En ésta temporada, después de 29 años viviendo por éstos lados, es la primera vez que digo: "soy bajacaliforniana".
Acaban de irse unos familiares muy queridos: mi cuñado y su esposa. A él lo conocí cuando dejaba de ser niño al igual que a su hermano. A mis otros cuñados los conocí ya mayores, casados y con hijos.
Como he comentado, en la familia de mi esposo conocí lo más cercano a una familia. Carezco de una desde los 9 meses cuando mis padres se separaron. Al quedarme con mi abuelita paterna, pasé a ser "agregada cultural". No puedo decir que arrimada, porque no lo fuí. Pero tampoco puedo decir que crecí en familia.
Como también he comentado, mi abuelita fué "despedida muy cordialmente" de casa de sus padres, después de quedar viuda de un hombre con el que no querían se uniera, después de regresar con un hijo pequeño, después de verla irse una vez con un hombre y después con otro, después de haberle su padre leído la cartilla varias veces y después de ver tantas lágrimas en los ojos de su madre.
Como he dicho también, mi abuelito murió desheredado por sus padres, lejos de ellos, dejando a mi papá pequeño de 3 años.
Mi papá fué criado y educado por sus abuelitos maternos, no quiso saber de sus abuelos españoles.
Así que a consecuencia de todo ello, mis hermanos crecimos como "agregados culturales" en casa de nuestras abuelitas: mi hermana y yo, con la paterna; y mi hermano, con la materna.
Qué tiene que ver ésto con ser bajacaliforniana? se podría uno preguntar.
Así que a consecuencia de todo ello, mis hermanos crecimos como "agregados culturales" en casa de nuestras abuelitas: mi hermana y yo, con la paterna; y mi hermano, con la materna.
Qué tiene que ver ésto con ser bajacaliforniana? se podría uno preguntar.
Pues sencillamente, para mí ser bajacaliforniana es ser como yo: parte de una familia sin crecer con ella.
Mi abuelita tuvo ayuda con sus hijos y con nosotras, de internados. Crecí 5 años en internados y después con tíos y mi hermana. Hasta que me casé, supe lo que es ser parte de una familia. Mi suegra me adoptó por decirlo de alguna manera.
Y si uno ve la historia de las Californias, puede verse algo parecido:
Mi abuelita tuvo ayuda con sus hijos y con nosotras, de internados. Crecí 5 años en internados y después con tíos y mi hermana. Hasta que me casé, supe lo que es ser parte de una familia. Mi suegra me adoptó por decirlo de alguna manera.
Y si uno ve la historia de las Californias, puede verse algo parecido:
Eran parte de un país jóven, eran pequeñas comunidades cuando vino el "divorcio" entre la parte norte y el gobierno mexicano.
California se anexó junto con otros estados a la Unión Americana, hoy Estados Unidos de Norteamérica. Y Baja California se quedó en México.
Pero se vive aislado de la República. Al ser península, se llegaba a Baja California por barco o a lomo de mula. En la actualidad, se llega por avión a Tijuana o a Los Cabos en Baja Sur. Y de ahí, se sube o se baja, según el caso, a la Península.
Después de un tiempo, se siente uno alejado de México (al decir México, se dice República mexicana). Se ve más fácilmente a gringos o a pochos por éstos rumbos que a mexicanos.
Entonces pueden entender que después de 29 años, soy bajacaliforniana.
El sentimiento es distinto. La nostalgia puede convertirse en melancolía como me sucedió a mí. Estuve enferma casi 5 años. Extrañaba tanto. Mi vida había sido un decir adiós hasta que entré a la familia de mi suegra.
Mis ojos habían visto muchas espaldas de gente que se iba de mi vida y no regresaba.
Cuando llegamos por acá, encontré familia en unos familiares a los que no recordaba, aunque ellos me recordaban de bebé y que viven en Estados unidos, además de otro bajacaliforniano, mi primo, que fué llevado a Estados unidos de niño, fué extraditado de allá y llegó a ésta tierra de la que no ha vuelto a salir. El no recuerda la Cdad. de México donde nació, creció en internado al irse su madre a Estados unidos.
Para mí no fué fácil acostumbrarme a éste lugar.
Durante 8 años, ví a mi tía y a mis primos de Estados unidos, venir por pocos días e irse. Me enseñaron a quererlos y a medida que fuí queriéndolos, me dolía verlos partir, aún sabiendo que podían venir en temporada.
Después de ésos 8 años, nos cambiamos a nuestra casa. No volví a verlos, sino hasta el entierro de mi tía. Hemos recibido la visita de familiares de mi esposo de vez en vez.
Llegaron a vivir por acá, unos familiares míos de parte de mi abuelita, pero "hicieron su fiesta aparte". Después de un tiempo, casi ni los vemos. Hemos pasado por enfermedades, por soledades y ellos en su onda. Ni al caso.
Así que al recibir a la familia de mi esposo, aunque sea sólo dos, duele cuando se van.
Como la canción: "la lupita" yo quisiera formar un chubasco y detenerlos en su navegación.
He aprendido que éso es muy difícil, que cada quien tiene su vida, sus hijos, sus casas, sus compromisos. Pero no puedo evitar llorar al verlos irse.
Esa es la vida por aquí. Se es parte, pero no se es.
Esa es mi vida también: ser parte de una familia, pero no ser.
Hace 29 años no abrazo a mi hermana. A mi hermano lo abracé hace ya 5 años. Tengo sobrinos a los que no conozco y quisiera conocer.
He sabido de familia que ha muerto, y no he podido llorarlos con la familia.
Se me han quedado abrazos en mis brazos, besos en mis labios que se convierten en lágrimas.
