Ayer fuimos a la primer plática de Cuaresma en la Capilla a la que asisto. Me gustó mucho.
Tenía tiempo que no iba a un Retiro. De hecho, van a ser 3 pláticas o un miniretiro.
Tuvimos misa (qué belleza tener misa en lunes. Sólo tenemos en viernes y Domingo) Después la plática de "Cuando la vida ya no te llena" y finalizamos con media hora de Adoración al Santísimo (todo el banquete entero)
Los retiros o pláticas son para disfrutarlas, para adentrarnos en el mar con Cristo en la barca. Es un respiro dentro de la vida cotidiana. Es un estar a solas con Cristo Jesús.
No quiero platicar lo que nos dijeron en la plática por si tienen tiempo y quieren escuchar las dos que nos faltan.
Yo podría pensar en mi presente que no me llena, que no me hace feliz
Fué muy buena plática impartida por nuestro Capellán (o sea, el sacerdote que se encarga de nuestra Capilla). Es distinto escucharlo en el sermón dominical o de una misa, es diferente cuando se confiesa uno con él, a estar atenta a algún tema que consideren el párroco y él, necesarios para la comunidad a la que sirven.
Ayer, las lecturas nos hablaron de la Transfiguración del Señor a sus discípulos en el Monte Tabor. Y por casualidad, fué nuestro capellán, el encargado de abrir éste semiretiro.
Las pláticas serán impartidas por 3 sacerdotes: nuestro párroco que inició en la Parroquia, nuestro capellán, que inició en la Capilla y otro sacerdote de una Parroquia cercana que inició en su Parroquia.
Y no es que eligieran ésos días en particular por las lecturas. O sea, no hubo "mano negra". Se eligieron los días de acuerdo a las actividades que se realizan en cada sitio, tuvieron que ponerse de acuerdo para que no interfieriera con las actividades de sus respectivas obligaciones, tuvieron que conseguir quién se quedara a cargo de algunas funciones, etc.
Es decir, cada retiro es pensado, planeado, estudiado, organizado en conjunto. Cada uno inició en su lugar por supuesto.
Pero yo noté la "dioscidencia" de que coincidió con las lecturas del domingo de la Transfiguración.
Y como en ése pasaje, Jesús conversó con Elías, Abraham y Moisés frente a tres discípulos elegidos de entre los 12 que estuvieron a su lado.
Un retiro es éso o algo parecido. Es alejarse a un lugar a estar con Jesús y mirarlo transfigurarse ante nosotros que fuimos elegidos de entre muchos invitados. Y fuimos elegidos no porque el sacerdote nos dijera "tú si, tú no"... sino que se nos invitó a muchos y fuimos los que aceptamos la invitación.
"Qué bien se está aquí" pude decir. Es que se aleja uno de todo para dejarse amar por Jesús, para escuchar lo que tiene que decirnos por boca del sacerdote en ése caso. A veces, lo da alguien que él designa.
Y se va uno con un sabor de boca distinto. Si uno pone atención, se disfruta, pero después se degusta lo escuchado.
Hoy, nuestro párroco dará la siguiente plática. Y mañana otro sacerdote. Pero escuchar al sacerdote que nos ha sido designado y que dominicalmente está con nosotros y que los viernes acude a darnos misa aunque seamos tres "pelagatos" como digo yo, porque somos bien pocos los que vamos a ésa misa, es mas bonito.
A éste sacerdote lo hemos tenido desde que era diácono o sea, antes de su ordenación. Desde su ordenación ha sido el encargado de la Capilla y de auxiliar al párroco en la Parroquia. Lo he visto crecer en su Ministerio. Cada vez sus sermones son más bonitos.
Y no es que ahora sea mejor que cuando inició, ni que su fé sea más que antes, pero sí se nota más desenvuelto.
Me gustó mucho la plática. Si me preguntara hoy el párroco de qué se trató, tal vez no le sepa decir muy bien. Pero quedó dentro de mí una semilla que por lo menos, me hizo dormir muy a gusto y ver a los miembros de la Capilla con mejores ojos.
Es como si pasaran un trapo húmedo por una superficie polvorienta y quedara más limpio.
Ese es el ambiente que respiré al terminar la plática y la Adoración al Santísimo. "Familia que ora unida, permanece unida". Y la comunidad de una Capilla o Iglesia formamos una familia en Cristo. Y como en toda familia, aveces también nos echamos ojos de pistola.
Ayer sentí que algo de la tensión disminuyó. Eso y más hace Jesucristo por nosotros.
De manera personal, Jesús ha transformado mi vida y mi matrimonio y la forma de relacionarme con los demás.
Sonreí al principio de la plática, escuchando al sacerdote porque recordé cuando empecé a ir a la Capilla hace ya 23 años. He cambiado gracias a Dios y gracias a que me ha mantenido cerca y yo no me he alejado.
Te invito pues, a escuchar las dos pláticas restantes. Si no fuiste a la primera, quedan dos.
Si no vives en mi Parroquia y en la cercana, en todas las Iglesias católicas se realizan éstos retiros o pláticas cuaresmales. No te los puedes perder. No puedes dejar de vivir y sentir cómo Jesús te pasa un trapo y te desempolva del polvo del camino.
Casualmente también, hoy en que seguí con la lectura del Audiolibro "Confesiones de San Agustín" me tocó leer sobre el tiempo. Estos capítulos se me hicieron algo pesados, difíciles de poner atención, no tan fluidos como otros de que consta el libro. San Agustín se adentra en desmenuzar un tema bien complicado, tanto que lo pensé irrelevante en su libro, ¿para qué pensar en el tiempo? me pregunté al empezar a leer.
Pero si la hilo con la plática de mi capellán, entonces tiene más sentido.
Lectura del libro de Isaías 1, 10. 16-20
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra:
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien. Buscadla justicia, socorred al oprimid, proteged el derecho del huérfano, defended a la viuda. Venid entonces, y discutiremos - dice el Señor -.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana.
Si sabéis obedecer, comeréis de los frutos de la tierra; si rehusáis y os rebeláis, os devorará la espada - ha hablado la boca del Señor -».
Salmo de hoy
Salmo 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios
No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios
¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios
Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios».
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

