Bendito corazón

Por Laura Aguilar Ramírez

Ayer fuimos a ver la película "Bendito corazón". Muy recomendable.

Mi esposo junto con otros compañeros de la Capilla se encargaron de limpiar los árboles y palmeras que hay. Entre la plática, surgió el comentario de que se estrenaba la película. Y se pusieron de acuerdo para asistir a verla. Fuimos 4 parejas, un adolescente y una mujer soltera.

Pensé de entrada que íbamos a ser los únicos asistentes. Y me llevé la grata sorpresa de que no fué así. Eso me alegró.

Pero como muchos, tengo prejuicios. Todavía pienso que lo relacionado con Dios y sobre todo, con su iglesia, no es muy buena la hechura. Se trabaja mucho con buenas intenciones, pero no siempre con mucha calidad porque casi siempre, el presupuesto no es mucho. Y como es para Dios, pues se siente como si Dios "entiende que ponemos nuestro mejor esfuerzo",. La realidad es que como casi todo el trabajo que se hace para Dios, pues no es muy remunerado.

Me llevé una grata sorpresa. El director es un joven que ha ayudado a otro a hacer cine religioso, que ya con el nombrecito asusta. Se tiene la idea de que el cine religioso es aburrido desgraciadamente. Y no es así.

Estos jóvenes han hecho producciones para el canal de Youtube. Es su primer película para el cine y espero no sea la última.

Sucede que el conocido sacerdote Arturo Cornejo nacido en Jalisco,  tenía la espinita de dar a conocer la devoción al Sagrado Corazón de Jesús de su pueblo Mexticacán.
Devoción llegada a México de Francia pasando a España. Devoción dada a Santa Margarita María de Alacoque, una monja francesa por El mismo Jesucristo.
Un matrimonio español que enfrenta problemas, llega a vivir a ése lugar y de ahí parte la historia real de cómo el Sagrado Corazón de Jesús restaura su matrimonio y la vida de un hombre del lugar.

Está bien realizada, aunque con poco presupuesto pues son productores y directores sin muchos recursos. Pero suplen ésto con fé y con entusiasmo.
La fotografia está bien lograda, la historia del primer milagro que realizó el Sagrado Corazón en América está bien contada.

Y a mí sobre todo, me gustó porque son hechos reales, sucedidos a personas reales, en un lugar real. Y me gusta porque me refuerza en la idea de que México es un país bendecido con la presencia de Dios. La fé del pueblo mexicano a sufrido muchas pruebas y algunas muy difíciles, pero ha sobrevivido.

El padre Arturo aparece en la película como narrador y también un poco de actor, jeje.
La música también es adecuada. Se filmó en el lugar y en una hacienda real, con ropa de la época. En fin, está bien cuidada, bien realizada, no es sólo la buena intención sino también se puso en ella lo que han aprendido. Me gustó.

Además es una muestra de cómo la fé abre espacios entre la oscuridad. 
El Padre Arturo y los jóvenes directores han trabajado mucho para que se llevara al cine en toda la República. Se estrenó el 22 de Enero en varias localidades. En otras, el estreno fué el 29 de Enero y se pretende se siga extendiendo para dar a conocer ésta devoción.

Yo la ví después de ver una muy almibarada serie que pasan en Netflix, de un pueblo estadounidense donde 3 amigas comparten sus penurias y alegrías tomando margaritas. Al principio me llamó la atención porque soy mujer y me gustó que se tratara de la amistad entre 3 mujeres, lo cual es muy difícil por aquello de "mujeres juntas, sólo difuntas" jeje.
Pero poco a poco me fuí dando cuenta que es algo idealizado, sensiblero. 
Es algo que tal vez le gustaría vivir a las personas. Un pueblo limpísimo, con personajes tiernos donde no hay gritos ni sombrerazos, donde los hijos son obedientes y los más rebeldes hacen travesuras de las que se arrepienten, gracias a una pastora que lleva la parte espiritual del pueblo y que a mí me parece más una psicóloga sin título. Donde se vive en una comunidad de fé luterana y como sabemos, Lutero se alejó de la iglesia y su Magisterio porque su pensamiento sobre la fé lo llevó a la herejía.

Por ejemplo, él sostenía que Jesús murió por los pecadores sin ser pecador, lo cual es cierto. Pero agregó para su conveniencia, el que como Jesús ya murió en la cruz y con ello borró el pecado, el hombre ya no es pecador, puesto que el pecado ya fué borrado. Por lo tanto, es libre de hacer lo que le plazca, como tener un matrimonio que dure mientras el amor lo haga y después se divorcie porque lo más importante, es ser feliz.

Según Lutero, el hombre fué creado para ser feliz y buscar su felicidad. Y Jesús ya pagó por los pecados de los que se cometieron antes que Él y después de El. Entonces según ésta interpretación de la Palabra de Dios, se puede convivir siempre y cuando te haga feliz.
Recordemos que Lutero se unió a un monja con la que procreó hijos, vivió y fué dado a placeres de mesa y de cama, pues éso lo hacía feliz. También sabemos que ésa vida lo llevó a suicidarse prácticamente, pues estuve enfermo crónicamente. Porque no es la fé verdadera.

Pues bien, bajo las ideas luteranas se desarrolla ésta serie. Y todo el que no te haga feliz, desaparece de la comunidad (y en la serie, de la escena, jeje) como por ejemplo, una abuela que encuentra a una expareja con la que decide irse a vivir mientras dure la felicidad y cuando éso suceda, se regresa a su casa como si nada.
O las protagonistas que son una abogada, una dueña de un restaurante y otra, una mujer que se divorcia y pone un spa. Y la temática va de ésas mujeres empoderadas, con hijos soñados (hasta dan ganas de que me presten uno, jejeje) y los roles masculinos se perfilan como hombres bajo sus órdenes (el sueño de toda mujer empoderada) : un entrenador bien musculoso que le brinda placer a la divorciada y ésa es su principal función.
Un médico que se divorcia cuando conoce a otra mujer, la cual termina siendo amiga de la exesposa y es el malo de la serie.
Un jardinero que le brinda placer a la dueña del restaurante mientras decide si regresa o no con su marido que es su empleado en el negocio.
En fin.

Y después llega ésta historia real, con hombres y mujeres reales que sufren, que enfrentan problemas, que sienten, que oran y piden a Dios auxilio.
Tal vez por éso me gustó tanto.

Porque Dios actúa, cambia a personas como yo, que han tomado malas decisiones, que sufren, que gozan y que se auxilian unas a otras. Esa es la iglesia que Jesús inició, de la que es cabeza y a la que entrega su Sagrado Corazón.

Un Sagrado Corazón que fué traspasado por la lanza en la cruz para el perdón de los pecados, pero que no es sino la muestra de lo que hemos de pasar también nosotros. A diferencia de Lutero, creemos que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida porque El mismo lo dijo. Y también dijo: "toma tu cruz y sígueme".
Sí. El camino es El y por El llegaremos al lugar que Dios tiene destinado para nosotros desde el principio. 
No hay cruz sin sufrimiento. Y no es que se sea masoquista, sino que no se puede borrar el sufrimiento sólo por decreto. 
Cristo no es una varita mágica, el camino hay que caminarlo, la diferencia es que El está con nosotros, El que ya lo anduvo y lo conoce. "Nadie va al Padre si no es por mí" "No basta decir Señor, Señor si no hacen lo que yo les mando" son frases que dijo y sigue diciendo. Y en el Cielo recibiremos la corona de la gloria. No aquí, porque como El dijo "mi Reino no es de éste mundo".

Si te animas a ver ésta película, verás que la oración que se dirige a Cristo es atendida, tal vez no como uno quisiera, sino como El permite.
No verás grandes efectos (el presupuesto no da para ello) pero verás el gran efecto de la fé actuando en la vida de las personas.

Me alegra que se haga éste tipo de producciones que se hacían antes. Cuando niña ví muchas películas sobre Cristo. He visto películas de la vida de santos super conocidos, pero es la primera que veo de personas como yo en la que Cristo actúa. Personas reales y no es que los santos no lo sean, cada uno da testimonio de Cristo en su vida, sino que son personas que no están reconocidas como santos en los altares. Si se hiciera una película de cada uno de los milagros de que están plagadas las iglesias a lo largo del país no alcanzaría el tiempo para verlas. Es sólo un botón de muestra.

