¿Sacerdote, profeta y reina?

Por Laura Aguilar Ramírez

Llevamos semana y media de ser Parroquia. Y sin embargo, nos faltan muchas cosas aún. Para empezar, dónde estará nuestro nuevo párroco. Gracias a Dios y a algunas personas, ya llegó y quedó instalada la casa parroquial. Pero.... se le están haciendo algunos arreglos como corresponde, puesto que no es nueva la casa móvil. Debe también nivelarse el piso, conectarle agua y drenaje. Además de mobiliario.

Pero ya tenemos secretaria nueva, jaja. Cosas que suceden. Lo principal nos falta, pero ya está acomodado lo superfluo.
Así sucede cuando algo empieza. No es igual llegar a una casa ya construida a la que sólo le ponemos nuestro gusto en decorar, arreglamos lo que haya que arreglar que no tener nada.

Cuando éramos Capilla todavía hace una semana y media, creíamos que estábamos bien. Habíamos trabajado mucho para acondicionar el terreno, para construir el templo, para poner baños, para hacer salones para catequésis, poner cemento a la entrada.

Y ahora vemos lo que debemos trabajar para la casa parroquial, necesitamos dos salones más para catequesis, etc.
Esto me lleva a la reflexión de hoy sobre los cambios que Cristo trae a nuestras vidas.

Ayer, el padre nos hablaba de Cristo sumo sacerdote, que recordamos el Jueves siguiente a Pentecostés. Oramos por los sacerdotes fallecidos en nuestra Dioscésis, especialmente en nuestra comunidad. Sólo ha fallecido uno en nuestra comunidad parroquial: el padre Santi.

Se hizo la adoración al Santísimo como se hace todos los Jueves en memoria de la Pasión y muerte de Jesús.
Nos decía también que el Sacerdocio de Jesús no es igual que el sacerdocio común de todo bautizado ni tampoco como el de los sacerdotes consagrados. Porque sólo El es el Santísimo y Sumo Sacerdote.

Nos decía que todo bautizado somos proclamados "sacerdotes, profetas y reyes" a semejanza de Jesús:
sacerdotes, porque ofrecemos sacrificio a Dios
profetas, porque estamos llamados a anunciar a Cristo.
y reyes, porque se pastorea al pueblo.

Cada uno tenemos ésas tres funciones aunque de distinta manera.
Yo como fiel, por ejemplo y bautizada, soy sacerdote porque ofrezco sacrificio. Como niña, el sacrificio lo ofrecía mi padre ante Dios y yo obedecía a lo que se me ordenaba. Como casada, mi esposo ofrece sacrificio y yo también. 

Cristo ofreció el sacrificio sublime por sus discípulos y los que le seguirán después con su cuerpo y su sangre, después de dedicar su vida a anunciar la buena nueva del perdón de los pecados y por lo tanto de abrir la puerta a la salvación. Como rey, pastorea a su pueblo o sea, lo rige. Sabemos porque El lo dijo, que su Reino no es de éste mundo. Es decir, no de la manera en que el mundo espera. No pretende reinar por la fuerza ni mucho menos por dinero, sino por amor, con misericordia.

Como mujer, mi función es ayudar a mi esposo si soy casada o a mis padres si soy soltera. Tal y como fué la función que Dios puso a Eva al crearla de la costilla de Adán.
Génesis 2
18 Después dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada".
19 Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.
20 El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.
22 Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
23 El hombre exclamó: "¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre".
Recordemos también que al pecar Eva y darle a Adán él también pecó. Y ambos sufrieron las consecuencias.
Dios le pidió cuentas primero a Adán, después le preguntó a Eva. A la serpiente ni le preguntó.
A los tres los arrojó del Paraíso.
A los tres les dió una sentencia distinta.

A Adán le dijo que ganaría el pan con el sudor de su frente, sacándolo de la tierra que había quedado maldita por SU pecado. Es decir, que si él no hubiera caido en la desobediencia aunque su mujer lo hubiera hecho, no habría pecado.
A Eva le dijo que aumentaría sus dolores en sus hijos y que su marido la dominaría.
A la serpiente le dijo que se arrastraría por su vientre por toda la eternidad. Y que la simiente de la mujer le aplastaría la cabeza

Cuando Jesús vino para el perdón de los pecados, ofreciendo el sacrificio agradable a Dios: es decir, una oveja sin mancha, inmaculada que es El mismo, retomó el plan original de Dios. Regresar al Paraíso como fué desde el Principio.

Mientras más cerca estemos de Cristo, más cerca estamos del Reino. Como dijo en otra parte del Evangelio en Lucas 17: 20-22
"El reino de Dios está cerca" es el núcleo del mensaje de Jesús en los Evangelios. Significa que la presencia transformadora y salvadora de Dios ha irrumpido en el mundo. El Reino ya no es solo una promesa futura, sino una realidad palpable que opera a través del amor y la justicia, invitando a un cambio profundo de vida.

Nos decía el padre ayer en el sermón que hay 7 sacramentos, de los cuales 3 se reciben sólo una vez:El Bautismo, la Confirmación y el Orden Sacerdotal (Sacerdocio) se reciben una sola vez porque imprimen en el alma un carácter sacramental o sello espiritual indeleble que dura para siempre.
El matrimonio católico crea un vínculo sagrado, indisoluble y exclusivo que se recibe y se vive una sola vez. A diferencia de otros sacramentos, no puede repetirse mientras ambos cónyuges sigan con vida. Solo se permite un nuevo matrimonio por la Iglesia si el anterior es declarado nulo por las autoridades eclesiásticas

Sin embargo, la Solemnidad se celebra el domingo, puesto que es el Día del Señor. Así que las celebraciones que caen en la semana, se trasladan al domingo.

Esta es una de las razones por las que deseaba yo que fuera Parroquia nuestra Capilla. Entre semana, el padre puede explayarse más, también tenemos oportunidad de verlo a diario. Ayer por ejemplo, una señora llevó algo a bendecir. No tiene que esperarse al domingo para ello. Nos vemos las caras a diario, en el buen sentido de la palabra jeje.

Y vamos conociendo a nuestro párroco, a pesar de que ha estado ya 5 años viniendo cada domingo a la Capilla.
Al principio decia que tenemos lo superfluo, pero nos falta lo principal.
Lo digo en el sentido material por supuesto. Tenemos la gran dicha de tener al Santísimo en el Sagrario y de tenerlo expuesto los jueves. Tenemos la dicha de contar con el párroco en la misa diaria.

Y puedo ver su preocupación por su nueva Parroquia al darle prioridad a la oficina para que se dé información a las personas. Eso habla del amor a Jesús en el prójimo, a sus discípulos a imágen y semejanza de El.

Ya está instalada la secretaria y hasta con teléfono, pero nuestro Párroco no tiene dónde reclinar la cabeza. Sigue de abonado en la otra Parroquia, cosa que en lo personal agradezco mucho. Pues es obligación de cada Parroquia hacerse cargo de su párroco.
Pero somos nuevos, no contábamos con casa parroquial como en otros lados. Así que es de agradecer a la Parroquia anterior. En ello veo el gran amor de nuestro otrora párroco y el amor que entre sacerdotes se profesan.

Recuerdo una anécdota personal:
Cuando pasamos por una época dificilona (de las varias por las que hemos pasado mi esposo y yo), mi abuelita nos ofreció su casa. Ella vivía en un terreno que había comprado y nos quedamos en la casa. Ella ya la había vendido a la vecina que le fué pagando poco a poco.
Estuvimos ahí 3 años antes de poder conseguir crédito de Infonavit.

En cuanto la señora acabó de pagar, me dijo un día: "me da pena, pero ¿cuándo me desocupan la casa?".
Gracias a Dios ya teníamos el crédito y estábamos por recibir las llaves. Pero ella no lo sabía. Y ni se puso a pensar si teníamos adonde irnos.

El Reino de Dios, ciertamente no es igual al mundo. El Padre Carlos no le dice: "uchale a su Parroquia" a nuestro párroco. Sabe cómo va la cosa.
Así nos han tratado todos y cada uno de los sacerdotes que hemos tenido en la Capilla ahora Parroquia: con el amor de Cristo, no con el amor del mundo.

Así que ahí se puede ver la diferencia, ¿verdad?
Entre el sacerdocio común del bautizado y el Sacerdocio consagrado a Dios y el Sacerdocio Sumo de Jesucristo. Sumo, lo maximito como dice el Padre Luis Toro.

 Y entre paréntesis, éso de  ser sacerdote no me gusta tanto, por supuesto. Y menos en éste tiempo en que a la mujer le dice el mundo que es empoderada, igual que el hombre. Estar supeditada a mi esposo o a mi padre si soy soltera, no me gusta nadita. Pero es lo que Dios hizo en su sabiduría infinita. 

Y si lo veo por la buena, me conviene jeje. La culpa no es mía jojo. Pero ya en serio. Soy ayuda para mi esposo, él es el responsable ante Dios y ante el mundo de lo que yo haga. Si ando de chismosa, le afecta a las personas, a toda mi familia no sólo a mí. Si mi esposo anda de borracho, nos afecta a mí y a mis hijos, pero no necesariamente a las personas que nos rodean ni a mi familia. Es una diferencia grande.

Y de ésa misma manera puedo pensar en la mujer como profeta y como reina. Profetiza a sus hijos, reina en su casa. Pero porque su esposo se lo permite. 

El es el encargado de la familia porque él va a responder por nosotros. Y rey de la familia porque si se equivoca, nos lleva de corbata a todos, pero si lo hace bien, nos va bien. Y yo como reina, pues cuido de mis hijos y de mi hogar. Si me equivoco en ello, no necesariamente me llevo de corbata a todos.

No somos iguales los hombres y las mujeres, si en dignidad ante Dios, pero tenemos maneras distintas, funciones distintas.

En la medida en que estemos más cerca del Reino de Dios, en la medida en que estemos más cerca de Cristo y sigamos su Palabra, en ésa medida estaremos más cerca de lo pensado por Dios.

