Es curioso que a principios de año, medite yo en la muerte.
Se supone que empezamos el año con esperanzas, con nuevos deseos y yo aquí, pensando en la muerte.
Pues no estoy tan lejos de la realidad como puede sonar al principio, si recuerdo que En la Navidad o sea en el Nacimiento de Jesús, los ángeles les anunciaron a los pastores que estaban en el campo cuidando a sus animales, que el Mesías esperado había nacido. Y el 6 de Enero celebramos el día en que los Reyes Magos se presentaron ante un niño en los brazos de su madre, que vivía en un humilde pesebre (que era el lugar en que se guardaba a los animales) y lo adoraron.
Y le dieron tres regalos: incienso, oro y mirra.
Significado de cada regalo:- Oro: Símbolo de realeza y divinidad, reconociendo a Jesús como el Rey de Reyes y el Hijo de Dios.
- Incienso: Una resina fragante usada en adoración, simbolizando la santidad, la justicia y la naturaleza divina de Jesús, así como las oraciones que ascienden a Dios.
- Mirra: Resina utilizada en embalsamamientos y para ungüentos medicinales, representando el sufrimiento, la amargura y la futura muerte de Jesús como sacrificio por la humanidad.
Primero:Esto me lleva a pensar que Dios se manifiesta a los hombres de maneras diferentes, según cada cual:
¿Porqué, si eran tan sabios (porque los Reyes magos eran sabios, tenían la sabiduría de aquellos que conocían y estudiaban a las estrellas, lo cual en ésos tiempos era signo de sabiduría) llegaron a un lugar tan alejado de donde vivían?
Precisamente porque eran sabios, porque una estrella los guió, porque vieron en el cielo estrellado algo que los hizo moverse hacia allá.
¿Porqué si tenían riquezas (y éso no puede negarse, puesto que llegaron no a pie como se acostumbraba, ni tampoco en burro que era a lo más que aspiraba la gente pobre, sino que lo hicieron en animales costosos. Además no vestían como pobres, ni ofrecieron al niño regalos como flores o frutas como lo hicieron los pastores, sino incienso, oro y mirra que no eran baratos en ése tiempo)
Segundo:
Si eran sabios y si tenían riquezas en éste mundo, se movieron a un lugar desconocido, ¿qué esperaban encontrar?
Si eran sabios y si tenían riquezas en éste mundo, ¿porqué adoraron a un niño como todos, en un lugar tan humilde y tan de baja categoría?
Tercero:
Ellos no eran del pueblo elegido por Dios para ser su pueblo, es decir, el pueblo que da testimonio de El ante el mundo y al que le fué anunciado un Mesías, nacido de una Virgen. Esto por supuesto, debieron conocerlo. Tan conocían ésto, que se presentaron ante Heródes, rey de Judea preguntando por el Mesías. Esperaban seguramente que nacería en la clase pudiente de Israel o que los sacerdotes de ése tiempo, que también eran los gobernantes lo supieran.
Cuarto:
¿Qué verían en la madre, en el padre y en el Niño que encontraron, en el lugar en donde la estrella que los guiaba y donde se detuvo ésta?
¿Qué verían en ellos que los hizo adorar al Niño?
Este acontecimiento fué una verdadera Epifanía, es decir, una manifestación de Dios a los hombres de una forma que no queda duda que es El.
Tener una epifanía es experimentar una revelación o comprensión súbita y profunda de algo importante, una "manifestación" (significado original de la palabra griega epipháneia) que te cambia la perspectiva y te hace ver una situación o verdad de forma completamente nueva, a menudo con un sentimiento de claridad o iluminación. No es solo un momento de darse cuenta, sino un despertar donde lo espiritual o lo oculto se hace evidente.
Quinto:
Seguramente ellos sabían lo que sería de ése niño. Y lo sabían porque les fué revelado al igual que a el anciano Simeón y la profetisa Ana, quienes reconocen a Jesús como el Mesías prometido, profetizando su destino y profetizando el dolor de la Virgen.
