Ciego de nacimiento. Alguna vez he jugado a "no ver", es decir, cerrar los ojos e intentar hacer las cosas utilizando sólo mis otros sentidos. Pero duro muy poco con los ojos cerrados, a poco de empezar, entreabro un ojo para mirar aunque sea algo.
Personas han perdido la vista a lo largo de su vida. No puedo siquiera imaginar lo qué es éso. Ver y de pronto, no ver.
He llegado a pensar que es preferible no ver desde el principio, porque no se extraña lo que no se ha tenido
Recuerdo que cuando empecé a ir al internado, me pareció tan maravilloso que quería que mi familia viviera como vivíamos ahí. Intentaba enseñar a mis sobrinos a no sorber la sopa o no hacer ruidos al comer, a lavarse las manos después de ir al baño o lavarse los dientes después de cada comida.
En mi casa no se acostumbraban cosas así. Traté también de enseñarles a comer más sanamente o a hacer ejercicio, a tener un horario para estudiar, etc.
A mi abuelita le molestaba que hiciera éso. Yo no la entendía. Si era algo bueno lo que yo trataba de enseñarles, además ella había permitido que fuera a ése internado. Para mí era como cuando jugaba a ser ciega.
A ella, mi abuelito el español (como yo lo llamo) le enseñó una manera distinta de vivir. Lo sé porque mi abuelita era distinta de sus hermanas en muchas cosas. Sólo alguien pudo haberle enseñado.
Ahora la entiendo mejor. Trataba de proteger a su familia. Como se dice: "nadie empieza una casa si no piensa terminarla". Ella quedó viuda de mi abuelito a los pocos años de vivir juntos. Debió ser un dolor inmenso. Había dejado todo por seguirlo y había sido maravilloso, pero el quedar viuda sin su apoyo, fué difícil.
Habían arrostrado juntos el destierro y la pobreza que ello les acarreó. Pero vivían felices con su amor. De ése amor nació mi papá. Al quedar viuda, el mundo se le vino encima. No encontró apoyo en la familia de él, pero tampoco en la suya.
Anduvo del tingo al tango. Intentó volver a formar una familia. Tuvo hijos con otros 3 hombres, pero no funcionaban las relaciones y cada vez se hundía más. Al tener más hijos, tenía más necesidades. Al tener más necesidades, buscaba quien le ayudara y le "enjaretaban" más hijos como ella misma de dijo.
Era como el ciego de nacimiento al que Cristo curó. Tal vez sería interesante saber qué pasó con ése ciego. Ahora veía. ¿Le gustaría lo que veia? Tal vez antes por su impedimento no podía ir muy lejos. De hecho dice que pedía limosna. Es decir, no trabajaba. Al ver, seguramente se daría cuenta que necesitaba un trabajo, que debía aprender algo para sobrevivir. Ya no podría pedir limosna. Tenía padres, así que no era tan viejo.
Su vida cambió totalmente. Y no estaba preparado. Tal vez llegó a desear no haber sido curado. Después del alborozo de poder ver la cara de sus padres, de sus vecinos, de ver las flores, el sol y todo lo bello, debió darse cuenta que debía hacer algo más que pedir limosna. No nos dice si era guapo o feo. Antes podía pensar que por su ceguera, las muchachas no se fijaban en él, pero ahora hasta éso debió ser un problema.
No se nos relata la vida de aquellos que fueron curados por Jesús, porque realmente Jesús no vino a curar ni a hacer milagros, vino a salvar al mundo, a salvar al hombre de la muerte.
Hoy se celebró el cuarto domingo de Cuaresma, el Domingo de la alegría. Personalmente puedo decir que qué feo en plena Cuaresma, tiempo de reflexión, oración y ayuno, se pueda estar alegre aunque sea un sólo día. Y si. Ese día fué de gran alegría para el ciego, para sus padres y para sus vecinos. Pero pasando ésa alegría, siguió la Cuaresma. Aún no llegaba la Pascua de Resurrección, la gran alegría.