Cuánto tienes, cuánto vales

Por Laura Aguilar Ramírez



Ayer, después de mucho tiempo regresamos mi esposo y yo a caminar en la playa.
Esta actividad la habíamos suspendido primero por la enfermedad que padecimos. A él le extirparon un tumor acuoso de la cabeza. Un día tratando de arreglar el techo, se cayó de la escalera y se fracturó la muñeca, le pusieron clavos y no podía moverse. Después a mí se me adelgazó tanto la piel por la pérdida de músculo en las manos que las venas me quedaron al descubierto y con cualquier roce me salía sangre a borbotones.
A raíz de éso, me dieron tanto medicamento que me provocó neuropatía.

Y si le agregamos las secuelas del Covid que debilitaron las defensas, pues agradecemos estar vivos. Mi esposo tuvo que vender la camioneta que teníamos y estuvimos restringidos en nuestras actividades.

Para poder hacer ejercicio al aire libre debemos trasladarnos a la playa o a la Cdad. deportiva, ya que en las cercanías no tenemos un deportivo o de perdis, un parquecito donde hacerlo.

Antes de todo ésto, recorriamos de 6 a 8 kms. diarios en la playa, cosa que me encanta. Caminar sobre la arena es muy cómodo porque no lastima las articulaciones. Me gusta ir temprano porque el sol y yo no congeniamos muy bien jeje. Con poco que me dé, me arde la cara y no por ser tan guapa como la canción, jojo, sino porque la tengo muy sensible.

Mi esposo pudo comprarse finalmente un auto y por fin pudimos regresar a la playa. Apenas hicimos un kilómetro pero para empezar está bien. Sentir el aire sobre mi cara es muy bonito, mis pies los siento menos pesados y me siento revitalizada.

Notamos algunos cambios. Un acceso que se había hecho, el mar se encargó de deshacerlo en poco tiempo (así estaría hecho de mal, jeje) Así que se cerró y se accede por donde se puede jojo.
Hay algunas casas y negocios a la orilla del mar. Cosa que como sabemos, en México no se debe hacer según las regulaciones, pero como todo se puede si se quiere, pues aquí se ha podido jeje. Cuando uno se brinca las trancas, sufre las consecuencias.

Algunas casas que no tienen mucho tiempo, las han sufrido. Los accesos a la playa de que disponían, el mar se los ha tumbado. Así como bardas que pusieron.
"No quieren perder ni un metro" pensé cuando ví dos construcciones que inteligentemente han construido inclinado la barda. Perdieron 3 o 4 metros de terreno, pero a cambio ganaron estabilidad porque el mar no golpea sobre la barrera que supone un muro que por muy grandes que sean las piedras, termina por ceder.

Me pareció tan increíble que a nadie se le hubiera ocurrido hacer algo así... Parece algo tan elemental... cuando se ve hecho, pero seguramente no se les había ocurrido. Tal vez lo habían visto en otros lugares y pensaron "que tontos... desperdician terreno" jeje.

Y por el lugar donde fuimos hay varias casa y negocios en ésas condiciones. Confian en que una simple barrera de piedras grandes puede detener el impetú del mar. Y no es así como lo han podido comprobar.
A alguien se le ocurrió entonces, construir una rampa perdiendo 3 o 4 metros de terreno, pero ganando seguridad.

Y éso me dió tema para el comentario de hoy: es preferible ceder a veces a resistir construyendo muros que pensamos inaccesibles y que terminan derrumbando el impetú del mar. Del mar de la amargura, del mar de la ira, del mar del resentimiento, del mar del hastio, del mar de la rutina.

Cuando piensa uno en los simples juncos que se mecen con el movimiento del aire, que por muy fuertes que sean, no logran tirarlo. Creo yo, que con ése principio se construyó la torre latinoamericana que aún permanece de pie, meciéndose con el movimiento de los temblores que desgraciadamente asolan a la CDMX. Temblores que se ven cada vez más, dado que el subsuelo va perdiendo agua al ser extraida para el uso de la misma CDMX.

Nos sentimos aveces tan valientes y nos llamamos a nosotros mismos "resilentes" como si fuéramos héroes. Y no somos más que necios por llamarnos de alguna manera al resistirnos a las circunstancias.

Esto me lleva a recordar nuestra salida de la CDMX. Como he comentado, mi esposo fué despedido del Banco, después de que las casas de cambio fueron compradas por ellos y el Gobierno se hizo cargo de los Bancos. Después de 3 años intentando sobrellevar la situación, de buscar trabajo y no encontrar o encontrar a medio sueldo, después de vender carnitas, dulces, snacks, de poner una tienda que terminamos perdiendo al tener que traspasar nuestra casita de interés social, después de intentar levantarnos en una ciudad cercana, tuvimos que venirnos hasta acá.

Llegamos con 500 pesos, dos maletas y nadamás. Fué un volver a empezar en todos aspectos. Perdimos mucho, mucho pero finalmente ganamos paz y seguridad.
Después de 30 años por acá, tenemos nuestra casa con 2 patios, con portón, con piso, tenemos 4 árboles y un pequeño jardincito de metro y medio por dos. (Aún nos falta cambiar el techo de dos cuartos y encementar las paredes de los patios)
Tenemos terminados de lujo: plantas que nos dan oxígeno, embellecen y dan frescor.
Pero sobre todo, tenemos la seguridad de una casa.
Hemos visto partir a un hijo a otro país, en lugar de aferrarse a permanecer en donde no conseguía una pareja.

Mi hijo para ir a trabajar, se desplaza al otro extremo de la ciudad. Pero a cambio del tiempo de traslado, disfruta de la vista del mar todos los días. No es fácil y llega a ser cansado, pero qué trabajo no lo es?
No somos "resilentes", prefiero pensar que somos como los juncos que se dejan mecer por el viento.

Claro que luchamos mucho antes de salir, no queríamos hacerlo. Nunca pensé que me iría a otro lugar que no fuera en el que nací y crecí, donde nacieron y crecieron mis padres y abuelos.
Nunca pensé que extrañaría tanto y a tantos.
La tempestad que nos arrojó a éstas playas, fué muy fuerte. Amenazó con hundirnos en el mar de la desgracia.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. La gente juzga por lo que ve y cuando ve la humildad de mi casa, no da un quinto por nosotros. "Cuánto tienes, cuánto vales"- Y a los ojos de muchos, valemos muy poco jeje.

Para mí, el tener mi casa, que mis hijos tengan trabajo, que mi esposo pueda disfrutar de una pensión es un lujo, una bendición. Nadie que haya perdido tanto, valora tanto lo poco.
Aveces me da coraje con las personas que no valoran o que desprecian mi casa por humilde. No saben todo lo que nos ha costado el tenerla, no saben todo lo que hemos dejado atrás. Es como un salvavidas arrojado en ésa tempestad.

Lo primero que se ve o que por lo menos yo ví al entrar a ésta ciudad fué un hotelito que se llama "el último refugio" y es lo que realmente significa ésta cudad para mí: El último refugio antes de hundirnos.

Aveces oigo a personas criticarla, verla con desprecio, maldecir por la falta de pavimento o por lo lejos que tienen que ir para trabajar y pienso para mis adentros: "no saben lo que dicen" "no han perdido nunca nada".
Y deseo de corazón que nunca lo aprendan de la manera en que nosotros lo aprendimos.
Existen dos maneras de aprender decía mi abuelita: "por la buena o por la mala" o "en cabeza propia y en cabeza ajena".
La Palabra de Dios dice "dichosa tú que has creido porque se cumplirán en tí las promesas del Señor". Para otros, la cosa no es así.

Cuando me siento triste o decepcionada, no hay como ir a la playa y ver cómo las olas vienen y van.

Ayer pensaba en las personas que ponen sus bardotas de piedra y las ven caer después y vuelven a poner otra vez la barda, es porque no conocen algo mejor, no por tontas, sino ignorantes de las nuevas técnicas de construcción. Cuando ví la rampa que pusieron unos, me dije "qué persona más sabia. El mar sube por la rampa hasta donde debe y después se desliza suavemente hacia su lugar en lugar de chocar con el muro. Perdió 3 o 4 metros, pero ganó un amigo: el mar. Porque en lugar de resistirsele lo hace parte de su terreno, lo invita a su casa". Y entonces recuerdo a Jesucristo con sus primeros discípulos Felipe y Juan, que se acercaron a él, después de que el bautista les indicara que era el elegido. Le preguntaron si él era y les dijo: "ven a mi casa y verás". No les soltó un sermón, ni les dió una clase, los invitó a su casa.

Recuerdo a mi tía abuela, la que me invitó a su casa dos años antes de venirnos, cuando mi abuelita estuvo encamada después de un síncope cardiaco. Recuerdo que se enojaba con las personas de aquí porque ella quería enseñarles su manera de vivir, pero se negaban a hacerlo, gritaba y echaba maldiciones por todos lados. Estaba herida porque ella compró la casa y una hija se vino a vivir con su familia y hubo gente que no los dejó quedarse, que les ponía muros de piedrotas. Mi tía era como el mar que si le pones barreras, retumba y retumba hasta que derriba el muro.

Cuando yo llegué mi tía se transformó en un mar apacible, cálido. Me enseño todo lo que quiso enseñarle a otros: a cuidar las plantas, a plantar y cuidar árboles. Nos sentábamos a comer después de mezclar tierra, de platicar mientras regábamos plantas y cortábamos limones para hacer agua y duraznos para hacer mermelada.

Yo me abrí a ella como ésa rampa, permitiendo que subiera y bajara deslizándose tranquila.