- A los pobres e ignorantes representados en los pastores por medio de ángeles (en el Antiguo Testamento, los ángeles se presentaron varias veces a profetas y hombres como enviados de Dios y por lo tanto, el pueblo judío creía en su existencia)
- A los sabios y ricos se presentó en forma de estrella (ya que ellos representaban a las personas cultas y estudiadas porque conocían o interpretaban lo que las estrellas decían. En ésos tiempos, se confiaba en ellos para realizar muchas actividades y eran poderosos por ello)
- A personas que no tienen la misma fé. Los Reyes magos no eran del pueblo elegido. Eran paganos (Que no es cristiano ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. Especialmente referido a los antiguos griegos y romanos. Usado también como sustantivo. gentil, idólatra, infiel. Del latín tardío pagānus 'pagano', en latín, latino o latina 'aldeano', derivado de pagus 'aldea', 'pago', por alusión a la resistencia del medio rural a la cristianización. Muchos de los paganos provenían de los pueblos que "pagaban" tributo a los representantes de un imperio, en éste caso, el Imperio romano)
Dios eligió a una Virgen de la cual nació su Hijo, engendrado en el seno de ésa virgen no de un hombre sino que la Sombra del Altísimo la cubrió. Se manifestó a los pobres, humildes e ignorantes, pero también a hombres sabios y ricos que no eran del pueblo elegido.
¿Porqué no se presentó a las autoridades religiosas de su tiempo? podría yo preguntar.
¿Porqué no se presentó a las autoridades religiosas de su tiempo? podría yo preguntar.
Recordemos que en ése tiempo, las autoridades religiosas eran también las autoridades civiles.
Recordemos también al pueblo de Dios. El pueblo elegido por El para manifestar al mundo su deseo y prometido a Abraham, fué llevado como esclavo a otro país, a pesar de ser el pueblo de Dios. También ése pueblo fué encumbrado muchas veces y muchas fué contraria la "suerte" para ellos. Ese mismo pueblo salió del cautiverio por medio de Moisés hacia la tierra prometida.
Ese mismo pueblo adoró a otros dioses cuando Moisés se tardó en regresar del monte donde oraba para conocer la voluntad de Dios.
Encontramos entonces en ésta relación de Dios con la humanidad que no estamos exentos de calamidades.
Pero podemos también confiar en que Dios no es un Padre castigador, sino que el pecado trae consigo calamidades.
Calamidades nacidas del pecado.
Pecado resultado de la desobediencia de Adán y Eva.
Como resultado de ése pecado vino la muerte. Muerte que les fué anunciada a Adán y a Eva en el Paraíso si comían del árbol del bien y el mal, o árbol del conocimiento. Al comer de él, se les abrieron los ojos, un velo se les abrió y se dieron cuenta de su desnudez y de su pequeñez.
Entonces vemos que Dios no es un castigador que con un látigo sacó a Adán y a Eva del Paraíso, sino que al comer del árbol del bien y el mal, sus ojos pudieron ver su gran pecado. Vieron que no eran como Dios como la serpiente les hizo creer que serían. Se dieron cuenta que sólo obedeciendo y haciendo lo que Dios les decía podían ser dignos de estar cerca a El, puesto que nada malo o manchado puede estar en El.
Dios les dijo que comerían el pan que sus manos trabajaran en la tierra, que Eva tendría a sus hijos con dolor. Es decir, que el dolor del trabajo y del parto no existían en el paraíso antes de la caída.
Le dijo a Adán que con el sudor de su frente sacaría el pan de la tierra, ya que la tierra estaba maldita por su pecado.
No fué Dios quien maldijo la tierra, sino Adán. Porque no fué Dios quien fué hecho del polvo de la tierra, sino Adán. Y fué a Adán a quien Dios le concedió la posesión de ésa tierra, le concedió el cuidado de la tierra, de los animales, del agua que El, Dios creó. Puso en manos de Adán su creación.
Al desobedecer Adán, también la creación encargada a él, quedó maldita, es decir, manchada con su pecado.
Al desobedecer Adán siguiendo a su mujer Eva, sacada de él, es decir, como él, quisieron ser como Dios y si Dios es el Creador de todo, todo obedece a Dios.
Si Adán desobedece a Dios, la tierra hecha o creada por Dios no lo obedece, porque obedece sólo a Dios.
