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Celebración de Ordenación Episcopal

Por Laura Aguilar Ramírez

Hoy fué un día especial en la Diosecis de Ensenada. 
Nuestro Obispo, Don Rafael Valdez Torres celebró su 13avo. Aniversario Opiscopal o sea, de haber sido nombrado Obispo.
Me dió curiosidad y busqué su biografía. Es raro que después de tantos años de ser nuestro Obispo, de haber ido a varias celebraciones presididas por él, de admirar su labor y de gustarme tanto sus homilías, nunca se me hubiera ocurrido hacerlo.

También celebramos la ordenación sacerdotal de un diácono. Es la segunda que tengo el gusto de asistir. Y me encantó.
Fué bellísima la ceremonia. Siempre me impresiona ver la entrada de nuestro Obispo acompañado de varios de los sacerdotes de la Diócesis. Siempre me viene a la cabeza la idea de la emoción que sentía cuando adolescente y se anunciaba al artista de mis preferencias. Así siento cuando veo la entrada a las misas presididas por él en la Catedral de Ensenada.

Y me encanta también el acompañamiento coral. Son bellas las voces del coro de la Catedral ensenadense, pero hoy fué wooow.... las voces nos llegaban de lo alto en donde estaban varias hermanas religiosas. Era como escuchar ángeles cantando. Sublime.

Durante un tiempo serví en la capilla a donde asisto y que ahora es Parroquia como proclamadora. Y sentía que lo hacía bien. Cuando escucho a otros proclamadores veo que estoy lejos de hacerlo bien, pero hoy ví aún más lejos el modo de proclamar. Normalmente leía el salmo. Hoy lo cantó con su voz hermosísima una religiosa, super bien vestidita con su hábito rojo y negro. "Eso es proclamar y no lo que yo hago" me dije jeje

Es también la primera misa a la que asisto y hay dos Obispos. Don Mario Nicolás Villanueva Arellano también estuvo presente. Total. Que fué bellísima la ceremonia.

Al entrar me gusta sentarme frente al Santísimo y orar un poco ahí. Después nos sentamos en la parte de enmedio. Como llegamos temprano, alcanzamos buen lugar. Me gusta sentarme a la orilla del pasillo central por aquello de la facilidad de salir si es necesario, de levantarme para tomar la Eucaristía, de hincarme y levantarme sin molestar a nadie, ya que ahora lo hago más despacio que antes. No es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después jeje. Antes me aventaba los rosarios hincados, ahora lo hago sentada. Antes me hincaba después de comulgar, ahora lo hago sentada.

En éso pensaba y lo ofrecí como sacrificio a Dios. Entonces pensé en algo que hace mucho no pensaba: el sacerdote casi se pasa la misa entera de pie. Sólo se sienta mientras se leen las dos primeras lecturas y el salmo. Los sacerdotes jóvenes, pues no es tan difícil, pero tembién los sacerdotes ya mayorcitos lo hacen.

Pensé también en que aunque somos un pueblo sacerdotal o sea, que ofrece sacrificios, ninguno como el del sacerdote católico del rito latino que es el que practicamos junto con el Papa.

La celebración de ordenación sacerdotal es especial. Desde las lecturas hasta la liturgia.
Es una celebración larga, pero que no se siente tanto. El testimonio que da un sacerdote ante el Obispo, el juramento del diácono que va a ordenarse, la imposición de manos de cada sacerdote, una vez ordenado.
El abrazo fraterno con que se le recibe de parte de cada sacerdote presente a la hora de dar la paz, el llamarse por primera vez "padre" de labios del Obispo debe ser algo especial para el sacerdote recién ordenado. Para mí el presenciarlo lo es.

La homilía del Obispo Rafael, como siempre vibrante. En ésta ocasión, llamándonos a reflexionar sobre la importancia del sacerdocio, así como la diferencia con otros sacerdocios o ministerios. No pude evitar pensar en tantos sacerdotes que cuelgan el hábito para casarse, como hemos visto varios ejemplos. Ni tampoco pude evitar pensar en aquellos que dejan la Iglesia católica por dstintas razones y siguen dando "misas" aún cuando ya no comparten la misma comunión. O en aquellos que incluso se hacen protestantes.
Ore por ellos, para que Dios les perdone. El Obispo los llamó a no olvidar seguir siendo diáconos o sea, servidores, aunque ya estén ordenados. Los llamó a la humildad, a encontrar en la oración y en la Eucaristía, la fortaleza necesaria.

Yo iba pensando en mi papel de laica y en cómo auxiliar al sacerdote para que realice bien su labor en provecho de toda su santa Iglesia

Fué una "chulada" de celebración, como diría uno de los sacerdotes que han estado en la capilla.
Después. el recién ordenado sacerdote nos habló, dió agradecimientos. Fueron hermosas sus palabras. Y recordó que hoy se celebra a San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas y también que fueron jesuitas los primeros evangelizadores de éstas tierras. Resultando significativo que sea hoy su ordenación y el aniversario de la del Obispo. Recordé que el Papa Francisco que ordenó a nuestro Obispo, fué también jesuita.

Aplausos al nuevo sacerdote que traía porra jeje de los dos templos en los que sirvió como diácono. Aplausos al Señor Obispo.
La ceremonia se transmitió en vivo en el canal de Facebook de la Diócesis de Ensenada.

Pero... nunca falta un "pelo en la sopa". Y la nota la dieron algunos fieles que ni siquiera esperaron a que el Obispo saliera del templo, mientras él y los demás sacerdotes oraban a la Virgen el "Dios te salve, reina y madre..." ellas se pusieron a cuchichear, a saludarse, a salir del templo.

Cerré los ojos para no verlos pensando "perdónalos, virgencita porque no saben lo que hacen". Lo sentí como un insulto a ella, la Madre de Dios, al Obispo que aún no salía y a los sacerdotes que tanto bien nos hacen. Lo malo es que varios son "servidores". Lo siento por ellos. Y por mí que tuve que presenciar ésa falta de respeto a la Virgen. Pero nada puede manchar la hermosura que vivimos hoy.

Hablando de la Catedral ensenadense, mientras empezaba la celebración y después de orar ante el Santísimo, la Coronilla de la Divina Misericordia, me dí a la tarea de admirar la edificación, el altar, el retablo mayor. Nunca me había fijado en que arriba de la imágen de la Guadalupana, está representada la Santísima Trinidad labrada en el mismo retablo: la cruz, las dos manos de Dios Padre sosteniéndola y el Espíritu Santo.

La imágen de la Guadalupana está en el centro. A los lados, una imágen de San José, patrón de la Iglesia y del otro lado, una imágen de la Inmaculada, sólo que pintado su vestido de dorado. Debajo de la imágen guadalupana, dentro del nicho en donde originalmente se ponía el Santísimo (antes de ponerse a un costado) se encuentra una cruz con la imágen del Señor de los Milagros a la cual nuestro Obispo es devoto.
Sencillo retablo, como sencilla es toda la Catedral. Pero su misma sencillez es la que la hace hermosa.

Tiene varios vitrales por donde se filtra la luz. Vitrales con imágenes de la Virgen por supuesto, ya que es un Santuario mariano o sea, dedicado a la Virgen. Pero también hay uno del Sagrado Corazón de Jesús, uno de San Martín de Porres. Nunca me había detenido a contemplar los vitrales. Me da gusto reconocer varios de los vestidos con los que la Virgen se ha presentado en distintas partes del mundo.
Reconocí a la Virgen del Pilar, a la Inmaculada, a la Virgen del Carmen. El vitral que está en el coro, es el más grande y creo que representa precisamente a San Francisco. Es una imágen de Jesús, en donde el santo le pide por los pecadores. Jesús no responde, entonces san Francisco le dice a la Virgen que interceda y ella lo hace, mirando a su hijo con mucho amor. Jesús accede a la petición del santo hincado ante ellos.

No sería raro porque fué la orden religiosa católica de los jesuitas, la que se encargó de la exploración, fundación y evangelización de las misiones en la península de Baja California desde el año 1697 hasta su expulsión en 1767 en que fueron entregadas éstas misiones fundadas por ellos, a los franciscanos y dominicos.

No faltan por supuesto, la representación de San Juan Diego viendo a la virgen en el Cerro del Tepeyac de un lado y del otro, la del Obispo Zumárraga cuando la tilma de San Juan Diego es desplegada ante él, con la imágen de la Guadalupana. Estos vitrales están sobre el retablo mayor.

En la cúpula están representados los escudos de varias órdenes marianas me supongo, porque todos tienen la M de la Virgen María pero adornados de distintas maneras.

En la parte trasera al lado de la hermosa puerta hay dos pequeñas capillas. Trataré de tomar fotos de los vitrales y de las capillas, la próxima vez que vaya porque son muy bonitos.



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Cuando el esfuerzo florece

Por Laura Aguilar Ramírez

El día de hoy quiero compartir los frutos de mis sembradíos. Siempre se me ha dado el cuidar de las plantas, pero no es lo mismo que las riegue como cuando era niña y ayudaba a mi abuelita. En realidad era ella la que me indicaba lo que debía hacer. Yo simplemente las regaba cuando me decía.
Tenía varias flores colgadas en la pared del pasillo. Estaban sembradas en latas grandes de ésas de chiles o pozole. En realidad nunca las ví florear. En la parte de abajo había un espacio de tierra en el que tampoco se daba nada. Pero mi abuelita le hacía el intento, jeje.

Sólo una breva o higuera verde daba frutos. Las brevas son como los higos pero nunca se ven negros. Son verdes y por dentro blancos. Pero son dulces. Mi vecina me pedía permiso para cortarlos. Ella los hacía en dulce con piloncillo. Y yo aprendí de ella. Dicen que las buenas cocineras no tienen "buena mano" para las plantitas. Y yo creo que algo hay de verdad, porque a mi abuelita no se le daban. Les ponía abono, compraba tierra de hoja, la combinaba con tierra negra... pero nada. Eso si... mi abuelita cocinaba super. Igual que mi hermana, mi tía y otras personas que conozco.

De hecho, ella no sembró las plantitas, ni la breva. Tampoco lo hizo la mamá de Don Pedrito, sino la persona que les vendió el terreno a Don Pedrito y a Don Maurilio. Ellos compraron la mitad de terreno cada uno.

Cuando llegué aquí a Ensenada, mi tía abuela, hermana de mi abuelita tenía un jardín grandecito con árboles frutales, flores, uva y demás. Pero creo que tampoco los sembró ella, porque al igual que mi abuelita cocinaba super, y éso de las plantitas no se le daba tampoco. Sus árboles no daban frutos que sirvieran para comerse. Si alguno servía, era sólo para hacer dulce.
Ella también compraba tierra buena, les ponía abono, las regaba, etc. etc. pero no le daban fruto. Se preguntaba porqué sus manzanos se le agusanaban o su aguacate no daba o sus duraznos no maduraban.

De hecho, ella me enseñó a preparar la tierra y a abonarla. Yo le regaba sus plantitas y árboles, pero no llegamos a comer de ellos.
Yo creo que era más bien porque no les dedicaban tiempo. Mi abuelita trabajaba, mi tía vivía en el otro lado y venía sólo de visita. Encargaba a alguien que le cuidaran sus matas y sólo Dios sabe si lo hacían. Mi abuelita cuando se jubiló, sembró en el terreno que compró, calabazas, frijol y más, pero igual... no se le dieron. Creo que sólo una vez, comió flores de calabaza y no volvió a ver florecer sus sembraditos.

