San José, ¿padre o padrastro de Jesús?

Por Laura Aguilar Ramírez



Hoy se celebra a San José, esposo de la Virgen María y padre de Jesús.
Figura silenciosa. No se le oye decir nada en la Biblia.
Acepta cuidar de la Virgen María y del Hijo de Dios, aunque al principio, cuando supo que María esta embarazada, pensó en dejarla para que no la apedrearan.
Sin embargo, en un sueño se le anunció que debería cuidar de ellos porque así lo quería Dios

San José es el Patrón de la Iglesia universal. El llevó a la Virgen y a Jesús bebé a Egipto para salvarlos de la ira del rey Herodes
Cuidó y educó a Jesús con amor y devoción. Se deduce que murió antes de que empezara el ministerio de Cristo. Se deduce de la lectura de la Biblia, sabiendo la costumbre de ésos tiempos en que la mujer estaba bajo el cuidado de un hombre.
Si quedaba viuda, casaba con un hermano del esposo.
De ello se deduce que María no tenía hermanos o padre en ése momento y que San José no tenía hermanos con quien pudiera casarse. Quedó a cargo de su hijo Jesús. Y éste en la cruz, se la encargó a Juan su discípulo.
Y sin embargo, mucahs personas ya no digamos somos devotas de él, ni siquiera reparamos en él.

A mí me sucede en la capilla a la que asisto. No tenemos una imágen de San José, pero tenemos una de San Judas Tadeo.Esto porque alguien devoto de éste santo obsequió ésa imágen. He de confesar que yo también desconocía que es el patrón de la Iglesia universal, lo que sabido conforme conosco de la fé. Me han dado ganas de regalar una, pero pues no tengo con qué, jeje
Hubo tiempos en que era muy reconocido por los fieles. Y muchos santos fueron muy devotos de él. como Santa Teresita del Niño Jesús, Santa Teresa de Avila.

El papá Fancisco tenía una imágen de San José dormido en su escritorio

Y es en éste punto donde me gustaría enfocar mi reflexión

Los santos lo son por su vida. Algunos están en los altares (como "basta un botón para muestra") pero la mayoría no están ahí.
En determidos tiempos, algunos santos reciben más veneración que otros. Y es que tendemos a seguir su ejemplo. O a vernos reflejados en ellos

San José es el cabeza de la Sagradas familia. En la actualidad, las familias estamos cada vez menos conformadas a ése ejemplo que Dios quiso ponernos: José, jefe o patriarca de la familia, María, la madre y Jesús, el hijo

Actualmente, existen familias uniparentales o familias disfuncionales donde casi siempre la madre es la cabeza de familia porque el padre está ausente. O donde el padre es sustituido por "una imágen de padre", que puede ser el abuelo, un tío o un padrastro. Tal vez ésa sea la razón por la cual, San José ya no tiene tantos devotos como en tiempos pasados

Eso por supuesto, no resta ni ápice a su santidad. El hizo aquello que Dios le puso como misión. Somos las personas las que tratamos de conformar la fé a lo que somos o queremos. Escuchamos cada vez más "yo decreto", decimos "amén" (así sea) ya no para decir que se haga conforme la voluntad de Dios, sino como "yo lo haré posible".
Conozco a una persona que eligió la imágen de San José dormido porque se identifica con un hombre al que le gusta dormir mucho, no como un hombre que en sueños escuchó la voz de Dios.
Es muy diferente una cosa y otra

Y ésto me lleva a mi vida personal.

Fuí criada por mi abuelita. Ella tuvo varias parejas durante su vida. Yo conocí a 2 de ellas. Bien distintos uno del otro: Don Angel y Don Pedrito

A mi abuelita no le gustaba que nos dijeran nada y menos que nos regañaran.
Don Angel tenía 3 hijas de la misma edad que la de nosotras. Nos llevábamos bien, pero como niñas, había momentos en que peleábamos.
Recuerdo que teníamos un carrito rojo de pedales. Nos los trajeron los reyes magos a mi hermana y a mí. Mi hermana se ponía al volante y yo iba en la parte trasera, feliz de "pasear" en nuestro carro.

Y ése fué el motivo de la discusión que después tuvieron Don Angel y mi abuelita. Las hijas de Don Angel querían también pasear en el carrito. Mi hermana con toda la razón del mundo y se negó a ello.
Las hijas del señor nos prestaban sus juguetes sólo cuando querían. Y con mi hermana casi nunca querían, jeje
La niña pequeña de mi edad y yo, nos llevábamos muy bien, pero la niña mayor no se llevaba igual con mi hermana.
Ambas eran iguales: lider de su manada. La de ella era más grande de edad y de número jeje. 

Tenía una hermana mayor adolescente a la que le gustaba un muchacho del pueblo.
Nosotros teníamos una tía también adolescente, pero más bonita que la otra. Mi tía estaba en un internado, así que nunca estaba con nosotras. En unas vacaciones, fué a pasarla a la casa. Y ahí empezaron los problemas.