Su importancia es que es el primer milagro de ésta devoción al Sagrado Corazón en América. Y sucedió en nuestro país, en un humilde pueblo jalisciense.

Y bueno.... no quise comentar la película para que la veas, sino sólo trasmitir mi sentir respecto a ella. Esperando que el Sagrado corazón de Jesús también actúe en tu vida.

Hasta la próxima.

Bendito Corazón es una película mexicana de drama histórico y fe, estrenada en enero de 2026, que narra la historia de Antonio y Ana María en la Nueva España, quienes buscan una vida nueva en Mexticacán y enfrentan el alcoholismo y conflictos, inspirada en la llegada de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, con Lisset y Salvador Zerboni en los roles protagónicos y la participación del Padre Arturo Cornejo.
¿De qué trata?
Sigue a una pareja, Antonio y Ana María, que se mudan a Mexticacán para empezar de cero, pero la fe y los problemas personales, especialmente el alcoholismo de Antonio, ponen a prueba su matrimonio.
Se entrelaza con la historia de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, basándose en hechos reales de su introducción de Francia a España y luego a México, como explica el Padre Arturo Cornejo

Mis hijos

Por Laura Aguilar Ramírez

Hace unos días celebramos el cumpleaños de mi hijo mayor.

El es mi segundo hijo. Mi primer hija había fallecido 3 años antes, a los dos meses de edad.
Como madre, siempre se recuerda el momento en que por fin vemos al ser que hemos llevado en nuestro vientre durante nueve meses.
Cada parto es distinto, o por lo menos para mi lo fueron los tres que tuve, sin embargo el primero marca a los otros dos.

Soy aprensiva desde pequeña, tal vez porque mi mamá me dejó con mi abuelita a los 9 meses de nacida. Mi abuelita me decía que cuando llegué con ella, no venía en muy buenas condiciones. Mi mamá era muy joven, aún no tenía 20 años y ya había tenido dos hijas. Mi hermana mayor era muy inquieta, con mucha pila y requería mucha atención. Por ello, mi mamá no podía atendernos a las dos de igual manera. Mi hermana absorbía todo su tiempo, así que yo me chupaba el dedo cuando tenía hambre, porque llorar no me servía de mucho jeje.

También me contó que llegué muy rosada . En fin, éso es lo que me contaron de mis primeros meses. Después, ví los embarazos de dos tías que parecía se echaban carreritas entre ellas. Sus hijos son de la misma edad entre ellos. Tuvieron 4 cada una.
Después me tocó ver los 3 embarazos de mi hermana mayor.

Bueno, en realidad sólo supe de todos éstos embarazos, porque primero, estaba en el internado y después estuve en el anexo de un grupo.
Era como un invitado en mi familia porque no vivía con ellos, sólo los veía el fin de semana. Muchas veces cuando llegaba a la casa, me encontraba con la novedad de un nuevo integrante o de algún refugiado. Mi abuelita tenía buen corazón y varias personas acudían a ella cuando tenían necesidad. Ví personas pidiéndole dinero para algún enfermo, dinero que no le regresaban casi nunca. Ví mujeres llegar con sus hijos cuando se separaban del marido por una u otra razón. Ví personas mayores buscar compañia. En fin. La vida de mi familia pasaba y yo no era parte de ella.

Todo ésa manera de vivir me hizo desear tener una familia propia. Miraba a otros niños con papá y mamá, vivir en su casa. Mamá cuidaba de los niños y papá trabajaba. Salían de paseo, veían la tele juntos, convivían, etc. Cosas que yo no hacía. En ése tiempo en el rumbo donde crecí, no se veía a muchas mujeres trabajar fuera de casa, la mayoría eran amas de casa.

Yo deseaba tener una familia más que nada. Alguna vez pensé en tener un hijo como madre soltera, pero no me parecía justo para mi hijo. Lo que nunca pensé fué en darle a mis hijos un padrastro porque yo tuve 3 madrastras y no es bonito ver entrar y salir de la vida de uno a una mujer tras otra y mucho menos, verlas irse sin siquiera voltear a verte y vivir esperando su regreso. La primer espalda femenina que ví alejarse para no volver,  fué la de mi mamá y después la de las otras tres mujeres con las que mi papá vivió.

Así que cuando me casé y tuve a mi hija fué maravilloso. Mi primer parto fué cesárea al igual que los otros dos. Me había preparado para un parto normal, había comprado libros que hablaban sobre el embarazo, había hecho ejercicios para el momento del parto. 

En ése tiempo, me sentía muy moderna, muy distinta a mi familia, veía las cosas de una manera diferente a ellos. Por ejemplo, mi abuelita decía que no había que moverse mucho en lo últimos meses del embarazo y yo había leído que no había porqué reducir las actividades normales, que el embarazo era algo normal y por lo tanto, la vida debía seguir normalmente.

Así que estando ya muy avanzado mi embarazo una sobrina cumplió años y se lo celebramos con un pastelito y nos pusimos a bailar. Estaba de moda una canción en la que se brincaba como conejo o langosta, no recuerdo, el chiste es que brinqué como loca. A los dos días, empecé a sentir dolores y se convirtió en un ir y venir a hospitales. Me revisaban y me regresaban porque aún no era el momento.

Estuve así dos días, hasta que un primo de mi esposo que hacía su residencia en un hospital consiguió que me recibieran y como los dolores iban y venían y les urgía la cama, decidieron hacerme una cesárea. Me dejaron como olán el vientre, jeje. El médico que me cosió, lo hizo como si estuviera haciendo olanes jeje y me dejó la panza bien bonita (claro, si fuera una blusa con olanes) me abrió desde el ombligo hasta abajo y me frunció toda.

Cuando estaba en la plancha para dar a luz, iba a ser cesárea sólo con anestesia local como todas, pero sucede que el anestesiólogo me puso mal la anestesia y para cuando me dió la primer tajada con el bisturí, me dolió hasta el alma. El doctor sólo dijo que el idiota anestesiólogo había vuelto a hacer su tarugada y me pusieron más para dormirme toda.

Recuerdo que cuando me ingresaron al hospital, estaba en la camilla con otra mujer, una muchacha que no obedecía lo que le decían, gritaba y pujaba como le había dicho alguiien y no atendía a las enfermeras que le decían que aún no era momento de pujar. Pujo tanto que se convulsionó, yo estaba bien tranquila, sin dolores mirándola. Llamé con gritos a la enfermera que junto con otros, la llevó a operar. Le hicieron cesárea estando inconsciente, debían salvar al niño. Cuando dejé el hospital tres días después, aún seguía inconsciente.

Yo acariciaba mi vientre y hablaba con mi niña. En ése momento, aún no sabía que sería niña. Le decía que iba a estar bien, que nacería bien, que iba a obedecer lo que se me indicara para que ella viniera con bien al mundo, que la amaba y que por ella estaba dispuesta a obedecer.
El doctor que me operó, me dijo que nunca había tenido una paciente tan dócil como yo . Eso me lo han dicho muchas personas a lo largo de mi vida.

Por éso, cuando mi segundo hijo iba a nacer también por cesárea, a pesar de haber tenido un bonito embarazo y de haberme preparado, cuando estuve en la plancha, mis rodillas empezaron a temblar sin poder controlarlo. Tal vez en mi subconsciente se quedó lo pasado en el parto anterior y el doctor  decidió dormirme toda para poder realizar la operación.

Para el tercer hijo, me programaron la cesárea y ésta vez no me durmieron toda. Pero el anestesiólogo estuvo a mi lado todo el tiempo, tomando mi mano y explicándome lo que estaba sucediendo. Fué el único parto bonito que tuve en reallidad. Sin embargo, en mis tres partos, lo que me sostuvo fué el deseo de ver a mis hijos, no importaba lo que pudiera dolerme. Me recuperaba muy pronto para poder ir a verlos en el cunero. Era la primera que estaba ahí y la última en retirarme. Iba con el tripié. Las enfermeras me decían que era muy pronto para levantarme, que esperara a alguien para que me ayudara a bañarme, a levantarme, etc. Pero nunca tuve a nadie que hiciera éso por mí, asi que no tenía que esperar a nadie.