Desde que llegué a mi casa, cuando mi esposo compró el terrenito, me propuse sembrar algunos árboles y flores. De éso ya hace 23 años. Le he hecho el intento a muchos árboles. Sembré como 10 árboles frutales y sólo tengo 2, pero los dos me han dado frutos: una zarzamora y un granado.

He sembrado muchos tipos de flores, desde rosas hasta de desierto, pero sólo he visto florecer algunas sobre todo los malvones y malvas que son sencillos de cuidar.
Le he hecho la lucha a sembrar de todo: calabazas, chiles, tomates, tomatillos, pepinos, etc. etc. pero sólo se me han dado los tomates y éso chiquitos.
Pero ahi le sigo en el intento.

Hoy floreció un jacube o cardón cruceta. Me dió dos hermosas flores blancas grandes.
Cuando veo a mis intentos dar flores y mis árboles dar fruto, me siento feliz. Porque veo mis esfuerzos florecer.
Me siento como gallina cuidando sus huevos con mi granado. Ahorita tiene como 12 granaditas creciendo y varias flores que espero también se den.
Pero sé que no son sólo mis esfuerzos, tiene mucho que ver la naturaleza misma. De nada sirve que mi árbol dé flores si no hay quien lo polenice. Y de éso se encargan las bellas mariposas que de repente lo visitan y también un hermoso colibrí que chupa el néctar de sus flores y al ir de flor en flor, lleva también el polen de unas a otras.
Así que he descubierto que el tener flores aunque no den fruto es muy bueno, porque atraen a las mariposas y a los pájaros como el colibrí, los cuales polenizan a las flores de mis árboles frutales.

Mi zarzamora no da flores, pero da muchos frutos en el tiempo adecuado. Y debo andar peleándome con los pájaros para que no se los coman. Así que los corto un poco antes de que maduren. Ellos no los comen si no lo están. Les dejo unos pocos para que coman. Y también porque sé que ellos se encargan de propagar las semillas. Al evacuar, las semillas caen en la tierra. Alguna que otra, puede dar un nuevo árbol. Así es como un arbolito y dos palmas crecieron en la parte de afuera de mi casa.

He sembrado también aloé y pensé que se me había secado porque al construir, le echaron un montón de arena encima, pero he visto que varios han sobrevivido.

Compré dos lavandas pequeñas, y poco a poco las he visto crecer. Me da miedo que se me sequen como lo han hecho otras, pero ahí la llevan. Las debo cuidar que no se aneguen.

Tengo sobre todo, suculentas. Se ven hermosas. Poco a poco mis patios se van llenando de plantas. Tengo también papas sembradas. Espero cosechar algunas aunque sea cambray jeje. En fin. Estoy contenta viendo mis cuatro árboles. Ahora ando medio preocupada por mi bugambilia. Se veía tan hermosa, pero se está quedando pelona. No quiero que le pase lo que a una nochebuena que tuve. Me encontré unos palitos, sembré varios y se me dió uno. Se convirtio en un árbol que se llenaba de nochebuenas grandes, pero no sé bien porqué se me secó y dejó de florecer. Tuve que quitarla. O como mi nopal, del cual comimos muchas veces, pero lo cortaron cuando lo dejé encargado y ya no volvió a dar. Se secó. He vuelto a sembrar de dos clases y parece que ahí van los nuevos nopales. En ése lugar, quiero plantar una bugambilia, otra nochebuena u otro árbol frutal, pero espero poner cemento antes en la pared porque no se ha resanado aún

No pierdo la esperanza de tener un limonero o una naranja. Ese es mi próximo intento. Y tampoco pierdo la esperanza de comer flores de calabaza sembradas por mí, con una buena salsa hecha con mis propios chiles.

Pero también me he dado cuenta que las plantas son medio celocillas. Desconocen otra mano como dicen, jeje. O tal vez sólo sea que se acostumbran a un periodo de riego, a un periodo de poda, a que se les ayude con sus plagas. Cuando no estoy, no se dan igual. Eso es lo que también pasaba con los sembradíos de mi tía y de mi abuelita. Los deja uno encargados y no ve uno los frutos.

"Al ojo del amo, engorda el caballo" dicen por ahí. Y yo diría también "A ojo del amo, dan fruto los árboles y se ven las flores"

¿Sacerdote, profeta y reina?

Por Laura Aguilar Ramírez

Llevamos semana y media de ser Parroquia. Y sin embargo, nos faltan muchas cosas aún. Para empezar, dónde estará nuestro nuevo párroco. Gracias a Dios y a algunas personas, ya llegó y quedó instalada la casa parroquial. Pero.... se le están haciendo algunos arreglos como corresponde, puesto que no es nueva la casa móvil. Debe también nivelarse el piso, conectarle agua y drenaje. Además de mobiliario.

Pero ya tenemos secretaria nueva, jaja. Cosas que suceden. Lo principal nos falta, pero ya está acomodado lo superfluo.
Así sucede cuando algo empieza. No es igual llegar a una casa ya construida a la que sólo le ponemos nuestro gusto en decorar, arreglamos lo que haya que arreglar que no tener nada.

Cuando éramos Capilla todavía hace una semana y media, creíamos que estábamos bien. Habíamos trabajado mucho para acondicionar el terreno, para construir el templo, para poner baños, para hacer salones para catequésis, poner cemento a la entrada.

Y ahora vemos lo que debemos trabajar para la casa parroquial, necesitamos dos salones más para catequesis, etc.
Esto me lleva a la reflexión de hoy sobre los cambios que Cristo trae a nuestras vidas.

Ayer, el padre nos hablaba de Cristo sumo sacerdote, que recordamos el Jueves siguiente a Pentecostés. Oramos por los sacerdotes fallecidos en nuestra Dioscésis, especialmente en nuestra comunidad. Sólo ha fallecido uno en nuestra comunidad parroquial: el padre Santi.

Se hizo la adoración al Santísimo como se hace todos los Jueves en memoria de la Pasión y muerte de Jesús.
Nos decía también que el Sacerdocio de Jesús no es igual que el sacerdocio común de todo bautizado ni tampoco como el de los sacerdotes consagrados. Porque sólo El es el Santísimo y Sumo Sacerdote.

Nos decía que todo bautizado somos proclamados "sacerdotes, profetas y reyes" a semejanza de Jesús:
sacerdotes, porque ofrecemos sacrificio a Dios
profetas, porque estamos llamados a anunciar a Cristo.
y reyes, porque se pastorea al pueblo.

Cada uno tenemos ésas tres funciones aunque de distinta manera.
Yo como fiel, por ejemplo y bautizada, soy sacerdote porque ofrezco sacrificio. Como niña, el sacrificio lo ofrecía mi padre ante Dios y yo obedecía a lo que se me ordenaba. Como casada, mi esposo ofrece sacrificio y yo también. 

Cristo ofreció el sacrificio sublime por sus discípulos y los que le seguirán después con su cuerpo y su sangre, después de dedicar su vida a anunciar la buena nueva del perdón de los pecados y por lo tanto de abrir la puerta a la salvación. Como rey, pastorea a su pueblo o sea, lo rige. Sabemos porque El lo dijo, que su Reino no es de éste mundo. Es decir, no de la manera en que el mundo espera. No pretende reinar por la fuerza ni mucho menos por dinero, sino por amor, con misericordia.

Como mujer, mi función es ayudar a mi esposo si soy casada o a mis padres si soy soltera. Tal y como fué la función que Dios puso a Eva al crearla de la costilla de Adán.
Génesis 2
18 Después dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada".
19 Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.
20 El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.
22 Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
23 El hombre exclamó: "¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre".
Recordemos también que al pecar Eva y darle a Adán él también pecó. Y ambos sufrieron las consecuencias.
Dios le pidió cuentas primero a Adán, después le preguntó a Eva. A la serpiente ni le preguntó.
A los tres los arrojó del Paraíso.
A los tres les dió una sentencia distinta.

A Adán le dijo que ganaría el pan con el sudor de su frente, sacándolo de la tierra que había quedado maldita por SU pecado. Es decir, que si él no hubiera caido en la desobediencia aunque su mujer lo hubiera hecho, no habría pecado.
A Eva le dijo que aumentaría sus dolores en sus hijos y que su marido la dominaría.
A la serpiente le dijo que se arrastraría por su vientre por toda la eternidad. Y que la simiente de la mujer le aplastaría la cabeza

Cuando Jesús vino para el perdón de los pecados, ofreciendo el sacrificio agradable a Dios: es decir, una oveja sin mancha, inmaculada que es El mismo, retomó el plan original de Dios. Regresar al Paraíso como fué desde el Principio.

Mientras más cerca estemos de Cristo, más cerca estamos del Reino. Como dijo en otra parte del Evangelio en Lucas 17: 20-22
"El reino de Dios está cerca" es el núcleo del mensaje de Jesús en los Evangelios. Significa que la presencia transformadora y salvadora de Dios ha irrumpido en el mundo. El Reino ya no es solo una promesa futura, sino una realidad palpable que opera a través del amor y la justicia, invitando a un cambio profundo de vida.

Nos decía el padre ayer en el sermón que hay 7 sacramentos, de los cuales 3 se reciben sólo una vez:El Bautismo, la Confirmación y el Orden Sacerdotal (Sacerdocio) se reciben una sola vez porque imprimen en el alma un carácter sacramental o sello espiritual indeleble que dura para siempre.
El matrimonio católico crea un vínculo sagrado, indisoluble y exclusivo que se recibe y se vive una sola vez. A diferencia de otros sacramentos, no puede repetirse mientras ambos cónyuges sigan con vida. Solo se permite un nuevo matrimonio por la Iglesia si el anterior es declarado nulo por las autoridades eclesiásticas

Sin embargo, la Solemnidad se celebra el domingo, puesto que es el Día del Señor. Así que las celebraciones que caen en la semana, se trasladan al domingo.

Esta es una de las razones por las que deseaba yo que fuera Parroquia nuestra Capilla. Entre semana, el padre puede explayarse más, también tenemos oportunidad de verlo a diario. Ayer por ejemplo, una señora llevó algo a bendecir. No tiene que esperarse al domingo para ello. Nos vemos las caras a diario, en el buen sentido de la palabra jeje.

Y vamos conociendo a nuestro párroco, a pesar de que ha estado ya 5 años viniendo cada domingo a la Capilla.
Al principio decia que tenemos lo superfluo, pero nos falta lo principal.
Lo digo en el sentido material por supuesto. Tenemos la gran dicha de tener al Santísimo en el Sagrario y de tenerlo expuesto los jueves. Tenemos la dicha de contar con el párroco en la misa diaria.

Y puedo ver su preocupación por su nueva Parroquia al darle prioridad a la oficina para que se dé información a las personas. Eso habla del amor a Jesús en el prójimo, a sus discípulos a imágen y semejanza de El.

Ya está instalada la secretaria y hasta con teléfono, pero nuestro Párroco no tiene dónde reclinar la cabeza. Sigue de abonado en la otra Parroquia, cosa que en lo personal agradezco mucho. Pues es obligación de cada Parroquia hacerse cargo de su párroco.
Pero somos nuevos, no contábamos con casa parroquial como en otros lados. Así que es de agradecer a la Parroquia anterior. En ello veo el gran amor de nuestro otrora párroco y el amor que entre sacerdotes se profesan.

Recuerdo una anécdota personal:
Cuando pasamos por una época dificilona (de las varias por las que hemos pasado mi esposo y yo), mi abuelita nos ofreció su casa. Ella vivía en un terreno que había comprado y nos quedamos en la casa. Ella ya la había vendido a la vecina que le fué pagando poco a poco.
Estuvimos ahí 3 años antes de poder conseguir crédito de Infonavit.

