Esa es la razón por la cual no he podido grabar los libros que leo, lo cual lamento mucho.
Normalmente utilizo mi laptop y la computadora para poder hacer los videos que hago. Son obstáculos que he tenido que ir superando desde el momento en que fuí llamada a laborar en éste medio cibernético.
Y éste, habrá que superarse también.
Hablando de obstáculos, podría comentar cómo y porqué estoy aquí.
Hablando de obstáculos, podría comentar cómo y porqué estoy aquí.
Como he dicho antes, sufrí una depresión horrible, que me llevó a sumirme en un pozo oscuro. Pero antes de hundirme en él, acudí al Santísimo a la iglesia y le pedí a Dios que me ayudara.
Fueron tiempos muy difíciles, muy complicados y difíciles de explicar.
Fueron tiempos muy difíciles, muy complicados y difíciles de explicar.
Sólo sé que desde entonces he sido guiada.
Mis hijos tuvieron necesidad de utilizar una computadora para sus labores escolares y yo la utilizaba también cuando ellos no la usaban.
Hacía dibujos, los pintaba. Escribí, jugaba. Me sirvió para distraerme. Pero después me sirvió para ayudar al Comité de mi colonia. En la computadora hacía escritos para ellos, solicitando servicios necesarios para la comunidad.
También tuve la ayuda de un muchachito que me tomó de su mano y me sostuvo. Me llevaba trabajo como costurera. No sé ni cómo podía trabajar estando como estaba. Encontré trabajo en hoteles en los cuales sólo podía estar poco tiempo porque mi condición me lo impedía, mis nervios no me dejaban estar.
Así y todo, pude ayudar a mi familia trabajando en hoteles como camarista.
Pero cuando nos cambiamos a nuestro terreno, las cosas cambiaron.
Hacía dibujos, los pintaba. Escribí, jugaba. Me sirvió para distraerme. Pero después me sirvió para ayudar al Comité de mi colonia. En la computadora hacía escritos para ellos, solicitando servicios necesarios para la comunidad.
También tuve la ayuda de un muchachito que me tomó de su mano y me sostuvo. Me llevaba trabajo como costurera. No sé ni cómo podía trabajar estando como estaba. Encontré trabajo en hoteles en los cuales sólo podía estar poco tiempo porque mi condición me lo impedía, mis nervios no me dejaban estar.
Así y todo, pude ayudar a mi familia trabajando en hoteles como camarista.
Pero cuando nos cambiamos a nuestro terreno, las cosas cambiaron.
Como se hicieron muchas unidades habitacionales, era difícil encontrar trabajo cerca. El cuidar de mi casa y de mis hijos se me complicaba.
Hay fábricas cerca, pero me costó mucho trabajo permanecer en ellas. Intenté trabajar de noche y no pude.
Me sentía desesperada, sabía que mis hijos me necesitaban en casa, pero también necesitaban de mi apoyo económico. Y no estaba en condiciones de trabajar.
Entonces, escuché en mi cabeza una palabra: "católicos, católicos". Tomé la computadora y escribí en google ésa palabra y la primero que leí fué Catholic.net. Entré sin saber cómo, porque nunca había entrado a internet; yo sólo usaba la computadora como una máquina de escribir o para jugar solitario.
Encontré un Círculo de oración. Se trataba de orar unos por otros. Pero eran tantas las solicitudes de oración que me sentía abrumada. ¿Cómo podía orar por todos? Cada petición era importante para mí, pero me era imposible orar por cada una. Enfoqué mi frustración hacia la página, intenté comunicarme con ellos para quejarme. Sentía que nadamás habían abierto éso de la oración pero no las atendían.
Encontré los foros de ésa página y entré en ellos. Empecé a leer. Empecé a aprender de la fé. Aprendí a orar y pronto era parte de ésos foros, tomando el lugar que ocupé en mis años escolares. También he comentado que era de las niñas aplicadas, de las que estaba en el cuadro de honor. Y los foros no podían ser la excepción. Pronto estaba en casi todos los foros, principalmente en Familia y Oración.
Tomé varios de los cursos que se ofrecen ahí.