Ni una madre, ni una hermana, ni una amiga.Nnadie estuvo a mi lado en el hospital. Me visitaban de entrada por salida, pero nadamás. Lo mismo sucedió cuando me operaron de la vesícula o me hicieron una biopsia. En mis enfermedades nunca ha habido alguien que me atienda, jeje. Recuerdo por ejemplo cuando a los 8 años tuve sarampión. Mi abuelita se iba a trabajar, me dejaba acostada con un suero con sidral, con fruta y verduras al lado. Me dejaba una basinica para que no tuviera que pararme a ir al baño.
Pero estaba tan débil con la fiebre, que al intentar levantarme para usar la basinica, me caí y tardé mucho para poder levantarme. Así que estaba acostumbrada a no esperar que nadie viniera a auxiliarme cuando estaba en cama.

Mis hijos han sido lo más bello y la mayor bendición que Dios me ha dado. Han sido mis compañeros, mi razón de vivir.

Por las circunstancias de mi vida, nunca tuve tiempo para hacer una amistad firme, no por mi gusto, sino porque al separarse mis padres y quedarme con mi abuelita, viví bajo su estilo de vida y ella se movía mucho. Antes de casarme a los 20 años, ya había vivido en 8 casas distintas, había pasado 5 años en internados, separada de mis hermanos, porque mi otro hermano vivió con mi otra abuela (la materna) y mi hermana con mi papá y su tercera mujer.
Estudié en 2 primarias y cuando estuve en la secundaria estaba tan lejos de mi casa, que no tenía compañeros de escuela con quien reforzar la amistad que hacía ahí. Empecé a trabajar a los 14 años y menos tuve tiempo de hacer amigos. La amistad es muy importante en la vida de las personas y yo no tuve amigos, no porque yo no quisiera sino porque así me tocó vivir.

Así que viví lejos de mi familia, de mis padfres, de mis hermanos y sin amigos. Mis hijos son mi todo, mucho más que lo son para otras personas. Son mi sol, mi aire, mi vida. Son mi gran regalo. Ellos han llenado mis años de soledad.

He visto llegar a mi vida a muchas personas que toman de mí lo que pueden y después se alejan sin más. Sólo mis hijos están siempre.

He escuchado a mujeres quejarse por los dolores de parto o quejarse de que sus hijos son una carga o que ya no saben qué hacer con ellos. Y yo siempre me he preguntado cómo es posible que digan algo así, si los hijos son lo más maravilloso que Dios les dió.

Tal vez sea porque no han vivido como yo, deseando ser correspondida cuando doy mi amor. Pero como digo, no es cosa de los demás, es que yo no estaba el tiempo necesario para afianzar una amistad ni siquiera con mis hermanos.

Así que lo que más agradezco a Dios, es haberme dado la vida y haber puesto en ella a mis hijos. No cambiaría nada de mi vida, ni mi soledad, ni los dolores de mis cesáreas, ni la pobreza, ni nada de lo que he vivido, porque de haber sido distinta mi vida, no estarían ellos en ella.

Gracias, Señor por los hijos que me diste, por todo lo que he vivido y por estar siempre a mi lado.

Comer rosca o hacerse rosca?

Por Laura Aguilar Ramírez

Todavía estoy masticando rosca de reyes. Bien sabrosa por cierto. Un vecino las hornea al estilo de antes: con ingredientes naturales, con frutas confitadas y relleno preparado por él.

Y éso me lleva a meditar sobre algo tan simple y sencillo como una rosca.
Lo primero que ví es que no era una rosca.
Era un cuadrado de pan. Para hacerlo caber en la charola.
Estuvo lleno de muñequitos. Y aún así, no les tocó a muchos, sólo a 3 jeje.

En todo ello veo que el sentido de éste festejo, como todo en el mundo actual, se ha perdido y ha pasado a ser sólo un momento de reunión, aveces con personas que ni nos caen bien o en oficinas o en fábricas. Casi casi como si fuera un ritual más bien social.

Cuando se ve porqué y para qué fueron creadas las roscas de reyes, vemos claramente que ahora son como la sal que se ha vuelto sosa.
En un principio, fueron diseñadas para recrear la maravilla de Cristo Jesús niño siendo oculto para no perecer puesto que Herodes lo buscaba para asesinarlo.

Es una rosca, porque representa el infinito donde se une el alfa y omega o sea, el principio y el fin que es Dios. Entonces es el niño oculto en Dios para salvarlo.
Y se comía en familia.
Y se acostumbraba llevar ése niñito el Día de la Presentación del niño al templo, actualmente el 2 de Febrero, día de la Candelaria (o sea, la luz iluminando después de estar oculto) Esa es la razón por la que los bebés son presentados muy pequeños en el templo.
Y éso se representaba en la rosca de reyes y en la presentación de los Niños Dios en el templo.

Ahora se ha vuelto algo rutinario. Algo aveces hasta molesto. En todos lados te invitan a comer rosca y aveces hasta se impone en las fábricas u oficinas. Y en lugar de presentar al niño Dios en el templo, a quien le sale el muñequito, hace tamales.

Antes también se hacían tamales, pero como parte del festejo. Después de llevarlo al templo, se comían tamales en familia.
Porque los tamales eran un alimento desde el tiempo de los indígenas y coincidía con la idea que al nacer Jesús, la Virgen lo envolvió en pañales. Entonces para el pensar indígena, los tamales representaban a un niño envuelto. Y además como Jesús dijo que el que comiera su pan y su sangre, también podían ver que comer un tamal era algo parecido.
Eso era mejor a que lo subieran a una pirámide y le sacaran el corazón y se lo comieran.
Era una manera de evangelizar al pueblo, era una manera de que el indígena entendiera el sentido de éstos rituales.
Dios se veía en todos y en todo.
El comer tamales se volvió entonces una costumbre para cumpleaños de los niños.

Como el mexicano hace todo comida, hizo comida especial para éste tiempo.
Los tamales eran entonces un alimento especial.
La rosca o roscón de reyes, también lo era.

El mexicano tiene ése espíritu, ése don de entender y hablar "de bulto" o sea, que todo lo refleja en su vida. Así nacieron bellas artesanías, platillos tan variados, panadería tan variada como pocos pueblos en el mundo.

El mexicano tiene además una relación especial con Dios. En todo ve su mano, en todo ve su obra.
El mexicano no adora las cosas, sino a Dios en las cosas.
Es por éso que no le fué difícil aceptar que Dios no era el sol, ni las estrellas, sino que Dios creó todo. Y a él también y que lo hizo por amor.
Y entonces refleja el amor a Dios en todas las cosas que hace. Esa es la diferencia del pueblo mexicano con muchos otros pueblos. Desde la antiguedad, desde el tiempo prehispánico, el pueblo mexicano es muy espiritual.

Y como ésa costumbre, he visto otras bellísimas convertirse en algo rutinario, al que se le ha quitado el sentido original.
Comer tamales, hacer piñatas, se han vuelto tan rutinarios que ya no sirven para evangelizar.

Así que da lo mismo que sea rosca o sea un cuadrado. Si me sale o no, el muñequito. Y si no me sale, mejor. Así me ahorro los tamales.
Pero éste año no será posible ése ahorro, jeje. Porque pedacito que cortaba, pedacito que me salía muñeco.

Hace muchos años, no me salía un muñequito. Lo entiendo como un mensaje. Si yo retomo el sentido original porque lo sé, entonces ya sé para quien voy a hacer tamales.

Espero me salgan tan sabrosos como la rosca que me comí.

Provecho.



Aquí un poco de historia de la Rosca de reyes



El P. José de Jesús Aguilar Valdés, subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis de México, explicó cómo surgió la tradición de la Rosca de Reyes, un dulce que se come en ocasión de la fiesta de la Epifanía del Señor, cada 6 de enero.

El Evangelio narra en este día el pasaje de los tres Reyes Magos que llegan a ofrecer regalos al Niño Dios.

