¿Sacerdote, profeta y reina?

Por Laura Aguilar Ramírez

Llevamos semana y media de ser Parroquia. Y sin embargo, nos faltan muchas cosas aún. Para empezar, dónde estará nuestro nuevo párroco. Gracias a Dios y a algunas personas, ya llegó y quedó instalada la casa parroquial. Pero.... se le están haciendo algunos arreglos como corresponde, puesto que no es nueva la casa móvil. Debe también nivelarse el piso, conectarle agua y drenaje. Además de mobiliario.

Pero ya tenemos secretaria nueva, jaja. Cosas que suceden. Lo principal nos falta, pero ya está acomodado lo superfluo.
Así sucede cuando algo empieza. No es igual llegar a una casa ya construida a la que sólo le ponemos nuestro gusto en decorar, arreglamos lo que haya que arreglar que no tener nada.

Cuando éramos Capilla todavía hace una semana y media, creíamos que estábamos bien. Habíamos trabajado mucho para acondicionar el terreno, para construir el templo, para poner baños, para hacer salones para catequésis, poner cemento a la entrada.

Y ahora vemos lo que debemos trabajar para la casa parroquial, necesitamos dos salones más para catequesis, etc.
Esto me lleva a la reflexión de hoy sobre los cambios que Cristo trae a nuestras vidas.

Ayer, el padre nos hablaba de Cristo sumo sacerdote, que recordamos el Jueves siguiente a Pentecostés. Oramos por los sacerdotes fallecidos en nuestra Dioscésis, especialmente en nuestra comunidad. Sólo ha fallecido uno en nuestra comunidad parroquial: el padre Santi.

Se hizo la adoración al Santísimo como se hace todos los Jueves en memoria de la Pasión y muerte de Jesús.
Nos decía también que el Sacerdocio de Jesús no es igual que el sacerdocio común de todo bautizado ni tampoco como el de los sacerdotes consagrados. Porque sólo El es el Santísimo y Sumo Sacerdote.

Nos decía que todo bautizado somos proclamados "sacerdotes, profetas y reyes" a semejanza de Jesús:
sacerdotes, porque ofrecemos sacrificio a Dios
profetas, porque estamos llamados a anunciar a Cristo.
y reyes, porque se pastorea al pueblo.

Cada uno tenemos ésas tres funciones aunque de distinta manera.
Yo como fiel, por ejemplo y bautizada, soy sacerdote porque ofrezco sacrificio. Como niña, el sacrificio lo ofrecía mi padre ante Dios y yo obedecía a lo que se me ordenaba. Como casada, mi esposo ofrece sacrificio y yo también. 

Cristo ofreció el sacrificio sublime por sus discípulos y los que le seguirán después con su cuerpo y su sangre, después de dedicar su vida a anunciar la buena nueva del perdón de los pecados y por lo tanto de abrir la puerta a la salvación. Como rey, pastorea a su pueblo o sea, lo rige. Sabemos porque El lo dijo, que su Reino no es de éste mundo. Es decir, no de la manera en que el mundo espera. No pretende reinar por la fuerza ni mucho menos por dinero, sino por amor, con misericordia.

Como mujer, mi función es ayudar a mi esposo si soy casada o a mis padres si soy soltera. Tal y como fué la función que Dios puso a Eva al crearla de la costilla de Adán.
Génesis 2
18 Después dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada".
19 Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.
20 El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.
22 Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
23 El hombre exclamó: "¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre".
Recordemos también que al pecar Eva y darle a Adán él también pecó. Y ambos sufrieron las consecuencias.
Dios le pidió cuentas primero a Adán, después le preguntó a Eva. A la serpiente ni le preguntó.
A los tres los arrojó del Paraíso.
A los tres les dió una sentencia distinta.

A Adán le dijo que ganaría el pan con el sudor de su frente, sacándolo de la tierra que había quedado maldita por SU pecado. Es decir, que si él no hubiera caido en la desobediencia aunque su mujer lo hubiera hecho, no habría pecado.
A Eva le dijo que aumentaría sus dolores en sus hijos y que su marido la dominaría.
A la serpiente le dijo que se arrastraría por su vientre por toda la eternidad. Y que la simiente de la mujer le aplastaría la cabeza

Cuando Jesús vino para el perdón de los pecados, ofreciendo el sacrificio agradable a Dios: es decir, una oveja sin mancha, inmaculada que es El mismo, retomó el plan original de Dios. Regresar al Paraíso como fué desde el Principio.

Mientras más cerca estemos de Cristo, más cerca estamos del Reino. Como dijo en otra parte del Evangelio en Lucas 17: 20-22
"El reino de Dios está cerca" es el núcleo del mensaje de Jesús en los Evangelios. Significa que la presencia transformadora y salvadora de Dios ha irrumpido en el mundo. El Reino ya no es solo una promesa futura, sino una realidad palpable que opera a través del amor y la justicia, invitando a un cambio profundo de vida.

