El día de hoy preparé unos waffles. Me gustan mucho los waffles. La primera vez que los comí, mi hijo y su entonces novia, nos invitaron a comerlos en un restaurancito. Los preparan dulces y de mole, poblanos, a la crema, etc. etc.
Pues bien. Hace unos meses, mi hijo me regaló una wafflera casera donde se pueden prepararar dos al mismo tiempo. Tardé tiempo en probarla porque creía que se necesitaba una mezcla especial. Mi hijo me trajo una harina especial y me decidí a prepararlos.
Jajaja. Eso fué hace como dos meses. Me salieron sabrosos, pero la limpiada de la dichosa wafflera me costó un buen. Le puse demasiada mezcla, la hice muy aguada, se desparramó en la wafflera. Total. Un cochinero.
La limpié lo mejor que pude y la guardé.
Pero me andaba haciendo cosquillitas ver la mezcla y hoy volví a hacerlos. Leí de nuevo el instructivo de la wafflera y leí las instrucciones de la harina. Y seguí exactamente las instrucciones no como la vez anterior. en que la hice más floja temiendo que me quedaran galletas y en que la preparé como si fuera para hot cakes.
Me salieron super bien. Y no se ensució la wafflera jeje.
Sin embargo, tuve que limpiarla de nuevo muy bien. Esta vez, con el calor de la wafflera, la mezcla que se había ido al interior en la ocasión anterior, se había cocido y sólo tuve que sacarla haciéndola polvo primero y con mucha paciencia sacar todo. Y ya está guardada limpiecita y esperando para la siguiente.
Realmente es sencillo usarla para un desayuno. Claro que cuando vuelvan a invitarme a comer waffles al restaurancito voy encantada. Porque no sé prepararla como ahí que utilizan waffleras más grandes y cocinan profesionalmente.
Me dí cuenta que la misma harina sirve para hacer galletas, hacer waffles y hacer hot cakes. La diferencia estriba en el tiempo de cocinado, en agregar leche o no, en la harina que se use. Esos pequeños detalles hacen la diferencia.
Estoy lista para experimentar con las recetas que vienen incluidas en el recetario: de vainilla, con frutas, etc. etc.
Tal vez sea simplemente, que me gusta comerlos en restaurante jeje. No saben igual de ricos.
Recuerdo haber leido en la zaga de "los inmigrantes" que la esposa del héroe era ricachona, en su vida había freido un huevo o puesto agua a hervir. Ya mayor, sorprendió a sus hijos con unos huevos a la benedictina. En su vida les había preparado nada.
"El chiste consiste en ser rica-les dijo muy humilde-para echar a la basura los que no me queden bien". Cuando lo leí, me dió risa.
Porque tiene razón. Yo conocí a unas personas que no eran ricas y tiraban a la basura lo que no les gustaba. Esas en mi opinión, están peor. Porque la basura de los ricos hasta está separada. En un lado del bote, ponen lo orgánico y en otro lado, lo inorgánico. De tal manera que cuando pasa el recolector de basura, puede, si no es flojo, tomar lo que le sirva: latas, plástico, papel, etc sin que esté sucio. Y puede, si no es flojito, tomar lo orgánico y dárselo a sus animales.
En cambio, el pobre o por lo menos, la que yo conocí, tiraba la comida que no le gustaba (sin ni siquiera estar echada a perder) a la basura, donde se mezcla con todo y ya no sirve para nada. Cuando estaba de buenas, se las tiraba a los perros. Y era una tristeza ver costillas de borrego ir a la panza de los perros mientras sus hijos comían salchichas porque éso les gustaba.
Siempre pensé: "es que ella no tuvo una mamá como la mía". Mi abuelita (mi mamá que me crió) cuando yo ponía cara de "fuchi" a una comida o preguntaba ¿qué es? contestaba con sencillez y lógica "Comida. Cómetela" y se acababa la discusión. Me comía lo que me servía.
Mi abuelita me decía "naciste para rica, mi hijta. Pero en el camino te desfundaste" jeje
Yo era bien especialita. Me gustaba la crema, pero no en todo. Me gustaba el queso, pero sólo con algunas comidas. Me gustan las sodas pero un sabor distinto. depende de lo que se trate: de cítricos si son mariscos o pescado. De tamarindo si es carne, etc. etc. A todos les encantaba el ahuacate y a mí no tanto, sólo en guacamole. Yo creo que porque fuí consentidita. Mi abuelita compraba pollo en retazo con hueso para comer y me reservaba las alas que son las que más carnita tienen. Me llevaba con ella a los mandados y me acostumbré a sus gustos. Ella era así. Especialita también.