El P. Aguilar indicó en un video publicado en su canal de YouTube que “el origen de la Rosca se encuentra en Europa donde la tarta o pastel han formado parte de la alimentación de la época navideña en muchas regiones”, como Italia con el panettone, y otros países europeos como Francia, Bélgica o España.

En Francia, por ejemplo, en el “siglo XVI se introdujo la costumbre de comer un pastel en forma octogonal con una semilla o almendra escondida, pero cuando se indicó que quien recibía la semilla debería hacer un compromiso o preparar una fiesta, la gente optó por comérsela disimuladamente sin decir nada", explicó.

"Esto hizo que se cambiar la semilla por algún otro objeto no comestible”.

“Así se escondieron dentro del pan anillos e incluso pequeñas imágenes de porcelana del Niño Dios. En España se le dio al pan la forma de una corona que se ofrece al Niño Dios reconociéndolo como rey de Reyes. Los fragmentos multicolores de fruta cristalizada representan las joyas”, relató el sacerdote mexicano.

El presbítero precisó que “la rosca fue redonda en sus inicios pero por el gran número de invitados se tuvo que hacer más grande y el espacio de los hornos pasteleros modificó su forma y la convirtió en una corona oval”.

Entonces “los misioneros que llegaron a nuestro país incorporaron la rosca en la celebración del 6 de enero. La figurita del Niño escondido recibió un nuevo significado recordando que María y José escondieron al Niño Jesús para salvarlo de la matanza de inocentes ordenada por el rey Herodes”.
“La tradición mexicana afirma que quien encuentra al Niño Dios tiene un gran corazón y una gran generosidad y, por lo tanto, debe ofrecer la típica tamalada (tamales) el Día de la Candelaria”, contó el P. Aguilar.

Mis bisabuelos

Por Laura Aguilar Ramírez


He recordado hoy a mis bisabuelos. No los conocí porque ya habían fallecido cuando nací, pero sé de ellos por lo que me han contado. Una tía abuela, hija de él, me dijo que era muy duro y que su mujer, muy callada.

Cada quien ve la historia desde distintos ángulos. Sí. Mi bisabuelo fué muy duro si se entiende por dureza, entereza, firmeza y vivir de acuerdo a sus principios.

Mi bisabuelo se llamó Vicente, mi bisabuela Isabel. Ella llegó de Hidalgo junto con su hermana Alejandra, quien consiguió entrar a trabajar al Castillo de Chapultepec como sirvienta en tiempos de Don Porfirio Díaz, quien tenía su residencia ahí. Fué la tía Alejandra quien le consiguió trabajo ahí mismo a mi bisabuela, en la cocina

Cómo se conocieron no lo sé, el chiste es que lo hicieron y procrearon 9 hijos: 2 varones y 7 mujeres. Debió ser difícil, jeje por aquello de "mujeres juntas, sólo difuntas".

Mi tía me contó que cuando pequeñas paseaban en carretela con sus padres. Era el medio que tenían para transportarse. Vivían en un medio semirural. La familia del bisabuelo poseían terrenos en los que sembraban maiz, frijol. Otros tenían huertas. Y otros como mi bisabuelo, criaban puercos o ganado.

No puedo imaginar a mis bisabuelos, porque no existe ninguna foto o retrato pintado de ellos. Sólo puedo imaginar cómo eran, por sus hijos. Mis tíos son blancos, van de pelo guero a pelo castaño. Sólo dos tenían pelo negro.
Mi tía decia que su papá era moreno. Bueno... entre tanta leche, supongo que a cualquiera veían moreno jeje. La verdad es que hay más blancos que morenos entre sus hijos.

Me lo imagino como los hombres de ése tiempo y con los problemas de los hombres de su tiempo.

Sucede que por ésos lugares, llegó de pronto una ola que amenazaba con llevarse todo al traste. Llegó el cine con su escandalera a ésos rumbos. Con malos ejemplos muchas veces, ejemplos que atentaban contra el modo tradicional en que criaron a sus hijos.
Y éso se reflejó en la vida de mis tías y de mis abuelos.

Mis abuelos se llamaron Benigna y Rafael. Ella, hija de mis bisabuelos educada de manera tradicional. El, hijo de españoles que llegaron poniendo negocios y que eran de mente más abierta o costumbres más disipadas.

Mi bisabuelo Vicente vió con dolor cómo las tierras se llenaban de pavimento o adoquines, cómo los ganados se acababan. A mí me tocó ver todavía un establo donde nos vendían leche servida por recipientes: un cuarto, medio, un litro. Me tocó ver a las vacas, pero ya no pastando libremente por el río, sino encerradas en el establo.
Me tocó ver todavía borregos y chivos pastando en terrenos que después fueron dando paso a la Alberca olímpica, a la YMCA, a negocios y casas.
Me tocó ver todavía al Río Churubusco cuando era río corriente y no entubado como es ahora. Antes de que hubiera las grandes avenidas que trajo el progreso.

Mi bisabuelo Vicente vió cómo sus amadas hijas se juntaban con hombres que no siempre eran de su gusto.
Hablaré de mi abuela en particular.

Mi abuelita siempre fué conocida como "Catalina", pero no era su nombre. Le decían así como apodo ya que de pequeñita no podía decir el nombre de su tía Catarina y decía Catalina. Eso les daba mucha risa y empezaron a decirle así por diversión y terminó siendo conocida por ése nombre no por el suyo.

Conoció a mi abuelo Rafael y como Romeo y Julieta, fueron rechazados por sus respectivas familias, las cuales se enfrentaban en una lucha callada por dominar la región. 

Mi bisabuelo Vicente fué de los últimos bastiones de la vida semirural. El se negó a vender sus terrenos, los dejó de herencia a sus hijos y cuando vendió alguno, lo hizo a sus familiares.

Sí. Fué duro. Duro para defender lo que él consideraba bueno. Y el tiempo le dió la razón. Junto con el progreso, llegaron calamidades: la calamidad de mujeres que no se casaban, que tenían hijos sin padre. Hijos procreados en fiestas en las que corría el alcohol. Fiestas a las que a sus hijos les estaba prohibido asistir.

Todo ésto generó en enfrentamientos incluso entre hermanos o familiares. Unos acusaban a personas como mi bisabuelo de "cerrados" e "retrógradas". El decía que defendía el vivir como familia y el vivir con valores

Pues en medio de todo ésto, mis bisabuelos españoles desheredaron a mi abuelito Rafael. O por lo menos, lo amenazaron con hacerlo si no desistía de seguir con mi abuelita.

Mi abuelito debió tener su genio también, puesto que tomó a mi abuelita Cata y se la llevó a vivir a Veracruz donde nació mi papá. Ahí vivieron hasta la muerte de mi abuelito.
Mi abuelita entonces se regresó a CDMX, llevaba a mi papá de 4 años. Los abuelos españoles se negaron a ayudarla. A cambio le dijeron que les diera al niño para criarlo ellos.
Mi abuelita se negó.
Mis bisabuelos Vicente e Isabel lo registraron entonces como hijo suyo para evitar que le fuera arrebatado a mi abuelita. Se quedaron a vivir en su casa. Pero....

Y ahí está el gran pero que llevó a mi abuelita Cata a ir de un lado a otro, de una cama a otra, de balcón en balcón como dice la canción de Napoleón: se negaba a vivir bajo las normas de su padre, le gustaba vivir con más libertad como lo había hecho al lado de mi abuelito Rafael.

Y éso acarreó que buscara y encontrara a otro hombre con quien procreó 2 hijos. Un varoncito que creció hasta los 16 años cuando murió víctima de una infección y una mujercita que falleció a los dos años de edad.

Esta relación se terminó Y ella regresó con sus padres de nuevo. Ahora eran tres hijos en lugar de uno sólo.
Ella seguía en su terquedad de cambiar a sus padres y hacer lo que ella creía estaba bien. Esa manera se la enseñó mi abuelito Rafael. Y ellos a no querer hacerlo, no por terquedad sino porque no podían permitir que viviera de la manera que lo hacía.

Sus hermanos siempre obedecieron a sus padres, sólo ella era la rebelde. Y así le fué, por supuesto
Encontró a otro hombre con quien se fué a vivir y tuvo otros dos hijos con él. Era casado y por ello, no podía casarse con ella. Sus padres la ayudaron con los niños, pero con la condición de que dejara ésa vida de mariposa.

