Lobos disfrazados de ovejas

Por Laura Aguilar Ramírez

En éstos días ando medio "revolucionada". Ya he pasado por épocas así. Y es entonces cuando debo recordar que no es lo mismo revolucionada que renovada.
Eso me sucede cuando me meto un poco más a ver videos sobre la fé o a ver lo que sucede en el mundo. Entonces me da por hacer, por levantar la voz.

Y me digo a mí misma; "calma"
Por ejemplo, estaba viendo el testimonio de una mujer que dice que Jesús habla por su boca, que la Virgen le habla y cosas bien raras. Y luego cuando bendice, lo hace casi casi como la del "exorcista". Se hace acompañar de otras personas que dicen "hablar directamente con Jesús através de ella". Pero en sus videos pasan y pasan anuncios como si fuera metralleta. Eso a mí me habla de la finalidad. Incluso se dice que tiene un imprimatur de un Obispo que para empezar, ni es de dónde ella vive. Luego algunos de los que se dicen sus seguidores, tienen como fondo un altar y están vestidos de sacerdotes, pero quiensabe si lo son. Etc.  A mí me parece una bien montada escenografía. Lo malo es que hay quien se la cree.

Y luego veo otro video donde un sacerdote sin casulla, oficia una misa. Y a la hora de la consagración, pide que suba un hombre y una mujer y le da a ella el cuerpo de Cristo y a él la patena. Cosas que no sólo van contra la liturgia sino que son una profanación a la Eucaristía. Sólo el sacerdote tiene la facultad de elevar el Cuerpo de Cristo e imponer las manos sobre una ostia para transformarla en el Cuerpo del Señor. 
Y éste sacerdote le pide a una mujer y a un hombre cualquiera que lo hagan. Son abusos que rayan en lo profano.
Y como éso, varios.  Recuerdo por ejemplo a un grupo de oración en casa. Ponían la imágen de la Virgen, le colocaban una cajita para depositar una ofrenda (para flores y veladoras decían)  leían la Biblia y entre ellas la comentaban y poco a poco las personas dejaron de ir a la Iglesia.. Y después se preguntaban porqué Dios no me  oye, porque no me hace caso?
Y es que en el afán de ayudar a las personas, algunas comunidades llevaban una imágen de la Virgen u otra a la casa para que durante la semana se orara. Normalmente cuando se es capilla y no se  tiene misa diaria. Algunas personas que nunca faltan, vieron la manera de ganarse algunos pesitos y otras por no ir a "ver caras" a la Iglesia o porque "que bueno que tengo a la virgencita en la casa", se alejan de la Iglesia. 
Cuando se hace éste tipo de acciones es para fomentar la fé, no para alejar a las personas de la Iglesia y la Eucaristía.

TODO LO QUE NOS ALEJE DE LA IGLESIA Y LA MISA, NO ES DE DIOS. Lo digo por experiencia propia. Lo primero que les dijo Cristo a los dos primeros discípulos que se acercaron por la evangelización de Juan, fué: "ven a mi casa y me conocerás". 

A mí me gusta ver éstas cosas, para aprender, pero no lo hago sóla. Sigo a un sacerdote que enfoca éstas cuestiones y nos explica el porqué están mal. También sigo a otros sacerdotes que nos explican la Palabra de Dios versículo por versículo y a otros que nos hablan de la familia, etc. etc.
Y agradezco que nos eduquen de ésa manera porque nos muestran aquello que debemos evitar. Y además nos dicen qué hacer. 
Estas personas que aún siendo sacerdotes, realizan éste tipo de acciones, son parte de grupos dentro de la Iglesia que se oponen al Magisterio o que creen que cada sacerdote puede hacer lo que desee.

Lo interesante es ¿qué puedo hacer yo como fiel ante éstos abusos litúrgicos? En lo personal, no he sido testigo de algo así. No en la Capilla a la que asisto. He presenciado que algunos servidores no lo hacemos bien y que debemos aprender. Pero no de parte de un sacerdote. Así que no me he visto en la penosa necesidad de hablar con un sacerdote para decirle lo que no veo bien y mucho menos, he tenido que llevar mi pregunta al Obispo que es lo que corresponde hacer en éstos casos.

He tenido la fortuna de tener buenos sacerdotes, pero sí sé que existen de otro tipo, los que fueron formados por personas que no estaban de acuerdo con el Papado o que como digo, creen que sólo por ser sacerdotes pueden hacer lo que quieran. A veces hasta para los Obispos son un gran dolor.
Esa es cuestión ya del Magisterio. Ellos deciden lo que se hace en éstos casos. Como fiel, debo aprender de la fé para discernir sobre éstas cuestiones.
Es por ello que habemos muchas personas que intentamos ayudar en la evangelización, que compartimos sobre la fé en donde podemos para que no caigamos en cuestiones así.
Y es que una fé deformada, deforma nuestra propia fé, nos va alejando de la Verdad.

Algunas vez visité una población cercana. Como en muchos lados, pues procura uno visitar lo más distintivo. Fuimos al parque del lugar, muy bonito. Y me encontré con un árbol que de plano servía de silla. Estaba tan doblado el pobre. Así creció. Seguramente cuando era pequeño alguien lo dobló de ésa manera. Por supuesto que le van quitando las hojas las personas para poder sentarse en él.

Eso nos puede suceder cuando estamos ignorantes de nuestra fé, podemos llegar a creer que todo es bueno. Desconocemos por ejemplo que hay dentro de la misma iglesia, disidentes desde el Concilio Vaticano II. En ése tiempo se opusieron a las decisiones que ahí se tomaron. Algunos se alejaron de plano, pero continuaron celebrando misas, vistiendo como sacerdotes, nombrando sacerdotes, dando catequésis, etc. Todo fuera de la Iglesia pero haciendo todo lo que hace la Iglesia menos obedecer al Magisterio.

Crecieron chuecos como el árbol que menciono. Lo malo es que los que acuden a ésos lugares, son como las hojas que quitan para poder sentarse en el tronco. O sea, se caen y se secan y marchitan.

Menciono ésto, porque como sea, nos preparamos para no escuchar a los hermanos separados o protestantes, pero no para discernir a aquellos que se parecen tanto a nosotros, porque proceden de nosotros y se alejaron también. A ése grupo pertenecen los Lefebristas por ejemplo. Algunos aún permanecen en la Iglesia.

Debemos hacer aquello de la corrección fraterna:
Te comparto un artículo del Opus dei donde nos habla de qué es y cómo ejercerla para bien propio y de la Iglesia
La corrección fraterna es una advertencia que el cristiano dirige a su prójimo para ayudarle en el camino de la santidad. Es un instrumento de progreso espiritual que contribuye al conocimiento de los defectos personales –con frecuencia inadvertidos por las propias limitaciones o enmascarados por el amor propio ; y en muchas ocasiones, es también condición previa para enfrentarse a esos defectos con la ayuda de Dios y mejorar, por tanto, en la vida cristiana.
Recuerdo al Papa Francisco decir en una ocasión que debemos tener cuidado. Que no debemos hacer caso ni aunque estén vestidos de sacerdotes o de Obispos. Esto puede sonar como que no hagamos caso a los sacerdotes. No, él se refería a ésta clase de sacerdotes y Obispos que aún dentro de la Iglesia siguen siendo desobedientes. Debemos tener cuidado.

Esto también entra dentro de lo que nos dice el Evangelio del día de hoy: Jesús nos enviará el Espíritu santo, el que nos enseña, nos corrige, nos consuela y nos guía acompañándonos en el camino de la fé.

Juan 16, 12-15 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes".