Cuando callamos lo que no debemos callar

Por Laura Aguilar Ramírez


"Doña Margarita, ¿podemos hablar por teléfono"?- Era una de las preguntas que le haciamos aveces a la cocinera del Internado. Ella era la encargada de la cocina y de la despensa. Y en la despensa estaba el teléfono que podíamos usar o al que podían llamarnos de nuestras casas. Esto sólo en caso de alguna verdadera emergencia.

Era el adulto que estaba, cuando la directora se encontraba en su trabajo. A ella podíamos recurrir en caso de alguna emergencia. Pocas veces fué requerida la verdad. Pero no era suficiente para cuidar de 54 chamacas entre niñas y adolescentes. Ella no podía estar en la cocina y además ver lo que hacíamos.

Después de estar 3 años en el internado, hubo un revuelo entre nosotras. Se había ido Doña Margarita.
A mí me dió pena porque era costumbre al finalizar el año que escribiéramos una carta en donde pusiéramos lo que nos había gustado, lo que no, si deseábamos regresar o no.

A mí Doña Margarita me simpatizaba, me gustaba su manera tan sencilla, callada, pero firme. Me gustaba su comida. Pero como había que poner lo que no nos había gustado, pues no faltó quien dijera que le ponía mucho ajo a la comida. Y de ahí nos fuimos como hilo muchas.
Yo no abrí mi boca para defenderla. En realidad se me hacía cosa tonta quejarse de algo tan bobo. Pero me uní a la bola y al año siguiente, Doña Margarita se había ido.

Llegó entonces otra cocinera, pero ésta venía acompañada de su hija, su yerno y dos hijos, un niño y una niña. El niño entró al internado de varones y la niña al nuestro. La cocinera en la cocina y su hija nos cuidaba en todo (más bien se metía en todo), el esposo se iba a trabajar.

Para empezar, la comida no era tan sabrosa como la de Doña Margarita, su hija al no tener otra cosa mejor que hacer se dedicaba a estar al pendiente de todo lo que hacíamos. AL principio no estaba mal, porque era amable. Pero intervenía en cosas que no debía hacer.

En el internado aprendimos a ser responsables de nosotras mismas y de nuestras compañeras. No había necesidad de un policia. En la mañana estaba la directora. Ella se iba despuecito de nosotras al trabajo. Llegaba cuando estábamos comiendo. Se hacía cargo de revisar que hiciéramos la tarea bien. Estaba siempre disponible. Así que sólo estábamos sólas 1 hora prácticamente, mientras llegábamos de la escuela, nos cambiábamos y, subíamos al comedor.
 
Tampoco era muy recomendabe que su hija estuviera en el internado al mismo tiempo que ella. La señora estaba acostumbrada a tener su casa, vivir en ella, salir al mercado, etc. como una ama de casa.

La Asociación que sostenía el internado, aceptó a ésta familia pensando en nuestro bien, pero iba en contra del espíritu con que fué formado el internado y la manera en que se había hasta entonces manejado, pero sobre todo, basado en lo que nosotras escuinclas sopencas habíamos escrito, llevadas más bien del hecho de quejarnos de algo que de otra cosa. Tal vez a alguna le molestó que no nos diera dulces de los que había en la despensa o que no nos diera de lo que había en el refrigerador. Aveces había pastel, otras veces algunas frutas que nosotras no podíamos comer. 

Pero éso no era culpa de la cocinera ni de nadie. La directora vivía ahi y tenía a su mamá con ella. Esos dulces, pasteles y frutas eran de ellas, compradas con su dinero y no con el dinero de la Asociación. Su familia le llevaba dulces, galletas, pasteles o ella los compraba para cuando iban sus familiares el fin de semana.

Yo lo sabía porque conocía a la mamá de la directora, cosa que no todas porque la directora trataba de que su familia no interfiriera en su labor. Y me quedé callada. No sólo yo, también otra compañera que conocía aún más a la mamá de la directora.

No fué un cambio conveniente para nadie. El matrimonio no se sentía agusto porque no estaban en su casa. Habían aceptado para ahorrarse la renta. De hecho, no deseaban vivir con su mamá que fungió como cocinera. La necesidad los hizo aceptar.
Si el matrimonio quería a su hija y la dejaba ser, la cocinera abuela de la niña, no lo hacía así.

Eso me enseñó otra lección dolorosa: no puedo quedarme callada ante lo que no es justo, sólo por mantener un status con alguien o por conservar el aprecio de alguien. Y menos cuando soy privilegiada al tener la confianza de una persona.

A toda acción corresponde una reacción. Y al quedarnos calladas, todas salimos perdiendo.
Ese año salí del internado. Otra decisión que tomé llevada por el deseo de amistad. A los doce años se vive en una confusión, en un caos si no se tiene confianza para hablar con las personas. Nunca me acerqué a la directora para decirle mis inquietudes. Ella estaba siempre dispuesta a escucharnos, pero había que hacerlo. Muchas veces me acerqué, pero siempre terminaba por alejarme.

He descubierto que cuando uno está más alto, también se está más solo.
Lecciones de vida que aprendí cuando niña y que me han servido en la vida. No es que no me importaran los demás, es que no siempre debo hacer lo que los demás digan, como digan o cuando digan.

Aprendí que se puede hacer mucho más por alguien desde arriba que a su altura. Las águilas vuelan alto y tienen una visión más amplia de lo que sucede. Pude haber intercedido por mis compañeras, pude haber pedido por ellas a la cocinera, a la directora pues yo podía acercarme a ellas más fácilmente que otras. Pude y no lo hice. Las ayudaba es cierto, pero no como debía hacerlo. ¿De qué les servía que les hiciera un dibujo o les regalara una muñeca de trapo hecha por mí? Y es que una cosa es ser chismosa y otra interceder por alguien.

Esas lecciones de vida que aprendí en los 4 años de internado me han sido más útiles que los cintarazos de mi abuelita.

Así puedo ver en la primera lectura, a Abram y la alianza que Dios hizo con El. Abram tuvo que dejar el lugar donde vivía, tuvo una prueba de fé grandísima cuando Dios le pidió el sacrificio de su único hijo.
Yo no tuve el valor de Abram para seguir a quien me pidió hacerlo.

Dios siempre nos lleva a su camino, aunque como yo le dé muchas vueltas al caminito jeje

Primera lectura
Génesis 17, 3-9

Cuando Dios se le apareció, Abram se postró con el rostro en el suelo y Dios le dijo:
“Aquí estoy. Ésta es la alianza que hago contigo: Serás padre de una multitud de pueblos. Ya no te llamarás Abram, sino Abraham, porque te he constituido como padre de muchas naciones.

Te haré fecundo sobremanera; de ti surgirán naciones y de ti nacerán reyes. Contigo y con tus descendientes, de generación en generación, establezco una alianza perpetua para ser el Dios tuyo y de tus descendientes. A ti y a tus descendientes les daré en posesión perpetua toda la tierra de Canaán, en la que ahora vives como extranjero; y yo seré el Dios de ustedes’
’.

Después le dijo Dios a Abraham: “Cumple, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación”.

Salmo Responsorial
Salmo 104, 4-5. 6-7. 8-9
R. (8a) El Señor nunca olvida sus promesas.


Recurran al Señor y a su poder,
búsquenlo sin descanso.
Recuerdan los prodigios que él ha hecho,
sus portentos y oráculos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.

Descendientes de Abrahán, su servidor,
estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: el Señor es nuestro Dios,
y gobiernan la tierra sus decretos.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.

Ni aunque transcurran mil generaciones,
se olvidará el Señor de sus promesas,
de la alianza pactada con Abraham,
del juramento a Isaac, que un día le hiciera.
R. El Señor nunca olvida sus promesas.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Salmo 94, 8
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Juan 8, 51-59

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo les aseguro: el que es fiel a mis palabras no morirá para siempre”.

Los judíos le dijeron: “Ahora ya no nos cabe duda de que estás endemoniado. Porque Abraham murió y los profetas también murieron, y tú dices: ‘El que es fiel a mis palabras no morirá para siempre’. ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”

Contestó Jesús: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, aquel de quien ustedes dicen: ‘Es nuestro Dios’, aunque no lo conocen. Yo, en cambio, sí lo conozco; y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se regocijaba con el pensamiento de verme; me vio y se alegró por ello”.

Los judíos le replicaron: “No tienes ni cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” Les respondió Jesús: “Yo les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”.

Entonces recogieron piedras para arrojárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.


Anunciación del Señor

Por Laura Aguilar Ramírez

Hoy celebramos la Anunciación del Señor. ¿Alguna vez te has imaginado la escena? Yo ni por asomo puedo hacerlo.
Pero podemos ver porqué sucede. En la primera lectura encontramos a dos personajes del Antiguo Testamento: Ajaz e Isaías.
El encuentro entre el rey Acaz de Judá que reinó en los años 734 al 715 a. C y el profeta Isaías (Isaías 7) narra la falta de fe del rey ante la invasión sirio-israelita. Isaías insta a Acaz a confiar en Dios, a pedirle una señal, pero Acaz prefiere aliarse con Asiria. Isaías profetiza el nacimiento de Emanuel como señal de que Dios está con su pueblo, a pesar de la desobediencia del rey.