Finalmente, el bisabuelo Vicente hizo lo que más le dolió en su vida: corrió a su hija de la casa o mejor dicho, le puso un ultimátum: o dejaba de andar mariposeando y se dedicaba a cuidar de sus hijos, trabajando para sostenerlos o se iba de la casa porque estaba dando mal ejemplo a sus hermanas. Mi abuelita fué la segunda hija mujer y la tercer hija del matrimonio de mis bisabuelos. Después de ella, seguían niñas más chicas. Mi abuelita decidió irse y a los bisabuelos no les quedó más que verla partir.

Al irse de la casa de sus padres, encontró ayuda en una señora llamada Merceditas, quien le brindó un techo y después le ayudó a meter a sus hijos a un internado.

Nunca regresó a ver a sus papás. Murieron sin volver a verla. Al fallecer, a cada uno le había dejado un pedazo, pero a ella no. El terreno que iba a ser suyo, se lo dejaron a mi papá.
En ésos tiempos y por ésos lugares, las cosas se hacían a la palabra. Pero con el progreso llegaron también los abogados y el papeleo, que para personas como él eran innecesarias. Así que quedó intestado y hubo que legalizar lo que él había dejado dicho.

Y ahi fué otra muestra de que mi abuelita no actuaba muy bien que digamos. Como no tenía nada, pues fué a ver qué le habían dejado. No sé quien convenció a quien, pero el caso es que una hermana que vivía en USA envió dinero para los trámites, otra que vivía en la frontera se ofreció para ir a ver que se hiciera. Y el terreno que le dejaron a mi papá se puso a nombre de mi abuelita.

Mi papá se enojó mucho, discutió con ella, se metió uno de mis tíos y casi acaban a golpes. En la trifulca, mi abuelita intentó separarlos y le tocó un golpe.
Se hizo el escándalo. Alguien había llamado a la policía. Mi papá se fué por las azoteas, pero lo agarraron y lo metieron a la cárcel.
Salió por supuesto muy pronto.

Finalmente se calmaron las cosas. Mi papá y mi abuelita se reconciliaron. Mi abuelita vendió después el terreno a una hermana.

Mi papá nunca vivió ahí. Unas tías lo hacían, mientras construían en sus terrenos. Mi papá vivía con mi mamá y mi hermana en Acapulco de donde se regresó mi mamá porque no le gustó y porque estaba embarazada de mí. Así que una tía le consiguió vivienda. Pero ésa es otra parte de la historia.

Las hijas dei bisabuelo decían que era duro, pero yo creo que era firme. Una se juntó con un tipo que pensó que lo iban a mantener, otra con un tipo que la dejó cuando nació un hijo con retraso mental. Otra se casó con uno que pensaba que podía tener a cuanta mujer se le pusiera enfrente. Y así por el estilo sus 7 hijas. Mi bisabuelo tenía que ser duro, porque su debilidad era su fortaleza.

Aunque no volvió a ver a su hija, no dejó de pensar en ella y si no le dejó el terreno a su nombre y lo hizo a nombre de mi papá fue porque era tan poco reflexiva, tan dada a regalarse a cuanta amiguita conocía, tan dada a aceptar hombres que no respondían a sus responsabilidades que no era muy sensato dejarle algo a su nombre.

Mi papá compró dos terrenos muchos años después y se los vendió a mi abuelita muy baratos. Al fin tenía algo suyo, como su papá mi bisabuelo deseaba. Dejó de andar de un lado para otro.

Finalmente creo que mi bisabuelo le dió ése encargo a mi papá. O por lo menos mi papá llegó a conocerlo tanto que sabía bien lo que su abuelo deseaba.

Mi bisabuelo fué de los hombres de antes, de los que no sobran muchos por desgracia.
Mi abuela Isabel, una mujer de las de antes. Que confiaba en su esposo, que no discutía porque no había razón para hacerlo, que  encontró en él apoyo y bienestar para ella y sus hijos.
Que obedecía a su esposo porque confiaba en él,

Hay una razón para ésta reflexión:
Conocí a una muchacha cuya madre trabaja, que pensó encontrar una familia y un apoyo en su vida. Y desgraciadamente no fué así.
Después de dos años de vivir con un muchacho, se vió de nuevo en la encrucijada de buscar a dónde irse. Esta vez con una niña en brazos.

Y a diferencia de mi abuelita no encontró apoyo y buscó a otro muchacho. Pero como digo, los hombres ya no son como los de antes, pues seguramente no le dará donde vivir y menos con una niñita.

Conocí a otra muchacha en las mismas condiciones. Que buscó apoyo en otro hombre y sólo tuvo otro hijo. Y la última vez que supe de ella, vivía con alguien quiensabe por cuánto tiempo.

Cada vez más, se ven casos así en la actualidad.
La forma de ver la vida ha cambiado. A personas que creemos que la familia tradicional es lo mejor, se nos ve como retrógradas, pasados de moda, personas que vivimos en el siglo equivocado.

Recuerdo a San Juan Pablo II decir que la familia es el núcleo de la sociedad y que la sociedad se está resquebrajando porque la familia lo está haciendo.

Madres solteras, personas divorciadas que se vuelven a casar y peor, que se casan varias veces. Parejas que viven juntas mientras el gusto exista, pero en cuanto pasa el gusto, cada quien por su lado. Y porque siguen viéndose y actuan muy educadamente creen que están bien.

Yo creo que es el desconocimiento de sí mismos. Desconocimiento que nace del desconocer a Dios que nos formó a su imágen y semejanza.
Y lo hizo por amor y con amor.

Cuando mi abuelita ya mayor, después de haberse dado en la cabeza un montón de veces, después de andar de hombre en hombre, después de andar de templos a iglesitas, a centros espiritistas y demás anchetas en su búsqueda de Dios, regresó a la Iglesia católica encontró entonces la puerta de regreso a una vida tranquila, a una vida en la que recobró todo lo que había perdido por cabezona.

Recuperó a sus hijos, recuperó a sus nietos, recuperó su terreno, recuperó casa, recuperó el respeto a sí misma y la fortaleza para vivir en consecuencia.
Yo conocí a mi abuelita en ésta época. No la conocí ante. Y agradezco a Dios la haya puesto en mi vida porque es la mujer que más amo en la vida, a la que más le agradezco y a la que más admiro.

Tuvo el valor de reconocer sus pecados, aunque sea tarde, tuvo la humildad para acercarse a buscar a su familia, a sus hermanas, a sus hijos.

Y éso no es sencillo como puede uno ver en tantos y tantos ejemplos de personas que prefieren acabar en la calle que regresar a pedir perdón.

Como dije al principio, no tengo ninguna foto de mis bisabuelos, pero sí un recuerdo de ellos.

En el baño de la casa donde vivieron y que quedó con una de sus hijas, quien la arregló, había un medallón grande de barro con la imágen del Castillo de Chapultepec como testimonio de su presencia en ése lugar. Por ello, pongo una imágen parecida en éste recuerdo de ellos

Estuvo ahí durante muchos años, ya que nosotros vivimos en un cuarto de ése terreno y usábamos ése baño. Vivimos ahí 3 años. Posteriormente seguí viéndolo aún cuando ya estaba yo casada.

Me gustaba mucho verlo. Supongo que algunos de los muebles de la casa de mi tía pertenecieron a los bisabuelos. Recuerdo que una pared de su recámara aún era de adobe. Y la gran pileta también era de ellos- Rastros de su presencia, rastros de su personalidad, rastros de su vida.

Vivían con órden, cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa. Con limpieza, pues hasta los puercos estaban limpios. Me tocó ver aún a puercos de los que ellos criaban. Ví grandes ollas y cacerolas de barro que les pertenecieron.

Tenían jaulas con canarios. Jaulas que también heredó mi tía y que yo de pequeña, ayudé a limpiar. Eran grandes jaulas que se sacaban en la mañana y se metían en la tarde.

Un saludo al cielo a mis bisabuelos que criaron y educaron a mi abuelita y a mi papá.

¿Día de los Reyes?