Así fué cómo empecé a aprender de la fé. Y me encantó hacerlo.
Pero tuve otra inquietud, también nacida en mis años escolares. Necesitaba un cuaderno donde hacer mi tarea o donde pudiera plasmar lo que iba aprendiendo. Ser una niña aplicada no era sólo sentarme, abrir el libro y que entrara por ósmosis, jeje. Estudiaba, escribía mucho para ayudarme a que los conocimientos se me quedaran en la cabeza. Repetía una y otra vez lo que aprendía. Hacía acordeones para ayudarme a estudiar. Nunca los saqué en un exámen, pero hacía muchos. Me levantaba a las tres de la mañana para estudiar, era el mejor momento, pues no había ruido ni nada ni nadie que me distrajera.
Me sentía desesperada, sabía que mis hijos me necesitaban en casa, pero también necesitaban de mi apoyo económico. Y no estaba en condiciones de trabajar.
Entonces, escuché en mi cabeza una palabra: "católicos, católicos". Tomé la computadora y escribí en google ésa palabra y la primero que leí fué Catholic.net. Entré sin saber cómo, porque nunca había entrado a internet; yo sólo usaba la computadora como una máquina de escribir o para jugar solitario.
Encontré un Círculo de oración. Se trataba de orar unos por otros. Pero eran tantas las solicitudes de oración que me sentía abrumada. ¿Cómo podía orar por todos? Cada petición era importante para mí, pero me era imposible orar por cada una. Enfoqué mi frustración hacia la página, intenté comunicarme con ellos para quejarme. Sentía que nadamás habían abierto éso de la oración pero no las atendían.
Encontré los foros de ésa página y entré en ellos. Empecé a leer. Empecé a aprender de la fé. Aprendí a orar y pronto era parte de ésos foros, tomando el lugar que ocupé en mis años escolares. También he comentado que era de las niñas aplicadas, de las que estaba en el cuadro de honor. Y los foros no podían ser la excepción. Pronto estaba en casi todos los foros, principalmente en Familia y Oración.
Tomé varios de los cursos que se ofrecen ahí.
Así fué cómo empecé a aprender de la fé. Y me encantó hacerlo.
Pero tuve otra inquietud, también nacida en mis años escolares. Necesitaba un cuaderno donde hacer mi tarea o donde pudiera plasmar lo que iba aprendiendo. Ser una niña aplicada no era sólo sentarme, abrir el libro y que entrara por ósmosis, jeje. Estudiaba, escribía mucho para ayudarme a que los conocimientos se me quedaran en la cabeza. Repetía una y otra vez lo que aprendía. Hacía acordeones para ayudarme a estudiar. Nunca los saqué en un exámen, pero hacía muchos. Me levantaba a las tres de la mañana para estudiar, era el mejor momento, pues no había ruido ni nada ni nadie que me distrajera.
Entonces nació mi primer blog "Cuando tenga nietos". Ni siquiera sabía cómo abrir uno, pedí ayuda a alguien de los foros. Eleuterio me abrió el blog, me dió el password y me dijo que ahí podía escribir mis inquietudes. Así fué cómo empezó mi verdadera aventura cibernética.
A partir de ahí, he recorrido muchos sitios: myblog.es, blogger, tumblr, space.com,wordpress, taringa, miarroba, etc. He estado en foros de poesía. He hecho podcasts, he hecho videos. Pero siempre con temas referentes a la fé.
Encontré en internet no sólo la fé, sino también una manera de estar en mi casa y ganar un poco de dinero, sin descuidar mis labores de madre y esposa. Diseñé un blog en el que ponía de un lado lo referente a la fé y del otro, temas de la vida diaria. Porque desgraciadamente los temas de fé no dejan dinero, jeje. Los temas que me dejaban algo, eran de cocina, de la casa, de gifs e imágenes, mascotas, jardín, manualidades y cosas así.
Se cumplió en mí aquello de "busca primero el Reino de Dios y lo demás te será dado por añadidura". Empecé con cosas de la fé y encontré la manera de combinarlo con algo que era como una revista para la mujer. También escribí sobre hijos y su cuidado.
