A mí me parece una manera muy sutil de decir: "me importa poco", "que haga lo que quiera", "ya sabe lo que hace".
O sea, una manera sencilla de "lavarse las manos" como Pilatos.
Tal vez para la generación actual yo esté "desfazada" "fuera de onda" o como se diga en la actualidad a las personas que creemos que los padres son siempre más grandes que los hijos. No bien dice el dicho: "más sabe el diablo por viejo, que por diablo".
Y ésta lección me la dió el menor de mis hijos. Resulta que estábamos visitándolos en su casa y como muchas veces, me enojé, porque no me pareció lo que hacían. Y seguramente yo tenía razón, pero no siempre sé explicar a los otros porqué tengo razón.
Así sucedió en ésa ocasión. Y seguramente mi nuera sintió que me estaba entrometiendo. Y me lo dijo si no con ésas palabras, sí con otras más educadas. Yo respondí elevándo la voz como acostumbro de vez en vez.
Cada vez menos, gracias a Dios y a las muchas misas que escucho (pienso que son insuficientes porque soy necia como las mulas)
Mi hijo, que estaba en la recámara esperó que su mujer llegara con él a explicarle lo que sucedió. La escuchó. Y fué a verme mientras estaba yo muy digna, sintiendo que tenía la razón.
Me dijo tranquilamente: "va a venir a pedirte perdón, pero sabes que tú tienes la culpa porque eres más grande".
Y efectivamente, mi nuera fué y se disculpó. Yo le respondí que también yo lo sentía, pero realmente no lo sentía.
Es ahí donde me doy cuenta todo lo que me falta para ser aquella que Dios quiere. Me doy cuenta todo lo que me falta orar.
Como me dijo un sacerdote, si siempre estoy diciendo que soy muy enojona, que me enojo fácilmente, nunca dejaré de hacerlo. Debo empezar por pedirle a Dios cambie mi carácter y no resignarme diciendo "así soy ¿y qué?"
Por mucho que yo haya educado a mis hijos, siempre siento que no lo hice bien. Siempre siento que son tan nobles que no los merezco. A pesar de mi carácter, de mis gritos, ellos son nobles, se preocupan por mí y por mi marido.
Me doy cuenta que no quisieran que nos sucediera algo malo, porque ya no somos jóvenes. Y trato de ser precavida, de cuidarme, de hacer mi dieta, de hacer ejercicio como me lo recetó el doctor, de no ponerme en situaciones riezgosas. Sobre todo, para no preocuparlos.
Bastante tienen con el ritmo de vida actual que nosotros no vivimos.
Nos tocó una era diferente. En nuestros tiempos, no existía el teléfono celular por ejemplo, que si bien es muy útil, también es estresante.
Nos tocó una era diferente. En nuestros tiempos, no existía tanta competencia laboral por ejemplo, puesto que muchas mujeres no trabajábamos. Nos hacíamos cargo de nuestros hogares, del cuidado y educación de nuestros hijos.
Esa competencia laboral conlleva desempleo. Puesto que la población mundial sigue siendo la misma, tal vez la distribución ha cambiado. Por lo tanto, los requerimientos de la humanidad, siguen siendo los mismos en cuestión de habitación, alimentación, vestido, etc.
Entonces ¿porqué éste consumismo, éste acabarse tan pronto los recursos naturales? Porque somos ahora dos trabajando en lugar de uno.
Antes muy románticamente se decía: "de dos que se quieran, con uno que coma, basta". Yo podría cambiarlo por "de dos que se aman, con uno que trabaje, basta".
Muchas veces he escrito del lugar de la mujer en la sociedad y si bien no es el de "estar encerradas en su casa" como si fuera un castigo, si pienso que su lugar es el hogar.
Sólo la madre puede cuidar del ser que Dios le dió, sólo ella tiene la energía para cuidarlo cuando es pequeño y para entenderlo cuando es mayor. El vínculo de los hijos con la madre se establece desde el vientre, cuando los une el cordón umbilical.
Se escucha mucho en éste tiempo "cortar el cordón umbilical" para expresar que debemos cortar la dependencia con nuestra madre. Y estoy de acuerdo, porque cualquier dependencia se opone a la independencia. Pero el vínculo emocional no se rompe, sólo como todo, cambia.
