Los maestros vuelven a la escuela

Por Laura Aguilar Ramírez

Y siguen las pedradas. Realmente el tiempo de Cuaresma es un tiempo de reflexión, mas que de meditación.
Meditar es interiorizarse en uno mismo, o "pensar en la inmortalidad del cangrejo" como me decía mi abuelita cuando se me iba el avión o me quedaba en bavia o me quedaba viendo a las nubes en lugar de hacer algo útil.

Reflexionar es hacer un alto en el día, para pensar en lo que he hecho y en lo que voy a hacer para poder hacerlo bien. No puedo andar todo el día con la pila a todo lo que da, llega el momento en que se acaba como en el celular. Empieza a aparecer un anuncio: "la bateria está a punto de agotarse". Y sigue uno porque no quiere dejar el jueguito o de chatear o de estar en el chisme. Vuelve a aparecer el anuncio "la bateria está a punto de agotarse" y pumm... se apaga.
 
Si somos conscientes, nos damos cuenta de que se nos avisó antes. Si se nos quedó el chisme a medias o el juego a medias por no poder conectarnos a tiempo, pues ya lo perdimos. Pero si además, no somos conscientes, nos enojamos.

Y entre el primer anuncio y el último pasa un tiempecito. Y nos creemos superman y empezamos a leer más rápido el chisme o a jugar sin fijarnos, con tal de acabar el round. Y así, ni leemos bien y no nos enteramos del chisme completo o perdemos el round de nuestro juego. El chiste es estar hasta que se apague el celular.

Eso termina por descomponer algo. O el celular o el cargador. Acabo de darle la extremaución a mi cargador. Mi esposo tenía uno guardado de otro celular que se me perdió y que le quedó bien.

Eso es lo que puede sucedernos cuando no hacemos ése alto en el camino, en el día o en la vida.
En el caso de la vida en fé, el tiempo de Cuaresma es ése tiempo en que no usamos el celular, lo conectamos a la luz para que se cargue la bateria y poderlo volver a usar.

Yo soy bien acelerada. Me dicen mi esposo y mis hijos que no use el celular conectado, porque se calienta. Y  me gusta mucho jugar, "al fin que no pasa nada". Pero ya ví que sí pasa. Gracias a Dios fué el cargador y tenía uno de repuesto, pero si ha sido el celular, me doy de topes en la pared.

Y peor todavía. Tengo laptop, computadora y celular. Aveces he usado las tres al mismo tiempo. Cuando hago grabaciones, uso dos. En una leo y en la otra, grabo.
En mi laptop hago los videos porque mi compu es muy viejita y se tarda más. Pero es más segura para guardar archivos, porque tiene más capacidad que mi laptop y por supuesto, que mi celular.
En el celular puedo grabar, pero no con calidad y no puedo hacer los videos. De hecho, el celular casi lo uso sólo para jugar.

Soy muy rápida escribiendo en la compu y como es lenta, pues me desespero. Y en lo que hace un cambio, le doy una jugada a mi round de juego. Y con la laptop hago otras cosas. Todo al mismo tiempo o mejor dicho, aprovecho los pequeños tiempos muertos. Por ejemplo: en lo que tarda mi laptop para subir una foto, le doy una jugada a mi round de juego.
Así trabajé durante 20 años en internet.

Ahora hago las cosas ya no tan acelerada. Reflexiono sobre lo que hago y lo que escribo. Estoy en el tiempo de la degustación.
Todos ésos conocimientos que a lo largo de los 20 años de leer, compartir y escuchar de Dios, de la Virgen, de los santos yde la Iglesia de Cristo, ahora lo degusto con calma, lo saboreo.
El conocimiento está ahí, pero ahora me doy cuenta de muchas cosas que antes no ví por andar tan a la carrera.

Recuerdo cuando llegué a Ensenada. Entré a trabajar a una pesquera. Yo estudié para Secretaria auxiliar contable, trabajé como eso, pero después estudié corte y confección y trabajé en mi casa como costurera.
Al llegar aquí, no hubo trabajo como costurera en casa. Entré a la pesquera, me pusieron a limpiar y al mes en una oficina para cubrir a una señora que se fué de parto . Eso parece una constante en mi vida laboral. Entré a varios lugares a cubrir a alguien que se fué de parto y aquí no fué la excepción. A una chica de máquinas, le inventaron un trabajo en la oficina para que pasara los últimos días de su embarazo. Se dieron cuenta que era bueno tener a alguien ahí y me pusieron al mes en su lugar. En poco tiempo puse todo en órden porque estaba acostumbrada a ello. Pero me costaba usar la computadora. En mis tiempos, no había computadoras en todos lados. Yo usaba máquina de escribir eléctrica, pero no computadora. Así que me costaba trabajo la computadora y el uso del programa de la pesquera.