Esto podemos verlo en un perro que obedece a quien conoce, a quien lo alimenta, a quien lo cuida. A otro no lo obedece
Así con éste ejemplo tan burdo, puedo entender porqué la naturaleza no obedece al hombre y porqué la misma naturaleza obedecía a Jesucristo cuando le dijo a la tormenta: "cállate". Y la tormenta, como perrito, con el rabo entre las patas, se calló.
Puedo entonces entender porqué la muerte es consecuencia del pecado. Y el pecado es desobediencia a la voluntad de Dios.
Jesucristo dice varias veces: "sed mansos y humildes, como yo soy manso y humilde". "yo soy la puerta", "yo soy el camino, la verdad y la vida", "el que come mi cuerpo y bebe mi sangre, tendrá vida"
Los sabios y ricos aunque paganos, reconocieron en un Niño a Dios.
Los pastores pobres e ignoraantes, reconocieron en un Niño a Dios.
Pero no en cualquier niño, sino en el Hijo de Dios hecho hombre, para salvación del hombre, para el perdón del pecado de Adán y Eva. Pecado que trajo la muerte como consecuencia.
Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez, tuvieron miedo. Miedo de Dios y se escondieron de El.
Entonces el miedo también es consecuencia del pecado.
Y como veo yo las cosas, el mundo actual tiene miedo.
Lo veo en las guerras, lo veo en la búsqueda de lugares fuera de la tierra, lo veo en actos como el enviar al universo naves en las que se han puesto conocimientos del hombre.
Veo el miedo del hombre a desaparecer como desaparecieron los dinosaurios. Veo al hombre con miedo a desaparecer sin rastro.
El hombre ha reconocido ya que va a morir, pero se niega a hacerlo sin dejar rastro de él.
Esto lleva al hombre a ver la vida con tristeza.
Recuerdo los versos de Netzahualcoyotl:
Versos que hablan de una gran inteligencia, sí, pero también de una gran tristeza.
El, hombre encumbrado, poderoso, que tenía palacios y esclavos, que comía pescado fresco traido de lugares lejanos, pescados en la madrugada y servidos en su mesa en la tarde porque muchos hombres se relevaban en ése camino para que así sucediera. El, hombre hermoso, en la plenitud de su vida, vigoroso, valiente, se daba cuenta que todo éso se acabaría, se marchitaría y lo veía con tristeza.
Ese vivir con tristeza, sin esperanza era la manera de vivir del pueblo indígena.
Y en cambio, vemos la Alegría con que los ángeles les dijeron a los pastores: "Alégrense, el Mesías ha nacido. El salvador les ha nacido"
El, el vencedor de la muerte nació para redimir al género humano. Y al redimir al género humano, también la tierra es redimida.
Entonces podemos vivir confiados. Confiados a El, a Cristo a quien el Padre le dió el Reino. Ese Reino que había puesto en manos de Adán. Y que Adán perdió por el pecado.
Sólo Cristo es el Rey del Reino de Dios Padre o sea de la Creación de Dios.
Por éso todo lo que pedimos a Dios Padre, lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús a quien pertenece todo. Antes, el hombre en Adán había recibido ése don. Cristo lo tomó de las manos de Adán y lo retomó para Dios.
Así que ahora que se tienen tantas ideas erróneas, en que el hombre se engrandece a sí mismo y se siente todopoderoso porque ha descubierto el modo de clonar personas o animales, o de transformar la materia, en que el hombre (y digo hombre refiriéndome a la humanidad) se pone en el lugar de Dios, sólo la humildad de reconocer que Cristo es el único mediador entre Dios y el hombre, que no podemos pedir nada al Padre si no es através de Cristo, salva.
Y ésto no es por intransigencia de Dios Padre, sino porque cuando un rey es vencido por otro más poderoso, pasa a ser el rey que gobierna. Y Cristo venció las tentaciones a las que el hombre se enfrenta. Y también venció a la muerte, porque resucitó.
Eso lo hace más poderoso que Adán. Con Cristo, el reinado de Adán se terminó.
