Ayer, sucedió un lamentable accidente en Ensenada. Se está construyendo una unidad habitacional y al estar haciendo la cimentación de 6 metros para los edificios, hubo un derrumbe de tierra que cayó sobre 3 albañiles y uno de ellos desgraciadamente falleció. Un joven de 22 años, con familia. Familia que estuvo presente viendo que lo sacaran, llorando. Una mujer tremendamente afectada, no lloraba, daba alaridos de dolor.
Escena desgarradora que me recordó un hecho muy doloroso en la vida de mi papá.
El tuvo la oportunidad de comprar un vocho que metio como taxi. Lo trabajó mucho tiempo. Después compró otro vochito y también lo puso como taxi. Cuando puso el taller de reparación de motores, dió a trabajar los dos taxis.
Así que tenía dos choferes. Sólo lo daba a trabajar en el día, para cuidar tanto la vida de ellos como las unidades.
Sin embargo, a uno de sus choferes lo mataron en un asalto.
Al no llegar a entregar la unidad, mi papá no se preocupó porque algunas veces, éste señor acostumbraba quedarse más tiempo trabajando y se llevaba la unidad a su casa si ya era tarde, puesto que vivía retirado. Mi papá se portaba bien con sus dos choferes, así como con los dos chalanes que tenía en el taller. Sus trabajadores lo querían por éso.
Al otro día temprano, llegó su esposa preguntado por él. Se reportó a la policia y se empezó también la búsqueda por parte de varios amigos de mi papá que eran taxistas y choferes de peseras o combis. Eran sus clientes, pero también sus amigos. El era así, tenía muchos amigos.
Y fueron ellos, quienes encontraron el taxi. Lo encontraron en un ciudad perdida. Pero a él lo encontró la policia, al atender una llamada reportando un cuerpo tirado en una zanja. Gracias a Dios alguien se dió cuenta de su presencia ahí.
El taxi había sido reportado como el vehículo en donde unos asaltantes huyeron. Por ello se pensó que lo abordaron para un servicio, lo despojaron del vehículo, lo tiraron en una zanja después de asesinarlo. El debió oponer resistencia y lo mataron.
Era jóven, padre de familia, con hijos pequeños. Su esposa y sus hijos dependían de él. Mi papá se hizo cargo de los gastos del entierro y también se hizo cargo de los gastos de la esposa y los dos chiquillos durante un tiempo, mientras ella se hacía cargo. Entró a trabajar y su familia la apoyó.
El otro taxi lo manejaba una mujer. Eso era también algo raro en ése tiempo. Una mujer trabajando un taxi. No cualquiera les daba trabajo. Mi papá sí confió en ella para ése trabajo. Ella era soltera, pero ayudaba a su madre con sus hermanos y necesitaba un ingreso superior al de una fábrica. Tenía un carrito que dejaba en el taller de mi papá, mientras trabajaba. Ella nunca trabajó más tiempo del pactado, era muy responsable y llegó a ser amiga de la familia.
Y éso me lleva a otro pasaje difícil en la vida de mi papá: cuando atropelló a un vigilante que falleció en el lugar.
Sucede que Gloria, así se llamaba la chofer del taxí de mi papá, dejó su carro como siempre. Mi papá tomó con unos clientes y no sé porqué razón, agarró el carro de Gloria. Al ir transitando por Río Churubusco, intentó pasarse la preventiva. Al mismo tiempo, el vigilante con su bicicleta empezó a pasar la calle. Mi papá trató de evadirlo, desviando el volante, pero con la parte trasera del carro le pegó en la llanta de la bicicleta. El señor cayo y se desnucó muriendo en el lugar.
Mi papá se detuvo, llegó la policia, lo llevaron a la cárcel. Llamó a mi hermana, la cual se hizo cargo de la situación. Lo fué a ver a la delegación, donde estaba detenido. Mi papá estaba muy afectado, le rogaba a mi hermana que no lo dejara ahí.
Como en muchos casos, no faltó el corrupto que aprovechando la ocasión, saca provecho.
A mi papá lo iban a llevar a la Penitenciaria, éso le dijeron a mi hermana. Ella, asustada, hizo el trato con ellos de darles dinero para que lo soltaran. Le hicieron la pantomima de sacarlo de la delegación, lo trajeron dando vueltas según para hacer tiempo, porque si lo llevaban a la Peni no saldría. Total. Que mi hermana les dió dinero y lo soltaron ahí mismo, en la calle.
