Finalmente llegó el día de la Erección de la Parroquia. Fué una hermosa ceremonia. Todos los servidores ibamos bien guapos (yo hasta me pinté jeje)
Me encantó ver a tantos sacerdotes reunidos. Sé que muchos de los asistentes no habían visto algo así.
Mi Obispo me encanta. Me gustan sus homilías, algo largas pero siempre edificantes.
Como esperaba, fué una ceremonia larga. Pero ni la sentimos. Nuestro primer párroco fué también nombrado párroco en la ceremonia. Pasó de ser Vicario a Párroco.
Cuando un párroco es enviado a otra Parroquia no vuelve a hacer el juramento. Pero éso también nos permitió Dios ser testigos.
Había visto la celebración de Consagración de sacerdotes, pero no de un sacerdote ser nombrado párroco. Fué bonito ver a nuestro ahora párroco hacer el juramento, recibir la llave del Santísimo, recibir el Libro de los Sacramentos y jurar hacer buen uso de ellos y cuidarlos.
Recordé mi proceso de boda. Primero me pidieron. Después estaba comprometida. Y finalmente me casé para hacerme cargo de mi casa, de mi esposo y de mis hijos.
Para mí fué algo así. El Padre es sacerdote desde hace 5 años después de pasar por el Seminario (como cuando estuve pedida y comprometida) Ahora tiene "su casa, su esposa y sus hijos" de los cuales debe dar cuenta. Ya no está supeditado a un párroco.
Estaba nerviosón, jeje. Su esposa es medio descuidada de sus obligaciones y deberes.
También es la primera vez que veo nuestra ahora Parroquia hasta el full. Había fieles hasta afuera como en nuestros primeros días. Antes la capilla era un pequeño recinto y se ponían sillas afuera para escuchar la misa y se tenía una televisión. Hace mucho no veía así nuestro templo. Ahora es muchísimo más grande y muy difícil de llenar. En la anterior cabían 60 personas dentro. Ahora en la actual caben 400 fácilmente. Difícil de llenar y estuvo hasta el full.
Me gustó escuchar las voces de unos jóvenes en las lecturas. Me dieron una clasesita de cómo leer y éso que según yo lo hago bien ups.
El coro super bien como siempre. Los acólitos yo creo que estuvieron ensayando, porque no se equivocaron en nada jeje.
En fin. Todo super bien y emocionante.
Lo que más me gustó es ver a tantos sacerdotes juntos. Parecía misa en Catedral, jeje. Lleno el presbiterio de sotanas blancas
Extrañé ver la cara de nuestros anteriores párrocos y sacerdotes que han estado en los 22 años de nuestra comunidad. Pero los recordé y agradezco a cada uno lo que aportaron a mi fé: la manera de estar en la fila de comunión, sus sonrisas, los chistes de otro, la seriedad de otro más, la manera de compartir y ofrecer nuestro sacrificio no como si fuera una propina, sino como un ofrecimiento a Dios.
El desfile hacia el altar, para mí es muy emocionante. Me descubro viendo las caras de los sacerdotes, a ver si reconozco a alguno como si fueran artistas jeje. Y más cuando alguno me reconoce y me hace un pequeño gesto. Me siento como las fans a las que les dan autógrafo.
No soy muy conocida de ellos porque no me noto mucho, pero yo sí los reconozco a todos los que alguna vez he visto cerca. En algún retiro, en alguna plática, etc.
Recordé también mis primeros días después de regresar a la Iglesia aquí. De hecho, nunca fuí asidua ni de niña. Porque no era costumbre en mi casa ir a misa.
Era bien peleonera en mis inicios, hasta al padrecito de ése tiempo le eché bronca, jeje. Pensaba en la canasta que se llenaba de billetes y no se veía que se hiciera mucho en la Capilla. Y es que veía con los ojos del mundo. Como cuando en la secundaria, la directora llevaba años pidiendo para un camión escolar. Pasaron generaciones y el dichoso camión nunca llegó. Pero su casa sí crecía jeje.
Así que cuando llegué a la Iglesia y empecé a ir cotidianamente, pues pensaba que todos eran iguales, hasta el padrecito.
Ya después se va uno enterando que como párrocos, su misión no es sólo para un templo. Si se tienen 3 o 4 capillas, pues como hacía mi abuelita: "tapas un hoyo y destapas otro y después lo vuelves a tapar" o como digo yo con el gasto "se hacen malabares". Como cuando tiene uno varios hijos. Procura para todos y aveces pone uno a los grandecitos a ver por los más pequeños. Como yo en el internado.
Yo por supuesto, ni idea. Sólo veía que no se avanzaba en las obras. Casi casi me daban ganas de ir a quitar los adornos de la Parroquia, jeje o de otra capilla con menos donaciones o menos ingresos. Lo veía todo con los ojos del mundo, no con los de Dios. Poco a poco he ido viendo las cosas como son.
Jajaja. No faltará quien crea que nuestra Parroquia se hará mejor con sus aportaciones, como yo pensaba.