Puntos Clave del Encuentro:
El contexto de crisis: El rey Acaz estaba aterrorizado por la alianza de Siria e Israel que amenazaba a Jerusalén.
La señal de Isaías: Isaías le dice a Acaz: "Pídele al Señor tu Dios una señal".
La negativa de Acaz: Acaz se niega falsamente a tentar a Dios, ya que su verdadera intención era buscar el apoyo del rey de Asiria, Tiglat-Pileser III.
La profecía de Emanuel: Isaías anuncia que "la joven concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel".
Consecuencias: La falta de fe de Acaz llevó a Judá a convertirse en vasalla de Asiria, introduciendo idolatría y costumbres paganas.

La interacción destaca el contraste entre la política de desconfianza de Acaz y la exigencia de fe y dependencia de Dios predicada por Isaías.

Es decir que todo acto conlleva consecuencias. En el caso de alguien tan prominente como un rey o presidente, las consecuencias son mayores porque implica a todo un país o reino.

A raíz de las acciones de Ajaz, el pueblo judio vivió como vasallo de Asiria, aprendió costumbres paganas y cayó en la idolatría. Esto me lleva a pensar en el caso concreto de México, mi país. En tiempos del Presidente Plutarco Elías Calles se vivió la persecución a la Iglesia en lo que se llamó "la guerra cristera"

Toda guerra es cruel. En una guerra todos son perdedores. Sin embargo existen. Antes de ser creado el hombre, hubo una guerra entre ángeles. Luzbel se reveló a los designios de Dios y luchó contra San Miguel Arcángel. Fué derrotado y una tercera parte de los ángeles cayeron con él.
Después de la Revolución cuando todo era caos y confusión, donde un bando derrotaba a otro y ése otro era derrotado por uno más, surgió Plutarco Elías Calles quien inició una persecución contra la Iglesia. Surgieron entonces los cristeros, quienes lucharon defendiendo su fé y su vida.

México volvió a teñirse de rojo con la sangre de muchos servidores de Dios.
Plutarco Elías Calles, presidente de México (1924-1928), provocó la Guerra Cristera (1926-1929) al aplicar estrictamente leyes anticlericales y promulgar la "Ley Calles" en 1926. Esta norma limitó el culto, expulsó sacerdotes y buscó someter a la Iglesia, detonando un levantamiento armado campesino en el occidente del país que dejó miles de muertes
Plutarco Elías Calles fue un político mexicano agnóstico, masón y firme promotor del laicismo, conocido por su postura radicalmente anticlerical.

Puntos Clave del Conflicto:
La "Ley Calles": Oficialmente la Ley de Tolerancia de Cultos (14 de junio de 1926), que reformó el Código Penal para sancionar con prisión a sacerdotes que criticaran al gobierno y prohibió el culto público fuera de las iglesias.
Motivación: Calles buscaba dar cumplimiento a la laicidad de la Constitución de 1917, limitar la influencia política de la Iglesia y consolidar el poder del Estado.
Reacción Cristera: La población católica se levantó en armas bajo el lema "¡Viva Cristo Rey!", principalmente en Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Colima, enfrentándose al ejército federal.
Medidas radicales: Durante el conflicto, el gobierno dinamitó símbolos religiosos, como el primer Cristo Rey del Cerro del Cubilete, y forzó la concentración de civiles para cortar el apoyo a los rebeldes.
Fin de la guerra: El conflicto terminó en 1929 con los "Arreglos" entre la Iglesia y el Estado, sin que se derogara la ley, pero con una aplicación menos estricta.
En abril de 1936, ante las crecientes tensiones y actos de sabotaje, el Presidente Cárdenas decidió asegurar su control político y ordenó la expulsión de Calles del país, quien fue llevado al exilio en Estados Unidos
Así terminó una guerra sin sentido, una guerra infame porque se atacó a sacerdotes, religiosas, laicos que no tenían armas, que lucharon más con fé que con armamento, que caían con el grito de "Viva Cristo Rey". Hubo atrocidades en ésa guerra, burlas, violaciones, asesinatos, despojos.

La oficialidad habla de defensa del laicisismo, lo cual es su derecho, pero se pasaron de tueste

Pero a raíz de éso, siguen limitados los derechos de la Iglesia. Fué despojada de edificios, escuelas y demás en aras del bien común y lo aceptó gustosa. Fué despojada de simples consideraciones hasta llegar a la actualidad en que es atacada por grupos extremistas, proaborto y demás por el simple hacho de anunciar la palabra de Dios.

Puedo ver entonces cómo la Palabra de Dios es cierta. Acallando todas las voces, hemos caido en el vasallaje a otro país. Se empezó coqueteando con otras religiones o denominaciones cristianas, se llegó al masonismo o al agnoticismo y se pasó a la destrucción del que no piense como uno.
Si no creen en Dios entonces porqué atacan a quienes si lo hacen? Si no creen en Dios, simplemente deja en paz a quienes sí lo hacen.

Solemnidad de la Anunciación del Señor

Primera lectura
Isaίas 7, 10-14

En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: “Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto”. Contestó Ajaz: “No la pediré. No tentaré al Señor”.

Entonces dijo Isaías: “Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros”.

Salmo Responsorial
Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11
R. (8a y 9a) Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.


Sacrificios, Señor, tú no quisiste,
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: “Aquí estoy”.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

En tus libros se me ordena
Hacer tu voluntad;
esto es, Señor, lo que deseo:
tu ley en medio de mi corazón.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

He anunciado tu justicia
en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios,
tú lo sabes, Señor.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

No callé tu justicia,
antes bien, proclamé tu lealtad y tu auxilio.
Tu amor y tu lealtad no los he ocultado
a la gran asamblea.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Segunda lectura
Hebreos 10, 4-10

Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y machos cabríos pueda borrar los pecados. Por eso, al entrar al mundo, Cristo dijo conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: “Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad”.

Comienza por decir: No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado –siendo así que es lo que pedía la ley–; y luego añade: Aquí estoy, Dios mío; vengo para cumplir tu voluntad.

Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez por todas.

Aclamación antes del Evangelio
Juan 1, 14

Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros
y hemos visto su gloria.

Evangelio
Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.

El mismo

Por Laura Aguilar Ramírez


A mí me gusta mucho la historia. Es desde pequeña mi materia preferida. Me encantaba escuchar sobre pueblos remotos, saber en lo que creían, ver cómo se han desarrollado a lo largo de los siglos o años.

"Para atrás, ni para tomar impulso" dicen muchos. Yo pienso que la historia es un mirar atrás.

La Biblia que es una recopilación de libros santos, fué realizada por la Iglesia que se dió a la tarea de recopilar escritos de discípulos de Cristo con los que se formó el Nuevo Testamento. Ya existían por supuesto las Sagradas Escrituras del pueblo judio del que nació Jesús. Eran los textos sagrados, lo que ahora llamamos Antiguo Testamento y que fueron compartidos de boca en boca al principio y después cuando existió una escritura, en libros.

Los escritos con enseñanzas de los discípulos estaban por muchos lados, tantos como lugares visitaron . En ellos hablaban de Jesús y sus enseñanzas. Tarea ardua fué ésta recopilación. Y aún más, su estudio para poder discernir de entre tantos escritos los que eran verdaderos, los que se repetían una y otra vez, etc.

Así se formó la Biblia. Con el Antiguo Testamento que ya estaba y con el Nuevo Testameno que se hallaba por muchos lugares, conservados claro por fieles. Por éso se repetían tantos. Hubo que discernir entre lo que eran fábulas y lo que era real.

¿Para qué tomarse tanto trabajo? Para unificar las creencias, para llevar luz en donde había confusión. Esta tarea la realizó la iglesia primitiva y San Atanasio, Obispo de Alejandria en el año 367 recopiló todo en 27 libros. Esta es desde entonces la Biblia que utilizamos.
La traducción al latín la encargó el Papa Dámaso I a San Jerónimo de Estridón en el año 373 y se llamó Vulgata.

San Juan Pablo II en 1985 encargó lo que sería el "Catecismo de la Iglesia católica" que es un compendio de las verdades fundamentales, basado enteramente en la Biblia y nacido del Concilio Vaticano II y finalizado en 1992.

Al realizar éste Catecismo, obviamente los teólogos encargados de ello, pudieron constatar que todo lo que San Atanasio había recopilado era correcto y lo traducido por San Jerónimo contenía dos errores menores de traducción que no afectan la fé. Es decir, la fé es la que el mismo Jesucristo enseñó, y fué conservada en escritos.

En la actualidad, muchos leen otra biblia hecha por monjes que dejaron la Iglesia y se unieron al Protestantismo apellidados Reina y Valera. En ella quitaron libros de la Biblia original de la misma manera en que los judios de los tiempos de Cristo, quitaron los libros que podían reafirmar lo que Jesús decía, que ellos habían aprendido y enseñado durante mucho tiempo, pero que quitaron para no aceptar puntos clave que Jesús afirmaba.

Después otros grupos protestantes, han quitado el Antiguo Testamento y predican sólo el Nuevo Testamento tomado de la Biblia del oso como se conocía a la Reina Valera, la cual ha vuelto a revisarse una y otra vez, hasta llegar a varias biblias que circulan entre los protestantes. Es decir, cada uno hace su propia Biblia de acuerdo a inspiraciones propias o criterios propios.

Yo lo veo como "el teléfono descompuesto". Es por éso, que la Biblia o "el libro de los libros" de la Iglesia católica es confiable, porque no cambia lo que Jesús enseñó, lo toma de los mismos que vivieron con él. Existen evangelios apócrifos o sea, escritos también por discípulos pero que o se repiten, o están escritos de manera no tan clara y pueden prestarse a equivocaciones si son mal interpretados.

