"Haz florecer el desierto"

Por Laura Aguilar Ramírez


Leyendo la primera lectura de hoy del segundo libro de los Reyes 24, 8-17, tal vez podamos entender la historia de nuestro país.
Es del Antiguo Testamento.
Es después del Rey Salomón, quien construyó el Gran templo de Jerusalén. Salomón fué hijo del Rey David. Salomón pecó contra Dios al final de su vida tomando esposas que adoraban ídolos. O sea, hizo lo que desagrada a Dios.
Se dejó llevar por los placeres a diferencia de su padre, quien pecó también contra Dios, pero se arrepintió y vivió el resto de su vida adorando a Dios y haciendo lo que es bueno.

En la lectura de hoy, vemos a otro rey de Jerusalen, Joaquín, joven de 18 años quien pecó igual que su padre el rey anterior. En ése tiempo, Jerusalen fué asediada por Nabucodonosor durante 7 años después de los cuales, Joaquín se rindió ante Nabuconosor.
Nabucodonosor se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para el santuario del Señor, según la palabra del Señor.

Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables —diez mil deportados—; a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.

Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; los hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.

También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.
Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.
Se parece a nuestra historia, verdad? cuando después del enfrentamiento de hermanos contra hermanos, miles de mexicanos han salido hacia el país vecino, quedando los pobres y desvalidos.
Y después en el salmo se clama Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.

Finaliza con el Evangelio
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.
Entonces yo les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Alguna vez cuando empecé a leer la Lectio divina, se me dijo:
sustituye los nombres propios por el tuyo. Cuando escuches lo que Jesús dice, piensa que te lo dice a tí, no al vecino.
Haciendo ésto, puedo pensar que igual que Joaquín caí en el pecado en mi adolescencia, que luche en contra de un gran rey: mi conciencia, mi legado, lo que me enseñaron quienes me educaron. Y caí. Fuí deportada con mis estudios, mis cualidades, mis habilidades y todas las armas con que se me había dotado para enfrentar la vida. Deportada al país de la tristeza, la amargura, la depresión, la inconformidad. En lugar de todo lo bueno que aprendí, puse como rey de mi vida a quienes no lo merecían, buscando la aceptación de las personas.

Hasta que finalmente clamé a Dios: Líbrame, Señor

Y entonces empecé a escuchar la Palabra de Dios que me dice que debo ser prudente, que no construya sobre arena sino sobre la roca firme que es Jesucristo, que no tema los vientos del desanimos, ni los ríos de lágrimas de la culpa.

No es fácil. Muchas veces he sentido que me hundo cuando la tormenta ruge y yo en una frágil barca, que las olas son gigantes y amenazan con tragarme.

Entonces me pregunto: ¿Cómo es posible que haya quien diga que somos muchos en el mundo o por hablar de lo conocido, en México?
¿Cómo pueden decir que la comida no alcanza o que no vale la pena sembrar la tierra dura?
He contado varias veces lo que siento al sobrevolar sobre mi país. Desde las alturas se ve la inmensidad de tierra que poseemos, tierras que desde hace mucho no se labran. He visto los zurcos que dejan las aguas. He visto pequeños poblados e inmensas ciudades.

Recuerdo en mi infancia, hace 50 o 60 años, cuando veía el tapete tejido que son los campos sembrados, la seguridad que sentía cuando recorria con la vista kilómetros verdes por el maíz, el frijol sembrado. Y 30 años después, ésos mismos lugares los veo sembrados de casas, de asfalto. En lugar de ríos, se ven personas en carro. En lugar de árboles, postes de luz que sostienen cables llenos de zapatos colgando de ellos.

No me extraña entonces cuando escucho: se inundó tal o cual colonia. Colonia que en mis años de juventud ni existían, cayó una granizada en tal o cual lugar. Y me cuesta trabajo ubicarlo en mi mente. Cuando logro hacerlo, veo que era un lugar de sembradíos o era un lugar donde había un rio o un estanque donde se nadaba y pasé momentos muy bellos.

Cuando escucho que tembló en tal o cual lugar, pienso ¿cómo no, si los mantos acuiferos sobre los que se construyó ya no existen? En su lugar hay socavones que se abren con los movimientos naturales de la tierra.
He tenido la fortuna de visitar Francia y he visto los ríos correr libres y ser usados a favor de las personas. No entubados como en CDMX. En que sólo el nombre de una avenida, nos dice que ahí corría un río, al borde de los cuales había árboles.

Los árboles, ésos luchadores contra el smog, la contaminación fueron abatidos en aras de un progreso que yo no veo por ningún lado.

Tuve la dicha de pasar parte de mi infancia en lugares arbolados y correr al lado de ríos y estanques. Y no sentía el calorón que se siente ahora. En Diciembre se sentía fríito, en Verano, llovía, en la primavera se sentía el calorcito rico. En fin, las estaciones eran marcadas como Dios quiso hacerlo.
Poco a poco, fuí notando los cambios. En mi infancia nunca llovía en mi cumpleaños que es en Septiempre por ejemplo. Ahora ya ni se sabe.

Cuando el hombre no respeta la creación de Dios y la utiliza como El manda, como El la hizo: a favor de la humanidad, sufrimos lo que ahora estamos sufriendo: calorones, lluvias ciclónicas, sequías interminables.