El hombre necesita ser manso y humilde como Jesucristo. Y lo primero que hay que hacer es doblar la rodilla ante El, porque Dios encumbra a los humildes e ignora a los soberbios. El hombre se ensoberbece cuando pretende tomar el lugar de Dios y cuando pretende vivir sin Dios.
Eso lo podemos ver en la actualidad en que el nombre de Dios es traído y llevado de un lado para otro. Cuando se pronuncia sin ton ni son para cualquier cosa como si fuera talismán o un adorno bonito. Cuando se le invoca para tener lujos o placeres o riquezas como si fuera la lámpara de Aladino.
Nunca como ahora en que el conocimiento y la sabiduría humana han llegado a tanto, se está más lejos de Dios. Y todo lo que está lejos de Dios no sobrevive.
Es, poniendo otro ejemplo burdo, como nuestro planeta. En su recorrido alrededor del sol, tenemos tiempos en que sentimos más el calor del sol que en otros. Cuando se siente más calor, es cuando estamos más cerca del sol y cuando se siente más frío es porque estamos más lejos de él
La humanidad en la actualidad está más lejos de Dios que en otros tiempos en que los santos casi casi se horneaban a diario. Si recorremos la historia, podemos ver que hubo épocas en que habitaban muchos hombres con fama de santidad más que de sabiduría. hombres que en nombre de Cristo hacían milagros, curaban enfermedades e incluso detenían lluvias torrenciales.
Esos son mis héroes, por decirlo de alguna manera. Ellos no decían que detenían nada, pero sí que lo pedían en nombre de Jesús y que El lo hacía.
Recuerdo a San Martín de Porres que decía que él no era más que la escoba, que Cristo barría y dejaba limpio todo. Que el no era más que el pañito y que era Cristo quien sanaba.
O a Santa Teresita del Niño Jesús que decía que era la florecita de Cristo, que no era más que una sencilla florecita y que Cristo adornaba con ella.
O a San Francisco de Asis que prometió un día a las personas de un lugar, que si asistían a la misa y pedían a Dios en nombre de Cristo, El pararía la tormenta que estaba arrasando con ellos. Y temblándole el corazón vió cómo la lluvia no cesaba, temió que la gente no acudiera por ello. Sin embargo, la gente acudió y mientras celebraba la misa, oía cómo la lluvia no paraba. Perdió por un momento la fé, pero siguió adelante.
A terminar la misa, la lluvia había cesado, el arcoiris brillaba en el firmamento. El dió gracias a Dios de rodillas. Había temido por un momento que no sucediera. Nunca pensó que fuera él quien lo hiciera, sino Cristo a quien se lo había pedido orando.
Recuerdo cuando Juan el apóstol le dijo a Jesús si quería que hicieran que lloviera lumbre sobre unos. Y Cristo le dijo que no.
Los apóstoles confiaban, creían en Cristo y creían que si El les mandaba hacer algo, se hacía.
Y los hombres santos también creían ésto. Entregaban su voluntad a la voluntad de Cristo, como El entregaba su voluntad y su espíritu al Padre, como El oraba pidiendo al Padre, ellos también lo hacían, pero en nombre de Cristo, reconociendo que El es el Rey, el Buen Pastor, en Hijo de Dios a quien el Padre amaba
Y sabían, como Netzahualcóyotl que morirían porque la muerte debe ser vencida para poder resucitar como lo hizo Jesús. Así que el hombre sabe que morirá, pero a diferencia de Netzahualcóyotl tiene esperanza de resucitar y estar con Cristo en su Reino. Podemos vivir con alegría, sabiendo que todo pasa y sólo Dios queda, como decía Santa Teresa de Jesús
Esto no es ser un masoquista que desea el dolor, sino que soporta el dolor porque sabe que pasará, que en el Reino de Cristo no existe el dolor, ni el hambre. Que Jesús renueva todo, y lo vuelve como era en el prinicipo, cuando Dios creó todo y dijo que era bueno.
Cuando escucho "Pare de sufrir" me pregunto qué quieren decir, porque pararé de sufrir cuando esté en el Reino de Cristo como el ladrón arrepentido y escucharé como él: "hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso" Y no se lo dijo cuando estaba carcajeándose y comiendo y bebiendo, sino clavado en una cruz, sediento, hambriento después de haber sido golpeado, insultado y escupido. Después de haber cargado una cruz de madera por un largo camino de subida.