Tú crees? Fué tranza de los polis, por supuesto. Mi papá había tomado unas copas, pero no iba borracho. El vigilante fué imprudente al no esperar que el alto estuviera en el semáforo. Es cierto que mi papá iba rápido. Seguramente pensó en que le daría tiempo de pasar. Ya ves que después del trabajo, lo único que quieres es descansar.
Como en todos los accidentes, se combinan varios factores que desembocan en la tragedia. Ese fué el caso. Y nunca falta quien lo aproveche.
Quisieron también agregar que como el carro no era de él, había abusado de la confianza de otra persona para sacar más, pero Gloria declaró que ella se lo prestaba cuando él lo necesitaba.
Mi papá después de éstos dos sucesos, decidió que no necesitaba los taxis, con el taller era suficiente y los vendió. De hecho, le vendió uno a Gloria que se portó tan bien. Se lo vendió en plazos como a él se lo habían vendido años antes.
Yo creo que fué lo mejor que pudo hacer. Dicen que la ambición no es buena. Yo soy de la idea de que no se necesitan dos trabajos para salir adelante, que con uno sólo se tienen sus cansancios.
El vigilante tenía dos trabajos también. Mi papá tenía dos ingresos: el taller y los taxis.
Con las preocupaciones del taller le bastaba, para todavía tener las de los taxis.
Se hizo de los taxis cuando eran su modo de vivir. Pero al poner el taller, los dos taxis le daban más problemas que ventajas. No los vendía más por ayudar a sus choferes que por lo que le rendían. Así era él.
Buen amigo, buen patrón. Pero yo creo que cada quien pone una gota en éste mundo, pero no podemos hacernos responsables de muchos.
Sus empleados del taller necesitaban de él. Los empleados de los taxis también. No se puede uno hacer cargo de tanto. Cada quien tiene una capacidad.
Mi papá terminó por entenderlo. Y vendió los taxis.
Y también mi esposo vivió algo parecido:
Después de que lo despidieron del Banco, lo liquidaron. Metió el dinero a plazo fijo de un año, pensando en conseguir pronto un empleo. Cosa que no sucedió. Como se vino la depresión del 94, varias empresas hicieron lo mismo: les dieron a elegir a sus empleados liquidarlos o que siguieran trabajando con menos sueldo.
A mi esposo lo liquidaron. Como se vino un desempleo muy grande, no le fué sencillo encontrar trabajo. Pasó el año y no conseguía algo. Le ofrecían demasiado poco. Las filas para un sólo trabajo eran largas. Yo seguía trabajando en mi casa haciendo costura. Intentamos retomar las demostraciones que antes había hecho con una vecina, yendo de casa en casa. No nos funcionó porque no nos daba tiempo para ir a cobrar. Teníamos que ir a comprar e íbamos juntos, teníamos que ir a vender y él era chofer mientras yo hacia las demostraciones y sacaba y metía las mercancías. Se quedaba en el carro mientras tanto. Yo le decía que fuera a cobrar ya que eran casi 3 horas que me tardaba entre sacar, hacer la demostración y meter. El sólo manejaba y me ayudaba a cargar. Decía que le daba pena cobrar.
Total, que no nos funcionó. Después intenté vender dulces, snacks y postres afuera de la casa de mis suegros. Obviamente no era suficiente. Nos consiguieron un local donde vender carnitas Aprendimos a hacerlas, así como quesadillas de sesos. Pero no era suficiente. Pasábamos todo el dia. Se me ocurrió vender desayunos y comidas corridas porque habia muchos locales comerciales cerca. Y empezó a jalar un poco más.
Era cuestión de tiempo para que funcionara, pero.... el dueño del local que en realidad nos lo rentaba, aunque él nos dijo que a él se lo rentaban, pero no podía hacerse cargo. Nos subió la renta jeje. Nos ofreció otro local en un mercado para vender comida casera. No me animé a hacerlo, porque había muchos puestos de comida ahí. El era técnico dental. Hacía dentaduras y así lo conocimos. Me hizo un trabajo dental que ya no pude terminar, desgraciadamente.
Sentí que quiso aprovecharse de nosotros. De vez en cuando llegaba, nos pedía un kilito de carnitas que no pagaba. Y cuando nos subió la renta, pues le dejé su local. Por supuesto que consiguió a otros ingenuos para vender las carnitas y ahora desayunos y comidas. De que hay gente encajosa, la hay.