Todos sabemos del cambio climático. Pero pocos hacemos algo.
Somos como aquellos que dicen: "bebamos y comamos que mañana moriremos".

Recuerdo que hace 50 años se nos decía "ya no vengan para acá, quédense mejor allá", pero nadie hacía caso. Seguían llegando personas a triunfar en la ciudad "como su primo o como su hermana".
Decían: "ciérrale" o sea, cuida el agua.

Ahora vivo en un lugar semidesértico. Y he visto la misma historia repetirse. Se construyeron unidades habitacionales pero en mejores condiciones que allá, con calles más anchas, con casas en lugar de departamentitos. Como se dice "de los errores se aprende" En cada casita se sembró un árbol enfrente.

La gente empezó a llegar. Lo primero que hicieron fué tirar el arbolito para tener más espacio.
Las unidades contaban con pavimento que la gente no cuidaba, ¿para qué? Lo importante es trabajar y trabajar.
Los camiones de basura pasan a cada casa a recoger el tambo, no como en mi infancia en donde hacíamos colas para tirar la basura en el camión que se paraba en una esquina. Y a pesar de ello, las calles lucen sucias, llenas de desechos que la gente tira sin pensar.

Seguramente aquellos que soñaron con dar a las personas la oportunidad de vivir en mejores condiciones, estarán retorciéndose en sus tumbas o preguntándose porqué no valoran lo que tienen?

Lo mismo me pregunté yo cuando llegué finalmente a una unidad habitacional, a mi casita, con el kinder y la primaria cerca. Me prometí cuidarla. Todos los días salía a barrer la calle, a cuidar el arbolito enfrente de mi casa, a sembrar plantitas en el metro por metro que tenía de jardincito. Si antes lo había hecho en casas que no eran mías, casas rentadas, con mucho mayor razón en la que pensé sería mi casa.

 A lo largo de mi vida he vivido en chorrocientas casas. Finalmente desde hace 23 años, vivo en la mía. Y sigo esforzándome por cuidarla, por sembrar plantas y flores, por tener árboles. Sigo esforzándome por cuidar el agua porque por éstos lugares no hay mucha, ni llueve seguido.

Si antes creía cuidar el agua, usando sólo una cubeta para trapear. Ahora lo hago con sólo una botella de spray. Mi abuelita decía que el agua no lava, que hay que tallar.
Si antes creía cuidar el agua, regando mis plantas con una cubeta por las mañanas o las tardes. Ahora lo sigo haciendo, pero con el agua en que enjuago las verduras o lavo los frijoles.
Si antes creía cuidar el agua, cerrando la llave del agua mientras me enjabonaba el cuerpo o me lavaba el cabello, ahora pongo una tina abajo, en la que pongo mi ropa interior, la lavo y enjuago con la misma agua que mi cuerpo. Y lleno una o dos cubetas para echar al excusado.

Si antes creía cuidar mis muebles poniéndoles fundas, ahora sigo haciéndolo, pero abro y cierro cortinas dependiendo de la hora en que el sol da en las ventanas. Abro las de un lado, cierro las del otro. Y al atardecer, hago lo contrario.

Si antes encendía ventiladores sólo cuando hacía mucho calor, ahora abro y cierro ventanas. Abro todas al mismo tiempo, pero evito sentarme en donde hace remolino el aire para no enfermarme.

En fin. He aprendido a utilizar los elementos que Dios pone a mi alcance: viento, agua, sol y tierra a mi favor y no en mi contra.

Recuerdo que mi familia tenía puercos, pero no sucios como tienen fama. Se lavaban con poca agua y se tallaban con una escoba especial para ellos, se recogían las heces para que no se fueran al drenaje. Yo tengo perros y gatos y hago lo mismo.

La ociosidad es la madre de todos los vicios. Así que procuro no estar ociosa. Tiene más de 28 años que dejé el cigarro, el exceso de soda y el exceso de café. Para mí eran vicios. Así como la comida

He vuelto a vivir como vivía en mi infancia, gracias a Dios. Aunque ahora con panza jeje.

He visto florecer 4 árboles, dos palmas en mi pequeño espacio y aumentar el número de plantas que cuido. Ellas me dan vida.

Porque son muy útiles: dan oxígeno, sirven para templar la temperatura, se ven bellos. Claro que dan trabajo, pero el trabajo es movimiento. Tener que quitar las hojas secas, abonarlas, regarlas, cuidar que no tengan plagas, barrer el patio para levantar las hojas que se caen, etc. etc. me hacen moverme para no estar inactiva

"A Dios rogando y con el mazo dando" me decía mi mamá y procuro hacer lo que ella me decía y lo que dice la Palabra de Dios: "siembra y Dios hará el resto" o como decía San Martín de Porres "yo limpio, pero Dios bendice" "yo pongo el remedio, pero Dios sana".

Tener fé en El, sabiendo que no nos deja nunca sólos.



El mundo y sus placeres

Por Laura Aguilar Ramírez

En éstos días en que se habla de guerra... bueno... siempre se habla de guerra desgraciadamente. Por lo menos desde que tengo uso de razón, escucho de ella.
Recuerdo cuando fuí más consciente de ello. Estaba embarazada de mi primer hija. Se hablaba entonces de una guerra entre USA y un país árabe. Hasta entonces había escuchado de guerra en la historia, pero no como algo real, presente en mi vida o que afectara mi vida.
Y es que tenía y tengo conciencia de la relaciones entre éstos dos países tanto política y económicamente.

