La verdadera historia de Santa Claus y los Reyes Magos

Por Laura Aguilar Ramírez


En éste tiempo del año en que se acerca la Navidad. Emmpezamos mañana el Adviento. Acabamos de terminar el Año litúrgico del Ciclo B con la celebración de Cristo Rey.
El Adviento es una época de reflexión, porque es la preparación para recibir a Cristo Jesús en su Nacimiento. No tiene una fecha especial, puede empezar en Noviembre o en Diciembre. Dentro de ésta época de Aviento, nos auxilia San Juan Bautista, el Profeta Isaías para nuestras reflexiones. Dentro de ésta época tanbién encontramos la Advocación de la Virgen de Guadalupe, pienso yo que no es coincidencia que se apareciera en Diciembre, pues es la Virgen en el último tiempo de su embarazo, como se describe en el Apocalipsis.

El Adviento termina el 24 de Diciembre, que no es Navidad, sino la Víspera de Navidad. Navidad se celebra el 25 de Diciembre ya que Cristo nació en la noche. Nos dice Jesucristo en SAN JUAN 8:12
Una vez más Jesús se dirigió a la gente y dijo: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.. Y podemos leer en Lucas 2:1-20, Mateo 1:18-2:12 que los ángeles anunciaron a los pastores con cantos que había nacido el Salvador. Los pastores se asombraron porque la oscuridad de la noche de repente se llenó de luz.
8 En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
9 De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, 10 pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:
11 Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Puedes imaginarte la emoción de ésos pastores que contemplaron ésa maravilla? Les dijeron también:
12 Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
13 Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
14 ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él».
15 Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado».
16 Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
17 Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño,
18 y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Eso es lo que celebramos en la Navidad, es por éso que tratando en un vano esfuerzo, imitar ésa luz en nuestros hogares poniendo un árbol con luces, colocamos luces en los techos o en las ventanas, porque todo se iluminó con la luz ésa noche. Y cómo no iba a ser así si nació el Hijo de Dios, se hizo hombre naciendo como hombre del vientre de la Virgen.

Ya después hemos ido aumentando adornos: animales, representaciones de personas, etc. etc. Pero lo principal es el Nacimiento o Belen en donde representamos para recordar ése momento en que Dios se dignó manifestarse al mundo haciéndose hombre. En el pesebre que es una especie de estable para alimentar animales nació Jesús y por lo tanto, colocamos un pesebre con una imágen de la Virgen, de San José y de Cristo recién nacido.

Afuera colocamos pastores, ovejas Y más atrás colocamos a los Reyes Magos que llegaron con 3 regalos para el Niño Dios: incienso, oro y mirra. Cada uno llevaba un regalo distinto. Incienso para adorarlo como Dios, oro para adorarlo como hombre y mirra que es una especie de perfume que se usaba para ungir a los difuntos, para representar su mortalidad.
Arriba del pesebre se coloca un ángel.

Se colocan en ése órden porque Cristo se manifestó primero a su Madre, la Virgen, a su padre putativo (es decir, nombrado por Dios Padre para cuidarlo). Con su nacimeinto, fueron los primeros que se iluminaron con su luz.
Después se colocan los pastores con sus ovejas, pues a ellos se les anunció el Nacimiento por medio de los ángeles.
Y al último se colocan a los Reyes Magos porque ellos no llegaron la noche que nació, sino después. Ellos venían en camino, porque vieron en las estrellas que sucedería una conjunción de astros y que en un sitio de Israel sería más visible. Los Reyes magos no eran reyes ni magos en realidad. Eran astrónomos es decir, estudiaban los astros. Y no eran reyes, sino que así se nombraba a los Sabios en ése tiempo.

Ellos no vinieron a adorar a nadie, sino a ver un fenómeno astronómico, pero en el camino se les apareció un ángel que les dijo lo que en realidad sucedería: nacería el Rey, nacería el Mesías. Y los reyes magos no vivían juntos, sino que cada uno en su lugar de orígen vieron el mismo acontecimiento y se dirigieron al lugar. En el camino, se encontraron. Por éso se les representa en un elefante, en un camello y en un caballo, que eran los medios de transporte en sus comunidades.

Y también por éso los recordamos el 6 de Enero. Ellos traen juguetes a los niños en ésa fecha. 3 regalos, cada uno uno diferente. A Cristo no le trajeron juguetes precisamente, pero en la actualidad les traen juguetes y dulces porque quieren ver a los niños tan felices como los pastores estuvieron al saber del Nacimiento de Jesús.

Entonces Santa Claus?
Se llama Santa Claus por la adaptación de "Sinterklaas", el nombre holandés de San Nicolás. Cuando los inmigrantes holandeses llegaron a Nueva York, honraban a "Sinterklaas", y esta tradición se popularizó en la cultura estadounidense, donde el nombre fue evolucionando fonéticamente hasta convertirse en "Santa Claus".
Origen histórico: La figura de Santa Claus tiene sus raíces en San Nicolás, un obispo del siglo IV conocido por su generosidad y sus regalos a los necesitados.
Transición a Estados Unidos: La tradición llegó a América con inmigrantes holandeses, que llamaban a San Nicolás "Sinterklaas". Adaptación cultural: A principios del siglo XIX, el escritor estadounidense Washington Irving adaptó el nombre para su "Historia de Nueva York", simplificando la pronunciación.
Popularización: El poeta Clement Clarke Moore ayudó a popularizar la imagen moderna en su poema de 1823, y el caricaturista Thomas Nast consolidó la apariencia que conocemos hoy en día a través de sus ilustraciones.

A Santa Claus se le dice también "Papá Noel" porque el nombre proviene de la expresión francesa Père Noël, que significa "Papá Navidad". Esta denominación se popularizó en España y América Latina, mientras que el nombre "Santa Claus" tiene su origen en la adaptación anglosajona del nombre holandés Sinterklaas (San Nicolás).
Origen francés: El nombre se basa en la figura del Père Noël de Francia, quien es el "padre de la Navidad".
Influencia holandesa: La tradición llegó a Estados Unidos a través de los migrantes holandeses, quienes lo llamaban Sinterklaas. De esta pronunciación holandesa surgió el nombre "Santa Claus" en la cultura anglosajona.
Popularización en el mundo hispanohablante: En países de habla hispana, el nombre francés "Papá Noel" fue el que se adoptó y se volvió más común para referirse al personaje.

Como ves, Santa Claus o llamado Papa Noel en otros lugares, es en realidad San Nicolás, un obispo del Siglo IV llamado San Nicolás de Bari nacido en Patara Turquía el 15 de marzo de 270 y fallecido en Mira, Turquía el 6 de diciembre de 343.
Debido a los numerosos milagros atribuidos a su intercesión, también se le conoce como Nicolás el Milagroso (Νικόλαος ὁ Θαυματουργός, Nikólaos ho Thaumaturgós). San Nicolás es el patrón de marineros, comerciantes, arqueros, ladrones arrepentidos, adolescentes, cerveceros, prestamistas, solteros y estudiantes en varias ciudades y países de toda Europa. Su reputación evolucionó entre los piadosos, como era habitual en los primeros santos cristianos, y su legendario hábito de hacer regalos en secreto dio origen al modelo tradicional de Santa Claus (San Nicolás) a través de Sinterklaas.

Santa Claus por tanto no existió como se le conoce ahora. El Obispo San Nicolás de Bari, se dice que era hijo de padres cristianos de posición acomodada, que viajó a varios lugares antes de ser nombrado Obispo. Su fama se extendió porque era muy noble, era dadivoso y piadoso. Auxilió a jovencitas, a jóvenes necesitados, a parejas con necesidades, pero lo hacía de forma furtiva por su gran humildad, no deseaba reconocimiento.

La costumbre de poner botas navideñas nace de una ocasión en que uan pareja necesitaba dinero y el Obispo enterado de su necesidad, colocó una cantidad en el calcetín de la joven. En ése tiempo, los calcetines se ponían arriba de la chimenea para que se secaran de la nieve con que se mojaban. Después de la muerte de sus padres, Nicolás heredó una gran fortuna que puso al servicio de los necesitados, según la hagiografía escrita por San Metodio, arzobispo de Constantinopla.

Al morir sus padres, repartió toda su fortuna entre los pobres y se fue a vivir a Mira (Anatolia, actual Turquía)

San Nicolás de Bari murió el 6 de diciembre del año 343 en Mira, pero sus restos descansan en la ciudad portuaria italiana de Bari, pues allí fueron a dar después de que fueran sacados de Turquía tras la conquista musulmana. Tras su muerte se convirtió en el primer santo no mártir en gozar de una especial devoción en Oriente y Occidente. Multitud de relatos milagrosos aparecieron sobre él, desfigurando, a veces, su eminente carácter práctico y sencillo. Por éste hecho se llama de Bari, por la ciudad italiana donde están sus restos, aunque él en vida ni siquiera conoció Italia.

Como ves, San Nicolás no repartía juguetes y menos en Navidad. Repartió entre los pobres la fortuna heredada y lo hizo durante su vida no en una fecha específica. Aunque por supuesto quería y cuidaba a los niños, ayudaba a adultos necesitados, y como Obispo por supuesto evangelizaba a todos, dando predilección a ladrones, prestamistas y demás pecadores.

Es muy bonito ver las películas llenas de nieve, regalos y demás, pero no son más que películas nacidas de la imaginación de dibujantes y cineastas que quisieron reproducir la vida de éste personaje. Poco a poco se fué deformando hasta llegar a lo que actualmente conocemos por Santa Claus.

Podemos ven entonces que San Nicolás de Bari tampoco es el papá de la Navidad o Papa Noel como se le conoce en Francia y otros lugares, porque no viene sólo en Navidad. O sea, en Francia no se le llamó Papa de la Navidad porque él diera nacimiento a la Navidad, sino porque llevados por el ejemplo de otros, empezaron a celebrarlo en Navidad. Y lo llamaron papa porque es la palabra para decir "padre" y recordemos que a los sacerdotes les llamamos padre los católicos y Francia era y es católica, ya que ellos nos hacen nacer en la fé por medio del Bautismo, nos sostienen en la fé como un buen padre sostiene a sus hijos. Como San Nicolás era Obispo y por lo tanto, sacerdote se le llamaba papa o padre.

Podemos ver entonces que los Reyes Magos existieron y existen. Viven en el cielo junto a Cristo Jesús.
Que San Nicolás de Bari existió y existe. Vive en el cielo junto a Cristo Jesús y no en el Polo Norte.

También podemos ver que los Reyes Magos conocieron a Cristo recién nacido, que les fué anunciado alguien a quien no conocían, que no eran judios siquiera y por lo tanto, desconocían que el Mesías vendría. Por éso preguntaron a Heródes por el Rey que nacería, cosa que inquietó a Heródes.

