¿Y si vamos por el Sexto?

Por Laura Aguilar Ramírez

Todos vimos el hermoso espectáculo que puede ser un mundial, lo hermoso que es ver a jugadores de tu selección llevar los colores de tu patria jugar dando todo en la cancha, superando muchos obstáculos: días lluviosos, rivales profesionales que no fueron sencillos.

Durante muchos años, México soñó con el cuarto partido. Finalmente lo hizo el 14 de junio de 1970 cuando enfrentó a Italia en la fase de cuartos de final después de haber empatado con Rusia y haber vencido a El Salvador y Bélgica. En ése entonces, estaba a punto de cumplir 10 años, estaba internada. En la escuela priamria no se hablaba de otra cosa. No recuerdo haber visto ningún partido, pero la locura llegaba hasta el interior del internado. Nos enterábamos de los resultados en la escuela y brincábamos y gritábamos junto a nuestros compañeros en el recreo. Cuando se pasó a la siguiente ronda, fué la locura. La directora nos dejó salir al patio a gritar y brincar antes de ir a dormir. Recuerdo ésa noche con mucha alegría.

El partido contra Italia tampoco recuerdo haberlo visto. A don Pedrito le gustaba ver "Siempre en domingo" y yo escuchaba "gol" de las casas de mis vecinos. También en mi colonia, mis amiguitas estaban contagiadas con la fiebre futbolera. Al terminar el partido, nos fuimos no al ángel, porque en ése entonces no se acostumbraba hacerlo. Nos gustaba ir a un puente sobre Av. Taxqueña a ver pasar los carros que regresaban del Estadio Azteca. Pasaban con la bandera mexicana, sonando los cláxones y nosotras llevábamos nuestras banderitas y las agitábamos en respuesta. Fuimos las primeras que hicimos éso. En el último partido, el dichoso puente estaba lleno. Se sentía el movimiento, gracias a Dios están bien construidos jaja. Aún siguen en pie a pesar de tantos años. En ése entonces eran nuevos. Se construyeron cuando se hizo la línea 2 del metro que iba de Taxqueña a Pinosuarez y que se inauguró el 1 de agosto de 1970. En septiembre se amplió hasta Tacuba.
Así que cuando fué el mundial ya estaban construidos y la gente ya los usaba, aunque aún no se utilizara el metro.

Para nosotras, muchachitas era una diversión ir a ése puente a ver pasar los carros provenientes del Azteca con las banderas de sus equipos. Así me enteré que Cruz Azul fué campeón en 1969, año en que ganó el torneo de liga, de copa y campeon de campeones, a pesar de llevar tan sólo 5 años en la Primera división. Desde entonces empecé a irle a ése equipo. Su época dorada fueron los 70s.

Siguiendo con la Selección mexicana de ése entonces, se escuchaba una canción donde se mencionaban a varios jugadores; el cuate Calderón, Enrique Borja, Aarón Padilla y Valdivia. A raíz del partido perdido por 4-1 ante Italia, empezaron a llamar a Calderón que era del Guadalajara. "coladerón" no en forma despectiva, sino con el humor mexicano que nos caracteriza.

Ya llovió desde entonces, pero no tanto como la lluvia que les cayó en los dos últimos partidos que se jugaron en éste mundial de 2026. A partir de haber llegado al cuarto partido, empezó a soñarse con el quinto partido, cosa que se logró el 21 de junio de 1986. En esa ocasión se perdió contra Alemania 4-1 en rondas de penales. El partido regular y los tiempos extras terminaron 0-0. Se jugó en Monterrey, Nuevo León. Se jugaban los cuartos de final .

En ésa ocasión, viví el mundial en casa de mi hermana. Los 5 partidos en los que México jugó, los ví ahí. Era el tiempo de la famosa "ola" nacida en el Azteca. Y en casa de mi hermana, con sus tres hijos y mi hijo mayor que para ése entonces tenía 1 año y medio, hacíamos la ola al ritmo del Azteca. Fueron bellos momentos vividos con mi hermana.

