Seguimos con ésto del inicio de una comunidad parroquial. Y realmente es distinto. Viene a cambiar la vida de las personas. Por lo menos, la mía.
El martes todos festejando, cerca de 500 personas en la misa de erección, convivio con mariachi y todo bien.
El miércoles la primera misa con sólo la comunidad. Pocas personas
El jueves, "corriendo y llegando tarde". Se nos olvidó que iba a haber Adoración al Santísimo y después la misa. Al entrar al templo saludé a las personas y ni me fijé que estaba expuesto hasta que me senté. Contra mi costumbre, entré por una puerta lateral para llegar cerca del altar que es donde nos sentamos cuando no es domingo.
El viernes nos avisaron que no iba a haber misa porque llegó la casa parroquial y fué todo un show meter la casa móvil y acomodarla. Se tuvo que cortar una parte del muro, cortar ramas de árboles, se afectó el riel del portón, pero finalmente quedó en el lugar donde debe.
Hoy, sábado la misa fué a las 8 de la mañana. Llegamos sólo los catequistas y dos lectores. Se sintió bien raro. Es la primer misa en la que no tuvimos a nadie del coro y tampoco Ministros de la Eucaristía o monaguillos que auxiliaran al sacerdote en el altar.
Al empezar la misa, el padre entró y nadie cantaba. El empezó a cantar y lo seguimos.
Nos tocó leer a mi esposo y a mí. Terminando el salmo, se canta el aleluya y no supe qué hacer. Volteé a preguntar al Padre si se cantaba. Y cantamos el aleluya.
Se extrañó al coro, pero por lo menos yo me dí cuenta que habrá que sustituir lo que falte.
El padre y otros se quedaron con los que van a terminar de acondicionar la casa parroquial y arreglar lo que tuvo que tirarse.
Y es en ésos momentos, cuando se hace vida el evangeliio de hoy. "Sígueme". No importa si sutanita o fulanita asiste a misa o no, no importa si nadie del coro llegó, no importa si nadie de los auxiliares en el altar llegó, no importa. Tú sígueme.
Es lo que me dijo Jesús hoy. Podría preguntar: "¿dónde están las 500 personas que llegaron al convivio y la misa de erección?
Desde que empecé a conoce de Jesús y su Iglesia, me entusiasman los Encuentros Juveniles. Recuerdo que en uno de ellos, hubo gran asistencia, se vivía como entre nubes: misas de inauguración, misas de envío, confesiones, cantos, etc. etc. Dos días después, por casualidad leí el comentario de una persona de ése lugar. Se preguntaba lo mismo que yo hoy. Decía "hace dos días se sentía a Dios vivo y hoy se siente como si no estuviera"- Es una especie de monte Tabor.
.. Recuerdo también una novela que me encantó y leí como 10 veces "Shogún". Como saben, en la cultura japonesa antigua, se acostumbraba hacer todo por su shogun, que era un déspota, que mandaba a alguien a hacerse el harakiri sólo porque algo no salió como deseaba o porque estornudó en su presencia. En ése entonces, llegó un inglés que se enamoró de una japonesa. En un momento dado, ella se acomodó para hacerse un harakiri para lograr sacar a todos los que estaban presos a su lado. Describe que después de que en el último momento el shogun mandó detener su mano con la espada, ella sintió como si flotara, no estuviera y tardó en volver a la vida.
Estamos de nuevo con "dos gatos" en la misa, sólo que ahora diariamente jeje. Habrá que ensayar algunos cantos de entrada y recordar cantar el aleluya y el santo santo.
Pero es hermoso poder escuchar diariamente la Palabra de Dios y comulgar.
Y me hace valorar más al padre ahora párroco. Llegó temprano. Sigue estando en su antigua parroquia, donde ya no es su casa,como "agregado cultural" o como dicen en mi tierra de "arrimado".
Todavía hay que acondicionar la casa parroquial. Hay que conectar el baño con el drenaje, conectar agua, etc. etc. Y ver cómo le conseguimos una cama, un roperito, una mesa, silla, un minibar y un horno de microondas de perdis. Además de ropa de cama, toalla, cortinas para las ventanas, en fin. Acondicionar la casa parroquial con lo mínimo para que pueda estar.
Uno de los mandamientos de la Iglesia es ver por sus necesidades. Ellos no trabajan como uno. Pero hacen una labor que Dios les encomendó: perdonar pecados, mantener la fé de los hijos de Dios, predicar el Evangelio, etc. etc.
Y lo ví hoy. Saliendo de la misa, se puso con los albañiles a ver qué se necesita. Supongo que habrá desayunado algo.
Entre semana come en el Arzobispado porque ahí desempeña una labor. Y en las tardes da la misa y se hace cargo de comuniones, de revisar el buen funcionamiento, si se necesita dar charlas prematrimoniales y muchas cosas más. Y todo sin pegar de gritos como uno jeje. De buen modo.
