Hoy sigo meditando sobre la muerte. A mí me da miedito la verdad.
Como he dicho, intenté suicidarme hace ya varios años.
¿Cómo llegué a ésa decisión? Por el pánico. Quería huir de una realidad que me sobrepasó. Que me llevó al borde de la locura. No pensé en nada ni en nadie, sólo en que me iban a matar. Y a mis hijos.
Gracias a Dios, uno de mis hijos me encontró al llegar de la esscuela y le avisó a mi esposo, que se salió del trabajo y me llevó al hospital. Me había tomado un montón de pastillas.
Había participado como siempre lo había hecho desde que mis hijos entraron a la escuela, en un acto de la Secundaria. En la localidad donde vivíamos, se hacía una semana de festejos por las Fiestas patrias. Muy bonito festejo.
Había puestos de comida, había baile. Se vendían boletos para la coronación de la reina de las Fiestas patrias, en fin.
Al iniciar el ciclo, se eligió una nueva mesa directiva de Padres de familia en la Secundaria. Yo me anoté, por supuesto. El primer acto que se decidió hacer para ayudar a las muchas necesidades de la secundaria, fué vender en las Fiestas patrias.
En la secundaria había muchas carencias: el laboratorio necesitaba algunos artículos, los talleres también tenían necesidades, los baños necesitaban cambiarse algunos, había varios descompuestos y lavabos también. En fin.
En ésa secundaria, no había mucha participación de los padres de familia desgraciadamente. Mesas de directivas anteriores, habían sido acusadas de maluso de los dineros. Era realmente un reto para los que nos acomedimos a entrarle al toro.
Yo, por supuesto, no sabía ésto. Era el primer año que mi hijo entraba. En la comunidad se me conocía porque en los dos años que estuvieron mis hijos en la primaria desde que llegamos, me encargué de hacer vestidos y trajes para los alumnos porque era costurera. Así que varios me conocían, pero yo no sabía de los movimientos anteriores. Tenía poco tiempo en la localidad. Apenas dos años y como trabajaba, pues menos me enteraba de los chismes.
Total. Que hicimos la petición de un puesto a la directiva de las fiestas y se nos concedió. Y empezamos a vender durante una semana. No se vendía mucho, porque no vendíamos cerveza, sólo comida. Pero el puesto de al lado vendía mucho. Yo ni me había fijado. Me afanaba en vender, en promocionar, en tener limpio, etc. etc.
Pero me fijé, porque las señoras comentaban el hecho. Alguien dijo que era porque se vendía droga. Lo dijo como broma y yo así lo entendí. Cuando entregamos al director de la escuela, el resultado de la venta, le entregamos $1.00 Eso era la ganacia de lo vendido. Entre lo que metimos para poder vender, o sea, la inversión, la ganancia había sido $1.00
Yo quise seguir la broma del puesto de al lado que vendía droga. Lo dije como broma. Al salir de la junta, una señora se me acercó y me dijo que el puesto de al lado era de un familiar. Sopas, perico. Sentí que se me bajaba la sangre.
Había sido una broma entre nosotros. Pero ella me habló muy seria.
El día siguiente hubo una matanza. Una familia de 19 personas fué asesinada incluyendo niños y mujeres. El pleito había empezado en las Fiestas patrias. Tenían ya cosillas entre familias, pero el climáx llegó en las Fiestas patrias. Después me enteré que se habían hecho de palabras algunos.
El día de la coronación de la reina, que era cuando se daba término a las Fiestas patrias, habíamos quitado el puesto temprano y lo llevamos a guardar a la casa. Así que no nos quedamos a la coronación. En ése momento, fué el inicio del pleito
Cuando supe de la matanza, me quería morir. Me puse a escribir una carta diciéndole a la señora lo que había sucedido. Tenía miedo de que su familia estuviera envuelta en los hechos. No conocía yo a la gente. Fuí a su casa y se la entregué. Me dijo que no había problema, pero yo seguí con mi miedo. Empecé a dejar de ir a la escuela, empecé a sentir miedo de ir a la tienda. Empecé a tener miedo de ir a trabajar.
Llegó a tal grado mi miedo, que quise suicidarme para que mi esposo tuviera que regresarse con mis hijos al lado de su familia. Para que se fueran de aquí.