También podemos ver que a San Nicolás de Bari no le fué anunciado, sino que él imitó a Cristo Jesús, siguió a Cristo Jesús, hizo lo que Cristo Jesús dijo: "reparte lo que tienes entre los pobres y sígueme".
Por lo tanto, San Nicolás ni siquiera estaba en la Navidad o Nacimiento de Jesús, ni los Reyes Magos tampoco.
Los Reyes Magos llegaron un poco después y San Nicolás de Bari algunos siglos después.

Es muy bonito recibir regalos en Navidad, pero podemos ver que el verdadero regalo es el Nacimiento de Jesús, que la luz que trajo al mundo con su venida y que cada año renace en nuestro corazón, iluminando la oscuridad, .... permanece siempre con nosotros en la Sagrada Eucaristía y es el verdadero regalo.

El hecho de darnos regalos en Navidad nace de ése amor que El inspira, de la alegría que su venida nos trajo a la humanidad y que queremos compartir con otros. No es un acto obligatorio llenarnos de regalos, sino compartir nuestra alegría.

Regalar a los niños el 6 de Enero es bello, porque imitamos a los Reyes Magos con ello y en nombre del Niño Dios que comparte con nosotros desde antes de su nacimiento.

Que ésta Navidad renazca Cristo en nuestros corazones, nos llene con su luz, con su amor y nos guíe con su Espíritu Santo para que su luz nos dure todo el año.

Que el ejemplo de San Nicolás nos lleve a imitarlo, ayudando a personas necesitadas y que al igual que él lo hagamos todo el año, no sólo en Navidad. El hizo lo que Cristo dijo al joven rico: repartió sus bienes entre los pobres, pero también su amor, su generosidad, su nobleza y su sostén.

Eso es finalmente lo que hacemos los cristianos: seguir a Cristo Jesús. Lo hicieron los santos que ya gozan en el cielo y nosotros debemos seguir el ejemplo de ésos santos.

Le pido a Dios para ésta Navidad

Por Laura Aguilar Ramirez


Día de lluvia. Aún Otoño, aunque por el frío pudiera pensarse que estamos en pleno Invierno. brrrr. Pero acostadita en mi cama, recien bañada, bien tapadita...estrenando calcetas que me regaló mi hijo jeje, con una taza de café al lado...!qué me dura el friito!!!.
Y como recordar es vivir. Y recordar a los que amo y me amaron, me hace sentir de nuevo su amor, aquí estoy, tratando de escribir sobre lo que recuerdo.

De regalos va a ir la cosa de hoy. Y es que a todos nos gusta recibir y hacer regalos. El regalar algo normalmente expresa nuestro cariño hacia el otro. Y los regalos más bonitos son los que se dan sin un motivo, es decir, aunque no se celebre una fecha en especial: Navidad, cumpleaños, etc. Como las calcetas que mi hijo me regaló ayer y que estrené en cuanto me bañé.

A caballo regalado no se le ve colmillo, dicen por ahí. Pero habemos personas que pensamos que si me vas a regalar, que sea algo bueno, algo útil o que me guste.
Mi abuelita decía y yo creo que con razón: "Mira, mi hijita... si no te gusta, dáselo a alguien que le sirva".

 Yo creo que lo decía por su propia experiencia. Ella padeció muchas carencias en su vida. De niña y adolescente, no. En su casa nada le faltaba, gracias a Dios y a que sus padres eran trabajadores.
Pero se enamoró de mi abuelito. Y fueron como Romeo y Julieta a la mexicana. El español, de familia con algo de dinero y mucho orgullo. Ella, de familia trabajadora. A él lo desheredaron por atreverse a amar a alguien que no era de su alcurnia. Y ella lo siguió aún en contra de los consejos de sus padres, que le decían que mejor buscara a alguien más adecuado a su condición.

Lo siguió a Veracruz donde estaba la base de su regimiento. El era militar recien salido del Colegio Militar. Ahí murió cumpliendo con su deber. Mi abuelita quedó viuda, con un hijo de 3 años. Regresó a su casa. La familia del abuelito quiso quitarle al niño, pues era el único nieto que tenían y que iban a tener. Los padres de ella lo registraron como hijo suyo, le dieron sus apellidos e impidieron así que se los quitaran. Pero se quedaron con él. Ella trató de buscar a otra persona con la que hacer vida, tuvo otros dos hios con él, pero mi papá no se acostumbró a otro hombre. Prefería estar con sus abuelos. Esa relación terminó no sé porqué, pero quedaron los niños, mejor dicho, uno... porque la nena murió a los dos años. (Creo que ése fué el motivo del rompimiento)

En fin. Mi abuelita tuvo hijos con 4 hombres y vivió con 6. "Por tonta -según me dijo un día- quería dar un hogar a mis hijos y me enjaretaban otros nomás". Pero lo intentó mucho... era insistente jejeje.

Obviamente ésto le ocasionó que sus padres le pusieran un alto. Se separaba de alguien y regresaba con más niños. Hasta que su papá le puso un hasta aquí y le prohibió regresar a su casa "por el mal ejemplo que das a tus hermanas", como bien le dijo. Cosa entendible, puesto que tenía 6 hijas más y una nuera, esposa de uno de sus dos hijos.

Así, vivió épocas de estrecheces en que dejaba a sus hijos al cuidado de una vecina, o al cuidado del mayorcito. Terminó llevándolos a un internado.

Tal vez por éso me decía que si algo no me gustaba de lo que me regalaban, lo diera a alguien que lo necesitara. Así lo entendí yo. Y así lo practicaba ella, porque la ví recibiendo en su casa a varias personas en momentos de necesidad, la ví pedir dinero a rédito para ayudar a una mujer con hijo down, la ví llevar medicina y comida a necesitados.

Y nunca le dí un regalo. Bueno, sí.... le escribía poemas y le hacía dibujos cuando pequeña... le hacía muñequitos y mueblecitos con plastilina que le gustaban mucho. Le decía que le iba a comprar una casa cuando creciera con mueblecitos como los que le hacía.
Pero no un regalo que yo hubiera comprado para ella.

Cuando en la escuela hacíamos el "regalo del día de madres" yo me esmeraba al hacerlo. Recuerdo un espejo con estambres y palitos que imitaban motivos indígenas. Recuerdo una cerillera con dos azulejos y cuatro cajas de cerillos. Recuerdo unas servilletas bordadas. Yo se los daba en el Festival que se hacía... y no volvía a verlos

En otra ocasión, hicimos unos acólitos con una revista. Me quedó chulo reprecioso, pero nunca se lo dí. Lo encargué a la mamá de la srita. Delta, la directora del internado y se me olvidó pedírselo al salir de vacaciones. Al volver, me dijo que no sabía dónde había quedado

Otra vez, hicimos unos cojines Yo escogí estambre azul y blanco, se me hacían muy elegantes. Elegí una puntada más elaborada para que luciera más. Al terminarlos quedaron super bellos. Mi maestra me dijo que ella podía hacerle la funda de adentro porque su mamá tenía una máquina de coser. A mí me pareció bien. Nunca me los regresó. Al preguntarle por ellos, me dijo que su mamá los había vendido, pensando que eran para ella.

Y en la secundaria, un hermoso chal triangular que me costó un chorro hacerlo y que era café con estambre beige y naranja claro, con una puntada muy bonita de conchitas, se desapareció el día que lo terminé. Al regresar del receso, ya no estaba en mi morral. Ningún otro chal había desaparecido, sólo el mío. Por más que la maestra revisó mochilas, no lo encontramos.

Eran regalos en los que ella compraba el material como sucede en las escuelas.

Así que cuando empecé a trabajar, le compré unas hermosas chinelas negras bordadas con hilos dorados. Deseaba para ella lo mejor. Y se las regaló a su hermana. Años después, al preguntarle porqué, me dijo que eran muy lujosas para ella, que no las usaría porque siempre estaba haciendo quehacer o metida en las plantas. Y ésas eran para descansar. Con ése fin se las compré, pensando en que las usara al llegar del trabajo, cuando se sentaba a ver la tele.

Así era ella. Y yo tontamente me enojé porque no usó mi regalo. Y es que todo lo que se le regalaba, lo daba a los demás. Perfumes no usaba. Cremas, sí. Pero su hija la necesitaba más.
Yo deseé siempre verla bien vestida, con un buen corte de cabello. Era mi reina y deseaba verla así. Pero ella era feliz dándole a otros más necesitados. Sus otros hijos también le regalaban y éso sí se ponía. Ropa más sencilla y cómoda. Yo le echaba mucho royal, jeje.

Cambié entonces los regalos materiales por servicio. Ese era mi regalo: hacer su vida más fácil. Ella misma me lo pidió muchas veces, si bien no tácitamente, sí con sus palabras: "tú pasas y no recoges el papel tirado, mi hijita" y yo volteaba a ver el piso y veía el papel que no había notado antes.
"Acomidete, mi hijita" me dijo en otras ocasiones. Y yo entendía que deseaba ayuda en algo, sólo era cuestión de ver en qué.
"Fíjate cómo se hace" me dijo otra vez cuando me quiso enseñar a hacer sopa. Pero ay, mi madre... tenía unas maneras de enseñarme. Me paró junto a la estufa para que viera cómo iba haciendo la dichosa sopa, pero no me decía nada.

Me distraje porque me fastidiaba que no me dijera lo que quería. Y me jaló la cabeza hacia abajo, mientras me decía "Fíjate". Así aprendí que con ella era mejor estar atenta a lo que hacía, porque esperar a que me explicara algo, era inútil.

Casi casi había que adivinarle el pensamiento, jejeje
Y yo casi casi se lo adivinaba. A ése grado llegó nuestra relación. Yo deseaba que fuera feliz, que descansara un poco de tanta carga. Tuvo 7 hijos y aún así cuidó de mi hermana y de mí.

Trabajó tanto en su vida. Siempre la ví haciendo algo, hasta cuando descansaba viendo la tele, siempre tenía algo entre las manos. Se levantaba temprano para poner el agua de mi baño.. y yo empecé a bañarme en la noche. Me preparaba desayuno para antes de irme a la escuela o al trabajo después. Me ponía fruta y comida para el trabajo. Y no me exigía gasto cuando soltera. Sabía que necesitaba comprarme ropa, perfumes, zapatos, medias y demás chucherías que usábamos las secretarias. Además de pagar pasajes.

"Te hace falta divertirte" me dijo en varias ocasiones, porque yo muchas veces no salía cuando adolescente. De la escuela a la casa y de la casa a la escuela. No tenía amigas.
Mis amigas de la infancia habían seguido caminos distintos: unas, ayudaban a su mamá en la fábrica dándo de comer. Las otras estudiaban, tenían otra vida y otras amistades.
Y después fué: del trabajo a la casa y de la casa al trabajo.

