Aveces he protestado por lo que he vivido. Pero siempre Dios termina haciendome entender.
Desde que nací, he tenido "suerte". Siempre que me he encontrado en situaciones peligrosas o en situaciones difíciles, llega alguien que me salva, o sucede algo que me hace despertar. Y no, no es el karma que dicen muchos. Tampoco es suerte buena o mala. Menos aún las vibras. Es Dios, que me ama tanto que cuida de mí.
Como he platicado antes, vengo de familia "rica", es decir, de personas trabajadoras que han hecho éste país con sus manos, con su sudor, con su trabajo, ayudando y enseñando a otros.
A mí me ha tocado empezar siempre de cero. Me ha costado todo lo que tengo mucho trabajo y he aprendido a cuidarlo. "Es poco el amor y desperdiciarlo en celos" dicen por ahí. Y es cierto. Tengo poco y aveces ni ése poco he cuidado.
Estaba recordando hoy a mi papá. El fué un hombre trabajador, siempre alegre, sonriente, buen amigo. Yo no recuerdo haberlo visto tomado o drogado o mal vestido o sucio.
Porque quedó huérfano de padre, sus abuelos maternos lo educaron y cuidaron de él. Creció como hermano de su mamá, jeje. De hecho, llevó sus apellidos, porque a pesar de que su papá lo registró con su apellido, cuando se quedó con sus abuelitos lo volvieron a registrar por miedo a que sus otros abuelos se quedaran con él.
Es decir, mi papá tuvo dos actas de nacimiento. El apellido que llevo, no es el que me correspondería por nacimiento, pero por circunstancias de la vida así sucedió.
Recordaba su ejemplo. Ahora que estoy al final de los tiempos, al final de mi vida... porque nadie tenemos la vida comprada, ni sabemos cuánto tiempo estaremos por acá, pienso en los bienes que no nos llevaremos y que se quedarán. Pienso en el bien que pueden hacer, pero también en el mal que pueden acarrear si no se sabe cuidar de ellos.
Mi papá tuvo la oportunidad de tener un departamento de interés social, de aquellos de los primeros que se dieron con crédito de Infonavit. Es amplio, comparándolo claro, con los que se dieron después y los que se dan ahora en la CDMX.
Mi hermana mayor se casó muy jovencita a los 16 años, su esposo rentó una viviendita que acondicionaron muy bonita. Mi entonces cuñado es un hombre también trabajador, de los que jalan para adelante.
Nació mi sobrinito y la cosa empezó a complicarse para ellos, mi papá les ofreció que vivieran con él y su esposa. No tenían hijos y el departamento tenía 3 recámaras. Así que podían vivir cómodamente. Su esposa era muy linda y mi hermana vivió con ellos desde los 12 años. Así que se conocían. Ella fué la abuelita de mis sobrinos, le ayudó a mi hermana como se ayuda a una hija.
La quiso de ésa manera y a sus hijos los amó como a nietecitos.
Cuando vino la segunda hija, la que nació al poco tiempo. Mi hermana como jovencita que era, tenía sus ideas. Una de ellas era la de "quien empieza pronto, termina pronto" jeje decidió tener a sus hijos uno tras otro para no batallar con pañales todo el tiempo, jeje, Ya en serio, quiso que sus hijos no se llevaran tantos años y se vieran como hermanos.
Sucede que la vida de mi hermana fué distinta a la mía. Ella vivió más tiempo con mi abuelita, creció como hermana de los hijos de mi abuelita que eran obviamente más grandes. Mi tía, la hija menor le llevaba 8 años de diferencia (a mí me lleva 10) Yo viví aparte siempre por circunstancias. Ella vivió más cerca de mi tía que de mí. Ella fué más hermana suya que yo que estaba en un internado.
Asi que decidió tener a sus hijos seguiditos para que se vieran como hermanos, para que crecieran y fueran de la misma generación, no como ella y yo, que nos llevamos año y medio, pero vivimos separadas.
A los 12 años, se fué a vivir con mi papá y su esposa. Como digo, ella fué como su mamá y abuelita de sus hijos.
Sarita vió nacer a sus dos hijas que se llevan menos de un año entre ellas. El mayorcito, le lleva a la segunda poco más de un año. Es decir, "se le juntó el mandado".
Así que a mi cuñado, a pesar de ser tan trabajador, se le complicaban las cosas. Y mi papá que era sabio, vió que tampoco cabían ya en el departamento la pareja con tres hijos y su esposo y él
El departamento, a pesar de ser amplio es para una familia no para dos. Así que compraron un terreno y construyeron ahí.
El amor de padre puede ser muy grande y dispuesto a los sacrificios para que sus hijos vivan lo mejor posible.
Mis padres también fueron papás muy jovencitos. Mi mamá tenía 16 años y mi papá 18.
Mi papá sabía por lo que pasaban, porque él mismo lo había pasado. Compró un terreno, construyó y les dejó el departamento a mi hermana y su familia. Mi papá aún era joven, menos de 40 años.
Pero.... no se los regaló. Mi papá tenía la sabiduría que da la vida de alguien que a los 12 años empezó a trabajar, que entró como grumete en un barco, y recorrió las costas mexicanas en él, que llegó a tocar las costas francesas y todo antes de los 30 años. Que vivió con sus abuelos y creció con sus 8 tíos como hermano menor. Que vió cómo dos mujeres se fueron de su lado: mi mamá y la mamá de mis hermanos. Sabía lo que vivíamos sus hijas.