Cuando salí del hospital, fuí a la Iglesia. Me arrodillé ante Jesucristo y le pedí ayuda. Yo había empezado a ir a misa los domingos de la mano de mi tía abuela a quien acompañaba porque nadie quería hacerlo. Iba a decir que a mi tía abuela nadie le decía que no, pero no es verdad. Sus hijos le daban el avión sólamente. Así regresé, acompañando a mi tía abuela. Empecé a escuchar y terminé por irme a confesar por primera vez después de 18 años. Mi última confesión había sido en mi boda. Mi tía abuela, después se fué de protestante, siguiendo a sus hijos. Yo me quedé.
Total. Que hicimos la petición de un puesto a la directiva de las fiestas y se nos concedió. Y empezamos a vender durante una semana. No se vendía mucho, porque no vendíamos cerveza, sólo comida. Pero el puesto de al lado vendía mucho. Yo ni me había fijado. Me afanaba en vender, en promocionar, en tener limpio, etc. etc.
Pero me fijé, porque las señoras comentaban el hecho. Alguien dijo que era porque se vendía droga. Lo dijo como broma y yo así lo entendí. Cuando entregamos al director de la escuela, el resultado de la venta, le entregamos $1.00 Eso era la ganacia de lo vendido. Entre lo que metimos para poder vender, o sea, la inversión, la ganancia había sido $1.00
Yo quise seguir la broma del puesto de al lado que vendía droga. Lo dije como broma. Al salir de la junta, una señora se me acercó y me dijo que el puesto de al lado era de un familiar. Sopas, perico. Sentí que se me bajaba la sangre.
Había sido una broma entre nosotros. Pero ella me habló muy seria.
El día siguiente hubo una matanza. Una familia de 19 personas fué asesinada incluyendo niños y mujeres. El pleito había empezado en las Fiestas patrias. Tenían ya cosillas entre familias, pero el climáx llegó en las Fiestas patrias. Después me enteré que se habían hecho de palabras algunos.
El día de la coronación de la reina, que era cuando se daba término a las Fiestas patrias, habíamos quitado el puesto temprano y lo llevamos a guardar a la casa. Así que no nos quedamos a la coronación. En ése momento, fué el inicio del pleito
Cuando supe de la matanza, me quería morir. Me puse a escribir una carta diciéndole a la señora lo que había sucedido. Tenía miedo de que su familia estuviera envuelta en los hechos. No conocía yo a la gente. Fuí a su casa y se la entregué. Me dijo que no había problema, pero yo seguí con mi miedo. Empecé a dejar de ir a la escuela, empecé a sentir miedo de ir a la tienda. Empecé a tener miedo de ir a trabajar.
Llegó a tal grado mi miedo, que quise suicidarme para que mi esposo tuviera que regresarse con mis hijos al lado de su familia. Para que se fueran de aquí.
Cuando salí del hospital, fuí a la Iglesia. Me arrodillé ante Jesucristo y le pedí ayuda. Yo había empezado a ir a misa los domingos de la mano de mi tía abuela a quien acompañaba porque nadie quería hacerlo. Iba a decir que a mi tía abuela nadie le decía que no, pero no es verdad. Sus hijos le daban el avión sólamente. Así regresé, acompañando a mi tía abuela. Empecé a escuchar y terminé por irme a confesar por primera vez después de 18 años. Mi última confesión había sido en mi boda. Mi tía abuela, después se fué de protestante, siguiendo a sus hijos. Yo me quedé.
Mis hijos eran apenas adolescentes. Uno entraba a la Secundaria, el otro estaba en 5o. grado de Primaria.
Desde ése momento, trabajé sólo por temporadas. Me sentía acorralada. Dios me daba fortaleza, pero sólo me alcanzaba para dos o tres meses en cada lugar. Mis hijos siguieron estudiando. Tuvieron el apoyo de una amiga que les auxilió, tuvieron el apoyo de un primo, su esposa e hijos y de mi comadre qpd y sus hijos. Sin ellos, no hubiera podido salir del hoyo.
Se hicieron cargo de mis hijos. Los dirigentes del club local de fútbol infantil, también los apoyaron. Era una comunidad muy pequeña y muy unida. Se conocían casi todos. Se pasaban el chisme unos a otros, pues. Se enteró medio poblado de mi intento de suicidio y se encargó de decirselo a la otra mitad. Y se dieron a la tarea de cuidarlos. Eso siempre se los agradeceré.