Pero yo era feliz así: la ayudaba echándole ojo a los hijos de su hija que vivían con nosotros. Y después cuando su hija se fué a Estados unidos, necesitó aún más de mí.

Esos creo yo, los regalos míos que más agradeció: mi ayuda en sus labores. La ayudaba a limpiar sus plantas porque le gustaban, pero no tenía tiempo para cuidarlas. Le ayudaba a cuidar de sus nietos. Le ayudaba ayudando a sus hijos con sus hijos jeje.

Le ayudaba acompañándola en sus compras: a nadie le gustaba, porque era especial. Con todos comadreaba, se paraba en todos los puestos, había que jalar el carrito del mandado o cargar las bolsas. Recorría todo el Mercado sobre ruedas.
 Si iba al mercado de la colonia, le guardaban la fruta de segunda y a sus hijos les daba pena.
Si ibamos al tianguis de Los Reyes que se ponía cuadras y cuadras y más cuadras, compraba telas, hilos en las segundas y as us hijos les daba pena o flojera.Ibamos temprano al mercado de Jamaica por flores o verduras y frutas.
O a la Merced.
Era la única que le acompañaba. A sus hijos no les gustaba hacerlo.
Le ayudaba a limpiar todas las compras, le ayudaba a desvenar chiles secos, limpiar los tomates y los chiles verdes para guardarlos, limpiaba los jitomates y demás verduras.. "nunca lavarlos, mi hijita para guardarlos... se lavan antes de usarse"

Regalos materiales le daban sus hijos. De mí valoraba mi colaboración y el que me acomidiera
Pienso entonces que no hay una época para regalar, que un regalo siempre es bien recibido y bien agradecido. Aunque no sea una fecha en especial

Como ella, mi abuelita, que fué el gran regalo que llegó un día lluvioso como éste, en unas fechas como éstas, cuando tenía 2 meses de nacida y mi madre estaba sentada en una banqueta con mi hermana y yo, mojadas y con frío.... como hoy.

racias a Dios por el regalo que fué mi abuelita. Nunca terminaré de agradecerle por ello.

En lo particular, me gusta hacer mis regalos, tal vez ésta costumbre viene de mis tiempos de niña. Me gustaba regalarles a mis compañeras del internado, muñecas hechas con calcetines o cuadros hechos con flores y hojas secas. La señorita Delta nos enseñó a hacer versos que escribíamos en hojas de papel y nos enseñó a adornarlas con flores en las orillas, enmarcando nuestros poemas. Aún sigo haciendo éste tipo de regalos.

Cuando aprendí a tejer, me gustaba tejer regalos para mis seres amados. Pero no siempre les quedan jajaja. A veces me propongo hacer un chaleco por ejemplo y les queda chico normalmente. Pero ahí podrían aplicar aquello que mi abuelita decía: "si no te gusta, regálalo a quien lo necesite".
Cuando aprendí a coser en máquina, empecé a hacer regalos con ella.
A mí me parece que éste tipo de regalos son más personalizados.

Pero cualquier regalo que hagamos, es personalizado en realidad, porque pensamos en la persona a quien va dirigido: elegimpos una ropa por el color que le gusta a alguien o por sus hobbies, o por sus necesidades-, etc.

En éstos tiempos, estamos muchos preparando nuestros regalos para nuestras personas especiales. Pero... debemos tener cuidado también. Llevados por nuestro afán de regalar, podemos caer en el consumismo. Hay una línea muy delgada entre el buen uso de nuestros recursos y el despilfarro.

Pensemos entonces bien lo que vamos a regalar. Se acostumbra también hacer intercambio de regalos en los trabajos o entre familiares ante la dificultad de dar a todos porque son numerosos.
Yo considero que a la persona que nos tocó darle no es por casualidad que nos toque. Muchas veces he visto que se cambia con otra persona a quien nos tocó, porque no nos cae bien ésa persona, porque consideramos que elegir un regalo para ella o él es difícil porque la persona es difícil o es rica o es especial en sus gustos.

No hagamos ésto. Si alguien rico nos tocó, nos preguntamos qué podemos regalarle. La señorita Delta me dió una gran lección al respecto.
El internado era sostenido en su mayor parte, por una Asociación formada por varias personas, algunas con recursos mayores que otras.
Una de éstas personas tuvo un bebé. Ese bebé cumplió un año de edad y la señorita Delta eligió a varias compañeritas para ir a hacerle un regalo. No sabíamos quién era, porque en su gran humildad, éstas personas no iban a presumir de su buen corazón ante nosotros ni ante nadie.
Los padres de familia daban una aportación para los gastos de sus hijos, pero era muy poca. Esta Asociación pensaba en ayudar a familias más necesitadas, pero también que las niñas y los niños a los que ayudaban de ésta manera, aprovecharan lo que se les daba: cuidado y amor, clases de actividades que pudieran servirles para trabajar después, actividades del movimiento scout que tiene un costo, paseos a lugares como premios a su esfuerzo.

Yo pude ver todo ésto cuando visitamos a ése bebé. Su casa era enorme, con sala y antesala. Para llegar a la entrada, se llegaba en carro, porque los jardines eran grandes. Me pregunté entonces qué se le podía regalar a quien todo lo tiene? Me encantó cómo nos recibieron: con sencillez.
Una señora mayor y la mamá del bebé nos ofrecieron galletas y agua de sabor con amabilidad y sonrisas amorosas.
Después subimos al cuarto del bebé por unas hermosas escaleras de madera. El cuarto era grande, pero adornado sencillamente como toda la casa. Tenía una pared con muchos juguetes.
El bebé era hermoso. Cuando la señorita Delta le entregó el regalo que le llevaba, se le iluminaron sus ojitos. Le gustó mucho. Era un pequeño libro del ratón de los dientes.
Su mamá le preguntaba cual era un ojito, y él lo señalaba. Cual era un diente y él lo señalaba entre risas. Fué un momento muy bello.
Ahí ví el corazón de éstas personas, que no se limitan a gozar de su dinero, sino que lo usan también para ayudar a otros.
Esta Asociación y otras similares, auxiliaba también a asilos y hospitales.

Un simple libro de bajo costo, arrancó risas de un bebé que tenía muchos juguetes. Después supe que ése libro era su preferido. Lo supe porque la señorita Delta era amiga de ésa madre y siguió llevando a niñas en sus cumpleaños.

El ir a un paseo, a una excursión del movimiento scout; el ir a ver una película que la señorita Delta consideraba que debíamos ver, como Oliver Twist; poder tomar clases de inglés sin costo; pero sobre todo, tener a alguien que nos cuidara y alimentara en un ambiente limpio, bonito y tranquilo; tener quien nos ayudara en nuestras tareas; tener muchas hermanas, porque éso éramos las 50 y tantas niñas y adolescentes que estuvimos en ése internado. (Había uno igual para niños) Era como tener mucha familia. No nos sentíamos como alguien a quien le avientan un pan para que no moleste, sino como alguien a quien se ama y se le cuida por y con amor.

El dinero no endureció el corazón de éstas personas, como sucede desgraciadamente con muchas otras.
Y no me refiero sólo a las personas que tienen más, también el dinero endurece el corazón de los pobres cuando les falta.

Ese fué también un gran regalo que Dios me dió. Pero los regalos como éste, no son sólo para usarlos y desecharlos. Son para compartirlos.
Es como cuando los Reyes Magos nos trajeron una bicicleta a mi hermana y a mí. Era para las dos. Y las dos la usamos y la compartiamos con nuestras vecinitas que no tenían.
A mis hijos también les trajeron los Reyes Magos un Gokart para los dos. Les traían tres juguetes que ellos pensaban bien en pedir. Y además uno para los dos. Un Gokart un año, una bicicleta otro año.

Los cuatro años que pasé en ése internado me enseñaron muchas cosas, sobre todo, a compartir con otros, a ver a las personas no por lo que tienen sino por lo que son.
Yo traté siempre de compartir lo que ahí aprendí. Primero con mis sobrinos. Trataba de enseñarles a comer con modales, a comer sanamente, a hacer ejercicio. No podía pagarles ir al movimiento scout por supuesto, pero los llevaba "de excursión" a Chapultepec, a que subieran cerros, a que caminaran, a que convivieran con la naturaleza como aprendí en el internado.

Trataba de ayudarles en sus tareas, de aplicar lo que la señorita Delta hacía con nosotras: de premiar nuestros esfuerzos. Traté de enseñarles que se puede regalar algo hecho con nuestras manos si no se tiene dinero. Traté de recrear lo que aprendí ahí.

  • No podía recrear un comedor como en el que desayuné, comí y cené por 4 años: limpio, luminoso, con adornos de frutas en la pared, con pequeñas frases en ellos. Donde comiamos en órden y sanamente. Pero he tratado siempre de que mi casa esté limpia.
  • No podía recrear el estudio, o sea una habitación como salón de clases donde poníamos nuestros útiles. Cada una teníamos un cajón del gran mueble gris que llenaba una pared, en donde los guardábamos. Pero siempre traté de que mis sobrinos primero y mis hijos después, guardaran sus libros al llegar de la escuela en un lugar reservado para ello.
  • No podía recrear el gran patio, los jardines con kiosko y el área de pasto que había en el internado, pero podía llevarlos al parque cercano.
  • No podía recrear los lockeres, como se llamaba el lugar donde guardábamos nuestra ropa. Eran grandes estantes de metal donde cada una teníamos un espacio donde guardar nuestras pertenencias, pero siempre procuré que mis hijos tuvieran cada uno su propio espacio para su ropa.

Nada de ésto había en mi casa, ni en la casa de mis sobrinos. Traté de llevar a ellos un poco del órden con el que viví entonces. Traté de llevar un poco de la limpieza con que viví entonces.
Esos cuatro años marcaron mi vida, hicieron la diferencia.

Siempre he agradecido a ésa Asociación de personas que de acuerdo a sus posibilidades, cambiaron el rumbo de la vida de muchas niñas y niños. El espacio era para 50 y tantos, pero unas entraban y otras salían, así que no sé cuántas niñas se beneficiaron y me gusta pensar que al igual que yo, han hecho la diferencia en los lugares dónde viven.

Le pido a Dios que ésa cadena de amor que recibimos, no se rompa.
  • Que corazones se sigan abriendo a ayudar a otros como ésa Asociación y que corazones endurecidos por la pobreza, se abran a ésa ayuda.
  • Que el amor venza al odio y a las diferencias sociales
  • Que no miremos con envidia a los que tienen más que uno, puede ser porque lo han heredado de generación en generación como el bebé del ratón de los dientes, que si bien vivía en una gran casa con grandes jardines, también es cierto que ahí vivía con sus padres, con sus abuelos, con primos y tíos ya que era una casa familiar, donde vivía toda una familia aún casados.O como otros miembros de la misma Asociación que vivían en departamentos cómodos, sin estrecheces, pero tampoco con mucho.
Nada ni nadie me podrá convencer que el amor no crece en todos los ambientes sociales. Que no hay personas de buen corazón en una gran mansión o en una humilde covacha cercana a un basurero, que elige vivir con esperanza, vivir sin delinquir, pensando en superarse como el esposo de una prima que nos ayudó cuando llegamos a Ensenada.