Tenemos mucho trabajo como comunidad. Y agradezco a Dios porque me da la oportunidad de caminar aunque sea a la misa jeje, de ver las plantitas de la Parroquia, de respirar un aire de tranquilidad.
Es tanto lo que agradezco a Dios. Me dió una nueva vida literalmente después de mi intento de suicidio. Me devolvió a mis hijos, me devolvió a mi marido que ya se estaba perdiendo en el alcohol, me devolvió una casa. Todo éso lo valoro mucho.
He visto el lugar donde antes vivía, donde pensé alguna vez que sería mi casa y que perdimos. He visto que las pequeñas viviendas son ahora de hasta tres pisos. Mis antiguas vecinas que eran tan lindas tienen ahora sus nietos, sus hijos estudiaron y forman bonitas familias.
Todo éso perdimos mi esposo y yo. Y mis hijos lo han sufrido más que nosotros.
Ellos dejaron atrás familia, amigos y una forma de vida distinta. He visto a uno de mis hijos irse a otro lugar más parecido a donde vivíamos en otro país, tengo nieto al que veo una vez al año. Y he visto a mi otro hijo tener una relación y otra y no termina de encontrar a su pareja. Y todo como consecuencia de las decisiones de sus padres. Eso duele más que todo.
Asi que agradezco a Dios poder ir a misa diariamente y poder orar ante el Santísimo a diario.
Quiero ser como el vecino inoportuno, que pedía y pedía hasta que le abrió la puerta, no tanto porque lo quisiera sino por la insistencia.
Si las personas supieran lo que se pierden al no ir a misa, sobre todo en una Parroquia donde está el Santísimo, no faltarían ni un día Los que como yo, perdieron por sus equivocaciones tanto y los que no, para prevenir y no caer en el mismo hoyo. "Dichoso tú que has creído sin haber visto" dice Jesús en una parte de su Evangelio.
Y es cierto. Unos dan fruto al 100, otros al 50 y otros al 10. Dependiendo de su insistencia. Tal vez algún día, mis descendientes puedan vivir en la paz de Cristo y se diga de ellos "dichoso tú que has creído sin haber visto"
Uno como padre de familia tiene la dicha y la obligación de velar por sus hijos, pero cuando tú ves a un sacerdote ofrecer tanto a Dios, y entregarse al servicio de los hijos que Dios ama, te preguntas ¿cómo es posible que den tanto y uno no pueda esforzarse por sus propios hijos? No es que ganen millones, jeje. ni que vivan en casas lujosas, con muebles requete bonitos y vistan ropas super o traigan carros último modelo-Ciertamente tienen necesidad de todo ello, pero pues cada parroquia da lo que puede dar. Comen a veces lo que se les puede dar... y no todas cocinamos super jeje. No es que se les dé una dieta balanceda. Si se rola uno para alimentarlos, cada una quiere darle gustitos y terminan como barrilitos.
Escuchan nuestras confesiones y casi casi novelas. O a las que parecemos discos rayados. Viven lejos de sus familiares. Y todo por amor a Cristo y a sus hermanos.
Eso es mucho más que lo que muchos padres de familia hacemos.
Por éso, sigo estando contenta con ser parte ahora de la Parroquia, de poder servir con y en lo poco que puedo. Siempre pienso en sus familias lejos, en sus padres y hermanos. Me he hecho la promesa de cuidarlos como ellas quisieran que se les cuidara.
Como madre, quisiera que a mis hijos los cuiden sus mujeres. Supongo que como madres de sacerdotes quisieran que a sus hijos se les cuide también.
Yo que tengo un hijo lejos, es lo que pido para él, supongo que las madres de sacerdotes también piden lo mismo.
Recuerdo a mi abuelita que decía que aveces se le atoraba la comida en la garganta, pensando si sus hijos comerían. Ella si pasó por éso. Hubo un tiempo en que intentó vivir sóla con sus hijos, pero era difícil. Rentó una viviendita, la señora le ayudaba a ver que sus hijos no se salieran, pero ella aveces los dejaba con atole, sopes y gorditas, esperando que comieran. Aveces llegaba y no habían comido por andar jugando.
Mi abuelita tuvo 5 hombres después de mi abuelito difunto. Trató de sacar adelante a sus hijos y le fué difícil. Los internó y se le escaparon una vez. Tuvo que darles padrastros y no les gustaban.
"buscaba quien me ayudara y sólo me enjaretaban otros hijos" me dijo una vez.
Yo no quise vivir lo mismo que ella y sólo Dios me ha sostenido siempre. El ha estado ahí para ayudarme. Sólo El.
Aveces pienso que tengo un ángel en el cielo, jeje que insiste e insiste a Dios por mí. Jesús dijo que seremos como ángeles (no ángeles propiamente dicho) entonces yo he de tener uno de ésos allá arriba, porque he sentido siempre su ayuda.
Así que yo no quiero voltear a ver al vecino como dijo el padre hoy, que aveces está uno más pendiente del otro que de uno mismo. Dios tiene un plan para ellos.
Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vió que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".
Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'
Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.
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