En ése mundial ya se tenía la costumbre de ir al Zócalo a celebrar. Mi hermana tenía carro en ése entonces y se le ocurrió la idea de ir y pues allá fuimos. A pesar de la derrota, el mexicano encuentra algo que celebrar. Y en ése entonces, celebramos la llegada al quinto partido. Se jugó contra un grande durante 180 minutos, más los tiempos extras. También en ése mundial nos dimos cuenta de lo malo que somos para tirar penalties jeje.

Bueno... pues allá ibamos con tres niños, un bebé. Pasamos por un hotel cercano al Centro histórico y mi hermana sacó su repertorio, jeje. Sucede que unos alemanes estaban en el balconcito de su habitación celebrando el triunfo de su equipo. No entendían porqué el pueblo mexicano estaba en las calles celebrando si habíamos perdido.

Recuerdo que al vernos pasar gritando y echando porras, nos hicieron señas y nos enseñaron su bandera diciéndonos que ellos habían ganado. Mi hermana les tocó las mañanitas con el claxón jeje y con ella, todos los carros que ibamos a celebrar. Creo que en el fondo, yo tampoco entendía el motivo de la celebración, pero ir con mi hermana celebrando algo, ya era para mí, motivo de alegría.
No llegamos al Zócalo, las calles estaban repletas de gente. Teníamos que dejar el carro super lejos porque no había dónde estacionarse y no nos pareció adecuado hacerlo con los niños. Pero no nos impidió ir a celebrar con un helado a un lugar cercano.

Ayer, ví el partido de México contra Inglaterra en mi casa, con mi esposo, comiendo papas y chicharrones. Me encantó. Me encantó ver a mi selección jugar dando todo ante un rival poderoso. Porque no podemos negar que el futbol europeo en éstos momentos es el mejor. La llegada de jugadores africanos a Europa les ha dado mayor fuerza y poderío. Y nuestros jugadores no se achicaron en ningún momento. Dieron todo en la cancha

Los dos goles en contra fueron por descuidos de la defensa más que por méritos del rival que no encontraba la manera de someter a nuestro equipo.

Y me encantó el que por fin, se superara ése desaliento que parece le llega al jugador mexicano cuando va perdiendo. Mi esposo se levantó del sillón, diciendo "ya valimos" y no quiso seguir viendo. El equipo se levantó, mantuvo el ánimo y logró el gol. Un gol que resonó fuerte. Inglaterra se cerró y México, a pesar de sus esfuerzos no pudo abrir ése ostión. Pero ello no evitó que el equipo diera la vuelta olímpica, envuelto en el amor de un pueblo que se reconoce a sí mismo en ellos.

México, una nación que no se vence, que lucha hasta el final, que supera obstáculo tras obstáculo con tesón, a pesar de todo. Ese es el México que a mí me gusta ver. Ayer me sentí identificada con ése equipo de jóvenes dando todo y que cayeron mirando al sol y no goleados como ante Italia o como ante Alemania en mundiales anteriores.

Con un equipo así, me atrevo a soñar también yo.

Hace mucho no me sentía orgullosa de mi país, envuelto en cuestiones políticas, enfrentado contra sí mismo, donde la violencia no es contra otro país sino entre mexicanos: los chairos y los fifis. Donde sólo importa lo que se nos dé, donde nos vale el otro y lo que le suceda.

Por un momento, volví a ver al México que recuerdo y no en el que vivo. Por un momento, olvidé que mueren tantos sacerdotes, periodistas. Me olvidé de las personas desaparecidas, de los sombreros, de los árboles tirados en aras de construir algo que se cae sólo. Me olvidé de los ríos que corren en las grandes ciudades ya no como en mis tiempos, sino sobre el pavimento. Pienso que pronto se tendrá que ir en trajinera en lugar de autos en algunos lugares. Me olvidé del dolor de ver animales muertos por falta de agua en la región norteña y me olvidé de los temblores que tiraron medio Acapulco, me olvidé de edificios derrumbados y de tantas cosas dolorosas.

Creo que prefiero ver caer a mi selección dando todo en la cancha, que ver caer a mi país en el vicio, la corrupción, peleando unos contra otros, tomando el camino fácil del "a mí que me den" y del "que lo resuelva a ver quién".