Cuántas y cuántas personas han vivido infancias con carencias, con padres alcohólicos o con estrecheces; o han vivido en lugares pobrísimos y deciden vivir decentemente aún en ambientes donde es difícil hacerlo, porque alrededor sólo hay droga, vicio y violencia

Ese es el regalo que le pido a Dios para la humanidad. Se lo pido con el corazón al que enseñaron a amar, donde sembraron semillas de amor que han florecido gracias a personas como ésa Asociación, como mi abuelita, como Juan y tantas otras muchas.

Que Dios nazca en nuestros corazones ésta Navidad y permanezca en ellos para siempre

Hasta la próxima




La importancia de la rutina

Por Laura Aguilar Ramírez


En éste mundo tan caótico, la rutina es muy importante.
Cada vez más, la juventud avanza sin órden, tratando de vivir una aventura diariamente, sin darse cuenta que vivir ya en sí es una aventura.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, aventura es:
f. Acaecimiento, suceso o lance extraño.
Sin.: andanza, acaecimiento, suceso, episodio, acontecimiento, peripecia, correría, hecho, evento, caso, sucedido.
f. Casualidad, contingencia.
Sin.: casualidad, ocurrencia, contingencia, azar.
f. Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos. Embarcarse en aventuras.
Sin.: lance, riesgo, incidente, contingencia.
f. Relación amorosa ocasional.
Sin.: devaneo, amorío, romance, lío, flirteo, flirt, enredo, ligue, apaño, affaire.
Veamos cada definición:
Acaecimiento, suceso o lance extraño
Realmente la vida es un acontecimiento extraño, porque fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios, nuestro Padre. Entonces, el nacer, vivir y morir no es más que una sucesión de acontecimientos que nos llevan a El. Por lo tanto, lo normal o natural o pensado por Dios, no es ésta vida, sino la vida eterna.

Casualidad, contingencia.
Las casualidades no existen, los actos humanos dan consecuencias que podemos llamar contingencias. Entonces, la casualidad sería un acto de Dios en nuestras vidas para encauzarlas hacia el fin que tiene planeado para nosotros: la eternidad. Vivir entonces sería una aventura en donde las "casualidades" o "contingencias" no dependen de nosotros. Y debemos estar preparados para recibirlas, aceptarlas y superarlas. Aprender de ellas, hace que la vida sea más sencilla.

Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos. Embarcarse en aventuras.
Esta es la parte que llamamos aventura, aquello que no sabemos el resultado. Lo que nos produce adrenalina, lo que nos hace sentir diferentes. La vida presenta riesgos, ciertamente. Los resultados son inciertos muchas veces, porque no somos sólos en el mundo. Dependemos también de los demás. La vida entonces es una aventura, donde no tenemos el control total de ella.

Relación amorosa ocasional.
Si. La vida es una aventura en donde la relación amorosa con Dios es ocasional. Es decir, no gozamos totalmente de su Amor, porque sólo estando en El, podremos gozarlo.

Si entendemos la vida de ésta manera, vemos que Vivir es una aventura, en donde Dios y los demás hombres inciden en ella. Por lo tanto, el vivir con una rutina ayuda a mantener la cordura en la vida que ya de por sí es incierta. Lo único cierto es Dios.

Ahora bien, qué entendemos los hombres como aventura? Eso si es distinto. La mayoría la entendemos como vivir sin órden, dependiendo del placer porque éste puede acabarse en cualquier momento. Y en éstos tiempos, mucho más. Este tiempo lleno de violencia, lleno de tanta información.

Lo mismo que es útil al hombre actual, es también lo que le causa stress: la información. Hoy día vemos casi al instante lo que sucede en otras partes del mundo. Antes podían pasar meses o años para que una noticia llegara a un lugar La gente vivía más tranquila. Cierto que siempre ha habido mal, que siempre ha existido miedo, que siempre ha existido razones para vivir con temor. Pero en mi opinión, era menos que en la actualidad, porque se vive el temor de lo que sucede en nuestro alrededor y además lo que sucede en otros lugares, lo cual duplica el temor.

Como dicen, "ojos que no ven, corazón que no siente". Y hay cierta verdad en éso.

Tal vez sea una de las razones por las que se trata de vivir a marchas forzadas, no sea que lleguen los musulmanes que cortan cabezas mientras todo el mundo lo ve. No sea que nos suceda una inundación como la que vemos pasa en otros lugares. No sea que nos tiemble como en otros sitios.
La aldea mundial que tantos manejan, si bien hace a algunos sentirse parte de algo grande a la mayoría le hace ser insensible. Nos hemos acostumbrado a ver tanto y tanto que el corazón se cubre con capas y capas de "no me importa".

Nos metemos en una burbuja en donde sólo nosotros importamos. O nos deprimimos, sobre todo si tenemos familia en lugares lejanos. Deseamos vivir con todos los que amamos cerca. Lo cual también ha causado las grandes metrópolis y sus grandes problemáticas. Causa que veamos a los que viven a nuestro alrededor como enemigos.

Entonces muchas personas tienden a vivir sin órden, para ellos lo rutinario no es sólo aburrido, es también no hacer nada, es no buscar el éxito, es coformismo. Yo creo que la rutina es órden.

De hecho, el universo como creación de Dios tiene órden. Cada año la tierra completa un ciclo llamado traslación, que consiste en dar una vuelta alrededor del sol. Cada día tiene 24 horas gracias al ciclo llamado Rotación que consiste en dar una vuelta sobre sí misma.

Esta "rutina" no es aburrida sin embargo Gracias a ella, podemos tener Invierno, Primavera, Verano y Otoño, cada estación del año que tiene sus propias características que las hacen distintas entre sí.

Gracias al movimiento de Rotación tenemos día y noche. En los ciclos de la naturaleza hay órden. Entonces el órden es rutina. No aurrimiento.

Cada vez veo más que parejas se separan porque cayeron en la rutina. Veo programas enteros dedicados a evitar la rutina en la relación de parejas. Y yo creo que en ése intentar ser distintos", ser "creativos" en la relación como dicen los que dizque saben, se cae en un llenarse de actividades que causan estress, bipolaridad y depresión.

En el fondo, es un alejamiento de Dios. O desconocimiento de Dios.

La rutina o costumbre no es mala. Lo malo son las malas costumbres: robar, matar, mentir, adulterar, hacer actos impuros. La mala costumbre de flojerear, la mala costumbre de envidiar, la mala costumbre de comer demasiado, la mala costumbre de criticar, la mala costumbre de.... la mala costumbre de.... y si le sigo, se me acaba el blog entero.

En la actualidad, se es tan sabio, se conoce tanto, que se hace a un lado a Dios de nuestra vida. Hablar de Dios, pensar en Dios es estar fuera de onda, estar off. Estar viviendo en el pasado.

Gobiernos enteros se ponen en contra de las religiones, porque según ellos y así se lo hacen creer a los gobernados, "enajenan" a las personas, pretendiendo que crean en algo que no pueden ver.

No quieren aceptar que el ser humano no es más que una parte de la creación de Dios. Que la sabiduría humana no es capaz de entender la grandeza de Dios. Dios es amor, es lo más que aceptan muchos, pero no quieren ver que también es órden, que también es paz, que también es sabiduría, que también es nuestro Creador.

Vivir en desorden, no hace más que aumentar el desorden interior de cada persona.
Finalmente, vivir sin órden no es vivir sin miedo, es signo de ése miedo y también de la falta de esperanza en que hay algo más después de ésto que llamamos vida: la vida eterna.

Esta forma de pensar va en contra de la forma de pensar del mundo actual, donde lo importante es tener y no ser. Donde lo importante es llenarse de actividades y no reflexionaar, ni darse tiempo para convivir, para descansar.... por no caer en la rutina. O como llaman otros, no acostumbrarse a algo o a alguien.

Es triste ver lo que está sucediento: violencia que genera protestas. Protestas que generan más violencia. Caos. Guerras. Asesinatos. Balaceras. Y todo ésto genera miedo. Y el miedo paraliza. O acelera para después desplomarse

En mi experiencia, sólo el saberme hija de Dios, sólo el conocer de El, hablar de El es lo que da a mi vida cordura. Saber que después de ésta vida, está El y que junto a El están las personas que amo y que me amaron y que me antecedieron en el camino.

Hasta la próxima. Como acostumbro despedirme

Entre la niebla, brille la luz

Por Laura Aguilar Ramírez

En éstos días siento que la vida volvió a la normalidad. Hace ya 4 años que el COVID cmbió al mundo. Tal vez yo no lo sentí tanto como otras personas, porque tiene tiempo que no salgo mucho de casa.

Anteriormente salía a trabajar, acompañaba a mis hijos en algunas actividades en sus años escolares, pero desde que nos cambiamos hace 23 años a la que es por fin nuestra casa, dejé de trabajar. Mis hijos estaban en la Universidad con sus propios intereses>
Dejé de trabajar, no porque yo lo deseara, sino porque no había trabajos cerca en los que pudiera desarrollarme

Hicieron un gran conglomerado de unidades por éstos rumbos, mucha gente se cambió a la zona. Y aunque también había algunas fábricas o lugares donde laborar, eran pocos. Estamos también cercanos a una zona rural y mucha gente de ahí, dejó ésa labor para buscar en las fábricas algo nuevo. Es decir, la demanda de trabajo creció.

En la actualidad, se ha mejorado en ése aspecto. Se han abierto nuevas fábricas, tiendas departamentales, retaurantes, etc. Pero cuandon nosotros nos cambiamos, no era así.
Muchas personas no encontramos trabajo. Algunas se dedicaron a vender tamales, burritos o lo que se les ocurría afuera de las fábricas, otras se pusieron a vender segunda, otras más vendían productos por catálogo y algunas se dedicaron a cuidar niños. Se abrieron varios negocios que no funcionaron: tiendas, papelerías, torterías, hamburgueserías, segundas.

Algunas personas consiguieroon trabajo muy retirados por el Valle de Guadalupe, Bajamar que quedan super lejos. Muchas personas compraron autos para poder desplazarse a sus trabajos o a sus escuelas, porque las escuelas existentes tampoco eran suficientes. Ahora se han ampliado y se han abierto escuelas particulares, pero al principio no era así.