Mi marido trabajaba y yo sólo lo hice por temporadas. Hasta que se me acabara la pila.
En ése tiempo, íbamos a la Adoración Nocturna en la Parroquia del lugar. Ahí, entre mis locuras aprendí a orar y a adorar a Dios, pero sobre todo, conocí a la Virgen. Nunca había sido yo devota, la verdad.
Mi abuelita nos enseñó a pedir a Dios y a la Divina Providencia. Pero a la Virgen pues sólo cuando tuve 10 años y hubo un seminarista muy entusiasta en la Capilla de donde vivía. Organizó el Mes de Maria. Todos los días le llevábamos flores a la Virgen vestidos de blanco niños y niñas. Los que recientemente habían hecho la Primera Comunión, iban con su vestido, los demás usábamos el uniforme de deportes que era blanco. Ahi aprendí a mirar a la Virgen.
Ya no hablemos de Jesucristo, ni lo conocía. Para mí, era sólo Dios Padre y éso para pedirle como Divina Providencia. Después me presentaron a la Virgen, lo hizo un seminarista que iba de sandalías.
En Coyoacán, la Parroquia principal es la de San Juan Bautista. Y casi todas las iglesias fueron fundadas por franciscanos. Así que el seminarista iba con sandalias a darnos catequésis a los niños y niñas. A mí no me tocó con ellos. Pero sí ir a ofrecer flores a la Virgen en el Mes de Mayo.
Recuerdo que años después, cuando yo iba a la secundaria, que quedaba retirada de mi casa, me levantaba a las 5:00 de la madrugada para bañarme, desayunar y salir a la escuela. Salía y todavía era oscuro. Caminaba por las calles vacías, ni perros había porque como ya he dicho antes, en ésa colonia los perros estaban dentro de las casas.
Llegaba a la parada del camión. Era la única que lo esperaba. Tenía 12 años ya.
Desde ése momento, trabajé sólo por temporadas. Me sentía acorralada. Dios me daba fortaleza, pero sólo me alcanzaba para dos o tres meses en cada lugar. Mis hijos siguieron estudiando. Tuvieron el apoyo de una amiga que les auxilió, tuvieron el apoyo de un primo, su esposa e hijos y de mi comadre qpd y sus hijos. Sin ellos, no hubiera podido salir del hoyo.
Se hicieron cargo de mis hijos. Los dirigentes del club local de fútbol infantil, también los apoyaron. Era una comunidad muy pequeña y muy unida. Se conocían casi todos. Se pasaban el chisme unos a otros, pues. Se enteró medio poblado de mi intento de suicidio y se encargó de decirselo a la otra mitad. Y se dieron a la tarea de cuidarlos. Eso siempre se los agradeceré.
Mi marido trabajaba y yo sólo lo hice por temporadas. Hasta que se me acabara la pila.
En ése tiempo, íbamos a la Adoración Nocturna en la Parroquia del lugar. Ahí, entre mis locuras aprendí a orar y a adorar a Dios, pero sobre todo, conocí a la Virgen. Nunca había sido yo devota, la verdad.
Mi abuelita nos enseñó a pedir a Dios y a la Divina Providencia. Pero a la Virgen pues sólo cuando tuve 10 años y hubo un seminarista muy entusiasta en la Capilla de donde vivía. Organizó el Mes de Maria. Todos los días le llevábamos flores a la Virgen vestidos de blanco niños y niñas. Los que recientemente habían hecho la Primera Comunión, iban con su vestido, los demás usábamos el uniforme de deportes que era blanco. Ahi aprendí a mirar a la Virgen.
Ya no hablemos de Jesucristo, ni lo conocía. Para mí, era sólo Dios Padre y éso para pedirle como Divina Providencia. Después me presentaron a la Virgen, lo hizo un seminarista que iba de sandalías.
En Coyoacán, la Parroquia principal es la de San Juan Bautista. Y casi todas las iglesias fueron fundadas por franciscanos. Así que el seminarista iba con sandalias a darnos catequésis a los niños y niñas. A mí no me tocó con ellos. Pero sí ir a ofrecer flores a la Virgen en el Mes de Mayo.
Recuerdo que años después, cuando yo iba a la secundaria, que quedaba retirada de mi casa, me levantaba a las 5:00 de la madrugada para bañarme, desayunar y salir a la escuela. Salía y todavía era oscuro. Caminaba por las calles vacías, ni perros había porque como ya he dicho antes, en ésa colonia los perros estaban dentro de las casas.
