Dios es maravilloso conmigo. Le he pedido que ponga en mi camino aquello que debo ver, leer, etc. Y así ha sido. Que aveces me hago como "tío lolo" es otra cosa.
Cuando empecé en las redes, lo hice en unos foros, después empecé a hacer un blog. Como a los 5 años empecé en las redes sociales como facebook y twitter. De ahí a varias otras. Me carcomía las ansias de proclamar por todos lados la buena noticia, de avisar a otros como yo, que han caído por ignorancia en muchas situaciones, que hay un camino que nos lleva a la verdad y a la vida.
Empecé a publicar en redes sociales hace 16 años, pero 5 o 6 atrás las pasé aprendiendo. Siempre con la idea de evangelizar a quienes lo necesitaran, a quienes como yo, han sufrido y sufren, a quienes como yo, desconocen de Cristo y su Evangelio y viven sin esperanza o cansados después de tanto luchar.
Muchas veces he dicho que llegué a un punto en que sentía que estaba en una lancha dando vueltas, remando sóla o cargando sobre mis espaldas un bulto muy pesado sin ayuda. Un día simplemente me caí.
Empecé a leer, a aprender, pero antes llegué enojada, peleando, exigiendo, creyendo que aquellos a los que Cristo les encargó darlo a conocer no habían hecho su labor y por éso yo no me enteré y caí tantas veces.
Ahora 20 años después de todo ésto, veo todo lo que muchos antes que yo, hicieron para que llegara a mí el mensaje. Lo mismo que hago yo ahora.
Y ciertamente debió sucederles como a mí ahora: muchos me tienen bloqueada en las redes sociales, jeje. Ponen me gusta para que vea yo, pero no leen lo que pongo. Otros tal vez lean lo primero pero después se aburren y algunos mas, tal vez lleguen a medio entender y entonces dan carpetazo, asustados porque saber de jesús implica también un compromiso.
No es sólo pedir, que se nos dé y después "ai nos vemos".
En las lecturas y en el Evangelio de hoy, lo vemos muy claro :
Evangelio: Marcus 10, 28-31Ante ése compromiso muchos nos hacemos para atrás. Lo digo porque a mí me sucedió: en mis andanzas por los foros, me topé con un tema "Se buscan almas víctimas" y yo creyendo que se buscaban a aquellos que se sentían víctimas, pues me apunté. ¿quíén más victima que yo?: mis padres se separaron, mi mamá me regaló con mi abuelita, mi abuelita me metió a un internado. Ninguno podía cuidarme. Quise estudiar algo y no había con qué. Me casé y mi esposo no resultó como me había enseñado de novios, el mismo día de la boda me botó nadamás entrar al depa. En cuanto dejó de verlo su tío, quien le dijo que me cargara para entrar al depa, me botó al suelo, jeje.
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte''.
Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".
Durante los 18 años que llevaba de casada, sentía que remaba sóla, que cargaba sóla todo el peso del matrimonio y los hijos.
Así que me anoté. Y después de leer mucho lo que ahí se compartía, me dí cuenta que no era de ése tipo de victimas de lo que se trataba, sino de personas que se hicieran víctimas por personas como yo, que se ofrecieran a evangelizar, a sufrir por los demás, por los ignorantes, que se ofrecieran a orar por ellos, etc. etc.
Me dí cuenta que yo no era de ésa clase de víctima, de los que dejan todo por Cristo y su Evangelio. Me dí cuenta que hay muchas personas que oran por personas como yo y como tú que sufres. Que hay personas que se ofrecen al Padre como almas víctimas en lugar tuyo. Que oran por los que no oran. O sea, si les toca orar una hora al día, oran 2 o 3 o 4 supliendo lo que otros no hacen por ignorancia.
Yo me anoté como digo, sin saber jeje. Ahora lo hago sabiendo. Porque sé que se necesita, no porque Dios necesite de mis oraciones o las de todo el mundo, sino porque yo necesito de El y todo el mundo necesita de El.
En todos éstos años he aprendido mucho sobre la fé católica (que es la fé que Cristo enseñó), pero también he aprendido de otras religiones, de otras personas. Y pongo mi gotita de agua en ésta tierra tan seca y árida, esperando que como dice la primera lectura: "Sean santos porque yo, el Señor, soy santo".
El agua que se riega, tal vez no caiga en el sitio en el que se vierte. Tal vez haya una piedra que impide que llegue al suelo o sea tan arenosa que ni se note o sea tan buena que se extienda. Eso no lo sé.
Al principio, me enojaba porque no caía donde yo quería, ahora sé que Dios tiene sus tiempos y modos. Que llama a unos en la mañana, a otros en la tarde y a otros más, al anochecer.
Señor: en tus manos pongo mis tristezas, mis esperanzas, mis anhelos. Sabiendo que me darás lo que sea mejor para mí y los míos. Tú las conoces antes de que te las diga porque Tú mismo me las inspiras. Dame, Señor lo que desees y pideme lo que quieras. Amén.
1 Pedro 1, 10-16
Hermanos: Los profetas, cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron también profundamente acerca de la salvación de ustedes.
Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros. Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquellos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente es algo que los ángeles anhelan contemplar.
Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no vivan conforme a las pasiones que tenían antes, en el tiempo de su ignorancia. Al contrario, así como es santo el que los llamó, sean también ustedes santos en toda su conducta, pues la Escritura dice: Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.