Yo intenté trabajar en varios lugares, pero me daban sólo unos meses y después cambiaban de personal. Había tantos de dónde escoger que nos desechaban como pañuelos desechables. Intenté limpiar hoteles, pero en cuanto quedaban limpios, me despedían. Intenté limpiar casas, pero no contaba con auto y además ni sé manejar, jeje.

En fin. Como digo, cuando llegó el COVID para mí no fué tan difícil. No salía mucho de casa. Empecé a evangelizar por internet sin cobrar nada. A los 4 años descubrí que podía cobrar algo y trabajé así por varios años. No era mucho lo que ganaba, pero ayudaba para los gastos. Así que menos salía.

Pero sí lo noté al no poder asistir a misa normalmente. En ése tiempo, antes del COVID había 3 misas dominicales y 1 los viernes. Con asistencia mayor en las dos dominicales primeras y la del domingo en la tarde y la de los viernes iban creciendo poco a poco

Después del COVID fué como volver a Apenas ahora empiezo a sentir que vuelvo a la normalidad.>
El tiempo de COVID para mí fué un abrir de ojos. Descubrí que se padece sarcopenia cuando se es mayor. La sarcopenia es pérdida de músculo. Lo descubrí de una manera muy dolorosa: me salió sangre 3 veces de mi mano. En un país etranjero, donde se habla una lengua que no entiendo. Los mismos médicos que en tiempo normal, tal vez hubieran hecho otra cosa, me llenaron de medicamentos que disminuyeron mis defensas y me provocó una neuropatía.

Mi piel se había adelgazado mucho y la carne de mis manos había casi desaparecido. La sarcopenia es normal a partir de los 45 años, se necesita hacer ejercicio, llevar una alimentación adecuada, cosa que yo desconocía.

El COVID aumentó mi debilidad y mi sarcopenia. Aunque cuando nos dió COVID a mí me dió poco, casi no sentí síntomas, seguramente sí acrecentó mis debilidades. Así que me pasé casi 3 años en hospitales: primero por mi mano, después porque me dolía mucho la espalda y me hicieron un tratamiento de ozonoterapia, después por una biopsia que me hicieron para descartar algún tumor maligno en la mama, después por la neuropatía. Total, que si no es chana es Juana, cada mes visito el médico>

A raíz de mis tratamientos, no podía hacer ejercicio. Pasando el COVID, se agrandó la casa y entre que se construía y entre el hospital, no podís hacer ejercicio con lo que subí de peso.>

Ahora por fin, he vuelto a mis ejercicios matutinos, dejé ya de estar tanto tiempo sentada aunque sigo evangelizando, ya no es como antes. He vuelto a poder cuidar de mis plantas y animales. He bajado de peso, ya no me la paso en el doctor, aunque sigo yendo por medicamento para mi neuropatía.>

La vida ha vuelto a la normalidad, gracias a Dios.
Fueron tiempos de shock, que puedo comparar con mis perros.
Recientemente murió una de mis perras, tenía casi 15 años. De repente, empezó a no caminar bien y finalmente ya no podía mover sus piernas. Hubo que dormirla porque ls moscas no la dejaban en paz. Tuvimos un perro al que las moscas lo tomaron de larvatorio y se llenó de gusanos estando vivo. No quisimos que le sucediera lo mismo a Misha.

Hasta los animales cambian con una experiencia así. Toby es otro de nuestros perros, 6 años menor que Misha, pero desde que llegó a la casa de 8 meses estuvo con ella. Cuando estuvo paralizada por 4 o 5 días, Toby empezó a cambiar. Se volvió como más obediente, más tranquilo, más atento. Hasta su mirada cambió, como si de repente madurara>

En Marzo llegó otra perrita, llegó como de 2 meses. Super inquieta La encontraron mi hijo y su novia al lado de la carretera en un costal. Seguramente la dejaron ahí por inquieta. Todo rompe, todo muerde, todo destruye. Es muy juguetona, brinca mucho, la zopenca se mordió la cola y mordió al Toby en el lomo. En fin. Me rompe macetas, saca la tierra. Esperamos que cambie cuando la esterilicen.>

Digo que el COVID cambió al mundo. Siento que aumentó la violencia. Yo esperaba que la gente madurara, que reflexionara, que se establecieran puentes de comunicación, que el amor triunfara. Y me decepcionó que en cuanto se vió libre de la enfermedad, se lanzaran países contra países. Que se incrementaran las guerras, que se empoderaran partidos políticos inoperantes.

Creí ingenuamente que los hombres valorarían más la vida. Cosa que no es así.

En México, aumentaron los delitos, el gobierto no funciona, la violencia aumentó, la impunidad también.
Se escuchan guerras en Europa, los desplazados aumentan. En Medio oriente que normalmente anda siempre con problemas, ahora han aumentado.
Es como si el mundo hubiera perdido la esperanza, la fé y la caridad. Cada quien quiere ser considerado por los demás, quiere ser más que los demás. Es como cuando un niño se cae, quiere atención. Pues cada persona que ha sufrido en éste tiempo es como ése niño que quiere atención, que quiere consuelo.
>
Es triste. Y no debería ser así. La vida sigue. La vida no se detuvo a pesar de todo. Deberíamos agradecer a Dios, deberíamos vernos como hermanos, no como rivales- Deberíamos compartir lo que tenemos, no intentar aprovecharnos de los demás como sucedió en el COVIV en que doctores y charlatanes se aprovecharon de mucha gente. El COVID sacó lo peor de mucha gente. 

Pero yo empiezo a ver un rayo de sol entre la niebla. Empiezo a regresar a la normalidad en mi vida. Así como Toby que ya juega después de la muerte de Misha, que ha dejado de ser tan agresivo o juguetón para compartir con Salomé, la perrita encostalada. Antes, con Misha no dejaba que tomara agua antes que él, ni permitía que cuando él comía se acercara. Ahora permite que Salomé tome agua y no la ataca si come.

Es increíble que un perro sea mejor que muchas personas, que un perro cambie para mejorar y compartir con otra perrita y que las personas que Dios creó y a los que ama y cuida, se ataquen unos a otros.

Me gustaría que el mundo fuera como Toby, que cambió para bien ante una desgracia. Porque tal vez en su mundo perruno, se dió cuenta de lo Misha era para él. Misha podía haberlo mordido y atacado, pero le dejaba muchas veces de su comida porque era más pequeños que ella. Ella le enseñó a ladrar a los sospechosos y a ser cariñoso con nosotros. Yo la veía como su maestra. Y ahora Toby hace lo mismo con Salomé.

Es increíble cómo Dios nos enseña através de los animales que podemos ser mejores.

Alguna vez Cristo dijo que fuéramos como las palomas y como la serpiente. Puso de ejemplo a ovejas y burros y a otros annimales. Yo puedo ver porqué en Toby y en los animalitos que he tenido.

Le pido a Dios que mis hijos no se dejen endurecer, ni se conviertan en unos necios
Le pido a Dios que el mundo regrese a la normalidad. Esa normalidad donde lo negro es negro y lo blanco es blanco. Donde la violencia no es la que manda. Donde el crimen no tiene la última palabra aunque haya gobernantes que así quieran verlo.
Donde el amor vence. Donde la luz vence a la oscuridad. Donde los días no son nublados.
No me gusta la niebla. Me gusta ver el sol, me gusta ver la luna. Me gusta ver el cielo. Y la niebla impide ver todo ello. Aveces por éstos slugares, la neblina es tan densa que no se ve a 5 metros>

Aunado a las tardes frías y a los días que aunque el sol brille, son húmedos, éstos meses de fin de año me deprimen. Es poe ello, que si antes me gustaba la Navidad, ahora me gusta más. Que si antes adornaba la casa para éstas fiestas, ahora la adorno mucho más. Me gustaría que la luz de la estrella de Belen disipara la neblina de éstos días por ésta zona.

A mi esposo le gusta la neblina. Oigo a personas que dicen que viven en las nubes, porque no se alcanza a ver nada. A mí no me gusta sinceramente. Así que me gusta llenar de luces navideñas. Si no fuera porque en Enero llega el recibo más cargado, y porque se puede hacer un corto por sobrepasar los kilowats permitidos, ponía luces en todos lados, jejeje

Que la luz de Cristo disipe la neblina de violencia y de maldad del mundo.

Paz y bien.

Cuando no se pone uno los anteojos adecuados

Por Laura Aguilar Ramírez



Hoy recordé algo doloroso: cuando mi papá se fué al norte, donde fué asesinado.

Recuerdo el día en que avisó su esposa que lo habían hallado muerto. Estaba en casa de mi hermana como muchos sábados en que acostumbraba ir, jugábamos cartas. Me gustaba ir porque es la única familia cercana. Tengo 12 hermanos más, pero ella es la que siembre ha estado. Ella me enseñó a tratar a mi hijo mayor. Llevaba a mis hijos y mis sobrinos, hijos de mi hermana los veían. Mi sobrino les enseñó a jugar en su Family, antecesor del atari y demás. Los llevaba a jugar con su patineta. Era distinto a otros adolescentes que se molestan cuando alguien les agarra sus cosas. Cesarín les enseñaba, les prestaba sus carritos, no se enojaba por ello. Tal vez porque no tenía hermanos varones, sólo dos hermanas y otras dos sobrinas que vivían ahí, les tenía tanta paciencia a mis hijos. Creo que se divertía con ellos. Nos dejaba su recámara para que durmiéramos y él se iba al sillón. Era lindo mi sobrino.

Bueno... siguiendo con mi papá. Nos levantamos temprano. Mi hermana en ése tiempo, vendía pollo enfrente de mi casa. Ella vivía en un departamento y no tenía espacio para poner los tambos donde hacía pollo al carbón, riquísimo por cierto, como dice la fufurufa de los vecinos jeje. Nos pidió a mi esposo y a mí, chance de vender en nuestra casa que era pequeña, pero teníamos un patiecito de 1 metro por metro y medio donde cabían los dos tambos.

Le iba bien. Y a nosotros también, porque a raíz de que ella empezó a vender pollo, conoci a albañiles, herreros y demás trabajadores y empecé a venderles comida en la semana. Teníamos poco tiempo de habernos cambiado a nuestra casita de INFONAVIT. Algunos vecinos arreglaban sus casas, les ponían protección de herrería, etc. El mercado dpmde vendían comida, estaba lejos para ellos. Y pues, aproveché para ganar un poco de dinero.

Más porque no había dónde, que por lo rico de mi comida, iban a mi casa, jeje. Gracias a Dios. Hicimos amigos entre ellos. Más que clientes, algunos llegaron a ser amigos.

Decía que estábamos en su casa ése sábado. Mi hermana y mi cuñado se iban temprano a comprar el pollo. Casi iban entrando de regreso, cuando sonó el teléfono. Era la esposa de mi papá, dándonos la noticia: lo habían encontrado muerto en su troca, en un tiradero donde lo llevaron. Atado de manos con sus mismos calcetines y con la boca tapada con su ropa.