Así que se los trapasó. Mientras vivieron con él, no pagó el departamento. Cuando se fué al terreno en el que ya había construido y se los traspasó, lo hizo como debe ser: ante el infonavit para que fuera todo claro y no regalado, ellos lo pagaron como debe ser.
Siempre vió por ellos, al igual que su esposa Sarita.
También para mí tenía algo, por supuesto. Pero con la misma sabiduría, no me lo dió- El sabía que me haría daño si lo hacía.
Esa es la sabiduría que le pido a Dios me dé. El saber lo que es bueno para mis hijos y lo que no lo es.
Y ésto me lleva a tiempos más remotos. A los tiempos de mi amado abuelito al que no conocí, porque murió como soldado que era, cuando mi papá tenía 4 años.
El estudió en el Colegio militar, como lo hacían varios hijos de familias ricas de ése entonces. Mis bisabuelos tenían dinero, del que trajeron de España y que supieron invertir y trabajar por éstos lado. Hicieron dinero con negocios, compraron terrenos, etc.
Pero desheredaron a mi abuelito. No sé las circunstancias, pero ahora entiendo porqué lo hicieron. Debió tener el mal de la familia jajaja Nos creemos muy buenos dando de lo que no nos costó, como Robin Hood, robándole a los ricos para darle a los pobres.
Eso suena muy quijotesco y muy bonito, pero no lo es.
Lo sé, porque yo misma lo hice cuando fuí adolescente. Alguna vez, llegué a tomar jabón y sopas y cosas así, para llevarle a una tía que necesitaba. Mi abuelita, que tenía el mismo mal que yo, supo enseguido quién había sido. Y me regañó.
Tenía razón. Si mi tía necesitaba, no tenía mas que pedirle. Ella le hubiera dado su vida si lo necesitaba. Pero mi tía no pedía.
Yo a mis 12 años me creía muy buena y creía que mi abuelita no lo era, teniendo como tenía, una despensita, ¿porqué no le daba?
Ahora lo sé: porque no pedía. Me mandaba a robar o por lo menos, no me decía que estaba mal. Aceptaba lo que yo llevaba con una sonrisa en la cara.
Eso me acarreó cintarazos de parte de mi abuelita. Ella, que nunca me había tocado, me metió cintarazos bien puestos y que ahora agradezco.
Eso me lleva al tema del diezmo. Hasta dónde ayudar a los demás? Hasta la locura como nos amó Jesús. Hasta que duela, decía la madre Teresa.
Ayer leíamos y nos explicaba el Padre sobre la viejita viuda que dió todo lo que tenía: dos moneditas de poco valor, mientras un rico daba de lo que le sobraba. La viejita se vería en la actualidad como una loca.
Pero no tanto como para robar y dar de lo que no es suyo.
Llegué a ver a mi abuelita pedir prestado a rédito para ayudar a una madre de un hijo con síndrome de down que le pidió ayuda. Por supuesto que no le pagó, jeje. Mi abuelita tan pobre, viviendo en una casa de 4 habitaciones en donde aveces llegamos a vivir 3 familias, porque dió refugio temporal a varios, nunca negó ayuda a quien se la pidió. Mucho menos a sus hijos.
Mi tía no le pedía nunca. "puras habas" decía siempre.
Yo la ví endeudarse en la tiendita de enfrente, comprando sodas y pastelitos antes que pedir algo nutritivo a mi abuelita.
Mi abuelita nos levantaba a las 4 de la mañana para ir a la Conasupo por leche. Como daban 4 litros por familia, pues nos llevaba a dos para la familia de mi tía, para nosotros y para mis hermanos que vivían con mi papá y su mamá.
Cuando mi papá se enteró, casi le aprieta el cuello a mi abuelita jaja. Porque él mantenía a su familia y cuando necesitaba, pedía. Y no le parecía que su madre que trabajaba y sus hijas que eran niñas, se levantaran tan temprano, con el frío o la lluvia, mientras mi tío y su esposa se quedaban en sus camitas bien calientitos y se tomaban su lechita tan tranquilos.
Mi abuelita dejó de ir por leche para mi tía y para mi papá. Y llegó entonces un señor a la casa, que era el que se levantaba por la leche, sólo para nosotros. En ése entonces, la hija de mi abuelita vivía con nosotros. El señor era su suegro y tenía necesidad de un lugar donde vivir. Era sólo, viudo desde muchos años antes. Pero ésa es otra historia.
Mi papá cuidó de nosotros siempre. Parecía que adivinaba. Ahora sé que desde el cielo le llegaba la inspiración.
Los bienes son para remediar males, es el título de ésta entrada. Y es cierto. A veces se debe desprender de lo que se tiene, si lo que se tiene, sirve para mal de los que amamos.
Tengo un ejemplo más: mi abuelita necesitaba dónde vivir. Su papá le dejó al mío, un terrenito que fué causa de varios pleitos. Como era nieto y no hijo aunque llevara su apellido y lo hubiera criado como hijo, no todos lo aceptaban así. Para arreglar el intestado, lo pusieron a nombre de mi abuelita. Mi papá se enojó, pero no le quedó más que calmarse.
Pero como lo que no es justo, es injusto. El terrenito fué causa de problemas entre los hijos de mi abuelita que lo querían para ellos. Como estaban en edad de merecer, es decir, andaban queriendo casarse, pues lo querían: mis tres tíos.
Así que mi abuelita lo vendió para evitar se agarraran del moco entre ellos.
Finalmente ninguno de ellos lo disfrutó.
La Primera lectura de hoy, nos habla de ésto
Primera lectura
Deuteronomio 8, 2-3. 14-16
En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres".