Asi que sí. Soy bajacaliforniana, si no de nacimiento, sí porque me identifico con ésta parte de la República, olvidada por muchos y desconocida por muchos.
Pero se vive aislado de la República. Al ser península, se llegaba a Baja California por barco o a lomo de mula. En la actualidad, se llega por avión a Tijuana o a Los Cabos en Baja Sur. Y de ahí, se sube o se baja, según el caso, a la Península.
Después de un tiempo, se siente uno alejado de México (al decir México, se dice República mexicana). Se ve más fácilmente a gringos o a pochos por éstos rumbos que a mexicanos.
Entonces pueden entender que después de 29 años, soy bajacaliforniana.
El sentimiento es distinto. La nostalgia puede convertirse en melancolía como me sucedió a mí. Estuve enferma casi 5 años. Extrañaba tanto. Mi vida había sido un decir adiós hasta que entré a la familia de mi suegra.
Mis ojos habían visto muchas espaldas de gente que se iba de mi vida y no regresaba.
Cuando llegamos por acá, encontré familia en unos familiares a los que no recordaba, aunque ellos me recordaban de bebé y que viven en Estados unidos, además de otro bajacaliforniano, mi primo, que fué llevado a Estados unidos de niño, fué extraditado de allá y llegó a ésta tierra de la que no ha vuelto a salir. El no recuerda la Cdad. de México donde nació, creció en internado al irse su madre a Estados unidos.
Para mí no fué fácil acostumbrarme a éste lugar.
Durante 8 años, ví a mi tía y a mis primos de Estados unidos, venir por pocos días e irse. Me enseñaron a quererlos y a medida que fuí queriéndolos, me dolía verlos partir, aún sabiendo que podían venir en temporada.
Después de ésos 8 años, nos cambiamos a nuestra casa. No volví a verlos, sino hasta el entierro de mi tía. Hemos recibido la visita de familiares de mi esposo de vez en vez.
Llegaron a vivir por acá, unos familiares míos de parte de mi abuelita, pero "hicieron su fiesta aparte". Después de un tiempo, casi ni los vemos. Hemos pasado por enfermedades, por soledades y ellos en su onda. Ni al caso.
Así que al recibir a la familia de mi esposo, aunque sea sólo dos, duele cuando se van.
Como la canción: "la lupita" yo quisiera formar un chubasco y detenerlos en su navegación.
He aprendido que éso es muy difícil, que cada quien tiene su vida, sus hijos, sus casas, sus compromisos. Pero no puedo evitar llorar al verlos irse.
Esa es la vida por aquí. Se es parte, pero no se es.
Esa es mi vida también: ser parte de una familia, pero no ser.
Hace 29 años no abrazo a mi hermana. A mi hermano lo abracé hace ya 5 años. Tengo sobrinos a los que no conozco y quisiera conocer.
He sabido de familia que ha muerto, y no he podido llorarlos con la familia.
Se me han quedado abrazos en mis brazos, besos en mis labios que se convierten en lágrimas.
Asi que sí. Soy bajacaliforniana, si no de nacimiento, sí porque me identifico con ésta parte de la República, olvidada por muchos y desconocida por muchos.
Me gustaría recorrerla. He tenido la fortuna de conocer casi toda la República, aunque sea de paso. La parte que no conozco, la conoce mi hermana jeje.
La mayor parte está vacía, llena de cardos, pero según he visto en videos, tiene lugares muy bellos y espectaculares.
Esa es la aventura que deseo vivir. Sería tanto como un viaje a mi interior. Ningún otro lugar en México se parece a mí.
Gente llega, gente muere, gente se va, gente que deja huella, gente que no la deja.
La mayor parte está vacía, llena de cardos, pero según he visto en videos, tiene lugares muy bellos y espectaculares.
Esa es la aventura que deseo vivir. Sería tanto como un viaje a mi interior. Ningún otro lugar en México se parece a mí.
Gente llega, gente muere, gente se va, gente que deja huella, gente que no la deja.
Casas vacías de personas que mueren y se van desmoronando sin que nadie vuelva a ocuparlas.
Calles en que aparece de vez en vez alguien como si fuera fantasma, porque sus hijos se fueron a otro lado, porque sus vecinos o se murieron o se fueron con sus hijos.
Casas que se rentan, casas que se abandonan.
Antes de desaparecer en el polvo como ésas casas, quiero conocer Baja california.
Se ven regatas de lanchas, se ven las carreras a campo traviesa como la Baja 500, la Baja 1000; se ven carreras en bici de Rosarito a Ensenada. Se vive un Carnaval blanco. Pero sobre todo, se ven puestas de sol espectaculares, como el ocaso de muchas personas que llegamos por acá.
Aquí algunas estatuas del "Monumento al pescador" que puede visitarse en el Malecón del Puerto de Ensenada y que refleja a personas de éste lugar. Mis hijos y nosotros, hemos pescado, hemos cavado con una pala, hemos estado esperando, mirando hacia el horizonte, hemos nadado.... y nos hemos puesto "buzos" jejeje
Antes de desaparecer en el polvo como ésas casas, quiero conocer Baja california.
Se ven regatas de lanchas, se ven las carreras a campo traviesa como la Baja 500, la Baja 1000; se ven carreras en bici de Rosarito a Ensenada. Se vive un Carnaval blanco. Pero sobre todo, se ven puestas de sol espectaculares, como el ocaso de muchas personas que llegamos por acá.
Aquí algunas estatuas del "Monumento al pescador" que puede visitarse en el Malecón del Puerto de Ensenada y que refleja a personas de éste lugar. Mis hijos y nosotros, hemos pescado, hemos cavado con una pala, hemos estado esperando, mirando hacia el horizonte, hemos nadado.... y nos hemos puesto "buzos" jejeje


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