Así que cuando decía "comida" pues ni rechistaba. Sabía que estaba buena, porque ella la había preparado o porque no tenía para comprar otra cosa jeje. A ella le gustaba el pescado, pero no recuerdo que lo haya guisado en casa. Le gustaba comerlo en ciertos lugares (en aquellos en donde los había comido con mi abuelo) Le gustaban ciertas galletas caras. Como no podía comprarlas para todos, compraba retacería y a mí que la acompañaba, me compraba una entera mmmmm.
Le gustaban los dulces caros, pero igual: compraba retacería para sus hijos. Y a mí me compraba uno entero. Así comía chocolates, galletas y dulces finos. Y me acostumbré a ellos. Pero no era algo habitual. Eran algo especial, para ocasiones especiales.
A mi abuelita le recordaban a mi abuelo, su gran amor. A mí, me sabían a "amor de mamá".
Cuando ya mayor, en el último viaje que hicimos juntas, cuando la acompañé a su casa, después de que le cortaran su pie en Estados unidos, me dijo: "sólo tú puedes acompañarme" porque sus hijos allá trabajaban o no podian salir, porque aún no tenían papeles; porque yo vivía cerca. Pero yo sabía que no era sólo por éso. Tuve la fortuna de estar muchas veces con ella en su vida. Desde mis nueve meses de nacida, así fué. La conocí en sus gustos, la ví llorar alguna vez. Desde que ella falleció, sentí que era mi deber hacer que los que no la conocieron, la conozcan. Es por ello que escribo tanto de ella. Me gustaría la quisieran tanto como ella nos quiso.
Para mí, decir "mamá" era mi mejor calmante. Ella nos recogió a mi hermana y a mí desde pequeñas, ella nos crió, nos dió lo mejor que pudo, nos educó igual que a sus hijos. La ví contener las lágrimas cuando se llevaron a mis hermanos, la ví tratar de llevar la fiesta en paz con sus nueras, la ví cocinar con cariño para todos sus hijos y nietos.
Para ella, su amor se volvía comida. En su casa nunca faltó comida. Esperaba siempre que llegara alguno de sus 5 hijos, sabiendo que no llegaría sólo.
Era una persona amable y afable, era servicial con todos. Supe de sus grandes dolores. De cuánto le dolían los desprecios de sus hermanos y la ingratitud de sus hijos. La ví soportar lo que pocas hubieran soportado: a don Pedrito. Yo no sé cómo ni porqué, pero ella lo entendía.
Siempre he pensado que si yo fuera tan sólo un poco como ella, sería muy buena. Pero no lo soy.
No tengo su carácter tan tranquilo. Ni tengo su paciencia. Ni tengo su fortaleza.
Ella siempre sabía qué hacer. Y sé que todo lo que hizo, lo hizo para bien de sus hijos.
También sé porqué no fué a mí a quien le encargó a sus hijos. Esto lo sé porque no fué a mí a quien dejó su casa. Sabía que yo me hubiera peleado con ellos, jeje. Ella tomaba en cuenta mi opinión, pero cuidaba de sus hijos.
Por ejemplo, me preguntó una vez qué podía hacer si deseaba dejarle un pedacito a uno de sus hijos, pero tenía miedo de que alguna de sus dos mujeres, se lo quitara.
No era fácil tomar decisiones para ella. Alguna vez me dijo "mis hijos no me ayudan". Deseaba comprar un terreno grande, pero ninguno le siguió el rollo. Había que ir a quedarse en las noches a hacer ronda. Fuimos dos noches, pero sólo ella y nosotras, mi hermana y yo. Cuando mi papá se enteró, se acabó el asuntito, jeje. Era peligroso para una mujer y dos niñas.
Además a mi papá no le gustaba el asunto, porque sabía que deseaba el terreno para sus hijos. Y sabía que éso no era conveniente y que terminaría en pleitos entre ellos.
A mi abuelita siempre le iba bien, gracias a Dios. Y cuando se empeñaba en hacer cosas inconvenientes, no le salían jeje. En cambio, cuando eran convenientes, todo le salía a las mil maravillas. Al final de su vida, cuando se jubiló, tuvo finalmente el terreno que tanto había deseado, tuvo animalitos y podía sembrar como le gustaba. Se llevaba bien con sus vecinos. Creo que tuvo una ancianidad feliz.
Si deseaba ir a ver a sus hijos, siempre encontraba la manera de ir. Encontraba quien cuidara de su casa. Encontraba quien la llevara. Encontraba quien la llevara y trajera del aeropuerto. En fin. A las buenas personas siempre les va bien. Y ella fué una buena persona.
Escribir sobre ella, me da paz. Una paz que me gustaría trasmitir.
san Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual».
En cambio, los fariseos decían: «Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
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