Mi tía abuela se enojaba porque al contrario de mí, las personas creían que era rica jeje. Ella fué a Estados unidos, trabajó como mula (así decía ella) en los campos de fresa, primero como recolectora, después la pusieron como cocinera en una casa de alquiler de camas, se les alquilaba la cama, un lugar para su ropa y se les daba desayuno, comida y cena.
Juntó dinero, y con su pareja (el mismo que la contrató como cocinera y del que se enamoró después) compró una casa, la arregló y mejoró. Puso patio, sembró árboles, en fin.
Ella venía cada tanto, soñaba con venirse a descansar, pero ayudaba a una hija a cuidar de sus hijos. Cuando finalmente pudo venirse, se enojaba porque aquellos a quienes encargó su casa no la cuidaban, pero le cobraban jeje.

Dejaban que la hierba creciera, que las frutas se pudrieran en el árbol porque no las cortaban a tiempo. Ella trataba de enseñarles a guardar en la nevera para cuando no hubiera, pero ellos tiraban a los perros la carne y verdura. No estaban acostumbrados más que a lo recién hecho y lo demás les parecía feo. Tiraban a los perros carne que mi tía congelaba, etc. Mi tía hacia semejantes corajes, y daba semejantes gritos que se escuchaban a un kilómetro jeje.

Ese es aveces el choque que se da por éstos lugares. Llega gente acostumbrada a cortar el nopal en la mañana y comerlo por la tarde. A mí por ejemplo me sucedía. Yo compraba jitomate para hace la sopa, no comía enlatado nada. Pero aprendí pronto que hay que hacerlo así, porque aveces falta algo. No hay de todo como en la CDMX y menos como en el campo.

Y por otro lado, mi tía se enojaba porque no barrían el patio, pero no se daba cuenta que la gente venía del campo en donde el camión de basura ni lo conocían.
Había que enseñarles y ella no tenía tiempo para hacerlo por su ir y venir. Venía cada dos o tres meses y se quedaba 2 o 3 días. Y quería que entendieran a la primera jeje.

Si. Por acá llega gente que tiene que caminar dos o tres kilómetros para tomar un camión y llega gente que en su vida se ha subido a un camión porque tienen carro desde que nacieron.

Es ése tipo de choques los que se dan por acá.
Mi tía también fué de la CDMX, pero se fué a Estados unidos casi cuando yo nací, así que su visión era distinta a la mía. Ella dejó una CDMX casi provincial cuando se fué. Por lo menos por nuestro barrio. Yo todavía conocí vacas y burros, ví el Río Churubusco corriendo. Pues ella creció entre plantíos de maíz y árboles frutales.

No vió llegar a tantos después, como a mí me tocó ver. Ni vió a personas vivir apeñuscadas en cañadas como a mí me tocó ver. En fin. la CDMX que ella conoció no fué la misma que yo viví, ni es la misma hoy en donde yo misma me asusto al ver todo lo que se ha extendido la mancha urbana.

Ella no salió por una depresión económica como nosotros, sino por problemas con su esposo. Sus circunstancias no eran las mismas que las mías, como no lo son las de las demás personas. Cada persona tiene su propia historia.

Mi tía se quejaba de que la querían ver como rica y no lo era. Y yo me quejo de que me pobretean sin saber lo que me ha costado tener lo que tengo.
Mi tía no tuvo estudios, ganó lo que tuvo trabajando de sol a sol. Pero a cambio, perdió esposo e hijos. Es cierto que después la alcanzaron con todo y familia, pero por mucho tiempo no estuvo con ellos. Por irse a Estados unidos.

Nosotros tenemos mucho menos, pero hemos luchado por conservar nuestra familia, por ver que nuestros hijos estudien y formen sus propias familias.

Cada quien cosecha lo que siembra. Y sin embargo, de ella aprendí mucho. Sobre todo a quererla y a valorar su esfuerzo y su entereza.

Un beso al cielo donde seguramente descansa en paz.

Almas víctimas

Por Laura Aguilar Ramírez

Dios es maravilloso conmigo. Le he pedido que ponga en mi camino aquello que debo ver, leer, etc. Y así ha sido. Que aveces me hago como "tío lolo" es otra cosa.

Cuando empecé en las redes, lo hice en unos foros, después empecé a hacer un blog. Como a los 5 años empecé en las redes sociales como facebook y twitter. De ahí a varias otras. Me carcomía las ansias de proclamar por todos lados la buena noticia, de avisar a otros como yo, que han caído por ignorancia en muchas situaciones, que hay un camino que nos lleva a la verdad y a la vida.

Empecé a publicar en redes sociales hace 16 años, pero 5 o 6 atrás las pasé aprendiendo. Siempre con la idea de evangelizar a quienes lo necesitaran, a quienes como yo, han sufrido y sufren, a quienes como yo, desconocen de Cristo y su Evangelio y viven sin esperanza o cansados después de tanto luchar.

Muchas veces he dicho que llegué a un punto en que sentía que estaba en una lancha dando vueltas, remando sóla o cargando sobre mis espaldas un bulto muy pesado sin ayuda. Un día simplemente me caí.
Empecé a leer, a aprender, pero antes llegué enojada, peleando, exigiendo, creyendo que aquellos a los que Cristo les encargó darlo a conocer no habían hecho su labor y por éso yo no me enteré y caí tantas veces.

Ahora 20 años después de todo ésto, veo todo lo que muchos antes que yo, hicieron para que llegara a mí el mensaje. Lo mismo que hago yo ahora.
Y ciertamente debió sucederles como a mí ahora: muchos me tienen bloqueada en las redes sociales, jeje. Ponen me gusta para que vea yo, pero no leen lo que pongo. Otros tal vez lean lo primero pero después se aburren y algunos mas, tal vez lleguen a medio entender y entonces dan carpetazo, asustados porque saber de jesús implica también un compromiso.
No es sólo pedir, que se nos dé y después "ai nos vemos".

En las lecturas y en el Evangelio de hoy, lo vemos muy claro :
Evangelio: Marcus 10, 28-31
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte''.

Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".
Ante ése compromiso muchos nos hacemos para atrás. Lo digo porque a mí me sucedió: en mis andanzas por los foros, me topé con un tema "Se buscan almas víctimas" y yo creyendo que se buscaban a aquellos que se sentían víctimas, pues me apunté. ¿quíén más victima que yo?: mis padres se separaron, mi mamá me regaló con mi abuelita, mi abuelita me metió a un internado. Ninguno podía cuidarme. Quise estudiar algo y no había con qué. Me casé y mi esposo no resultó como me había enseñado de novios, el mismo día de la boda me botó nadamás entrar al depa. En cuanto dejó de verlo su tío, quien le dijo que me cargara para entrar al depa, me botó al suelo, jeje.
Durante los 18 años que llevaba de casada, sentía que remaba sóla, que cargaba sóla todo el peso del matrimonio y los hijos.

Así que me anoté. Y después de leer mucho lo que ahí se compartía, me dí cuenta que no era de ése tipo de victimas de lo que se trataba, sino de personas que se hicieran víctimas por personas como yo, que se ofrecieran a evangelizar, a sufrir por los demás, por los ignorantes, que se ofrecieran a orar por ellos, etc. etc.

Me dí cuenta que yo no era de ésa clase de víctima, de los que dejan todo por Cristo y su Evangelio. Me dí cuenta que hay muchas personas que oran por personas como yo y como tú que sufres. Que hay personas que se ofrecen al Padre como almas víctimas en lugar tuyo. Que oran por los que no oran. O sea, si les toca orar una hora al día, oran 2 o 3 o 4 supliendo lo que otros no hacen por ignorancia.

Yo me anoté como digo, sin saber jeje. Ahora lo hago sabiendo. Porque sé que se necesita, no porque Dios necesite de mis oraciones o las de todo el mundo, sino porque yo necesito de El y todo el mundo necesita de El.

En todos éstos años he aprendido mucho sobre la fé católica (que es la fé que Cristo enseñó), pero también he aprendido de otras religiones, de otras personas. Y pongo mi gotita de agua en ésta tierra tan seca y árida, esperando que como dice la primera lectura: "Sean santos porque yo, el Señor, soy santo".

El agua que se riega, tal vez no caiga en el sitio en el que se vierte. Tal vez haya una piedra que impide que llegue al suelo o sea tan arenosa que ni se note o sea tan buena que se extienda. Eso no lo sé.
Al principio, me enojaba porque no caía donde yo quería, ahora sé que Dios tiene sus tiempos y modos. Que llama a unos en la mañana, a otros en la tarde y a otros más, al anochecer.

Señor: en tus manos pongo mis tristezas, mis esperanzas, mis anhelos. Sabiendo que me darás lo que sea mejor para mí y los míos. Tú las conoces antes de que te las diga porque Tú mismo me las inspiras. Dame, Señor lo que desees y pideme lo que quieras. Amén.
1 Pedro 1, 10-16
Hermanos: Los profetas, cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron también profundamente acerca de la salvación de ustedes.

Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros. Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquellos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente es algo que los ángeles anhelan contemplar.

Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo.

Como hijos obedientes, no vivan conforme a las pasiones que tenían antes, en el tiempo de su ignorancia. Al contrario, así como es santo el que los llamó, sean también ustedes santos en toda su conducta, pues la Escritura dice: Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.


Sígueme

Por Laura Aguilar Ramírez


Seguimos con ésto del inicio de una comunidad parroquial. Y realmente es distinto. Viene a cambiar la vida de las personas. Por lo menos, la mía.

El martes todos festejando, cerca de 500 personas en la misa de erección, convivio con mariachi y todo bien.
El miércoles la primera misa con sólo la comunidad. Pocas personas
El jueves, "corriendo y llegando tarde". Se nos olvidó que iba a haber Adoración al Santísimo y después la misa. Al entrar al templo saludé a las personas y ni me fijé que estaba expuesto hasta que me senté. Contra mi costumbre, entré por una puerta lateral para llegar cerca del altar que es donde nos sentamos cuando no es domingo.
El viernes nos avisaron que no iba a haber misa porque llegó la casa parroquial y fué todo un show meter la casa móvil y acomodarla. Se tuvo que cortar una parte del muro, cortar ramas de árboles, se afectó el riel del portón, pero finalmente quedó en el lugar donde debe.
Hoy, sábado la misa fué a las 8 de la mañana. Llegamos sólo los catequistas y dos lectores. Se sintió bien raro. Es la primer misa en la que no tuvimos a nadie del coro y tampoco Ministros de la Eucaristía o monaguillos que auxiliaran al sacerdote en el altar.