Ví la necesidad de aprender computación. Ya tenía nociones, porque había tomado un curso de Programación de computadoras en mis muy verdes 15 años. No lo terminé, pero algo aprendí en los tiempos en que las computadoras usaban tarjetas, casi casi en la prehistoria o época de los picapiedra jeje.

Sin embargo, cuando trabajé en la pesquera, no pude ir a una escuela de computación, porque tenía necesidad de trabajar. No pude seguir en ése puesto. Me costaba mucho trabajo. Un compañero me tenía paciencia para enseñarme, pero descuidaba su trabajo.
Todo lo demás lo hacía bien: archivar, ordenar la oficina, mantener órden en ella, llevarme con los compañeros, ser un puente entre los obreros y la oficina. Eso lo hacía en mis trabajos como secre auxiliar contable, pero necesitaba actualizarme. No tuve dinero ni tiempo para hacerlo. Y la empresa no me ofreció capacitación.

Así que busqué otros horizontes. Terminé trabajando en un hotel donde me capacitaron para ejercer mi labor. En dos meses, me capacitaron para limpiar un hotel. Me enseñaron a hacerlo. Claro, yo sé limpiar desde chiquita, mi mamá me enseñó y me enseñó a hacerlo bien, pero es distinto limpiar las habitaciones de un hotel. Trabajé en varios y aunque en todos se limpia, las cortesías son distintas. En uno no hay elevadores para los trabajadores, en otros sí.

Lo mismo sucede en la fé. Cuando regresé a la Iglesia, tenía hambre de Dios. Tenía prisa por ponerme al día y rápido. Me enojé, grité y pataleé. Me tuvieron paciencia. Los culpaba de no haberme buscado. Bueno... así lo sentía yo.
Y digo regresé, pero en realidad nunca me fuí. Desde mi Primera comunión,  iba a las misas sólo en las pachangas . Algo se me quedaba, claro.

Cuando mis hijos empezaron a ir al Catecismo, volví a sentir que Dios me llamaba. Yo no dejaba a mis hijos ir a ningún lado sólos, porque eran niños aún. No podía acompañarlos, porque se daba el Catecismo en una casa y no los llevaban a la iglesia. Sólo el día de la Primera comunión.
Así también pasó conmigo.

La Iglesia es ahora distinta. Se me dió Catecismo 6 meses. Pero era distinto. Todos eramos católicos. Todos íbamos a misa, aunque fuera sólo en las pachangas. Pero como todos nos bautizábamos, confirmábamos, haciamos Primera comunión, nos casábamos por la Iglesia e íbamos a misas de difuntos, pues íbamos muy seguido. Además de las procesiones de Semana Santa y las visitas a la Basílica acompañando a mi abuelita cuando de la fábrica iban en peregrinación. Y a los templos en día de las mulitas o a las fiestas del santo patrono de la localidad o de las localidades vecinas.

Ahora gracias a Dios, el Catecismo dura dos años y se hace en los templos o iglesias. Se va los domingos a misa, los papás normalmente van con sus hijos, no los dejar ir sólos. Los tiempos han cambiado, la Iglesia no. Es decir, se enseña lo mismo pero atendiendo a las necesidades actuales y utilizando medios actuales.

No todos son ya católicos, por lo tanto, no todos viven la fé en sus casas como nosotros. La Iglesia sigue preparando a quienes llama. Como hicieron en el hotel en que me dieron trabajo.

En la pesquera que me contrataron, sabían que había estudiado Secretariado y auxiliar contable, pero no me actualizaron. Así que no les serví. Yo no me sentía bien, porque sabía que me faltaba más.

En la Iglesia hay cursos de Biblia, de Apostolado, Pastoral, Oración, etc. No para ser sacerdotes o sacerdotisas jeje. Sino para "remar mar adentro" en la fé. Para acercarse más a Cristo.