El muchacho pasó un día a caballo y chuleó a mi tía. La hija del señor se enteró y la cosa llegó a las niñas chicas. Las hermanitas tomaron banda con su hermana mayor. Eran huérfanas. Mi abuelita las cuidaba con cariño y ellas la querían también, pero a ella, a nosotras no tanto. Y a mi tía, menos

Mi abuelita nos llamaba siempre a ser prudentes y a no pelear. Pero mi tía no había sido educada por ella, sino por una madrina que se había hecho cargo de ella. La señora no tenía hijas y la quería mucho. Creció como su hija. No estaba acostumbrada como nosotras a ser mansas. Las dos se echaban ojos de pistola y se ignoraban la una a la otra.

Total. Que el señor se enteró pero a la manera en que se la contó su hija mayor, por supuesto. Y mi tía regresó al rancho a medias vacaciones. Mi hermana que de por sí lya se las traía en salsa, no les quiso prestar el dichoso carrito. La niña de su edad no se iba a dejar y descompuso el carrito, empezaron los gritos. La niña de mi edad y yo, sólo llorábamos.

El señor se enojó y nos regañó sólo a nosotras por peleoneras. Mi abuelita salió a defendernos. Y ahí se acabó la fiesta. Se separaron. Mi abuelita buscó refugio con sus hermanas, a pesar de que nunca se había sentido bien ahí.

Y fué entonces que entró en escena Don Pedrito. Como su mamá había fallecido, le propuso a mi abuelita irnos a vivir con él. Aceptó.

El era bien distinto a Don Angel. Era hipócrita. Nos trataba bien enfrente de mi abuelita, pero a sus espaldas hacía de las suyas.

Aceptó a todos los hijos de mi abuelita. Estaba enfermo como ya he dicho en otra entrada, pero para mi abuelita le bastaba con que nos aceptaran. Y él fué el único hombre que los aceptó a todos. Por éso le soportó tanto y con tanta paciencia.

Así que sinceramente yo a San José ni siquiera lo conocía, así como tampoco creía mucho en Cristo. Para mí sólo la Virgen era la buena
Sucede que yo también veía en los santos una imágen de mi propia vida. Y no es así.

Ellos están para ejemplo nuestro, para que veamos lo que Dios hace en ellos y que puede hacer en nosotros también

En la actualidad, estoy leyendo el libro "Confesiones" de San Agustín. Ahí habla en un capítulo del "Cielo de los cielos" y la "tierra de la tierra" que no son iguales. Es bien interesante.

Estoy acostumbrada a ver con los ojos del mundo. el mundo. Pero si pienso como San Agustín en que Dios creó el Cielo y la tierra en un principio. En el pincipio de qué? ¿De la tierra que vemos o en el principio del Paraíso terrenal del que fueron expulsados Adán y Eva? ¿O del cielo espiritual?

Entonces puedo entender que San José pudo educar y ante el mundo, ser el padre de Jesús. Pero su padre padre es Dios.
Püedo entender que la Virgen María es la esposa de San José ante el mundo, pero es la Esposa del Espíritu santo: "la sombra del Altísimo se posará sobre tí"

Y es la madre de Jesús ante el mundo porque lo tuvo en su vientre, pero también es la Madre de Dios porque no tuvo relaciones con ningún hombre.
Y que San José no es el padrastro de Jesús como llegué a pensar jeje. Sino el padre de Jesús porque lo crió

Y que Jesús fué hijo de José a los ojos del mundo, pero también Hijo de Dios. El mismo se llamaba "hijo del hombre"


Solemnidad de San José, esposo de la Bienaventurada Virgen María

Primera lectura
2 Samuel 7, 4-5. 12-14. 16

En aquellos días, el Señor le habló al profeta Natán y le dijo: "Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: 'Cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino.

Él me construirá una casa y yo consolidaré su trono para siempre. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente' ".

Salmo Responsorial
Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29

R. (37) Su descendencia perdurará eternamente.

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor
y daré a conocer que su fidelidad es eterna,
pues el Señor ha dicho: "Mi amor es para siempre
y mi lealtad, más firme que los cielos.
R. Su descendencia perdurará eternamente.

Un juramento hice a David, mi servidor,
una alianza pacté con mi elegido:
'Consolidaré tu dinastía para siempre
y afianzaré tu trono eternamente'.
R. Su descendencia perdurará eternamente.

El me podrá decir: 'Tú eres mi padre,
el Dios que me protege y que me salva'.
Yo jamás le retiraré mi amor
no violaré el juramento que le hice".
R. Su descendencia perdurará eternamente.

Segunda Lectura
Romanos 4, 13. 16-18. 22

Hermanos: La promesa que Dios hizo a Abraham y a sus descendientes, de que ellos heredarían el mundo, no dependía de la observancia de la ley, sino de la justificación obtenida mediante la fe.

En esta forma, por medio de la fe, que es gratuita, queda asegurada la promesa para todos sus descendientes, no sólo para aquellos que cumplen la ley, sino también para todos los que tienen la fe de Abraham. Entonces, él es padre de todos nosotros, como dice la Escritura: Te he constituido padre de todos los pueblos.

Así pues, Abraham es nuestro padre delante de aquel Dios en quien creyó y que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que todavía no existen. Él, esperando contra toda esperanza, creyó que habría de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido: Así de numerosa será tu descendencia. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.

Aclamación antes del Evangelio
Salmo 83, 5

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que viven en tu casa;
siempre, Señor, te alabarán.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Mateo 1, 16. 18-21. 24

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.