Tal vez ésa sea la mayor diferencia con los hombres. Ellos no tienen ésa misma conexión con los hijos. Lo cual también es bueno, porque debido a ello, pueden cuidar mejor de la madre y del hijo. La fortaleza de la mujer es su misma debilidad. Y nunca más débil que cuando es madre.
Es por ello, que pienso que el lugar de la mujer es el hogar ,porque ahí puede cuidar y educar a sus hijos. Cierto que muchas veces necesita ayuda, pero sólo para algunas tareas. Una mujer puede hacerse cargo de su hogar, del cuidado y educación de sus hijos, del cuidado de su esposo sin esforzarse.
El hombre por otro lado, está genéticamente más apto para vivir el estrés, para dominarlo mejor que la mujer. Es su naturaleza.
Y es la naturaleza de la mujer ser mucho más intuitiva, mucho más afectiva o sensible, mucho más sentimental.
Y los sentimientos no se ven, no pueden moldearse como se puede hacer con lo material. ¿Cuántas veces se escucha a una mujer decir: "me duele"? ¿Y cuántas veces escuchas a un hombre decir lo mismo?
La mujer muchas veces quisiera que el hombre fuera tan expresivo como ella, pero no está en su naturaleza serlo. La mujer es normalmente más parlanchina que el hombre, porque expresa con palabras lo que siente. El hombre lo expresa de otra manera.
La relación "hombre-hijo" es distinta de la relación "madre-hijo". Una madre nunca puede ser amiga de su hijo. En cambio un padre puede llegar a ser amigo de su hijo varón.
También la relación "madre-hija" es distinta de la relación "padre-hija". Un padre nunca debe ser amigo de su hija. En cambio, una madre puede llegar a ser amiga de su hija.
Somos distintos. Siempre lo diré. Y por lo tanto, no podemos ser tratadas igual que los hombres. Por mucho que la misma mujer se desgañite diciendo y pidiendo igualdad de género.
No existe la igualdad de género, no puede existir. Somos dos géneros, somos complementarios. No podemos ser uno sólo.
Esa frase de "de dos que se quieran con uno que coma, basta" la podemos ver perfectamente cuando un hombre sacrifica su propia hambre para que su mujer coma. Y la podemos ver también cuando una madre sacrifica su propia hambre para que su hijo coma. Al final, el hijo come y los otros dos miran cómo lo hace en casos extremos. El hombre por su esposa y su esposa por su hijo.
Siempre he pensado que la mujer reacciona a lo que el hombre hace. Por lo tanto, el hombre si buscamos a algún culpable, lo es. Y ésto no con el fin de justificarme siendo mujer, sino precisamente porque lo soy. No quiere decir que el hombre es mejor que la mujer, sino que "más sabe el diablo por viejo, sino por diablo" y el hombre fué formado primero. Y de él, Dios formó a la mujer. Y la formó de su costilla, no de su cabeza. Por lo tanto, la mujer es más visceral, reacciona por emociones, el hombre no.
Si el hombre domina su mente y la mujer sus sentimientos, el mundo sería mejor. Pero sin Dios que nos formó es imposible hacerlo. El hombre trata de comprender a su mujer con la cabeza, en lugar de simplemente aceptarla.
La mujer pretende cambiar a su marido para que sea más sensible, en lugar de simplemente ayudarlo.
Y ésto me lleva a versículos bíblicos:
1 Corintios 11:9Entonces, ni el hombre es mejor que la mujer, ni la mujer mejor que el hombre, tienen la misma dignidad porque fuimos hechos a imágen de Dios. Lo único es que Adán no podía ayudarse a sí mismo, ni hablar consigo mismo. Necesitaba alguien como él, por lo tanto, debía ser sacado de él.
"pues en verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre".
En Génesis 2:18 encontramos la única declaración negativa en el relato de la creación: "Entonces el Señor Dios dijo: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada para él"" (NBLA). Eva fue creada como respuesta a una necesidad que Adán no podía suplir por sí mismo. La frase "ayuda adecuada" transmite la idea de alguien que complementa perfectamente, una compañera hecha a su medida.
Dos palabras hebreas clave en este versículo ayudan a entender mejor el significado de "ayuda idónea". La palabra traducida como "ayuda" es ezer, la misma que se usa en otros pasajes para referirse a Dios como nuestro Ayudador (Salmo 115:9–11). Evidentemente, Dios no es inferior por ser llamado ayuda, y lo mismo aplica a la mujer: ser una "ayuda" no implica inferioridad, sino una función valiosa y complementaria. Una traducción como "compañera adecuada" o "compañera ideal" transmite mejor el sentido del término.