Saliendo, se ofreció un pequeño convivio: tamales, pastel, aguas distintas, ensalada de pasta y frijoles Mmmm. No todos pudimos alcanzar mesa, pero pusieron unas bancas donde nos sentamos
Bancas que donó una familia, así como mucho de lo que se ha hecho. Dios los bendiga
Llegó después el mariachi muy buenos ellos. No me levanté a bailar, porque sería la única loca, pero ganas no me faltaron. Tocaron muy bonito y hasta bailaron "el mariachi loco"
Después nos retiramos y esperando a nuestro uber particular (mi hijo) estuvimos platicando con unas personas. Al despedirse me dijo la señora: "nos vemos mañana". Qué raro!!! y es que sí. A partir de hoy tendremos misa diaria. Se me hizo tan raro.
Ya desde ahí se empieza a sentir el peso, pero un peso que se lleva con alegría.
Debo recortar mis actividades en casa para asistir a la misa diaria. Seguramente habrá rosario diario después o antes de misa. No sé.
Pero definitivamente afecta mis actividades.
Es un compromiso también para uno. Y éso es parte de mi labor: orar por los que no oran. E ir a misa diaria hace parte de ello. Escuchaba a un sacerdote decir que es como mantener en alto los brazos de los sacerdotes para que no decaiga. Como con Moisés y el pueblo luchaba. Moisés mantenía los brazos en alto orando al Padre, pero se cansaba. Y entonces Aarón y otro le sostenían los brazos para que siguiera orando, porque si bajaba los brazos, el pueblo perdía.
Ese es el "maridaje" del párroco y el laico. No puede haber un párroco sin oración, pero tampoco debemos dejarlo sólo cuando se sienta cansado.
No me engaño. Sé que en mucho tiempo no volveremos a ver el templo como ayer: hasta el full, pero sí espero que estemos sosteniendo sus brazos y también la fé de los que por una u otra razón no oran, no asisten a misa, no adoran a Dios.
Y se me vino a la mente también, una frase que escuché "hay un tiempo para todo". Ahora sé donde lo escuché. Leyendo la Biblia. Sólo que no es de lo que más se repita, pero es bellísimo. Ahora es el tiempo de alo que esperamos desde hace mucho. Y como mi primer párroco, yo también estoy nerviosa.
Eclesiastés 3
El momento oportuno
3 1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
5 un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.
La incomprensibilidad de la obra de Dios
9 ¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
10 Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres
para que se ocupen de ella.
11 Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo,
pero también puso en el corazón del hombre
el sentido del tiempo pasado y futuro,
sin que el hombre pueda descubrir
la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.
12 Yo comprendí que lo único bueno para el hombre
es alegrarse y buscar el bienestar en la vida.
13 Después de todo, que un hombre coma y beba
y goce del bienestar con su esfuerzo,
eso es un don de Dios.
14 Yo reconocí que todo lo que hace Dios
dura para siempre:
no hay que añadirle ni quitarle nada,
y Dios obra así para que
se tenga temor en su presencia.
15 Lo que es, ya fue antes,
lo que ha de ser, ya existió,
y Dios va en busca de lo que es fugaz.
La condición humana
16 Yo he visto algo más bajo el sol:
en lugar del derecho, la maldad
y en lugar de la justicia, la iniquidad.
17 Entonces me dije a mí mismo:
Dios juzgará al justo y al malvado,
porque allá hay un tiempo
para cada cosa y para cada acción.
18 Yo pensé acerca de los hombres:
si Dios los prueba, es para que vean
que no se distinguen de los animales.
19 Porque los hombres y los animales
tienen todos la misma suerte:
como mueren unos, mueren también los otros.
Todos tienen el mismo aliento vital
y el hombre no es superior a las bestias,
porque todo es vanidad.
20 Todos van hacia el mismo lugar:
todo viene del polvo y todo retorna al polvo.
21 ¿Quién sabe si el aliento del hombre
sube hacia lo alto,
y si el aliento del animal
baja a lo profundo de la tierra?
22 Por eso, yo vi que lo único bueno para el hombre
es alegrarse de sus obras,
ya que esta es su parte:
¿Quién, en efecto, lo llevará a ver
lo que habrá después de él?
No soy muy conocida de ellos porque no me noto mucho, pero yo sí los reconozco a todos los que alguna vez he visto cerca. En algún retiro, en alguna plática, etc.
Recordé también mis primeros días después de regresar a la Iglesia aquí. De hecho, nunca fuí asidua ni de niña. Porque no era costumbre en mi casa ir a misa.
Era bien peleonera en mis inicios, hasta al padrecito de ése tiempo le eché bronca, jeje. Pensaba en la canasta que se llenaba de billetes y no se veía que se hiciera mucho en la Capilla. Y es que veía con los ojos del mundo. Como cuando en la secundaria, la directora llevaba años pidiendo para un camión escolar. Pasaron generaciones y el dichoso camión nunca llegó. Pero su casa sí crecía jeje.
Así que cuando llegué a la Iglesia y empecé a ir cotidianamente, pues pensaba que todos eran iguales, hasta el padrecito.