Llegaba a la parada del camión. Era la única que lo esperaba. Tenía 12 años ya.
Un día, ví desde la ventanilla del camión a un fraile franciscano (ahora sé que así se llaman) ir corriendo hacia la Capilla. Iba con sus sandalias. En mi colonia, las calles eran una gran manzana entera o sea, largas largas. Del centro de Coyoacán a ella, había varias manzanas. El fraile iba a misa de 6. A ésa hora era la primera misa todos los días. Iban a ella las personas que salían a trabajar temprano.
Lo ví con tristeza, pero con admiración por su empeño en cumplir. Ya sabía de su amor.
Años después, cuando vivíamos en la colonia vecina, en donde vivían muchos de los familiares de mi abuelita, nos rentó otra tía abuela. Ahí estábamos cuando nació nuestra hija y también cuando falleció. La esposa de mi papá me dijo que le pusiéramos sal en su boca, pues no la habíamos bautizado. Ella también me ayudó a vestirla como virgencita de blanco y azul. Hice el vestidito en ése momento a mano sin máquina porque no tenía.
También me dijo que fuera a la Parroquia de Coyoacán, a pedir que le dieran los santos óleos. Un fraile nos dijo que éso no era posible, pues ya había fallecido. Nos dijo que tampoco había valido lo de la sal en la boca por la misma razón. Y por supuesto, no podía ir a la casa porque ya no podía hacer nada por ella.
Yo lo sentí muy frío. Tenía razón, pero yo desconocía todo de la fé y me pareció que no les importaba mi dolor ni mi hija muerta. Así lo sentí.
Por supuesto que no iba a darme en ése momento, una catequésis sobre el Bautismo ni mucho menos y por supuesto que no podía darme lo que pedía.
Si yo no me hubiera alejado de la Iglesia, hubiera entendido porqué, pero después de mi Primera comunión no regresé. Y mi Primera comunión la hice a los 6 años, todavía ni sabía leer cuando fuí al Catecismo de oyente. Regresé a ése Mes de Mayo, pero no volví a ir después a misa.
Así que prácticamente sólo era católica por tradición. En pachangas y fiestas patronales.
Cuando a los 39 años intenté suicidarme y regresé a la Iglesia, me invitaron a la Adoración Nocturna. Lo hizo alguno de los muchos chismosos que se enteraron de nuestra situación jeje. Ahí volví a encontrarme con la Virgen. A ella le pedimos mi esposo y yo, por nuestros dos hijos. El mayor se nos andaba descarriando apenas saliendo de la secundaria. Empezó a trabajar en 2o. año y al terminar 3o. se pudo comprar carro. Empezaba a andar de novillo y siempre ha sido amiguero desde bebé.
Una noche saliendo de la Adoración, mi esposo me dijo que iba a llamar a nuestro hijo para ver si ya iba para la casa. Para que nos diera raite para subir al cerro donde estaba la casa donde vivíamos. La iglesia estaba abajo y había que subir.
Mi hijo acababa de sufrir un accidente. Gracias a Dios (yo lo atribuyo a la intercesión de la Virgen) mi hijo no sufrió ni un razguño. El carro quedó inservible. Al ir manejando, cerró los ojos por un instante, cuando los abrió iba directo a un cerro. Dió el volantazo y dió algunos trompos. Gracias a una piedra, no se fué al mar que está a varios metros abajo. En ése lugar, muchos se han matado.
Todo parecía calculado. Si a mi esposo no se le hubiera ocurrido llamarle para pedirle raite, no nos hubiéramos enterado. Mi hijo ya tenía celular cuando muchos ni lo conocían. Esa noche, quien nos daba raite no fué y no hubo a quien pedirle. Nos íbamos a regresar caminando como otras noches.
A la Virgen le he dado gracias por otras "cositas" así. Ella es intercesora.
En mis inicios en internet, le pedí su guía. Me condujo a conocer primero a Santo Domingo, después al Beato Alano de la Rupe y después a muchos santos.