A mí me debían un dinerito que había prestado. Y me pagaron la mitad. Antes de que se evaporara, decidi poner una tienda. Cuando Dios pone, hay que tomar la oportunidad.
En la esquina de mi casa había una tienda, pero tuvieron problemas y la quitaron. En ése tiempo, me pagaron y decidí abrir la tienda.
Mi esposo no quería, pero me empeciné. Tenía unos anaqueles que había comprado en un intento de poner una papelería y que usaba después para poner la ropa que componía. Realmente me iba bien cosiendo, pero al quedarse mi esposo sin trabajo, hube de buscar algo más.
Total. Que se puso la tienda. Nos iba bien, bendito Dios. Pero fué sólo algo temporal. Algo que Dios nos permitió tener para salir de deudas. Deudas que habíamos adquirido durante los dos años que mi esposo estuvo sin trabajo.
Con el dinero que tenía en el banco se sentía millonario y creyó que no se iba a terminar. Fué un tiempo en que le dió por pasear. Fuimos varias veces a Acapulco. Cuando venía su familia, pasaban por él para ir a balnearios y demás. Tiene una hermana que vive fuera de la CDMX y llegaba con ganas de pasear con toda su familia, pero pasaba por nosotros para que pusiéramos la mitad.
Yo tenía miedo de discutir. Me daba cuenta que no estaba bien, que él necesitaba trabajar, que lo que yo ganaba no era suficiente. Cuando llegó el momento de sacar el dinero del banco, se debía todo. Y todavía durante otro año, no consiguió trabajo. La tienda sirvió para pagar las deudas.
Se tuvo que trapasar el condominio horizontal.. y como ya comentado en otra entrada, tuve otra sorpresa: se debía de la casita.
Bueno... cuando tuvimos la tienda, al principio no nos surtía ni las "Sabritas", ni el "Bimbo", ni varios proveedores. Teníamos que traer de otros lugares para poder ofrecerlos a los clientes. Ibamos a la Central de Abastos a surtirnos, por ejemplo.
Después llegaron los proveedores... hasta los que no esperábamos jeje.... pero se le batalló.
Y fué ahí donde mi esposo tuvo un accidente parecido al de mi papá.
Iba por la que entonces era una avenida sin mucho tráfico. Cuando le salió una bicicleta, atrás de la cual iba una mujer y su niña. Salieron de una calle, y trataron de ganarle a los carros. Eran dos carros, mi esposo y un carro blanco. El carro blanco iba muy rápido y en el mismo carril que mi esposo, casi se le echa encima
Mi esposo se hizo a un lado cuando el carro blanco se le cruzó y al hacerse a un lado, le pegó a la llanta de la bicicleta, cayendo la niña y la señora. Mi esposo se detuvo. Algunas personas culpaban al carro blanco que le metió pata y se alejó a toda velocidad. Mi esposo inocentemente, les dijo que había sido él quien le pegó a la bici. Llegó la ambulancia y se llevaron a la niña viva y consciente y a la mamá.
Llegó la policia, se lo llevaron, estuvo detenido. Tenía todo a su favor. La señora se quiso cruzar en lugar prohibido, puesto que había un puente a sólo una calle. El intentó evitar el atropello girando el volante, cosa que determinaron los peritos al ver las huellas de las llantas. El se detuvo y reconoció su responsabilidad, cuando ni siquiera era necesario puesto que todos culpaban al carro blanco.
En fin. Que saldría rápido, pero... en esas circunstancias, uno no piensa. Después, al repasar todo... veo que nos trancearon. Pero en ése momento, sólo pensaba en sacarlo. Mi cuñado consiguió un abogado, él habló con las autoridades, le dijeron que había que dar dinero, se consiguió endeudándome porque lo que yo tenía guardado, no alcanzaba.
En fin. Que salió. La cosa se agravó porque según ésto, la niña falleció. Pero pensándolo bien, la familia nunca se presentó ni pidió indeminización, ni nada. Fué una tranza como muchas que se cometen, aprovechando la confusión y el dolor o el miedo de las personas.
Ni siquiera se nos presentó el acta de defunción de la niña.
Así que entre el dinero que se pidió prestado, los gastos acumulados, la tienda nos sirvió para salir de deudas. Y la venta del condominio fué consecuencia de todo ello.