Nunca como entonces fuí consciente de aquello "Cuando a Estados unidos le da tos, a nosotros nos da gripa" o "Tan cerca de Estados unidos y tan lejos de Dios".

Escuchaba de bombas atómicas, en la facilidad de enviar de un país a otro con sólo apretar un botón. En ése entonces sólo pocos países tenían ése tipo de armamento... ahora está peor la cosa.

Decía entonces que en éstos días en que se habla de guerra, no puede uno dejar de hablar de paz. No puede uno dejar de pedir por la paz. No puede uno dejar de orar por la paz.

Se nos dice que pidamos con insistencia, que lo que pidamos en nombre de Cristo al Padre se nos dará.
Pedir, agradeciendo como si ya lo hubiéramos recibido. Pedir, no porque lo merezcamos, sino porque El lo ha prometido.
Pero ésta promesa lleva por supuesto un deber. No es sólo desearlo o decretarlo. Exige dar de nosotros algo: hacer lo que Cristo nos dice.

Y ésto no siempre es fácil, por lo menos no para mí.
Es cierto que Cristo es el único mediador entre Dios y nosotros. Es por ello que le pedimos a El nos enseñe, nos guíe y nos ayude a lograrlo. Perdonar no es fácil ciertamente. Y es uno de los "requisitos". Nos dice también "santificado sea tu nombre". Yo ésto lo entendía como santificar yo a Dios y éso es imposible jeje. Sino que cuando pronunciemos su nombre, sea con la santidad de nuestra vida.
"Hágase tu voluntad" éso tampoco es fácil, estando acostumbrados como estamos, a consentirnos más de lo que nos conviene, acostumbrados a hacer nuestra voluntad. Esto creo yo, por desconocimiento de la voluntad de Dios que nace de su inmenso Amor.

Y ése amor podemos verlo leyendo la Primera lectura, porque comparamos lo que era el Antiguo testamento, o sea antes de Jesús. Se habla del profeta Elías "el profeta de fuego" que En el nombre del Señor cerró las compuertas del cielo e hizo que descendiera tres veces fuego de lo alto.
Elías que hizo grandes prodigios: resucitó un muerto, y se prometió que volvería.

Viendo a Elías, profeta que hacía lo que Dios decía con el poder que Dios le daba, podemos preguntarnos porqué hizo descender fuego del cielo. ¿Porqué Dios hizo éso con su pueblo?. Y podemos entender que fué por sus acciones, porque antes de Elías había enviado a muchos profetas y no los escuchaban.

El Padre envió al nuevo Elías en Juan el Bautista, que anunció a Cristo diciendo "no soy digno ni de atarle las sandalías" y lo mataron. Dios envió a su propio Hijo para salvar al mundo, pero también para llevar a la perfección al hombre. Jesús dijo que "quien lo ve a El, ve al Padre" porque viene de El. Entonces Dios no volvió a enviar a ningún profeta. Si alguien regresará, será Jesucristo mismo, tal y como regresó Elías.

Pero Jesucristo es por supuesto, infinitamente más grande que Elías quien había resucitado a un muerto, Jesús resucitó a muertos, hizo andar a paralíticos, oir a los sordos, ver a ciegos. Caminó sobre las aguas, calló a la tempestad, El mismo y ascendió al cielo a la vista de los apóstoles y no en un carro de fuego como Elías. "Quien es éste que hasta los vientos obedecen?" se preguntaban. "Verdaderamente éste es el Hijo de Dios" dijo el soldado que le había enterrado la lanza en la costilla para llegar a su corazón.

Así que hasta que Jesús regrese, lo que dijo es lo que hacemos. Y si dice que perdonando, encontraremos perdón de Dios, pues debemos hacerlo. Si dice que no por mucho hablar seremos escuchados, debemos creerle.
Pedir a Dios no nos deje caer en tentación y que nos libre del mal, es aceptar nuestra debilidad ante la tentación y nuestra debilidad ante el mal. Por nosotros mismos no podemos hacerlo.

Tendemos a hacer el mal por nuestra naturaleza humana, porque somos hechos a imitación de Dios, pero no somos Dios. Entonces debemos conocernos a nosotros mismos para saber nuestras debilidades para no caer en la tentación. A veces ni nosotros mismos nos conocemos, a veces nos consideramos más de lo que somos y aveces nos consideramos menos de lo que somos.
Es por éso que debemos pedir a Dios que nos conoce mejor que nosotros mismos, nos dé lo que nos falte o que nos quite lo que nos sobre.

Y cuando finalmente acabemos de conocernos, debemos conocer el mal. Y aveces consideramos bien lo que es mal y consideramos mal lo que es bien.

Me gustan las series históricas, me gusta saber de los antiguos. Recuerdo haber visto una película del gran Alejando Magno, el conquistador.
Y recuerdo haber sentido tristeza al verlo caer no ante las espadas, sino ante los placeres que encontró cuando se aventuró a lugares remotos. Ahora sabemos que en ésos lugares se practicaba desde tiempos del padre Abraham, la sodomía y muchos vicios.
Pensé en Abraham y su sobrino Lot que salieron de ésos lugares donde el fuego arrazó Sodoma y Gomorra. Ellos se negaron a lo que se acostumbraba. En ésos lugares no era malo y trataron de sodomizar a la familia de Lot, aunque él les ofreció a sus propias hijas para que no cayeran en lo que no agrada a Dios. Se burlaron y no los escucharon. Un ángel les avisó que salieran y no voltearan atrás porque se volverían estatuas de piedra. Su esposa volteó y quedó de piedra.