Por Laura Aguilar Ramírez



Este día 6 de Enero en México y muchos otros países se espera a los Reyes Magos que en la noche, mientras dormimos llegan a nuestros hogares y dejan bajo el árbol de navidad junto a nuestros zapatos juguetes.

Es un día alegre para los niños y para los adultos al ver la alegría de sus hijos.

En mis tiempos, las calles se llenaban de chiquillos sonrientes que salían a mostrar a sus amiguitos sus juguetes, que los compartían con ellos, jugando tranquilamente.

Compartir la alegría con otros es lo que los niños hacíamos. No era presumir, sino compartir.

En lo personal, creo mucho en los Reyes magos. Tal vez haya sido una imágen de mi mente, pero yo los ví.
Era una niña inocente y alguien me dijo que no existían. Eso me entristeció por supuesto. Y al mirar por la ventana que daba a la entrada del callejón donde vivíamos, los ví descender. Eso me confirmó que existen aunque digan lo contrario.

Como digo, tal vez haya sido producto de mi imaginación o del deseo de creer. Pero yo no sabía ni cómo eran ni siquiera había escuchado nada de ellos fuera de que traían juguetes. Después, al crecer escuché que eran tres, que venían en un caballo, un elefante y un camello. En fin, lo que se cree popularmente. Después ví en la Alameda a personas representándolos con los cuales se retrata uno. Para mí era una hermosa tradición desde pequeña que enseñé después a mis hijos.

Era más que recibir juguetes, eran personajes que venían del cielo, de parte de Dios.
De Dios sí había escuchado de labios de mi abuelita. Ella nos enseñó a orar, a pedirle pan. La recuerdo con un niño cargando, con las manos extendidas, ante la imágen de la Divina Providencia y enseñándonos a orar a El.

Entonces, los reyes magos venían de parte de Dios, como respuesta a mis oraciones. Ese era mi pensamiento infantil a los 6 años. No sabía siquiera leer todavía, pero tenía fé en Dios.

Ese Dios que escuchaba a mi abuelita. Yo veía que la escuchaba porque siempre estaba tronándose los dedos por la necesidad y no sé cómo, sus necesidades se resolvían.

Para mí, el Día de Reyes magos era alegre. Porque como todo, venían de Dios.

Ahora al crecer y por Gracia de Dios, que conozco un poco de la fé, veo que no es sólo el Día de los Reyes que traen juguetes a los niños, que se recuerda principalmente al Niño Dios, que por Amor de Dios se manifiesta a todo el mundo, trayendo con su Nacimiento paz, luz, amor y sobre todo, perdón al género humano. Perdón del pecado de la humanidad representada en Adán y Eva, pecado que tenemos desde el vientre de nuestras madres.

Puedo imaginar la gran alegría de los pastores y de los Reyes magos al conocer que el Mesías anunciado había nacido.
Una gran luz brilló y los guió. Una gran luz brilló y guió a los pastores hacia Belén como estaba profetizado.

No. No es el día de los Reyes magos, es un día feliz en que Dios se manifestó a todos, aunque no fueran del pueblo elegido.
Es un día como todos los días, lleno de la luz de Cristo.

En muchos lugares ya no se celebra. Como muchas tradiciones se han ido cambiando o terminando, también ésta lo ha hecho
Pero ésta no es una tradición solamente, es un hecho real, asentado en las Escrituras.

A diferencia de Santa Claus, ellos quedaron impresos en las Escrituras, como ha quedado marcado en la historia de la humanidad, el Nacimiento de Jesús.

Es triste ver que sólo la Iglesia de Jesucristo lo celebra. Ni siquiera pueblos católicos actualmente celebran éste día. Y es importante, tanto que quedó escrito. Porque Dios hecho hombre en el Niño Divino, se manifestó, o sea, fué dado a conocer no sólo al pueblo elegido, sino para todos. Dando testimonio con ello de su misión salvífica para la humanidad.

Así que no es un día más, es un día de la Manifestación de El, de Dios hecho hombre.

Ya el recibir juguetes es un acto hermoso para dar alegría a los niños. Pero si no se hace como es: alegría compartida con los niños, entonces se pierde el sentido y queda sólo como un acto de recibir regalos sin sentido.

Sólo Dios da sentido a todo, a cada celebración, a cada acto litúrgico. Y es entonces cuando gozo al escuchar la misa de la Epifanía, que así se llama al acto en que Dios se manifiesta al mundo.

En éste caso, la Epifanía a los Reyes magos. Como el nacimiento, es la gran Epifanía.

Desgraciadamente como digo, se han ido acabando tradiciones como ésta o como la de las pastorelas o como la de las posadas.
Y si no las acaban, las transforman en festejos que no tienen nada que ver con la finalidad con que fueron hechas. Pero ésto no es de extrañar, Adán y Eva quisieron ser dioses, los hombres en la Torre de Babel también lo quisieron ser, construyendo una gran torre. En un afán del mundo por no oir, por no ver. Porque como a Heródes a quien también le fué anunciado el Nacimiento, pretenden acabar con Dios por sus intereses propios, quieren ser reyes, o mejor dicho, dioses.

Y es ahí donde veo a éstos Reyes magos que siendo sabios, ricos y tal vez poderosos, adoraron a un niñito en un pesebre y creyeron en lo que les había sido anunciado: que nacería el Rey de los judios para la salvación.

Esa es la gran diferencia entre los que creen en Dios y le creen a Dios.

Que la luz que iluminó al mundo en la Navidad y que fué dada a conocer a pastores y reyes, también resplandezca en nuestros corazones, ilumine las tinieblas que hay en ellos y podamos comos los Reyes magos, adorar a Dios reconociéndolo como el salvador en éste mundo que necesita tanto, tanto de Dios.

Padre bueno y eterno.
Te pido con todo mi corazón, lo limpies de miedos, de incertidumbre, de pesares. Mi mente entiende, pero mi corazón muchas veces se llena de tinieblas al ver los acontecimientos que ocurren alrededor.

Te pido por los pueblos que sufren en éstos momentos de incertidumbre, que desconocen lo que sucederá en sus países.
Te pido por aquellos que sufren hambre y pierden sus hogares a causa de las guerras o del terrorismo que asola nuestros países.
Te pido por tantas familias que ven desaparecer a sus hijos y no saben dónde están.
Te pido por tantas familias que vivimos con miedo: miedo de perder el trabajo, miedo de perder la vida, miedo de caer víctimas de accidentes, miedo de perecer en las manifestaciones de la naturaleza.
Te pido limpies de tantas tinieblas mi corazón. Te lo pido por los méritos de tu hijo Jesucristo, rey de reyes, Señor de Señores y único mediador entre Tí y nosotros, los hombres.

Viva Cristo Rey que se manifestó a reyes y a sabios en bien de pastores pobres e ignorantes.

La muerte y la vida

Por Laura Aguilar Ramírez


Es curioso que a principios de año, medite yo en la muerte.
Se supone que empezamos el año con esperanzas, con nuevos deseos y yo aquí, pensando en la muerte.
Pues no estoy tan lejos de la realidad como puede sonar al principio, si recuerdo que En la Navidad o sea en el Nacimiento de Jesús, los ángeles les anunciaron a los pastores que estaban en el campo cuidando a sus animales, que el Mesías esperado había nacido. Y el 6 de Enero celebramos el día en que los Reyes Magos se presentaron ante un niño en los brazos de su madre, que vivía en un humilde pesebre (que era el lugar en que se guardaba a los animales) y lo adoraron.