La segunda palabra es kenegdow, traducida como "idónea". Literalmente significa "como frente a él" o "correspondiente a él". La idea es la de alguien que se le corresponde perfectamente, que encaja con él. Eva no fue creada ni por encima ni por debajo de Adán, sino como su contraparte, hecha a su medida. Así como los animales que Adán nombró tenían su pareja (Génesis 2:20), él también recibió una compañera.
La frase "no es bueno que el hombre esté solo" indica que Adán sentía una forma de soledad: había sido creado para vivir en relación, pero aún no tenía con quién compartir su vida. Con la creación de Eva, Adán experimentó la alegría del amor y la comunión mutua.
La Biblia es única entre los textos antiguos en la manera en que presenta a la mujer: no como propiedad ni como ser inferior, sino como una compañera valiosa. Ningún otro texto del antiguo Oriente Medio ofrece una reflexión tan elevada sobre el origen y la dignidad de la mujer. Desde el principio, la Escritura afirma que tanto el hombre como la mujer fueron creados a imagen de Dios: "Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27, NBLA).
La creación del hombre y la mujer, según textos sagrados como la Biblia (Génesis), relata que Dios los hizo a Su imagen y semejanza, varón y hembra, dotándolos de intelecto, voluntad y la capacidad de ser fecundos y dominar la Tierra, siendo la mujer formada a partir de una costilla del hombre, estableciendo así una unidad complementaria y la base para la familia humana. Esta narrativa enfatiza su igualdad en dignidad y su propósito conjunto de poblar y cuidar el mundo, siendo el matrimonio la unión fundamental entre ambos. Relato de la creación Creación simultánea (Génesis 1): Dios crea a la humanidad a Su imagen, como varón y hembra, dándoles el mandato de ser fecundos, multiplicarse y gobernar la Tierra.
Creación secuencial (Génesis 2): Primero se forma al hombre (Adán) del polvo, y al ver Dios que no era bueno que estuviera solo, toma una costilla de él mientras duerme para formar a la mujer (Eva) como "ayuda idónea" y compañera, estableciendo la unidad "una sola carne".
Significado teológico
Imagen de Dios: Ambos reflejan atributos divinos como la capacidad de pensar, amar y moralidad, diferenciándose de los animales.
Complementariedad: Son iguales en dignidad pero diferentes en su ser masculino y femenino, diseñados para la comunión y el apoyo mutuo, especialmente en el matrimonio.
Propósito: La familia es central para el plan divino, para la procreación, la educación de los hijos y la administración de la creación.
Puntos clave
Igualdad y diferencia: Ambos son creados iguales, pero con roles distintos que se complementan en la unidad de una sola carne (matrimonio).
Base para la familia: La creación establece el matrimonio entre un hombre y una mujer como el fundamento de la familia humana.
Responsabilidad: Se les confía el cuidado de la Tierra, participando en la providencia divina como administradores de la creación.
No es denigrar a la mujer sino ensalzarla. No es denigrar o minorizar a la mujer, sino verla en su exacta dimensión: "hija de Dios hecha a imágen y semejanza de El, pero parte del hombre, ayuda del hombre, adecuada al hombre. El hombre sólo podía unirse a alguien como él, no a ningún animal.
Por lo tanto, el día que deje de ser preocupona, el hombre debería empezar a preocuparse.
El día que deje de llorar o de gritar cuando me asusto, entonces el hombre debería empezar a preocuparse.
Ciertamente existen diferencias físicas entre hombres y mujeres: el hombre tiene más resistencia física, tiene más fuerza que una mujer en las mismas circunstancias, es decir, si una mujer de 30 años, de 50 kilos y un hombre de 30 años, de 50 kilos estuvieran frente a frente en una lucha, seguramente el hombre ganaría. A menos que no hiciera ejercicio, no tuviera capacitación adecuada. Entonces, la mujer para estar en las mismas circunstancias que un hombre, necesita más preparación que él, necesita esforzarse más que él.
Viendo las cosas así, la mujer se esfuerza más que el hombre si desea estar a su mismo nivel. Lo cual es más estresante, más desgastante.