La fé de Abraham venció lo que a Alejandro Magno derrumbó. El mundo y los placeres.
Cuando veo en la acualidad series, películas y demás que nos tratan de vender placeres no importa cómo ni cuáles, entiendo porqué estamos como estamos. La ociosidad es la madre de todos los vicios.
Ella ha llevado a grandes imperios a la ruina. Todos podemos recordar a Luis XVI y María Antonieta que cayeron en el lujo y libertinaje; podemos recordar al último zar ruso que deseando tener un hijo varón, cayó en manos de Rasputín que era un pervertido disfrazado de religioso.

De ésto nos habla en Evangelio de hoy:
Evangelio Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”.


Las imágenes si hablan

Por Laura Aguilar Ramírez

En ésta semana tenemos la imágen del Sagrado Corazón en nuestra nueva Parroquia.
Antier que la ví por primera vez, sentí coraje porque no está tan bella como debería. El corazón no tiene las proporciones adecuadas. se supone que el tamaño del corazón es el del puño cerrado. Esta imágen tiene un corazón más pequeño.

Se supone que el corazón está a la altura de la tetilla izquierda, ésta imágen la tiene una mano arriba del ombligo. El dedo índice señala al corazón. En ésta imágen, señala quiensabe adonde. Es decir, está mal hecha o mejor dicho, está hecha por alguien que no sabe lo que hace y ni siquiera se toma el tiempo de buscar una imágen buena.

En Internet hay muchas imágenes con el corazón enmedio del pecho, lo cual tampoco es real. Y sin embargo, las vemos bonitas. Tal vez fué éso lo que no me gustó. He visto tantas que estoy acostumbrada a verlo. Ayer estuve sóla ante la imágen porque no había nadie en el templo. Llego temprano para orar la Coronilla de la Divina Misericordia ante el Santísimo. Me quedé contemplándola, tratando de ver más allá de lo mal hecha.

Recordé entonces las dos veces que he tenido la dicha de estar en Montmartre, un cerro dedicado al Dios Marte y en el que se edificó ésta bella Basílica, la cual es un templo expiatorio y contiene un Santuario de Adoración perpetua.

Origen de las apariciones: Las devociones al Sagrado Corazón en Francia comenzaron en la ciudad de Paray-le-Monial en el siglo XVII, cuando Jesús se le apareció a la monja visitandina Santa Margarita María de Alacoque, pidiéndole que se consagrara a Francia a su Sagrado Corazón.
La Basílica de Montmartre: El Sacré-Cœur de París fue erigido a partir de 1875 como un voto nacional de reparación y paz tras la guerra franco-prusiana y los disturbios de la Comuna de París.

Sabemos que existen distintos motivos por los cuales Dios pide através de alguien, algo. En éste caso, la consagración de Francia al Sagrado corazón de Jesús o en el caso de la Basílica de Guadalupe "para dar mi amor persona, al más pequeño de mis hijos".

Va mucho más allá de construir un templo porque a alguien se le ocurre. Es petición expresa de Dios con una finalidad. Se construyó en el cerro más prominene de Paris, capital francesa. Como si ése Sagrado corazón viese desde ahí a un país amado por El. Y digo amado, porque existen muchísimas Catedrales, muchisimos templos. Pensaba en los muchos santos franceses: el cura de Ars, patrono de los sacerdotes, Santa Teresita del niño Jesús, sus padres y hermanas, en San Francisco de Sales que son santos muy queridos por mí. San Francisco de Sales porque mi hijo lleva su nombre, santa Teresita porque me recuerda a mi primer maestra en kinder, una religiosa jovencita en el internado dirigido por religiosas en la Iglesia de un pueblo. El santo cura de Ars porque fué mi primer santo amigo.
Pero son muchos más. Francia es un país muy bendecido.

Recordaba también, la tristeza al ver muchos de ésos templos olvidados o abiertos al público como si fueran museos. En algunos se dan recitales de todo tipo de música. Son visitados por turistas que pueden disfrutar de las muchas maravillas que guardan, pero no alcanzan a ver la gran fé con que fueron construidos, el gran amor que el pueblo francés siente por Jesús y el inmenso amor de El por ése pueblo.

Me tocó ver horario a la entrada de los templos y tiendas de souvenirs como en cualquier museo. Sentí tanta tristeza como la que sentí al ver la imágen tan mal hecha del Sagrado corazón en mi Parroquia.

Pensé también en las muchas maneras en que su Sagrado corazón es ofendido: recordé la película en la que se insinua que María Magadalena fué su amante, realizada por personas que no tienen ni idea de lo que son los esponsales espirituales con almas elegidas por Dios. Recordé a Juan, el discípulo amado, aquél que se decía, estaba cercano a su corazón.

