A ritmo de la lluvia ( O de canciones)

Por Laura Aguilar Ramírez


Un año más sin tí. Es el título de una canción que refleja lo que siento hoy.
En éstos días se cumple un año más de nuestra salida de la CDMX. Aquí entre nos, ése título me parece de lo más rimbombante y sacado de onda, pero así se le conoce ahora ¿qué le vamos a hacer?.
Antes era simple y sencillamente el D.F. en donde nací y crecí. Asi, chiquito como es ésa ciudad en donde como el dicho "Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar", todo cabía sin perder sus aires campiranos y su bullicio citadino. Ahora cuando voy, ése bullicio se convirtió en un ruido ensordecedor y ése aire campirano, en smog. Y sin embargo, me encanta regresar, aunque sea sólo para recordar. Pero cada vez hay menos personas a quienes visitar.
Gracias a Dios, la Basilica siempre está

Mi abuelita ya falleció, sus hijos desperdigados por varios lugares. El último que sobraba por allá falleció hace poco (bueno, el poco para mí no se cuenta en años, es sólo una manera de decir porque él sigue vivo en mí como mi abuelita y mi papá)
Aún tengo a dos hermanos por allá.

Curiosamente, tuvimos dos celebraciones. Una en una fecha como hoy. Se festejó el cumple de una sobrina en casa de mi hermana. Asistieron personas muy queridas para ella. Fué un despedirse para siempre, porque no volvió a verlas, ya fallecieron. Preparó paella que le quedaba riquísima, caldo de camarón, pescaditos fritos. Mmmm. Esa fué la despedida para mi hermana.

La mía sucedió al día siguiente, en casa de mi suegra. Se festejó el bautizo del hijo de uno de mis cuñados. Al día siguiente, como se acostumbraba, llegó su familia al recalentado. Algunos de sus hermanos y sobrinos. Así que el lunes todavía con los pelos despeinados y los ojos rojos por la desvelada, salimos temprano mis hijos y yo de su casa. Recuerdo ése momento.
Mi suegra se levantó como acostumbraba en ése tiempo, con su pants para ir a sus clases de "gordobics". Simplemente nos dijimos "adiós" "que te vaya bien", etc. etc. La ví respirar muy hondo y salir.
Yo me fuí a casa de mi hermana en donde estábamos alojados desde que salimos de Puebla.
Mi abuelita que se vino con nosotras, llegó ahí, la llevó mi tío querido.

A mi suegra volví a verla, gracias a Dios en varias ocasiones: en una celebración de año nuevo en casa de una de sus hijas que vive en otro estado, en mi casa donde nos visitó en dos ocaciones, y una vez más en una visita a su casa. Nos fuimos despidiendo poco a poco, gracias a Dios. No pude estar en su enfermedad, ni tampoco en su funeral, pero hablamos cuando estaba en el hospital, poco antes de fallecer. Ni aún en ésos momentos, se derrumbó, no se quejaba, sonreía, dándonos ánimos como siempre.

Salieron de San isidro...
Salimos un lunes 30 de Septiembre. Mis suegros llegaron a la estación de camiones. Y así salimos del D.F. (para mí seguirá siendo el D.F.) hacia un nuevo lugar a empezar una nueva vida con una nueva gente. Teníamos más esperanza que dinero, jeje.

Así terminaron 36 años de mi vida que fué el tiempo que viví por allá, exceptuando un año en Puebla.

Yo creo que éso es lo que ha determinado mi modo de ser. Ahora soy "chilanga" como dicen por allá: "cuerpo de chile y cara de changa", es decir soy una más de las inmigrantes, de las que por una razón u otra hemos dejado nuestro lugar de orígen.

Mi hermana siguió camino a USA y yo me quedé a "medios chiles" como se dice jeje o sea enmedio, en la frontera (o cerquita porque como descubrí acá, la frontera es la línea y las ciudades que comparten ésa línea divisoria con USA. Desde allá (en CDMX) se ve distinto. Así que para mis adentros, vivo en la frontera porque vivimos más cerca de USA y más lejos de CDMX)
Cambié de lugar de residencia, pero mis costumbres, mi manera de pensar y mi forma de ser no se cambiaron y mucho menos, mis sentimientos.

Yo puedo cantar como el cubanito: "Cuando salí de Cuba, dejé mi vida, dejé mi amor.... cuando salí de Cuba, dejé enterrado mi corazón"

Mejor dicho: la mitad de mi corazón: mis raíces, una hija en un panteón, mis recuerdos de años infantiles, de mi adolescencia y 16 años de matrimonio en donde nacieron mis hijos. Dejé a mi suegra a la que quise mucho y de la que aprendí tanto.
Creo que de todo, lo que más me dolió fué alejarme de ella.

