Ayer fuímos a una caminata mi esposo y yo. De 8 kilómetros. Mi esposo encontró un anuncio en el face y me invitó a ir. Es un grupo que se dedica al senderismo. Se reúnen para caminar, para conocer personas y para disfrutar de los distintos paisajes que tiene Ensenada.
Pues llegamos con mucho entusiasmo, más entusiasmo que salud, jeje. Ando lastimada de una rodilla, los tenis que llevaba me quedan un poco chicos después de usar casi siempre chanclas o zapatos despuntados por la neuropatía. No llevaba pants sino un pantalón de mezclilla. Era la única que no iba bien vestida para la ocasión. Y es que no preparé lo que iba a usar y me puse lo primero que encontré. Ando medio carrereada como siempre, jeje. Entre el proyecto de blog que estoy empezando, entre el quehacer y el cuidado de unos tomates que acabamos de trasplantar mi esposo y yo y la preparada de la comida, pues me carrereo sóla.
Nadamás llegando, me dí cuenta que los tenis me darían lata. Y así fué. Pero bueno... hicimos el recorrido, disfrutamos de la vista del mar y de la puesta del sol en una de las playas de Ensenada. Un sendero atrás de casas y hoteles bonitos. Me gusta ése sitio. Varias veces hemos ido ahí.
Al final, más llevada por el deseo de terminar que por otra cosa, le metí ganas y dí el jalón final jeje. Ibamos de subida y me dije que si no le metía, no acabaría. Así que agarré mi paso y no lo dejé. Sabía que si me sentaba, ya no me pararía jajaja
Y así fué. Llegamos a la parada del camión y nos sentamos. Cuando finalmente llegamos a la casa, no podía ni pararme del asiento, jeje. Casi casi le digo a mi esposo que me cargara, pero ya sé su respuesta "de piedras", así que me las aguanté. Boté los tenis y me puse las chanclas.
Cenamos, me bañé y a la cama.
Hoy me levanté adolorida como es lógico. Tenía más de 4 meses sin hacer ejercicio ni caminar. Por poco no me levanto de la cama. La rodilla me dolía horrible. Y aún me duele. Por la neuropatía siento como adormecidas las piernas. Pero sin ejercicio, peor.
Las lecturas de hoy hablan de la conversión. Y la vida es una continua conversión o regreso a... Como en el caso de la caminata. Hubo un tiempo en que mi esposo y yo caminábamos 6 kilómetros diarios. Lo dejamos de hacer.
Lo mismo sucede con la fé. En mi caso, me alejé. Y reresé años después. Pero me sigo alejando. He ido dejando de orar como al principio. Pensando en que el hecho de hacer una página era suficiente. Y no es así.
Ahora que he empezado un nuevo proyecto, es mucho más sencillo. Enfocado más a la oración que a otra cosa.
Cuando visitamos Francia, no pude dejar de notar lo que sucede en muchos templos. Los maneja el Estado y como tal, "permite" a la Iglesia hacer las celebraciones eucarísticas, pero más como invitada que como otra cosa. Los templos son más museos que otra cosa. Tienen de hecho, horario no establecido por la Iglesia, sino por el Estado.
Igual se hacen misas que conciertos de rock que conferencias. Eso es triste de verdad.
Los atrios se han convertido en verdaderos tianguis donde se venden desde calzones, comida, cuadros: que se ven actos circenses. Tiempos difíciles vive la Iglesia en Europa. Por lo menos en Francia así es.
En ésto pensaba cuando escuché las lecturas. Y cuando veo a mi país yendo hacia el mismo sitio.
Tal vez nos levantaremos adoloridos, con neuropatía, con dolor de rodilla a cada paso como me sucede.
Pensé en la Basílica de Guadalupe en la que veo misa diariamente porque en mi Capilla sólo hay los domingos y me entristecería mucho que sucediera lo que ví en Francia.
Y duele verlo.
Sé que pasará, porque así lo dijo Jesús "todo pasará, pero mi Palabra no pasará" "la Iglesia prevalecerá"
Pero qué doloroso es ver lo que sucede actualmente.
Es como levantarme después de una caminata en donde no iba vestida adecuadamente, enferma y adolorida. Pero levantarme.
Dios sostiene a su Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella.
Jesús en Tí confío.
Primera lectura
Oseas 14, 2-10
Esto dice el Señor Dios:
"Israel, conviértete al Señor, Dios tuyo, pues tu maldad te ha hecho sucumbir.
Arrepiéntanse y acérquense al Señor para decirle: 'Perdona todas nuestras maldades, acepta nuestro arrepentimiento sincero, que solemnemente te prometemos.
Ya no nos salvará Asiria, ya no confiaremos en nuestro ejército, ni volveremos a llamar "dios nuestro" a las obras de nuestras manos, pues sólo en ti encuentra piedad el huérfano'.
Yo perdonaré sus infidelidades, dice el Señor; los amaré aunque no lo merezcan, porque mi cólera se ha apartado de ellos.
Seré para Israel como rocío; mi pueblo florecerá como el lirio, hundirá profundamente sus raíces, como el álamo, y sus renuevos se propagarán; su esplendor será como el del olivo y tendrá la fragancia de los cedros del Líbano.
Volverán a vivir bajo mi sombra, cultivarán los trigales y las viñas, que serán tan famosas como las del Líbano.
Ya nada tendrá que ver Efraín con los ídolos.
Yo te he castigado, pero yo también te voy a restaurar, pues soy como un ciprés, siempre verde, y gracias a mí, tú das frutos.
Quien sea sabio, que comprenda estas cosas y quien sea prudente, que las conozca.
Los mandamientos del Señor son rectos y los justos los cumplen; los pecadores, en cambio, tropiezan en ellos y caen".
Salmo Responsorial
Salmo 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17
R. (cf 11 y 9a) Yo soy tu Dios, escúchame.
Oyó Israel palabras nunca oídas:
"He quitado la carga de tus hombros
y el pesado canasto de tus manos.
Clamaste en la aflicción y te libré.
R. Yo soy tu Dios, escúchame.
Te respondí, oculto entre los truenos,
y te probé en Meribá, junto a la fuente.
Escucha, pueblo mío, mi advertencia.
¡Israel, si quisieras escucharme!
R. Yo soy tu Dios, escúchame.
No tendrás otro Dios, fuera de mí.
ni adorarás a dioses extranjeros,
porque yo el Señor, soy el Dios tuyo,
que te sacó de Egipto, tu destierro.
R. Yo soy tu Dios, escúchame.
¡Ojalá que mi pueblo me escuchara
y cumpliera Israel mis mandamientos!
Comería de lo mejor de mi trigo
y yo lo saciaría con miel silvestre".
R. Yo soy tu Dios, escúchame.
Aclamación antes del Evangelio
Mateo 4, 17
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Conviértanse, dice el Señor,
porque ya está cerca el Reino de los cielos.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio
Marcos 12, 28-34
En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" Jesús le respondió: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos".
El escriba replicó: "Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios".
Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios". Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