De cuántas maneras su Sagrado corazón es ofendido. Y entonces me pregunté qué pensaría de mi país en donde se adora a la santa muerte, en donde se expiden leyes proaborto, en donde se asesinan sacerdotes, se pintarrajean templos; en donde los asesinos se pavonean por todos lados. En donde las personas acuden a las ceremonias religiosas enfundadas en telas de likra sin verguenza de las lonjas que van más allá de la gordura, con aberturas en las faldas por las que se puede ver el color de sus prendas íntimas, con escotes que casi llegan al ombligo. Y eso cuando acuden, porque ya ni acuden.

En donde se pagan 80,000 pesos por un boleto para un partido de fútbol en un mundial que ni siquiera es nuestro. Y todo, en un país en el que su madre en su advocación de Guadalupe, le dijo a un indígena "Juanito, el más pequeño de mis HIJOS".

El Sagrado corazón de Jesús, tiene su fiesta el viernes siguiente a Corpus Christi, 68 días después del Domingo de Resurrección. Al día siguiente, se conmemora el Inmaculado Corazón de María.

Porque no puede estar uno sin el otro. Qué sentirá su corazón coronado por espinas, al ver ofendido y ultrajado el Inmaculado corazón de María, su madre, traspasado por el dolor?

Nuestros hermanos separados insisten en que las imágenes religiosas no hablan, pues para no hablar, ésta me dijo tantas cosas en tan poco tiempo, sólo unos pocos minutos antes de la misa.

Recientemente ví una producción mexicana hecha con poco presupuesto, pero con mucho corazón llamada "Bendito corazón". Bien hecha porque refleja la verdad de su Amor. Como una gota de agua en el desierto donde la vista se nubla ante tanta pelicula llena de pornografía (en aras de modernidad y realismo), ante tanta violencia (llamado cine realista) de películas fantasiosas (que tratan de llevarnos a una puerta falsa)

Cuando uno contempla una imágen, tal vez no sea real en sus dimensiones o bellas. Muchas veces son de santos que no fueron tan agraciados físicamente y que sin embargo, la imágen se ve bonita. Podríamos reflejar la belleza de un alma en una imágen? A mí me parece que no, pero si nos recuerdan tantas cosas, nos recuerdan su vida, reflejan costumbres de una época, por ejemplo.
 

En Rosarito, hay una imágen colosal del Sagrado Corazón de Jesús. Nos habla de la fé de un pueblo.

 El Cristo Sagrado Corazón de Jesús es una estatua de Jesús de 23 metros de altura más 7 de su base, mostrando un "Corazón Sagrado" que se encuentra por encima de la localidad de El Morro, a seis millas al sur de la ciudad de Rosarito (Baja California), al norte de México. 

La estatua se encuentra al otro lado de la carretera y del complejo Las Rocas Resort and Spa. La estatua pesa 40 toneladas y fue encargado por Antonio Pequeño Guerrero. La cabeza, el pecho y los brazos son de acero y la parte inferior del cuerpo de fibra de vidrio. La cumbre sobre la que se asienta fue utilizada para establecer una pequeña cruz, en la que se colocan las flores en los días santos, en la cual se encuentra sepultado el señor Antonio Pequeño

En fin. Las imágenes sí hablan a aquellos que preguntan.

Los bienes son para remediar males

Por Laura Aguilar Ramírez

Aveces he protestado por lo que he vivido. Pero siempre Dios termina haciendome entender.
Desde que nací, he tenido "suerte". Siempre que me he encontrado en situaciones peligrosas o en situaciones difíciles, llega alguien que me salva, o sucede algo que me hace despertar. Y no, no es el karma que dicen muchos. Tampoco es suerte buena o mala. Menos aún las vibras. Es Dios, que me ama tanto que cuida de mí.

Como he platicado antes, vengo de familia "rica", es decir, de personas trabajadoras que han hecho éste país con sus manos, con su sudor, con su trabajo, ayudando y enseñando a otros.

A mí me ha tocado empezar siempre de cero. Me ha costado todo lo que tengo mucho trabajo y he aprendido a cuidarlo. "Es poco el amor y desperdiciarlo en celos" dicen por ahí. Y es cierto. Tengo poco y aveces ni ése poco he cuidado.

Estaba recordando hoy a mi papá. El fué un hombre trabajador, siempre alegre, sonriente, buen amigo. Yo no recuerdo haberlo visto tomado o drogado o mal vestido o sucio.
Porque quedó huérfano de padre, sus abuelos maternos lo educaron y cuidaron de él. Creció como hermano de su mamá, jeje. De hecho, llevó sus apellidos, porque a pesar de que su papá lo registró con su apellido, cuando se quedó con sus abuelitos lo volvieron a registrar por miedo a que sus otros abuelos se quedaran con él.
Es decir, mi papá tuvo dos actas de nacimiento. El apellido que llevo, no es el que me correspondería por nacimiento, pero por circunstancias de la vida así sucedió.

Recordaba su ejemplo. Ahora que estoy al final de los tiempos, al final de mi vida... porque nadie tenemos la vida comprada, ni sabemos cuánto tiempo estaremos por acá, pienso en los bienes que no nos llevaremos y que se quedarán. Pienso en el bien que pueden hacer, pero también en el mal que pueden acarrear si no se sabe cuidar de ellos.