En cuanto la señora acabó de pagar, me dijo un día: "me da pena, pero ¿cuándo me desocupan la casa?".
Gracias a Dios ya teníamos el crédito y estábamos por recibir las llaves. Pero ella no lo sabía. Y ni se puso a pensar si teníamos adonde irnos.

El Reino de Dios, ciertamente no es igual al mundo. El Padre Carlos no le dice: "uchale a su Parroquia" a nuestro párroco. Sabe cómo va la cosa.
Así nos han tratado todos y cada uno de los sacerdotes que hemos tenido en la Capilla ahora Parroquia: con el amor de Cristo, no con el amor del mundo.

Así que ahí se puede ver la diferencia, ¿verdad?
Entre el sacerdocio común del bautizado y el Sacerdocio consagrado a Dios y el Sacerdocio Sumo de Jesucristo. Sumo, lo maximito como dice el Padre Luis Toro.

 Y entre paréntesis, éso de  ser sacerdote no me gusta tanto, por supuesto. Y menos en éste tiempo en que a la mujer le dice el mundo que es empoderada, igual que el hombre. Estar supeditada a mi esposo o a mi padre si soy soltera, no me gusta nadita. Pero es lo que Dios hizo en su sabiduría infinita. 

Y si lo veo por la buena, me conviene jeje. La culpa no es mía jojo. Pero ya en serio. Soy ayuda para mi esposo, él es el responsable ante Dios y ante el mundo de lo que yo haga. Si ando de chismosa, le afecta a las personas, a toda mi familia no sólo a mí. Si mi esposo anda de borracho, nos afecta a mí y a mis hijos, pero no necesariamente a las personas que nos rodean ni a mi familia. Es una diferencia grande.

Y de ésa misma manera puedo pensar en la mujer como profeta y como reina. Profetiza a sus hijos, reina en su casa. Pero porque su esposo se lo permite. 

El es el encargado de la familia porque él va a responder por nosotros. Y rey de la familia porque si se equivoca, nos lleva de corbata a todos, pero si lo hace bien, nos va bien. Y yo como reina, pues cuido de mis hijos y de mi hogar. Si me equivoco en ello, no necesariamente me llevo de corbata a todos.

No somos iguales los hombres y las mujeres, si en dignidad ante Dios, pero tenemos maneras distintas, funciones distintas.

En la medida en que estemos más cerca del Reino de Dios, en la medida en que estemos más cerca de Cristo y sigamos su Palabra, en ésa medida estaremos más cerca de lo pensado por Dios.

Sígueme

Por Laura Aguilar Ramírez


Seguimos con ésto del inicio de una comunidad parroquial. Y realmente es distinto. Viene a cambiar la vida de las personas. Por lo menos, la mía.

El martes todos festejando, cerca de 500 personas en la misa de erección, convivio con mariachi y todo bien.
El miércoles la primera misa con sólo la comunidad. Pocas personas
El jueves, "corriendo y llegando tarde". Se nos olvidó que iba a haber Adoración al Santísimo y después la misa. Al entrar al templo saludé a las personas y ni me fijé que estaba expuesto hasta que me senté. Contra mi costumbre, entré por una puerta lateral para llegar cerca del altar que es donde nos sentamos cuando no es domingo.
El viernes nos avisaron que no iba a haber misa porque llegó la casa parroquial y fué todo un show meter la casa móvil y acomodarla. Se tuvo que cortar una parte del muro, cortar ramas de árboles, se afectó el riel del portón, pero finalmente quedó en el lugar donde debe.
Hoy, sábado la misa fué a las 8 de la mañana. Llegamos sólo los catequistas y dos lectores. Se sintió bien raro. Es la primer misa en la que no tuvimos a nadie del coro y tampoco Ministros de la Eucaristía o monaguillos que auxiliaran al sacerdote en el altar.

Al empezar la misa, el padre entró y nadie cantaba. El empezó a cantar y lo seguimos.
Nos tocó leer a mi esposo y a mí. Terminando el salmo, se canta el aleluya y no supe qué hacer. Volteé a preguntar al Padre si se cantaba. Y cantamos el aleluya.
Se extrañó al coro, pero por lo menos yo me dí cuenta que habrá que sustituir lo que falte.
El padre y otros se quedaron con los que van a terminar de acondicionar la casa parroquial y arreglar lo que tuvo que tirarse.

Y es en ésos momentos, cuando se hace vida el evangeliio de hoy. "Sígueme". No importa si sutanita o fulanita asiste a misa o no, no importa si nadie del coro llegó, no importa si nadie de los auxiliares en el altar llegó, no importa. Tú sígueme.

Es lo que me dijo Jesús hoy. Podría preguntar: "¿dónde están las 500 personas que llegaron al convivio y la misa de erección?

Desde que empecé a conoce de Jesús y su Iglesia, me entusiasman los Encuentros Juveniles. Recuerdo que en uno de ellos, hubo gran asistencia, se vivía como entre nubes: misas de inauguración, misas de envío, confesiones, cantos, etc. etc. Dos días después, por casualidad leí el comentario de una persona de ése lugar. Se preguntaba lo mismo que yo hoy. Decía "hace dos días se sentía a Dios vivo y hoy se siente como si no estuviera"- Es una especie de monte Tabor.

.. Recuerdo también una novela que me encantó y leí como 10 veces "Shogún". Como saben, en la cultura japonesa antigua, se acostumbraba hacer todo por su shogun, que era un déspota, que mandaba a alguien a hacerse el harakiri sólo porque algo no salió como deseaba o porque estornudó en su presencia. En ése entonces, llegó un inglés que se enamoró de una japonesa. En un momento dado, ella se acomodó para hacerse un harakiri para lograr sacar a todos los que estaban presos a su lado. Describe que después de que en el último momento el shogun mandó detener su mano con la espada, ella sintió como si flotara, no estuviera y tardó en volver a la vida.

Estamos de nuevo con "dos gatos" en la misa, sólo que ahora diariamente jeje. Habrá que ensayar algunos cantos de entrada y recordar cantar el aleluya y el santo santo.
Pero es hermoso poder escuchar diariamente la Palabra de Dios y comulgar.

Y me hace valorar más al padre ahora párroco. Llegó temprano. Sigue estando en su antigua parroquia, donde ya no es su casa,como "agregado cultural" o como dicen en mi tierra de "arrimado".
Todavía hay que acondicionar la casa parroquial. Hay que conectar el baño con el drenaje, conectar agua, etc. etc. Y ver cómo le conseguimos una cama, un roperito, una mesa, silla, un minibar y un horno de microondas de perdis. Además de ropa de cama, toalla, cortinas para las ventanas, en fin. Acondicionar la casa parroquial con lo mínimo para que pueda estar.

Uno de los mandamientos de la Iglesia es ver por sus necesidades. Ellos no trabajan como uno. Pero hacen una labor que Dios les encomendó: perdonar pecados, mantener la fé de los hijos de Dios, predicar el Evangelio, etc. etc.
Y lo ví hoy. Saliendo de la misa, se puso con los albañiles a ver qué se necesita. Supongo que habrá desayunado algo.
Entre semana come en el Arzobispado porque ahí desempeña una labor. Y en las tardes da la misa y se hace cargo de comuniones, de revisar el buen funcionamiento, si se necesita dar charlas prematrimoniales y muchas cosas más. Y todo sin pegar de gritos como uno jeje. De buen modo.

Tenemos mucho trabajo como comunidad. Y agradezco a Dios porque me da la oportunidad de caminar aunque sea a la misa jeje, de ver las plantitas de la Parroquia, de respirar un aire de tranquilidad.

Es tanto lo que agradezco a Dios. Me dió una nueva vida literalmente después de mi intento de suicidio. Me devolvió a mis hijos, me devolvió a mi marido que ya se estaba perdiendo en el alcohol, me devolvió una casa. Todo éso lo valoro mucho.

He visto el lugar donde antes vivía, donde pensé alguna vez que sería mi casa y que perdimos. He visto que las pequeñas viviendas son ahora de hasta tres pisos. Mis antiguas vecinas que eran tan lindas tienen ahora sus nietos, sus hijos estudiaron y forman bonitas familias.
Todo éso perdimos mi esposo y yo. Y mis hijos lo han sufrido más que nosotros.

Ellos dejaron atrás familia, amigos y una forma de vida distinta. He visto a uno de mis hijos irse a otro lugar más parecido a donde vivíamos en otro país, tengo nieto al que veo una vez al año. Y he visto a mi otro hijo tener una relación y otra y no termina de encontrar a su pareja. Y todo como consecuencia de las decisiones de sus padres. Eso duele más que todo.

Asi que agradezco a Dios poder ir a misa diariamente y poder orar ante el Santísimo a diario.

Quiero ser como el vecino inoportuno, que pedía y pedía hasta que le abrió la puerta, no tanto porque lo quisiera sino por la insistencia.
Si las personas supieran lo que se pierden al no ir a misa, sobre todo en una Parroquia donde está el Santísimo, no faltarían ni un día Los que como yo, perdieron por sus equivocaciones tanto y los que no, para prevenir y no caer en el mismo hoyo. "Dichoso tú que has creído sin haber visto" dice Jesús en una parte de su Evangelio.

Y es cierto. Unos dan fruto al 100, otros al 50 y otros al 10. Dependiendo de su insistencia. Tal vez algún día, mis descendientes puedan vivir en la paz de Cristo y se diga de ellos "dichoso tú que has creído sin haber visto"

Uno como padre de familia tiene la dicha y la obligación de velar por sus hijos, pero cuando tú ves a un sacerdote ofrecer tanto a Dios, y entregarse al servicio de los hijos que Dios ama, te preguntas ¿cómo es posible que den tanto y uno no pueda esforzarse por sus propios hijos? No es que ganen millones, jeje. ni que vivan en casas lujosas, con muebles requete bonitos y vistan ropas super o traigan carros último modelo-Ciertamente tienen necesidad de todo ello, pero pues cada parroquia da lo que puede dar. Comen a veces lo que se les puede dar... y no todas cocinamos super jeje. No es que se les dé una dieta balanceda. Si se rola uno para alimentarlos, cada una quiere darle gustitos y terminan como barrilitos.

Escuchan nuestras confesiones y casi casi novelas. O a las que parecemos discos rayados. Viven lejos de sus familiares. Y todo por amor a Cristo y a sus hermanos.

Eso es mucho más que lo que muchos padres de familia hacemos.

Por éso, sigo estando contenta con ser parte ahora de la Parroquia, de poder servir con y en lo poco que puedo. Siempre pienso en sus familias lejos, en sus padres y hermanos. Me he hecho la promesa de cuidarlos como ellas quisieran que se les cuidara.
Como madre, quisiera que a mis hijos los cuiden sus mujeres. Supongo que como madres de sacerdotes quisieran que a sus hijos se les cuide también.
Yo que tengo un hijo lejos, es lo que pido para él, supongo que las madres de sacerdotes también piden lo mismo.

Recuerdo a mi abuelita que decía que aveces se le atoraba la comida en la garganta, pensando si sus hijos comerían. Ella si pasó por éso. Hubo un tiempo en que intentó vivir sóla con sus hijos, pero era difícil. Rentó una viviendita, la señora le ayudaba a ver que sus hijos no se salieran, pero ella aveces los dejaba con atole, sopes y gorditas, esperando que comieran. Aveces llegaba y no habían comido por andar jugando.

Mi abuelita tuvo 5 hombres después de mi abuelito difunto. Trató de sacar adelante a sus hijos y le fué difícil. Los internó y se le escaparon una vez. Tuvo que darles padrastros y no les gustaban.
"buscaba quien me ayudara y sólo me enjaretaban otros hijos" me dijo una vez.