Esto me lleva al tema central sobre el que quiero hablar. Dios provee, pero... hay que pedirlo y hay que estar dispuesto a disfrutar de las rosas, sabiendo que tienen espinas.
He escuchado a algunas personas decir por ejemplo, que no tienen hijos para que no sufran. "Traer niños a éste mundo a sufrir, no vale la pena". Y me he quedado de a seis. Es el pretexto más inexplicable para mí.
Entiendo que alguien no desee tener hijos porque es tan pobre que no tiene nada para ofrecerles. O porque tiene tantos hermanos a quienes cuidar que no tiene tiempo para alguien más.
Entiendo a aquellas mujeres que han sufrido una violación y no quieren tener el producto de ésa relación.
Entiendo a mujeres que me han dicho "soy muy pequeña aún". Y lo son. Tener en la actualidad hijos a los 15 o 16 años es algo difícil. Tal vez antes, en que la vida duraba tan pco, en que llegar a los 60 años era toda una odisea, tener hijos a los 15 o 16 era normal y recomendable. Pero en la actualidad, en que la vida se ha alargado y muchas personas llegan a los 80, 90 o más no es tan bueno. Los tiempos cambian.
Pero no tener hijos para que no sufran, me parece inexplicable. Sobre todo, cuando se tienen los recursos para tenerlos bien. Cuando se tiene la educación para educarlos, cuando se tiene casa y familia que ofrecerles. Es cosa de querer o no querer en realidad.
Amanecí pensando en tantas personas que conozco, que ni siquiera se cuestionan el que sus hijos sufran o no. Traen al mundo hijos, personas con el vicio del alcohol o de drogas, personas que no tienen recursos para sostenerlos, que no tienen educación para auxiliarlos en sus labores y ni siquiera se preguntan si es justo o no para ésos niños.
Yo pienso que las mujeres que piensan así, tienen un corazón tan grande que no deben tener hijos o casarse. Tienen una capacidad tal de amor que lo pueden repartir a muchos. Conocí a la señorita Delta que no se casó, no porque fuera fea o pobre o ignorante. Nada de éso era ella, sino todo lo contrario. Tenía tal capacidad de amor que lo repartía a muchas niñas.
O por el contrario, son tan egoístas que no quieren que nadie las opaque, que nadie las aleje de sus propósitos, de las aclamaciones y triunfos que puede ofrecer éste mundo.
Las dos opciones son válidas a mi ver. Lo que no se vale, es que intenten casarse, tener un matrimonio sin hijos y sin las penas que ellos traen a nuestra vida. Esas espinas que tienen las rosas.
Las rosas son hermosas, con sus muchos pétalos. Es bello verlas ser unos capullos y abrirse hasta ser unas flores glamorosas y multifacéticas. Pero... tienen espinas. Espinas que dejan a cualquier jardinero por muy bueno que sea en su oficio, huellas. No conozco a nadie que cultive flores o plantas que no pase por espinadas, por ensuciarse las manos o por ver rotas sus hermosas uñas.
Recuerdo una canción "sufrir me tocó amí en ésta vida, llorar es mi destino hasta morir, no importa que la gente me critique, si así lo quiere Dios yo tengo que sufrir"
Qué diferente a los que le dicen a uno "pare de sufrir".
Entiendo a mujeres que me han dicho "soy muy pequeña aún". Y lo son. Tener en la actualidad hijos a los 15 o 16 años es algo difícil. Tal vez antes, en que la vida duraba tan pco, en que llegar a los 60 años era toda una odisea, tener hijos a los 15 o 16 era normal y recomendable. Pero en la actualidad, en que la vida se ha alargado y muchas personas llegan a los 80, 90 o más no es tan bueno. Los tiempos cambian.
Pero no tener hijos para que no sufran, me parece inexplicable. Sobre todo, cuando se tienen los recursos para tenerlos bien. Cuando se tiene la educación para educarlos, cuando se tiene casa y familia que ofrecerles. Es cosa de querer o no querer en realidad.
Amanecí pensando en tantas personas que conozco, que ni siquiera se cuestionan el que sus hijos sufran o no. Traen al mundo hijos, personas con el vicio del alcohol o de drogas, personas que no tienen recursos para sostenerlos, que no tienen educación para auxiliarlos en sus labores y ni siquiera se preguntan si es justo o no para ésos niños.