Recordemos también al pueblo de Dios. El pueblo elegido por El para manifestar al mundo su deseo y prometido a Abraham, fué llevado como esclavo a otro país, a pesar de ser el pueblo de Dios. También ése pueblo fué encumbrado muchas veces y muchas fué contraria la "suerte" para ellos. Ese mismo pueblo salió del cautiverio por medio de Moisés hacia la tierra prometida.
Ese mismo pueblo adoró a otros dioses cuando Moisés se tardó en regresar del monte donde oraba para conocer la voluntad de Dios.
Encontramos entonces en ésta relación de Dios con la humanidad que no estamos exentos de calamidades.
Pero podemos también confiar en que Dios no es un Padre castigador, sino que el pecado trae consigo calamidades.
Calamidades nacidas del pecado.
Pecado resultado de la desobediencia de Adán y Eva.
Como resultado de ése pecado vino la muerte. Muerte que les fué anunciada a Adán y a Eva en el Paraíso si comían del árbol del bien y el mal, o árbol del conocimiento. Al comer de él, se les abrieron los ojos, un velo se les abrió y se dieron cuenta de su desnudez y de su pequeñez.
Entonces vemos que Dios no es un castigador que con un látigo sacó a Adán y a Eva del Paraíso, sino que al comer del árbol del bien y el mal, sus ojos pudieron ver su gran pecado. Vieron que no eran como Dios como la serpiente les hizo creer que serían. Se dieron cuenta que sólo obedeciendo y haciendo lo que Dios les decía podían ser dignos de estar cerca a El, puesto que nada malo o manchado puede estar en El.
Dios les dijo que comerían el pan que sus manos trabajaran en la tierra, que Eva tendría a sus hijos con dolor. Es decir, que el dolor del trabajo y del parto no existían en el paraíso antes de la caída.
Le dijo a Adán que con el sudor de su frente sacaría el pan de la tierra, ya que la tierra estaba maldita por su pecado.
No fué Dios quien maldijo la tierra, sino Adán. Porque no fué Dios quien fué hecho del polvo de la tierra, sino Adán. Y fué a Adán a quien Dios le concedió la posesión de ésa tierra, le concedió el cuidado de la tierra, de los animales, del agua que El, Dios creó. Puso en manos de Adán su creación.
Al desobedecer Adán, también la creación encargada a él, quedó maldita, es decir, manchada con su pecado.
Al desobedecer Adán siguiendo a su mujer Eva, sacada de él, es decir, como él, quisieron ser como Dios y si Dios es el Creador de todo, todo obedece a Dios.
Si Adán desobedece a Dios, la tierra hecha o creada por Dios no lo obedece, porque obedece sólo a Dios.
Esto podemos verlo en un perro que obedece a quien conoce, a quien lo alimenta, a quien lo cuida. A otro no lo obedece
Así con éste ejemplo tan burdo, puedo entender porqué la naturaleza no obedece al hombre y porqué la misma naturaleza obedecía a Jesucristo cuando le dijo a la tormenta: "cállate". Y la tormenta, como perrito, con el rabo entre las patas, se calló.
Puedo entonces entender porqué la muerte es consecuencia del pecado. Y el pecado es desobediencia a la voluntad de Dios.
Jesucristo dice varias veces: "sed mansos y humildes, como yo soy manso y humilde". "yo soy la puerta", "yo soy el camino, la verdad y la vida", "el que come mi cuerpo y bebe mi sangre, tendrá vida"
Los sabios y ricos aunque paganos, reconocieron en un Niño a Dios.
Los pastores pobres e ignoraantes, reconocieron en un Niño a Dios.
Pero no en cualquier niño, sino en el Hijo de Dios hecho hombre, para salvación del hombre, para el perdón del pecado de Adán y Eva. Pecado que trajo la muerte como consecuencia.
Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez, tuvieron miedo. Miedo de Dios y se escondieron de El.
Entonces el miedo también es consecuencia del pecado.
Y como veo yo las cosas, el mundo actual tiene miedo.