Yo (y es feo hablar de uno mismo, pero qué le voy a hacer) no sabía ni papa. Sólo persignarme y las oraciones básicas. Tenía y sigo teniendo fé. Pero el Catecismo o Doctrina que se nos da de niños, no es suficiente.
Se va creciendo en la fé a medida que se va creciendo. Hay jóvenes, hay adolescentes, hay adultos. Y en cada etapa, se les acompaña y forma.
Yo sólo fuí al Kinder, por decirlo así. La doctrina para la Primera comunión es como ir al kinder.

Así que cuando sentí que me hacía falta, cuando estaba caída y acudí al altar de Dios a pedir ayuda, me sentí llamada a aprender. Estuve varios años en unos foros aprendiendo. Eso sólo para comportarme de manera adecuada en el templo. Porque me daba por insultar a la Virgen y a Cristo cuando los veía. Claro, no verbalmente. Pero lo haçía mentalmente. Trataba de evitarlo, pero no podía.

Tuve que hacer ése receso. Para reflexionar, para calmarme y para aprender.
Y aprendí de todo y rápidamente. Algo se quedaba y otras cosas, no. Ahora 20 años después, apenas voy digeriendo lo que me comí.
Y supongo que cuando me muera, no habré terminado de digerir. Porque sólo he aprendido una muy pequeña parte. Hay miles de libros espirituales donde muchos santos han hablado de Dios. Hay una sola Biblia, pero Dios habla a cada uno de manera distinta, de acuerdo a como es cada uno. Dios respeta con respeto divino.

Existen Encíclicas papales y demás documentos en el Vaticano y en otros lugares. No me alcanzarían muchas vidas para leerme todo lo que hay escrito y cuando acabara con lo que hay, me faltaría lo que se hubiera ido escribiendo mientras lo leía.

Recuerdo otro ejemplo para ver que es necesario irse actualizando.
Cuando mis hijos iban al kinder, hubo un revuelo en las escuelas y entre el Magisterio.
"Los maestros vuelven a la escuela" se leía en los periódicos. Hubo maestros que no quisieron y otros que se anotaron en la Universidad de buen grado.

Hasta ése momento, los maestros de primaria y kinder iban a la Normal de maestros en la que se estudiaba después de la secundaria. Ese año, debieron ir a la Universidad para actualizar sus conocimientos.
Hubo marchas y plantones. La capital se llenó con manifestantes. Los estudiantes apoyando a sus maestros, salieron a la calle a hacer su relajo también.
Lo recuerdo porque yo vivía en la capital. Los maestros de mis hijos se fueron a la Universidad. Iban después de clases. 

Pero no todos. Sobre todo, hubo disturbios en las escuelas de provincia. Llegaban en masa a la capital a hacer disturbios.
No entendían que hay que actualizar los conocimientos y adecuarlos  a las nuevas técnicas de enseñar y de aprendizaje.
La historia no cambia, la geografía y matemáticas tampoco, pero cambian los métodos de enseñanzas.
En la actualidad, para ser maestro se va a la Universidad de manera automática.

Pero en ésos tiempos, fué un verdadero caos. Recuerdo a mis maestros de primaria. Ya era viejitos para cuando mis hijos fueron a la primaria. Aún así, regresaron a estudiar. Y ya tenían varios años de maestros enseñando en las escuelas.
Hubo dos opciones: el retiro voluntario (ya les faltaba bien poco para jubilarse) o actualizarse.
Pues se inventaron una tercera opción: las protestas.
Y se llevaron entre las patas a los alumnos.

Y entonces hubo grupos de padres que protestaron contra los maestros. Un obrero y un trabajador que se pasaban 8 horas parados o sentados, bien cansados y que lo hacían por sus hijos, veían ahora a ésos dizque maestros que enseñaban a sus hijos y trabajaban 4 o 5 horas y disfrutaban de vacaciones seguido y demás, negarse a actualizarse cuando en una fábrica varios de ellos iban a pláticas de actualización.