Yo no quise vivir lo mismo que ella y sólo Dios me ha sostenido siempre. El ha estado ahí para ayudarme. Sólo El.

Aveces pienso que tengo un ángel en el cielo, jeje que insiste e insiste a Dios por mí. Jesús dijo que seremos como ángeles (no ángeles propiamente dicho) entonces yo he de tener uno de ésos allá arriba, porque he sentido siempre su ayuda.

Así que yo no quiero voltear a ver al vecino como dijo el padre hoy, que aveces está uno más pendiente del otro que de uno mismo. Dios tiene un plan para ellos.
Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vió que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'

Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.


El momento oportuno

Por Laura Aguilar Ramírez



Finalmente llegó el día de la Erección de la Parroquia. Fué una hermosa ceremonia. Todos los servidores ibamos bien guapos (yo hasta me pinté jeje)
Me encantó ver a tantos sacerdotes reunidos. Sé que muchos de los asistentes no habían visto algo así.
Mi Obispo me encanta. Me gustan sus homilías, algo largas pero siempre edificantes.

Como esperaba, fué una ceremonia larga. Pero ni la sentimos. Nuestro primer párroco fué también nombrado párroco en la ceremonia. Pasó de ser Vicario a Párroco.
Cuando un párroco es enviado a otra Parroquia no vuelve a hacer el juramento. Pero éso también nos permitió Dios ser testigos.
Había visto la celebración de Consagración de sacerdotes, pero no de un sacerdote ser nombrado párroco. Fué bonito ver a nuestro ahora párroco hacer el juramento, recibir la llave del Santísimo, recibir el Libro de los Sacramentos y jurar hacer buen uso de ellos y cuidarlos.

Recordé mi proceso de boda. Primero me pidieron. Después estaba comprometida. Y finalmente me casé para hacerme cargo de mi casa, de mi esposo y de mis hijos.

Para mí fué algo así. El Padre es sacerdote desde hace 5 años después de pasar por el Seminario (como cuando estuve pedida y comprometida) Ahora tiene "su casa, su esposa y sus hijos" de los cuales debe dar cuenta. Ya no está supeditado a un párroco.
Estaba nerviosón, jeje. Su esposa es medio descuidada de sus obligaciones y deberes.

También es la primera vez que veo nuestra ahora Parroquia hasta el full. Había fieles hasta afuera como en nuestros primeros días. Antes la capilla era un pequeño recinto y se ponían sillas afuera para escuchar la misa y se tenía una televisión. Hace mucho no veía así nuestro templo. Ahora es muchísimo más grande y muy difícil de llenar. En la anterior cabían 60 personas dentro. Ahora en la actual caben 400 fácilmente. Difícil de llenar y estuvo hasta el full.

Me gustó escuchar las voces de unos jóvenes en las lecturas. Me dieron una clasesita de cómo leer y éso que según yo lo hago bien ups.
El coro super bien como siempre. Los acólitos yo creo que estuvieron ensayando, porque no se equivocaron en nada jeje.
En fin. Todo super bien y emocionante.

Lo que más me gustó es ver a tantos sacerdotes juntos. Parecía misa en Catedral, jeje. Lleno el presbiterio de sotanas blancas

Extrañé ver la cara de nuestros anteriores párrocos y sacerdotes que han estado en los 22 años de nuestra comunidad. Pero los recordé y agradezco a cada uno lo que aportaron a mi fé: la manera de estar en la fila de comunión, sus sonrisas, los chistes de otro, la seriedad de otro más, la manera de compartir y ofrecer nuestro sacrificio no como si fuera una propina, sino como un ofrecimiento a Dios.

El desfile hacia el altar, para mí es muy emocionante. Me descubro viendo las caras de los sacerdotes, a ver si reconozco a alguno como si fueran artistas jeje. Y más cuando alguno me reconoce y me hace un pequeño gesto. Me siento como las fans a las que les dan autógrafo.

No soy muy conocida de ellos porque no me noto mucho, pero yo sí los reconozco a todos los que alguna vez he visto cerca. En algún retiro, en alguna plática, etc.

Recordé también mis primeros días después de regresar a la Iglesia aquí. De hecho, nunca fuí asidua ni de niña. Porque no era costumbre en mi casa ir a misa.
Era bien peleonera en mis inicios, hasta al padrecito de ése tiempo le eché bronca, jeje. Pensaba en la canasta que se llenaba de billetes y no se veía que se hiciera mucho en la Capilla. Y es que veía con los ojos del mundo. Como cuando en la secundaria, la directora llevaba años pidiendo para un camión escolar. Pasaron generaciones y el dichoso camión nunca llegó. Pero su casa sí crecía jeje.
Así que cuando llegué a la Iglesia y empecé a ir cotidianamente, pues pensaba que todos eran iguales, hasta el padrecito.

Ya después se va uno enterando que como párrocos, su misión no es sólo para un templo. Si se tienen 3 o 4 capillas, pues como hacía mi abuelita: "tapas un hoyo y destapas otro y después lo vuelves a tapar" o como digo yo con el gasto "se hacen malabares". Como cuando tiene uno varios hijos. Procura para todos y aveces pone uno a los grandecitos a ver por los más pequeños. Como yo en el internado.

Yo por supuesto, ni idea. Sólo veía que no se avanzaba en las obras. Casi casi me daban ganas de ir a quitar los adornos de la Parroquia, jeje o de otra capilla con menos donaciones o menos ingresos. Lo veía todo con los ojos del mundo, no con los de Dios. Poco a poco he ido viendo las cosas como son.
Jajaja. No faltará quien crea que nuestra Parroquia se hará mejor con sus aportaciones, como yo pensaba.

Saliendo, se ofreció un pequeño convivio: tamales, pastel, aguas distintas, ensalada de pasta y frijoles Mmmm. No todos pudimos alcanzar mesa, pero pusieron unas bancas donde nos sentamos
Bancas que donó una familia, así como mucho de lo que se ha hecho. Dios los bendiga

Llegó después el mariachi muy buenos ellos. No me levanté a bailar, porque sería la única loca, pero ganas no me faltaron. Tocaron muy bonito y hasta bailaron "el mariachi loco"

Después nos retiramos y esperando a nuestro uber particular (mi hijo) estuvimos platicando con unas personas. Al despedirse me dijo la señora: "nos vemos mañana". Qué raro!!! y es que sí. A partir de hoy tendremos misa diaria. Se me hizo tan raro.

Ya desde ahí se empieza a sentir el peso, pero un peso que se lleva con alegría.
Debo recortar mis actividades en casa para asistir a la misa diaria. Seguramente habrá rosario diario después o antes de misa. No sé.
Pero definitivamente afecta mis actividades.

Es un compromiso también para uno. Y éso es parte de mi labor: orar por los que no oran. E ir a misa diaria hace parte de ello. Escuchaba a un sacerdote decir que es como mantener en alto los brazos de los sacerdotes para que no decaiga. Como con Moisés y el pueblo luchaba. Moisés mantenía los brazos en alto orando al Padre, pero se cansaba. Y entonces Aarón y otro le sostenían los brazos para que siguiera orando, porque si bajaba los brazos, el pueblo perdía.

Ese es el "maridaje" del párroco y el laico. No puede haber un párroco sin oración, pero tampoco debemos dejarlo sólo cuando se sienta cansado.

No me engaño. Sé que en mucho tiempo no volveremos a ver el templo como ayer: hasta el full, pero sí espero que estemos sosteniendo sus brazos y también la fé de los que por una u otra razón no oran, no asisten a misa, no adoran a Dios.

Y se me vino a la mente también, una frase que escuché "hay un tiempo para todo". Ahora sé donde lo escuché. Leyendo la Biblia. Sólo que no es de lo que más se repita, pero es bellísimo. Ahora es el tiempo de alo que esperamos desde hace mucho. Y como mi primer párroco, yo también estoy nerviosa.

Eclesiastés 3
El momento oportuno
3 1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
5 un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.

La incomprensibilidad de la obra de Dios
9 ¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
10 Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres
para que se ocupen de ella.

11 Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo,
pero también puso en el corazón del hombre
el sentido del tiempo pasado y futuro,
sin que el hombre pueda descubrir
la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.

12 Yo comprendí que lo único bueno para el hombre
es alegrarse y buscar el bienestar en la vida.

13 Después de todo, que un hombre coma y beba
y goce del bienestar con su esfuerzo,
eso es un don de Dios.

14 Yo reconocí que todo lo que hace Dios
dura para siempre:
no hay que añadirle ni quitarle nada,
y Dios obra así para que
se tenga temor en su presencia.

15 Lo que es, ya fue antes,
lo que ha de ser, ya existió,
y Dios va en busca de lo que es fugaz.

La condición humana
16 Yo he visto algo más bajo el sol:
en lugar del derecho, la maldad
y en lugar de la justicia, la iniquidad.

17 Entonces me dije a mí mismo:
Dios juzgará al justo y al malvado,
porque allá hay un tiempo
para cada cosa y para cada acción.

18 Yo pensé acerca de los hombres:
si Dios los prueba, es para que vean
que no se distinguen de los animales.

19 Porque los hombres y los animales
tienen todos la misma suerte:
como mueren unos, mueren también los otros.
Todos tienen el mismo aliento vital
y el hombre no es superior a las bestias,
porque todo es vanidad.

20 Todos van hacia el mismo lugar:
todo viene del polvo y todo retorna al polvo.

21 ¿Quién sabe si el aliento del hombre
sube hacia lo alto,
y si el aliento del animal
baja a lo profundo de la tierra?

22 Por eso, yo vi que lo único bueno para el hombre
es alegrarse de sus obras,
ya que esta es su parte:
¿Quién, en efecto, lo llevará a ver
lo que habrá después de él?

A dos días de la Erección

Por Laura Aguilar Ramírez

Divino niño de nuestra comunidad engalanado para una fiesta patronal.
 Aquí con su nuevo nombre

"Tengan valor" les dice Jesús a los discípulos en el pasaje del evangelio de hoy, "no tengan miedo" les dice en otra ocasión.

Eso es fácil decirlo, ¿no? Yo creo que muchos lo hemos dicho a alguien en nuestra vida. Lo que dice a continuación de ésa frase, es tal vez lo que hace la diferencia entre El y nosotros: "porque yo he vencido al mundo" y "porque yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos"

Esa es la gran diferencia. El está con nosotros. El venció al mundo, es decir, el pecado no lo venció ni las tentaciones del mundo.

En éste pasaje, Les dice que cada uno se dispersará por su lado y lo dejarán solo. Pero no estará sólo, porque el Padre estará con El. Jesús sabe nuestras debilidades y sabe en quien confiar: en Aquel que no falla, en Aquel que no jura en vano.

Vemos la gran misericordia de Jesús, quien aún sabiendo sus debilidades, consuela y alienta a sus discípulos y les habla claramente para que tengan paz en El. Vemos el gran amor de Dios hacia nosotros en El.

Hoy fué la última misa que como Capilla celebramos. El martes finalmente después de 22 años, será erecta Parroquia. Esto nos llena de alegría. La gente aplaudió. Y después de los aplausos, el Padre nos dijo que es una gran alegría, es cierto, pero que implica mayor responsabilidad de nuestra parte y de la suya.

Por supuesto que El tiene más fé que yo. Esto es algo que yo he venido pensando desde que nos anunció éste acto.
Supone una misa diaria, supone dos misa el Sábado y dos el Domingo.
Y sé lo difícil que es ésto. En la actualidad tenemos dos misas a la semana: el Domingo y el viernes.
A la del domingo asiste más gente por supuesto, sobre todo cuando como ahora, se imparte el Catecismo. Cuando se está de "vacaciones" o se termina el año de catequésis, disminuye grandemente la asistencia.