Nos decía el padre ayer en el sermón que hay 7 sacramentos, de los cuales 3 se reciben sólo una vez:El Bautismo, la Confirmación y el Orden Sacerdotal (Sacerdocio) se reciben una sola vez porque imprimen en el alma un carácter sacramental o sello espiritual indeleble que dura para siempre.
El matrimonio católico crea un vínculo sagrado, indisoluble y exclusivo que se recibe y se vive una sola vez. A diferencia de otros sacramentos, no puede repetirse mientras ambos cónyuges sigan con vida. Solo se permite un nuevo matrimonio por la Iglesia si el anterior es declarado nulo por las autoridades eclesiásticas

Sin embargo, la Solemnidad se celebra el domingo, puesto que es el Día del Señor. Así que las celebraciones que caen en la semana, se trasladan al domingo.

Esta es una de las razones por las que deseaba yo que fuera Parroquia nuestra Capilla. Entre semana, el padre puede explayarse más, también tenemos oportunidad de verlo a diario. Ayer por ejemplo, una señora llevó algo a bendecir. No tiene que esperarse al domingo para ello. Nos vemos las caras a diario, en el buen sentido de la palabra jeje.

Y vamos conociendo a nuestro párroco, a pesar de que ha estado ya 5 años viniendo cada domingo a la Capilla.
Al principio decia que tenemos lo superfluo, pero nos falta lo principal.
Lo digo en el sentido material por supuesto. Tenemos la gran dicha de tener al Santísimo en el Sagrario y de tenerlo expuesto los jueves. Tenemos la dicha de contar con el párroco en la misa diaria.

Y puedo ver su preocupación por su nueva Parroquia al darle prioridad a la oficina para que se dé información a las personas. Eso habla del amor a Jesús en el prójimo, a sus discípulos a imágen y semejanza de El.

Ya está instalada la secretaria y hasta con teléfono, pero nuestro Párroco no tiene dónde reclinar la cabeza. Sigue de abonado en la otra Parroquia, cosa que en lo personal agradezco mucho. Pues es obligación de cada Parroquia hacerse cargo de su párroco.
Pero somos nuevos, no contábamos con casa parroquial como en otros lados. Así que es de agradecer a la Parroquia anterior. En ello veo el gran amor de nuestro otrora párroco y el amor que entre sacerdotes se profesan.

Recuerdo una anécdota personal:
Cuando pasamos por una época dificilona (de las varias por las que hemos pasado mi esposo y yo), mi abuelita nos ofreció su casa. Ella vivía en un terreno que había comprado y nos quedamos en la casa. Ella ya la había vendido a la vecina que le fué pagando poco a poco.
Estuvimos ahí 3 años antes de poder conseguir crédito de Infonavit.

En cuanto la señora acabó de pagar, me dijo un día: "me da pena, pero ¿cuándo me desocupan la casa?".
Gracias a Dios ya teníamos el crédito y estábamos por recibir las llaves. Pero ella no lo sabía. Y ni se puso a pensar si teníamos adonde irnos.

El Reino de Dios, ciertamente no es igual al mundo. El Padre Carlos no le dice: "uchale a su Parroquia" a nuestro párroco. Sabe cómo va la cosa.
Así nos han tratado todos y cada uno de los sacerdotes que hemos tenido en la Capilla ahora Parroquia: con el amor de Cristo, no con el amor del mundo.

Así que ahí se puede ver la diferencia, ¿verdad?
Entre el sacerdocio común del bautizado y el Sacerdocio consagrado a Dios y el Sacerdocio Sumo de Jesucristo. Sumo, lo maximito como dice el Padre Luis Toro.

 Y entre paréntesis, éso de  ser sacerdote no me gusta tanto, por supuesto. Y menos en éste tiempo en que a la mujer le dice el mundo que es empoderada, igual que el hombre. Estar supeditada a mi esposo o a mi padre si soy soltera, no me gusta nadita. Pero es lo que Dios hizo en su sabiduría infinita. 

Y si lo veo por la buena, me conviene jeje. La culpa no es mía jojo. Pero ya en serio. Soy ayuda para mi esposo, él es el responsable ante Dios y ante el mundo de lo que yo haga. Si ando de chismosa, le afecta a las personas, a toda mi familia no sólo a mí. Si mi esposo anda de borracho, nos afecta a mí y a mis hijos, pero no necesariamente a las personas que nos rodean ni a mi familia. Es una diferencia grande.

Y de ésa misma manera puedo pensar en la mujer como profeta y como reina. Profetiza a sus hijos, reina en su casa. Pero porque su esposo se lo permite. 

El es el encargado de la familia porque él va a responder por nosotros. Y rey de la familia porque si se equivoca, nos lleva de corbata a todos, pero si lo hace bien, nos va bien. Y yo como reina, pues cuido de mis hijos y de mi hogar. Si me equivoco en ello, no necesariamente me llevo de corbata a todos.

No somos iguales los hombres y las mujeres, si en dignidad ante Dios, pero tenemos maneras distintas, funciones distintas.

En la medida en que estemos más cerca del Reino de Dios, en la medida en que estemos más cerca de Cristo y sigamos su Palabra, en ésa medida estaremos más cerca de lo pensado por Dios.