Al empezar la misa, el padre entró y nadie cantaba. El empezó a cantar y lo seguimos.
Nos tocó leer a mi esposo y a mí. Terminando el salmo, se canta el aleluya y no supe qué hacer. Volteé a preguntar al Padre si se cantaba. Y cantamos el aleluya.
Se extrañó al coro, pero por lo menos yo me dí cuenta que habrá que sustituir lo que falte.
El padre y otros se quedaron con los que van a terminar de acondicionar la casa parroquial y arreglar lo que tuvo que tirarse.

Y es en ésos momentos, cuando se hace vida el evangeliio de hoy. "Sígueme". No importa si sutanita o fulanita asiste a misa o no, no importa si nadie del coro llegó, no importa si nadie de los auxiliares en el altar llegó, no importa. Tú sígueme.

Es lo que me dijo Jesús hoy. Podría preguntar: "¿dónde están las 500 personas que llegaron al convivio y la misa de erección?

Desde que empecé a conoce de Jesús y su Iglesia, me entusiasman los Encuentros Juveniles. Recuerdo que en uno de ellos, hubo gran asistencia, se vivía como entre nubes: misas de inauguración, misas de envío, confesiones, cantos, etc. etc. Dos días después, por casualidad leí el comentario de una persona de ése lugar. Se preguntaba lo mismo que yo hoy. Decía "hace dos días se sentía a Dios vivo y hoy se siente como si no estuviera"- Es una especie de monte Tabor.

.. Recuerdo también una novela que me encantó y leí como 10 veces "Shogún". Como saben, en la cultura japonesa antigua, se acostumbraba hacer todo por su shogun, que era un déspota, que mandaba a alguien a hacerse el harakiri sólo porque algo no salió como deseaba o porque estornudó en su presencia. En ése entonces, llegó un inglés que se enamoró de una japonesa. En un momento dado, ella se acomodó para hacerse un harakiri para lograr sacar a todos los que estaban presos a su lado. Describe que después de que en el último momento el shogun mandó detener su mano con la espada, ella sintió como si flotara, no estuviera y tardó en volver a la vida.

Estamos de nuevo con "dos gatos" en la misa, sólo que ahora diariamente jeje. Habrá que ensayar algunos cantos de entrada y recordar cantar el aleluya y el santo santo.
Pero es hermoso poder escuchar diariamente la Palabra de Dios y comulgar.

Y me hace valorar más al padre ahora párroco. Llegó temprano. Sigue estando en su antigua parroquia, donde ya no es su casa,como "agregado cultural" o como dicen en mi tierra de "arrimado".
Todavía hay que acondicionar la casa parroquial. Hay que conectar el baño con el drenaje, conectar agua, etc. etc. Y ver cómo le conseguimos una cama, un roperito, una mesa, silla, un minibar y un horno de microondas de perdis. Además de ropa de cama, toalla, cortinas para las ventanas, en fin. Acondicionar la casa parroquial con lo mínimo para que pueda estar.

Uno de los mandamientos de la Iglesia es ver por sus necesidades. Ellos no trabajan como uno. Pero hacen una labor que Dios les encomendó: perdonar pecados, mantener la fé de los hijos de Dios, predicar el Evangelio, etc. etc.
Y lo ví hoy. Saliendo de la misa, se puso con los albañiles a ver qué se necesita. Supongo que habrá desayunado algo.
Entre semana come en el Arzobispado porque ahí desempeña una labor. Y en las tardes da la misa y se hace cargo de comuniones, de revisar el buen funcionamiento, si se necesita dar charlas prematrimoniales y muchas cosas más. Y todo sin pegar de gritos como uno jeje. De buen modo.

Tenemos mucho trabajo como comunidad. Y agradezco a Dios porque me da la oportunidad de caminar aunque sea a la misa jeje, de ver las plantitas de la Parroquia, de respirar un aire de tranquilidad.

Es tanto lo que agradezco a Dios. Me dió una nueva vida literalmente después de mi intento de suicidio. Me devolvió a mis hijos, me devolvió a mi marido que ya se estaba perdiendo en el alcohol, me devolvió una casa. Todo éso lo valoro mucho.

He visto el lugar donde antes vivía, donde pensé alguna vez que sería mi casa y que perdimos. He visto que las pequeñas viviendas son ahora de hasta tres pisos. Mis antiguas vecinas que eran tan lindas tienen ahora sus nietos, sus hijos estudiaron y forman bonitas familias.
Todo éso perdimos mi esposo y yo. Y mis hijos lo han sufrido más que nosotros.

Ellos dejaron atrás familia, amigos y una forma de vida distinta. He visto a uno de mis hijos irse a otro lugar más parecido a donde vivíamos en otro país, tengo nieto al que veo una vez al año. Y he visto a mi otro hijo tener una relación y otra y no termina de encontrar a su pareja. Y todo como consecuencia de las decisiones de sus padres. Eso duele más que todo.

Asi que agradezco a Dios poder ir a misa diariamente y poder orar ante el Santísimo a diario.

Quiero ser como el vecino inoportuno, que pedía y pedía hasta que le abrió la puerta, no tanto porque lo quisiera sino por la insistencia.
Si las personas supieran lo que se pierden al no ir a misa, sobre todo en una Parroquia donde está el Santísimo, no faltarían ni un día Los que como yo, perdieron por sus equivocaciones tanto y los que no, para prevenir y no caer en el mismo hoyo. "Dichoso tú que has creído sin haber visto" dice Jesús en una parte de su Evangelio.

Y es cierto. Unos dan fruto al 100, otros al 50 y otros al 10. Dependiendo de su insistencia. Tal vez algún día, mis descendientes puedan vivir en la paz de Cristo y se diga de ellos "dichoso tú que has creído sin haber visto"

Uno como padre de familia tiene la dicha y la obligación de velar por sus hijos, pero cuando tú ves a un sacerdote ofrecer tanto a Dios, y entregarse al servicio de los hijos que Dios ama, te preguntas ¿cómo es posible que den tanto y uno no pueda esforzarse por sus propios hijos? No es que ganen millones, jeje. ni que vivan en casas lujosas, con muebles requete bonitos y vistan ropas super o traigan carros último modelo-Ciertamente tienen necesidad de todo ello, pero pues cada parroquia da lo que puede dar. Comen a veces lo que se les puede dar... y no todas cocinamos super jeje. No es que se les dé una dieta balanceda. Si se rola uno para alimentarlos, cada una quiere darle gustitos y terminan como barrilitos.

Escuchan nuestras confesiones y casi casi novelas. O a las que parecemos discos rayados. Viven lejos de sus familiares. Y todo por amor a Cristo y a sus hermanos.

Eso es mucho más que lo que muchos padres de familia hacemos.

Por éso, sigo estando contenta con ser parte ahora de la Parroquia, de poder servir con y en lo poco que puedo. Siempre pienso en sus familias lejos, en sus padres y hermanos. Me he hecho la promesa de cuidarlos como ellas quisieran que se les cuidara.
Como madre, quisiera que a mis hijos los cuiden sus mujeres. Supongo que como madres de sacerdotes quisieran que a sus hijos se les cuide también.
Yo que tengo un hijo lejos, es lo que pido para él, supongo que las madres de sacerdotes también piden lo mismo.

Recuerdo a mi abuelita que decía que aveces se le atoraba la comida en la garganta, pensando si sus hijos comerían. Ella si pasó por éso. Hubo un tiempo en que intentó vivir sóla con sus hijos, pero era difícil. Rentó una viviendita, la señora le ayudaba a ver que sus hijos no se salieran, pero ella aveces los dejaba con atole, sopes y gorditas, esperando que comieran. Aveces llegaba y no habían comido por andar jugando.

Mi abuelita tuvo 5 hombres después de mi abuelito difunto. Trató de sacar adelante a sus hijos y le fué difícil. Los internó y se le escaparon una vez. Tuvo que darles padrastros y no les gustaban.
"buscaba quien me ayudara y sólo me enjaretaban otros hijos" me dijo una vez.

Yo no quise vivir lo mismo que ella y sólo Dios me ha sostenido siempre. El ha estado ahí para ayudarme. Sólo El.

Aveces pienso que tengo un ángel en el cielo, jeje que insiste e insiste a Dios por mí. Jesús dijo que seremos como ángeles (no ángeles propiamente dicho) entonces yo he de tener uno de ésos allá arriba, porque he sentido siempre su ayuda.

Así que yo no quiero voltear a ver al vecino como dijo el padre hoy, que aveces está uno más pendiente del otro que de uno mismo. Dios tiene un plan para ellos.
Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vió que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'

Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.


El momento oportuno

Por Laura Aguilar Ramírez



Finalmente llegó el día de la Erección de la Parroquia. Fué una hermosa ceremonia. Todos los servidores ibamos bien guapos (yo hasta me pinté jeje)
Me encantó ver a tantos sacerdotes reunidos. Sé que muchos de los asistentes no habían visto algo así.
Mi Obispo me encanta. Me gustan sus homilías, algo largas pero siempre edificantes.

Como esperaba, fué una ceremonia larga. Pero ni la sentimos. Nuestro primer párroco fué también nombrado párroco en la ceremonia. Pasó de ser Vicario a Párroco.
Cuando un párroco es enviado a otra Parroquia no vuelve a hacer el juramento. Pero éso también nos permitió Dios ser testigos.
Había visto la celebración de Consagración de sacerdotes, pero no de un sacerdote ser nombrado párroco. Fué bonito ver a nuestro ahora párroco hacer el juramento, recibir la llave del Santísimo, recibir el Libro de los Sacramentos y jurar hacer buen uso de ellos y cuidarlos.

