmentos multicolores de fruta cristalizada representan las joyas”, relató el sacerdote mexicano.
El presbítero precisó que “la rosca fue redonda en sus inicios pero por el gran número de invitados se tuvo que hacer más grande y el espacio de los hornos pasteleros modificó su forma y la convirtió en una corona oval”.
Entonces “los misioneros que llegaron a nuestro país incorporaron la rosca en la celebración del 6 de enero. La figurita del Niño escondido recibió un nuevo significado recordando que María y José escondieron al Niño Jesús para salvarlo de la matanza de inocentes ordenada por el rey Herodes”.
“La tradición mexicana afirma que quien encuentra al Niño Dios tiene un gran corazón y una gran generosidad y, por lo tanto, debe ofrecer la típica tamalada (tamales) el Día de la Candelaria”, contó el P. Aguilar.