Lo veo en las guerras, lo veo en la búsqueda de lugares fuera de la tierra, lo veo en actos como el enviar al universo naves en las que se han puesto conocimientos del hombre.
Veo el miedo del hombre a desaparecer como desaparecieron los dinosaurios. Veo al hombre con miedo a desaparecer sin rastro.
El hombre ha reconocido ya que va a morir, pero se niega a hacerlo sin dejar rastro de él.
Esto lleva al hombre a ver la vida con tristeza.
Recuerdo los versos de Netzahualcoyotl:
No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aún cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá,
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.
Por fin lo comprende mi corazón:
escucho un canto,
contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten!
¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos
Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de verás se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos,
todos habremos de morir en la tierra.
Nadie en jade,
nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado.
Todos nos iremos
allá, de igual modo.
Nadie quedará,
conjuntamente habrá que perecer,
nosotros iremos así a su casa.
Como una pintura
nos iremos borrando.
Como una flor,
nos iremos secando
aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
de la preciosa ave de cuello de hule,
nos iremos acabando
nos vamos a su casa.
Se acercó aquí.
Hace giros la tristeza
de los que en su interior viven.
Meditadlo, señores,
águilas y tigres,
aunque fuérais de jade,
aunque fuérais de oro,
también allá iréis,
al lugar de los descarnados.
Tendremos que desaparecer,
nadie habrá de quedar.
Versos que hablan de una gran inteligencia, sí, pero también de una gran tristeza.
El, hombre encumbrado, poderoso, que tenía palacios y esclavos, que comía pescado fresco traido de lugares lejanos, pescados en la madrugada y servidos en su mesa en la tarde porque muchos hombres se relevaban en ése camino para que así sucediera. El, hombre hermoso, en la plenitud de su vida, vigoroso, valiente, se daba cuenta que todo éso se acabaría, se marchitaría y lo veía con tristeza.
Ese vivir con tristeza, sin esperanza era la manera de vivir del pueblo indígena.
Y en cambio, vemos la Alegría con que los ángeles les dijeron a los pastores: "Alégrense, el Mesías ha nacido. El salvador les ha nacido"
El, el vencedor de la muerte nació para redimir al género humano. Y al redimir al género humano, también la tierra es redimida.
Entonces podemos vivir confiados. Confiados a El, a Cristo a quien el Padre le dió el Reino. Ese Reino que había puesto en manos de Adán. Y que Adán perdió por el pecado.
Sólo Cristo es el Rey del Reino de Dios Padre o sea de la Creación de Dios.
Por éso todo lo que pedimos a Dios Padre, lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús a quien pertenece todo. Antes, el hombre en Adán había recibido ése don. Cristo lo tomó de las manos de Adán y lo retomó para Dios.
Así que ahora que se tienen tantas ideas erróneas, en que el hombre se engrandece a sí mismo y se siente todopoderoso porque ha descubierto el modo de clonar personas o animales, o de transformar la materia, en que el hombre (y digo hombre refiriéndome a la humanidad) se pone en el lugar de Dios, sólo la humildad de reconocer que Cristo es el único mediador entre Dios y el hombre, que no podemos pedir nada al Padre si no es através de Cristo, salva.
Y ésto no es por intransigencia de Dios Padre, sino porque cuando un rey es vencido por otro más poderoso, pasa a ser el rey que gobierna. Y Cristo venció las tentaciones a las que el hombre se enfrenta. Y también venció a la muerte, porque resucitó.
Eso lo hace más poderoso que Adán. Con Cristo, el reinado de Adán se terminó.
El hombre necesita ser manso y humilde como Jesucristo. Y lo primero que hay que hacer es doblar la rodilla ante El, porque Dios encumbra a los humildes e ignora a los soberbios. El hombre se ensoberbece cuando pretende tomar el lugar de Dios y cuando pretende vivir sin Dios.
Eso lo podemos ver en la actualidad en que el nombre de Dios es traído y llevado de un lado para otro. Cuando se pronuncia sin ton ni son para cualquier cosa como si fuera talismán o un adorno bonito. Cuando se le invoca para tener lujos o placeres o riquezas como si fuera la lámpara de Aladino.