Digo me condujo, porque le pedí ayuda en la Adoración nocturna. Sólo pude ir algunos meses junto con mi esposo, que en ése tiempo, iba a cualquier lugar con tal de verme salir del hoyo. Estaba más espantado que yo. Ahora va por su gusto y es servidor
Al llegar a la nueva comunidad, no había Adoración nocturna cerca. Empezaba apenas la comunidad. No había capillas. Fuimos de los primeros en acudir cuando se inició la Capilla a la que asistimos. No había grupos de nada
Recuerdo que me acerqué al párroco y le dije que no había grupo de oración. Me urgía orar, sentía la necesidad de hacerlo. Me dijo que todavía no era tiempo y que se iba por pasos.
Empecé a ir a misas de sanación a las 7 de la mañana en la Parroquia cercana. Cuando mi esposo salía al trabajo. En ése tiempo no me dejaban ir sóla a ningún lado, menos a las 7 de la mañana, así que me salía después de él para poder ir.
Empecé a aprender en internet. Por supuesto, le avisé a mi Párroco. Y el diablo ataca, de verdad. Se me apagaba la compu, se descomponía, se me saltaban las letras, escribía una y se me trababan los dedos. Empecé a insultar a la Virgen mentalmente y a Jesús en la cruz cuando iba a misa.
Siempre fuí niña obediente, pero tuve mi temporada en que me desvié. Así que seguramente aquél creyó que se le estaba escapando una de sus consentidas.
Por años fué ésto. Pero me aferraba al rosario. Ni sabía lo que rezaba aveces, se me cuatrapeaban las oraciones, se me olvidaban. Perdía el rosario y los libros de oración. Sentía mucho miedo de quedarme sóla. Hasta en las noches con mi esposo a mi lado, sentía miedo. Me levantaba sudando.
El santo rosario está lleno de promesas a quien lo reza con devoción.
Años después, cuando vivíamos en la colonia vecina, en donde vivían muchos de los familiares de mi abuelita, nos rentó otra tía abuela. Ahí estábamos cuando nació nuestra hija y también cuando falleció. La esposa de mi papá me dijo que le pusiéramos sal en su boca, pues no la habíamos bautizado. Ella también me ayudó a vestirla como virgencita de blanco y azul. Hice el vestidito en ése momento a mano sin máquina porque no tenía.
También me dijo que fuera a la Parroquia de Coyoacán, a pedir que le dieran los santos óleos. Un fraile nos dijo que éso no era posible, pues ya había fallecido. Nos dijo que tampoco había valido lo de la sal en la boca por la misma razón. Y por supuesto, no podía ir a la casa porque ya no podía hacer nada por ella.
Yo lo sentí muy frío. Tenía razón, pero yo desconocía todo de la fé y me pareció que no les importaba mi dolor ni mi hija muerta. Así lo sentí.
Por supuesto que no iba a darme en ése momento, una catequésis sobre el Bautismo ni mucho menos y por supuesto que no podía darme lo que pedía.
Si yo no me hubiera alejado de la Iglesia, hubiera entendido porqué, pero después de mi Primera comunión no regresé. Y mi Primera comunión la hice a los 6 años, todavía ni sabía leer cuando fuí al Catecismo de oyente. Regresé a ése Mes de Mayo, pero no volví a ir después a misa.
Así que prácticamente sólo era católica por tradición. En pachangas y fiestas patronales.
Cuando a los 39 años intenté suicidarme y regresé a la Iglesia, me invitaron a la Adoración Nocturna. Lo hizo alguno de los muchos chismosos que se enteraron de nuestra situación jeje. Ahí volví a encontrarme con la Virgen. A ella le pedimos mi esposo y yo, por nuestros dos hijos. El mayor se nos andaba descarriando apenas saliendo de la secundaria. Empezó a trabajar en 2o. año y al terminar 3o. se pudo comprar carro. Empezaba a andar de novillo y siempre ha sido amiguero desde bebé.
Una noche saliendo de la Adoración, mi esposo me dijo que iba a llamar a nuestro hijo para ver si ya iba para la casa. Para que nos diera raite para subir al cerro donde estaba la casa donde vivíamos. La iglesia estaba abajo y había que subir.
Mi hijo acababa de sufrir un accidente. Gracias a Dios (yo lo atribuyo a la intercesión de la Virgen) mi hijo no sufrió ni un razguño. El carro quedó inservible. Al ir manejando, cerró los ojos por un instante, cuando los abrió iba directo a un cerro. Dió el volantazo y dió algunos trompos. Gracias a una piedra, no se fué al mar que está a varios metros abajo. En ése lugar, muchos se han matado.