Y le dieron tres regalos: incienso, oro y mirra.
Significado de cada regalo:
  • Oro: Símbolo de realeza y divinidad, reconociendo a Jesús como el Rey de Reyes y el Hijo de Dios.
  • Incienso: Una resina fragante usada en adoración, simbolizando la santidad, la justicia y la naturaleza divina de Jesús, así como las oraciones que ascienden a Dios.
  • Mirra: Resina utilizada en embalsamamientos y para ungüentos medicinales, representando el sufrimiento, la amargura y la futura muerte de Jesús como sacrificio por la humanidad.
Eso ya me pone a pensar:
Primero:
¿Porqué, si eran tan sabios (porque los Reyes magos eran sabios, tenían la sabiduría de aquellos que conocían y estudiaban a las estrellas, lo cual en ésos tiempos era signo de sabiduría) llegaron a un lugar tan alejado de donde vivían?
Precisamente porque eran sabios, porque una estrella los guió, porque vieron en el cielo estrellado algo que los hizo moverse hacia allá.
¿Porqué si tenían riquezas (y éso no puede negarse, puesto que llegaron no a pie como se acostumbraba, ni tampoco en burro que era a lo más que aspiraba la gente pobre, sino que lo hicieron en animales costosos. Además no vestían como pobres, ni ofrecieron al niño regalos como flores o frutas como lo hicieron los pastores, sino incienso, oro y mirra que no eran baratos en ése tiempo)

Segundo:
Si eran sabios y si tenían riquezas en éste mundo, se movieron a un lugar desconocido, ¿qué esperaban encontrar?
Si eran sabios y si tenían riquezas en éste mundo, ¿porqué adoraron a un niño como todos, en un lugar tan humilde y tan de baja categoría?

Tercero:
Ellos no eran del pueblo elegido por Dios para ser su pueblo, es decir, el pueblo que da testimonio de El ante el mundo y al que le fué anunciado un Mesías, nacido de una Virgen. Esto por supuesto, debieron conocerlo. Tan conocían ésto, que se presentaron ante Heródes, rey de Judea preguntando por el Mesías. Esperaban seguramente que nacería en la clase pudiente de Israel o que los sacerdotes de ése tiempo, que también eran los gobernantes lo supieran.

Cuarto:
¿Qué verían en la madre, en el padre y en el Niño que encontraron, en el lugar en donde la estrella que los guiaba y donde se detuvo ésta?
¿Qué verían en ellos que los hizo adorar al Niño?
Este acontecimiento fué una verdadera Epifanía, es decir, una manifestación de Dios a los hombres de una forma que no queda duda que es El.
Tener una epifanía es experimentar una revelación o comprensión súbita y profunda de algo importante, una "manifestación" (significado original de la palabra griega epipháneia) que te cambia la perspectiva y te hace ver una situación o verdad de forma completamente nueva, a menudo con un sentimiento de claridad o iluminación. No es solo un momento de darse cuenta, sino un despertar donde lo espiritual o lo oculto se hace evidente.
Quinto:
Seguramente ellos sabían lo que sería de ése niño. Y lo sabían porque les fué revelado al igual que a el anciano Simeón y la profetisa Ana, quienes reconocen a Jesús como el Mesías prometido, profetizando su destino y profetizando el dolor de la Virgen.
Esto me lleva a pensar que Dios se manifiesta a los hombres de maneras diferentes, según cada cual:
  • A los pobres e ignorantes representados en los pastores por medio de ángeles (en el Antiguo Testamento, los ángeles se presentaron varias veces a profetas y hombres como enviados de Dios y por lo tanto, el pueblo judío creía en su existencia)
  • A los sabios y ricos se presentó en forma de estrella (ya que ellos representaban a las personas cultas y estudiadas porque conocían o interpretaban lo que las estrellas decían. En ésos tiempos, se confiaba en ellos para realizar muchas actividades y eran poderosos por ello) 
  • A personas que no tienen la misma fé. Los Reyes magos no eran del pueblo elegido. Eran paganos (Que no es cristiano ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. Especialmente referido a los antiguos griegos y romanos. Usado también como sustantivo. gentil, idólatra, infiel. Del latín tardío pagānus 'pagano', en latín, latino o latina 'aldeano', derivado de pagus 'aldea', 'pago', por alusión a la resistencia del medio rural a la cristianización. Muchos de los paganos provenían de los pueblos que "pagaban" tributo a los representantes de un imperio, en éste caso, el Imperio romano)
Ya vemos entonces el entorno social en que Jesús hizo su aparición en el mundo. 
Dios eligió a una Virgen de la cual nació su Hijo, engendrado en el seno de ésa virgen no de un hombre sino que la Sombra del Altísimo la cubrió. Se manifestó a los pobres, humildes e ignorantes, pero también a hombres sabios y ricos que no eran del pueblo elegido.

¿Porqué no se presentó a las autoridades religiosas de su tiempo? podría yo preguntar. 
Recordemos que en ése tiempo, las autoridades religiosas eran también las autoridades civiles.
Recordemos también al pueblo de Dios. El pueblo elegido por El para manifestar al mundo su deseo y prometido a Abraham, fué llevado como esclavo a otro país, a pesar de ser el pueblo de Dios. También ése pueblo fué encumbrado muchas veces y muchas fué contraria la "suerte" para ellos. Ese mismo pueblo salió del cautiverio por medio de Moisés hacia la tierra prometida.
Ese mismo pueblo adoró a otros dioses cuando Moisés se tardó en regresar del monte donde oraba para conocer la voluntad de Dios.

Encontramos entonces en ésta relación de Dios con la humanidad que no estamos exentos de calamidades.
Pero podemos también confiar en que Dios no es un Padre castigador, sino que el pecado trae consigo calamidades.
Calamidades nacidas del pecado.
Pecado resultado de la desobediencia de Adán y Eva.
Como resultado de ése pecado vino la muerte. Muerte que les fué anunciada a Adán y a Eva en el Paraíso si comían del árbol del bien y el mal, o árbol del conocimiento. Al comer de él, se les abrieron los ojos, un velo se les abrió y se dieron cuenta de su desnudez y de su pequeñez.

Entonces vemos que Dios no es un castigador que con un látigo sacó a Adán y a Eva del Paraíso, sino que al comer del árbol del bien y el mal, sus ojos pudieron ver su gran pecado. Vieron que no eran como Dios como la serpiente les hizo creer que serían. Se dieron cuenta que sólo obedeciendo y haciendo lo que Dios les decía podían ser dignos de estar cerca a El, puesto que nada malo o manchado puede estar en El.

Dios les dijo que comerían el pan que sus manos trabajaran en la tierra, que Eva tendría a sus hijos con dolor. Es decir, que el dolor del trabajo y del parto no existían en el paraíso antes de la caída.
Le dijo a Adán que con el sudor de su frente sacaría el pan de la tierra, ya que la tierra estaba maldita por su pecado.

No fué Dios quien maldijo la tierra, sino Adán. Porque no fué Dios quien fué hecho del polvo de la tierra, sino Adán. Y fué a Adán a quien Dios le concedió la posesión de ésa tierra, le concedió el cuidado de la tierra, de los animales, del agua que El, Dios creó. Puso en manos de Adán su creación.
Al desobedecer Adán, también la creación encargada a él, quedó maldita, es decir, manchada con su pecado.
Al desobedecer Adán siguiendo a su mujer Eva, sacada de él, es decir, como él, quisieron ser como Dios y si Dios es el Creador de todo, todo obedece a Dios.
Si Adán desobedece a Dios, la tierra hecha o creada por Dios no lo obedece, porque obedece sólo a Dios.
Esto podemos verlo en un perro que obedece a quien conoce, a quien lo alimenta, a quien lo cuida. A otro no lo obedece

Así con éste ejemplo tan burdo, puedo entender porqué la naturaleza no obedece al hombre y porqué la misma naturaleza obedecía a Jesucristo cuando le dijo a la tormenta: "cállate". Y la tormenta, como perrito, con el rabo entre las patas, se calló.

Puedo entonces entender porqué la muerte es consecuencia del pecado. Y el pecado es desobediencia a la voluntad de Dios.
Jesucristo dice varias veces: "sed mansos y humildes, como yo soy manso y humilde". "yo soy la puerta", "yo soy el camino, la verdad y la vida", "el que come mi cuerpo y bebe mi sangre, tendrá vida"

Los sabios y ricos aunque paganos, reconocieron en un Niño a Dios.
Los pastores pobres e ignoraantes, reconocieron en un Niño a Dios.

Pero no en cualquier niño, sino en el Hijo de Dios hecho hombre, para salvación del hombre, para el perdón del pecado de Adán y Eva. Pecado que trajo la muerte como consecuencia.

Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez, tuvieron miedo. Miedo de Dios y se escondieron de El.
Entonces el miedo también es consecuencia del pecado.

Y como veo yo las cosas, el mundo actual tiene miedo.
Lo veo en las guerras, lo veo en la búsqueda de lugares fuera de la tierra, lo veo en actos como el enviar al universo naves en las que se han puesto conocimientos del hombre.