Ya después se va uno enterando que como párrocos, su misión no es sólo para un templo. Si se tienen 3 o 4 capillas, pues como hacía mi abuelita: "tapas un hoyo y destapas otro y después lo vuelves a tapar" o como digo yo con el gasto "se hacen malabares". Como cuando tiene uno varios hijos. Procura para todos y aveces pone uno a los grandecitos a ver por los más pequeños. Como yo en el internado.
Yo por supuesto, ni idea. Sólo veía que no se avanzaba en las obras. Casi casi me daban ganas de ir a quitar los adornos de la Parroquia, jeje o de otra capilla con menos donaciones o menos ingresos. Lo veía todo con los ojos del mundo, no con los de Dios. Poco a poco he ido viendo las cosas como son.
Jajaja. No faltará quien crea que nuestra Parroquia se hará mejor con sus aportaciones, como yo pensaba.
Saliendo, se ofreció un pequeño convivio: tamales, pastel, aguas distintas, ensalada de pasta y frijoles Mmmm. No todos pudimos alcanzar mesa, pero pusieron unas bancas donde nos sentamos
Bancas que donó una familia, así como mucho de lo que se ha hecho. Dios los bendiga
Llegó después el mariachi muy buenos ellos. No me levanté a bailar, porque sería la única loca, pero ganas no me faltaron. Tocaron muy bonito y hasta bailaron "el mariachi loco"
Después nos retiramos y esperando a nuestro uber particular (mi hijo) estuvimos platicando con unas personas. Al despedirse me dijo la señora: "nos vemos mañana". Qué raro!!! y es que sí. A partir de hoy tendremos misa diaria. Se me hizo tan raro.
Ya desde ahí se empieza a sentir el peso, pero un peso que se lleva con alegría.
Debo recortar mis actividades en casa para asistir a la misa diaria. Seguramente habrá rosario diario después o antes de misa. No sé.
Pero definitivamente afecta mis actividades.
Es un compromiso también para uno. Y éso es parte de mi labor: orar por los que no oran. E ir a misa diaria hace parte de ello. Escuchaba a un sacerdote decir que es como mantener en alto los brazos de los sacerdotes para que no decaiga. Como con Moisés y el pueblo luchaba. Moisés mantenía los brazos en alto orando al Padre, pero se cansaba. Y entonces Aarón y otro le sostenían los brazos para que siguiera orando, porque si bajaba los brazos, el pueblo perdía.
Ese es el "maridaje" del párroco y el laico. No puede haber un párroco sin oración, pero tampoco debemos dejarlo sólo cuando se sienta cansado.
No me engaño. Sé que en mucho tiempo no volveremos a ver el templo como ayer: hasta el full, pero sí espero que estemos sosteniendo sus brazos y también la fé de los que por una u otra razón no oran, no asisten a misa, no adoran a Dios.
Y se me vino a la mente también, una frase que escuché "hay un tiempo para todo". Ahora sé donde lo escuché. Leyendo la Biblia. Sólo que no es de lo que más se repita, pero es bellísimo. Ahora es el tiempo de alo que esperamos desde hace mucho. Y como mi primer párroco, yo también estoy nerviosa.
Eclesiastés 3
El momento oportuno
3 1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
5 un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.
La incomprensibilidad de la obra de Dios
9 ¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
10 Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres
para que se ocupen de ella.
11 Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo,
pero también puso en el corazón del hombre
el sentido del tiempo pasado y futuro,
sin que el hombre pueda descubrir
la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.
12 Yo comprendí que lo único bueno para el hombre
es alegrarse y buscar el bienestar en la vida.
13 Después de todo, que un hombre coma y beba
y goce del bienestar con su esfuerzo,
eso es un don de Dios.
14 Yo reconocí que todo lo que hace Dios
dura para siempre:
no hay que añadirle ni quitarle nada,
y Dios obra así para que
se tenga temor en su presencia.
15 Lo que es, ya fue antes,
lo que ha de ser, ya existió,
y Dios va en busca de lo que es fugaz.
La condición humana
16 Yo he visto algo más bajo el sol:
en lugar del derecho, la maldad
y en lugar de la justicia, la iniquidad.
17 Entonces me dije a mí mismo:
Dios juzgará al justo y al malvado,
porque allá hay un tiempo
para cada cosa y para cada acción.
18 Yo pensé acerca de los hombres:
si Dios los prueba, es para que vean
que no se distinguen de los animales.
19 Porque los hombres y los animales
tienen todos la misma suerte:
como mueren unos, mueren también los otros.
Todos tienen el mismo aliento vital
y el hombre no es superior a las bestias,
porque todo es vanidad.
20 Todos van hacia el mismo lugar:
todo viene del polvo y todo retorna al polvo.
21 ¿Quién sabe si el aliento del hombre
sube hacia lo alto,
y si el aliento del animal
baja a lo profundo de la tierra?
22 Por eso, yo vi que lo único bueno para el hombre
es alegrarse de sus obras,
ya que esta es su parte:
¿Quién, en efecto, lo llevará a ver
lo que habrá después de él?