Recordé mi proceso de boda. Primero me pidieron. Después estaba comprometida. Y finalmente me casé para hacerme cargo de mi casa, de mi esposo y de mis hijos.

Para mí fué algo así. El Padre es sacerdote desde hace 5 años después de pasar por el Seminario (como cuando estuve pedida y comprometida) Ahora tiene "su casa, su esposa y sus hijos" de los cuales debe dar cuenta. Ya no está supeditado a un párroco.
Estaba nerviosón, jeje. Su esposa es medio descuidada de sus obligaciones y deberes.

También es la primera vez que veo nuestra ahora Parroquia hasta el full. Había fieles hasta afuera como en nuestros primeros días. Antes la capilla era un pequeño recinto y se ponían sillas afuera para escuchar la misa y se tenía una televisión. Hace mucho no veía así nuestro templo. Ahora es muchísimo más grande y muy difícil de llenar. En la anterior cabían 60 personas dentro. Ahora en la actual caben 400 fácilmente. Difícil de llenar y estuvo hasta el full.

Me gustó escuchar las voces de unos jóvenes en las lecturas. Me dieron una clasesita de cómo leer y éso que según yo lo hago bien ups.
El coro super bien como siempre. Los acólitos yo creo que estuvieron ensayando, porque no se equivocaron en nada jeje.
En fin. Todo super bien y emocionante.

Lo que más me gustó es ver a tantos sacerdotes juntos. Parecía misa en Catedral, jeje. Lleno el presbiterio de sotanas blancas

Extrañé ver la cara de nuestros anteriores párrocos y sacerdotes que han estado en los 22 años de nuestra comunidad. Pero los recordé y agradezco a cada uno lo que aportaron a mi fé: la manera de estar en la fila de comunión, sus sonrisas, los chistes de otro, la seriedad de otro más, la manera de compartir y ofrecer nuestro sacrificio no como si fuera una propina, sino como un ofrecimiento a Dios.

El desfile hacia el altar, para mí es muy emocionante. Me descubro viendo las caras de los sacerdotes, a ver si reconozco a alguno como si fueran artistas jeje. Y más cuando alguno me reconoce y me hace un pequeño gesto. Me siento como las fans a las que les dan autógrafo.

No soy muy conocida de ellos porque no me noto mucho, pero yo sí los reconozco a todos los que alguna vez he visto cerca. En algún retiro, en alguna plática, etc.

Recordé también mis primeros días después de regresar a la Iglesia aquí. De hecho, nunca fuí asidua ni de niña. Porque no era costumbre en mi casa ir a misa.
Era bien peleonera en mis inicios, hasta al padrecito de ése tiempo le eché bronca, jeje. Pensaba en la canasta que se llenaba de billetes y no se veía que se hiciera mucho en la Capilla. Y es que veía con los ojos del mundo. Como cuando en la secundaria, la directora llevaba años pidiendo para un camión escolar. Pasaron generaciones y el dichoso camión nunca llegó. Pero su casa sí crecía jeje.
Así que cuando llegué a la Iglesia y empecé a ir cotidianamente, pues pensaba que todos eran iguales, hasta el padrecito.

Ya después se va uno enterando que como párrocos, su misión no es sólo para un templo. Si se tienen 3 o 4 capillas, pues como hacía mi abuelita: "tapas un hoyo y destapas otro y después lo vuelves a tapar" o como digo yo con el gasto "se hacen malabares". Como cuando tiene uno varios hijos. Procura para todos y aveces pone uno a los grandecitos a ver por los más pequeños. Como yo en el internado.

Yo por supuesto, ni idea. Sólo veía que no se avanzaba en las obras. Casi casi me daban ganas de ir a quitar los adornos de la Parroquia, jeje o de otra capilla con menos donaciones o menos ingresos. Lo veía todo con los ojos del mundo, no con los de Dios. Poco a poco he ido viendo las cosas como son.
Jajaja. No faltará quien crea que nuestra Parroquia se hará mejor con sus aportaciones, como yo pensaba.

Saliendo, se ofreció un pequeño convivio: tamales, pastel, aguas distintas, ensalada de pasta y frijoles Mmmm. No todos pudimos alcanzar mesa, pero pusieron unas bancas donde nos sentamos
Bancas que donó una familia, así como mucho de lo que se ha hecho. Dios los bendiga

Llegó después el mariachi muy buenos ellos. No me levanté a bailar, porque sería la única loca, pero ganas no me faltaron. Tocaron muy bonito y hasta bailaron "el mariachi loco"

Después nos retiramos y esperando a nuestro uber particular (mi hijo) estuvimos platicando con unas personas. Al despedirse me dijo la señora: "nos vemos mañana". Qué raro!!! y es que sí. A partir de hoy tendremos misa diaria. Se me hizo tan raro.

Ya desde ahí se empieza a sentir el peso, pero un peso que se lleva con alegría.
Debo recortar mis actividades en casa para asistir a la misa diaria. Seguramente habrá rosario diario después o antes de misa. No sé.
Pero definitivamente afecta mis actividades.

Es un compromiso también para uno. Y éso es parte de mi labor: orar por los que no oran. E ir a misa diaria hace parte de ello. Escuchaba a un sacerdote decir que es como mantener en alto los brazos de los sacerdotes para que no decaiga. Como con Moisés y el pueblo luchaba. Moisés mantenía los brazos en alto orando al Padre, pero se cansaba. Y entonces Aarón y otro le sostenían los brazos para que siguiera orando, porque si bajaba los brazos, el pueblo perdía.

Ese es el "maridaje" del párroco y el laico. No puede haber un párroco sin oración, pero tampoco debemos dejarlo sólo cuando se sienta cansado.

No me engaño. Sé que en mucho tiempo no volveremos a ver el templo como ayer: hasta el full, pero sí espero que estemos sosteniendo sus brazos y también la fé de los que por una u otra razón no oran, no asisten a misa, no adoran a Dios.

Y se me vino a la mente también, una frase que escuché "hay un tiempo para todo". Ahora sé donde lo escuché. Leyendo la Biblia. Sólo que no es de lo que más se repita, pero es bellísimo. Ahora es el tiempo de alo que esperamos desde hace mucho. Y como mi primer párroco, yo también estoy nerviosa.

Eclesiastés 3
El momento oportuno
3 1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
5 un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.

La incomprensibilidad de la obra de Dios
9 ¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
10 Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres
para que se ocupen de ella.

11 Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo,
pero también puso en el corazón del hombre
el sentido del tiempo pasado y futuro,
sin que el hombre pueda descubrir
la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.

12 Yo comprendí que lo único bueno para el hombre
es alegrarse y buscar el bienestar en la vida.

13 Después de todo, que un hombre coma y beba
y goce del bienestar con su esfuerzo,
eso es un don de Dios.

14 Yo reconocí que todo lo que hace Dios
dura para siempre:
no hay que añadirle ni quitarle nada,
y Dios obra así para que
se tenga temor en su presencia.

15 Lo que es, ya fue antes,
lo que ha de ser, ya existió,
y Dios va en busca de lo que es fugaz.

La condición humana
16 Yo he visto algo más bajo el sol:
en lugar del derecho, la maldad
y en lugar de la justicia, la iniquidad.

17 Entonces me dije a mí mismo:
Dios juzgará al justo y al malvado,
porque allá hay un tiempo
para cada cosa y para cada acción.

18 Yo pensé acerca de los hombres:
si Dios los prueba, es para que vean
que no se distinguen de los animales.

19 Porque los hombres y los animales
tienen todos la misma suerte:
como mueren unos, mueren también los otros.
Todos tienen el mismo aliento vital
y el hombre no es superior a las bestias,
porque todo es vanidad.

20 Todos van hacia el mismo lugar:
todo viene del polvo y todo retorna al polvo.

21 ¿Quién sabe si el aliento del hombre
sube hacia lo alto,
y si el aliento del animal
baja a lo profundo de la tierra?

22 Por eso, yo vi que lo único bueno para el hombre
es alegrarse de sus obras,
ya que esta es su parte:
¿Quién, en efecto, lo llevará a ver
lo que habrá después de él?

El amor del Padre es inmenso

Por Laura Aguilar Ramírez

El Evangelio de hoy nos habla del gran Amor de Cristo por sus discípulos. El mismo que repite en la cruz, cuando dice. "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Pensaba en ellos, en aquellos a quien como dice el Evangelio de hoy, el Padre le dió porque son suyos.

Lo vemos orando al Padre por ellos, no por el mundo. Por ellos que se quedan en el mundo mientras El regresa al Padre.
Veremos también a Cristo sudando sangre en el Huerto de los olivos, después de que Judas salió a traicionarlo, sabiendo que sus discípulos se dispersaran tal y como sucedió. En todo momento, su pensamiento estuvo con ellos.

Esto nos llena de esperanza, porque también nosotros que hemos creido en El, estamos incluidos en ésa intercesión. "Pidan y se les dará" dice en otro pasaje, pero hay una condición "Lo que pidan al Padre en mi nombre, el Padre lo hará". El evangelio de hoy es bien claro también en ésto, cuando pide Jesús que lo glorifique con la gloria que tenía antes de que el mundo existiera. El está diciendo que ha estado desde el principio, que es el Alfa. Dice también para dar la vida eterna a cuantos le has confiado por el poder que le diste sobre toda la humanidad

El Padre le dió el poder sobre TODA LA HUMANIDAD de darles la vida eterna. Y dice lo que es la vida eterna: La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado. Sabemos que no todos lo reconocen. Los discípulos sí. Y El ora por ellos al Padre.

Aterrizándolo, creo yo que los padres al morir oran por sus hijos a Dios. Si tienen confianza en El, saben adónde van ellos, porque Cristo es el camino y donde esté El, estaremos los que creemos en El y cumplimos la Palabra del Padre (esto también lo dice el Evangelio de Hoy)
Reconocemos que El salió del Padre y creemos que el Padre lo envió.

