Una piedra en el zapato

Por Laura Aguilar Ramírez



Ayer me morí prácticamente al llegar de la caminata semanal que empezamos apenas hace una semana.

Llegué molida. La semana pasada también, pero ésta vez no podía ni caminar al terminar. Tengo desde hace un tiempo un dolor de rodilla que me molesta, se me quita al caminar. Sólo si hago movimientos bruscos parece como que se me mueven los huesos. Aunado a éso, tengo que encontrar los tenis y las calcetas adecuadas.

El primer día que fuimos a caminar después de casi 4 meses de inactividad por el frío que hizo en la temporada de invierno por éstos rumbos. Me levantaba más tarde y no me daba tiempo para hacer mi turina normal: preparar la comida de mi hijo para el trabajo, hacer ejercicio, escuchar misa, desayunar.

Estos 4 meses de inactividad dejan huella como bien puedo ver. así que volver a caminar me encanta, aunque sea una vez a la semana.
Mientras caminábamos, iba pensando en lo difícil que es ya por éstos lugares el simple hecho de caminar.

Caminar reduce el estress nos dicen, pero aveces es contraproducente.
Si no está uno acostumbrado a hacerlo, empezar con 8 kilómetros como la caminata semanal puede no ser bueno.
Hacerlo sin la ropa adecuada también puede salirnos "más caro el caldo que las albóndigas" como también pude comprobar.
Eso ya de por sí tiene su chistesito, y si le agregamos que los lugares en dónde podemos disfrutar de ésta actividad se reducen cada vez más, da tristeza.

El primer día fuí como "burro sin mecate", feliz de poder al fin hacer algo que me gusta tanto. Así que tomé mis tenis, me puse las calcetas que creí convenientes por lo de mi neuropatía y allá fuí junto a mi esposo.

Aguantamos la caminata, porque es algo que hacíamos. Pero al terminar, cada paso pesaba. Llegué a casa a bañarme y dormirme. Al día siguiente, me levanté tarde de lo cansada.
Durante la caminata nos mantuvimos en el grupo delantero, llevando el paso que nos marcaron, el cual era rápido. En la subida última, le metí el turbo y llegamos a tres personas de la guía. Pero más por terminar que por otra cosa. Los tenis me apretaban, las calcetas eran muy gruesas, pero no me impedían caminar.

Ayer fué distinto. Cambié de tenis mucho más cómodos, con plantilla adecuada y unos calcetines que me recomendó el angiólogo para la circulación, pero que no tienen punta.
Empezamos con entusiasmo, pero a los primeros metros supe que algo andaba mal. Para el regreso, nos quedamos con el grupo final. No soportaba los pies, pensé que tenía una piedrita, nos paramos para sacudir los tenis. Al cansancio por el esfuerzo, se agregó el dolor. Mi hijo pasó por nosotros, gracias a Dios. Si no, hubiéramos tenido que caminar aún más para tomar el camión. Casi no podía caminar. Al bajar del carro en la casa, no sé ni cómo caminé.

Me acosté rendida sin cambiarme. Pero tuve que levantarme a bañar, éso relajó mis músculos. Al ponerme la crema, sentí en la planta del pie una llaga. Los calcetines sin punta me habían rozado tanto que casi se me abre la piel. Eso fué lo que me impidió caminar.

Todo ésto me hace ver cómo aún cuando uno está acostumbrada a algo, que conoce los pros y los contras, el hecho de recomenzar no es sencillo. He tenido que empezar una actividad que he hecho siempre, pero acomodándome a mis condiciones actuales: tengo neuropatía y requiero aditamentos. 
Lo bueno es que éstas dos caminatas me han ayudado para ver qué es lo que debo cambiar o acomodar.
Y también para replantearme porqué retomé ésta actividad:  Me gusta hacerlo, me relaja, me permite hacer ejercicio que es necesario, pero sobre todo, me permite volver a disfrutar de la naturaleza. 

Es increíble cómo puede cambiar un lugar en 30 años. Edificios hermosos que conocí, ahora están afeados por anuncios espectaculares sobre ellos, no se puede voltear hacia ningún lado sin encontrarse algún anuncio. Edificios pintarrajeados con grafitis y publicidad del partido oficial por todos lados, excepto algunos lugares (no sé porqué razón)

El tráfico ha aumentado. Antes volteaba uno hacia los muchos cerros que rodean la ciudad y se veían hermosos con sus colores de tierra, sabiendo uno que están llenos de cardos y otras especies de plantas. Después de la temporada de lluvia, se visten de amarillo por las flores que nacen casi espontáneamente agradeciendo el agua que no cae tan seguido como en otras regiones.