Así vemos en las lecturas de hoy en donde se habla de Moisés y el pueblo que se impacienta y queja contra Dios que los había sacado de la esclavitud en Egipto. Dios envió serpientes venenosas que los mordían. El pueblo se arrepintió y pidió perdón. Dios mandó a Moisés levantar una serpiente de bronce en un palo y si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.

Eso es historia, sucedió y no se puede decir que no.
En el Evangelio, Jesús habla de que será levantado en una cruz. En los templos católicos se tiene una cruz con Jesús crucificado. Muchos protestantes nos critican por éste hecho. Dicen y con razón, que Jesús ya resucitó y subió al cielo. Que ya no debemos tener más que una cruz vacía.

Con éstas lecturas, puedo comprender porqué a pesar de tener un crucifijo detrás del altar, se levanta el copón con el vino y agua y con la Ostia consagrada "Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre". Ya no es la carne que cuelga en la cruz, sino en su espíritu que subió al cielo y está sentado junto al Padre.

Cuando Jesús resucitó, lo hizo con todo y los agujeros de los clavos en las manos y pies y en el costado donde entró la lanza.

El mismo cuerpo que ascendió delante de sus discípulos. El mismo que ahora se nos da en la ostia consagrada.

El mismo gesto que Moisés hizo con una serpiente de bronce. El mismo gesto que se hizo con Jesús al ser levantado en la cruz. El mismo gesto que hace el sacerdote al elevar el copón con el vino y el agua y la ostia consagrada y que hizo Jesús con sus discípulos en la llamada Ultima cena.

Es como cuando vemos un álbum fotográfico de una persona. Es el mismo bebé al que se le tomaron una foto en el vientre de su mamá. El mismo a los 3 años. El mismo a los 10 años. El mismo a los 50. El mismo si se le toma una foto en el ataud. El mismo que es enterrado. El mismo que cometió errores en su vida, pero tal vez los corrigió. El mismo que es enterrado con las cicatrices de operaciones o de algunas lesiones sufridas en su vida.

Es como cuando por no querer que alguien recuerde a una persona mal y borro sus errores cuando platico de ella o exagero sus virtudes.

Yo recuerdo a una maestra que nos hacía a principio de año numerar todas las hojas de nuestros cuadernos. Empezábamos con nuestros cuadernos hermosos. Como no todos traían márgen, teníamos que ponerlo nosotros con una regla y pluma roja, aún en los de hojas blancas. En los cuadernos aunque tuvieran espiral, debíamos coserlos con hilo cáñamo para evitar se deshojaran.
Ibamos poniendo dibujos en cada tema. Estonos lo enseñó la misma maestra. No había de que quito la hoja en la que me equivoqué porque me salió mal y se ve feo. O corto hojas para hacer dibujitos o avioncitos
Al final nuestros cuadernos tenían hojas con borrones, algunos utilizábamos corrector blanco, otros de plano lo tachaban con la misma pluma. Estaban las tareas con 10, pero también las tareas con 5 o 0.

Te comparto un resúmen a grosso modo de cómo se fué formando la Biblia.
La Biblia no se escribió en un solo año, sino a lo largo de un período de aproximadamente 1,500 a 1,600 años. Su composición comenzó alrededor del año 1400-1500 a.C. con los primeros libros del Antiguo Testamento (atribuidos a Moisés) y finalizó cerca del año 90-100 d.C. con el Nuevo Testamento.

Aquí te detallamos los puntos clave:
Antiguo Testamento: Se redactó durante más de mil años, comenzando alrededor del 1400-1500 a.C. y terminando hacia el siglo IV a.C.
Nuevo Testamento: Fue escrito en un período mucho más corto, aproximadamente entre los años 44 y 95 d.C.
Autores: Fue escrita por más de 40 autores diferentes, incluyendo reyes, profetas, pescadores y médicos. Inspirados por el Espíritu Santo.
Idiomas: Originalmente se escribió en hebreo, arameo y griego koiné.
En resumen, la redacción abarca desde la Edad de Bronce hasta finales del siglo I d.C.

Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos en griego, una lengua internacional durante este período del imperio romano. A menudo los libros y cartas se transmitían y leían por separado. Por casi trecientos años (del 100-400 d. C.), los líderes y los concejos de la iglesia primitiva argumentaron acerca de cuáles libros deben ser considerados sagrados y ser tratados con el mismo respeto dado a las escrituras judías. En el año 367 d. C., el obispo de Alejandría, llamado Atanasio, escribió una carta en la que se incluían veintisiete libros y decía que los cristianos deben considerarlos autoritativos. Su lista fue aceptada por la mayoría de las iglesias cristianas y los libros que él incluyó son los mismos 27 libros que hoy llamamos Nuevo Testamento.

La traducción de la Biblia
Cuando los libros del Nuevo Testamento fueron escritos, el idioma griego era el idioma hablado por la mayoría de personas del mundo mediterráneo. Pero al final del siglo II d. C., los idiomas locales se estaban volviendo populares de nuevo, especialmente en las iglesias locales. Entonces, se hicieron traducciones de la Biblia en latín, la lengua de Roma; copto, un idioma de Egipto; y siriaco, una lengua de Siria. En el año 383 d. C., el papa Dámaso I asignó a un sacerdote erudito llamado Jerónimo para elaborar una traducción oficial de la Biblia en latín.

Traducir toda la Biblia le tomó a Jerónimo casi veintisiete años. Su traducción llegó a ser conocida como la Vulgata y sirvió como la versión estándar de la Biblia en Europa occidental durante los siguientes mil años. En la edad media, solamente los eruditos podían leer y entender el latín. Pero por el tiempo en que Johannes Gutenberg inventó la imprenta moderna (alrededor del año 1456), el uso de las lenguas vernáculas (locales o nacionales) era aceptable y generalizado en ámbitos oficiales, educativos y religiosos. A medida que más personas aprendieron a leer, creció la demanda de nuevas Biblias en las lenguas vernáculas. Traductores como Martín Lutero, William Tyndale, Casiodoro de Reina y Giovanni Diodati comenzaron a traducir la Biblia a los idiomas que la gente utilizaba en su vida cotidiana.

El proceso de traducción de la Biblia continúa aún hoy, y ha sido ayudado por descubrimientos recientes. Por ejemplo, en los últimos 150 años, se han descubierto muchos antiguos manuscritos griegos del Nuevo Testamento. En el año 1947, manuscritos muy antiguos de las escrituras judías fueron descubiertos en las cuevas del Qumrán, Murabba'at y otros lugares al oeste del Mar Muerto en Israel y son conocidos como los rollos del mar Muerto. Estos manuscritos, que datan entre el siglo III a. C. y el siglo I d. C., han ayudado a los eruditos modernos a entender mejor la redacción de algunos textos y tomar decisiones acerca de cómo traducir mejores palabras o versículos específicos.
Primera Lectura
Números 21, 4-9

En aquellos días, los hebreos salieron del monte Hor en dirección al Mar Rojo, para rodear el territorio de Edom; pero por el camino, el pueblo se impacientó y murmuró contra Dios y contra Moisés, diciendo: “¿Para qué nos sacaste de Egipto? ¿Para que muriéramos en el desierto? No tenemos pan ni agua y ya estamos hastiados de esta miserable comida”.

Entonces envió Dios contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aparte de nosotros las serpientes”. Moisés rogó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: “Haz una serpiente como ésas y levántala en un palo. El que haya sido mordido por las serpientes y mire la que tú hagas, vivirá”. Moisés hizo una serpiente de bronce y la levantó en un palo; y si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.

Salmo Responsorial
Salmo 101, 2-3. 16-18. 19-21
R. (2) Señor, escucha mi plegaria.


Señor, escucha mi plegaria;
que a tu presencia lleguen mis clamores.
El día de la desgracia.
Señor, no me abandones.
Cuando te invoque, escúchame
y enseguida respóndeme.
R. Señor, escucha mi plegaria.

Cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso,
cuando oiga el clamor del oprimido
y no se muestre a sus plegarias sordo.
Entonces al Señor temerán todos los pueblos
y su gloria verán los poderosos.
R. Señor, escucha mi plegaria.

Esto se escribirá para el futuro
y alabará al Señor el pueblo nuevo,
porque el Señor, desde su altura santa,
ha mirado a la tierra desde el cielo,
para oír los gemidos del cautivo
y librar de la muerte al prisionero.
R. Señor, escucha mi plegaria.

Aclamación antes del Evangelio
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Juan 8, 21-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir”. Dijeron entonces los judíos: “¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’?” Pero Jesús añadió: “Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”.

Los judíos le preguntaron: “Entonces ¿quién eres tú?” Jesús les respondió: “Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo”. Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.

Jesús prosiguió: “Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada”. Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.


Lengua larga

Por Laura Aguilar Ramírez



Largas, largas las lecturas de hoy, tan largas como las lenguas de las que salen mentiras. Iba a decir que la mía es muy chiquita, pero mejor no... no sea que se quieran hacer una bufanda con ella jeje

En la primera, se habla de una mujer acusada injustamente y defendida por un joven.
En la segunda, una mujer sorprendida en adulterio y defendida por Jesús.

Pero algo tienen en común, además de ser defendidas por alguien. Quienes las acusan son jueces designados por las autoridades o autoridades encargadas de la justicia y administración en ése tiempo.

