El grinch

Por Laura Aguilar Ramírez

Antier vimos la película "el grinch" versión chorrocientos mil jeje

Había visto varias versiones y sinceramente es una película que nunca me había gustado. ¿Cómo alguien puede odiar la Navidad? 
Para mí la Navidad es la época más bonita del año. Me encanta vestir mi casa con muchos detalles navideños. Cada año hago algunos, compro otros y aún así, siento que le faltan. De plano cuando ya no están tan bien, los regalo a quien necesite. No los tiro, no me gusta tirarlos.

La Navidad me gusta desde que conocí a la familia de mi esposo. La conocí en una fiesta de XV años de una prima de él. Estaban hasta el rincón y mi esposo que no es para nada detallista en las relaciones sociales, se le olvidó presentarme con ellos. Me presentó a su abuelita y a los abuelitos de la quinceañera. Me dí cuenta que eran sus padres y hermanos porque había conocido a uno de ellos.

Pero la presentación fué realmente cuando me invitó a pasar la Navidad en la casa de sus papás. Fué para mí muy bonito.
Mi abuelita celebraba la Navidad haciendo cena, pero mis tíos llegaban cada uno a distinta hora. No nos sentábamos a comer juntos, ni se brindaba, ni nada.

Después empecé a ir a casa de una tía. Puras borracheras.
Cuando llegué a la casa de mis suegros, estaba adornada con luces, mi suegra había colgado esferas del techo, tenía su árbol, su nacimiento. A la hora de la cena, toda la familia muy endomingada o sea, muy arreglada, se puso a la mesa.
Una mesa bien servida. Mi suegra sacaba la vajilla que le regalaron en su boda y que cuidaba más que a sus hijos, jeje. Y a sus hijos los cuidaba mucho. Ponía las copas que también le regalaron en su boda y que sólo ella lavaba (después de algunos años, me dejó también lavarlas)

Mi suegro a la cabecera, cuando sonaban las doce campanadas levantaba la copa y decía un pequeño discurso que para mí era el momento más especial. Nos agradecía el estar ahí reunidos, nos deseaba una feliz navidad.

Mi suegra cocinaba pierna, sopa de codito con jamón y ensalada de manzana. Siempre.
Poco a poco fuímos agregando otros guisos: yo empecé a llevar pavo relleno, romeritos y bacalao.

Después normalmente llegaban los amigos de mis cuñados y los compadres de mi suegra. Y se armaba el baile.
Era muy bonita la Navidad.

Así que "el grinch" no me gusta.

Antier, viendo la película me dí cuenta que muchos somos ginch.
Conozco a una persona que llama a sus padres por su nombre y a mí siempre me ha parecido muy grosera. Será que no tengo madre ni padre porque no crecí con ellos. Lo más parecido a ellos, era la familia de mi esposo.

Así que tampoco entiendo ni me agradan las personas que llaman por su nombre a sus papás.
O que no los respetan mucho. O que siempre tienen cara de pepino amargo.

Y de pronto, ví que ésa persona que no me simpatiza tanto por ser grosera con sus padres, y por lo tanto, una grinch, tiene una razón que tal vez no sea válida y que tal vez ella ni siquiera ha meditado: nació el día del cumple de su mamá.
Así que aunque le dijeran que ella fué el regalo para su mamá, nunca lo sintió así.

El día del cumple de su mamá, llegaba la familia, los amigos, la celebraban y nadie recordaba su cumpleaños. El primer año y ella ni cuenta se dió, le hicieron su cumple y hasta una foto tiene, pero nadamás.

Otra persona que también es medio cara de sargento mal pagado, nació el día de las madres. Nomás figúrate. Todo México celebra a la madre y a ella ése día le cae en la idem. Hasta la idem del día de la madre.
Y curiosamente es hija de la grinch del cumple de su mamá. Cosas de Dios, no?

Otra persona que es medio avinagrada, nació el día de muertos. Todos en el panteón. Todo el mundo celebrando o recordando a sus difuntos. En México visitando el panteón. Y ella bien viva. Y nadie la felicita. Y si se acuerdan, pues ni una fiesta.

Conozco también a alguien que no quiso irse a otro país porque nació el día del cumple de la tía que vive allá. Y a ella sólo su familia mexicana recuerda celebrar.

Yo también soy grinch. Lo soy desde que llegué a la familia de mi abuelita como agregada cultural, cuando mis padres se separaron. Siempre me sentí mejor en el internado donde era como todas las demás, donde se me trataba como a las otras, donde se tenían ciertos privilegios que se ganaban estudiando, conviviendo, compartiendo y ayudando.

Tal vez por éso no me gusta la película de "El grinch". Me veo reflejada. No me siento acogida en ningún lugar. Sólo mi suegra me brindó el calor de hogar que necesitaba. Ella fué muy cordial, me escuchaba y yo la ayudaba. Ponía todo mi esfuerzo, conocimientos, dinero y lo que podía, por ayudarla. Siempre lo hice así.
Mi abuelita y mi suegra fueron las mujeres más importantes en mi vida. De ellas aprendí mucho.
Pero por más que aprenda uno de alguien, no es ése alguien. Nunca seré como ellas. Nadie es como ellas.

Y muchas veces, los grinch tendemos a "robarnos la Navidad". Sólo el amor puede romper ésa barrera. Sólo el ceder o humillarse ante alguien, puede romper ésa barrera.

Tal vez si la persona que tuvo una hija en su cumpleaños, lo hubiera compartido o hubiera cedido su lugar, no hubiera tenido un grinch en su familia.

Tal vez si la persona que tuvo una hija el Día de muertos, hubiera celebrado la vida más que al difunto, no hubiera tenido un grinch en su familia.

Y algunos tienen hasta más grinchs. Cuando ves en las paredes, fotos de cumples de tus hermanos y no ves la foto del tuyo. Mejor no pongas ni una.
Todas ésas experiencias han hecho que sea la persona que soy. He tratado de no hacer aquello que a mí me molesta y he tratado de copiar aquello que me gusta de los demás.

Tengo una foto de mis hijos con el mismo chaleco, tomadas a la misma edad. Cuando se le compraba ropa a uno, se le compraba al otro. Cuando se celebraba el cumple de uno, se celebraba el del otro. A veces eran paseos y no fiestas, pero se celebraba.

Y sin embargo, no he podido evitar que hayan grinchs en mi casa, jeje. No es sencillo.
Por éso me alejo de algunas personas. Para no arruinarles la fiesta con mi cara de sargento mal pagado o de pepinillo avinagrado. Prefiero festejar con los que festejan compartiendo sin importar la raza o el color

Hasta la próxima