Era un tiempo en que mi esposo no andaba muy bien que digamos. Sólo Dios me sostuvo en ése tiempo. Pero después me desplomé. Es como cuando la adrenalina es tanta que nos ayuda a salir, pero después se viene el desplome.
Me sentía sóla con la carga, con dos hijos a los que había que sacar adelante y sin el apoyo de mi esposo.
La vida parece repetir situaciones. Mi papá lo vivió .. y nosotros también.
Hasta la próxima.
Mi papá después de éstos dos sucesos, decidió que no necesitaba los taxis, con el taller era suficiente y los vendió. De hecho, le vendió uno a Gloria que se portó tan bien. Se lo vendió en plazos como a él se lo habían vendido años antes.
Yo creo que fué lo mejor que pudo hacer. Dicen que la ambición no es buena. Yo soy de la idea de que no se necesitan dos trabajos para salir adelante, que con uno sólo se tienen sus cansancios.
El vigilante tenía dos trabajos también. Mi papá tenía dos ingresos: el taller y los taxis.
Con las preocupaciones del taller le bastaba, para todavía tener las de los taxis.
Se hizo de los taxis cuando eran su modo de vivir. Pero al poner el taller, los dos taxis le daban más problemas que ventajas. No los vendía más por ayudar a sus choferes que por lo que le rendían. Así era él.
Buen amigo, buen patrón. Pero yo creo que cada quien pone una gota en éste mundo, pero no podemos hacernos responsables de muchos.
Sus empleados del taller necesitaban de él. Los empleados de los taxis también. No se puede uno hacer cargo de tanto. Cada quien tiene una capacidad.
Mi papá terminó por entenderlo. Y vendió los taxis.
Y también mi esposo vivió algo parecido:
Después de que lo despidieron del Banco, lo liquidaron. Metió el dinero a plazo fijo de un año, pensando en conseguir pronto un empleo. Cosa que no sucedió. Como se vino la depresión del 94, varias empresas hicieron lo mismo: les dieron a elegir a sus empleados liquidarlos o que siguieran trabajando con menos sueldo.
A mi esposo lo liquidaron. Como se vino un desempleo muy grande, no le fué sencillo encontrar trabajo. Pasó el año y no conseguía algo. Le ofrecían demasiado poco. Las filas para un sólo trabajo eran largas. Yo seguía trabajando en mi casa haciendo costura. Intentamos retomar las demostraciones que antes había hecho con una vecina, yendo de casa en casa. No nos funcionó porque no nos daba tiempo para ir a cobrar. Teníamos que ir a comprar e íbamos juntos, teníamos que ir a vender y él era chofer mientras yo hacia las demostraciones y sacaba y metía las mercancías. Se quedaba en el carro mientras tanto. Yo le decía que fuera a cobrar ya que eran casi 3 horas que me tardaba entre sacar, hacer la demostración y meter. El sólo manejaba y me ayudaba a cargar. Decía que le daba pena cobrar.
Total, que no nos funcionó. Después intenté vender dulces, snacks y postres afuera de la casa de mis suegros. Obviamente no era suficiente. Nos consiguieron un local donde vender carnitas Aprendimos a hacerlas, así como quesadillas de sesos. Pero no era suficiente. Pasábamos todo el dia. Se me ocurrió vender desayunos y comidas corridas porque habia muchos locales comerciales cerca. Y empezó a jalar un poco más.
Era cuestión de tiempo para que funcionara, pero.... el dueño del local que en realidad nos lo rentaba, aunque él nos dijo que a él se lo rentaban, pero no podía hacerse cargo. Nos subió la renta jeje. Nos ofreció otro local en un mercado para vender comida casera. No me animé a hacerlo, porque había muchos puestos de comida ahí. El era técnico dental. Hacía dentaduras y así lo conocimos. Me hizo un trabajo dental que ya no pude terminar, desgraciadamente.
Sentí que quiso aprovecharse de nosotros. De vez en cuando llegaba, nos pedía un kilito de carnitas que no pagaba. Y cuando nos subió la renta, pues le dejé su local. Por supuesto que consiguió a otros ingenuos para vender las carnitas y ahora desayunos y comidas. De que hay gente encajosa, la hay.
A mí me debían un dinerito que había prestado. Y me pagaron la mitad. Antes de que se evaporara, decidi poner una tienda. Cuando Dios pone, hay que tomar la oportunidad.
En la esquina de mi casa había una tienda, pero tuvieron problemas y la quitaron. En ése tiempo, me pagaron y decidí abrir la tienda.