A mi hermana nunca se le ha cerrado el mundo. Reaccionó como siempre: pensando qué hacer.
Decidió que mi esposo se quedara vendiendo el pollo. Había puesto todo su dinero ahí. Mi cuñado tenía un taller mecánico eléctrico que tampoco podía cerrar. Mi sobrino era su ayudante, porque había aprendido desde niño. Además de otros ayudantes.

Así que fuimos a poner el puesto. Mi esposo se iba a hacer cargo también de mis hijos, porque no podía llevarlos. El mayor tenía 5 años y el menor 3. Los hijos de mi hermana se quedarían en su depa. Con el dinero de la venta del pollo y del taller se las tenían que arreglar para los gastos.

Por mi parte, tampoco tenía dinero, pero algunas personas me debían lo de la comida. Así que fuí a cobrarles mientras se ponía el puesto. Uno de los herreros, nos prestó dinero que tenía en ése momento y otros nos cooperaron sin decirles nada. Como digo, eran buenos amigos.

Yo como siempre, estaba embotada. Es algo que me sucede. Cuando veo que alguien se hace cargo, me pongo a sus órdenes. Bien dicen que "mucho ayuda quien no estorba". Mi hermana tomó el control y yo ayudé.
Cuando estoy sóla, yo tomo el control. Así no nos estorbamos unos a otros. Eso pienso y he pensado siempre.

Mi hermana se acordó de mi abuelita. Había que decirle. Era su hijo. Dejamos a mi esposo, mi cuñado e hijos en el puesto y fuímos a verla.
Mi abuelita era fuerte. Sus ojos se le entristecieron, pero no lloro. Se puso a buscar quien se hiciera cargo de su casa. Vivía sóla con don Pedrito que estaba atrofiado de sus músculos y no se levantaba de la cama.
Ella lo cuidaba, bañaba, cambiaba el pañal, las cobijas y sábanas diariamente. Tenía setenta y tantos años entonces y tenía mucha vitalidad

Un vecino le ayudaba. El mismo amigo de mi padre, que lo siguió cuando compró ésos terrenos. Mi papá le había ayudado mucho y Juanito le fué siempre fiel.
Cuando mi papá le vendió el terreno a mi abuelita, Juanito le ayudó a ella. El, su esposa y sus hijos eran lo más parecido a su familia.

Ellos se hacían cargo de don Pedrito, de la casa de mi abuelita cuando salía para ir a EE UU a ver a sus hijos, la ayudaban, la visitaban. Nunca la dejaron sóla.

Fué con ellos, les encargó el changarro. Juanito también le regaló dinero que tenía guardado. Mi mamá le dijo que se lo pagaría, pero él se negó a que lo hiciera. Realmente quería a mi papá.

Ya con todo arreglado, encargado todo, nos fuímos a Reynosa en el carrito de mi cuñado. Nos detuvimos a dormir un poco en un hotelito y a comer en el camino, porque la manejada es dura y con una mujer mayor sentada tanto tiempo, más.

Llegamos. Yo pensaba encontrar a Sixta sóla, a mi padre en la cama. No sé. Me imaginaba lo peor. Pero me llevé la sorpresa de que la gente se había hecho cargo de todo.
Los compañeros de mi padre que lo llegaron a estimar (él tenía el don de gente, era buen amigo de todos) se habían cooperado para el pago de la funeraria. Lo encontramos en su ataud, sólo nos estaban esperando para llevarlo al panteón. De hecho, debían haberlo enterrado el día anterior, porque en Reynosa hace mucho calor y los cuerpos se descomponen pronto.

Estaban un poco sorprendidos porqu el de mi papá no se había empezado a descomponer. Llegamos el martes a mediodía. Lo mataron el viernes. Lo encontraron el sábado en la mañana. En lo que se hacían las averiguaciones y entregaban el cuerpo, se veló el lunes y se enterró el martes

El viernes en la tarde, mi papá le dijo a Sixta: "ya me voy, chaparrita. Me doy una última vuelta y regreso". No regresó y si... fué su última vuelta.
No le gustaba trabajar hasta muy tarde, pero ése día le tocaba trabajar en el último turno. Los choferes tenían turnos que eran decididos por los dueños de la línea. A él le tocó ése día trabajar el último turno.
Una persona vió entrar su troca al "trapiche" como llaman al tiradero allá. Lo reportó anónimamente a la policía. Era de noche. Pero no hicieron mucho caso, porque era el cambio de turno según dijeron.

El siguiente turno atendió la llamada hasta la madrugada. Para cuando fueron, ya había muerto, desangrado.
Siempre me he preguntado si hubieran atendido a la llamada de inmediato, se hubiera podido salvar. Pero no sucedió así.

Su esposa salió muy temprano a buscarlo. No lo hizo en la madrugada por no despertar, pero al ver que no llegaba, no durmió por el pendiente. Cuando fué con su compadre a preguntar por mi papá, le dijo: "Ay, comadrita. Cómo que no llegó? Yo lo ví asomándose a la ventana de su casa cuando llegué en la noche".

Mi hermana lo soñó también. Tocaba la ventana como siempre que iba a visitarlos. Y yo lo soñé después Lo ví sonriente como siempre. Me llenó de paz cuando lo soñe, meses después.

Sigo con el entierro. Yo no lloraba. Ni una lágrima salió de mis ojos en mucho tiempo. Veía a mi abuelita que lloró sólo un poco y después se reía con el señor que le rentaba a mi papá y que era su amigo, porque con él jugaba dominó todas las tardes. De hecho, ése señor pagó la comida y el café y pan que se acostumbra dar en ésos casos. Como digo, se veló en la casa más tiempo del que se acostumbraba allá, por estarnos esperando. Así que él se encargó de dar de comer a Sixta y a sus dos hijos y a algunas personas que la acompañaron. Se portó super el señor

También se comprometió a pagar el panteón a los siete años y visitar su tumba. Porque nosotros no podríamos hacerlo después. De hecho, no hemos regresado. Sólo mi tío y Juanito regresaron después a pagar el panteón siete años despuésbr /> Y al señor había cumplido: visitaba su tumba. Bendito sea

Llegó el camión donde se transportó a la gente. De dónde salieron tantos me preguntaba. Fué largo el cortejo. Toda la línea estuvo presente: choferes y sus familias.
No era el primero al que asesinaban, desgracidamente no fué el último tampoco.

A mí me chocaba la actitud de mi abuelita, En el fondo de mí, la culpé desde que mi papá se fué a Reynosa. Cómo es posible que una madre vea a su hijo necesitado y no haga lo imposible por ayudarlo?
Creo que fué la primera vez que juzgué a mi abuelita. La sentí tan hipócrita cuando la ví llorar. Poco, pero lloró. Y después la ví platicando como si nada.

Mi papá había comprado dos terrenos. Uno de ellos más grande que el otro porque era esquina. Construyó en los dos. Primero una casita de dos cuartos y en la esquina construyó una casa más grande, donde puso una tienda y se pasó a vivir ahí.

Tenía cochinos porque su abuelo le había enseñado a cuidarlos. Quiso mucho a sus abuelitos que prácticamente fueron sus padres. Ellos lo adoptaron legalmente cuando a los cuatro años quedó huérfano de papá y mi abuelia se los entregó.

Después, le vendió los terrenos a mi abuelita. Ella volvió a poner la tienda, pero vivía en los dos cuartos. Así que tenía un lugar donde mi papá podía estar cuando lo necesitó al regreso de Oaxaca, cuando casi le cortan la pierna.

El vivió dos semanas con mi hermana después de salir del hospital. Buscó dónde irse, pero no encontró y terminó yéndose a la frontera.

Yo pasé años después por lo mismo y sé lo que debió dolerle.
Por lo que sea: nuestros malas decisiones o por otras cosas, también nosotros pasamos por malos momentos, perdimos nuestra casa y nuestro negocio. Intentamos levantarnos, nos fuímos a Puebla y terminamos llegando a Ensenada. Mi papá estuvo un tiempo en Ciudad Valles y terminó en Reynosa. Igual nosotros.

Mi abuelita no podía ayudarnos con un lugar dónde vivir, porque para ése entonces, una sobrina vivía en la casa grande y mi abuelita con otro de sus hijos y su familia, vivían en los dos cuartos que habían ampliado.

Así que le pedí a mi suegro ayuda y no quiso o no pudo hacerlo. Por una cuñada que vivía lejos. Como mi abuelita, años antes. Ella pensaba dejarle la casa a su hija que vivía en EE UU (de hecho, se la dejó) así que no ayudó a mi papá.
Lo vió irse sin mover un dedo. Como mi suegro nos vió a nosotros venirnos.

Cuando mi papá murió, un mucho de la admiración que le tuve a mi abuelita se cayó. Desde entonces, me juré no dejar de ayudar a mis hijos. No repetir lo que ella hizo.
El hubiera no existe, por supuesto. Pero si ella le hubiera ofrecido la casa para que viviera, otro gallo le cantara.

Sé también que mi abuelita se arrepintió mucho. Lo sé, no porque me lo dijera, sino porque a partir de entonces, se volvió a Dios más que nunca en su vida. Ella siempre fué muy religiosa, de hecho, anduvo vagando por varios sitios buscando a Dios. Después de la muerte de mi papá, empezó a ir a la iglesia. Empezó a leer la Biblia. Iba a la casa de sus hijos y nos la leía, tratando seguramente que nos entrara.

Lo sé porque también yo, cuando conocí a Cristo, he tratado de que mis hijos sepan de El, sepan que no están sólos. Sepan todo lo que Cristo ha hecho por nosotros.

Mi abuelita regresó a la iglesia después de la muerte de mi papá. Sé que sus últimos años los vivió en la fé. Tal vez entonces valoró a su hijo como nunca antes lo había hecho.

No sé qué me dolió más: si la muerte de mi papá o que lo dejaran sólo, hasta aquella que le dió el ser, aquella que fué amada por mi abuelito tanto que dejó familia, dinero y posición por ella.
Ella, dejó a su hijo irse.

Ese ha sido también ejemplo para mí. No dejar a mis hijos sólos en sus necesidades. Como lo hizo mi suegro con nosotros y lo hizo mi abuelita con su hijo
Perdón, pero éso es lo que siento. Eso es lo que sentí entonces. Y no voy a dejar de escribirlo, sólo para guardar apariencias.

Ahora puedo ver las cosas con otros lentes. Puedo perdonar. Y el perdón sale de mí en forma de lágrimas, lágrimas que curan mi alma más que lo que les puedan servir a ellos.
Durante años no lloré. Ni una sóla lágrima salió de mí. No lloré cuando murió mi hija. No lloré cuando murió mi papá. No lloré cuando murió mi abuelita.
Después he llorado a mares.
Sólo Cristo ha podido limpiar de mi alma tanto rencor acumulado.