Veo el miedo del hombre a desaparecer como desaparecieron los dinosaurios. Veo al hombre con miedo a desaparecer sin rastro.
El hombre ha reconocido ya que va a morir, pero se niega a hacerlo sin dejar rastro de él.

Esto lleva al hombre a ver la vida con tristeza.
Recuerdo los versos de Netzahualcoyotl:

No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aún cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá,
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.

Por fin lo comprende mi corazón:
escucho un canto,
contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten!

¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de verás se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.

Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra.

Nadie en jade,
nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado.
Todos nos iremos
allá, de igual modo.
Nadie quedará,
conjuntamente habrá que perecer,
nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
nos iremos borrando.
Como una flor,
nos iremos secando
aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
de la preciosa ave de cuello de hule,
nos iremos acabando
nos vamos a su casa.

Se acercó aquí.
Hace giros la tristeza
de los que en su interior viven.
Meditadlo, señores,
águilas y tigres,
aunque fuérais de jade,
aunque fuérais de oro,
también allá iréis,
al lugar de los descarnados.
Tendremos que desaparecer,
nadie habrá de quedar.

Versos que hablan de una gran inteligencia, sí, pero también de una gran tristeza.
El, hombre encumbrado, poderoso, que tenía palacios y esclavos, que comía pescado fresco traido de lugares lejanos, pescados en la madrugada y servidos en su mesa en la tarde porque muchos hombres se relevaban en ése camino para que así sucediera. El, hombre hermoso, en la plenitud de su vida, vigoroso, valiente, se daba cuenta que todo éso se acabaría, se marchitaría y lo veía con tristeza.
Ese vivir con tristeza, sin esperanza era la manera de vivir del pueblo indígena.

Y en cambio, vemos la Alegría con que los ángeles les dijeron a los pastores: "Alégrense, el Mesías ha nacido. El salvador les ha nacido"

El, el vencedor de la muerte nació para redimir al género humano. Y al redimir al género humano, también la tierra es redimida.

Entonces podemos vivir confiados. Confiados a El, a Cristo a quien el Padre le dió el Reino. Ese Reino que había puesto en manos de Adán. Y que Adán perdió por el pecado.

Sólo Cristo es el Rey del Reino de Dios Padre o sea de la Creación de Dios.
Por éso todo lo que pedimos a Dios Padre, lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús a quien pertenece todo. Antes, el hombre en Adán había recibido ése don. Cristo lo tomó de las manos de Adán y lo retomó para Dios.
Así que ahora que se tienen tantas ideas erróneas, en que el hombre se engrandece a sí mismo y se siente todopoderoso porque ha descubierto el modo de clonar personas o animales, o de transformar la materia, en que el hombre (y digo hombre refiriéndome a la humanidad) se pone en el lugar de Dios, sólo la humildad de reconocer que Cristo es el único mediador entre Dios y el hombre, que no podemos pedir nada al Padre si no es através de Cristo, salva.

Y ésto no es por intransigencia de Dios Padre, sino porque cuando un rey es vencido por otro más poderoso, pasa a ser el rey que gobierna. Y Cristo venció las tentaciones a las que el hombre se enfrenta. Y también venció a la muerte, porque resucitó.
Eso lo hace más poderoso que Adán. Con Cristo, el reinado de Adán se terminó.

El hombre necesita ser manso y humilde como Jesucristo. Y lo primero que hay que hacer es doblar la rodilla ante El, porque Dios encumbra a los humildes e ignora a los soberbios. El hombre se ensoberbece cuando pretende tomar el lugar de Dios y cuando pretende vivir sin Dios.

Eso lo podemos ver en la actualidad en que el nombre de Dios es traído y llevado de un lado para otro. Cuando se pronuncia sin ton ni son para cualquier cosa como si fuera talismán o un adorno bonito. Cuando se le invoca para tener lujos o placeres o riquezas como si fuera la lámpara de Aladino.

Nunca como ahora en que el conocimiento y la sabiduría humana han llegado a tanto, se está más lejos de Dios. Y todo lo que está lejos de Dios no sobrevive.

Es, poniendo otro ejemplo burdo, como nuestro planeta. En su recorrido alrededor del sol, tenemos tiempos en que sentimos más el calor del sol que en otros. Cuando se siente más calor, es cuando estamos más cerca del sol y cuando se siente más frío es porque estamos más lejos de él

La humanidad en la actualidad está más lejos de Dios que en otros tiempos en que los santos casi casi se horneaban a diario. Si recorremos la historia, podemos ver que hubo épocas en que habitaban muchos hombres con fama de santidad más que de sabiduría. hombres que en nombre de Cristo hacían milagros, curaban enfermedades e incluso detenían lluvias torrenciales.

Esos son mis héroes, por decirlo de alguna manera. Ellos no decían que detenían nada, pero sí que lo pedían en nombre de Jesús y que El lo hacía.

Recuerdo a San Martín de Porres que decía que él no era más que la escoba, que Cristo barría y dejaba limpio todo. Que el no era más que el pañito y que era Cristo quien sanaba.

O a Santa Teresita del Niño Jesús que decía que era la florecita de Cristo, que no era más que una sencilla florecita y que Cristo adornaba con ella.

O a San Francisco de Asis que prometió un día a las personas de un lugar, que si asistían a la misa y pedían a Dios en nombre de Cristo, El pararía la tormenta que estaba arrasando con ellos. Y temblándole el corazón vió cómo la lluvia no cesaba, temió que la gente no acudiera por ello. Sin embargo, la gente acudió y mientras celebraba la misa, oía cómo la lluvia no paraba. Perdió por un momento la fé, pero siguió adelante.
A terminar la misa, la lluvia había cesado, el arcoiris brillaba en el firmamento. El dió gracias a Dios de rodillas. Había temido por un momento que no sucediera. Nunca pensó que fuera él quien lo hiciera, sino Cristo a quien se lo había pedido orando.

Recuerdo cuando Juan el apóstol le dijo a Jesús si quería que hicieran que lloviera lumbre sobre unos. Y Cristo le dijo que no.
Los apóstoles confiaban, creían en Cristo y creían que si El les mandaba hacer algo, se hacía.
Y los hombres santos también creían ésto. Entregaban su voluntad a la voluntad de Cristo, como El entregaba su voluntad y su espíritu al Padre, como El oraba pidiendo al Padre, ellos también lo hacían, pero en nombre de Cristo, reconociendo que El es el Rey, el Buen Pastor, en Hijo de Dios a quien el Padre amaba

Y sabían, como Netzahualcóyotl que morirían porque la muerte debe ser vencida para poder resucitar como lo hizo Jesús. Así que el hombre sabe que morirá, pero a diferencia de Netzahualcóyotl tiene esperanza de resucitar y estar con Cristo en su Reino. Podemos vivir con alegría, sabiendo que todo pasa y sólo Dios queda, como decía Santa Teresa de Jesús

Esto no es ser un masoquista que desea el dolor, sino que soporta el dolor porque sabe que pasará, que en el Reino de Cristo no existe el dolor, ni el hambre. Que Jesús  renueva todo, y lo vuelve como era en el prinicipo, cuando Dios creó todo y dijo que era bueno.

Cuando escucho "Pare de sufrir" me pregunto qué quieren decir, porque pararé de sufrir cuando esté en el Reino de Cristo como el ladrón arrepentido y escucharé como él: "hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso" Y no se lo dijo cuando estaba carcajeándose y comiendo y bebiendo, sino clavado en una cruz, sediento, hambriento después de haber sido golpeado, insultado y escupido. Después de haber cargado una cruz de madera por un largo camino de subida.

Y en todo ése proceso, aceptaba la voluntad del Padre. Le había pedido con lágrimas en los ojos, con sudor de sangre que alejara de él ése caliz, pero que no se hiciera su voluntad sino la suya.

Se le escuchó decir al Padre  "¿porqué me has abandonado?", pero también "en tus manos entrego mi espíritu".

En todo momento confió en el Padre, en todo momento oró al Padre, en todo momento aceptó la voluntad del Padre. A diferencia de Adán.