Pero sabemos que nuestros hijos quedan en el mundo y oramos por ellos. Recuerdo a mi abuelita que llevaba la Biblia a todos lados, se sentaba en la sala y me decía: "siéntate, mi hijita" y empezaba a leerme la Palabra de Dios. Deseaba que la conociera para que la cumpliera y me salvara. Y lo mismo hacía con sus demás hijos. Se que sus últimos pensamientos fueron para sus hijos, porque ellos fueron siempre por quienes trabajó y se preocupó.

También yo que conozco ahora de la Palabra de Dios ruego todos los días para que ellos también lo conozcan. Deseo se salven, deseo que conozcan al Padre porque a El iremos.

Recuerdo a mi suegra que se acababa su libro de oración, pidiendo por sus hijos. La recuerdo con su grupo de oración, la recuerdo poniendo la imágen de la Virgen y pidiéndole a sus hijos que se persignaran ante Ella antes de salir y al llegar.
Cada una a su manera hacia lo mismo.

Recuerdo a mi padre. Hizo hasta lo imposible para conservar a sus hijos juntos. Pero como dice el P. Larrañaga, "lo imposible, dejarlo". Es cierto que para Dios no hay nada imposible, pero mi papá no fué educado en la fé desgraciadamente. Era muy inteligente, trabajador, buen amigo, pero no conocía de Dios. Es cierto que no podemos decir "si hubiera" porque como dice también el P. Larrañaga, cada uno tiene su tiempo de acuerdo a Dios. Mi papá no supo de Dios aunque creía en El, mi abuelita hasta pocos años de morir empezó a conocer de El y yo al menos, por ella empecé a escuchar. El pasado no existe, ya fué, no puede cambiarse y el futuro aún no llega.

Pero sí recuerdo a mi papá traspasar el departamento de Infonavit a mi hermana, su esposo y sus hijos: dejarme vivir con él un año con mi esposo e hijo. Compró dos terrenos y medio pensando también en aquellos que estaban lejos, por si llegaban a necesitar, por si lo buscaban. En su mente siempre estuvimos todos sus hijos. De hecho, el día que lo asesinaron, hubo quien lo vió en la madrugada asomarse a la ventana de su vivienda donde descansaba su mujer y sus dos hijos. A la hora en que lo mataron a mucha distancia de ahí. Cuando se supo la hora de su muerte, se sorprendieron de haberlo visto.

El amor de padre o madre es muy grande. Si así nos aman nuestros padres terrenales, qué grande debe ser el amor de Dios Padre. Pienso que si pudieramos juntar el amor de todos los padres a lo largo de todos los tiempos, no sería igual que el de El.

Hoy iremos a la Erección de la Capilla en Parroquia. Y eso es también una muestra del amor de Dios que a pesar de tantos asesinatos de sacerdotes en nuestro país y en el mundo, sigue llamando a aquellos que lo sirven para bien nuestro, su Iglesia, aquellos que creemos en El y en el poder que Dios le dió para conducirnos a la vida eterna.

Gracias, Padre por tanto amor.
Juan 17, 1-11 En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.
Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.
He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.
Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo’’.


Pentecostés



Pentecostés (del griego πεντηκοστή, pentēkostḗ, que significa ‘quincuagésimo’) es el término con el que se define la fiesta cristiana del quincuagésimo día del tiempo pascual.[Nota 1] Se trata de una festividad que pone término a ese tiempo litúrgico y que configura la culminación solemne de la misma Pascua, su colofón y su coronamiento

Durante Pentecostés se celebra la venida del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia. Por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. La liturgia incluye la secuencia medieval: Veni, Sancte Spiritus.

En las Iglesias ortodoxas existe además la celebración de las «Tres Divinas Personas» o de la Santísima Trinidad. Las Iglesias occidentales celebran para esta ocasión, desde el siglo XIV, su propia fiesta llamada «Trinitatis» —la fiesta de la Santísima Trinidad— una semana después de Pentecostés.

En las narraciones sobre Pentecostés de los Hechos de los Apóstoles,[a] se le adjudica al Espíritu Santo (en congruencia con el Antiguo Testamento) características milagrosas (carismas): él ofrece valentía y libertad, posibilita la comprensión (glosolalia) y fortifica una comunidad universal.

Pentecostés es considerada la tercera festividad más importante en la Iglesia católica, por detrás del Domingo de Resurrección y la Natividad.

Etimología
El término «Pentecostés» proviene de πεντηκοστή. Uno de los significados de «Pentecostés» en la Septuaginta, la traducción koiné de la Biblia hebrea, hace referencia a la festividad de Shavuot, una de las Tres fiestas de peregrinación, que se celebra el quincuagésimo día después de la Pascua según Deuteronomio 16:10,[4] y Éxodo 34:22, donde se le denomina «Fiesta de las Semanas» (ἑορτὴν ἑβδομάδων).
La Septuaginta utiliza el término Pentēkostē en este contexto en el Libro de Tobías y 2 Macabeos.

Antecedentes
En el judaísmo, Shavuot es una fiesta de la cosecha que se celebra siete semanas y un día después del primer día de la Pascua judía en Deuteronomio 16:9, o siete semanas y un día después del sábado según Levítico 23:16.
Se discute en la Mishná y el Talmud babilónico, quinto tratado de nombre Arakhin. La mención concreta de cincuenta días proviene de Levítico 23:16.

La Fiesta de las Semanas también se conoce como la Fiesta de la Cosecha en Éxodo 23:16 y el Día de las Primicias en Números 28:26.[12] En Éxodo 34:22, se le llama «las primicias de la cosecha de trigo».

En algún momento durante el periodo helenístico, la antigua fiesta de la cosecha también se convirtió en un día para renovar el pacto de Noé, descrito en Génesis 9:17, que se establece entre Dios y «toda carne que está sobre la tierra». Tras la destrucción del Templo en el año 70 d. C. , ya no se podían llevar ofrendas al Templo de Jerusalén y el foco de la festividad pasó de la agricultura a los israelitas que recibían la Torá.

Para entonces, algunos judíos ya vivían en la diáspora. Según Hechos 2:5–11 en Jerusalén había judíos de «todas las naciones bajo el cielo», posiblemente visitando la ciudad como peregrinos durante Pentecostés.

Pentecostés en el Antiguo Testamento
El fondo histórico de la celebración se basa en la fiesta semanal judía llamada Shavuot o fiesta de las semanas, durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el monte Sinaí. Por lo tanto, en el día de Pentecostés también se celebra la entrega de la Ley (mandamientos) al pueblo de Israel.

Pentecostés era una de las tres grandes fiestas judías, y para celebrarlo gran cantidad de ellos subían a Jerusalén para dar gracias a Dios y adorarle en el Templo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la «Fiesta de las siete semanas» o «Fiesta de las semanas»,[b] que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la siega, día de regocijo y de acción de gracias,[c] en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Estaba estipulado que la celebración debía festejarse siete semanas después de que se empezase la primera labor de la siega. Venía indicado de la siguiente manera:
«Contaréis siete semanas enteras a partir del día siguiente al sábado, desde el día en que habréis llevado la gavilla de la ofrenda mecida, hasta el día siguiente al séptimo sábado, contaréis cincuenta días...» (Levítico 23,

por lo que se trataba de una fiesta móvil en el calendario, ya que su fecha dependía del ritmo de la agricultura. Esta fijación tiene varias interpretaciones según el sentido que se dé a la palabra «sábado».

 Si el día de sábado se entiende como festivo o día de la Pascua, entonces la cuenta empezaba el día siguiente; Filón y Flavio Josefo interpretaban la ley de dicha forma. La otra interpretación es que si la palabra «sábado» se entiende como el séptimo día de la semana, la cuenta empezaría el domingo siguiente a la Pascua; los fariseos y una tradición samaritana la interpretan de esta otra forma.

Más tarde, esta celebración se convirtió en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. Por designio divino, esta fiesta que los judíos celebraban con tanta alegría se convirtió en la fiesta de la «Nueva Alianza», la de la venida del Espíritu Santo con todos sus dones y frutos.

Pentecostés en el Nuevo Testamento
Se afirma que el Cenáculo de Jerusalén es el lugar donde tuvieron lugar la Última Cena y Pentecostés.
Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de san Ireneo, Tertuliano y Orígenes, a fines del siglo II y principios del siglo III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la península ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual por lo que esta cincuentena está íntimamente unida a la «memoria» de Pentecostés. La Iglesia Católica celebra su manifestación al mundo.

La narración de Hechos 2 sobre Pentecostés incluye numerosas referencias a narraciones bíblicas anteriores, como la Torre de Babel, y las narraciones del diluvio y la creación del Libro del Génesis. También incluye referencias a ciertas teofanías, con cierto énfasis en la aparición encarnada de Dios en el monte Sinaí cuando se presentaron los Diez Mandamientos a Moisés El teólogo Stephen Wilson ha descrito la narración como «excepcionalmente oscura» y persisten varios puntos de desacuerdo entre los estudiosos de la Biblia.

No hay pruebas literarias que confirmen la ubicación del οἶκος («casa»), que se da como lugar de los acontecimientos en Hechos 2:2. Algunos detalles semánticos sugieren que la «casa» podría ser el «cenáculo» (ὑπερῷον) mencionado en la Hechos: 1; 12-26, pero no hay pruebas textuales que confirmen la ubicación con certeza y sigue siendo objeto de debate entre los comentaristas bíblicos.

Este mapa de Jerusalén de 1472 señala el lugar de Pentecostés, «Ubi apostoli acceperunt spiritum sanctum», en la ubicación del Cenáculo. Los acontecimientos del capítulo 2 de los Hechos se desarrollan con el telón de fondo de la celebración de Pentecostés en Jerusalén. Hay varias características importantes en la narración de Pentecostés que se presenta en el segundo capítulo de los Hechos de los Apóstoles. El autor comienza señalando que los discípulos de Jesús «estaban todos juntos en un mismo lugar» el «día de Pentecostés» (ἡμέρα τῆς Πεντηκοστῆς). El verbo utilizado en Hechos 2:1 para indicar la llegada del día de Pentecostés tiene una connotación de cumplimiento.