Todo parecía calculado. Si a mi esposo no se le hubiera ocurrido llamarle para pedirle raite, no nos hubiéramos enterado. Mi hijo ya tenía celular cuando muchos ni lo conocían. Esa noche, quien nos daba raite no fué y no hubo a quien pedirle. Nos íbamos a regresar caminando como otras noches.
A la Virgen le he dado gracias por otras "cositas" así. Ella es intercesora.
En mis inicios en internet, le pedí su guía. Me condujo a conocer primero a Santo Domingo, después al Beato Alano de la Rupe y después a muchos santos.
Digo me condujo, porque le pedí ayuda en la Adoración nocturna. Sólo pude ir algunos meses junto con mi esposo, que en ése tiempo, iba a cualquier lugar con tal de verme salir del hoyo. Estaba más espantado que yo. Ahora va por su gusto y es servidor
Al llegar a la nueva comunidad, no había Adoración nocturna cerca. Empezaba apenas la comunidad. No había capillas. Fuimos de los primeros en acudir cuando se inició la Capilla a la que asistimos. No había grupos de nada
Recuerdo que me acerqué al párroco y le dije que no había grupo de oración. Me urgía orar, sentía la necesidad de hacerlo. Me dijo que todavía no era tiempo y que se iba por pasos.
Empecé a ir a misas de sanación a las 7 de la mañana en la Parroquia cercana. Cuando mi esposo salía al trabajo. En ése tiempo no me dejaban ir sóla a ningún lado, menos a las 7 de la mañana, así que me salía después de él para poder ir.
Empecé a aprender en internet. Por supuesto, le avisé a mi Párroco. Y el diablo ataca, de verdad. Se me apagaba la compu, se descomponía, se me saltaban las letras, escribía una y se me trababan los dedos. Empecé a insultar a la Virgen mentalmente y a Jesús en la cruz cuando iba a misa.
Siempre fuí niña obediente, pero tuve mi temporada en que me desvié. Así que seguramente aquél creyó que se le estaba escapando una de sus consentidas.
Por años fué ésto. Pero me aferraba al rosario. Ni sabía lo que rezaba aveces, se me cuatrapeaban las oraciones, se me olvidaban. Perdía el rosario y los libros de oración. Sentía mucho miedo de quedarme sóla. Hasta en las noches con mi esposo a mi lado, sentía miedo. Me levantaba sudando.
El santo rosario está lleno de promesas a quien lo reza con devoción.
El santo rosario lo dió la Virgen para estar junto a nosotros en nuestras luchas.
El santo rosario no salva, la Virgen no salva, pero prometió estar con nosotros a la hora de la muerte a los devotos de su santo rosario. En él nos lleva de la mano a recorrer la vida de Jesús, ni siquiera es para darle gloria a ella, sino a su hijo.
Pero no es orar por orar, ni repetir como perico oraciones, sino que se recuerda un misterio de la vida de Jesús y se medita. Entre cada misterio, se ora 1 Padrenuestro, se oran 10 Ave Maria (o saludos a ella como hizo el ángel) o sea, se le honra como a Madre de Dios, no porque Ella lo pidiera, sino porque el Espíritu santo lo pidió. No se mueve una hoja del árbol sin que Dios Padre lo permita. Así lo dijo la Virgen varias veces.
Por ejemplo, cuando se le insultó al negar su Inmaculada Concepción.
Por ejemplo, cuando se le insultó al negar su Inmaculada Concepción.
El Padre, quien la conservó inmaculada para que en ella se cumpliera lo prometido, o sea, que viniera el Salvador al mundo. El, el Padre mismo mandó se rezara el Santo Rosario de la manera en que se hace. Y se le honrara, no adorara porque a la Virgen no se le adora, se le honra. Se le reconoce su pureza (que no vino de ella por supuesto, sino de Dios que la conservó pura).
Ella lo ha dicho.
Ella lo ha dicho.
También que las promesas que lleva, no las hace ella, la Virgen; las hace Dios Padre por su boca. Ella humildemente sigue diciendo: "Hágase en mí, según tu Palabra".
Lo mismo sucede con otras devociones: como la del Sagrado Corazón de Jesús, la del Viacrucis, la de la Divina Misericordia, etc. Son gracias que el Padre concede. Y cada una lleva promesas a sus devotos.