Ahora voltea uno a ésos mismos cerros y ve casas y más casas.
Ayer disfruté el caminar oyendo el mar chocar contra las piedras, oliendo el pasto y los árboles. Recordé porqué me gustó tanto ésta ciudad cuando llegué.
Porqué en la actualidad tomo un camión, atraviezo media ciudad sólo por el hecho de poder caminar oyendo el mar.

Ayer también veía unos videos de Acapulco, un puerto que me encanta porque estaba ahí la base del barco donde trabajaba mi papá. Ahí nació mi hermana y me hicieron a mí, jeje. Ibamos seguido con mi papá. Las playas no estaban tan llenas como ahora. Mi papá nos llevó a playas donde sólo había una choza y el agua era cristalina.

Regresé varias veces después ya casada con mi esposo y mis hijos. Ví cómo iba creciendo el puerto. Fuimos al poco tiempo de inaugurada la nueva carretera y la nueva entrada. Pero ayer que ví, difícilmente reconocí los lugares que recorrí tantas veces. Puerto escondido lleno de casas, así como Pie de la cuesta. Son en sí ya poblaciones independientes.

Lo mismo me sucede con la colonia donde vivo. Fuimos de los primero que llegamos y he visto cómo ha ido cambiando. Lo bonitas que estaban las casas de interés social, lo bonito que se veía el pavimento. La entrada, a pesar de ser de tierra, era transitable.
Ahora 23 años después, han ido sacando tierra con máquinas de los caminos principales.
Tierra que usan para aplanar terrenos en donde ponen naves en renta. En vez de aplanar las calles de tierra con aplanadoras, sacan tierra, provocando que las calles estén llenas de hoyos. Los cerros están llenándose de casas y más casas. Así como lugares más bajos donde pueden ocurrir inundaciones si el mar sube. Se venden sin ninguna consideración, sin hacer muelles contenedores del mar y rellenar, sin secar los terrenos antes. Sólo interesa vender.
 
Antes podía caminar por la colonia. Ahora está llena de perros.

En fin. Eso se llama "progreso". Pienso que si se crece sin ningún órden, sucede lo que está sucediendo por acá. Se abusa en aras de progresar y en aras de hacerlo rápidamente.
Y puedo compararlo con los dos días que llevo en la caminata.

Al principio, se trata de correr, de llegar rápido, sin disfrutar, sin mirar nada ni a nadie.
El segundo día, si se reflexiona, se puede disfrutar, no sólo caminar por caminar. Sin prisas, al paso de uno. Pensé: "¿para qué venir de tan lejos si no disfruto de lo que hay?"

Ese ha sido siempre lo que he tratado de hacer en cada actividad que realizo. No hacerlo sólo porque hay que hacerlo, sino disfrutándolo.

Una vez traté de explicarle a alguien el porqué me gustaba mi trabajo aunque saliera oliendo a pescado y les molestara a otros en el camión. Ella me decía que "el dinero huele feo, pero que bonito es tenerlo". Y es que ésa actividad era redituable.
Traté de explicarle que a mí me gustaba hacerlo porque es algo útil para otros, que no importa si huele feo. Que yo no trabajaba por dinero. Se rió de mí. "Todos trabajamos por dinero". Yo no trabajo sólo por dinero, lo hago porque es útil hacerlo para mí, para mis hijos y para las personas. El hacerlo trae consigo un pago por supuesto. Porque es justo y necesario que así sea, pero si no lo disfruto, dificilmente podré hacerlo bien.

Yo he disfrutado ser secretaria, ser auxiliar contable, ser costurera de casa, ser vendedora en demostraciones, ser limpiadora de pescado, ser camarista, ser bloguera. Cada actividad la he disfrutado y todas me han dado para mis gastos.

En la actualidad, hago mi blog sin cobrar porque me gusta hacerlo, porque sé que es necesario conocer de Dios y darlo a conocer. El pago es distinto. No es en dinero, pero sí en paz.