Yo pienso que las mujeres que piensan así, tienen un corazón tan grande que no deben tener hijos o casarse. Tienen una capacidad tal de amor que lo pueden repartir a muchos. Conocí a la señorita Delta que no se casó, no porque fuera fea o pobre o ignorante. Nada de éso era ella, sino todo lo contrario. Tenía tal capacidad de amor que lo repartía a muchas niñas.
O por el contrario, son tan egoístas que no quieren que nadie las opaque, que nadie las aleje de sus propósitos, de las aclamaciones y triunfos que puede ofrecer éste mundo.
Las dos opciones son válidas a mi ver. Lo que no se vale, es que intenten casarse, tener un matrimonio sin hijos y sin las penas que ellos traen a nuestra vida. Esas espinas que tienen las rosas.
Las rosas son hermosas, con sus muchos pétalos. Es bello verlas ser unos capullos y abrirse hasta ser unas flores glamorosas y multifacéticas. Pero... tienen espinas. Espinas que dejan a cualquier jardinero por muy bueno que sea en su oficio, huellas. No conozco a nadie que cultive flores o plantas que no pase por espinadas, por ensuciarse las manos o por ver rotas sus hermosas uñas.
Recuerdo una canción "sufrir me tocó amí en ésta vida, llorar es mi destino hasta morir, no importa que la gente me critique, si así lo quiere Dios yo tengo que sufrir"
Qué diferente a los que le dicen a uno "pare de sufrir".
El sufrimiento es inherente al ser humano. El hombre sufre yendo a trabajar por mucho que le sea bonito el hacerlo, hay días en que no dan ganas de levantarse.
Conocí a Don Pedrito que Dios perdone, que decía "yo me jubilé para descansar" y se tumbó en su cama adonde se le llevaban los alimentos, se le bañaba en una silla. Llegó a vivir más de 80 años y sólo movía una mano para llevarse la cuchara a la boca. Es el ejemplo más claro para mí, que el trabajo para algunos hombres es pesado.
Aún jubilados, muchos siguen trabajando en casa, aunque no se les pague, jeje. Barren la calle, ayudan con las mascotas, arreglan cosas, pintan lo que hay que pintar, ponen clavos en las paredes, cosas que antes no podían hacer. Conozco hombres que aún en silla de ruedas o ayudados con un bastón o andadera, siguen trabajando. Ayudan a limpiar alambres o cables, ayudan en lo que pueden según sus condiciones. El trabajo dignifica al hombre tanto como el tener hijos, da sentido a la vida de la mujer. Por mucho que las ideas modernas nos digan lo contrario.
Yo creo que cuando Dios expulsó a Adán y Eva del Paraiso, lo hizo porque Dios es Amor y blancura infinita donde nada manchado puede permanecer cerca. Por su naturaleza.
Adán y Eva fueron creados para compartir con El ésa blancura, pero cayeron en el pecado. Dios les dió a Adán una tarea: ganar el pan con el sudor de su frente. Y a Eva, aumentar sus dolores en sus hijos. Yo no lo veo como un castigo, sino como una consecuencia lógica de sus actos. Y también la manera de dar sentido a su vida. Y la manera de cuidar de la creación de Dios y el modo de regresar a su lado.
Los y las religiosas que consagran su vida a Dios, sirviendo a sus hermanos, renunciando a padres, hermanos, hijos y demás. trabajan también. Y mucho.
Me conmueve tanto ver en las misas de la Basílica de Guadalupe a sacerdotes que apenas pueden caminar, pero todavía oran el Rosario o acuden a la misa con trabajos, pero ahí están.
Los y las religiosas que se retiran del servicio público, no lo hacen del trabajo. Muchos dedican sus últimos días a orar por los demás. Recordemos al Papa Benedicto XVI. No se tiran en la cama como don Pedrito, Dios perdone sus pecados.
Conozco parejas que sufren porque no pueden tener hijos, pero adoptan a uno o a varios. Conozco parejas que comparten a sus hijos mutuos.