Yo misma participé apoyando a los maestros que con amor atendían a nuestros hijos. Ellos no deseaban que dejaran de estudiar, así que se organizaron grupos y llevando bancas y sillas, se les daban clases afuera de las escuelas, porque los maestros protestantes no dejaban entrar a ellas.
Padres de familia hacíamos guardia para evitar que nuestros hijos fueran atacados por aquellos que querían evitar que estudiaran. Aprendieron poco es verdad en ése tiempo, pero aprendieron algo más importante que matemáticas o español: que se estudia para mejorar y se enseña por vocación.
Pero no basta la vocación, se necesita aprender para enseñar.

Mis tíos en la fábrica iban a actualizarse. Para pasar de ser pintor a ser tornero, se fueron a estudiar. Al estudiar, la empresa dejaba de tener por 2 horas a varios trabajadores y lo hacía para su propio bien, para que hicieran mejor su trabajo. Se les daban cursos de capacitación o actualización.

Lo mismo sucede en la fé. Necesitamos mantener la lámpara encendida. Con la luz de Cristo. Actualizar o aprender sobre nuestra fé. Aunque tengamos muchos años dentro de la Iglesia, como servidores o como fieles.

Este tiempo de Cuaresma es ése tiempo de preparación para la misión. No es de extrañar que sea después de Adviento en que nos preparamos para recibir a Cristo y después del tiempo de Navidad en que celebramos su nacimiento.
Ya nació Cristo en nosotros, ahora hay que prepararse para seguirlo. Porque seguirlo es un camino arduo, existen cardos y espinas. No es caminar cortando flores mientras se canta.

Te comparto dos videos del P. Angel Espinoza de los Monteros donde nos da algunas indicaciones a personas de más de 60 años como yo. Para ayudarnos a comprender la importancia de reflexionar en ésta edad para poder confesarnos bien.  Nadamás me agacho para que no me dan tan duro las pedradas. jeje

Primera lectura
Génesis 37, 3-4. 12-13. 17-28

Jacob amaba a José más que a todos sus demás hijos, porque lo había engendrado en la ancianidad. A él le había hecho una túnica de amplias mangas. Sus hermanos, viendo que lo amaba más que a todos ellos, llegaron a odiarlo, al grado de negarle la palabra.

Un día en que los hermanos de José llevaron a Siquem los rebaños de su padre, Jacob le dijo a José: "Tus hermanos apacientan mis rebaños en Siquem. Te voy a enviar allá". José fue entonces en busca de sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron de lejos, y antes de que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo y se decían unos a otros: "Ahí viene ese soñador. Démosle muerte; lo arrojaremos en un pozo y diremos que una fiera lo devoró. Vamos a ver de qué le sirven sus sueños".

Rubén oyó esto y trató de liberarlo de manos de sus hermanos, diciendo: "No le quiten la vida, ni derramen su sangre. Mejor arrójenlo en ese pozo que está en el desierto y no se manchen las manos". Eso lo decía para salvar a José y devolverlo a su padre.

Cuando llegó José a donde estaban sus hermanos, éstos lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo sin agua. Luego se sentaron a comer, y levantando los ojos, vieron a lo lejos una caravana de ismaelitas, que venían de Galaad, con los camellos cargados de especias, resinas, bálsamo y láudano, y se dirigían a Egipto. Judá dijo entonces a sus hermanos: "¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? Vendámoslo a los ismaelitas y no mancharemos nuestras manos. Después de todo, es nuestro hermano y de nuestra misma sangre". Y sus hermanos le hicieron caso. Sacaron a José del pozo y se lo vendieron a los mercaderes por veinticinco monedas de plata. Los mercaderes se llevaron a José a Egipto.

Salmo Responsorial
Salmo 104, 16-17. 18-19. 20-21

R. (5a) Recordemos las maravillas que hizo el Señor.
Cuando el Señor mandó el hambre sobre el país
y acabó con todas las cosechas,
ya había enviado por delante a un hombre:
a José, vendido como esclavo.
R. Recordemos las maravillas que hizo el Señor.

Le trabaron los pies con grilletes
y rodearon su cuerpo con cadenas,
hasta que se cumplió su predicción,
y Dios lo acreditó con su palabra.
R. Recordemos las maravillas que hizo el Señor.

El rey mandó que lo soltaran,
el jefe de esos pueblo lo libró,
lo nombró administrador de su casa,
y señor de todas sus posesiones.
R. Recordemos las maravillas que hizo el Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Juan 3, 16

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Mateo 21, 33-43. 45-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".

Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".

Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.