Las lecturas de hoy, nos hablan de Jesús que es "una piedra en el zapato" de muchos en su tiempo.
A mí me llama la atención algo: Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito. dice el Evangelio.
La gente de Jerusalén no lo conocía, pero sí unos que habían llegado antes.
"¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene". dicen ésos llegados antes.

"Conque me conocen a mí y saben de dónde vengo... Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". dice Jesús en el templo.
Esto nos deja ver que Jesús es contradicción. No vino a darle coba a nadie, sino a hacer lo que el Padre le ha enviado a hacer.
Muchas veces tenemos que soportar piedras en el zapato o soportaremos las incomodidades por no usar los medios adecuados, o pasaremos calor o frío y sin embargo, éso no debe desalentarnos para hacer lo que debemos hacer.

El haber dejado de ejercitarme durante 4 meses por el frío, es una prueba de que me falta constancia, de que abandono las cosas cuando los obstáculos se presentan.  Muchas veces por mis propios errores, las más de las veces porque no siempre es uno aceptada por las demás personas.

Por éso me gusta el senderismo. Porque permite relajarse, disfrutar de momentos a solas con la naturaleza.

Agradezco el haber podido disfrutar en Massy diariamente de ésta actividad. Perderme por una o dos horas en el bosque dentro de la ciudad. Es hermoso y maravilloso que dentro de una ciudad, se pueda disfrutar de momentos así. No es un parque, sino áreas arboladas donde personas pueden relajarse, convivir con la naturaleza, olvidarse del tráfico, de los espectaculares.

Agradezco el haber podido disfrutar de niña de momentos así cuando íbamos de excursión en lugares cercanos a la CDMX o dentro de la misma ciudad. Lugares que se han conservado así, pero reservados sólo para Asociaciones como el Pentatlón o Movimiento scout. Y es que sólo así pueden conservarse, desgraciadamente.

Es una tristeza ver áreas como los Dinamos de Contreras, llenas de casas cuando eran áreas verdes, con un río corriendo abajo en el que todos podíamos ir a disfrutar. O ver áreas como el Ajusco igual.

Señor: te pido fortaleza para afrontar las dificultades, valor para cuando siento que ya no puedo más y sabiduría para aceptar mis limitaciones.
Amén.
Primera lectura
Sabiduría 2, 1. 12-22

Los malvados dijeron entre sí, discurriendo equivocadamente: "Tendamos una trampa al justo, porque nos molesta y se opone a lo que hacemos; nos echa en cara nuestras violaciones a la ley, nos reprende las faltas contra los principios en que fuimos educados.
Presume de que conoce a Dios y se proclama a sí mismo hijo del Señor.

Ha llegado a convertirse en un vivo reproche de nuestro modo de pensar y su sola presencia es insufrible, porque lleva una vida distinta de los demás y su conducta es extraña.
Nos considera como monedas falsas y se aparta de nuestro modo de vivir como de las inmundicias.
Tiene por dichosa la suerte final de los justos y se gloría de tener por padre a Dios.

Veamos si es cierto lo que dice, vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Sometámoslo a la humillación y a la tortura para conocer su temple y su valor.
Condenémoslo a muerte ignominiosa, porque dice que hay quien mire por él".

Así discurren los malvados, pero se engañan; su malicia los ciega.
No conocen los ocultos designios de Dios, no esperan el premio de la virtud, ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Salmo Responsorial
Salmo 33, 17-18. 19-10. 21 y 23

R. (19a) El Señor no está lejos de sus fieles.

En contra del malvado está el Señor,
para borrar de la tierra su memoria.
Escucha, en cambio, al hombre justo,
y lo libra de todas sus congojas.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.

El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
Muchas tribulaciones pasa el justo,
pero de todas ellas Dios lo libra.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.

Por los huesos del justo vela Dios,
sin dejar que ninguno se le quiebre.
Salva el Señor la vida de sus siervos;
no morirán quienes en él esperan.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.

Aclamación antes del Evangelio
Mateo 4, 4

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Juan 7, 1-2. 10. 25-30

En aquel tiempo, Jesús recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada de los Campamentos.

Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén para la fiesta, llegó también él, pero sin que la gente se diera cuenta, como de incógnito. Algunos, que eran de Jerusalén, se decían: "¿No es éste al que quieren matar? Miren cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde viene".

Jesús, por su parte, mientras enseñaba en el templo, exclamó: "Conque me conocen a mí y saben de dónde vengo... Pues bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a él ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". Trataron entonces de capturarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.