Eso nos decía el Padre en la homilía de hoy, vestido de rosa que es el color de la alegría.
Yo me pregunté ¿porqué rosa, porque no amarillo que es más brillante o café...porqué rosa? Aquí la explicación
El color rosa se utiliza en la Iglesia católica principalmente en dos domingos específicos: el Domingo Gaudete (Adviento) y el Domingo Laetare (Cuaresma), para simbolizar una "alegría moderada" o esperanza en medio de tiempos de penitencia y reflexión. Indica que la celebración (Navidad o Pascua) está cerca.Después de ésta pausa cultural, jeje. continúo.
Significado Teológico: Representa la mezcla del morado (penitencia) con el blanco (gloria/fiesta), simbolizando que la luz de Cristo ya comienza a vislumbrarse.
Domingo Laetare (4° de Cuaresma): Conocido como el "Domingo de la Alegría" o "Domingo de Rosa", donde se hace una pausa en el ayuno para regocijarse de que la Pascua se acerca.
Domingo Gaudete (3° de Adviento): Significa "Alégrense", y rompe la sobriedad del Adviento para recordar que la Navidad está próxima.
Tradición Histórica: Está vinculado a la antigua costumbre romana de bendecir una rosa dorada o de oro, que el Papa enviaba como símbolo de paz y alegría.
Es un color opcional y se usa solo dos veces al año para subrayar su carácter excepcional de alegría cristiana dentro de la preparación
El padre se sentó a confesar. Eso es también una gran alegría. La Iglesia nos dice que debemos confesarnos por lo menos una vez al año, pero establece dos Jornadas de confesión: en Adviento y en Cuaresma. Eso nos marca la importancia de éstas dos épocas del Año litúrgico.
Nos preparamos para el nacimiento de un hijo, pero también debemos prepararnos para el último adiós en éste mundo.
En la confesión hablamos con Cristo y El nos habla usando al sacerdote para ello. El mismo nos da Su perdón, no el sacerdote. La da con la autoridad que Jesús dió a Pedro y a sus apóstoles cuando les dijo que en Su Nombre expulsarían demonios y curarían.
Y después de confesarnos, recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo glorificada. No la que descendieron de la cruz, tampoco la que salió del sepulcro, ni siquiera la que ascendió al cielo a la vista de sus discípulos, sino la que entró a la Gloria de Dios.
Después de la confesión se siente una alegría, un peso de menos, pero la gran alegría es comulgar el Cuerpo y la Sangre de Jesúcristo.
Es por éso que la mayor pena que puede sucedernos es no poder comulgar o hacerlo sin estar reconciliados.
Pero nada de ésto sabía yo. Lo he ido aprendiendo. Salve la diferencia, claro... pero puedo imaginar llegar a Samuel a mi casa y preguntar a mi mamá si tiene otros hijos. Ya ha visto a mi hermana. Y entonces me ve y me espera para sentarse a la mesa.
Eso es lo que pasa en el Bautismo y la Confirmación en que somos ungidos con aceite y desde ése día el espíritu del Señor está con nosotros.
La comunión es un volver a confirmarnos por decirlo de alguna manera. Es volver a estar cerca del espíritu del Señor del que nos alejamos cuando pecamos.
Es decir, no basta haber sido bautizados y confirmados. Debemos lavarnos como dice el Evangelio. Eso pasa al confesarnos. Pero no basta con confesarnos, hay que hacer reparacion del daño que hemos causado. Para entonces
Y éso me lleva a otra cuestión. Como he dicho, nací cibernéticamente en unos foros de una página católica. Llegué enojada, queriendo renovar todo, culpando a la iglesia de no haberme buscado y por ello, caí en pecados y mala vida, etc. etc.