Mi papá tuvo la oportunidad de tener un departamento de interés social, de aquellos de los primeros que se dieron con crédito de Infonavit. Es amplio, comparándolo claro, con los que se dieron después y los que se dan ahora en la CDMX.
Mi hermana mayor se casó muy jovencita a los 16 años, su esposo rentó una viviendita que acondicionaron muy bonita. Mi entonces cuñado es un hombre también trabajador, de los que jalan para adelante.

Nació mi sobrinito y la cosa empezó a complicarse para ellos, mi papá les ofreció que vivieran con él y su esposa. No tenían hijos y el departamento tenía 3 recámaras. Así que podían vivir cómodamente. Su esposa era muy linda y mi hermana vivió con ellos desde los 12 años. Así que se conocían. Ella fué la abuelita de mis sobrinos, le ayudó a mi hermana como se ayuda a una hija.

La quiso de ésa manera y a sus hijos los amó como a nietecitos.
Cuando vino la segunda hija, la que nació al poco tiempo. Mi hermana como jovencita que era, tenía sus ideas. Una de ellas era la de "quien empieza pronto, termina pronto" jeje decidió tener a sus hijos uno tras otro para no batallar con pañales todo el tiempo, jeje, Ya en serio, quiso que sus hijos no se llevaran tantos años y se vieran como hermanos.

Sucede que la vida de mi hermana fué distinta a la mía. Ella vivió más tiempo con mi abuelita, creció como hermana de los hijos de mi abuelita que eran obviamente más grandes. Mi tía, la hija menor le llevaba 8 años de diferencia (a mí me lleva 10) Yo viví aparte siempre por circunstancias. Ella vivió más cerca de mi tía que de mí. Ella fué más hermana suya que yo que estaba en un internado.
Asi que decidió tener a sus hijos seguiditos para que se vieran como hermanos, para que crecieran y fueran de la misma generación, no como ella y yo, que nos llevamos año y medio, pero vivimos separadas.
A los 12 años, se fué a vivir con mi papá y su esposa. Como digo, ella fué como su mamá y abuelita de sus hijos.
Sarita vió nacer a sus dos hijas que se llevan menos de un año entre ellas. El mayorcito, le lleva a la segunda poco más de un año. Es decir, "se le juntó el mandado".
Así que a mi cuñado, a pesar de ser tan trabajador, se le complicaban las cosas. Y mi papá que era sabio, vió que tampoco cabían ya en el departamento la pareja con tres hijos y su esposo y él
El departamento, a pesar de ser amplio es para una familia no para dos. Así que compraron un terreno y construyeron ahí.
El amor de padre puede ser muy grande y dispuesto a los sacrificios para que sus hijos vivan lo mejor posible.

Mis padres también fueron papás muy jovencitos. Mi mamá tenía 16 años y mi papá 18.
Mi papá sabía por lo que pasaban, porque él mismo lo había pasado. Compró un terreno, construyó y les dejó el departamento a mi hermana y su familia. Mi papá aún era joven, menos de 40 años.
Pero.... no se los regaló. Mi papá tenía la sabiduría que da la vida de alguien que a los 12 años empezó a trabajar, que entró como grumete en un barco, y recorrió las costas mexicanas en él, que llegó a tocar las costas francesas y todo antes de los 30 años. Que vivió con sus abuelos y creció con sus 8 tíos como hermano menor. Que vió cómo dos mujeres se fueron de su lado: mi mamá y la mamá de mis hermanos. Sabía lo que vivíamos sus hijas.
Así que se los trapasó. Mientras vivieron con él, no pagó el departamento. Cuando se fué al terreno en el que ya había construido y se los traspasó, lo hizo como debe ser: ante el infonavit para que fuera todo claro y no regalado, ellos lo pagaron como debe ser.

Siempre vió por ellos, al igual que su esposa Sarita.

También para mí tenía algo, por supuesto. Pero con la misma sabiduría, no me lo dió- El sabía que me haría daño si lo hacía.
Esa es la sabiduría que le pido a Dios me dé. El saber lo que es bueno para mis hijos y lo que no lo es.

Y ésto me lleva a tiempos más remotos. A los tiempos de mi amado abuelito al que no conocí, porque murió como soldado que era, cuando mi papá tenía 4 años.
El estudió en el Colegio militar, como lo hacían varios hijos de familias ricas de ése entonces. Mis bisabuelos tenían dinero, del que trajeron de España y que supieron invertir y trabajar por éstos lado. Hicieron dinero con negocios, compraron terrenos, etc.

Pero desheredaron a mi abuelito. No sé las circunstancias, pero ahora entiendo porqué lo hicieron. Debió tener el mal de la familia jajaja Nos creemos muy buenos dando de lo que no nos costó, como Robin Hood, robándole a los ricos para darle a los pobres.
Eso suena muy quijotesco y muy bonito, pero no lo es.

Lo sé, porque yo misma lo hice cuando fuí adolescente. Alguna vez, llegué a tomar jabón y sopas y cosas así, para llevarle a una tía que necesitaba. Mi abuelita, que tenía el mismo mal que yo, supo enseguido quién había sido. Y me regañó.
Tenía razón. Si mi tía necesitaba, no tenía mas que pedirle. Ella le hubiera dado su vida si lo necesitaba. Pero mi tía no pedía.
Yo a mis 12 años me creía muy buena y creía que mi abuelita no lo era, teniendo como tenía, una despensita, ¿porqué no le daba?
Ahora lo sé: porque no pedía. Me mandaba a robar o por lo menos, no me decía que estaba mal. Aceptaba lo que yo llevaba con una sonrisa en la cara.