En el primer caso, un joven, Dniel cuestiona al pueblo y le demuestra al pueblo la mentira de dos jueces que resguardándose en su poder, abusan de otros. En el segundo caso, Jesús es cuestionado ante el pueblo por autoridades que cumplen con la ley que Dios dió al pueblo através de Moisés. Pero no lo hacen porque crean que es Hijo de Dios y Dios mismo y por lo tanto, puedo cambiar la ley para perfeccionarla. Se sienten justos e intachables y cumplidores de lo establecido.

Y es ahí en donde uno puede verse reflejado. ¿Con quien se identifica uno? ¿Soy juez abusivo o soy juez justo que aplica la ley tal cual?

Es ahí donde Jesús me cuestiona a mí directamente.
Muchas veces he tenido actitudes fariséicas en mi vida. Creo que pocas veces he sido abusiva en mi vida sinceramente. Y por éso me he sentido muchas veces digna de juzgar a otros.

Alguna vez alguien me dijo que "robar es robar" no importa qué o no importa cuánto. Es robo. 
Me viene a la mente el libro de "Los miserables" de Victor Hugo. El pobre Jean Valjean juzgado y condenado a 5 años de cárcel por robar pan para su familia. 5 años que se convirtieron en 19 por intentar fugarse varias veces.
Enojado con la sociedad, quiere vengarse de ella. Roba a un Obispo que encubre su robo y le da muestras de cariño. Eso remueve su corazón. Se va a otro rumbo, se enriquece por medios lícitos y se convierte en benefactor de la ciudad que le dió refugio.
Otro hombre ha sido apresado en su lugar y condenado en su lugar por error. El lo rescata gracias a su posición. Javert, quien interpreta a la justicia, implacable y rígido, ha puesto todas sus energías en la ley y lo persigue.
Es difícil juzgar como bien entendieron los fariseos cuando Jesús les dijo "el que esté libre de culpa, que arroje la primer piedra".

5 años por robar un pan, parece injusto, pero para Javert es lo que debe ser. 
Son dos posturas opuestas la del que perdona y ayuda a rehacer la vida y la del que aplica la ley a rajatabla.

Jesús vino a salvar al mundo. ¿de qué? de las consecuencias del pecado original: la muerte.
Vino a mostrar al mundo el camino de regreso al Padre: la humildad.
Y nos dió un medio: el perdón.

Es cierto que Moisés dió unas leyes que le fueron dictadas por Dios, pero había que ver en qué tiempo y a quienes y en qué circunstancias.

Jesús fué enviado por el Padre siendo su Hijo, en su infinita Misericordia para perdonar, para salvar de la muerte que el pecado acarrea.

"Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden" 
El ojo por ojo crea un mundo de ciegos o tuertos.
Jesús no quiere sacrificios, sino misericordia. Porque El mismo es misericordioso.

Cuando alguien no es justo al juzgarme y me condena tomo dos posiciones: si es justo, reflexiono como Jean Valjean ante el Obispo. Pero si me encuentro con un Jalvert que es inflexible y cumplidor de su deber, me enoja. Porque normalmente se aplican a sí mismo misericordia ante la misma falta y la justicia al otro.

Recuerdo a una persona que se enojó cuando me operé para no tener más hijos. No me preguntó porqué lo hacía, simplemente me juzgó y condenó por hacerlo. Le contesté si él iba a mantener a mis hijos.

Y es que tuve a mis hijos por cesárea. Según lo que decían los doctores en ése tiempo, sólo se podían tener 3 cesáreas sin riezgo de muerte. Eso me dijeron y lo creí. Así que no deseaba que mis hijos se quedaran sin madre si me moría en la cuarta. Al salir de la anestesia, el doctor me dijo: "que buena matriz tiene. Hubiera podido aguantar otros embarazos". "Uchales""- me dije. Deberían ponerse de acuerdo.
Y sin embargo, ésa misma persona se alegró con su hija cuando hizo lo mismo que yo y ella sin sufrir cesáreas.

O cuando me cuestionó porque trabajaba y se alegraba de que su hija lo hiciera. "El lugar de la mujer es su casa" me dijo. Y su hija trabajaba.

Cuando uno ve todo negro o todo blanco, sin tonalidades, y sin sombras, se ve todo plano. Y nada es así. Nada. En todo existen sombras y matices.

"El buen juez por su casa empieza" y si es así, me caen ladrillazos de lo destartalada que está.
Pero tampoco me voy a poner en el plan de creer que es la peorcita, hay otras peores. Y tampoco que es la mejorcita, porque la mía es una cueva junto a la del vecino.

¿Entonces cómo ser justo? Eso es difícil.
"Lo que no quieras para tí, no se lo hagas a otro"
¿Cómo no andar difundiendo mentiras o chismes aunque sean verdad?
Pasándolo por Los Tres Filtros que decía Sócrates
El Filtro de la Verdad: "¿Estás absolutamente seguro de que lo que me vas a decir es cierto?". Si no se tiene la certeza de que la información sea real (si es solo un rumor), no debería pasarse.
El Filtro de la Bondad: "¿Es bueno lo que me vas a decir sobre mi amigo?". La intención debe ser positiva; si no es algo bueno, el filtro sugiere descartarlo.
El Filtro de la Necesidad (o Utilidad): "¿Es necesario que me cuentes eso?". Si la información no es necesaria, ni útil, y solo genera chismes o perjuicios, se debe evitar.

Ayer escribía sobre "la ley del chitón" que se aplica mucho cuando se es jovencito. Taparse unos a otros es la consigna. Es tan injusto como la ley de Javert en los miserables. Porque es cerrarse a que el bien entre en uno como cuando todo mi salón nos fuimos de pinta sin pensar en nuestros padres que trabajan para darnos mejor educación o en los maestros que se esfuerzan por brindar lo mejor de ellos. O en nosotros mismos si nos sucede algo fuera de la escuela sin que sepan dónde andamos.

Y lo peor de la anécdota y que ya no escribi, es que el papá de una de las compañeras le había dado "carta blanca" para irse de pinta, sólo había una condición: que le avisara a dónde y con quién.

Sopas, perico- diría mi abuelita si se hubiera enterado. De hecho, pasamos a la oficina del señor tan buena onda, le dió dinero a su hija y con ése dinero nos fuimos a Chapultepec.

En aras de ser "papá buena onda" o "buen amigo de sus hijos" o "de los males, el menor" le dió chance de irse de pinta. Y como tenía permiso, pues había que usarlo. Y nos jaló a todos. Así que en vez de hacer el mal menor, hizo el mayor.

"Mi papá es buena onda" nos dijo. Y todos "woooow así debería ser mi papá- o en mi caso- mi abuelita" No que la vez que me cachó cuando me fuí de pinta por mi cuenta y riezgo (si mi compañera lo hace, yo porqué no?) me dió unos cintarazos que todavía me duelen.

Ahora con 45 años de casada, puedo voltear y ver a mi amiga con dos divorcios y a sus hijos por el mismo camino o peor.

Y ésto sin ánimo de juzgar, sino que al volver la vista atrás como dice la canción, puedo ver el camino andado, pero también el camino que muy posiblemente, mis hijos seguirán.

Primera Lectura
Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62

En aquel tiempo vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Quelcías, mujer muy bella y temerosa de Dios. Sus padres eran virtuosos y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía una huerta contigua a su casa, donde solían reunirse los judíos, porque era estimado por todos. Aquel año habían sido designados jueces dos ancianos del pueblo; eran de aquellos de quienes había dicho el Señor: “En Babilonia, la iniquidad salió de ancianos elegidos como jueces, que pasaban por guías del pueblo”. Éstos frecuentaban la casa de Joaquín y los que tenían litigios que resolver acudían ahí a ellos. Hacia el mediodía, cuando toda la gente se había retirado ya, Susana entraba a pasear en la huerta de su marido. Los dos viejos la veían entrar y pasearse diariamente, y se encendieron de pasión por ella, pervirtieron su corazón y cerraron sus ojos para no ver al cielo ni acordarse de lo que es justo.

Un día, mientras acechaban el momento oportuno, salió ella, como de ordinario, con dos muchachas de su servicio, y como hacía calor, quiso bañarse en la huerta. No había nadie allí, fuera de los viejos, que la espiaban escondidos. Susana dijo a las doncellas: “Tráiganme jabón y perfumes, y cierren las puertas de la huerta mientras me baño”. Apenas salieron las muchachas, se levantaron los dos viejos, corrieron hacia donde estaba Susana y le dijeron: “Mira: las puertas de la huerta están cerradas y nadie nos ve. Nosotros ardemos en deseos de ti. Consiente y entrégate a nosotros. Si no, te vamos a acusar de que un joven estaba contigo y que por eso despachaste a las doncellas”. Susana lanzó un gemido y dijo: “No tengo ninguna salida; si me entrego a ustedes, será la muerte para mí; si resisto, no escaparé de sus manos. Pero es mejor para mí ser víctima de sus calumnias, que pecar contra el Señor”. Y dicho esto, Susana comenzó a gritar. Los dos viejos se pusieron a gritar también y uno de ellos corrió a abrir la puerta del jardín. Al oír los gritos en el jardín, los criados se precipitaron por la puerta lateral para ver qué sucedía. Cuando oyeron el relato de los viejos, quedaron consternados, porque jamás se había dicho de Susana cosa semejante.