Por un momento, volví a ver el México que amé, en el que viví y al que deseo volver a ver. Un 2-1 con goles metidos por México, no por su rival que en ningún momento tuvo el control.

Espero que México se dé cuenta que no son los otros los que determinan su rumbo, sino él mismo. Inglaterra con todo y sus jugadores que juegan en la mejor liga mundial, se vió por momentos deslucida, en ningún momento pudieron hacer algo. Los goles los metió México, dos errores y un gran gol.

En mi mente volví a ver al México que venció al mejor ejercito que había en ése momento, en la batalla de Puebla en 1862.
Al México que cayó en la Intervención americana, pero cayó envuelto en su bandera como Juan Escutia en el castillo de Chapultepec, antes de que fuera mancillada por el rival. Y que después, los vió irse sin haber logrado vencerlo en 1847.
Al México que logró su libertad rn 1821 y no al México revolucionario de 1921 donde corrió sangre mexicana a mares, tomada por manos mexicanas.

Pensaba en que la única libertad que debería soñarse es la libertad que da el tener conciencia y responsabilidad para decidir su propio rumbo, sabiendo que habrá obstáculos y que se pueden vencer si se tiene al lado alguien que luche también.
Pensaba en que la única revolución que debiera haber en nuestro país y nuestras familias, debería venir de aquella que hacen los hijos en nuestras vidas y aquella que hacen las personas que llegan a nuestra vida para hacerla mejor.

Un México que tenía fé no sólo en él mismo, sino en Dios y en su actuar.

Se acabó el mundial para México, no para otros países que seguirán jugando hasta que salgo un campeón.
Se acabó el mundial también para el país que México arropa cuando ya no está: Brasil.
Se acabó el mundial para países de América. Antes se decía que si se jugaba en Europa, ganaba un europeo y que si se jubaba en América ganaba un americano, ahora ya no es así.

Atrás se quedaron las idas al Angel (gracias a Dios, porque a mí me da miedo que lo tumben algún día aquellos que marchan encuerados en las manifestaciones proaborto o las feministas del pañuelo verde) Atrás se quedaron las idas al Zócalo donde se tiembla sólo al pensar en que se salga de control y saqueen casas y negocios como ya ha sucedido.

Se acabó el mundial, gracias a Dios. Habrá que empezar a soñar con el Sexto partido, a aprender a no fallar penales, a aprender a tirar al marco sin fallar, a hacer pases al compañero, o aquello que los que saben se tenga que hacer.

Espero estar para ver ése Sexto partido. Es el nuevo sueño.
¡Animo, México!. Antes se pensaba que un cuarto partido era imposible. Después se pensó que el quinto era inalcansable. Ya viste que no, que es posbile.

Yo creo que no es un quinto partido o un sexto. Hemos llegado a cuartos de final en ocasiones anteriores, es decir, hemos estado entre los 8 mejores equipos del mundo, lo cual no es poca cosa.

En la primer ronda actual son 32 mejores equipos o sea 16avos. Se pasa a octavos de final en la segunda ronda o sea 16 equipos. Y en la tercer ronda, se pasa a Cuartos de final o sea, 8 equipos. En donde México ya ha estado.

Lo que ha sucedido, es que se han agregado equipos venidos de Asia, Africa, y Arabia. Se les han dado más lugares. No sé la causa, pero lo imagino: la economía, la prolongación de la fiesta mundialista.
Será tal vez un deterioro en el espectáculo o en la calidad de la competencia. No lo sé.

Pero México ha estado dentro de los 8 mejores del mundo. Anteriormente, las rondas eliminatorias eran más exhaustivas, porque pasaban menos equipos. O sea, la crema y nata del futbol.  Ahora se ha dado mayor énfasis en la cantidad que en la calidad.

Así que lo hecho por el equipo mexicano tiene mucho mérito.
Y si es por cábala o porque remontar el "quinto partido" pues hay que pensar diferente: comernos el quinto, jeje. Y buscar el 6to. partido.