Los viernes asistimos sólo algunas personas y éso incluye a las que oran el Rosariio. Me pregunto si habrá asistencia entre semana. Por supuesto que a mí me entusiasma la idea. Podré ir diariamente frente al Santísimo, habrá horas santas con exposición del Santísimo. Pero tambien sé que no todos tenemos el mismo fervor.
Pienso en que se podrá reunir el grupo del Rosario diariamente como debe ser. Que tendremos la oportunidad de estar con el Santísimo, que podremos comulgar diariamente. Grandes actos para vencer las tentaciones del mundo.

Nos habló el Padre que pasaremos a ser la Parroquia más grande de Ensenada. Esa es una gran responsabilidad para la que no sé si estemos preparados. Supongo que todo ésto ya lo ha contemplado el Obispo y nuestro futuro Párroco y creo que ellos tienen más fé en nosotros que la que tengo yo.

Ciertamente que hay mucho trabajo por delante. Se ha estado haciendo algunas mejoras para empezar: una pequeña oficina, se quitó un almacensito, se pintó y limpió lo mejor que se pudo, pero faltan tantas cosas: la casa parroquial, más salones de catequésis, un salón más grande, un almacén más grande, arreglar la cocina, etc. etc.

En lo personal, he sido testigo de cómo ha ido transformandose la Capilla. Empezó con un saloncito prestado que se acondicionó como capillita, se daba misa y se daba catecismo en el patio de la familia que prestó parte de su casa.
Posteriormente, se daba misa en un terreno donado. Con lonas y sillas que se ponían y quitaban. Se empezó a construir el templo, se ha ido mejorando poco a poco.

El tiempo de Covid alejó a muchos y a pesar de haber pasado 5 años de éso, aún se sienten las repercusiones. De la comunidad que ya se había logrado no quedamos muchos- Poco a poco se ha vuelto desde cero prácticamente.

Se celebrarán Bautizos, Primeras comuniones, Bodas, etc.
Ciertamente la misa de Erección será algo especial. Estará presente el Obispo y varios sacerdotes. Será la primera Erección de la que seré testigo.
Ensenada fué erecta Dióscesis hace 19 años y desgraciadamente yo no estuve presente. Así que para mí será la primera erección en la que estaré.
He estado en los 50 años de vida religiosa de una hermana. He estado en la Misa de ordenación de un sacerdote. Y son algo bello, porque sólo una vez en la vida de una persona se da. De la misma manera, sólo una vez será erecta nuestra comunidad como Parroquia.
Apertura de la Puerta de la misericordia o Jubileos hay varias por distintas razones, por ejemplo. Pero sólo una vez seremos erectos Parroquia. Entonces es algo especial.

Me encantaría ver a los sacerdotes que han sido parte de nuestra comunidad en algún momento de sus vidas. Desconozco si alguno estará presente, pero ciertamente lo estará en el recuerdo de muchos de nosotros porque han sido parte de nuestra historia. Me viene a la mente el nombre de ellos. Cada uno dejó inscrito algo en nosotros.

Para mí, éstos 22 años han sido muy bonitos porque nunca antes había vivido en una comunidad. A pesar de haber nacido católica y ser bautizada, primera comunión y casada por la Iglesia no había vivido en una comunidad, es decir, no acudia a misa por lo menos los domingos, ni participaba en las actividades propias de una comunidad. Confio en que ahora será mayor, porque podremos estar más cerca de Cristo con todo lo que ello implica en beneficios, pero también en responsabilidades.

Le pido a Dios que nos dé lo necesario para la labor que nos espera, recordando a San Agustin que decía: “Señor, dame lo que me pides y pídeme lo que quieras”."

Juan 16, 29-33
> En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.
Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.


Hoy cumple años mi milagro

Por Laura Aguilar Ramírez



Hoy estoy muy contenta.
Un pequeño milagro cumple años. Dios me dió la dicha de ser abuela. Algún día pensé que no lo sería, porque por errores nuestros (de mi esposo y mío), de decisiones mal tomadas ante una crisis que pasó nuestro país y que no supimos afrontar, terminamos perdiendo la casa que estábamos pagando y con ello, una fuente de ingresos ya que yo trabajaba en casa y cuidaba de mis hijos.

Total que terminamos saliendo de la CDMX, intentamos en una ciudad donde no se pudo o sentimos que no ibamos a poder hacer algo. Terminamos por aceptar la invitación de mi tía abuela y llegamos a Ensenada que por cierto, hoy también está de fiesta porque es su 144 Aniversario como ciudad.

Ensenada el lugar que me dió refugio junto con mi familia cumple años y mi pequeño milagro también.

Decía que creí no llegar a ser abuela, porque educamos a nuestros hijos para vivir en otro lugar, en otras circunstancias y no correspondía con lo que aquí hay.
Esa es una caraterística de muchas personas que emigramos hacia otros lugares, sobre todo cuando como nosotros llegamos no tan jóvenes, sin un quinto, con dos hijos y habiendo perdido todo. Uno desea recuperar lo perdido lo más rápido posible, se tienen sentimientos de culpabilidad, se pueden llegar a sentir coraje contra las personas que no me dejan avanzar al ritmo que yo deseo hacerlo ("traigo prisa y se me meten" es el sentimiento).

Y es que no es lo mismo emigrar cuando uno es jóven y se tiene todo el tiempo del mundo para ir poco a poco, que cuando se emigra a los 36 y 38 años como mi esposo y yo. Tampoco es igual cuando se emigra porque se desea hacer algo, que cuando como en nuestro caso, cuando se perdió todo.
Y menos es lo mismo emigrar llevando algo, porque se vendió lo que se poseía y llegar a otro lugar a continuar lo empezado que como nosotros, llegar sin un quinto.

Si uno hubiera seguido en la CDMX, con nuestra pequeña casa y nuestro pequeño trabajo y mi esposo en su trabajo, mis hijos seguramente hubieran estudiado (igual que aquí), se hubieran casado desde hace mucho tiempo con alguien como ellos. Aquí hubo que empezar de nuevo en todo. Desde aprender una nueva forma de vida, adaptándose a personas con costumbres distintas. Aveces éso nos hace intolerantes.
Yo veía cómo mis hijos sufrían porque no encontraban a alguien con quien compartir su vida. Las muchachas que les gustaban, tenían otras aspiraciones o tenía su familia más recursos que nosotros.

Asi llegó mi milagro:
Mi hijo menor fué a estudiar en un intercambio a una ciudad del interior y ahí conoció por chiripada a la que hoy es mi nuera. Andaba echándole ojo a una paisana, pero entonces la conoció y supo que era la mujer para él.
Estuvieron juntos 1 año, ella regresó a Francia, vino dos veces, pero finalmente se pusieron de acuerdo y mi hijo la siguió para allá.
No ha sido fácil, él tuvo que aprender a hablar francés, tuvo que actualizar sus estudios y por ello, no podía trabajar. Cuando pudo hacerlo mientras estudiaba, no lo hizo en su carrera sino como mesero. Mi nuera lo ayudó sobre todo emocionalmente, lo sostuvo si no económicamente porque él ganaba lo suficiente sí en sus tristezas al estar lejos de su país y sus padres y familiares, al no poder trabajar en lo que había estudiado.
Deseaban hijos, pero no podían tenerlos porque no eran las condiciones que esperaban brindarle. Finalmente pudieron tener a mi milagrito: un hermoso niño que es la luz de nuestras vidas, la alegría de ellas.
Y dentro de poco, un segundo bebé llegará a acompañarlo.

Mi hijo por fin trabaja en lo suyo, gracias a Dios y a la paciencia de mi nuera que ha sabido soportar junto a él lo bueno y lo malo. Hoy están pagando un departamento bonito, con lo necesario cerca para criar a sus hijos, con amigos que han ido conociendo, incluyendo a varios latinos con quien hablan en español. En fin. Es por ello que le llamo mi milagro, porque ya había perdido la esperanza de que mis hijos encontraran alguien que les gustara y que también compartiera con ellos sus ganas de hacer juntos las cosas, alguien que aceptara crecer a su lado, porque como digo, es poco lo que nosotros pudimos ofrecerles: estudios y poco más.
Hasta que ellos acabaron la escuela, pudimos ampliar la casa, ponerle cemento a los patios, poner barda y portón.
Nos agarró la etapa de secundaria, de prepa y universidad con sólo una pequeña casita, con piso de tierra, sin barda, sin portón, con techo de madera, dos cuartos de material y dos cuartos también de madera. Nada de éso combina con lo que queríamos para ellos o para lo que los habíamos preparado.

Me costó ver partir a mi hijo a tierras tan lejanas, pero vale la pena cuando lo veo abrazar a su mujer, besar a su hijo y esperar con mucho esperanza a su nuevo hijo. Ellos son su familia y sé cuánto los ama, tanto como nosotros lo amamos a él.
Es poco lo que nosotros podemos darle, sólo nuestras oraciones y nuestro amor.

Leyendo el Evangelio de hoy, me lleno de esperanza porque yo pido mucho al Padre en nombre de su Hijo Jesucristo. Mucho. No cosas materiales, porque ésas van y vienen (casi siempre van jeje) yo misma lo he visto. Sino amor a mis hijos, bendiciones para ellos, no que todos sus sueños se cumplan porque aveces soñamos algo que no es, sino que vivan buscando ser felices dando felicidad, dándose a otros.

Lo material no siempre da la dicha. Me consta.
Nada como ver la sonrisa de mi nietecito, verlo hacer sus shows (porque le gusta cantar y bailar), porque lo veo gozar de la vida con lo que es su tesoro: sus padres. Dios se los cuide mucho y se los deje mucho tiempo a su lado.

Felicidades, nietecito de mi alma.
Esperamos al otro pedacito para estar completos. Y que siga la fiesta.

Juan 16, 23-28 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa. Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre’’.

Lengua larga

Por Laura Aguilar Ramírez



Largas, largas las lecturas de hoy, tan largas como las lenguas de las que salen mentiras. Iba a decir que la mía es muy chiquita, pero mejor no... no sea que se quieran hacer una bufanda con ella jeje

En la primera, se habla de una mujer acusada injustamente y defendida por un joven.
En la segunda, una mujer sorprendida en adulterio y defendida por Jesús.

Pero algo tienen en común, además de ser defendidas por alguien. Quienes las acusan son jueces designados por las autoridades o autoridades encargadas de la justicia y administración en ése tiempo.

En el primer caso, un joven, Dniel cuestiona al pueblo y le demuestra al pueblo la mentira de dos jueces que resguardándose en su poder, abusan de otros. En el segundo caso, Jesús es cuestionado ante el pueblo por autoridades que cumplen con la ley que Dios dió al pueblo através de Moisés. Pero no lo hacen porque crean que es Hijo de Dios y Dios mismo y por lo tanto, puedo cambiar la ley para perfeccionarla. Se sienten justos e intachables y cumplidores de lo establecido.

Y es ahí en donde uno puede verse reflejado. ¿Con quien se identifica uno? ¿Soy juez abusivo o soy juez justo que aplica la ley tal cual?

Es ahí donde Jesús me cuestiona a mí directamente.
Muchas veces he tenido actitudes fariséicas en mi vida. Creo que pocas veces he sido abusiva en mi vida sinceramente. Y por éso me he sentido muchas veces digna de juzgar a otros.