Me tuvieron paciencia. Poco a poco fuí aprendiendo y con ello, entendiendo. Y entendiendo, tranquilizándome
Como en mis años estudiantiles, empecé a hacer un cuadernito cibernético llamado blog y de ahí más. Y después salté a las redes sociales, llegué a administrar unos grupos ahí.
Por supuesto que en ya casi 20 años en los medios, he visitado muchísimas páginas tanto católicas como de otros temas relacionados con mis intereses como mujer.
Y recientemente, volví a visitar la página que creó los foros donde nací cibernéticamente. Y me dió tristeza. Sigue teniendo la información, pero la ví llena de anuncios, algunos no tan recomendables. Seguramente porque ahora la administran otras personas.
Siempre ha tenido anuncios como un medio para recibir ingresos para subsistir, pero antes se cuidaba los anuncios que ponían.
Lo sé porque yo misma tuve que poner anuncios en mi página.
Existen anuncios que pagan más, por supuesto, pero se cuida la calidad. Y sobre todo, no ofender nuestra fé.
Se ha llegado al extremo de que no hay opción con los anuncios que colocan en la página. Esa es decisión de cada sitio.
En mi caso, dejé de pelear. Borré mis blogs en un arranque de coraje. No me bastó con dejar de poner anuncios por los que no me pagaban nada.
Pasé por varias etapas: intenté con varios sitios dedicados a monetizar blogs con anuncios. Puse anuncios de pop up, los quité.
Intenté con sitios donde se ponen links. Los quité sobre todo para no ofender a nuestra fé.
Me arrepiento de haber borrado mi página. Me costó mucho trabajo, pero también me alegro porque hubiera tenido que borrar mucha paja. Y éso era más trabajo aún que el que me costó hacerla. Era revisar entrada por entrada de casi 150 blogs creados a lo largo de 18 años.
Es como en la primer lectura: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira el corazón» No puedo decirlo con mejores palabras. Ese fué el motivo por el cual borré mi página a pesar de lo elevado de su estatura. Ahora he empezado con poco que tengo guardado. Otro blog mucho más limpio.
Tengo ésa alegría como la del 4to. domingo de Cuaresma en que el ciego de nacimiento vió la luz por primera vez. Un blog sin anuncios, con menos contenido pero más selecto.
Sigo en Cuaresma rumbo a la Pascua.
Recordé también una religiosa que empezó con transmisiones por televisión. Ella había ido a pedir se le dejara trasmitir por tele, temas sobre la fé. Pero no le gustó hablar de la fé enmedio de anuncios no recomendables o temas frívolos.
Empezó en el garaje del convento, con una cámara sacada de sólo Dios sabe dónde. Ahora es una página con muchos colaboradores que mantiene el mismo espíritu de no comercialización.
Como el ciego de nacimiento, yo tampoco veía mal poner anuncios. Así aprendí. Pero ahora he terminado por ver la razón por la cual tantas páginas no hacen uso de ése modo para obtener ingresos. Dios provee a quien busca su Reino.
Hace poco ví u video de un sacerdote legionario de Cristo, decir que si bien el fundador de ellos fué un pecador, al que se le negó el derecho de evangelizar y ordenar sacerdotes, etc. sus hijos como el ciego de nacimiento, vieron la luz y son ahora muchos de ellos muy buenos sacerdotes y evangelizadores.
Primera lectura.
Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí».
Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo: «Seguro que está su ungido ante el Señor».
Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira el corazón».
El Señor no ha elegido a estos»
Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿No hay más muchachos?».
Y le respondió: «Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».
Samuel le dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa mientras no venga».
Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este».
Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.
Salmo
Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por los años sin término.
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14
Hermanos: Antes erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor.
Vivid como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Buscad lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas.
Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas. Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, descubierto es luz.
Por eso dice: «Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará».
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38
En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?».
Unos decían: «El mismo».
Otros decían: «No es él, pero se le parece».
El respondía: «Soy yo».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».
Algunos de Los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».
Él contestó: «Que es un profeta».
Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?».
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».
Él dijo: «Creo, Señor».
Y se postró ante él.
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