Eso me acarreó cintarazos de parte de mi abuelita. Ella, que nunca me había tocado, me metió cintarazos bien puestos y que ahora agradezco.

Eso me lleva al tema del diezmo. Hasta dónde ayudar a los demás? Hasta la locura como nos amó Jesús. Hasta que duela, decía la madre Teresa.
Ayer leíamos y nos explicaba el Padre sobre la viejita viuda que dió todo lo que tenía: dos moneditas de poco valor, mientras un rico daba de lo que le sobraba. La viejita se vería en la actualidad como una loca.
Pero no tanto como para robar y dar de lo que no es suyo.

Llegué a ver a mi abuelita pedir prestado a rédito para ayudar a una madre de un hijo con síndrome de down que le pidió ayuda. Por supuesto que no le pagó, jeje. Mi abuelita tan pobre, viviendo en una casa de 4 habitaciones en donde aveces llegamos a vivir 3 familias, porque dió refugio temporal a varios, nunca negó ayuda a quien se la pidió. Mucho menos a sus hijos.
Mi tía no le pedía nunca. "puras habas" decía siempre.

Yo la ví endeudarse en la tiendita de enfrente, comprando sodas y pastelitos antes que pedir algo nutritivo a mi abuelita.
Mi abuelita nos levantaba a las 4 de la mañana para ir a la Conasupo por leche. Como daban 4 litros por familia, pues nos llevaba a dos para la familia de mi tía, para nosotros y para mis hermanos que vivían con mi papá y su mamá.

Cuando mi papá se enteró, casi le aprieta el cuello a mi abuelita jaja. Porque él mantenía a su familia y cuando necesitaba, pedía. Y no le parecía que su madre que trabajaba y sus hijas que eran niñas, se levantaran tan temprano, con el frío o la lluvia, mientras mi tío y su esposa se quedaban en sus camitas bien calientitos y se tomaban su lechita tan tranquilos.

Mi abuelita dejó de ir por leche para mi tía y para mi papá. Y llegó entonces un señor a la casa, que era el que se levantaba por la leche, sólo para nosotros. En ése entonces, la hija de mi abuelita vivía con nosotros. El señor era su suegro y tenía necesidad de un lugar donde vivir. Era sólo, viudo desde muchos años antes. Pero ésa es otra historia.

Mi papá cuidó de nosotros siempre. Parecía que adivinaba. Ahora sé que desde el cielo le llegaba la inspiración.

Los bienes son para remediar males, es el título de ésta entrada. Y es cierto. A veces se debe desprender de lo que se tiene, si lo que se tiene, sirve para mal de los que amamos.

Tengo un ejemplo más: mi abuelita necesitaba dónde vivir. Su papá le dejó al mío, un terrenito que fué causa de varios pleitos. Como era nieto y no hijo aunque llevara su apellido y lo hubiera criado como hijo, no todos lo aceptaban así. Para arreglar el intestado, lo pusieron a nombre de mi abuelita. Mi papá se enojó, pero no le quedó más que calmarse.
Pero como lo que no es justo, es injusto. El terrenito fué causa de problemas entre los hijos de mi abuelita que lo querían para ellos. Como estaban en edad de merecer, es decir, andaban queriendo casarse, pues lo querían: mis tres tíos.
Así que mi abuelita lo vendió para evitar se agarraran del moco entre ellos.

Finalmente ninguno de ellos lo disfrutó.

La Primera lectura de hoy, nos habla de ésto
Primera lectura
Deuteronomio 8, 2-3. 14-16

En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no.

Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.

No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres".


Soportar por amor

Por Laura Aguilar Ramírez


Hoy seguimos con la Erección de nuestra Parroquia. Estamos apenas 8 días después. Nuestro párroco sigue siendo asilado de la antigua Parroquia jeje.
Ya llegó la casa parroquial y se está acondicionando, gracias a Dios. Se llama casa parroquial porque pertenece a la Parroquia. Es costumbre de la Iglesia cambiar al sacerdote cada tanto y enviarlo a otra Parroquia, así van rotando los cultivos jeje. No. Eso último fué chiste.

Desconosco el porqué de ésta costumbre, pero veo que sirve para edificar la Iglesia. Para renovarla y también para bien del mismo sacerdote.
Y no es que se cambie uno a cada rato jeje. Aunque aveces se hace, como en mi caso que he vivido en muchos lugares antes de tener mi casa propia finalmente.

La Iglesia está en todos lados, así que a los sacerdotes los van cambiando, pero es la misma Iglesia en todos lados.

Como ahora sé, el sacerdote "se casa" con la Iglesia que Cristo fundó. Lo mismo que hacemos los que nos casamos con un hombre o con una mujer.
Cuando después de batallar con los hijos, educarlos y crecerlos, los vemos casarse e irse de nuestra casa. A veces a lugares lejanos, llevados por la vida que eligieron vivir.
Y se queda uno como nos dice la primera lectura de hoy, orando por ellos, rogando a Dios que estén bien.
Y escribiéndoles, dándoles consejos para que vivan bien por allá. Porque aveces es todo lo que podemos hacer por ellos.