Alguna vez alguien me dijo que "robar es robar" no importa qué o no importa cuánto. Es robo. 
Me viene a la mente el libro de "Los miserables" de Victor Hugo. El pobre Jean Valjean juzgado y condenado a 5 años de cárcel por robar pan para su familia. 5 años que se convirtieron en 19 por intentar fugarse varias veces.
Enojado con la sociedad, quiere vengarse de ella. Roba a un Obispo que encubre su robo y le da muestras de cariño. Eso remueve su corazón. Se va a otro rumbo, se enriquece por medios lícitos y se convierte en benefactor de la ciudad que le dió refugio.
Otro hombre ha sido apresado en su lugar y condenado en su lugar por error. El lo rescata gracias a su posición. Javert, quien interpreta a la justicia, implacable y rígido, ha puesto todas sus energías en la ley y lo persigue.
Es difícil juzgar como bien entendieron los fariseos cuando Jesús les dijo "el que esté libre de culpa, que arroje la primer piedra".

5 años por robar un pan, parece injusto, pero para Javert es lo que debe ser. 
Son dos posturas opuestas la del que perdona y ayuda a rehacer la vida y la del que aplica la ley a rajatabla.

Jesús vino a salvar al mundo. ¿de qué? de las consecuencias del pecado original: la muerte.
Vino a mostrar al mundo el camino de regreso al Padre: la humildad.
Y nos dió un medio: el perdón.

Es cierto que Moisés dió unas leyes que le fueron dictadas por Dios, pero había que ver en qué tiempo y a quienes y en qué circunstancias.

Jesús fué enviado por el Padre siendo su Hijo, en su infinita Misericordia para perdonar, para salvar de la muerte que el pecado acarrea.

"Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden" 
El ojo por ojo crea un mundo de ciegos o tuertos.
Jesús no quiere sacrificios, sino misericordia. Porque El mismo es misericordioso.

Cuando alguien no es justo al juzgarme y me condena tomo dos posiciones: si es justo, reflexiono como Jean Valjean ante el Obispo. Pero si me encuentro con un Jalvert que es inflexible y cumplidor de su deber, me enoja. Porque normalmente se aplican a sí mismo misericordia ante la misma falta y la justicia al otro.

Recuerdo a una persona que se enojó cuando me operé para no tener más hijos. No me preguntó porqué lo hacía, simplemente me juzgó y condenó por hacerlo. Le contesté si él iba a mantener a mis hijos.

Y es que tuve a mis hijos por cesárea. Según lo que decían los doctores en ése tiempo, sólo se podían tener 3 cesáreas sin riezgo de muerte. Eso me dijeron y lo creí. Así que no deseaba que mis hijos se quedaran sin madre si me moría en la cuarta. Al salir de la anestesia, el doctor me dijo: "que buena matriz tiene. Hubiera podido aguantar otros embarazos". "Uchales""- me dije. Deberían ponerse de acuerdo.
Y sin embargo, ésa misma persona se alegró con su hija cuando hizo lo mismo que yo y ella sin sufrir cesáreas.

O cuando me cuestionó porque trabajaba y se alegraba de que su hija lo hiciera. "El lugar de la mujer es su casa" me dijo. Y su hija trabajaba.

Cuando uno ve todo negro o todo blanco, sin tonalidades, y sin sombras, se ve todo plano. Y nada es así. Nada. En todo existen sombras y matices.

"El buen juez por su casa empieza" y si es así, me caen ladrillazos de lo destartalada que está.
Pero tampoco me voy a poner en el plan de creer que es la peorcita, hay otras peores. Y tampoco que es la mejorcita, porque la mía es una cueva junto a la del vecino.

¿Entonces cómo ser justo? Eso es difícil.
"Lo que no quieras para tí, no se lo hagas a otro"
¿Cómo no andar difundiendo mentiras o chismes aunque sean verdad?
Pasándolo por Los Tres Filtros que decía Sócrates
El Filtro de la Verdad: "¿Estás absolutamente seguro de que lo que me vas a decir es cierto?". Si no se tiene la certeza de que la información sea real (si es solo un rumor), no debería pasarse.
El Filtro de la Bondad: "¿Es bueno lo que me vas a decir sobre mi amigo?". La intención debe ser positiva; si no es algo bueno, el filtro sugiere descartarlo.
El Filtro de la Necesidad (o Utilidad): "¿Es necesario que me cuentes eso?". Si la información no es necesaria, ni útil, y solo genera chismes o perjuicios, se debe evitar.

Ayer escribía sobre "la ley del chitón" que se aplica mucho cuando se es jovencito. Taparse unos a otros es la consigna. Es tan injusto como la ley de Javert en los miserables. Porque es cerrarse a que el bien entre en uno como cuando todo mi salón nos fuimos de pinta sin pensar en nuestros padres que trabajan para darnos mejor educación o en los maestros que se esfuerzan por brindar lo mejor de ellos. O en nosotros mismos si nos sucede algo fuera de la escuela sin que sepan dónde andamos.

Y lo peor de la anécdota y que ya no escribi, es que el papá de una de las compañeras le había dado "carta blanca" para irse de pinta, sólo había una condición: que le avisara a dónde y con quién.

Sopas, perico- diría mi abuelita si se hubiera enterado. De hecho, pasamos a la oficina del señor tan buena onda, le dió dinero a su hija y con ése dinero nos fuimos a Chapultepec.

En aras de ser "papá buena onda" o "buen amigo de sus hijos" o "de los males, el menor" le dió chance de irse de pinta. Y como tenía permiso, pues había que usarlo. Y nos jaló a todos. Así que en vez de hacer el mal menor, hizo el mayor.

"Mi papá es buena onda" nos dijo. Y todos "woooow así debería ser mi papá- o en mi caso- mi abuelita" No que la vez que me cachó cuando me fuí de pinta por mi cuenta y riezgo (si mi compañera lo hace, yo porqué no?) me dió unos cintarazos que todavía me duelen.

Ahora con 45 años de casada, puedo voltear y ver a mi amiga con dos divorcios y a sus hijos por el mismo camino o peor.

Y ésto sin ánimo de juzgar, sino que al volver la vista atrás como dice la canción, puedo ver el camino andado, pero también el camino que muy posiblemente, mis hijos seguirán.

Primera Lectura
Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62

En aquel tiempo vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Quelcías, mujer muy bella y temerosa de Dios. Sus padres eran virtuosos y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía una huerta contigua a su casa, donde solían reunirse los judíos, porque era estimado por todos. Aquel año habían sido designados jueces dos ancianos del pueblo; eran de aquellos de quienes había dicho el Señor: “En Babilonia, la iniquidad salió de ancianos elegidos como jueces, que pasaban por guías del pueblo”. Éstos frecuentaban la casa de Joaquín y los que tenían litigios que resolver acudían ahí a ellos. Hacia el mediodía, cuando toda la gente se había retirado ya, Susana entraba a pasear en la huerta de su marido. Los dos viejos la veían entrar y pasearse diariamente, y se encendieron de pasión por ella, pervirtieron su corazón y cerraron sus ojos para no ver al cielo ni acordarse de lo que es justo.

Un día, mientras acechaban el momento oportuno, salió ella, como de ordinario, con dos muchachas de su servicio, y como hacía calor, quiso bañarse en la huerta. No había nadie allí, fuera de los viejos, que la espiaban escondidos. Susana dijo a las doncellas: “Tráiganme jabón y perfumes, y cierren las puertas de la huerta mientras me baño”. Apenas salieron las muchachas, se levantaron los dos viejos, corrieron hacia donde estaba Susana y le dijeron: “Mira: las puertas de la huerta están cerradas y nadie nos ve. Nosotros ardemos en deseos de ti. Consiente y entrégate a nosotros. Si no, te vamos a acusar de que un joven estaba contigo y que por eso despachaste a las doncellas”. Susana lanzó un gemido y dijo: “No tengo ninguna salida; si me entrego a ustedes, será la muerte para mí; si resisto, no escaparé de sus manos. Pero es mejor para mí ser víctima de sus calumnias, que pecar contra el Señor”. Y dicho esto, Susana comenzó a gritar. Los dos viejos se pusieron a gritar también y uno de ellos corrió a abrir la puerta del jardín. Al oír los gritos en el jardín, los criados se precipitaron por la puerta lateral para ver qué sucedía. Cuando oyeron el relato de los viejos, quedaron consternados, porque jamás se había dicho de Susana cosa semejante.

Al día siguiente, todo el pueblo se reunió en la casa de Joaquín, esposo de Susana, y también fueron los dos viejos, llenos de malvadas intenciones contra ella, para hacer que la condenaran a morir. En presencia del pueblo dijeron: “Vayan a buscar a Susana, hija de Quelcías y mujer de Joaquín”. Fueron por Susana, quien acudió con sus padres, sus hijos y todos sus parientes. Todos los suyos y cuantos la conocían, estaban llorando.

Se levantaron entonces los dos viejos en medio de la asamblea y pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana. Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor. Los viejos dijeron: “Mientras nosotros nos paseábamos solos por la huerta, entró ésta con dos criadas, luego les dijo que salieran y cerró la puerta. Entonces se acercó un joven que estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros estábamos en un extremo de la huerta, y al ver aquella infamia, corrimos hacia ellos y los sorprendimos abrazados. Pero no pudimos sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros; abrió la puerta y se nos escapó. Entonces detuvimos a ésta y le preguntamos quién era el joven, pero se negó a decirlo. Nosotros somos testigos de todo esto”. La asamblea creyó a los ancianos, que habían calumniado a Susana, y la condenaron a muerte.

Entonces Susana, dando fuertes voces, exclamó: “Dios eterno, que conoces los secretos y lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que éstos me han levantado un falso testimonio. Y voy a morir sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí”. El Señor escuchó su voz. Cuando llevaban a Susana al sitio de la ejecución, el Señor hizo sentir a un muchacho, llamado Daniel, el santo impulso de ponerse a gritar: “Yo no soy responsable de la sangre de esta mujer”.

Todo el pueblo se volvió a mirarlo y le preguntaron: “¿Qué es lo que estás diciendo?” Entonces Daniel, de pie en medio de ellos, les respondió: “Israelitas, ¿cómo pueden ser tan ciegos? Han condenado a muerte a una hija de Israel, sin haber investigado y puesto en claro la verdad. Vuelvan al tribunal, porque ésos le han levantado un falso testimonio”.

Todo el pueblo regresó de prisa y los ancianos dijeron a Daniel: “Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, puesto que Dios mismo te ha dado la madurez de un anciano”. Daniel les dijo entonces: “Separen a los acusadores, lejos el uno del otro, y yo los voy a interrogar”.

Una vez separados, Daniel mandó llamar a uno de ellos y le dijo: “Viejo en años y en crímenes, ahora van a quedar al descubierto tus pecados anteriores, cuando injustamente condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, contra el mandamiento del Señor: No matarás al que es justo e inocente. Ahora bien, si es cierto que los viste, dime debajo de qué árbol estaban juntos”. Él respondió: “Debajo de una acacia”. Daniel le dijo: “Muy bien. Tu mentira te va a costar la vida, pues ya el ángel ha recibido de Dios tu sentencia y te va a partir por la mitad”. Daniel les dijo que se lo llevaran, mandó traer al otro y le dijo: “Raza de Canaán y no de Judá, la belleza te sedujo y la pasión te pervirtió el corazón. Lo mismo hacían ustedes con las mujeres de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a ustedes. Pero una mujer de Judá no ha podido soportar la maldad de ustedes. Ahora dime, ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?” Él contestó: “Debajo de una encina”. Replicó Daniel: “También a ti tu mentira te costará la vida. El ángel del Señor aguarda ya con la espada en la mano, para partirte por la mitad. Así acabará con ustedes”.

