El hambre me tira, el orgullo me levanta

Laura Aguilar Ramírez



Hoy amanecí como ayer, llorando. Después de la confesada del día 16, me puse a llorar frente a la Virgen de Guadalupe a quien está dedicada la Catedral de Ensenada. Y así he amanecido éstos dos días.

Recordé hoy también a mi suegra. Falleció hace 20 años ya y aún me parece oirla: "el hambre me tira pero el orgullo me levanta" decía algunas veces. Hoy entendí finalmente que no era su orgullo, sino el de otros. Ella no era orgullosa, ni presumida. Era sencilla y alegre.
Por éso no entendía yo cómo podía decir que el orgullo la levantaba, jeje

Llegué a quererla mucho, tanto que me sentía orgullosa de ser su nuera. Tal vez a ése orgullo se refería. ¿Quién, conociéndola no se sintió orgullosa de ser parte de su mundo? Empezando por su esposo, siguiendo por sus hijos, sus nueras, sus nietos, sus hermanos, sus compadres. Y en ésto de compadres, sus hermanos fueron los primeros. Sus vecinos.

No puedo imaginar a alguien que conociéndola, no se sintiera orgullosa de ser parte de su mundo.
A su lado pasé muchos de los mejores momentos de mi vida. Conocí con ella lo que es ser familia.

Muchas veces cuando algo no sale bien, me encuentro preguntándome ¿qué haría ella? 
Y ahora veo que no es ésa la pregunta que debo hacerme, sino ¿qué espera ella que yo haga?
Porque yo no soy ella, ni puedo hacer lo que ella hacía. Ni yo misma me reconocería si hago éso. ¿qué esperaría ella de mí? ¿qué fué lo que la hizo tenerme a su lado, qué le hizo decirme que sabía que yo "la sacaría a orear"? jeje.

Ella confiaba en mí, se iba tranquila cuando tenía que salir, porque sabía que yo llegaría a ver a sus hijos y a ver su casa.
Nadie, siendo orgullosa puede llegar a cumplir 50 años de casada. Yo no conozco a nadie que lo haya hecho. Ella falleció pocos meses antes de sus 50 años de matrimonio. Ya no nos dió tiempo de preparar la fiesta. No hubiéramos encontrado salón en dónde meter a tantos y tantos a los que seguramente invitaría, jeje

Hace poco, estuvieron un cuñado y su esposa por éstos lugares. Esperábamos que se reunieran sus 6 hijos por lo menos, aunque no vinieran sus esposas o sus nietos. Mi suegra ya había fallecido para entonces.
Ante la tumba de mi suegro, prometieron los 6 hijos, que se reunirían cada año en su aniversario luctuoso. Tres de sus hijos viven en otros estados, fuera del área conurbana de la CDMX, los otros tres en ella.
Sólo el primer año se lograron reunir los hermanos. Porque fué en la casa de mis suegros.
En las otras dos ocasiones, se reunieron 4 hermanos, porque fué en el Estado donde viven dos de ellos.
En ésta cuarta ocasión, tocaba que se reunieran aquí. Y sólo lo hicieron dos.

Gracias a Dios, mi suegra no ha visto a sus hijos desunidos. Sería la primera en jalarles las orejas diciéndoles: "vas a ver". Esa era otra de sus frases favoritas.
Cuántas veces yo hubiera sacado el cinturón (La chancla no, porque con el tino que tengo, no le atino a nadie)y ella en cambio, decía simplemente: "vas a ver"-

Ahora sé porqué decía así tan tranquilamente. Se volteaba conmigo y me comentaba lo que le preocupaba o lo que hacían sus nietos, o me decía simplemente: "hazme el favor de ver qué están haciendo, no oigo ruido" Y yo rauda y presurosa, salía a hacer lo que me decía. Y efectivamente, los encontraba haciendo o viendo algo que a ella no le gustaba.

Ella era así. Sencilla. Alegre. Y yo me siento orgullosa de haber sido digna de ayudarla. Me siento orgullosa de haber contado con su confianza. Me siento orgullosa de que me permitiera acompañarla a ver a sus hermanos, a sus sobrinos, de que me permitiera cocinar con ella, de que me permitiera lavarle sus copas y vajilla preferida.

Sé lo que ella les diría a cada uno de sus hijos. Porque estuve a su lado muchas veces, porque escuché sus preocupaciones y sus dolores. Me tuvo confianza.

Cuando ya estuvo muy enferma, no quiso que fuera a ayudarla aunque se lo ofrecí. Decía que su hija la estaba atendiendo. La última vez que la ví fué en una fotografía que mi esposo tomó en el hospital. Estaba sonriente.
Eso es otra cosa que yo no haría porque no lo tengo. Esa alegría con la que vivió.