Se puede ser devoto de alguna o varias por supuesto. Siempre que se tenga en consideración que son dadas para auxiliarnos a mantenernos firmes en la fé y para no perdernos.
Lo mismo sucede con otras devociones: como la del Sagrado Corazón de Jesús, la del Viacrucis, la de la Divina Misericordia, etc. Son gracias que el Padre concede. Y cada una lleva promesas a sus devotos.
Se puede ser devoto de alguna o varias por supuesto. Siempre que se tenga en consideración que son dadas para auxiliarnos a mantenernos firmes en la fé y para no perdernos.
Todas hablan de que la Virgen o Jesús estarán con nosotros en la batalla final, en el momento de nuestra muerte, en que podemos perdernos y en que podemos flaquear.
Dicen que toda una vida podemos pasar dentro de la fé o dentro de la Iglesia y en el último momento, podemos perder todo. Para éso es el Santo Rosario o la Devoción del Sagrado Corazón de Jesús o cualquier otra.
Si vamos a hacer alguna devoción, hay que hacerlo bien. Como Dios manda, con todas las íes que dicen, para obtener las gracias prometidas.
Podemos ver en la misma cruz de Jesucristo a los dos ladrones. Uno, burlándose de El: "si eres Hijo de Dios, baja de la cruz y sálvanos también a nosotros". El otro pidiéndole "cuando estés en tu Reino, no te olvides de mí". Ni siquiera le pidió lo llevara, sino que se acordara de él.
Cristo le dijo "hoy mismo estarás conmigo en el Reino". Hoy.
Así que si uno piensa hacer alguna devoción, hazla bien. Así como cuando comulga uno, si recuerda uno antes de la comunión que un hermano tiene algo contra nosotros, vayamos a ponernos en bien con él, no sea que llame al Juez y nos meta a la cárcel y no salgamos hasta que paguemos el último centavo.
En ésto de la pecada, no es lo mismo alguien que no sabe si nadie se lo ha enseñado, que alguien a quien se le ha invitado y no ha querido y alguien que sabe y sabiendo, peca.
Dicen que toda una vida podemos pasar dentro de la fé o dentro de la Iglesia y en el último momento, podemos perder todo. Para éso es el Santo Rosario o la Devoción del Sagrado Corazón de Jesús o cualquier otra.
Si vamos a hacer alguna devoción, hay que hacerlo bien. Como Dios manda, con todas las íes que dicen, para obtener las gracias prometidas.
Podemos ver en la misma cruz de Jesucristo a los dos ladrones. Uno, burlándose de El: "si eres Hijo de Dios, baja de la cruz y sálvanos también a nosotros". El otro pidiéndole "cuando estés en tu Reino, no te olvides de mí". Ni siquiera le pidió lo llevara, sino que se acordara de él.
Cristo le dijo "hoy mismo estarás conmigo en el Reino". Hoy.
Así que si uno piensa hacer alguna devoción, hazla bien. Así como cuando comulga uno, si recuerda uno antes de la comunión que un hermano tiene algo contra nosotros, vayamos a ponernos en bien con él, no sea que llame al Juez y nos meta a la cárcel y no salgamos hasta que paguemos el último centavo.
En ésto de la pecada, no es lo mismo alguien que no sabe si nadie se lo ha enseñado, que alguien a quien se le ha invitado y no ha querido y alguien que sabe y sabiendo, peca.
Todos pecadores, pero no del mismo modo.
El título de ésta entrada es "Miedo o temor de Dios". Es que no es lo mismo.
Miedo es temer algo de afuera.
Temor de Dios es el miedo a ofender a Dios que es tan misericordioso con uno. Miedo no a lastimarlo porque a Dios no se le puede lastimar, sino a no ser dignos de El.
Comparto otro video del P. Angel Espinoza de los Monteros para las personas mayores de 65 años.
Primera Lectura
Éxodo 17, 3-7
En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndole: “¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?” Moisés clamó al Señor y le dijo: “¿Qué puedo hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen”. Respondió el Señor a Moisés: “Preséntate al pueblo, llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel, toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo”.
Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
Romanos 5, 1-2. 5-8
Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.
Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Evangelio del Día
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 4, 5-15. 19b-26. 39a. 40-42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.
La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla. Ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”.
Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.
La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.
Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el salvador del mundo”.