Al día siguiente, todo el pueblo se reunió en la casa de Joaquín, esposo de Susana, y también fueron los dos viejos, llenos de malvadas intenciones contra ella, para hacer que la condenaran a morir. En presencia del pueblo dijeron: “Vayan a buscar a Susana, hija de Quelcías y mujer de Joaquín”. Fueron por Susana, quien acudió con sus padres, sus hijos y todos sus parientes. Todos los suyos y cuantos la conocían, estaban llorando.

Se levantaron entonces los dos viejos en medio de la asamblea y pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana. Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor. Los viejos dijeron: “Mientras nosotros nos paseábamos solos por la huerta, entró ésta con dos criadas, luego les dijo que salieran y cerró la puerta. Entonces se acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros estábamos en un extremo de la huerta, y al ver aquella infamia, corrimos hacia ellos y los sorprendimos abrazados. Pero no pudimos sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros; abrió la puerta y se nos escapó. Entonces detuvimos a ésta y le preguntamos quién era el joven, pero se negó a decirlo. Nosotros somos testigos de todo esto”. La asamblea creyó a los ancianos, que habían calumniado a Susana, y la condenaron a muerte.

Entonces Susana, dando fuertes voces, exclamó: “Dios eterno, que conoces los secretos y lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que éstos me han levantado un falso testimonio. Y voy a morir sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí”. El Señor escuchó su voz. Cuando llevaban a Susana al sitio de la ejecución, el Señor hizo sentir a un muchacho, llamado Daniel, el santo impulso de ponerse a gritar: “Yo no soy responsable de la sangre de esta mujer”.

Todo el pueblo se volvió a mirarlo y le preguntaron: “¿Qué es lo que estás diciendo?” Entonces Daniel, de pie en medio de ellos, les respondió: “Israelitas, ¿cómo pueden ser tan ciegos? Han condenado a muerte a una hija de Israel, sin haber investigado y puesto en claro la verdad. Vuelvan al tribunal, porque ésos le han levantado un falso testimonio”.

Todo el pueblo regresó de prisa y los ancianos dijeron a Daniel: “Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, puesto que Dios mismo te ha dado la madurez de un anciano”. Daniel les dijo entonces: “Separen a los acusadores, lejos el uno del otro, y yo los voy a interrogar”.

Una vez separados, Daniel mandó llamar a uno de ellos y le dijo: “Viejo en años y en crímenes, ahora van a quedar al descubierto tus pecados anteriores, cuando injustamente condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, contra el mandamiento del Señor: No matarás al que es justo e inocente. Ahora bien, si es cierto que los viste, dime debajo de qué árbol estaban juntos”. Él respondió: “Debajo de una acacia”. Daniel le dijo: “Muy bien. Tu mentira te va a costar la vida, pues ya el ángel ha recibido de Dios tu sentencia y te va a partir por la mitad”. Daniel les dijo que se lo llevaran, mandó traer al otro y le dijo: “Raza de Canaán y no de Judá, la belleza te sedujo y la pasión te pervirtió el corazón. Lo mismo hacían ustedes con las mujeres de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a ustedes. Pero una mujer de Judá no ha podido soportar la maldad de ustedes. Ahora dime, ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?” Él contestó: “Debajo de una encina”. Replicó Daniel: “También a ti tu mentira te costará la vida. El ángel del Señor aguarda ya con la espada en la mano, para partirte por la mitad. Así acabará con ustedes”.

Entonces toda la asamblea levantó la voz y bendijo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos viejos, a quienes, con palabras de ellos mismos, Daniel había convencido de falso testimonio, y les aplicaron la pena que ellos mismos habían maquinado contra su prójimo. Para cumplir con la ley de Moisés, los mataron, y aquel día se salvó una vida inocente.

Salmo Responsorial
Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5-6
R. (4a) Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Aclamación antes del Evangelio
Ezequiel 33, 11

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No quiero la muerte del pecador,
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio del día
Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?”

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

No soy de aquí ni soy de allá

Por Laura Aguilar Ramírez


Ya me enteré del chisme. El domingo pasado, Domingo de la Alegría, el padre nos dijo que pronto se nos anunciaría una buena noticia para la comunidad de la Capilla a la que asisto.

Empecé a sentirme inquieta. El chisme me encanta jeje. Después supe de qué se trataba, porque las noticias se filtran como el agua. Y empecé a sentirme más inquieta.

Hoy nos dijo finalmente que la Capilla será Parroquia. 
Algo que desde hace 23 años soñamos muchos de los que estuvimos desde los inicios de nuestra comunidad. 

"No estamos preparados" fué lo primero que pensé cuando supe de qué se trataba. 
Hace 23 años necesitaba oración, al menos éso sentía. Me enojaba porque no había lo que yo necesitaba o sentía necesitar. 
Deseaba que fuera Parroquia porque yo necesitaba que fuera así. 
 En una Parroquia hay lo necesario. O por lo menos en las que conocí. Llega uno y hay secretaria que lo recibe y le informa, hay sacerdote para confesarse, hay misas diario a distintas horas.

En cambio la Capilla a la que asisto la ví nacer prácticamente. Se nos daba alojamiento en la capillita de una familia que nos dejaba hacer ahí las misas y demás actividades. Esa familia también nos cedió un terreno donde construir y siempre ha cooperado en la construcción, remodelación y demás.

La comunidad ha trabajado por supuesto, pero siento que hemos recibido mucho sin merecerlo. Hemos sido medio rebeldones, no nos hemos dejado formar. Pocos hemos respondido a las distintas invitaciones que nos han hecho de la Parroquia. "A mí que me den" le llamo yo a mi comunidad.

Así que no pude evitar llorar cuando nos dieron la noticia. Por supuesto que hubo contento más de parte de los servidores que de los fieles, muchos de los cuales no creo que sepan siquiera la diferencia entre una cosa y otra.

No pude evitar pensar en cada sacerdote que ha pasado por ésta Capilla, en servidores que ya no están, en otros que han fallecido. En un sacerdote que inició la capilla cercana, la cual tiene más o menos nuestra edad. Sacerdote que ya falleció. En otro sacerdote que lo vimos retirarse enfermo. En seminaristas que llegaron, se hicieron diáconos en nuestra Parroquia y después sacerdotes.

En fin. Un cúmulo de emociones. Alegría, melancolía, esperanza y dolor.
 Dolor porque quisiera que fuéramos más devotos, más entregados. 
Tuve la oportunidad de formarme fuera de la comunidad, llevada del gran vacío que sentía y de la gran necesidad de conocer de Dios y de nuestra fé.

No todos somos iguales, como no son iguales los dedos de cada mano y ni siquiera los pulgares de una mano son iguales a los de la otra. Una comunidad no se forma en base a una persona, sino que va creciendo junta. Yo no me siento parte de ésa comunidad, a pesar de que es donde escucho misa y tomo los sacramentos.

No vivo tampoco en las cercanías, como para convivir fuera del templo con las personas. 
"No soy de aquí ni soy de allá" dice una canción y muchas veces me siento y me he sentido así en muchos lados.

Esa sensación la he tenido desde que llegué por éstos rumbos. Por increíble que parezca, no conozco a muchos de mis vecinos. Los veo pasar casi a diario por la puerta de cristal de mi casa. En la esquina pasa el camión y mi casa es la segunda así que muchos que toman camion, pasan enfrente. Otros pasan en carro porque estamos casi en la esquina donde dan vuelta para salir de la colonia.

Y no tengo relaciones con ninguno de ésos vecinos. Lo intenté varias veces, me acerqué, los busqué pero fué inútil. Finalmente abandoné la lucha. Lo mismo me sucede en la Capilla. Estoy, pero no soy parte.

Eso mismo me ha sucedido en la familia de mi esposo. Por más que hice el intento, llegaron a decirme "no eres de mi familia".
Crecí en un internado mientras mis vecinitos convivían diariamente entre ellos. Yo sólo los sábados y en vacaciones.
Lo mismo me sucedió con mi familia. Mientras mis tíos, sobrinos y hermanos convivían entre ellos diariamente, yo crecí al lado de mi abuelita cuando pequeña y después en internados.

Por la misma razón no pude consolidar ninguna amistad. La secundaria donde estudiaba estaba lejos de mi casa y mis compañeros también. Ellos convivían en las tardes y yo no.

Así que me alegro porque podré ir a misa diariamente, podré asistir a la Adoración del Santísimo. El es mi consuelo. Yo ya gané con ello.

Y es que Dios es maravilloso. Da a cada uno lo que cada uno necesita. Por lo menos a mí me lo ha dado siempre. El hecho de que no me dé cuenta es distinto.
Tengo todo lo que necesito y más, gracias a Dios.

Otra buena noticia es que se queda nuestro padre. El llegó siendo diácono en tiempos difíciles del COVID. De hecho, se ordenó sacerdote aún en ése tiempo. No pudimos asistir a su ordenación como habíamos hecho con otro diácono anterior.
A los pocos meses, se acabó la contingencia y pudimos celebrar misa normalmente.
 
Se quedó en nuestra comunidad como vicario o sea ayudante del párroco. Normalmente a los 5 años los sacerdotes son cambiados a otra comunidad. Yo pensaba que lo mismo sucedería con éste. Pero no. El va a ser el primer párroco de nuestra comunidad. Lo cual me da mucho gusto. Se le quiere porque ha estado con nosotros todo el tiempo y porque lo hemos visto crecer como sacerdote.