Mi hermana resumió en dos palabras lo que yo sentía, pero no sabía que lo sentía y por ello no podía decirlo.
Mi hermana decía: "ay, mi abuelita. Ahora sí anda rece y rece por todo lo que hio y lo que no hizo".
Pero en algo se equivocaba mi hermana. Ella decía: "yo ya recé para toda mi vida". refiriéndose a los años que estuvo en el internado de religiosas y donde se iba a misa diariamente y se oraba antes de cada comida. Yo sólo estuve unos meses.

Nunca se reza lo suficiente. Siempre hay que pedir a Dios. Siempre hay que agradecer a Dios. Porque sólo El conoce nuestro corazón y sólo El puede sanarlo. Como el mío que era una piedra endurecida por lo que yo creía injusto en mi vida: el abandono de mi madre, el que mis madrastras no me aceptaran, el que las personas a las que ayudaba me dejaran sóla depués.

Esa historia se repetía una y otra y otra vez con todas las personas que me acercaba como perrito callejero buscando dueño.
Hasta que comprendí que para Cristo no soy un perro callejero, soy su hermana. Que para Dios no soy un perro callejero, soy su hija.
Que no necesito andar mendigando amor como me dijo alguna vez una persona. Que Dios me ama como soy y por quien soy.
Sólo El ha limpiado mi corazón de tanto rencor que acumulé en mi vida.
Sólo El hizo fluir lágrimas de mis ojos-

Alguna vez juzqué también a mi abuelita por querer que sus hijos le pagaran lo que hizo por ellos. Alguna vez le oí decir que sus hijos no la ayudaron. La oí decir muchas veces que ella tanto les había dado y lo mal que le pagaban.

Yo pensaba que cuando uno da, no espera devolución, que cuando uno ama, da lo que tiene y hasta lo que no tiene por los que ama. Eso lo sigo pensando.
Pero ahora lo sé porque lo he visto: Dios da lo necesario, cuando es necesario y como es necesario.
No como uno quisiera.

Dar sin esperar nada a cambio, dice Cristo. No es un dar para que me den, ni "hoy por mí, mañana por tí".

Mi abuelita era ambivalente, como yo seguramente o como muchos tal vez. Veía más bonitos a los hijos de los otros, en vez de ver a sus hijos preciosos.
Eso también se lo critiqué. Por ejemplo, yo me mataba por sacar buenas calificaciones, por portarme bien, para agradarle. Y lo lograba.
Pero taambién lo hacían sus hijos, y a ellos los malmiraba siempre. Eso hacía que me malmiraran a mí.

Para ella, sus sobrinos eran una maravilla, y sus hijos, no.
Creo que nunca valoró lo suficiente a sus hijos. El pasto del vecino no es mejor que el mío. Si algo no me gusta, le pongo flores. Respeto a mis hijos aunque no sean precisamente lo que yo quiero que sean.
Ella no lo hacía. Como he comentado, un día me llevó a la Escuela de Trabajo Social, sólo porque ella consideraba que era bueno para mí y ni siquiera me preguntó si quería. Yo ni sabía qué era éso.

Me parezco tanto a ella en muchas cosas. La amo tanto y siempre le estaré agradecida por lo mucho que hizo por mí, pero éso no quita que deje de ver el que no lo hizo por sus propios hijos.
Me echó mucho royal, como se dice. El royal que no les puso a sus hijos cuando eran pequeños.

Podría decir ahora de mí lo que decía de sus hijos: que soy una ingrata. Pero no puedo dejar de escribir lo que no me gustaba de ella.

Aunque la entiendo. Alguna vez mi esposo me dijo lo mismo: tú ves más a los hijos ajenos que a los tuyos, porque a veces me ponía a enseñarles o a cuidar a otros niños. Pero no era igual que mi abuelita. Tenía siempre un ojo al gato y otro, al garabato.

Aveces ayudaba a otros niños, porque mi propio hijo me lo pedía. Tal vez siguiendo el ejemplo de Cesarín mi sobrino, hijo de mi hermana, mi hijo mayor siempre me pedía que ayudara a otros a los que les costaba estudiar o que no tenían juguetes.

Como ves, la bondad no nace de mí. Siempre he dicho que mis hijos son nobles. Como noble es mi sobrino. Como noble fueron mi abuelo y mi padre.

Pero tambén hay que valorar. Mi abuelita no valoró muchas cosas. Ni a mucha gente.
Una cosa es ser buen amigo y otra dejarle todo al amigo.

Por ejemplo: mi abuelita era como las flores: atraía a los hombres buenos y trajabajadores Pero los despreciaba. Se los dejaba a sus amigas, tú crees?
Cuando jóven, un señor se le acercó. Ella tenía a mi papá pequeño, su amiga también tenía a una muchachita.
Pero el señor se acercó a ella. Pero como a la amiga le gustaba, se lo dejó. Ay, mi abuelita. El señor tenía un ranchote, con vacas y animalitos, tal como se lo recetó el doctor. Y se lo dejó a su amiguita a la que no le gustaba el rancho ni el sonido de sus aires.

Otro señor se acercó a ella, como ya he comentado. Tenía 3 hijas que la querían mucho. El señor era bien bueno. Con él vivimos cuando nos quedamos con mi abuelita, pero.... curiosamente, en ése tiempo, sus hermanas la necesitaron para arreglar el intestado. Y se fué con ellas.
A mi papá le dejaron sus abuelos un terreno, y tenia derecho a él, porque llevaba sus apellidos, pero como él no quería venderselos, aprovecharon una salida de él para convencer a mi abuelita para que les firmara, usaron su debilidad mayor y pusieron el terreno a su nombre y después la convenscieron de vendérselo.
Y por éso dejó a don Angel, que la quería tanto. Y que no es por nada, pero tenía su buena casa, sus buenos animalitos y sus buenas hijas

En otra ocasión, mientras ella trabajaba en un pueblo adonde la mandaron a enseñar el oficio a las trabajadoras, porque mi abuelita era jefa de anudado de collares, le ofrecieron un terreno en muy buenas condiciones, ella le platicó a su hermana que vivía en EE UU, y que por ésos días andaba en CDMX quien lo aprovechó, lo compró y se lo dejó a un hijo. Ay, mi abuelita.

Le caían hojas del cielo y se ponía a repartirlas a todos, menos a sus hijos. Y después la escuché quejarse de que sus hijos no le ayudaron a tener terreno. Oí el agua, dirían.

En otra ocasión, una amiga le habló de unos terrenos. Ella se levantaba temprano para ir, nos llevaba en la noche a hacer guardia con el friaso. Mi tío Arturo nos acompañó una vez y le dijo "Ay, mamacita. Esto está bien feo". Y ya no quiso volver.

Así era ella. Dejó ir a dos buenos partidos con rancho y animalitos por sus amiguitas.
Dejó ir un buen terreno, cerca de un buen trabajo por su hermanita.
Era "candil de la calle y obscuridad de su casa" como ella misma decía de mi papá. Y es que nunca lo entendió. El era un buen jugador. Jugaba dominó como los ángeles y jugaba baraja muy bien.

Pero jugaba billar mejor. Le daba a una bola y sabía en dónde iba a dar. Pero con mi abuelita, por más que le diera a las bolas adecuadas, ella se encargaaba de meter en la buchaca a otras. Al fin que a mí me caen sólas, seguramente pensaba.

La suerte no existe, las hojas bajan del cielo, pero no hay que desperdiciarlas. Llega el momento, que las bolas se acaban y mientras todas están en la buchaca, uno se queda sin nada. Eso le sucedió a mi abuelita siempre, hasta que mi papá le cedió un terreno, con casa ya construido. Y ella se lo deja a su hija que vive lejos, en lugar de dejarselo al hijo que la cuidó hasta que murió.

Nos tachaba de ingrata, ella que fué ingrata con sus hijos.

Y sin embargo, la quisieron tanto. La quiero tanto también yo, porque más que mi abuelita, fué mi mamá. Pero tentaba a la suerte, repartiendo a todos.

El buen juez por su casa empieza, dice Dios.
Los perritos tienen derecho a comer, le dijo una mujer a Jesús. Dices bien, le contestó. Primero se les sirve a los hijos en la mesa y se les da a los perritos las sobras.

Mi abuelita era al revés. La ví endeudarse por ayudar a otros, pero cuando otro tío mío, hijo suyo, necesitó dinero para irse y establecerse en un lugar, no movió un dedo.

La ví ayudar a perenganita porque tenía un hijo cojito y a su propio nieto que sufrió un accidente no lo cuidó.
La ví ayudar a una señora con su hijo con síndrome de down, fué a pedir para ella, endeudándose porque pidió a rédito y bien altos (lo sé porque yo la acompañé). Obviamente, la señora nunca le pagó. Pero también la ví acusar de ingratos a sus hijos, de contarles el pan que les daba.

La ví recibir en su casa a sutanita con todo y sus 5 hijos. Dormían en el pequeño cuarto donde de por sí no cabíamos. En uan litera dormían mi tía, su esposo y en la de abajo sus hijos. En la otra, mi tío y abajo, mi abuelita y yo. Los agregados se dormían enmedio del cuarto en donde se ponía un colchón. Mi papá les consiguió un departamentito para que vivieran.

Ahí durmieron también mi tío y su mujer y sus hijos, cuando no pagaron la renta y les pidieron los cuartos que mi papá les había dejado. Mi papá les dejó la vivienda donde él residía y se fué a un departamento.

Ahí también durmió una señora que mi abuelita conocía y a la que después le llevaba yo comida. Una señora que tenía hijas con carro y un terrenote para ellas sólas. Mientras nosotros dormíamos como gallinas, unos encima de otros

Ahí también recibió al papá del marido de mi tía, cuando se cansó de andar por las calles, porque ya estaba viejo. Le brindó un catre en la cocina, donde dormía la mona todas las noches. Se levantaba temprano (éso sí, ayudaba yendo por la leche a la Conasupo) desayunaba y se perdía hasta la noche. Vivió varios años en la casa.

Era buena mi abuelita, bondadosa con la gente, pero les sonaba a sus hijos con reatas mojadas si se emborrachaban y nos sonaba con el cinturón hasta que veía sangre cuando nos portábamos muy mal.
Y sus hijos no eran peores que los otros, ni menos necesitados que los demás.
Si alguna amiguita le decía que nos untara caca de vaca en la cabeza, nos la untaba. Nunca se fijaba si ésa amiguita les untaba la caca a sus propios hijos.
Eso siempre me dolió. Y seguramente también les dolió a sus hijos antes que a mí.