Se cumple en nosotros lo que Dios dijo en el Génesis: mujer, aumentaré tus dolores en tus hijos.
Y lo podemos ver como castigo, pero no lo es. Es sólo consecuencia del pecado original, el que acarreó que las puertas del Paraíso se cerraran tras ellos, porque no puede existir nada manchado delante de Dios que es pureza total.

En el Evangelio de hoy, Cristo habla de que en el cielo no tendremos mujer ni hombre, seremos como ángeles:
Jesús les contestó: “Están en un error, porque no entienden las Escrituras ni el poder de Dios. Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni los hombres tendrán mujer ni las mujeres marido, sino que serán como los ángeles del cielo.
Yo ví a mi abuelita que me crió como madre, ver partir a tres hijos lejos de ella, donde no podía tomar un camión para verlos. La ví orar por ellos, juntar dinero para ir en cuanto podía, que no era muy seguido, la ví llegar cargada de ropa usada y cuanto podía para sus hijos cerca. La ví comprando hierbas, secándolas para llevarles a sus hijos del otro lado medicina, porque no dejan llevar frutas ni alimentos. La ví preparar mole, comprar lo necesario poco a poco, para llevarles.

Aveces le peleaba: "ay, mamá... allá venden café ¿para qué les llevas? y me contestaba: "Ay, mijita. Por allá está recaro" por ejemplo.
La ví empanada de tierra mientras cuidaba del terreno "para mi hija" decía. Su hija era viuda, trabajaba, pagaba renta y biles en el otro lado.
La ví cargar cubetas de desperdicio y comprar tortillas duras a mis vecinos para llevar alimento a puercos que tenía, a gallinas que tenía para tener huevos. La ví sembrar calabazas, jitomates para ahorrar dinero para pagar el agua que se le surtía en pipas.
La ví hacer todo éso para poder dejarle un terreno a su hija del otro lado, "porque allá están recaras las casas, mijita".

Como muchas madres, tapaba un hoyo y destapaba otro para tapar el primero.
Otras madres que soportan vivir en un microdepartamentito y crian ahí a sus hijos y cuidan de ellos lo mejor que pueden y un día los ven irse, llevados por el anhelo de la vida, buscando otros horizontes.

Yo soy de la CDMX, la he visto crecer a paso acelerado de un tiempo para acá. Cuando era niña, conocí maizales, vacas y borregos. Ahora la veo crecer para arriba y para los lados. Y mientras más crece la ciudad, más reducidas son las viviendas hasta llegar a espacios de 5 por 8 en donde se tienen dos recámaras, sala-comedor, cocina y baño. Se tiende en donde se puede.

Y sin embargo, viven como Dios manda: se casan, están en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad.
Normalmente las malas vienen primero jeje. Se casa uno y no se tiene ni casa ni muebles, nada. Ahi le prestan a uno o le regalan.
Y luego vienen las buenas, cuando ya tienes una casa, la amueblas con cariño.
Las malas, cuando nace tu hijo y te duele todo tu hermoso cuerpo y después andas que pareces mapache porque el angelito no deja dormir ni de día ni de noche.
La de buenas, cuando los ves ir a la escuela por primera vez. Cuando los ves caminar, aprender a hablar, cuando los ves reir con sus amigos mientras juegan. Y finalmente, cuando los ves casarse con quien aman y formar su propia familia.
En la enfermedad cuando llega por más que se cuide uno, pero en la salud la mayor parte del tiempo.

Y todo éso, lo vives junto a tu esposo o tu esposa.
Hoy, recordamos a Santa Cleotilde, quien fué reina de Francia y por su fé, sus maneras y hechos, su esposo se convirtió al catolicismo. Y con él, toda Francia.

Así de importante es cuando una mujer vive conforme Dios manda, cuando cumple lo que promete ante el altar a Dios. Todo un país convertido gracias a una mujer. Trayendo con ello, grandes beneficios para ése país.
Ella es la patrona de las esposas que oran por sus esposos, por aquellos alejados de la fé.

Como dice Pablo: no me da verguenza, porque sé en quién he puesto mi confianza y estoy seguro de que él con su poder cuidará hasta el último día, lo que me ha encomendado"
Lo mismo dice una esposa que confía en su esposo. Sabe que cuidará de ella y de sus hijos porque Dios se los ha encomendado.

Esposas: oremos por nuestros esposos, para que Dios les dé la fortaleza para soportarnos jeje Que ya con éso tienen suficiente, jojo
Primera lectura
2 Timoteo 1, 1-3. 6-12

Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, conforme a la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Cuando de noche y de día te recuerdo en mis oraciones, le doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura, como lo aprendí de mis antepasados.
Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación. No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. El nos ha salvado y nos ha llamado a llevar una vida santa, no por nuestros méritos, sino por su propia determinación y por la gracia que nos ha sido dada, en Cristo Jesús, desde toda la eternidad. Esta gracia es la que se ha manifestado ahora con el advenimiento de nuestro salvador, Jesucristo, quien ha destruido la muerte e irradiado la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio, del que he sido nombrado predicador, apóstol y maestro.
Por este motivo soporto esta prisión, pero no me da vergüenza, porque sé en quién he puesto mi confianza, y estoy seguro de que él con su poder cuidará, hasta el último día, lo que me ha encomendado.