Siento desazón porque ser Parroquia es otra cosa. Ya no seremos servidos, sino servidores de otras dos capillas.
Pero también tranquilidad porque si somos llamados a ser Parroquia, seguramente nos formarán para ello, jeje. Nadie nace sabiendo. Y nosotros no sabemos lo qué es ser Parroquia. Muchos de nosotros, ni siquiera participábamos en las actividades a las que se nos invitaba en ella.

Las lecturas de hoy son esperanzadoras. Por lo menos yo, hace mucho no pensaba en ser Parroquia. Hace mucho había perdido ésa ilusión. Estaba bien siendo Capilla. Había deseado y durante mucho tiempo que se hiciera Parroquia, pero me acostumbré a misas por internet diariamente, a ir a la Parroquia y a la Catedral cuando se nos invitaba a alguna plática, retiro o actividad y a escuchar misa los domingos en la Capilla.

Ahora tendremos ésos servicios más cerca. Sé que servirá para mayor Gloria de Dios, sé que la comunidad se fortalecerá con ello. Que como Lázaro resucitaremos, saldremos del sepulcro a pesar de ya oler mal. Después de 23 años, seremos por fin una comunidad de misa diaria.
"Familia que reza unida, permanece unida"

Eso es para sentirse feliz.
Hay mucho trabajo por delante. Se necesita construir lo que hace falta para el cambio. Por éso sí ya hemos pasado en nuestra Capilla, la vimos crecer desde cero en el terreno cedido. Escuchamos misa cubiertos con lonas, sentados en sillas que se ponian antes de misa y se quitaban después, nos hincábamos en la tierra. 
Pero nos hace falta para ser Parroquia. Empezando por la casa parroquial, falta una oficina, reacomodar la Sacristía, hacen falta un almacén y arreglar la cocina, etc. etc.

"Cristo no tiene donde reposar la cabeza" le escuché decir al primer párroco de nuestra aún Parroquia. Y es que él vivió primero alojado en casa de unos fieles, después se le consiguió una traila grande que servía de bodega, casa parroquial y salón de catequésis. Vivía  con cajas por todos lados,  casi casi encima de él y debajo de él,  jeje.
Ahora nuestra aún Parroquia ya cuenta con casa parroquial, oficina, sacristía, salones de catequésis y un lugar para reuniones. Tiene un hermoso jardín con una fuente llena de flores y la Virgen en ella, unos bonitos confesionarios. Chula repreciosa.

Ahora nos toca a nosotros empezar como ellos empezaron.



Primera Lectura
Ezequiel 37, 12-14

Esto dice el Señor Dios: “Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel.

Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor.
Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí”.


Salmo Responsorial
Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6. 7-8
R. (7) Perdónanos, Señor, y viviremos.


Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que la aurora el centinela.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Como aguarda a la aurora el centinela,
aguarda Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Segunda Lectura
Romanos 8, 8-11

Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.

Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.

Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.

Aclamación antes del Evangelio
Juan 11, 25. 26

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí no morirá para siempre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Juan 11, 1-45

En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”.

Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”.

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: “Vayamos otra vez a Judea”. Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?” Jesús les contestó: “¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”.

Dijo esto y luego añadió: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”. Entonces le dijeron sus discípulos: “Señor, si duerme, es que va a sanar”. Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Ahora, vamos allá”. Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: “Vayamos también nosotros, para morir con él”.

Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.

Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: “Ya vino el Maestro y te llama”. Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar allí y la siguieron.

Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: “¿Dónde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto lo amaba!” Algunos decían: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?

Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le dijo Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra.

Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de allí!” Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para que pueda andar”.

Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.



Uno para todos, todos para uno

Por Laura Aguilar Ramírez



Jesús es polémico, no porque El en sí haga polémica, sino porque es Verdad. En El no hay mentira.
Podemos ver entonces a la luz de ésto porqué al llegar a Jerusalen sacó el látigo el lunes para derribar la mesa de los vendedores que ni iban a orar al templo sino a hacer negocio, lo vemos maldiciendo una higuera.
Esos actos realizados en Jerusalen hace que los sumos sacerdotes y fariseos discutan entre ellos sobre ése hombre llegado de Galilea, tierra pobre de la cual decian no había salido nunca nada bueno.

Polémica. Hubo un hombre fariseo, Nicodemo que había ido a hablar con él en la noche y por ello lo defendía. Alegaron con él y después "cada uno de ellos se fue a su propia casa."
Los guardias no lo habían apresado a pesar de haber sido enviados para ello.

Así sucede también en la vida. Cada personaje soy yo: el que va a hacer negocio al templo, la higuera que no da frutos, Nicodemo que habla con Jesús pero a escondidas, un guardia que no cumple la órden de apresarlo "porque nadie ha hablado como El"

Yo me imagino como la conciencia. Un dime y direte en mi cabeza acerca de alguna situación, alguna persona o algún acto. Discute cada una de las partes que conforman mi ser y después cada una se va a su propia casa.
No hago nada.

¿Porqué entonces fué detenido, juzgado y muerto Jesús?
Porque hubo un discípulo que lo traicionó.

Ese también soy yo, Judas, que finalmente traiciona

Aquí un recuerdo de mis años de secundaria.

Había dos escuelas una al lado de la otra. Una era técnica (donde yo estudiaba) y otra normal.
Pocas veces coincidiamos. Nosotros entrábamos a las 7 de la mañana, ellos a las 8. Nosotros salíamos a las 2 de la tarde, ellas a la 1.

Sin embargo, hubo pleitos entre las secundarias. "Va a haber reunión en el parque" se empezaba a escuchar. Los que sabían, entendían de qué se trataba. Los demás sólo nos enterábamos al día siguiente que había habido pleito, que se habían agarrado a trompones. Y que la cosa se había parado cuando llegaron los prefectos.

Ese día convocaron a todos los alumnos al patio. En el centro, se encontraban varios alumnos. Eran los que se habían peleado.
¿Cómo los descubrieron si había la ley de mantener la boca callada entre el estudiantado? Sencillo. Cuando vieron aparecer a los prefectos, salieron todos corriendo hacia todos lados, olvidando sus mochilas o sus morrales o sus portafolios.

Nadie los había traicionado. Todos nos callamos por solidaridad, pero los descubrieon.
Y es que no se puede uno pelear cargando la mochila o el morral.

¿Y los prefectos cómo se enteraban?
Porque mantenían la vista fija en los cabecillas de la escuela. Y porque de pronto se esfumaba media escuela. No había mas que buscar el sitio de reunión.
Como Judas. Solitos se enojaban, solitos se peleaban y solitos se entregaban.

En 2do. grado, parece que escogieron a los lidercillos y los pusieron en un sólo salón: donde yo iba.
Los de primer grado andaban todavía medio azorrillados. Los de tercer grado, ya iban a salir y no deseaban manchar su historial y arriesgarse a que no se les entregara el certificado.

Pero los de 2do. éramos otra cosa. Si en 1o. no habíamos dado palo, en 2do. hacíamos lo que habíamos visto hacer. Y mejor. No nos peleábamos con la otra secundaria, si acaso en las competencias deportivas o de estudios. Tampoco andábamos fumando en las esquinas de la secu como veíamos hacer a los de tercero. Mucho menos, tomarnos unas cervezas como ellos, a escondidas de los profes.

El grupo al que yo iba era curioso: los mejores alumnos de la escuela íbamos ahí. Había un Cuadro de honor en donde se ponía a los mejores estudiantes de cada grado. Y en mi salón iban los mejores, pero también había uno que otro "colado" jeje.

Nos peleábamos por décimas las calificaciones entre nosotros. Y éramos los lidercillos de la escuela. Bueno.... yo era seguidora nadamás. Digo éramos porque pertenecía al grupo y chitón. Era también de las mejores estudiantes, aunque no participaba en muchas de las actividades fuera de la escuela porque vivía lejos. La mayoría se juntaba en las tardes para estudiar, platicar o jugar. Los lazos entre ellos eran fuertes.

Una mañana al bajar del camión, me hicieron señas. Y ahí fuí. Se encontraba medio salón. A medida que iban bajando de los camiones o llegando a la escuela, se iban integrando al grupo. Hubo cuatro que ya habían entrado y se les lanzaron piedras a las ventanas para que se dieran cuenta.

No se podía salir por la puerta antes de la hora de la salida. Aunque no se tuvieran clases. Así que para salir no había muchas opciones: saltar a la calle por el edificio lateral no se podía porque era el de las oficinas y el de la cooperativa.

No se podía saltar de los salones, porque tenían rejas bien bonitas, pero rejas. Las escaleras también estaban resguardadas por paredes con agujeros para que entrara la luz y el aire, bien bonitas pero no cabía ni las mochilas.

Pero éjele... eramos los más inteligentes, ¿no?

Se las ingeniaron los compañeros. Se brincaron al área de máquinas, que estaba también resguardado por una puerta con alambre en la parte superior. Era la única parte donde creyeron los prefectos estaba bien cubierta jeje
De ahí, no había mas que saltar a la calle por la puerta. Esa área había sido estacionamiento y después acondicionada para el cuarto de máquinas de escribir y en la parte superior estaban los otros talleres.

Así nos reunímos todos. Pero no éramos tan tontos para juntarnos enfrente. Sólo unos cuántos se quedaron afuera, diciéndonos dónde iba a ser la reunión. Y ahí, de uno en uno nos fuimos hacia ahí.

Sin embargo, nos cacharon jeje. Uno de los compañeros "colados" estaba medio gordito y le costaba trepar por la barda y el alambrado. Y ahí nos cacharon. Muy gordito, pero subió y se salió, pero lo vieron porque no era tan ágil como nosotros. No sólo éramos buenos estudiantes, también éramos buenos deportistas jeje.