Yo soy chilanga desde los 9 meses de edad, jajaja. Para mí, el término chilango es tanto como decir que "ni soy de aquí, ni soy de allá" es como no pertenecer a ningún lado, como volar en el aire sin pisar tierra firme.

Y mi tierra firme, fué ella. Lo que ella representó para mí: una familia.

No soy de aquí, ni soy de allá
Desde los 9 meses de nacida, crecí con mi abuelita a la que llamé y llamo en mi corazón "mamá", pero para no andar dando explicaciones es mi abuelita. Como abuelita, ya no tenía la misma energía que una madre, aunque para su edad, mi abuelita y en general todos los de su familia, le daban la vuelta y dos más a varios jejeje por su energía y vitalidad. Pero obviamente no corría, ni bailaba, ni cantaba, ni salía como alguien más joven.

Y todo éso lo encontré en mi suegra que era de la edad de mi mamá (me choca el término biológica, pero así les llaman ahora ¿qué le voy a hacer?) 
Con mi suegra, supe lo que es tener una madre con sus errores y sus virtudes.
Con ella podía platicar y escucharla como con una madre. Recuerdo por ejemplo, una tarde en que se puso a enseñarnos a mi concuña y a mí a bailar rumba. Mi suegra bailaba muy bien y de todo.
Con mi suegra cociné y me encantaba hacerlo. Como con una madre.
Con mi suegra salí a pasear. Era una más de sus pollitos, porque ella parecía una mamá gallina: con sus pollos para todos lados.

"Y la busqué hasta debajo de la cama y la encontré..." como dice la canción".
Cuando, después de muchos años (porque como dice la Palabra de Dios, nada hay que permanezca oculto para siempre) conocí a mi mamá a la que ví sólo una vez, supe porqué yo buscaba a algunas personas más que a otras. Terminé por descubrir que buscaba a mi mamá en personas que tenían razgos físicos o de carácter o de personalidad parecidas a la de ella.

Y mi suegra era una copia fiel, jejeje. Con sus defectos y sus cualidades. Con su alegría y su aparente "me importa poco". Con su valentía. Y ¿porqué no? su orgullo.

Dicen los científicos que desde el vientre se conserva una memoria. Yo creo que mi mamá se quedó en ésa memoria. Y mi suegra fué la persona que más se asemejaba a ella.

Esto lo he sabido poco a poco, aunque mi corazón y mi memoria genética lo sabían mucho antes, jeje. He ido armando el rompecabezas que es mi mamá póco a poco, en comentarios de personas que la conocieron. Y coincide con mi suegra tanto físicamente como en su personalidad.

Claro que no es un clon. Obviamente. Cada persona es única e irrepetible. Pero mi suegra tomó el lugar de mi mamá para mí. Era la pieza que faltaba en el rompecabezas de mi vida: tenía papá, abuelita, tíos, primos, amigos y conocidos. Por supuesto, mi marido y mis hijos.. pero me faltaba ella.

Otro ocupa mi lugar
Porque como sucedió con Judas, cuando se fué... otro tomó su lugar. San Matías...y volvieron a ser doce apóstoles. Así, cuando mi mamá se fué de mi vida, la busqué, la encontré y volvió a ser todo perfecto.

Estoy escribiendo mientras oigo la lluvia caer afuera. Me alegra tanto cuando llueve, porque riega mis plantitas jeje. Porque la tierra por acá es medio seca- Así, medio como si ella también fuera chilanga jaja : ni seca, ni húmeda, sino todo lo contrario... como dicen que decía un famoso político mexicano de mis tiempos.

Pero también llueve dentro de mí. Llueve como cuando tengo que dejar a algo o a alguien que ha sido importante para mí. Los retengo dentro todo el tiempo que puedo, lo más que puedo.... pero finalmente tengo que dejarlos ir.

Esta tarde ví llover
Ayer fuimos a la Noche de ciencias en la UNAM de acá (o una sucursal jeje) y entre otras muchas cosas interesantes que ví, me explicaron de la manera más sencilla, como si fuera niña, la formación de las nubes. Ellas retienen el agua que sube en forma de gas hacia el cielo, gracias a la temperatura alta. Y la sueltan cuando gracias a los cambios de temperatura, vuelven a ser agua o hielo según el caso y cae en forma de lluvia.

Así yo, como una nube, retengo lo más que puedo mis recuerdos hasta que pesan tanto que debo soltarlos para que caigan como lluvia benéfica y no como tromba que dañe.

Feliz día de lluvia. Que "Polo" deje beneficios para todos.