Mi esposo no quería, pero me empeciné. Tenía unos anaqueles que había comprado en un intento de poner una papelería y que usaba después para poner la ropa que componía. Realmente me iba bien cosiendo, pero al quedarse mi esposo sin trabajo, hube de buscar algo más.
Total. Que se puso la tienda. Nos iba bien, bendito Dios. Pero fué sólo algo temporal. Algo que Dios nos permitió tener para salir de deudas. Deudas que habíamos adquirido durante los dos años que mi esposo estuvo sin trabajo.
Con el dinero que tenía en el banco se sentía millonario y creyó que no se iba a terminar. Fué un tiempo en que le dió por pasear. Fuimos varias veces a Acapulco. Cuando venía su familia, pasaban por él para ir a balnearios y demás. Tiene una hermana que vive fuera de la CDMX y llegaba con ganas de pasear con toda su familia, pero pasaba por nosotros para que pusiéramos la mitad.
Yo tenía miedo de discutir. Me daba cuenta que no estaba bien, que él necesitaba trabajar, que lo que yo ganaba no era suficiente. Cuando llegó el momento de sacar el dinero del banco, se debía todo. Y todavía durante otro año, no consiguió trabajo. La tienda sirvió para pagar las deudas.
Se tuvo que trapasar el condominio horizontal.. y como ya comentado en otra entrada, tuve otra sorpresa: se debía de la casita.
Bueno... cuando tuvimos la tienda, al principio no nos surtía ni las "Sabritas", ni el "Bimbo", ni varios proveedores. Teníamos que traer de otros lugares para poder ofrecerlos a los clientes. Ibamos a la Central de Abastos a surtirnos, por ejemplo.
Después llegaron los proveedores... hasta los que no esperábamos jeje.... pero se le batalló.
Y fué ahí donde mi esposo tuvo un accidente parecido al de mi papá.
Iba por la que entonces era una avenida sin mucho tráfico. Cuando le salió una bicicleta, atrás de la cual iba una mujer y su niña. Salieron de una calle, y trataron de ganarle a los carros. Eran dos carros, mi esposo y un carro blanco. El carro blanco iba muy rápido y en el mismo carril que mi esposo, casi se le echa encima
Mi esposo se hizo a un lado cuando el carro blanco se le cruzó y al hacerse a un lado, le pegó a la llanta de la bicicleta, cayendo la niña y la señora. Mi esposo se detuvo. Algunas personas culpaban al carro blanco que le metió pata y se alejó a toda velocidad. Mi esposo inocentemente, les dijo que había sido él quien le pegó a la bici. Llegó la ambulancia y se llevaron a la niña viva y consciente y a la mamá.
Llegó la policia, se lo llevaron, estuvo detenido. Tenía todo a su favor. La señora se quiso cruzar en lugar prohibido, puesto que había un puente a sólo una calle. El intentó evitar el atropello girando el volante, cosa que determinaron los peritos al ver las huellas de las llantas. El se detuvo y reconoció su responsabilidad, cuando ni siquiera era necesario puesto que todos culpaban al carro blanco.
En fin. Que saldría rápido, pero... en esas circunstancias, uno no piensa. Después, al repasar todo... veo que nos trancearon. Pero en ése momento, sólo pensaba en sacarlo. Mi cuñado consiguió un abogado, él habló con las autoridades, le dijeron que había que dar dinero, se consiguió endeudándome porque lo que yo tenía guardado, no alcanzaba.
En fin. Que salió. La cosa se agravó porque según ésto, la niña falleció. Pero pensándolo bien, la familia nunca se presentó ni pidió indeminización, ni nada. Fué una tranza como muchas que se cometen, aprovechando la confusión y el dolor o el miedo de las personas.
Ni siquiera se nos presentó el acta de defunción de la niña.
Así que entre el dinero que se pidió prestado, los gastos acumulados, la tienda nos sirvió para salir de deudas. Y la venta del condominio fué consecuencia de todo ello.
Era un tiempo en que mi esposo no andaba muy bien que digamos. Sólo Dios me sostuvo en ése tiempo. Pero después me desplomé. Es como cuando la adrenalina es tanta que nos ayuda a salir, pero después se viene el desplome.
Me sentía sóla con la carga, con dos hijos a los que había que sacar adelante y sin el apoyo de mi esposo.
La vida parece repetir situaciones. Mi papá lo vivió .. y nosotros también.
Hasta la próxima.