Salió gritando que nos habían cachado. Los que estaban avisando en la esquina, salieron disparados. Pero uno de los prefectos tenía muy buena condición y los pescó. Los demás nos dimos a la fuga por distintas calles. Sabíamos dónde reunirnos.

Los compañeros agarrados, no dijeron nada. Así que nos fuimos de pinta todo el salón, excepto ellos que sufrieron primero las consecuencias.

Al día siguiente, ya nos estaban esperando. A la entrada, nos iban separando y nos pusieron enmedio del patio delante de toda la escuela. Nos pusieron los libros en cada mano toda la mañana aguantando el rayo del sol. El prefecto al que nadie se le escapaba y por ello le deciamos "el nazi" estuvo a cargo de cuidarnos. Al primero que bajaba las manos, le daba un reglazo.
A mí se me hizo eterno el tiempo. Sólo fueron las dos primeras horas, con descansos cada media hora (tampoco eran tan sádicos jeje).

Nos enviaron a la casa con una nota para nuestros padres. Con la consigna de que si no se presentaban con nosotros al día siguiente, seríamos dados de baja.

"Ni te preocupes"- nos decíamos entre nosotros- "no pueden correr a todo el salón". Si tontos no eran los lidercillos. Quisieron irse de pinta, pero mejor todo el salón, así no los daban de baja jeje. "O todos juntos o ninguno".

Ese grupo fué la pesadilla de los prefectos. Todo quedó en la expulsión de uno de los "colados", una mala nota en las boletas que repercutía en el certificado, la reprobada en la materia de Civismo y en la de Etica.

Eso dolió. Pero más la expulsión del colado. Nos pusimos en huelga. Fuimos de salón en salón a alborotar. Media escuela salió a protestar al patio y la otra discutía qué hacer. No le expulsaron, por supuesto
Quien pagó los platos rotos fué nuestro asesor. Eso dolió mucho más.

Era un maestro muy querido por toda la escuela. Habíamos tenido el honor de ser elegidos como sus asesorados, seguramente por nuestras calificaciones y aptitudes.

Toda la escuela salimos a despedirlo. Protestamos, nos pusimos en huelga. Pero él nos habló diciéndonos que había sido un honor ser nuestro profesor, que le dolía mucho nuestra conducta, que éramos el mejor grupo de toda la escuela y los mejores alumnos y que esperaba mucho más de nosotros, que no podíamos y no debíamos echar nuestras vidas a perder por darnos a la vagancia, que debíamos ser ejemplo para los demás. Y un buen ejemplo.

Ni el prefecto nazi, ni la directora, ni los maestros lograron que mi grupo se calmara. Eso nos hizo darnos cuenta de que si éramos aplicados, si teníamos facultades para los deportes, si teníamos facultades mayores que los demás, no era para dar mal ejemplo.

Nos dijo que era nuestra responsabilidad si íbamos a ponernos al frente de algo, de ser los mejores en lo bueno, que de nosotros dependía que la escuela se portara bien o mal.

Total. Que nos dió una lección de responsabilidad que por lo menos yo, no he olvidado
Para el siguiente año, nuestro grupo fué disuelto entre los distintos grupos de tercero.
Seguimos siendo buenos deportistas, teniendo las mejores calificaciones hasta el final, peleando por décimas los lugares primeros, pero nunca hemos olvidado a nuestro profesor Ulrich. Por lo menos yo no lo he hecho.

Primera lectura
Jeremías 11, 18-20

En aquel tiempo, dijo Jeremías: "El Señor me instruyó y yo comprendí; él me explicó lo que hacían. Yo era como un manso cordero que es llevado a degollar, y no sabía lo que tramaban contra mí, diciendo: 'Talemos el árbol en su pleno vigor, arranquémoslo de la tierra de los vivos y que su nombre no se pronuncie más'.

Ahora tú, Señor de los ejércitos, justo juez, que sondeas lo más íntimo del corazón, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa"
.

Salmo Responsorial
Salmo 7, 2-3. 9bc-10. 11-12
R. (2a) En ti, Señor, me refugio
.

En ti, Dios mío, me refugio:
de mis perseguidores, sálvame.
No permitas que algunos, como fieras,
me destrocen y nadie me rescate.
R. En ti, Señor, me refugio.

Tú que llegas, Señor, a lo más hondo
del corazón humano,
Tú júzgame, Señor, según mis méritos;
conforme a mi inocencia, da tu fallo.
Apoya al hombre recto,
Pon fin a la maldad de los malvados.
R. En ti, Señor, me refugio.

Tengo mi escudo en Dios,
que salva a los de recto corazón.
Alabaré al Señor por la justicia
y cantaré el nombre del Altísimo.
R. En ti, Señor, me refugio.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Lucas 8, 15
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor
con un corazón bueno y sincero,
y perseveran hasta dar fruto.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Juan 7, 40-53

En aquel tiempo, algunos de los que habían escuchado a Jesús comenzaron a decir: "Éste es verdaderamente el profeta". Otros afirmaban: "Éste es el Mesías". Otros, en cambio, decían: "¿Acaso el Mesías va a venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá de la familia de David, y de Belén, el pueblo de David?" Así surgió entre la gente una división por causa de Jesús. Algunos querían apoderarse de él, pero nadie le puso la mano encima.

Los guardias del templo, que habían sido enviados para apresar a Jesús, volvieron a donde estaban los sumos sacerdotes y los fariseos, y éstos les dijeron: "¿Por qué no lo han traído?" Ellos respondieron: "Nadie ha hablado nunca como ese hombre". Los fariseos les replicaron: "¿Acaso también ustedes se han dejado embaucar por él? ¿Acaso ha creído en él alguno de los jefes o de los fariseos? La chusma ésa, que no entiende la ley, está maldita".

Nicodemo, aquel que había ido en otro tiempo a ver a Jesús, y que era fariseo, les dijo: "¿Acaso nuestra ley condena a un hombre sin oírlo primero y sin averiguar lo que ha hecho?" Ellos le replicaron: "¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta". Y después de esto, cada uno de ellos se fue a su propia casa.


Una piedra en el zapato

Por Laura Aguilar Ramírez



Ayer me morí prácticamente al llegar de la caminata semanal que empezamos apenas hace una semana.

Llegué molida. La semana pasada también, pero ésta vez no podía ni caminar al terminar. Tengo desde hace un tiempo un dolor de rodilla que me molesta, se me quita al caminar. Sólo si hago movimientos bruscos parece como que se me mueven los huesos. Aunado a éso, tengo que encontrar los tenis y las calcetas adecuadas.

El primer día que fuimos a caminar después de casi 4 meses de inactividad por el frío que hizo en la temporada de invierno por éstos rumbos. Me levantaba más tarde y no me daba tiempo para hacer mi turina normal: preparar la comida de mi hijo para el trabajo, hacer ejercicio, escuchar misa, desayunar.

Estos 4 meses de inactividad dejan huella como bien puedo ver. así que volver a caminar me encanta, aunque sea una vez a la semana.
Mientras caminábamos, iba pensando en lo difícil que es ya por éstos lugares el simple hecho de caminar.

Caminar reduce el estress nos dicen, pero aveces es contraproducente.
Si no está uno acostumbrado a hacerlo, empezar con 8 kilómetros como la caminata semanal puede no ser bueno.
Hacerlo sin la ropa adecuada también puede salirnos "más caro el caldo que las albóndigas" como también pude comprobar.
Eso ya de por sí tiene su chistesito, y si le agregamos que los lugares en dónde podemos disfrutar de ésta actividad se reducen cada vez más, da tristeza.

El primer día fuí como "burro sin mecate", feliz de poder al fin hacer algo que me gusta tanto. Así que tomé mis tenis, me puse las calcetas que creí convenientes por lo de mi neuropatía y allá fuí junto a mi esposo.

Aguantamos la caminata, porque es algo que hacíamos. Pero al terminar, cada paso pesaba. Llegué a casa a bañarme y dormirme. Al día siguiente, me levanté tarde de lo cansada.
Durante la caminata nos mantuvimos en el grupo delantero, llevando el paso que nos marcaron, el cual era rápido. En la subida última, le metí el turbo y llegamos a tres personas de la guía. Pero más por terminar que por otra cosa. Los tenis me apretaban, las calcetas eran muy gruesas, pero no me impedían caminar.

Ayer fué distinto. Cambié de tenis mucho más cómodos, con plantilla adecuada y unos calcetines que me recomendó el angiólogo para la circulación, pero que no tienen punta.
Empezamos con entusiasmo, pero a los primeros metros supe que algo andaba mal. Para el regreso, nos quedamos con el grupo final. No soportaba los pies, pensé que tenía una piedrita, nos paramos para sacudir los tenis. Al cansancio por el esfuerzo, se agregó el dolor. Mi hijo pasó por nosotros, gracias a Dios. Si no, hubiéramos tenido que caminar aún más para tomar el camión. Casi no podía caminar. Al bajar del carro en la casa, no sé ni cómo caminé.

Me acosté rendida sin cambiarme. Pero tuve que levantarme a bañar, éso relajó mis músculos. Al ponerme la crema, sentí en la planta del pie una llaga. Los calcetines sin punta me habían rozado tanto que casi se me abre la piel. Eso fué lo que me impidió caminar.