En fin. La vida no está carente de sufrimiento.
Aún jubilados, muchos siguen trabajando en casa, aunque no se les pague, jeje. Barren la calle, ayudan con las mascotas, arreglan cosas, pintan lo que hay que pintar, ponen clavos en las paredes, cosas que antes no podían hacer. Conozco hombres que aún en silla de ruedas o ayudados con un bastón o andadera, siguen trabajando. Ayudan a limpiar alambres o cables, ayudan en lo que pueden según sus condiciones. El trabajo dignifica al hombre tanto como el tener hijos, da sentido a la vida de la mujer. Por mucho que las ideas modernas nos digan lo contrario.
Yo creo que cuando Dios expulsó a Adán y Eva del Paraiso, lo hizo porque Dios es Amor y blancura infinita donde nada manchado puede permanecer cerca. Por su naturaleza.
Adán y Eva fueron creados para compartir con El ésa blancura, pero cayeron en el pecado. Dios les dió a Adán una tarea: ganar el pan con el sudor de su frente. Y a Eva, aumentar sus dolores en sus hijos. Yo no lo veo como un castigo, sino como una consecuencia lógica de sus actos. Y también la manera de dar sentido a su vida. Y la manera de cuidar de la creación de Dios y el modo de regresar a su lado.
Los y las religiosas que consagran su vida a Dios, sirviendo a sus hermanos, renunciando a padres, hermanos, hijos y demás. trabajan también. Y mucho.
Me conmueve tanto ver en las misas de la Basílica de Guadalupe a sacerdotes que apenas pueden caminar, pero todavía oran el Rosario o acuden a la misa con trabajos, pero ahí están.
Los y las religiosas que se retiran del servicio público, no lo hacen del trabajo. Muchos dedican sus últimos días a orar por los demás. Recordemos al Papa Benedicto XVI. No se tiran en la cama como don Pedrito, Dios perdone sus pecados.
Conozco parejas que sufren porque no pueden tener hijos, pero adoptan a uno o a varios. Conozco parejas que comparten a sus hijos mutuos.
En fin. La vida no está carente de sufrimiento.
San Juan Pablo II, especialmente en su carta apostólica Salvifici Doloris (1984), enseñó que el sufrimiento no es un castigo, sino una participación en el amor redentor de Cristo, transformando el dolor en una "dignidad especial" y una oportunidad para la solidaridad y el amor. A través de la fe, el dolor se convierte en un camino para perfeccionar el amor y encontrar sentido.
Puntos clave de sus enseñanzas sobre el sufrimiento:
Significado Redentor: El sufrimiento humano se une al sufrimiento de Cristo en la Cruz para la salvación del mundo.
«Salvifici Doloris»: Define el dolor como un misterio que, iluminado por la fe, permite descubrir la fuerza de Dios en la debilidad humana.
Unión con Cristo: Al sufrir, el hombre puede completar en su propia carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por la Iglesia.
Amor y Dignidad: El sufrimiento libera el amor y es una forma de "hacer el bien" al permitir amar de manera más profunda.
Superación del Sufrimiento: No es un callejón sin salida, sino un camino hacia la resurrección y la vida eterna.
El Papa, marcado por el dolor físico, se convirtió en un "icono viviente de Cristo Crucificado", mostrando cómo abrazar la cruz por amor.
Mi abuelita, que en Gloria esté, tuvo 7 hijos que le dieron muchos dolores de cabeza y todavía nos cuidó a mi hermana y a mí como a hijas al ser abandonadas por nuestra madre siendo muy pequeñas y cuidó de los 4 hijos de su hija, cuando se fué a Estados unidos.
Ella tenía una frase con la cual resumía todo su pensar y sentir: "sea por Dios y venga más". Era su manera de ofrecer sus muchos pesares a Dios.
Lo decía cuando la sacábamos de sus casillas, cuando no tenía dinero, cuando alguien o algo la hacían sufrir. Era devota de la Divina Providencia y de la Santa Cruz.
Y de ninguna manera era masoquista. Aceptaba el sufrimiento como parte de la vida y lo ofrecía a Dios.

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