Entonces toda la asamblea levantó la voz y bendijo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos viejos, a quienes, con palabras de ellos mismos, Daniel había convencido de falso testimonio, y les aplicaron la pena que ellos mismos habían maquinado contra su prójimo. Para cumplir con la ley de Moisés, los mataron, y aquel día se salvó una vida inocente.

Salmo Responsorial
Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5-6
R. (4a) Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.

Aclamación antes del Evangelio
Ezequiel 33, 11

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No quiero la muerte del pecador,
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio del día
Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?”

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.

Cuando la vida duele

Por Laura Aguilar Ramírez

Cuando la vida te duele. Así se llamó la tercera de las pláticas de que constó el Triduo cuaresmal.
Hoy de plano, lloré ante el Santísimo.
Pensaba que ya se me habían acabado las lágrimas, pero ésas no se acaban.

Primero en la misa con las lecturas, siguieron las pedradas, jeje. Después la plática con el Padre. Un hermoso padre al que le tengo un cariño especial. Fué el primer y único sacerdote del que he sido testigo en su ordenación. Me pareció tan bonita.
El fué diácono en nuestra Capilla ya hace 17 años de ello. Y yo tenía poco de ir regularmente. Así que prácticamente éramos nuevitos, jeje.

Recuerdo por ejemplo, su interés en dar lo mejor de sí. Era y es muy atento, muy cordial, tiene una risa muy bonita (como la de mi hijo mayor) canta muy bonito. Un sábado santo en que no se celebran misas, nos hizo la invitación para acudir a acompañar a la Virgen a la que le tiene especial cariño. Su ordenación fué el Día de la Virgen de Fátima. Pues bien, nadie acudió a la cita.
Como no habia misa, pues no fueron. El había preparado unas hoja y demás material.

Pero sólo llegué yo. Pues así y todo, me dió la plática, oramos, cantamos. Fué sólo para mí, los demás se lo perdieron.
Yo creo que los sacerdotes recién ordenados, son una fuente de agua viva. También todos los demás, por supuesto. Como el buen vino, con el tiempo se añejan y saben mejor, pero los recién ordenados son fresca agua.
Me encantó su charla y como siempre, su voz. Después de 17 años volví a escucharla. El momento de adoración fué bello. Como se habló de dolores, pues fué sanador ése momento. Recordé a mis hijos.

En el Evangelio se habla de la esposa de Zebedeo, madre de dos de los apóstoles. Ella pide que cuando esté en su Reino, siente a cada uno de sus hijos a su lado.
Jesús le contesta que éso sólo le corresponde hacer al Padre. Que el que quiera ser el primero que sea el que más sirva.

Esa parte del Evangelio, siempre me mueve. Como madre quiero lo mejor para mis hijos. Y además para los dos de forma igual, sin distinción. Recuerdo a mi suegra decirme varias veces en forma de broma: "ya te sientes Naborita con tu hijo: "lo hice yo solita" jeje o "mamá cuervo quiere tanto a sus hijos que les saca los ojos".

Nunca me dijo una reprimenda o me insultó mi suegra, pero tenía su manera de decirme las cosas bien peculiar, jeje. Me sentía tan orgullosa de ellos, los veía tan bellos, tan obedientes, tan buenos para tantas cosas. Eran de sus primos los de mejores calificaciones, los más talentosos en los deportes, los maestros los elegian para distintas actividades. Mis hijos no pasaban por un lugar sin que se notara su presencia.
Me sentía mamá pavoreal. No sólo en la familia, también en otros lugares brillaban con luz propia, por ellos mismos.

Para mí, mis hijos son lo mejor de mi vida. Son mi orgullo. Los deseé mucho antes de haberlos tenido, mucho antes de siquiera estar embarazada.Mis embarazos no fueron ni dolorosos, ni tuve anto jos, ni me sentía cansada. Me sentía hermosa, bendecida y plena.

Mi primer hija falleció a los 2 meses de nacida. Dejó un gran vacío en mí. Aún me duele su ausencia, aunque ya ni siquiera recuerdo sus facciones sin ver su fotografía. Cuando nació mi último hijo, el más pequeño, lloré. Pero no porque fuera niño y yo deseara niña, sino porque sería el último, ya no habría más. Yo deseaba tener más hijos. Si por mí fuera, hubiera tenido 6 de perdis.

Mi esposo y yo hablamos de tener hijos desde el noviazgo. Fué de las primeras cosas que me convencieron de que con él me casaría. Además, claro, de que fué el único que me lo pidió jeje.
El decía que quería 3 niñas, yo que fuera lo que fuera, pero que fueran.

Fuera de los miedos infantiles como pesadillas que me provocaba el miedo a la oscuridad, el miedo que más recuerdo fué cuando estaba embarazada de mi hija. Escuché en las noticias que había empezado una guerra, se hablaba de la tercera guerra mundial, de ataques terroristas. Y lloré pensando en mi bebé en mi vientre ante la sóla posibilidad de que algo tan terrible sucediera.
Cuando estuve en el hospital para que naciera, sólo pensaba en que naciera con bien, en cooperar en lo que el doctor dijera para que no hubiera problemas.

Cuando mi segundo hijo mi embarazo fué distinto. Era muy inquieto desde el vientre. Me daba cada patada que casi me doblaba aveces. Y es que pobrecito, casi todo mi embarazo lo pasé atendiendo un restaurancito que pusimos mi suegra y yo. Seguramente a mi bebé no le gustaba mucho cuando pasaba demasiado tiempo junto a la estufa. Era de las estufas grandes de restaurante con quemadores grandes y me quedaba casi a la altura del vientre. Era cuando más se movía, así que evitaba yo acercarme a la estufa. Pero por lo demás, me movía sin facilidad, limpiaba, ayudaba a la preparación de los alimentos, etc.
Cuando nació, era el único bebé que lloraba, jeje. Todos bien dormiditos y él llorando. Siempre fué bien comeloncito. Eso de 3 onzas no le llenaba. Desde el vientre pedía atención en todo momento.
Cuando salí del hospital 3 dias después, porque mis 3 partos fueron por cesárea, fué todo un show. Mi suegro parecía que le atinaba a todos los baches antes de que los taparan, jeje. Yo con la cesárea y mi hijo llorando a más no poder.
Y es que anhelaba yo usar de nuevo mi ropa. Parecía retrato con los 3 vestidos de maternidad que tuve durante todo el embarazo. Así que anhelaba usar mi ropa normal. Elegí un vestido que me gustaba mucho, pero.... no tenía manera de darle de mamar a mi hijo. No se me ocurrió de perdis uno con botones delanteros o una blusa con falda (en ése tiempo no usaba pantalón más que de vez en vez y éso pants)
Para colmo, el cierre lo tenía al costado bajo el brazo y no en la parte trasera

No había manera de darle de comer y la casa de mis suegros donde pasé 15 días, estaba retiradita, así que el pobre no paró de llorar todo el camino y yo con él casi, por los bachesotes que pasábamos.
Estuve 15 días con mis suegros, bajaron una cama a la sala y ahí estuve ayudada por mi suegra. Yo me sentía bien, podía pasarla en mi casa, pero entendí que no me lo permitieran. Con mi hija no estuve ni con mi mamá, ni con mi suegra, sino me sentía muy buena para cuidarla sóla. Mi suegra y mi mamá deseaban bañarla, arrullarla y yo no sentía que fuera necesaria su ayuda.

Así que con mi segundo hijo no volví a hacer lo mismo. Mi suegra lo bañaba con mucho cariño y con mucho cuidado lo vestía como si fuera de cristal. Yo era más brusca, para mí era mi hijo desde siempre, nunca lo vi bebé. Será que desde el vientre daba a entender lo que le gustaba y lo que no. Cuando bebé también. No era como los otros bebés. Se dormía a las 10 de la noche y no despertaba hasta las 5 de la mañana. Me habían dicho que cada 3 horas despertaban y que en la noche también, pues mi hijo no.

Me decía el pediatra que le diera 3 onzas de leche, pues mi hijo se tomaba 1 mamila pequeña entera de un jalón. A los 3 meses, me dijo el pediatra que le diera probaditas de huevo, de papillas, sólo la punta de una cuchara "para ir haciendo estómago". Mi hijo tenía estómago desde siempre, yo creo, porque las probaditas se convirtieron en "rifles" como le llamaba mi hermana a las mamilas grandes. Se tomaba media mamila de papilla y media de leche como desayuno, comida y cena y entre cada una, una de leche.

Mi hermana fué la que me orientó sobre cómo tratar a mi hijo mayor. No era como los demás bebés. Era muy independiente desde chiquitito.
Le hablaba y parecía entenderme. Le gustaba que le platicara y como ni me gusta, pues él me escuchaba atentamente.
Me encantaba su sonrisa. Siempre la ha tenido muy hermosa.

Con mi tercer hijo, fué distinto. Era el más pequeño, pero yo no lo consentía, él se consentía sólo, jeje. Era bien tranquilo, le gustaba jugar con sus manitas mientras le platicaba, cosa que hago con cuanta persona me encuentro jeje. Su sonrisa era y es distinta a la de mi hijo mayor. Tal vez más dulce.

Se quedaba a mi lado tranquilamente mientras cocinaba o hacía la limpieza. A diferencia de mi hijo mayor, que fué muy inquieto. No le gustaba estar en la cama, no usó la andadera. Tampoco le gustó gatear. Se movía cogiendose de los muebles de pocos meses. Le gustaba que lo cargara en la cangurera. Así lo podía ver a la cara y él a mí. Así hacía el quehacer. En cuanto lo ponia en la cama, lloraba. Le gustaba moverse.

Se cayó de la cama una vez estando todavía bien chico. Según yo, había leido y leía libros sobre bebés y el mío hacía cosas antes que lo que decía el libro. Así que lo dejaba en la cama con dos almohadas alrededor, pues se brincó la almohada y cuando lo oí, ya había dado el azotón.

Pero también fué mi hijo más cooperador, obediente y atento. Empezó a hablar muy pequeño. Al año, su vocabulario era más extenso que la mayoría.

Mi hijo menor se consentía sólo. Yo no lo consentía, simplemente lo dejaba ser. Y era tranquilo. Se conformaba con jugar con lo que le diera. Pero éso sí. En las noches se tomaba 3 "rifles"

No sé ni cómo dormía yo. Mi hijo mayor siempre se despertó a las 5 de la mañana como relojito. Y se dormía temprano. Bien curioso. Como si se le acabara la pila de repente. Se le caía la cabeza y se dormía sin siquiera dar aviso

Mi hijo menor era más tardado para dormir, pero se despertaba más tarde. Lo que no me daba lata de día, me la daba de noche. Cada 3 horas pedía leche. Esa fué su primer palabra de hecho "eche". Habló bien hasta los 4 años, pero sí se le entendía "eche". Nadie le entendía lo que decía, solo yo. Y no le gustaba mucho hablar. Señalaba las cosas. Los demás, se desvivían intentndo adivinar qué quería, yo ya lo conocía y sabía qué era.

Así que de noche uno y de día otro. Mi hijo mayor no dormía en el día como todos los niños pequeños. Ni de bebé dormía tanto.

Fueron y son muy distintos. Me traían finta todo el día entre los dos. Nunca me aburría con ellos. Nos gustaba cantar o por lo menos al mayor le gustaba hacerlo. Pero lo hacía a sólas. Si le pedía que me cantara lo que en la escuela, no quería. Ni le gustaba platicarme lo que hacía en ella. Su maestra me daba el informe a la salida de la escuela cada día. Tenía mucha comunicación con las maestras de mis hijos.