Nunca como ahora en que el conocimiento y la sabiduría humana han llegado a tanto, se está más lejos de Dios. Y todo lo que está lejos de Dios no sobrevive.
Es, poniendo otro ejemplo burdo, como nuestro planeta. En su recorrido alrededor del sol, tenemos tiempos en que sentimos más el calor del sol que en otros. Cuando se siente más calor, es cuando estamos más cerca del sol y cuando se siente más frío es porque estamos más lejos de él
La humanidad en la actualidad está más lejos de Dios que en otros tiempos en que los santos casi casi se horneaban a diario. Si recorremos la historia, podemos ver que hubo épocas en que habitaban muchos hombres con fama de santidad más que de sabiduría. hombres que en nombre de Cristo hacían milagros, curaban enfermedades e incluso detenían lluvias torrenciales.
Esos son mis héroes, por decirlo de alguna manera. Ellos no decían que detenían nada, pero sí que lo pedían en nombre de Jesús y que El lo hacía.
Recuerdo a San Martín de Porres que decía que él no era más que la escoba, que Cristo barría y dejaba limpio todo. Que el no era más que el pañito y que era Cristo quien sanaba.
O a Santa Teresita del Niño Jesús que decía que era la florecita de Cristo, que no era más que una sencilla florecita y que Cristo adornaba con ella.
O a San Francisco de Asis que prometió un día a las personas de un lugar, que si asistían a la misa y pedían a Dios en nombre de Cristo, El pararía la tormenta que estaba arrasando con ellos. Y temblándole el corazón vió cómo la lluvia no cesaba, temió que la gente no acudiera por ello. Sin embargo, la gente acudió y mientras celebraba la misa, oía cómo la lluvia no paraba. Perdió por un momento la fé, pero siguió adelante.
A terminar la misa, la lluvia había cesado, el arcoiris brillaba en el firmamento. El dió gracias a Dios de rodillas. Había temido por un momento que no sucediera. Nunca pensó que fuera él quien lo hiciera, sino Cristo a quien se lo había pedido orando.
Recuerdo cuando Juan el apóstol le dijo a Jesús si quería que hicieran que lloviera lumbre sobre unos. Y Cristo le dijo que no.
Los apóstoles confiaban, creían en Cristo y creían que si El les mandaba hacer algo, se hacía.
Y los hombres santos también creían ésto. Entregaban su voluntad a la voluntad de Cristo, como El entregaba su voluntad y su espíritu al Padre, como El oraba pidiendo al Padre, ellos también lo hacían, pero en nombre de Cristo, reconociendo que El es el Rey, el Buen Pastor, en Hijo de Dios a quien el Padre amaba
Y sabían, como Netzahualcóyotl que morirían porque la muerte debe ser vencida para poder resucitar como lo hizo Jesús. Así que el hombre sabe que morirá, pero a diferencia de Netzahualcóyotl tiene esperanza de resucitar y estar con Cristo en su Reino. Podemos vivir con alegría, sabiendo que todo pasa y sólo Dios queda, como decía Santa Teresa de Jesús
Esto no es ser un masoquista que desea el dolor, sino que soporta el dolor porque sabe que pasará, que en el Reino de Cristo no existe el dolor, ni el hambre. Que Jesús renueva todo, y lo vuelve como era en el prinicipo, cuando Dios creó todo y dijo que era bueno.
Cuando escucho "Pare de sufrir" me pregunto qué quieren decir, porque pararé de sufrir cuando esté en el Reino de Cristo como el ladrón arrepentido y escucharé como él: "hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso" Y no se lo dijo cuando estaba carcajeándose y comiendo y bebiendo, sino clavado en una cruz, sediento, hambriento después de haber sido golpeado, insultado y escupido. Después de haber cargado una cruz de madera por un largo camino de subida.
Y en todo ése proceso, aceptaba la voluntad del Padre. Le había pedido con lágrimas en los ojos, con sudor de sangre que alejara de él ése caliz, pero que no se hiciera su voluntad sino la suya.
Se le escuchó decir al Padre "¿porqué me has abandonado?", pero también "en tus manos entrego mi espíritu".