Todo ésto me hace ver cómo aún cuando uno está acostumbrada a algo, que conoce los pros y los contras, el hecho de recomenzar no es sencillo. He tenido que empezar una actividad que he hecho siempre, pero acomodándome a mis condiciones actuales: tengo neuropatía y requiero aditamentos. 
Lo bueno es que éstas dos caminatas me han ayudado para ver qué es lo que debo cambiar o acomodar.
Y también para replantearme porqué retomé ésta actividad:  Me gusta hacerlo, me relaja, me permite hacer ejercicio que es necesario, pero sobre todo, me permite volver a disfrutar de la naturaleza. 

Es increíble cómo puede cambiar un lugar en 30 años. Edificios hermosos que conocí, ahora están afeados por anuncios espectaculares sobre ellos, no se puede voltear hacia ningún lado sin encontrarse algún anuncio. Edificios pintarrajeados con grafitis y publicidad del partido oficial por todos lados, excepto algunos lugares (no sé porqué razón)

El tráfico ha aumentado. Antes volteaba uno hacia los muchos cerros que rodean la ciudad y se veían hermosos con sus colores de tierra, sabiendo uno que están llenos de cardos y otras especies de plantas. Después de la temporada de lluvia, se visten de amarillo por las flores que nacen casi espontáneamente agradeciendo el agua que no cae tan seguido como en otras regiones.

Ahora voltea uno a ésos mismos cerros y ve casas y más casas.
Ayer disfruté el caminar oyendo el mar chocar contra las piedras, oliendo el pasto y los árboles. Recordé porqué me gustó tanto ésta ciudad cuando llegué.
Porqué en la actualidad tomo un camión, atraviezo media ciudad sólo por el hecho de poder caminar oyendo el mar.

Ayer también veía unos videos de Acapulco, un puerto que me encanta porque estaba ahí la base del barco donde trabajaba mi papá. Ahí nació mi hermana y me hicieron a mí, jeje. Ibamos seguido con mi papá. Las playas no estaban tan llenas como ahora. Mi papá nos llevó a playas donde sólo había una choza y el agua era cristalina.

Regresé varias veces después ya casada con mi esposo y mis hijos. Ví cómo iba creciendo el puerto. Fuimos al poco tiempo de inaugurada la nueva carretera y la nueva entrada. Pero ayer que ví, difícilmente reconocí los lugares que recorrí tantas veces. Puerto escondido lleno de casas, así como Pie de la cuesta. Son en sí ya poblaciones independientes.

Lo mismo me sucede con la colonia donde vivo. Fuimos de los primero que llegamos y he visto cómo ha ido cambiando. Lo bonitas que estaban las casas de interés social, lo bonito que se veía el pavimento. La entrada, a pesar de ser de tierra, era transitable.
Ahora 23 años después, han ido sacando tierra con máquinas de los caminos principales.
Tierra que usan para aplanar terrenos en donde ponen naves en renta. En vez de aplanar las calles de tierra con aplanadoras, sacan tierra, provocando que las calles estén llenas de hoyos. Los cerros están llenándose de casas y más casas. Así como lugares más bajos donde pueden ocurrir inundaciones si el mar sube. Se venden sin ninguna consideración, sin hacer muelles contenedores del mar y rellenar, sin secar los terrenos antes. Sólo interesa vender.
 
Antes podía caminar por la colonia. Ahora está llena de perros.

En fin. Eso se llama "progreso". Pienso que si se crece sin ningún órden, sucede lo que está sucediendo por acá. Se abusa en aras de progresar y en aras de hacerlo rápidamente.
Y puedo compararlo con los dos días que llevo en la caminata.

Al principio, se trata de correr, de llegar rápido, sin disfrutar, sin mirar nada ni a nadie.
El segundo día, si se reflexiona, se puede disfrutar, no sólo caminar por caminar. Sin prisas, al paso de uno. Pensé: "¿para qué venir de tan lejos si no disfruto de lo que hay?"

Ese ha sido siempre lo que he tratado de hacer en cada actividad que realizo. No hacerlo sólo porque hay que hacerlo, sino disfrutándolo.

Una vez traté de explicarle a alguien el porqué me gustaba mi trabajo aunque saliera oliendo a pescado y les molestara a otros en el camión. Ella me decía que "el dinero huele feo, pero que bonito es tenerlo". Y es que ésa actividad era redituable.
Traté de explicarle que a mí me gustaba hacerlo porque es algo útil para otros, que no importa si huele feo. Que yo no trabajaba por dinero. Se rió de mí. "Todos trabajamos por dinero". Yo no trabajo sólo por dinero, lo hago porque es útil hacerlo para mí, para mis hijos y para las personas. El hacerlo trae consigo un pago por supuesto. Porque es justo y necesario que así sea, pero si no lo disfruto, dificilmente podré hacerlo bien.

Yo he disfrutado ser secretaria, ser auxiliar contable, ser costurera de casa, ser vendedora en demostraciones, ser limpiadora de pescado, ser camarista, ser bloguera. Cada actividad la he disfrutado y todas me han dado para mis gastos.

En la actualidad, hago mi blog sin cobrar porque me gusta hacerlo, porque sé que es necesario conocer de Dios y darlo a conocer. El pago es distinto. No es en dinero, pero sí en paz.

Las lecturas de hoy, nos hablan de Jesús que es "una piedra en el zapato" de muchos en su tiempo.
A mí me llama la atención algo: Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito. dice el Evangelio.
La gente de Jerusalén no lo conocía, pero sí unos que habían llegado antes.
"¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene". dicen ésos llegados antes.

"Conque me conocen a mí y saben de dónde vengo... Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". dice Jesús en el templo.
Esto nos deja ver que Jesús es contradicción. No vino a darle coba a nadie, sino a hacer lo que el Padre le ha enviado a hacer.
Muchas veces tenemos que soportar piedras en el zapato o soportaremos las incomodidades por no usar los medios adecuados, o pasaremos calor o frío y sin embargo, éso no debe desalentarnos para hacer lo que debemos hacer.

El haber dejado de ejercitarme durante 4 meses por el frío, es una prueba de que me falta constancia, de que abandono las cosas cuando los obstáculos se presentan.  Muchas veces por mis propios errores, las más de las veces porque no siempre es uno aceptada por las demás personas.

Por éso me gusta el senderismo. Porque permite relajarse, disfrutar de momentos a solas con la naturaleza.

Agradezco el haber podido disfrutar en Massy diariamente de ésta actividad. Perderme por una o dos horas en el bosque dentro de la ciudad. Es hermoso y maravilloso que dentro de una ciudad, se pueda disfrutar de momentos así. No es un parque, sino áreas arboladas donde personas pueden relajarse, convivir con la naturaleza, olvidarse del tráfico, de los espectaculares.

Agradezco el haber podido disfrutar de niña de momentos así cuando íbamos de excursión en lugares cercanos a la CDMX o dentro de la misma ciudad. Lugares que se han conservado así, pero reservados sólo para Asociaciones como el Pentatlón o Movimiento scout. Y es que sólo así pueden conservarse, desgraciadamente.

Es una tristeza ver áreas como los Dinamos de Contreras, llenas de casas cuando eran áreas verdes, con un río corriendo abajo en el que todos podíamos ir a disfrutar. O ver áreas como el Ajusco igual.

Señor: te pido fortaleza para afrontar las dificultades, valor para cuando siento que ya no puedo más y sabiduría para aceptar mis limitaciones.
Amén.
Primera lectura
Sabiduría 2, 1. 12-22

Los malvados dijeron entre sí, discurriendo equivocadamente: "Tendamos una trampa al justo, porque nos molesta y se opone a lo que hacemos; nos echa en cara nuestras violaciones a la ley, nos reprende las faltas contra los principios en que fuimos educados.
Presume de que conoce a Dios y se proclama a sí mismo hijo del Señor.

Ha llegado a convertirse en un vivo reproche de nuestro modo de pensar y su sola presencia es insufrible, porque lleva una vida distinta de los demás y su conducta es extraña.
Nos considera como monedas falsas y se aparta de nuestro modo de vivir como de las inmundicias.
Tiene por dichosa la suerte final de los justos y se gloría de tener por padre a Dios.

Veamos si es cierto lo que dice, vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Sometámoslo a la humillación y a la tortura para conocer su temple y su valor.
Condenémoslo a muerte ignominiosa, porque dice que hay quien mire por él".

Así discurren los malvados, pero se engañan; su malicia los ciega.
No conocen los ocultos designios de Dios, no esperan el premio de la virtud, ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Salmo Responsorial
Salmo 33, 17-18. 19-10. 21 y 23

R. (19a) El Señor no está lejos de sus fieles.

En contra del malvado está el Señor,
para borrar de la tierra su memoria.
Escucha, en cambio, al hombre justo,
y lo libra de todas sus congojas.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.

El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
Muchas tribulaciones pasa el justo,
pero de todas ellas Dios lo libra.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.

Por los huesos del justo vela Dios,
sin dejar que ninguno se le quiebre.
Salva el Señor la vida de sus siervos;
no morirán quienes en él esperan.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.

Aclamación antes del Evangelio
Mateo 4, 4

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Juan 7, 1-2. 10. 25-30

En aquel tiempo, Jesús recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada de los Campamentos.

Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito. Algunos, que eran de Jerusalén, se decían: "¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene".

Jesús, por su parte, mientras enseñaba en el templo, exclamó: "Conque me conocen a mí y saben de dónde vengo... Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". Trataron entonces de capturarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.