El primer día de escuela en el kinder de mi hijo mayor, fué también distinta. Muchos niños lloraban, se agarraban de sus mamás, el mío no. Estaba nervioso, pero se dejó conducir dócilmente de la mano de la maestra hacia adentro.
Mi segundo hijo, pensé que le costaría alejarse de mí, pues siempre estaba pegado a mis faldas, pero no... en cuanto vió la puerta abierta corrió y ni adiós me dijo. Iba feliz de ir a la misma escuela que su hermano.

En fin. Todo ésto me vino a la mente. El padre nos dijo que les escribiéramos a nuestros hijos.
Así que ésto es para ellos. No. No me siento mamá cuerva, me siento mamá pavorreal. Asi de esponjada me he sentido siempre de mis hijos.

Y también siempre viví angustiada por ellos. Guardé mis miedos bajo sonrisas, pero se me estrujaba el corazón cada vez que se subían a los juegos infantiles (un primo mío se cayó de uno y se le quedó el bracito chueco)
Me daban miedo los puentes porque pasaban carros abajo. Tomaba a mis hijos bien fuerte, no se me fueran a caer por los barrotes.
Me daba miedo que me los robaran. Había una ola de robachicos cuando eran niños.
Me daba miedo que me los aplastaran en el metro tan lleno. Tomaba taxi o peseros, aunque salieran más caros.
Me daba miedo que se quedaran sólos en la casa, ya que eran bien inquietos. El grandecito le encantaba salir a jugar y al chiquito, se le ocurría cada idea que un día prendieron una toalla
Iba al mercado corriendo y regresaba super rápido. Unos niños se quedaron atrapados en el piso superior de su casa cuando provocaron un incendio al meter un objeto en el apagador

Después me daba miedo que se perdieran en los vicios o se casaran muy chamacos.
Ahora mi miedo es distinto, como la esposa de Zebedeo, quiero que vayan al cielo. No quiero que se pierdan y menos que se vayan al infierno.
Ese fué el motivo por el que pelee siempre: mis hijos. Las veces en que peleé con mi esposo no fué ni por dinero, ni por comodidades no me importaba si mi casa era chica o grande, peleé por mis hijos, pero no lo hacía con gritos y sombrerazos. Eso no funciona, yo lo ví con tías que se casaron antes y con mi hermana que se casó antes.
Y no peleaba por dinero, porque siempre salimos adelante de un modo u otro. Mi abuelita nos ayudó varias veces. No era rica, pero confiaba en la Divina Providencia. A ella le pedía siempre. No es que me cruzara de brazos, ni esperara que me cayera del cielo la comida o lo necesario, pero siempre encontré la manera de que no nos faltara nada. Los consejos y el ejemplo de mi abuelita fué fundamental para ello y también que fuí la más chica, ví muchas cosas en los que me rodeaban. Actitudes que no les dejabaan nada bueno. Era pequeña y no me hacían caso por ello, pero yo veía y escuchaba y juzgaba. Juzgar no es condenar, juzgar es valorar lo bueno y lo malo, ver a qué conduce cada acto. Cuando oimos que Cristo es el juez, porque vendrá a juzgar a vivos y muertos, no significa que condene, éso sólo le corresponde a Dios Padre como se lo dijo Jesús a la esposa de Zebedeo.
Juzgar puede ser sinónimo de discernir entre lo bueno y lo malo.

Y éso nos lleva a otra cuestión: ¿qué es lo bueno? ¿qué es lo malo? ¿Cómo una persona sabe que está haciendo algo malo aún cuando nadie le diga que lo es?

Eso es cierto. No siempre te leen los Diez mandamientos, pero sabes que algo no está bien. Yo me entristecía cuando hacía algo malo. Sabía que no era bueno, porque dañaba a alguien. "No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a tí" parece ser una ley escrita en el corazón. Mi abuelita (mi mamá de hecho) Me decía lo que no debía hacer, pero antes de que me lo dijera yo ya sabía que era malo. Ahora sé que Dios al crearme, me insufló su aliento divino, me hizo buena.

Mi abuelita no hizo más que reforzar con sus palabras y su ejemplo lo que yo de algún modo, ya sabía. Así como mi hijo mayor era independiente desde bebé y muy dado a convivir con los otros y a compartir con otros lo mismo que él tenía, y mi hijo menor era más apegado a mí, porque él así lo quería y era más dado a jugar sólo porque él así lo deseaba, también yo fuí así. Convivía con la gente y me gustaba ayudarla, pero no me gustaba que hicieran cosas malas porque dañaban a otros a quienes yo veía también.

Por ejemplo, en una ocasión unos amiguitos y yo, regresábamos de la escuela y un camión repartidor de refrescos estaba parado en la calle con sus productos al alcance. Uno iba a una tienda a surtir y el otro, a otra. Era difícil acceder en camión a ellas, se podía pero había que hacer varias maniobras porque era la calle angosta, así que se las ingeniaban para surtir
Pues mis amiguitos agarraron cada uno una chaparrita (así se llamaba el refresco). Yo no quise. Pensé en que a los repartidores no les gustaría, pensé en que a mi abuelita tampoco le gustaría saber que lo había robado.

Y es que yo había visto a mi abuelita tronarse los dedos por falta de dinero, pero siempre encontraba la manera de solventarlo. Ella no robaba. Ví a un tío con la nariz checa al ser arrastrado por un auto cuando trabajó en una taquería que como estaba en la Avenida, se daba serviciio en los carros si la gente lo deseaba. Tenía mucha clientela y un carro se arrancó sin pagar. Mi tío intentó detenerlo, agarrándose de la salpicadera y lo arrastraron media cuadra. Era jovencito aún y trabajaba para ayudarnos.

Me asustaba el que nos descubrieran y nos acusaran. Pero no había con quien acusarnos. Si no les decíamos donde vivíamos, no había manera o sería complicado para ellos, más bien pensé en que ellos trabajaban para ayudar a su familia como mi tío. Eso sólo Dios lo puso en mi corazón. Desde pequeña me dió el don del discernimiento. Eso me hacía ser buena, no hacer el mal. Pero no siempre hice el bien. Eso es distinto.Y entonces se pone uno triste.

Desde el día que mis amiguitos hicieron éso y lo hacían cada vez que veían al camión, empecé a alejarme de ellos. No me escuchaban cuando les decia que no lo hicieran.
Hacían otras cosas que tampoco estaban bien, porque se escondían para hacerlas. Pero también las hice, siguiendo a mi hermana. Podía prescindir de mis amiguitos, pero no de ella. Aún cuando supiera que era malo, lo hacía si ella lo hacía. Y éso me hizo ser una niña triste y aislada de los demás. Nadie me aislaba, yo sóla me alejaba de ellos. No me gustaba lo que hacían.

Pero además parecía que tenía un chip pegado. A ellos no los descubrían, pero en cuanto yo hacía algo malo, me cachaban y sufría el castigo correspondiente. Aveces seguía a mis amiguitos porque soy sociable, pero volvía a alejarme al ver que no hacían el bien.
Terminé por alejarme definitivamente. Encontré algo mejor: los libros. Ellos fueron durante casi toda mi vida, mis compañeros.

Siempre he pedido a Dios los aleje de los vicios, los haga hombres responsables. Sé que el mundo está lleno de tentaciones y peligros y ellos se mueven en él. Sé que como yo, también se debaten entre el bien y el mal. Y ya no son niños para que yo ande tras ellos todo el tiempo, ya no los tengo al alcance de mis ojos y de mis oídos como cuando niños que aunque jugaran en la calle, siempre los escuchaba
Tal vez por éso me gustaba mi casa chiquita, jeje. Mi hijo menor jugaba en el cuarto arriba de donde yo trabajaba y lo escuchaba. Mi hijo mayor era bien escandaloso y su voz se escuchaba hasta mi casa. Cuando dejaba de escucharlos hacer ruido, iba a ver qué sucedía.

Procuraba llevarme bien con mis vecinas para que le echaran un ojo cuando jugaba en la calle con sus amiguitos
Procuraba colaborar en la escuela cuando había eventos para poder verlos cómo se desenvolvían con sus compañeros y su maestra
Procuraba ir por ellos a la escuela y preguntar cómo iban
Procuraba ir a las juntas que se hacían en la escuela para estar enterada de lo que sucedía ahí y me ofrecía para las actividades que se realizaban.
Pasé a ser la mamá de Paco (como se le dice a mi hijo mayor, el escandaloso jeje) y de Paquito (la réplica de su hermano, sólo que no hacía tanto ruido) Así me conocían en el rumbo. Porque me veían en la escuela siempre. A la entrada, a la salida y en los eventos.

Yo no sé qué modo tenga Dios para ellos, pero a mí me gustaría que fueran a la iglesia. Ya estan grandes y no lo acostumbran, pero por lo menos quiero que vayan cuando sea mi cumpleaños, el día de mi aniversario de muerta, el 2 de noviembre, el día de las madres, de perdis.

No pierdo la esperanza de que estemos juntos en misa aunque sea yo allá y ellos acá, unidos en el Sacramento de Cristo.
Ya me daría de santa con que fueran ésas 4 fechas, más las de su papá, ya sería 7 al año. Algo es algo.

Ya no la quiero con trenzas, mientras tenga pelo, jeje.

Y quiero que vayan pero no a calentar banca, sino a escuchar la Palabra de Dios, a que disciernan lo que dice, a que no se dejen llevar por las apariencias, que no juzguen a Dios, por lo que las personas hacemos o no hacemos. Porque aún dentro de la Iglesia, aún cuando seamos fieles y de misa dominical o diaria, somos pecadores. Sólo Cristo no pecó.

Aveces no somos pecadores porque hagamos el mal, sino porque pecamos de ingenuos. Aveces no somos pecadores porque hagamos el mal, sino porque los otros también cuentan y aveces cada uno hace lo que cree y no siempre coincide con lo que el otro cree que es la manera de hacer las cosas.

Acercarse a Dios en el Santo Sacramento, escuchar su palabra y a aquellos por los cuales se nos explica, nos ayuda a mantenernos fieles y a soportar tantas cosas. Es por éso que deseo tanto que mis hijos vayan a la iglesia a pesar de que los que asistimos no seamos el mejor ejemplo y ésto lo digo por mí.

Yo llegué muy enojada al templo. Me peleaba con todos, no de palabra claro, pero me cerraba a escucharlos. El don de discernimiento es bueno, pero cuando se sale de control, me hace ser inflexible.
Los acusaba de no hacer más por evangelizar. Los acusaba de que la palabra de Dios no hubiera llegado a mis hijos. Deseaba que salieran más personas porque yo ya no podía tener a mis hijos a mi alcance. Deseaba y sigo deseando que no haya mal, que las personas no hagan el mal. Pero tal vez por un motivo egoísta: que mis hijos no se encuentren con el mal. Quisiera despejarles el camino por donde andan.

Quisiera que tuvieran fé en Dios y supieran que El escucha. Me gustaría que fueran ante el Santísimo a adorarlo, pero yo misma no lo hice de corazón durante mucho tiempo. Apenas desde hace 5 años más o menos, empiezo a gustar realmente de El. Y tengo 23 años de haber regresado a la Iglesia, o mejor dicho, a las prácticas de la Iglesia: misas, rosarios, viacrucis, etc. Y tengo 65 años. Ahora procuro escuchar la misa a diario. Como San Agustín digo hoy "tarde te amé, hermosura tan antigua y nueva y estabas dentro de mí"

Bueno... ya hice mi tarea.
Es mi ejercicio de sanación.