Creo que cuando mi abuelita leyó Meteo 6 entero, debió llorar más que nunca
Ahí se resume todo lo que aquí escribo

Mateo 6
La limosna
6 1 Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
2 Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
3 Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, 4 para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

La oración
5 Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
6 Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
7 Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
8 No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

El Padrenuestro
9 Ustedes oren de esta manera:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
10 que venga tu Reino,
que se haga tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

11 Danos hoy nuestro pan de cada día.
12 Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos
a los que nos han ofendido.

13 No nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del mal.

14 Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
15 Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

El ayuno
16 Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18 para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

El verdadero tesoro
19 No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.
20 Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.
21 Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La luz interior
22 La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado.
23 Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

Dios y las riquezas
24 Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

La confianza en la Providencia
25 Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
26 Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?
27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
28 ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
29 Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
30 Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
31 No se inquieten entonces, diciendo: "¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?".
32 Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
33 Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.
34 No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.


Hasta la próxima.

Sandy

Por Laura Aguilar Ramírez

Aquí en su bambinete tomando el sol. Y Memita en la casa donde la cuidaba. 

Hoy cumpliría 44 años nuestra hija Sandra Ivette, Sandy.
Nació un viernes a las 6 de la mañana, después de haber hecho rondin por varios hospitales.
Yo, con la imprudencia de mis 21 años, me puse a bailar una canción que estaba de moda entonces que se saltaba y saltaba, no recuerdo ni el nombre. Sucede que era el cumpleaños de una sobrinita y mi tía acostumbraba hacernos nuestro cumple con pinguinos como pastel, le ponia una vela y se armaba el mitote.

A mí me gustaba ver a mis sobrinos contentos, así que pusimos música y nos pusimos a bailar. Era domingo.
Estaba embarazada, pero éso no me impedía hacer mi vida normal, así que me puse a bailar y a brincar junto a mis sobrinitos.

Al día siguiente, me empezaron algunas molestias, pero no les dí importancia. El martes, me dolía más. Mi cuñada estaba conmigo porque mi suegra la mandó para que me ayudara y no estuviera sola. Jajaja

Me río nomás de acordarme que en lugar de ser ayuda, era como una hija más. La levantaba temprano, le hacia su desayuno. Mientras ella desayunaba o se bañaba, yo hacía el quehacer.
Más tarde, nos ibamos a casa de mi mamá y mientras yo hacía el quehacer, ella se entretenía con la tele. Así que éso de que me ayudaba era un decir. Pero bueno.... de compañia sí me servía.

Me escuchó que me dolía y me preguntó si le llamaba a mi esposo. Ese día tenía exámen de matemáticas y no podía faltar. Así que le dije que no, pero seguía sintiéndome mal. Más por su insistencia que porque realmente me sientiera muuuy mal, accedí a que le llamara.
Como es más preocupón que yo, no fué a hacer el exámen que era el exámen final, lo que le costó tener que irse a extraordinario, cosa que nunca hizo.

Llegó y fuimos al hospital de los venados, bueno... no era de venados, sino que así era conocido por estar enfrente del Parque de los venados. Me correspondía ésa clínica por ser la más cercana a la casa de mi tía en donde vivíamos. Después de revisarme, el doctor me mandó a mi casa porque aún me faltaba tiempo.

Las molestías seguían y mi esposo me llevó al hospital de la Colonia del Valle que también estaba cerca. Me llevó en la noche. Lo mismo. Ya era martes en la madrugada.

El miércoles, nos fuimos a casa de su abuelita para que ella con más experiencia, me ayudara.

Las molestías seguían. Fuimos al Hospital de Troncoso. Me regresaron. Era jueves.
Pero como un primo de él estaba haciendo su residencia como doctor, me aceptaron ahí, aunque no me correspondía.
Estuve encamada todo el jueves, me revisaban y revisaban y nada. Yo bien tranquila.
Ahi fuí testigo de cómo una muchachita como de 16 años, sufrió un percance. Ella gritaba y gritaba por los dolores de parto. Los doctores la revisaban, pero aún no era tiempo. Trataban de calmarla, pero no lo lograban.

Así que la dejaron. Ella empezó a pujar. Una enfermera se dió cuenta y le dio que no lo hiciera. La chamaca repondía que su mamá le había dicho que cuando le doliera mucho, pujara.

La efermera se alejó, diciéndole con mucho cariño que no lo hiciera.

Pero en cuanto se alejó, ella siguió pujando. Yo le decía que no lo hiciera, que atendiera a la enfermera, pero no escuchaba. De repente, empezó a convulsionar. Yo empecé a gritar. Y la enfermera regresó. Al verla, salió a llamar al doctor. Llegaron varios. Se la llevaron de emergencia.

Le hicieron cesárea porque no salía del coma que le vino por pujar y pujar. Yo estuve 3 días en el hospital y ella no salía del coma. Su bebecito estaba en el cunero junto a mi nena, pero su mamá no la podía atender.

Y mientras, yo estaba como si nada, sin dolores, muy tranquila. Me inyectaron para provocar dolores que aceleraran el parto, pero nada. En el cambio de guardia, decidieron hacerme cesárea. Yo recuerdo que acariciaba mi barriga diciéndole a mi bebé que todo iba a estar bien, que nacería bien, que yo no desobedecería como la muchachita.

Nació bien, yo ni sentía la cesárea. Me levanté como si nada, hasta las enfermeras se sorprendían de que anduviera camiando con mi tripié, me metiera a bañar sin ayuda. Muchas que habían tenido parto normal, no querían ni moverse, menos las de cesárea. Y yo, como si nada.

Cada mañana iba a ver a mi nena. Era tan tranquilita ella. Llevaban en ése entonces a los niños con sus mamás para que los alimentaran, excepto a las de cesárea. Así que solo veía a las mamás con sus bebés y yo sin nada.

A los quince días de nacida, cuando apenas me habían quitado los puntos, me consiguieron trabajo. Lo necesitábamos. Así que conseguimos que se quedara en casa de la abuelita de mi esposo, ya que me quedaba camino del trabajo.

Sandy era muy tranquila. Sólo lloraba cuando era su hora de comer. Y eso porque como no pude amamantarla por falta de leche, se le tenía que preparar el biberón. Mientras yo la cargaba, mi esposo se lo preparaba. O al revés.

Cada tres hora comia como la mayoría de los bebés. Y mi esposo y yo nos turnábamos para atenderla en la noche, ya que después de comer, le gustaba que le cantáramos o que la paseáramos un ratito antes de dormirse. Era agotador, pero hermoso.

A las cinco de la mañana me levantaba a bañarme y arreglarme. Hacía el desayuno y preparaba lo necesario para la niña. Y entonces la cambiaba. Yo salía antes que mi esposo. Caminaba hasta la estación de metro, cargando la pañalera y el bambinete en que dormía y la transportábamos. Ahí iba cómoda.

Mi suegra la cuidaba junto con su mamá. Ya que todos los días llevaba a sus hijos a la escuela cercana, aunque ellos vivían hasta Netza. Después de recoger a sus hijos, se iba a su casa normalmente, pero en el tiempo que cuidó a Sandy, se quedaba hasta que yo pasaba por ella.

Yo salia corriendo del trabajo para recogerla y que mi suegra se regresara a su casa. Tanto la abuelita de mi marido como yo, le decíamos que no era necesario que se quedara tanto tiempo. Sandy era tan tranquila y la abuelita de mi esposo podia cuidarla muy bien, pero mi suegra insistía en hacerlo ella porque según su opinión, Memita era muy vieja.

Eso hizo que tuviera problemas con mi suegro, porque llegaban muy tarde a su casa, junto con sus dos hijos y su nietecita a la que cuidaba. El trayecto era largo, llegaba corriendo a cocinar y comían muy tarde.

En ése tiempo, cocinó con su mamá para darle a mis cuñados que iban aún a la primaria. Pero éso también era causa de problemas, porque cocinaban juntas y la comida se quedaba ahí. Llegando a su casa debía preparar más comida. Nosotros estábamos empezando y no podiamos aún darle dinero por cuidar a la niña. La abuelita lo entendía, mi suegra lo entendía, pero mi suegro, no.

Económicamente cuidar de la niña no era gasto, porque no se usaban pañales desechables y nosotros comprábamos su leche.

En fin. Eso hizo tal vez que mi suegro no me viera con tan buenos ojos, de por sí, no le gustaba mucho que su hijo mayor se casara con alguien de otra colonia tan retirada, porque prácticamente éramos de polos opuestos. La casa de la abuelita era un punto medio.

Como sea, Sandy no vivió mucho. En Año nuevo en una celebración en casa de unos vecinos de mis suegros, se enfermó. Se enfermó porque le entraba aire de dos lados en el cuarto que me prestaron para estar mientras se divertían. Ahí traté de cuidarla. Fuímos a la fiesta, yo forzada por mi suegro, porque como era muy miedosa, no quise quedarme sóla en su casa mientras ellas se iban. Y mi esposo no queria ir si yo no iba.

Total, que ésa noche acabamos en el hospital. La niña se recuperó, pero sufrió una recaida más tarde en un domingo en casa de mis suegros, cuando tanto mi esposo como mi suegro se empecinaron en que nos quedáramos hasta tarde. Al fin que llevábamos carro, me decían cuando les insistía que la niña mecesitaba estar en su casa. No quisieron escucharme, porque estaban brindando para curarse la cruda del viernes y del sábado.

Esa noche, mi hija murió. De neumonía dijo el doctor, yo siempre he sentido que fué por mi cobardía y por la tontería de mi esposo que en ese entonces le hacía mucho caso a su papá. El señor pensaba que el hombre debía imponerse a su mujer y que su mujer debía hacer lo que él decía, porque él decía y cuando él decía.

Mi hija no era de éste mundo, como dijo mi suegra. Era muy dulce y muy tranquila.

Su muerte tan dolorosa para mí, fué también el principio de una forma distinta de tratarme por parte de mis suegros. Mi suegra se acercó más a mí y mi suegro dejó de malmirarme. Tal vez se sintiera culpable. No lo sé, pero sí cambió en su trato hacia mí.

Desde su muerte, yo también cambié. Me volví más valiente para defender mis ideas. Mejor dicho, volví a ser la que era antes de mi matrimonio. Había pasado a ser alguien dependiente de lo que mi esposo dijera, de lo que mi suegro dijera.  Porque deseaba entrar a su familia. Deseaba ser parte de ellos. Deseaba ser aceptada por ellos. Porque deseaba ser como ellos: un matrimonio con hijos, donde papá y mamá estuvieran presentes, donde los hijos crecieran al lado de sus padres. Deseaba que is hijos tuvieran lo que yo no tuve: familia con la cual convivir, no lejana como la mía.

Pagué in precio muy caro por ser aceptada en su familia. Eso es lo que sentí.

Hasta el cielo un beso a mi nena. Un día volveremos a estar juntas.

Hasta la próxima.