Ella les diría simplemente "vas a ver". Algunas veces me consultaba sobre algunas cuestiones y terminaba haciendo lo contrario, jaja. Era sabia. Con la sabiduría del corazón y no de la inteligencia ni del estudio.

Otras veces simplemente me decía lo que necesitaba, sabiendo que yo le ayudaría a solucionar su problema.
Mi papá me decía algunas veces: "el orgullo es p... pensativo, mi hija". Y mi suegra decía que el orgullo la levantaba. No entiendo jejeje

¿Cómo alguien puede pensar que el orgullo no es bueno y otra confiar en que la levantaría?  Tal vez porque "la basura de unos, puede ser la riqueza de otros".

Recuerdo también la última vez que la ví en su casa. Volví a verla después, en casa de una de sus hijas y aquí, cuando vino en varias ocasiones, pero ya no en su casa.

Fué el día en que salí con mis hijos para acá. Ella había empezado a hacer ejercicio y acudía a la clínica del Seguro para ello. Ese día bajó con su pants, nos despedimos y la ví alejarse levantando los hombros y la cabeza. Sé lo que debió dolerle. 

 Ella había empezado a leer la Biblia con un grupo que se reunían para orar. Tenía gran fé en la Virgen de Guadalupe (igual que mi abuelita cuando regresó a la Iglesia) 

Seguramente encontró en la Palabra de Dios, la sabiduría que necesitaba. Y seguramente habrá leído ésto:

Eclesiástico 3
1 Hijos, escuchad a vuestro padre, | hacedlo así y viviréis. 2 Porque el Señor honra más al padre que a los hijos | y afirma el derecho de la madre sobre ellos. 3 Quien honra a su padre expía sus pecados, 4 y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros. 5 Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos | y cuando rece, será escuchado. 6 Quien respeta a su padre tendrá larga vida, | y quien honra a su madre obedece al Señor. 7 Quien teme al Señor honrará a su padre | y servirá a sus padres como si fueran sus amos. 8Honra a tu padre de palabra y obra, | para que su bendición llegue hasta ti. 9 Porque la bendición del padre asegura la casa de sus hijos, | y la maldición de la madre arranca los cimientos. 10 No te gloríes en la deshonra de tu padre, | pues su deshonra no es para ti motivo de gloria. 11 Porque la gloria de un hombre es la honra de su padre, | y una madre deshonrada es la vergüenza de los hijos. 12 Hijo, cuida de tu padre en su vejez | y durante su vida no le causes tristeza. 13 Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él | y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor. 14 Porque la compasión hacia el padre no será olvidada | y te servirá para reparar tus pecados. 15 En la tribulación el Señor se acordará de ti, | como el hielo ante el calor así se diluirán tus pecados. 16 Quien abandona a su padre es un blasfemo, | y un maldito del Señor quien irrita a su madre. 17 Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres, | y te querrán más que al hombre generoso. 18Cuanto más grande seas, más debes humillarte, | y así alcanzarás el favor del Señor. 19Muchos son los altivos e ilustres, | pero él revela sus secretos a los mansos. 20 Porque grande es el poder del Señor | y es glorificado por los humildes. 21 No pretendas lo que te sobrepasa, | ni investigues lo que te excede. 22 Pon atención a lo que se te encomienda, | porque no tienes necesidad de cosas secretas. 23 No te afanes por lo que supera tus capacidades, | pues ya te han enseñado cosas que te desbordan. 24 Pues a muchos desvió su presunción, | y las falsas ilusiones extraviaron sus pensamientos. 25 Si no tienes pupilas, te faltará la luz; | si careces de ciencia, no la proclames. 26 Corazón obstinado mal acaba, | y el que ama el peligro en él sucumbe. 27 Corazón obstinado se acarrea fatigas, | y el pecador acumula pecado tras pecado. 28 La desgracia del orgulloso no tiene remedio, | pues la planta del mal ha echado en él sus raíces. 29 Un corazón prudente medita los proverbios, | un oído atento es el deseo del sabio. 30 El agua apaga el fuego ardiente, | y la limosna perdona los pecados. 31 Quien responde con favores será recordado más tarde, | y cuando llegue la caída encontrará un apoyo.
Este libro es hermoso de principio a fin. Me hago el propósito de leerlo.
Tremenda sacudida éste librito jeje.

Ya estoy viendo, suegra querida. Ya estoy viendo.
Ojalá los otros también vean.