Hay un «soplo de viento impetuoso» (el viento es un símbolo común del Espíritu Santo) y aparecen «lenguas como de fuego». Los discípulos reunidos «se llenaron del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad». Algunos eruditos han interpretado el pasaje como una referencia a la multitud de idiomas que hablaban los discípulos reunidos,  mientras que otros han interpretado la referencia a las «lenguas» (γλῶσσαι) como discurso extático.

En la tradición cristiana, este acontecimiento representa el cumplimiento de la promesa de que Cristo bautizará a sus seguidores con el Espíritu Santo.
De los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, la distinción entre el bautismo con agua y el bautismo de Cristo con «Espíritu Santo y fuego» solo se encuentra en Mateo y Lucas.

La narración de los Hechos evoca el simbolismo del bautismo de Jesús en el río Jordán y el comienzo de su ministerio, al conectar explícitamente la profecía anterior de Juan el Bautista con el bautismo de los discípulos con el Espíritu Santo en el día de Pentecostés.

El momento en que se sitúa la narración, durante la fiesta de Pentecostés en la que se entregó la ley, simboliza tanto la continuidad con la entrega de la ley como el papel central del Espíritu Santo para la iglesia primitiva. El papel central de Cristo en la fe cristiana significaba una separación teológica fundamental de la fe judía tradicional, que se basaba en la Torá y la Ley mosaica.

Significado teológico del Pentecostés cristiano
En el cristianismo, Pentecostés es el fruto de la obra realizada por Cristo, el resultado de sus merecimientos. En el Nuevo Testamento se dice a veces que fue el mismo Cristo simplemente quien envió al Paráclito, también traducido como Consolador, en referencia al Espíritu Santo. Otras veces que fue el Padre pero, bien a ruegos de Cristo, o bien en nombre de Cristo. En una ocasión se afirma que lo envió Cristo de parte del Padre. Según Cabodevilla, todas estas expresiones denotan lo mismo: la emisión del Espíritu por parte del Padre y del Hijo. El Apocalipsis lo puso de manifiesto en la siguiente frase: Un río de agua viva, resplandeciente como el cristal, saliendo del trono de Dios y del Cordero.

Según los escritos neotestamentarios, el Espíritu Santo es el «Espíritu de Cristo». Otras veces se lo llama el «Espíritu de Jesús» o «Espíritu de Jesucristo». También se lo llama «Espíritu del Señor», o «Espíritu de su Hijo».

Fue Simón Pedro el primero en explicitar el significado del acontecimiento de Pentecostés en su discurso pronunciado ese mismo día.
Era el comienzo de la efusión del Espíritu Santo que Dios había prometido para la «plenitud de los tiempos». Esos últimos tiempos, de los que se hablaba en el Libro de Joel,  en el Libro de Ezequiel, y, por último, en los Hechos de los Apóstoles, empezaron con la muerte y resurrección de Jesucristo, cuya señal fue la de hacer hablar a los apóstoles como verdaderos profetas mediante la efusión del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo en Jesús
En la iglesia parroquial de San Juan Bautista en Wuchzenhofen, Leutkirch (Alemania), existen dos medallones en la pared del fondo que representan dos momentos bíblicos en la acción del Espíritu Santo: la Anunciación y Pentecostés.
En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo aparece moviendo a Jesús durante toda su vida. Fue el Espíritu Santo quien cubrió el seno materno de María antes de que Jesús naciera. Más tarde, descendió de forma visible en el momento del bautismo de Jesús, y posteriormente lo condujo al desierto para devolverlo luego a Galilea

El primer sermón de Cristo comienza así: «El Espíritu del Señor está sobre mí». De allí que el Espíritu Santo aparezca en la Biblia operando en la misma línea que Jesús. Ireneo de Lyon lo resumió en la siguiente frase: «El Padre se complace y ordena, el Hijo obra y forma, el Espíritu nutre e incrementa».

La frase de Jesús: «Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os enseñará toda la verdad» (Juan 16:13) no se refiere tanto a noticias nuevas cuanto a una mayor profundización de la doctrina dictada ya por el Maestro. La función magisterial del Espíritu Santo se reducirá a la mayor iluminación de lo ya revelado, a la manifestación de elementos parciales, al descubrimiento de nuevos aspectos en las verdades ya poseídas, a la deducción de consecuencias, al asesoramiento en la aplicación de ciertas verdades a determinados sucesos. [...] He aquí el oficio del Espíritu de Cristo: dar testimonio de Cristo.

Hasta la muerte de Jesús, el Espíritu Santo parecía estar circunscrito a los límites normales de su individualidad humana y de su radio de acción. Pero cuando murió, entregó su espíritu a Dios:
Jesús [...] dijo: «Todo está cumplido». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19, 30

Los escrituristas suelen interpretar que esa entrega se derrama de inmediato sobre la Iglesia, por lo cual en el Evangelio de Juan aparece Jesús dándoles el Espíritu Santo a sus discípulos en el mismo día de su resurrección:
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana [...] Jesús les dijo otra vez: «La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, yo también los envío a vosotros.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo.»
Juan 20, 19-22

El Espíritu Santo en la Iglesia
En la Iglesia, la venida del Espíritu Santo en Pentecostés no fue un hecho aislado, sino que la está santificando continuamente, también a cada alma a través de sus innumerables inspiraciones que, según san Francisco de Sales son:
(...) todos los atractivos, movimientos, reproches y remordimientos interiores, luces y conocimientos que Dios obra en nosotros, previniendo nuestro corazón con sus bendiciones, por su cuidado y amor paternal, a fin de despertarnos, movernos, empujarnos y atraernos a las santas virtudes, al amor celestial, a las buenas resoluciones; en una palabra, a todo cuanto nos encamina a la vida eterna.
Pentecostés es la confirmación de la promesa de Jesús: «Dentro de pocos días seréis bautizados en el Espíritu Santo». Esto pone de manifiesto varios aspectos, entre los que se destacan:

La unidad espiritual de todos los que recibieron el Espíritu de Jesús.

Un solo Cuerpo y un solo Espíritu [...]. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.
Efesios 4, 4-6

La constitución de una comunidad abierta a todos los pueblos. Esto se ve simbolizado por el llamado milagro de Pentecostés: todos oían hablar a los apóstoles en su propio idioma.  Mientras que en la soberbia de la construcción de la torre de Babel terminaron por confundirse todas las lenguas, de forma que nadie podía comprender al otro a punto tal de quedar esa construcción inconclusa,  Pentecostés se visualiza como la restauración de la unidad perdida en Babel.

Si alguien tiene el Espíritu de Jesús, realiza los mismos gestos de Jesús: anuncia la palabra de Jesús; repite la oración de Jesús; perpetúa en la fracción del pan la acción de gracias de Jesús; y vive unido con los demás creyentes, compartiendo con ellos.

Mariología
Una iconografía secular tanto en las Iglesias occidentales como en las orientales refleja la creencia de la presencia de la Santísima Virgen María en el día de Pentecostés y su papel central en la concesión divina del don del Espíritu Santo a los apóstoles. Hechos 1.14 confirma la presencia de la Madre de Jesús con los Doce en una comunión espiritual de oración diaria. Es la única referencia a la Madre de Dios después de que Jesús la confiara a Juan el Apóstol durante la Crucifixión.

De acuerdo con esa tradición iconográfica, la encíclica latina Mystici Corporis Christi declaró oficialmente:
Fue ella quien, con sus poderosas oraciones, obtuvo que el espíritu de nuestro Divino Redentor, ya entregado en la Cruz, fuera concedido, acompañado de dones milagrosos, a la Iglesia recién fundada en Pentecostés; y finalmente, soportando con valentía y confianza la tremenda carga de sus dolores y desolación, ella, verdaderamente la Reina de los Mártires, más que todos los fieles, «completó lo que faltaba de los sufrimientos de Cristo... ...por su Cuerpo, que es la Iglesia»; y sigue teniendo por el Cuerpo Místico de Cristo, nacido del Corazón traspasado del Salvador, el mismo cuidado maternal y el mismo amor ardiente con que acunó y alimentó al Niño Jesús en el pesebre.

Las Iglesias católica y ortodoxa otorgan a la Madre de Dios una forma especial de veneración llamada «hiperdulia». Esto se corresponde con el poder especial de las oraciones intercesoras dedicadas a la Santísima Virgen María sobre las de todos los santos. Los papas han afirmado que María rezó a Dios y que su intercesión fue capaz de persuadir a Dios para que enviara al Espíritu Santo como un don permanente a los Doce y a sus sucesores, formando así la Iglesia Apostólica.

De manera similar, el papa Juan Pablo II, en la audiencia general celebrada en el Vaticano el 28 de mayo de 1997, afirmó:
Al repasar la vida de la Virgen María, el Concilio Vaticano II recuerda su presencia en la comunidad que esperaba Pentecostés. Pero, dado que Dios había decidido no manifestar solemnemente el misterio de la salvación del género humano antes de derramar el Espíritu prometido por Cristo, vemos a los apóstoles, antes del día de Pentecostés, «perseverando unánimes en la oración, junto con las mujeres, María, la madre de Jesús, y sus hermanos» (Hch 1, 14), y vemos también a María implorando con sus oraciones el don del Espíritu, que ya la había cubierto con su sombra en la Anunciación» (Lumen gentium, n. 59).
 La primera comunidad es el preludio del nacimiento de la Iglesia; la presencia de la Santísima Virgen contribuye a esbozar sus rasgos definitivos, fruto del don de Pentecostés. [...]

Al contemplar la poderosa intercesión de María mientras espera al Espíritu Santo, los cristianos de todas las épocas han recurrido con frecuencia a su intercesión en el largo y fatigoso camino hacia la salvación, para recibir con mayor abundancia los dones del Paráclito. [...]

En la Iglesia y para la Iglesia, consciente de la promesa de Jesús, ella espera Pentecostés e implora una multiplicidad de dones para todos, de acuerdo con la personalidad y la misión de cada uno.
Papa Juan Pablo II, «Audiencia general», 28 de mayo de 1997, Roma
La oración de intercesión mariana se remonta al día anterior a Pentecostés; aunque no se afirma explícitamente que ella estuviera con los apóstoles, se tiene en cuenta el hecho de que el arcángel Gabriel la llamó «llena de gracia» en la Anunciación.

La relación especial de María con el Espíritu Santo y su presencia en Pentecostés dieron lugar a que uno de sus títulos devocionales fuera «Madre de la Iglesia». En 2018, el papa Francisco designó el lunes después de Pentecostés de cada año como la fiesta de María, Madre de la Iglesia.

Fuente: Wikipedia



La solemnidad de Pentecostés se celebra 50 días después de la Pascua: una fiesta en la que se conmemora el don del Espíritu Santo, que colma la confusión de Babel (cfr. Gn 11): en Jesús, muerto, resucitado y ascendido al cielo, los pueblos vuelven a entenderse en una única lengua, la del amor.

En la primera mitad del siglo III, Tertuliano y Orígenes ya hablaban de Pentecostés como una fiesta que seguía a la de la Ascensión. En el siglo IV, Pentecostés se celebraba comúnmente en Jerusalén, como recuerda la peregrina Egeria, y proponía el tema de la renovación que la venida del Espíritu había provocado en los corazones de los hombres.

Pentecostés tiene sus raíces en el pueblo judío, con la Fiesta de las Semanas, una fiesta de origen agrícola en la que se celebraba la cosecha del año. Más tarde, los judíos recordaron la revelación de Dios a Moisés en el Monte Sinaí con el regalo de las Tablas de la Ley, los diez mandamientos. Por eso, para los cristianos se convierte en el momento en que Cristo, vuelto a la gloria del Padre, se hace presente en el corazón humano a través del Espíritu, una ley dada por Dios y escrita en los corazones: "La Alianza nueva y definitiva ya no se funda en una ley escrita en tablas de piedra, sino en la acción del Espíritu de Dios que hace nuevas todas las cosas y se graba en los corazones de carne" (Papa Francisco, Audiencia General del 19 de junio de 2019). A partir de Pentecostés, la Iglesia comienza y se lanza en su misión evangelizadora.

Del Evangelio según San Juan
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús, y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes».
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan». (Jn 20,19-23).
Las puertas cerradas
El evangelista Juan no teme mencionar las "puertas cerradas" tras las cuales los discípulos estaban presos del miedo. Estando encerrados, los enemigos no podían entrar, pero ellos tampoco podían salir. A primera vista, parece una situación que les hace sentirse seguros y en paz; pero a la larga muestra sus limitaciones, porque esas puertas cerradas revelan la ansiedad de los discípulos, su inseguridad, su cobardía. En una palabra, muestran su poca fe en Jesús, con quien compartieron tres años de su vida.
Desde el principio de su pontificado, el Papa Francisco nos ha invitado a ser una "Iglesia en salida": una Iglesia capaz de dar testimonio, incluso con sus miedos y dudas.

Lo inesperado
El miedo de los discípulos muestra que no entendieron que lo que sucedió era parte del plan de salvación de Dios. Sin embargo, Jesús "entra" por esas puertas, rompe el miedo con su amor, llega con su paz a los que son prisioneros de sus temores. No reprocha ni pide explicaciones.
De todos modos, ya lo sabe todo. Lo que hace es mostrarles sus manos y su costado. El Resucitado se presenta a los discípulos con los signos de la Pasión y de la Cruz, indicando que ha vencido a la muerte.

El envío
Hay otro pasaje que merece ser destacado. Después de haberse mostrado, Jesús envía a los discípulos. Esos mismos discípulos asustados, encerrados tras las puertas de su aparente seguridad, son ahora enviados a dar testimonio de lo que han visto y tocado. Porque el miedo, la sospecha y el temor se superan yendo hacia los demás, acercándose a ellos. Y en el centro de este testimonio está la Misericordia: esta es la experiencia que los discípulos acaban de vivir con Jesús, y es esta experiencia la que ahora están llamados a narrar a los demás, fortalecidos por el don del Espíritu.

Oración

Ven Santo Espíritu
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

Fuente: vatican news



A dos días de la Erección

Por Laura Aguilar Ramírez

Divino niño de nuestra comunidad engalanado para una fiesta patronal.
 Aquí con su nuevo nombre

"Tengan valor" les dice Jesús a los discípulos en el pasaje del evangelio de hoy, "no tengan miedo" les dice en otra ocasión.

Eso es fácil decirlo, ¿no? Yo creo que muchos lo hemos dicho a alguien en nuestra vida. Lo que dice a continuación de ésa frase, es tal vez lo que hace la diferencia entre El y nosotros: "porque yo he vencido al mundo" y "porque yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos"

Esa es la gran diferencia. El está con nosotros. El venció al mundo, es decir, el pecado no lo venció ni las tentaciones del mundo.

En éste pasaje, Les dice que cada uno se dispersará por su lado y lo dejarán solo. Pero no estará sólo, porque el Padre estará con El. Jesús sabe nuestras debilidades y sabe en quien confiar: en Aquel que no falla, en Aquel que no jura en vano.

Vemos la gran misericordia de Jesús, quien aún sabiendo sus debilidades, consuela y alienta a sus discípulos y les habla claramente para que tengan paz en El. Vemos el gran amor de Dios hacia nosotros en El.

Hoy fué la última misa que como Capilla celebramos. El martes finalmente después de 22 años, será erecta Parroquia. Esto nos llena de alegría. La gente aplaudió. Y después de los aplausos, el Padre nos dijo que es una gran alegría, es cierto, pero que implica mayor responsabilidad de nuestra parte y de la suya.

Por supuesto que El tiene más fé que yo. Esto es algo que yo he venido pensando desde que nos anunció éste acto.
Supone una misa diaria, supone dos misa el Sábado y dos el Domingo.
Y sé lo difícil que es ésto. En la actualidad tenemos dos misas a la semana: el Domingo y el viernes.
A la del domingo asiste más gente por supuesto, sobre todo cuando como ahora, se imparte el Catecismo. Cuando se está de "vacaciones" o se termina el año de catequésis, disminuye grandemente la asistencia.

Los viernes asistimos sólo algunas personas y éso incluye a las que oran el Rosariio. Me pregunto si habrá asistencia entre semana. Por supuesto que a mí me entusiasma la idea. Podré ir diariamente frente al Santísimo, habrá horas santas con exposición del Santísimo. Pero tambien sé que no todos tenemos el mismo fervor.
Pienso en que se podrá reunir el grupo del Rosario diariamente como debe ser. Que tendremos la oportunidad de estar con el Santísimo, que podremos comulgar diariamente. Grandes actos para vencer las tentaciones del mundo.

Nos habló el Padre que pasaremos a ser la Parroquia más grande de Ensenada. Esa es una gran responsabilidad para la que no sé si estemos preparados. Supongo que todo ésto ya lo ha contemplado el Obispo y nuestro futuro Párroco y creo que ellos tienen más fé en nosotros que la que tengo yo.

Ciertamente que hay mucho trabajo por delante. Se ha estado haciendo algunas mejoras para empezar: una pequeña oficina, se quitó un almacensito, se pintó y limpió lo mejor que se pudo, pero faltan tantas cosas: la casa parroquial, más salones de catequésis, un salón más grande, un almacén más grande, arreglar la cocina, etc. etc.

En lo personal, he sido testigo de cómo ha ido transformandose la Capilla. Empezó con un saloncito prestado que se acondicionó como capillita, se daba misa y se daba catecismo en el patio de la familia que prestó parte de su casa.
Posteriormente, se daba misa en un terreno donado. Con lonas y sillas que se ponían y quitaban. Se empezó a construir el templo, se ha ido mejorando poco a poco.

El tiempo de Covid alejó a muchos y a pesar de haber pasado 5 años de éso, aún se sienten las repercusiones. De la comunidad que ya se había logrado no quedamos muchos- Poco a poco se ha vuelto desde cero prácticamente.

Se celebrarán Bautizos, Primeras comuniones, Bodas, etc.
Ciertamente la misa de Erección será algo especial. Estará presente el Obispo y varios sacerdotes. Será la primera Erección de la que seré testigo.
Ensenada fué erecta Dióscesis hace 19 años y desgraciadamente yo no estuve presente. Así que para mí será la primera erección en la que estaré.
He estado en los 50 años de vida religiosa de una hermana. He estado en la Misa de ordenación de un sacerdote. Y son algo bello, porque sólo una vez en la vida de una persona se da. De la misma manera, sólo una vez será erecta nuestra comunidad como Parroquia.
Apertura de la Puerta de la misericordia o Jubileos hay varias por distintas razones, por ejemplo. Pero sólo una vez seremos erectos Parroquia. Entonces es algo especial.

Me encantaría ver a los sacerdotes que han sido parte de nuestra comunidad en algún momento de sus vidas. Desconozco si alguno estará presente, pero ciertamente lo estará en el recuerdo de muchos de nosotros porque han sido parte de nuestra historia. Me viene a la mente el nombre de ellos. Cada uno dejó inscrito algo en nosotros.

Para mí, éstos 22 años han sido muy bonitos porque nunca antes había vivido en una comunidad. A pesar de haber nacido católica y ser bautizada, primera comunión y casada por la Iglesia no había vivido en una comunidad, es decir, no acudia a misa por lo menos los domingos, ni participaba en las actividades propias de una comunidad. Confio en que ahora será mayor, porque podremos estar más cerca de Cristo con todo lo que ello implica en beneficios, pero también en responsabilidades.

Le pido a Dios que nos dé lo necesario para la labor que nos espera, recordando a San Agustin que decía: “Señor, dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”."

Juan 16, 29-33
> En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.
Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.